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PSOE, Podemos, sindicatos amarillos y patronal: buen ‘feeling’ y todos contra la clase obrera

SMI
 
Que el sistema capitalista está quebrado a nivel mundial es una realidad que los propios economistas burgueses ya no ocultan. Las deudas públicas de la mayoría de los países capitalistas superan o rozan el 100% de sus respectivos PIB, lo que lleva a las grandes potencias imperialistas a incrementar las guerras de rapiña con las que saquear recursos de otros países en su huida hacia delante para intentar sostener un sistema moribundo.

En España, al cierre del primer semestre de 2019 la deuda externa se situaba en el 171,3% del PIB, con una capacidad de decisión económica totalmente supeditada al pago de la deuda tras la reforma del artículo 135 de la Constitución llevado a cabo por PSOE y PP en 2011, lo que conlleva que los presupuestos del Estado tengan que ser supervisados por la Unión Europea.

Ante este panorama de absoluta bancarrota, el gobierno ‘de progreso’ de PSOE y Unidas Podemos ha intentado lavar la cara al sistema en sus primeros meses de gestión, con una mísera subida de un 0,9% de las pensiones, lo que supone desde 1,8 euros al mes para la pensión mínima de orfandad, pasando por los 5,7 euros al mes para la pensión mínima para los jubilados, hasta los 23,94 euros al mes para la pensión máxima de jubilación. Se ha aprobado también una subida del Salario Mínimo Interprofesional que ha pasado de los 900 a los 950 euros, si bien antes de conformarse el gobierno se debatía si el salario mínimo subiría a 1000 o 1200 euros.

Estas limosnas que, según la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (IU), permitirán a algunos trabajadores comer pescado durante la semana, a pesar de reconocer abiertamente que «no se puede vivir con 950 euros», y que serán contrarrestadas por completo con las subidas de alquiler, butano, luz, gas, etc., han sido pactadas en tiempo récord entre gobierno, patronal y sindicatos amarillos, los cuales no han dudado en mostrar públicamente la buena relación que mantienen, lo bien que están actuando y la actitud inteligente que están adoptando todos.

Unai Sordo, secretario general de CCOO, sindicato responsable del empobrecimiento de la clase trabajadora en los últimos años, a través de los acuerdos firmados con el gobierno que han desembocado en las reformas laborales, así como de la firma de miles de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que han enviado al paro a millones de trabajadores, permitiendo a las empresas reestructurar sus plantillas y reducir los salarios, muestra públicamente su papel de lamebotas de la patronal al manifestar que ésta «está adoptando una actitud inteligente».

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, manifestaba ante los medios tener «con la ministra (Yolanda Díaz), una muy buena relación personal, y con Pablo Iglesias también», a lo que la ministra de Unidas Podemos respondía que «en la política, como en la vida lo que prima es el feeling personal. Uno puede tener posiciones políticas diferentes, pero obviamente, si se comporta correctamente, claro que puede llegar a puntos de encuentro».

Para Unidas Podemos, las posiciones políticas e ideológicas no tienen importancia si se tiene feeling personal. La realidad es que no hay diferencias políticas ni ideológicas entre el gobierno de coalición PSOE-Podemos, los sindicatos amarillos o la patronal. Todos ellos defienden una misma ideología, un mismo Estado y una misma política, la defensa a ultranza de un sistema que ya solo genera miseria, pobreza, guerras y muerte; todos ellos son fieles defensores del capitalismo, y ante el aumento de movilizaciones y protestas a nivel mundial, ante el hartazgo de las clases populares, cierran filas.

Y lo hacen hasta puntos vergonzosos, quedando cada vez más patente cómo el discurso oportunista de Podemos ha ido evolucionando a posiciones cada vez más alejadas de aquellas proclamas sobre tomar el cielo por asalto, eliminando cuestiones como el impago de la deuda, la nacionalización de empresas, la reducción de la edad de jubilación o la salida de la OTAN entre otras, integrándose perfectamente con el socialfascismo del PSOE, hasta el punto de que la nueva ministra de Trabajo ha llegado a decir que «técnicamente no es derogable toda la reforma laboral, sería irresponsable», en unas declaraciones que podría haberlas firmado el propio Antonio Garamendi, con quien la ministra tiene tan buena relación personal.

Lejos de la imagen que Unidas Podemos pretende vender de cara a la galería, manifestando que para gobernar en coalición hay que hacer muchas renuncias, la realidad es que las posturas del partido liderado por Pablo Iglesias han ido acercándose cada vez más a las del PSOE –aquel partido, el de la cal viva, que era igual de malo que el PP– mucho antes de que comenzaran las negociaciones para conformar gobierno.

Este gobierno ya solo puede ofrecer engaño a las clases populares, pues no queda ningún margen de mejora dentro de los límites de este sistema, que hace tiempo que quedó obsoleto, y que tan solo puede generar más miseria. El capitalismo está moribundo, pero no caerá por sí solo. Son las clases populares, aquellos que producimos toda la riqueza, los que debemos darle el último empujón y acabar con este sistema criminal para construir la única alternativa viable: el Socialismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al proletariado y a todas las clases populares a unir todas sus luchas en un Frente Único del Pueblo, en una única lucha contra el capitalismo, que sea además un órgano de poder de la clase obrera para poner toda la riqueza que generamos en manos del pueblo.

 

¡Ante los engaños del oportunismo, construyamos nuestra propia democracia obrera y popular!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Por el Socialismo!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Así engaña UGT a la clase trabajadora. Así sirve a la patronal, a los capitalistas

UGT
 
El pasado día 24 de enero, en el medio nuevatribuna.es, el Secretario General de UGT, Pepe Álvarez, escribía un artículo titulado “El empleo, una necesidad olvidada” que, aparte de dejar bien patente que es una pieza más del engranaje del Estado capitalista español, es una oda a la desvergüenza impropio de lo que le correspondería a un supuesto líder sindical.

Pero bueno, UGT lleva décadas siendo uno de los sindicatos predilectos de la patronal, que sirve para albergar muchas candidaturas amarillas bajo las precitadas siglas, e incluso llamarle sindicato se nos hace excesivo, máxime cuando en el propio artículo Pepe Álvarez se autodenomina “agente social”.

Su alineamiento con la burguesía es tal, que le lleva en todo momento a hablar de empleo. Para Pepe Álvarez y la UGT, el problema no es el capitalismo, ni la negación del derecho al trabajo, ni la explotación capitalista; ese es el marco que ellos defienden, por ello, siempre hablan de empleo, rehuyendo hablar del derecho al trabajo que tiene todo trabajador, todo ser humano.

Y es que hablar en términos de empleo, implica despojar al ser humano de su esencia, del elemento decisivo desencadenante del desarrollo del género humano, de su evolución, de su humanización, como es el trabajo que, en palabras del propio Engels, es el elemento distintivo que desencadena “la transformación del mono en hombre”. Y el Secretario General de UGT se expresa así porque asume el capitalismo como el único sistema económico posible, y por tanto, anteponiendo el interés de una minoría criminal y explotadora como es la burguesía al interés de la inmensa mayoría de la humanidad, a la que le niega de facto el derecho al trabajo y, por consiguiente, le arrebata a esa mayoría de hombres y mujeres, despojados de los medios de producción, su esencia humana, lo aleja de su esencia creadora condenándolo al proceso inverso de la humanización, a la deshumanización, al embrutecimiento ensordecedor. Ello es lo que implica abandonar la reivindicación del derecho al trabajo y sustituirlo por el empleo que, al fin y al cabo, no es más que una ocupación laboral retribuida salarialmente, es decir, una relación económica que implica la existencia de un salario y, por consiguiente, la consagración de la explotación capitalista, la subordinación de la mayoría humana a los intereses de una minoría criminal y explotadora como es la burguesía.

El derecho al trabajo es el derecho que tiene todo ser humano a contribuir en la generación de riqueza para la sociedad, en contribuir con su actividad a la producción de bienes para la sociedad, en definitiva, a la relación fundamental y necesaria del hombre con la naturaleza y, también, con la sociedad en la que se siente partícipe de la construcción de la misma, así como del beneficio producido por la masa trabajadora. Así pues, el trabajo no sólo es la forma en la que el ser humano se relaciona con la naturaleza para generar riqueza para la sociedad y para garantizar su desarrollo como ser humano, sino que es su aportación a la construcción de la sociedad, de la civilización, y el producto de esta relación no es otro que construir a la sociedad, de la que el trabajador también forma parte, siendo ésta la beneficiaria del fruto del trabajo del trabajador y no la minoría explotadora, la burguesía, que se apropia de dicho fruto negando a la mayoría el derecho al trabajo, despojando a la mayoría de su esencia creadora como ser humano, condenando a la mayoría a la deshumanización para consagrar la explotación asalariada, salario que le sirva a los empleados para poderse sostener mínimamente y poder reproducir su situación de explotación en beneficio del burgués. Esto es lo que significa equiparar empleo con trabajo.

Pepe Álvarez no puede pensar de otra forma; de lo contrario, sería socialista y, por consiguiente, jamás habría llegado a dirigir a ese sindicato, el cual tiene abierto varios casos de corrupción en Andalucía, Canarias y Asturias, entre otros. Pues bien, esta corrupción económica es infinitamente menor que la enorme corrupción o degeneración ideológica en la que cae Pepe Álvarez y demás sindicalistas amarillos que conforman el sindicato UGT, algo que también se podría extender a CCOO, y que se refleja, por ejemplo, en esta cuestión.

El servicio de Pepe Álvarez al capitalismo monopolista de Estado español es tal, que no duda en deformar la realidad, en engañar a quien le lea. Señala Álvarez “Desempleo. Esa es la palabra que define la situación de 3,2 millones de personas en nuestro país”. Según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2019, realizada por Instituto Nacional de Estadística, publicada el pasado 28 de enero, en el Estado español hay una tasa de actividad del 58,74%, compuesta por 19.966.900 ocupados y por 3.191.900 parados. Hay que tener en cuenta que, en España, un trabajador que cotice una hora o que haga un curso de formación impartido por el INEM o un servicio de empleo público, deja de figurar como demandante de empleo, deja de figurar como parado, con lo que las cifras del paro en España, cada vez que salen, están totalmente manipuladas. Pues bien, si hay una tasa de actividad del 58,74% de los ciudadanos del Estado español en edad de trabajar, quiere decir que hay una tasa de inactividad del 41,26%, es decir, personas que ni tienen ocupación ni figuran como demandantes de empleo en las Oficinas Públicas de Empleo, o lo que es lo mismo, 16.267.145 personas en edad de trabajar. Si a la población inactiva le añadimos los 3.191.900 parados tenemos que, en el Estado español, 19.459.045 personas no tienen, ni tan siquiera, un empleo. O lo que es lo mismo, en España en realidad hay un 49,35% de personas en edad de trabajar que no tienen un empleo. Con lo que Pepe Álvarez miente.

Este es un dato demoledor, que demuestra que el capitalismo monopolista de Estado deja en la cuneta a la mitad del pueblo, y ello a pesar de que las cifras del paro y de la ocupación están manipuladas, infladas. Si a esas cifras le sumamos los trabajadores públicos, y los trabajadores que trabajan para la administración paralela o para empresas privadas cuyo trabajo tiene su origen en el Estado, tenemos que la iniciativa privada, a duras penas crea 1 puesto de trabajo por cada 3 trabajadores. A ello hay que sumarle una tasa de temporalidad del 26,1% y que, según la OCDE, en España el 21,7% de los puestos de trabajo registran un alto riesgo de automatización, es decir, que serán trabajos realizados por robots en el corto plazo, y que “un 30,2% de los trabajadores ocupa puestos de trabajo con una elevada probabilidad (que cifra entre el 50% y el 70%) de sufrir una profunda transformación” (Diario El País, 25 de abril de 2019), con lo que se demuestra que el capitalismo monopolista cada día que pasa es más insostenible.

Dice Álvarez que es necesario “un cambio de modelo productivo que refuerce la política industrial” y para ello reclama “un Pacto por la Industria, reclamado por los agentes sociales en el seno del Consejo Económico Social, que aumente el peso del sector industrial en el PIB hasta el 20% como reclama la Unión Europea (actualmente el 16%) y lo convierta en uno de los principales generadores de empleo estable”. En coherencia con ello, es decir, que la Industria aumente su peso en el PIB, CCOO y UGT se están hartando de firmar EREs, aumentando hasta octubre un 77% los despidos por ERE con respecto al 2018, de los que el 42% de los mismos provienen de la Industria. Y no sólo los EREs, UGT ha firmado convenios vergonzosos como en Telefónica y en ENDESA, donde la destrucción de empleo y las prejubilaciones son la constante, a la par que se acrecienta la subcontratación. UGT en ENDESA ha firmado que todo trabajador con 25 años cotizados se pueda prejubilar percibiendo entre el 60% y el 80% de su salario hasta alcanzar los 63 años, donde obligatoriamente se deberán jubilar; estamos hablando de prejubilaciones de trabajadores de 50 y 51 años. Esto significa que UGT está firmando destrucción de empleo, y cierres de empresas, que en ENDESA se traducen en cierres como las de las centrales térmicas de Andorra, Litoral, As Pontes o Compostilla.

UGT es un instrumento más al servicio de la Patronal para llevar a cabo las reestructuraciones de plantillas, para destruir empleo, para negar a más trabajadores su derecho al trabajo y para enriquecer cada vez más a los empresarios. Eso es lo que llevan haciendo desde hace 40 años en España, eso es lo que están haciendo en la actualidad y eso es lo que harán en el futuro mientras los trabajadores no los mandemos al estercolero de la historia junto con el sistema económico que defienden: El capitalismo. El discurso de Pepe Álvarez lo puede firmar cualquier empresario o cualquier banquero, es profundamente antiobrero y está totalmente alineado con los intereses y con la dirección económica impuesta por la burguesía.

Pepe Álvarez y la UGT, y lo que digamos para este sindicato también es plenamente válido para CCOO, son enemigos jurados de la clase obrera. No solo basta con no estar afiliados a dichos sindicatos, que son apéndices del Estado, los trabajadores deben organizarse en los centros de trabajo, fortaleciendo las filas de los sindicatos de clase, de los sindicatos que conforman la Federación Sindical Mundial (FSM).

Es necesario que los trabajadores fortalezcan el sindicalismo de clase para fortalecer la organización de la clase obrera en los centros de trabajo, que es el auténtico motor revolucionario y de cambio capaz de aglutinar todas las luchas de los distintos sectores que conforman el proletariado y unirlas en una única lucha de clase contra la burguesía, su sistema económico y la superestructura que éste eleva, conformando un Frente Único del Pueblo como instrumento de poder para superar al capitalismo monopolista de Estado, en bancarrota económica y política, y de dar una alternativa a este moribundo y criminal sistema, que no puede ser otra salida que el socialismo.


F. Barjas
Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la situación política en el Estado español

PCOE
 
A principios de este mes, y tras casi un año con un Gobierno en funciones, en el estado español se ha conformado un Gobierno de coalición entre el PSOE y PODEMOS-IU/PCE. En cuatro años se han celebrado cuatro elecciones generales y ha habido tres gobiernos diferentes, prueba inequívoca de la crisis política que vive el estado español.

El gobierno conformado, compuesto por reaccionarios y oportunistas, tratará de dar algunas migajas al proletariado y demás clases populares y, a lo sumo, deshacer algunas de las políticas realizadas por Rajoy y que, no olvidemos, fueron todas ellas – incluyendo la política económica – refrendadas por las fuerzas políticas que sostienen el actual gobierno en la moción de censura de junio de 2018 que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno.

Estas migajas ya se han visto con la subida del 0,9% de las pensiones, que hará que los pensionistas sigan perdiendo poder adquisitivo este año. Sin duda, estos fuegos de artificio, al igual que la subida el SMI a 950 euros al mes – bendecido por las corruptas cúpulas sindicales de CCOO y UGT – tienen por objeto hacer albergar al pueblo la ilusión que desde el Gobierno y mediante la actividad parlamentaria pueden conquistar mayores cotas de bienestar.

Pero la realidad nos dice, por un lado, que estar en el Gobierno no significa tener el Poder del Estado. De hecho, el Estado fascista español, a través de la Judicatura, no duda en quitar y poner parlamentos, en quitar y poner representantes políticos, en inhabilitar a dirigentes políticos, en definitiva, en pasar por encima de la voluntad popular del pueblo expresada en las urnas, es decir, demostrando de manera abierta que la democracia en el estado español es una mera quimera.

Por otro lado, el Estado está en bancarrota política – donde se producen choques entre distintas partes del Estado, entre el poder judicial y los poderes legislativo y ejecutivo; entre la Generalitat de Catalunya y el Estado – reflejo de la bancarrota económica con una deuda impagable, con un sistema económico que niega el derecho al trabajo a un 50% de la población en edad de trabajar, que destruye los sectores productivos de la economía apostándolo todo a la especulación, al capitalismo putrefacto; un sistema económico incapaz de resolver la cuestión agraria y que cada vez somete a la pobreza a una mayor capa de la población.

El Gobierno ‘de progreso’ seguirá abrazando los principios económicos que abrazaba Rajoy, los principios económicos impuestos por la Troika, de tal modo que serán las instituciones imperialistas las que dicten la política económica basadas en el equilibrio presupuestario, en la reducción del gasto público y la reducción del déficit, es decir, mantienen la modificación del artículo 135 realizada por Zapatero y el PP. Los oportunistas que iban a “tomar el cielo por asalto” se tragarán completamente las imposiciones de la Troika, como ya hizo Syriza en Grecia.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

1) Todas las organizaciones del Partido deben redoblar sus esfuerzos en regar de propaganda los centros de trabajo, las universidades y los barrios obreros al objeto de mostrar los engaños del Gobierno así como mostrarle al proletariado que la única salida pasa por la destrucción del capitalismo y la edificación del socialismo. El Partido debe estar en la calle para incrementar su influencia, para mostrarle al pueblo el camino del Socialismo; de lo contrario el fascismo calará en el pueblo trabajador, ante el fracaso del gobierno oportunista y la decepción popular que genere – erigiéndose como única alternativa.

2) Llevar a cabo la política de masas del Partido, fortaleciendo las filas del sindicalismo de clase en el estado español, los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM), y coadyuvando en su proceso de unión del sindicalismo de clase. Asimismo, trabajando por la unidad de la clase obrera y unir todas las luchas – las mismas que el oportunismo se afana en mantenerlas divididas y sectorizadas – en una única lucha de clase contra el capitalismo, auténtico responsable de todos los males que azotan a los trabajadores, conformando el Frente Único del Pueblo que vaya construyendo progresivamente un contrapoder proletario contra las podridas instituciones burguesas.

 

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

Madrid, a 25 de enero de 2020




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad del Frente Único del Pueblo

PCOE
 
La situación política en que se encuentra hoy el proletariado en el Estado español es crucial para el devenir de sus derechos y libertades y de su situación como clase. Lejos de lo que nos vende la prensa burguesa, con su pesimismo sobre el nuevo Gobierno formado por PSOE y UP, y de la visión de la prensa pequeñoburguesa, que arroja esperanzas al proletariado sobre la mejora de sus condiciones de vida con dicho Gobierno, lo cierto es que el proletariado enfrenta un periodo en el que la lucha de clases se encarnizará todavía más.

Este Gobierno reformista es claro que traicionará a la clase obrera, como no podría ser de otra manera. Lo hemos comprobado ya con la subida del Salario Mínimo Interprofesional a 950 euros, alabando el pacto social entre patronal, gobierno y sindicatos amarillos. Una subida que, a tenor de lo sucedido en la última -cuando los propios sindicatos CCOO y UGT se pusieron del lado de la patronal indicando que era el importe bruto-, no afectará prácticamente en nada a los que menos salario ganan y no supone absolutamente nada para la mayor parte de la clase trabajadora en el Estado español.

Este acuerdo traicionero, que apenas supone ninguna mejora para el conjunto de la clase obrera, hay que entenderla como una moneda de cambio con la que la patronal aprovechará para implementar nuevos y más profundos retrocesos a la vez que mantiene las actuales reformas laborales, la ley mordaza, etc. Todo gracias al tan venerado “pacto social”, que no es más que una engañifa para que la clase trabajadora vea nuevamente recortados sus derechos y sus condiciones de vida.

La burguesía hoy, sin un contrapeso real como lo fue la Unión Soviética -que amenazó realmente al sistema capitalista aportando una alternativa real a la clase trabajadora de todo el mundo-, no encuentra obstáculos para obtener las máximas cuotas de ganancia a costa de la clase trabajadora. En el Estado español, este Gobierno reformista encontrará la oposición de la facción más reaccionaria de la burguesía, deseosa de su caída para que la derecha, ya instalada en el fascismo, explote al máximo el Estado fascista que tiene a su disposición.

Y la socialdemocracia abrirá las puertas de par en par al fascismo, como ya ocurriese en el pasado, por sus eternas contradicciones que le impiden llevar a cabo el programa político que necesita el pueblo, que no es otro que el programa revolucionario del Partido Comunista Obrero Español. La oposición de la burguesía reaccionaria y el descontento popular con las medidas de este Gobierno será el detonante para que los partidos fascistas del Estado español lleguen a la Moncloa.

La clase trabajadora tiene ante sí el reto de cumplir su misión histórica, de tomar de una vez las riendas de su destino y de ejecutar políticamente, sin ambages de ningún tipo, la defensa de sus intereses de clase, liderados por su vanguardia revolucionaria. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores más avanzados a organizarse en las filas del Partido, reforzando la organización que llevará al proletariado a la toma del poder político, imprescindible para la construcción del Socialismo.

En la cuestión sindical, pedimos a todos los sindicatos del Estado español de clase y combativos, afiliados y simpatizantes de la Federación Sindical Mundial, a unirse orgánicamente en una única central sindical, fuerte y decidida, que luche por la superación de este sistema capitalista, injusto y contrario a los intereses del pueblo trabajador, que trae de nuevo el fascismo.

A los jornaleros, de Castilla, Extremadura y Andalucía, les instamos a organizarse y luchar por la reforma agraria que traiga al país la socialización de las tierras y de la banca, y con ello el impulso de la ciencia y la tecnología que posibilita el trabajo de biólogos, técnicos e ingenieros que hoy se ven forzados a emigrar.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

Todas las organizaciones del Partido deben ofrecer el máximo compromiso para desarrollar la línea de masas e impulsar el Frente Único del Pueblo, un movimiento sociopolítico que una la necesaria lucha antifascista con las de los campesinos, jóvenes, trabajadores y pensionistas, porque las luchas no pueden ser aisladas, hay que unirlas en un frente clasista contra el responsable de la vida de miseria que hoy sufrimos, que es el capitalismo.

 

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

Madrid, a 25 de enero de 2020




Resolución del III Pleno del Comité Central del PCOE sobre la crisis general del capitalismo

PCOE
 
El sistema capitalista atraviesa una fase histórica de crisis general mundial. En el terreno económico, el capitalismo está quebrado y las sucesivas recesiones, cada vez más agudas, lo dejan año tras año más herido de muerte. Políticamente, el imperialismo está debilitado, tal y como lo demuestran las coyunturas de los distintos regímenes capitalistas, cuyos Estados se ven obligados a escorarse progresivamente hacia la reacción, hacia el fascismo, para sofocar sus crisis orgánicas. Si el imperialismo sigue hoy en pie es porque la burguesía, por el momento, vence en la guerra ideológica. Igual que en la coyuntura internacional actual el sistema capitalista se presenta mermado política y económicamente como jamás lo ha estado en la historia, la lucha de clases, al contrario, nunca antes ha estado tan desequilibrada en el cauce ideológico en favor de la clase dominante.

Hoy, sumidos en una crisis general del capitalismo que solo aspira ha agudizarse más ante las inminentes crisis financieras, la mayor parte del proletariado mundial posee una conciencia que no es la suya, sino la de una clase que ha inoculado su pensamiento y su filosofía idealista y reaccionaria a lo largo de años de trabajo en el frente ideológico, y más aún en las últimas tres décadas, en las que lo ha estado haciendo sin apenas oposición. El colapso del Bloque del Este y el fin de la Guerra Fría ha atomizado el avance revolucionario del proletariado mundial y ha concedido kilómetros de ventaja a la burguesía internacional en la guerra ideológica, que la ha permitido fortalecer sus posiciones y afianzar sus intereses de clase. El capitalismo solo se sostiene en la historia por el pilar ideológico.

Con la disolución de la Unión Soviética, se abrió un periodo de supremacía absoluta del imperialismo estadounidense, como única superpotencia en el mundo, así como de la Unión Europea y de Japón, las otras dos potencias principales de la Tríada. Hoy, sin embargo, tras casi tres décadas de tiranía indiscutida, su hegemonía mundial atraviesa su ocaso. El auge de las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, encabezadas por China y Rusia, se acompaña de la decadencia de Estados Unidos, de la Unión Europea y de Japón. La correlación de fuerzas en el panorama internacional se decanta cada año más en favor del nuevo bloque imperialista, como lo certifican las sucesivas crisis y derrotas en los frentes en Oriente Medio, Asia Central, África y Latinoamérica. La trayectoria de las nuevas potencias imperialistas sigue una línea relativamente ascensional, en detrimento de la vieja Tríada, aún en la hegemonía, aunque en franca decadencia y con un futuro que cobra una forma claramente descendente. La humanidad ha retornado al punto de partida, a principios del siglo XX, cuando las potencias imperialistas pensaban poder arreglar entre ellas la suerte del mundo y se enfrentaban en guerras de rapiña para repartirse las colonias y expandir sus intereses imperialistas. El modelo capitalista está en quiebra, no tiene nada más que ofrecer salvo más hambre, miseria y guerra, y lo máximo a lo que aspira es a renovar el imperialismo viejo por uno nuevo.

Nos encontramos en un periodo de transición: en el periodo de lucha entre lo nuevo –el socialismo– y lo viejo en descomposición –el imperialismo, fase superior del capitalismo–. En su fase actual de putrefacción, el capitalismo está abocado a morir, está condenado a caer en el abismo de la historia y a reunirse con los viejos sistemas socioeconómicos del pasado –feudalismo, esclavismo, etc.– como un fósil más, para dar paso a lo nuevo, al futuro, al socialismo, como fase inmadura del comunismo. Pero el capitalismo no caerá por sí mismo, a pesar de ser inviable política y económicamente. La burguesía se aferrará a su supervivencia volcándolo todo a la reacción para sostener su sistema criminal de explotación por medio de la violencia más encarnizada. Y así lo demuestra el auge del fascismo a nivel global.

El imperialismo únicamente puede ser derrocado de manera revolucionaria por el proletariado, dirigido por el Partido leninista. Los incesantes ataques ideológicos de la burguesía y el propio avance de la historia demuestran la victoria teórica de la fórmula revolucionaria ideada por Marx y profundizada por Lenin. En la guerra de contrarios entre lo nuevo y lo viejo, siempre termina por imponerse lo nuevo tarde o temprano. La burguesía no puede hacer más que prolongar la fecha de su muerte, solo puede frenar el día en que se vuelva a imponer el socialismo, pero nunca podrá perpetuarse en el poder eternamente. La burguesía no puede detener la rueda de la historia.

Así pues, el Partido leninista es esencial para guiar y llevar al proletariado hacia su emancipación. Es el instrumento sublime de la clase obrera. Es su alma y su corazón. Es imprescindible para derrocar revolucionariamente a la burguesía junto a su criminal sistema capitalista. Y es fundamental para edificar el socialismo y para sostener la dictadura del proletariado.

Igualmente, en la actualidad, el alto desarrollo de las fuerzas productivas, el avance tecnológico y científico, la socialización monopolista de la producción y el alto grado de instrucción y preparación técnica del proletariado, unido a la caducidad del imperialismo, permiten que las condiciones del proletariado revolucionario para derrocar al capitalismo y construir el socialismo sean mucho mejores que hace un siglo. Cuando el socialismo se vuelva a imponer, lo hará de una manera más fulgurante y acabado que en el siglo pasado. El Movimiento Comunista Internacional, aún en parte infectado por el oportunismo, tiene gran parte de responsabilidad que el proletariado siga todavía a merced de la burguesía en el terreno ideológico.

A tenor de todo ello, el III Pleno del Comité Central del PCOE resuelve lo siguiente:

1. Es imperiosamente necesario que el proletariado mundial se organice en torno a un frente antiimperialista e internacionalista común, basado en la solidaridad entre pueblos y guiado por un Movimiento Comunista Internacional depurado de corrupción y de los viejos vicios y desviaciones ideológicas que han heredados del pasado.
2. El proletariado mundial debe prepararse para un futuro, cuando no es ya presente, que descanse sobre la dominación del fascismo. Ante la evidente quiebra del capitalismo, la burguesía ya no puede mantener su sistema bajo las mismas reglas y concesiones “democráticas” y lo vuelca todo a la reacción. Los monopolios internacionales están allanando el camino para el advenimiento de un orden mundial apoyado sustancialmente en Estados fascistas. Por ello, es necesario que la unidad del proletariado mundial en torno a Frentes Populares que unifiquen toda su lucha contra el imperialismo que es el generador del fascismo.
3. El avance progresivo de la revolución socialista mundial se demuestra cada año como la única vía, la única alternativa, para evitar que se derrame más sangre en el mundo. El capitalismo es sinónimo de miseria y de muerte para el proletariado. Es el sistema que empuja a las potencias imperialistas a librar guerras que enfrentan a los obreros de distintos países entre sí con el fin de someterlos y de imponer colonias para expoliar sus recursos naturales. Solo mediante la lucha organizada contra el enemigo de clase, la burguesía, y la liquidación de su sistema de explotación capitalista, raíz y origen de los problemas fundamentales que azotan al planeta y a los pueblos que lo habitan, la clase obrera podrá romper las cadenas de su opresión. Solo con la conquista revolucionaria del poder y la construcción de un sistema nuevo, el socialismo, el proletariado podrá vivir una vida digna y de pleno derecho. Únicamente así, la humanidad podrá avanzar junta hacia la sociedad sin clases, basada en la justicia y la igualdad, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial: el comunismo.

¡Socialismo o barbarie!

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

Madrid, 25 de enero de 2020




Debate de investidura: Todos dicen abrazar la Constitución fascista del 78

Debate
 
El pasado día 4 de enero se inició el debate de investidura, una sesión marcada por la decisión de la Junta Electoral Central de inhabilitar el día anterior al President de la Generalitat y negar la condición de europarlamentario al preso político Oriol Junqueras, contradiciendo así lo expresado por el TJUE hace apenas 20 días. Este hecho demuestra, nuevamente, la esencia fascista del Estado español, donde desde un organismo administrativo, como es la Junta Electoral Central – compuesto en gran parte por magistrados del Tribunal Supremo – se demuestra desde el aparato del Estado que la voluntad popular pasa a un segundo plano, subordinada a los intereses de la oligarquía, así como que la separación de poderes es una quimera, mostrándose como un instrumento manejado por la extrema derecha al objeto de satisfacer sus intereses políticos, ya sea pretendiendo influir en el Pleno de Investidura en el Parlamento, ya sea pretendiendo usurpar competencias del Poder Judicial, dando firmeza a sentencias no firmes o ignorando lo expresado por el TJUE.

Hay que recordar cuando en noviembre de 2018, el portavoz del PP en el Senado Ignacio Cosidó, tal y como destapó la prensa, explicaba por Whatsapp a otros senadores del PP el pacto que hicieron PP y PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) donde afirmaba “(…) Con la negociación, el PP tiene 9 vocales más el presidente (10) y el PSOE tiene 11 (…) obtenemos lo mismo numéricamente, pero ponemos un Presidente excepcional, (…) un gran jurista con una capacidad de liderazgo y auctoritas para que las votaciones no sean 11-10 sino próximas al 21-0. Y además controlando la sala segunda desde detrás [la Sala de lo Penal, única competente para enjuiciar a diputados, senadores y miembros del Gobierno] y presidiendo la sala 61 [la Sala especial que tiene entre sus atribuciones la de ilegalizar partidos políticos, como sucedió en el caso de Herri Batasuna]”. Ese “Presidente excepcional” era Manuel Marchena, quien presidió el Tribunal que juzgó a los presos políticos catalanes. Por lo que se comprueba, pareciera que la JEC también pudiera estar controlada desde detrás, a tenor de las dos decisiones adoptadas el pasado día 3 de enero.

El debate de investidura arrojó un Parlamento polarizado, dividido prácticamente a partes iguales, donde la extrema derecha se expresa tal y como es – PP, VOX y sus satélites (C’s, Foro Asturias, PRC, CC y UPN) – poniendo el grito en el cielo ante la posibilidad de que reaccionarios – PSOE – y oportunistas de distinto pelaje – PODEMOS y sus satélites, IU/PCE – conformen un gobierno. Y es que a los monopolios cada vez les cuesta más admitir a un gobierno que no sea abiertamente fascista.

Tanto el candidato a la Presidencia del Gobierno, con su cohorte de renegados y oportunistas, así como la tripleta fascista de la oposición y sus criaturas, todos ellos continuadores de la obra de Franco, se daban golpes en el pecho en defensa del Estado y su Constitución, la Constitución de 1978. Todos, desde Sánchez a Abascal, pasando por Casado e Iglesias, reivindicaron la Constitución de 1978. Sin embargo, en la defensa de ésta, quien descolló por su indignidad fue el diputado Alberto Garzón Espinosa, de IU/PCE, que en respuesta al PP y su lógica reivindicación de dicha Constitución – pues al fin y al cabo la Constitución encierra todas las esencias del Estado franquista, como son la bandera franquista, la unidad de España, el dominio del aparato del Estado por parte de las fuerzas fácticas del régimen fascista (ya sea en el Ejército, la Judicatura y en las fuerzas de represión del Estado) -, no dudo en replicar al partido fascista PP, uno de los más corruptos de Europa, que “sin el PCE no se entendería ni la democracia de España ni la Constitución de 1978”. ¡Ahí tenemos a Alberto Garzón reivindicando lo mismo que los fascistas! Ahí tenemos el rostro del oportunismo, reivindicando la traición al proletariado y sacando pecho de su sometimiento al estado fascista y su colaboracionismo con los herederos de Franco y demás traidores oportunistas para poder sostener durante más de 4 décadas el régimen franquista con el tirano ya muerto.

Resulta que la alternativa a los fascistas de PP, VOX y demás engendros que orbitan sobre ellos, son aquéllos que, como Garzón, reivindican la traición al proletariado, reivindican la Constitución del 78 que sostiene incólumes las bases del Estado franquista y se enorgullecen de la traición que impidió que en el estado español, una vez muerto el tirano, hubiera una auténtica ruptura democrática, cosa que jamás se ha producido por mor de la traición del PCE en su momento.

Los problemas que padece el país hunden su raíz en el marco constitucional emanado en el 78, constitución cuyo objeto era el de barnizar al estado franquista y poderlo integrar en el club de imperialistas europeos, UE, salvaguardándolo y, junto con él, sostener al capitalismo monopolista de estado.

El problema nacional de las naciones oprimidas como Cataluña, Euskadi o Galicia, a las que se les niega el ejercicio del derecho democrático a la autodeterminación, el problema del campo andaluz, castellano y extremeño, al igual que el sistema económico que ha arrasado todos los derechos de los trabajadores, a los que han conducido a la miseria moral y material, emanan de la Constitución de 1978 y de la falsa democracia que emana de ella y que oportunistas, lacayos del capital como Garzón, reivindican. Pero no sólo la Constitución del 1978 es responsable de los males que azotan a todos los sectores sociales que conforman el proletariado, sino también el proyecto imperialista europeo como es la UE, proyecto imperialista que, al igual que la Constitución del 78, es abrazada tanto por los que aspiran a estar en el gobierno como los que se oponen a la investidura.

Tienen razón BILDU y la CUP cuando, con claridad, señalan la naturaleza reaccionaria del Estado y la Constitución del 78, como responsable de los problemas que el capitalismo monopolista de estado español se manifiesta incapaz de resolver. Sin embargo, estas organizaciones adolecen también de salida pues ¿cómo pueden aspirar a la independencia y al ejercicio del derecho a la autodeterminación en el escenario internacional imperante bajo la bota del imperialismo? Hoy los derechos democráticos de las naciones están intrínsecamente vinculados al desarrollo del socialismo; no puede haber emancipación nacional si no hay emancipación de la clase oprimida y explotada; no puede haber libre ejercicio del derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas si no se destruye el orden mundial imperialista que les niega dicho derecho, que las ha llevado a la encrucijada en la que se encuentran; no puede haber emancipación de las naciones oprimidas sino se acaban con las condiciones que las oprimen; no puede haber emancipación nacional sino conquistamos el socialismo.

El debate de investidura fue un nuevo fraude, un nuevo engaño al pueblo. Si la salida política debe pivotar sobre las bases que han llevado al país a la quiebra, como son la defensa a ultranza del capitalismo monopolista de Estado, de la unidad de España y del sostenimiento del Estado franquista, demuestran, tanto unos como otros, que no tienen salida alguna a la situación. Los fascistas apuestan abiertamente por la represión máxima, por la defensa a ultranza del Estado reaccionario, por la negación de los derechos de los trabajadores y de las naciones, por el fascismo. La alianza de oportunistas y reaccionarios – PSOE, PODEMOS, IU/PCE… – pretenden hacer un gobierno donde la subordinación a la Constitución del 78 y su adhesión al proyecto imperialista europeo – la UE – sea inquebrantable. De tal modo que pretenden retrotraer al país a la época final de Zapatero y, por consiguiente, consolidar todos los retrocesos que Zapatero impuso, como fueron la reforma laboral, la reforma de las pensiones que ha significado el retroceso de las condiciones de los pensionistas y los recortes sociales, pues no olvidemos que fue Zapatero quien, cual lacayo del imperialismo europeo, impuso el equilibrio presupuestario, hecho éste que hace que en la práctica los presupuestos del Estado estén subordinados a los intereses de la UE y sus monopolios, con lo que el gasto social vendrá determinado por la voluntad de los imperialistas europeos y no de un gobierno subordinado a éstos. Y esta realidad será el mayor argumento que tendrán los fascistas para retornar al gobierno.

Si no hay modificación de la Constitución, si todo debe auspiciarse bajo su marco, ERC y el PSOE están engañando al pueblo catalán, pues ésta niega el ejercicio del derecho a la autodeterminación. Por tanto, están haciendo albergar una ilusión falaz al pueblo catalán.

Es evidente que mientras perviva el capitalismo monopolista de Estado y su superestructura, no hay solución a los problemas que azotan al país. Los trabajadores seguirán sufriendo la explotación y la miseria, los jubilados seguirán viendo como sus pensiones son miserables y como se depauperan sus condiciones de vida, los jóvenes no tendrán futuro alguno; en definitiva, el pueblo verá como sus condiciones de vida seguirán empeorando.

El debate de investidura deja claro que la única salida que tiene la clase obrera es el socialismo, es la alternativa comunista. Es el momento del Partido, del desarrollo del Partido Comunista Obrero Español y de ganar influencia entre el proletariado, mostrándole cómo los oportunistas le están engañando y cómo están allanando el terreno a la reacción desaforada y, por otro lado, dotándole de una estructura organizativa que proporcione una salida popular y revolucionaria a la situación mortecina en la que nos hallamos, uniendo la lucha de todos los sectores que lo componen y organizándola en una única lucha de clase contra la burguesía y su Estado, construyendo el Frente Único del Pueblo no sólo como órgano de intervención política del pueblo, sino también como embrión de los órganos de poder del nuevo estado al servicio de los trabajadores que estamos obligados a construir. Y es que únicamente el socialismo puede dar salida al callejón al que la burguesía ha llevado al pueblo trabajador desde 1939. Mientras exista el capitalismo, la corrupción cada vez será mayor, porque la corrupción es la forma mediante la que la burguesía dirige políticamente, y seguirá agravándose el paro, la crisis, el problema de las pensiones, de la democratización de la tierra, de la cuestión nacional y de la participación democrática del pueblo en la toma de decisiones, a pesar de todos aquéllos que alaban y asumen al capitalismo, y que miran con nostalgia y orgullo a la Transición que en realidad fue un fraude y una traición sin parangón. Hoy más que nunca y más en el estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 7 de enero de 2020

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




La socialdemocracia es el blanqueamiento del capitalismo

Kichi
 
En Cádiz, el alcalde José María González “Kichi” demuestra una vez más que la socialdemocracia no tiene soluciones para la clase trabajadora y no hace más que perpetuar el sistema criminal de explotación, el capitalismo.

En un pleno del 25 de febrero de 2016 explicó “la apuesta de su Equipo de Gobierno por la recuperación de cuatro servicios hasta ahora externalizados: salvamento y socorrismo, limpieza de módulos, mantenimiento de playas, y limpieza de dependencias municipales”. En dicho pleno se aprobó que se detallara en los presupuestos de 2016 una aplicación presupuestaria específica que garantizase tal compromiso.

Los hechos ponen en su lugar las falsas promesas de estos oportunistas. A día de hoy no hay ninguna intención de remunicipalización y las trabajadoras de limpieza del ayuntamiento, subcontratadas por Expertus, continúan en una situación insostenible de impagos de nóminas y una clara incertidumbre en sus vidas, sin saber si van a poder pagar las facturas o llenar el frigorífico, situación provocada por el dueño de Expertus, el empresario Josep Marti Borrellas, que como se ve en la siguiente imagen ostenta actualmente 5 cargos y ha ostentado 28 en un total de 19 empresas.


Las trabajadoras se han visto obligadas a encerrarse en el ayuntamiento de Cádiz ante la falta de soluciones por parte de las instituciones y mucho menos de la empresa. Ante esta situación el alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, como un Amancio Ortega o una Duquesa de Alba de marca blanca, porque él no es más que un títere de los capitalistas, dona el 50% de sus ingresos de noviembre y diciembre a las trabajadoras. ¡Esta es la solución de la socialdemocracia, la caridad! Una forma de actuar que perpetúa este sistema criminal y le hace el juego a los burgueses.

Los hechos son tozudos y demuestran que las instituciones del régimen capitalista, desde un ayuntamiento al Estado español, están al servicio de los explotadores, de los parásitos que viven del trabajo de la clase obrera. Se subvencionan empresas privadas y se rescatan bancos, pero a la clase obrera nadie la rescata cuando está en dificultades, sino que se le embarga todo y se le desahucia.

Por ello, la clase obrera no tiene otro camino que organizarse como clase y levantar sus propias instituciones desde abajo, para defender sus intereses, a través de un Frente Único del Pueblo que una todas las luchas parciales en una sola lucha contra este régimen corrupto y esclavista, creando una estructura de poder popular que acabe con el sistema socioeconómico más criminal que la historia de la humanidad haya conocido, el capitalismo. No hay otra salida, hay que mandar este sistema al estercolero de la historia y que la clase obrera sea dueña de lo que levanta con su trabajo, que es TODO.

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E) en Cádiz




Comunicado sobre la agresión imperialista de Estados Unidos contra Irán en Bagdad

Iran
 
El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condena firmemente el ataque ejecutado en la madrugada del 3 de enero por fuerzas militares de Estados Unidos en las inmediaciones del Aeropuerto de Bagdad, República de Irak, en la que acabaron asesinados el comandante de la Fuerza Quds de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, el mayor general Qasem Soleimani, y el comandante líder de la alianza paramilitar iraquí Fuerzas de Movilización Popular, Abu Mahdi al-Muhandis.

La operación bélica, dirigida directamente contra un jefe militar y un grupo de oficiales de alto rango de un país soberano, vulnera el Derecho Internacional y eleva las tensiones en Oriente Medio. El ataque supone un cambio cualitativo en el prolongado conflicto en la región abierto por las agresiones del imperialismo estadounidense y de su lacayo sionista Israel. El asesinato de Qasem Soleimani enciende la mecha de una guerra interimperialista de escala mayor cuyas consecuencias pagarán principalmente las clases laboriosas de los pueblos de Irán e Irak.

La agresión imperialista de Estados Unidos tiene lugar en un contexto de decadencia de su hegemonía en el mundo. El periodo de supremacía absoluta del imperialismo yankee, que se abrió con el colapso de la única superpotencia que le hacía frente, la URSS, y con el fin de la Guerra Fría, atraviesa hoy por su ocaso tras más de dos décadas de tiranía indiscutida. El auge de las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, encabezadas por China y Rusia, disputan los intereses de Estados Unidos y el control de los recursos hidrocarburos de sus colonias de facto. La humanidad ha retornado al punto de partida, a principios del siglo XX, cuando las potencias imperialistas pensaban poder arreglar entre ellas la suerte del mundo y se enfrentaban en guerras de rapiña para repartirse las colonias y expandir sus intereses imperialistas.

El imperialismo estadounidense es consciente de su decadencia. La derrota de sus aliados yihadistas en la Guerra de Siria, que se saldó con la victoria del Ejército del Gobierno de Bashar al-Assad y de su aliado principal, el imperialismo ruso, supuso un punto de inflexión en la pugna interimperialista por el control político y económico de Oriente Medio y de sus recursos naturales. Tras décadas de hegemonía de Estados Unidos y de su aliado israelí, la correlación de fuerzas en la región es hoy favorable a su contrario imperialista, la Federación Rusa, y a su aliado más potente, Irán.

Estados Unidos se ha visto en la necesidad de lanzar un órdago temerario en Oriente Medio tras la concurrencia de distintas variables que le son adversas: la debilitación de algunos de sus aliados más importantes en la región, como lo son las milicias kurdas del YPG o algunos frentes yihadistas sirios y afganos; el fortalecimiento de enemigos como Siria o Irán, aliados del imperialismo ruso, que extienden su influencia en Oriente Medio a ritmos cada vez más acelerados, notablemente en el Líbano y en Irak; el fracaso del diálogo con Corea del Norte, cuyos compromisos incluían no vender tecnología nuclear a otros países, y que podría abrir la puerta a que Pyongyang venda la bomba H a Teherán, que durante años ha sido el principal interesado en comprar sus misiles nucleares; o el descubrimiento en noviembre de un nuevo yacimiento de petróleo en Irán con 53 mil millones de barriles de crudo que aumentaría las reservas iraníes en más de un tercio. Y, de fondo, un impeachment a Donald Trump y unas elecciones estadounidenses para noviembre de 2020 que empujan a su actual presidente a ejecutar este tipo de operaciones como prueba de fuerza y a tomar decisiones que, en muchos casos, lejos de obedecer a los intereses de los monopolios estadounidenses, atienden más bien a objetivos personalistas del jefe de la Casa Blanca. Así pues, el atentado en Bagdad no va a hacer sino deteriorar todavía más las relaciones de Washington con sus aliados y acelerar la pérdida de su influencia en la región, como lo certifica la resolución del Parlamento del que ha sido su Estado títere durante años, Irak, de poner fin a la presencia de las tropas de la coalición liderada por Estados Unidos en su territorio. Todos estos factores de peso, junto con la crisis de su liderato monetario y con la caída de sus reservas petrolíferas, explican la actitud bélica de la superpotencia imperialista yankee en la actual coyuntura de Oriente Medio.

El PCOE lamenta las muertes causadas por la agresión imperialista estadounidense y se solidariza con los pueblos de Irán e Irak, al tiempo que hace un llamamiento para que se respete el Derecho Internacional y la soberanía de los países afectados por el conflicto. La operación de las Fuerzas Armadas yankees en Bagdad es síntoma de la decadencia de Estados Unidos y de la pérdida de su hegemonía en Oriente Medio ante al auge de nuevas potencias imperialistas. La crisis general del capitalismo, cuyas contradicciones se exacerban cada día, obliga al imperialismo a emprender guerras de rapiña por el control de recursos naturales que se tornan cada vez más desesperadas y numerosas. El asesinato de Qasem Soleimani agudiza la espiral de tensión en Oriente Medio y acarreará más sangre, hambre, migraciones y muerte al proletariado que vive en el epicentro del conflicto interimperialista.

Solo la solidaridad entre pueblos, la alianza internacionalista de los proletarios del mundo, la unidad en torno a un frente antiimperialista y el avance progresivo de la revolución socialista mundial podrán evitar que se derrame más sangre. El capitalismo es sinónimo de miseria y de muerte para el proletariado. Es el sistema que empuja a las potencias imperialistas a librar guerras que enfrentan a los obreros de distintos países entre sí con el fin de someterlos y de imponer neocolonias para expoliar sus recursos naturales. Solo mediante la lucha organizada contra el enemigo de clase, la burguesía, y la liquidación de su sistema de explotación capitalista, raíz y origen de los problemas fundamentales que azotan al planeta y a los pueblos que lo habitan, la clase obrera podrá romper las cadenas de su opresión. Solo con la conquista revolucionaria del poder y la construcción de un sistema nuevo, el Socialismo, el proletariado podrá vivir una vida digna y de pleno derecho. Únicamente así, la humanidad podrá avanzar junta hacia la sociedad sin clases, basada en la justicia y la igualdad, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial: el Comunismo.

 

¡Abajo el imperialismo criminal!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Por el Socialismo!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Otra muerte de un trabajador a manos del sistema, nada nuevo en 2020

mina
 
Llega el 2020 y empezamos a oír en la televisión, prensa y radio mensajes de felicidad, consumismo y alegría, y de repente nos sentimos embaucados e inmersos en esa espiral de amor y fraternidad, hasta que de un golpe volvemos a la realidad. Porque los burgueses, los empresarios sí que lo pasarán bien durante las fiestas comiendo, bebiendo y disfrutando de toda clase de lujos que pagamos la clase trabajadora; el problema es que no solo es nuestra riqueza lo que se llevan, motivo suficiente para querer tumbar este sistema, sino que también nos arrebatan a nuestros compañeros trabajadores y los condenan a muerte por un puñado de monedas.

Tan sólo un par de días han pasado de este año 2020 y ya tenemos múltiples víctimas del capital y su daga de avaricia y muerte. Uno de los últimos, un minero de Calañas que trabajaba en las minas de Almonaster la Real, en Huelva, para la empresa Matsa a través de la subcontrata Atene, para más inri.

El suceso tuvo lugar durante la noche, después de una dura jornada de trabajo, cuando el difunto compañero y otro minero se disponían a regresar a sus casas con sus familias y poder disfrutar de ellas antes de volver a marchar a la mina, a volver a arriesgar sus vidas por llevar pan a la mesa, mientras el capitalista de turno estaría disfrutando de una copiosa cena pagada con sangre y sudor de nuestros camaradas mineros. Según la versión de la investigación oficial, cuya veracidad se sabe por descontado que suele ser mínima, nuestros hermanos obreros subían por una carretera dentro de las instalaciones mineras y, en un cambio de rasante, se encontraron un camión averiado en la misma carretera; sin previo aviso ni tiempo para reaccionar, chocaron y, por desgracia, un fallecido y otro herido son las consecuencias de dicho accidente.

Pero ahora es el momento de preguntarse: ¿por qué turnos de trabajo hasta horas tan tardías, sin luz natural? ¿dónde estaban las señalizaciones de la avería del camión que debía proporcionar la empresa responsable del asesinato? ¿quién es el culpable del mal estado de esos vehículos y esas carreteras? ¿se podrían haber evitado las víctimas si los servicios de bomberos y sanitarios tuvieran mejor equipamiento y mayor número de profesionales?

Por desgracia, la minería en Huelva cuenta con un amplio historial de muertes y accidentes a manos del capital. Desde amputaciones de piernas a explosiones de cisternas de cal, los mineros de la sierra de Huelva son conocidos por su largo historial de luchas y, más aún si cabe por la represión sufrida a manos de franquistas, como Queipo de Llano, y de multitud de capitalistas explotadores de todos los rincones del mundo, que no conocen fronteras para sembrar muerte y robar plusvalía porque, al final de todo, se hace omnipresente una máxima, y es que la clase trabajadora pone los muertos y la burguesía se lleva los beneficios.

Desde el PCOE queremos dar nuestro más sincero pésame y apoyo a la familia del camarada fallecido y al compañero herido, y también nos solidarizamos con todos los mineros y su larga lucha por los derechos de la clase obrera a lo largo de la historia.

También hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a unirse bajo el sindicalismo de clase en los sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como a todas las clases populares a organizarse en un Frente Único del Pueblo con el objetivo de unificar todas las luchas en una única contra el sistema capitalista que nos condena a la miseria y la muerte, para construir el único sistema que nos permitirá tener una vida digna, el socialismo.

 

Por el Frente Único del Pueblo
Por el Socialismo

Partido Comunista Obrero Español en Huelva