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El proyecto Metro-TUS es una agresión a la clase obrera

A partir del 1 de febrero se ha implantado en Santander una reforma del sistema de transporte público urbano conocido como Metro-TUS. Este proyecto que fue presentado como un plan de modernización de la ciudad para adaptarla a los nuevos tiempos no es más que otra estafa efectuada por el Ayuntamiento de Santander gobernado por los partidos burgueses PP y Cs.

Los cambios efectuados en las líneas han dado como resultado que barrios obreros del extrarradio como Peñacastillo, Monte, Cueto o La Albericia carezcan ahora de una línea directa que les una con el centro, de manera que sus habitantes tienen que realizar un transbordo para llegar al núcleo urbano. En algunas líneas que conectan la periferia la diferencia entre recorridos ha aumentado de 20-30 minutos a 40-50. Es más, debido a la reducción de la flota y de la plantilla, estos horarios no suelen cumplirse debido a los retrasos, de manera que es normal que entre bus y bus pueda transcurrir más de una hora. Los obreros que requieren del transporte público son perjudicados al tener que aguantar interminables esperas y al tener que apretarse en los autobuses cual sardinas en lata debido a la reducción de vehículos circulantes. Mientras tanto, los conductores son sancionados injustamente por no poder cumplir con un trayecto irrealizable impuesto por el Ayuntamiento.

Por si fuera poco este fiasco monumental, la implantación del carril bus en la principal vía del centro (ahora retirado debido a la presión vecinal) provocó atascos de magnitudes históricas en todo el centro urbano. El establecimiento de líneas de intercambiadores para intentar solucionar el problema de los barrios aislados por la modificación de las líneas ha resultado en un derroche de recursos y un foco de rechazo de todos los usuarios. La compra de varios autobuses biarticulados para funcionar en una nueva “línea central” ha sido un fracaso pues estos apenas llevan pasajeros en sus recorridos. Y no nos olvidemos de la ingente cantidad de dinero gastado en publicidad para anunciar estas “revolucionarias medidas” para convertir a Santander en una ciudad del futuro.

¿Cuánto ha costado realmente para la clase obrera de Santander está auténtica chapuza? Con un presupuesto inicial de 1,2 millones de euros, ahora el ayuntamiento dice que “solo” ha costado 2,3 millones mientras que otros medios barajan un gasto de entre 3,2-3,8 millones (representando un sobrecoste de 2 millones o más). Recientemente, la alcaldesa Gema Igual (conocida por ser la heredera del déspota Iñigo de la Serna en el puesto y de falsear su currículum) ha querido exculparse alegando que el proyecto fue un error.

¿Qué empresa o empresas han sido las beneficiarias de estos sobredimensionados costes? ¿Acaso busca el ayuntamiento pauperizar el servicio de la red urbana de transporte para privatizarlo (técnica muy habitual en la privatización de hospitales y de los servicios municipales de agua)? Esta información, de la que como siempre los medios callan, oculta a la mano corruptora formada por varios burgueses que buscan saquear las arcas públicas pagadas por el pueblo santanderino. Y mientras tanto, el ayuntamiento anuncia que se proseguirá con el proyecto con nuevas modificaciones en verano, a costa del bolsillo de los trabajadores.

La única solución para tener un transporte público de calidad para la clase trabajadora de Santander, como para la del resto del estado, pasa por socializar las empresas de transportes, así como los medios de producción, y ponerlos en manos de los trabajadores. 

Por un transporte público de calidad para los trabajadores

Por la socialización de las empresas

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español de Santander




La violencia hacia el pueblo palestino sigue sin castigo para sus responsables

El Representante del Estado de Palestina ante las Naciones Unidas Riad Mansur, ha denunciado ante esta organización que Israel está cometiendo una masacre, por lo que exigió al Consejo de Seguridad que asuma su responsabilidad y se pronuncie sobre la cuestión, enviando una señal clara a Israel.

Las cifras dejan cerca de 30 muertes desde el pasado viernes y más de 2.500 heridos. El objetivo del gobierno de Israel mediante estas acciones militares contra la población civil desarmada no es otro que castigar al máximo a los palestinos con el fin de que abandonen su tierra y se marchen a otros lugares y también provocarles para que respondan con violencia y tener así la excusa para nuevos ataques. Una muestra de esto es la que ha protagonizado el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, que dijo que el Consejo de Seguridad debería “condenar a Hamás por explotar a niños como escudos humanos”. El cinismo del que hace uso el gobierno Israelí es un insulto perverso y criminal hacia todas las personas que observamos desde lejos con dolor en nuestros corazones como los soldados Israelíes usan fuego directo contra manifestantes desarmados. Pero estos ataques vienen soportándolos el pueblo Palestino desde hace muchas décadas. Habría que recordarle al embajador israelí que en julio de 2002 Israel reaccionó para evitar lo que podría causarle una catástrofe política. Con la intervención de diplomáticos europeos, las organizaciones políticas palestinas, Hamás incluida, acordaron suspender todos los ataques con la intención de facilitar las negociaciones entre la Autoridad Palestina e Israel y la mediación internacional. Una hora antes de hacer público el acuerdo, las autoridades israelíes ordenaron que un avión de combate F-16 arrojase una bomba de mil kilos en un barrio altamente poblado de Gaza, que resultó en la muerte de un líder de Hamás, once niños, cinco adultos y 140 vecinos heridos. Cuando alguna intervención diplomática avanza pasos hacia la paz, los Israelíes las destruyen para no tener que negociar. Esto unido al apoyo que los Estados Unidos como país con derecho a veto en la ONU es más que suficiente para que los abusos de los sionistas sigan cometiéndose. Habría que preguntarse quiénes son los verdaderos terroristas, los que provocan una violencia perpetua hacia los más vulnerables o los que aguantan todo tipo de maltrato, humillación y matanzas indiscriminadas.

Después de los últimos acontecimientos, a la Unión Europea no le ha quedado más remedio que realizar un comunicado fariseo en respuesta a los enfrentamientos mortales en la frontera de Gaza con Israel, por una cuestión de imagen internacional. Haciéndose serias preguntas sobre el uso proporcional de la fuerza que debe abordarse. Si la UE hubiera querido pedir responsabilidades de verdad al gobierno de Israel ya lo hubiera hecho hace mucho. Israel tiene firmado con la UE el Acuerdo de Asociación (como parte de la cooperación Euro-Mediterránea). Su artículo segundo dice:

Las relaciones entre las partes han de basarse en el respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos, los cuales guían sus políticas nacionales e internacionales y constituye un elemento esencial de este Acuerdo

La Unión Europea, pues, no cumple sus propios acuerdos, por lo cual está incurriendo en una ilegalidad inequívoca no ahora sino desde hace mucho tiempo. Estos acuerdos datan de antes del año 2000. En la Operación Plomo Fundido (2008) resultaron muertos 1.400 palestinos de los cuales 320 eran menores de 18 años; en la Operación Pilar Defensivo (2012) 167 palestinos muertos de los cuales 32 eran menores; Operación Frontera Protegida (2014) 2.200 palestinos muertos entre estos cientos de niños, 18.000 casas destruidas y 100.000 personas sin hogar. Tan solo cinco civiles israelíes murieron y también 67 soldados. Las cifras son desigualmente apabullantes por lo que si hubieran querido acabar con la violencia y las violaciones de los Derechos Humanos ya lo hubieran hecho hace mucho.

Además de estos actos criminales los palestinos tienen que soportar en la vida cotidiana, el muro de separación con Cisjordania. Este está destinado a detener cualquier desarrollo del pueblo palestino. Las fuerzas de ocupación prohíben la entrada a los pueblos aislados tras el muro de todos los productos llegados en vehículos desde Cisjordania, obligándoles a transportar todo lo que lleven a pie. Los soldados examinan cada paquete, lo abren o tiran todas las cosas. El resultado son pérdidas a gran escala, o bien les obligan a esperar a la intemperie hasta que las fuerzas de ocupación israelíes deciden abrir las puertas. Incluso cuando las puertas están abiertas hay infinitas dificultades para la gente que quiere pasar suponiendo un tormento diario. Los asentamientos se multiplican, viéndose acorralados en ocho fragmentos territoriales rodeados por alambradas de espinos.

Israel no acepta las visitas de representantes en misión de investigación de las Naciones Unidas y otras organizaciones a los lugares donde ha llevado a cabo ataques el ejército israelí. Por lo que el llamamiento del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, respaldado por la UE, por una investigación independiente y transparente sobre la violencia, no sirve para nada. Si acaso para dar un pequeño tirón de orejas al gobierno de Israel para que al menos el control que ejercen sobre los palestinos no traspase mucho la línea roja de los asesinatos.

Israel jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, pero también existe un desprecio de los países más poderosos, en particular Estados Unidos, por la legislación internacional; esto hace que no sea tan difícil para Israel incumplirla a su vez. La Comunidad Internacional es un club de mercaderes y banqueros con posturas ambiguas y discursos vacíos, mientras Palestina aguanta ataques preventivos, ocupación de sus tierras, expulsión, torturas de prisioneros, limpieza étnica y genocidio. Ellos están pagando el holocausto realizado en Europa, los palestinos nunca fueron, ni son antisemitas y saben diferenciar entre judíos y sionistas, por mucho que los medios masivos de manipulación nos inviten a creer lo contrario. El colonialismo no es un asunto del pasado, un ejemplo es Palestina donde los imperialistas sionistas operan con total impunidad estableciendo posiciones militares, saqueando los recursos naturales obteniendo ganancias directas, oprimiendo al pueblo palestino.

Los colonialistas y capitalistas son los enemigos de la humanidad, son los que oprimen, expolian y aplastan siempre a los más vulnerables, se valen de la cultura individualista que promueve una civilización egoísta, racista y depredadora que pretende que olvidemos la historia de los pueblos reprimidos y su rebeldía, que pensemos todos como conviene a los dominadores.

M. García, militante del Partido Comunista Obrero Español en Badajoz




Cifuentes y el basurero académico de la burguesía

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, obtuvo en 2012 su título de máster en Derecho Autonómico en la Universidad Rey Juan Carlos(URJC). Dicho grado académico no estuvo organizado directamente por la universidad, sino por una empresa satélite y opaca, que opera con dinero público, y dirigida por el propio tutor del Trabajo de Fin de Máster de la ex delegada del Gobierno.
 
Las recientes revelaciones de la intranet de la URJC y fuentes de la Comunidad de Madrid han mostrado que Cifuentes suspendió dos asignaturas. La misma red de gestión de alumnos desvela también que la presidenta pasó de tener en sus asignaturas unno presentado” a unnotable”,lo que se traduce numéricamente de un 0 a un 7,5. Asimismo, en 2014, la funcionaria Amalia Calonge entró en el sistema informático de la universidad y cambió las notas de la dirigente del Partido Popular, quien recogería después su título pagado con dinero público. Tras esta operación, Cifuentes y Calonge se fotografiaron juntas para exhibir la graduación en las redes sociales, en un acto de cinismo infame. 
 
Cristina Cifuentes ha defendido que todo se hizoconforme a la legalidad” y que se presentó a los exámenes de sus asignaturas suspensas en 2014. Sin embargo, la funcionaria que falsificó sus notas ha confesado quese lo ordenó su profesor”. Por si fuera poco, en 2016, la misma Universidad Rey Juan Carloscontratóde manera ilegal a la hermana de la presidenta, Margarita Cifuentes, para ejercer de docente sin poseer la cualificación y experiencia requerida.De este hecho conviene subrayar el nombre del rector de la URJC, Fernando Suárez, puesto que fue él mismo quien aprobó las tesis de Cifuentes, supuestamente, de manera legal.
 
Una vez se hizo el mundo eco de la noticia, se pidió al rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Suárez,que declaraseen rueda de prensa. Ante las preguntas de varios periodistas, el rector aseguró queocurrió en 2012” y que Cifuentesaprobó sin ningún problema”. Tras la insistencia de la prensa, manifestó que no teníanada más que añadir. En cuanto a la hermana de la presidenta y su puesto en la docencia, Suárez no hizo más que evadir las preguntas.
 
El comportamiento de Cifuentes en las redes sociales añade aún más desfachatez al asunto. Entre todo el estercolero de publicaciones en sus cuentas de Twitter y Facebook, destaca el siguiente tuit:
 
La gota que colma el vaso ha sido la reacción de los partidos políticos deoposición”, que se desenmascaran por sí solos como camarillas al servicio de los intereses del capital y de la burguesía. Su comportamiento no ha sido ni más ni menos que de colaboración mutua, planteando como respuesta una comparecencia de Cifuentes en la Asamblea de Madrid. Una vez más, desvían la atención de la clase obrera y presentan el parlamentarismo como única solución a sus problemas.  Los dos partidos que destacan por su reacción son Podemos, que encarna la miserable socialdemocracia, y el partido fascista Ciudadanos. 
 
De nuevo, se ve el reflejo del elitismo burgués que existe en la enseñanza pública y cómo no es más que un parásito chupasangre bien aferrado. Queda en evidencia cómo, por un lado, se le restringen los estudios superiores a la clase trabajadora, ya que los estudiantes de extracción obrera reciben una educación pésima y de mala calidad. Consecuencia de esto, emerge y se extiende el fracaso escolar.Por otro lado, este parasitismo burgués en la educación pública, instaurado de manera férrea, impone una diferenciación clasista a todos los alumnos,que permite que la burguesía ysus hijos tengan fácil acceso a los estudios superioresen detrimento de la clase trabajadora. Asimismo, se obstaculiza a la clase obrera con trabas de todo tipo, de manera que resulte tarea ardua que un trabajador acceda a la universidad. No es de extrañar el altísimo número de estudiantes que abandonan la carrera; consecuencia de un empeoramiento de la calidad de la educación y de un incremento de los costes de matrícula.
 
Este tipo de situaciones aberrantes son solo la punta de un gran iceberg. La hipocresía deCifuentes es el fiel reflejo de un sistema educativo corrupto: una universidad públicale regala un máster a la presidenta de la Comunidad de Madrid al mismo tiempo quelos estudiantes de extracción obrera seganan a pulso su currículum. Mientras que la burguesía dispone de todas las facilidades para acceder a un título universitario, los hijos de obreros se ven obligados a trabajar fuera de los estudios para llevar dinero a casa. Cifuentes se desenmascara por sí sola como lo que es: un lacayo más al servicio de los intereses del capital y de la burguesía.
 
Se está comprobando que la burguesía y sus lacayos no tienen ningún problema en destruir la educación pública ante la propia cara de los trabajadores y sin necesidad de preocuparse por ningún miramiento. Sale a flote, con este hecho, algo que es palpable para toda la clase obrera sin excepción,y es lo putrefacto y descompuesto que está el Estado Español en su totalidad. Sin ninguna vergüenza, Cristina Cifuentes ha mandado a dar explicaciones al rector y al vicerrector de la Universidad Rey Juan Carloscon ridículo resultado–, haciéndose ella la víctima y sin mostrar su máster en ningún momento. La actuación de la presidenta es una prueba fehaciente de la sensación de inmunidad dentro del sistema de corrupción absoluta que se vive en Madrid y en el resto del Estado desde que gobierna el Partido Popular, ahora sostenido por Ciudadanos. 
 
Ante esta penosa situación, el Partido Comunista Obrero Español denuncia cómo la hipócrita parásita desvergonzada de Cifuentes consigue un máster sin hacer nada mientras se ha dedicado a agravar aún más la educación pública madrileña, que se ha visto en los últimos años sometida a fuertes recortes de profesorado y recursos. Los estudiantes madrileños, en una situación cada vez más precaria, tenemos que soportar cómo Cristina Cifuentes destruye la educación públicaregalando los recursos de todos los madrileños a la privada y negando el único medio que tiene la clase obrera para instruirse– y consigue de forma vergonzosa y corrupta un título de máster universitario que es negado a los hijos del proletariado con sus políticas antiobreras.
 
Desde el Partido Comunista Obrero Español, llamamos a la clase trabajadora a organizarse por la defensa de la educación pública y a fortalecer la democracia del pueblo trabajador para que sea este quien, a través del Frente Único del Pueblo,tome las riendas políticas de su destino y logre expulsar a toda esta escoria como Cristina Cifuentes de dónde se decide la política que determina nuestras vidas. La única solución a los acuciantes problemas de la clase obrera vendrá únicamente de la mano del Socialismo. 
 
¡MUERTE AL ELITISMO BURGUÉS EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA! 
 
¡SOCIALISMO O BARBARIE! 
 
 
Comisión de Juventud del Comité Regional del PCOE en Madrid



El tren de Arganda: pita más que anda

En Arganda tenemos un dicho antiquísimo que dice:el tren de Arganda pita más que anda”. Éste dicho está prácticamente olvidado por los argandeños, pero gracias a la desastrosa administración de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, lo estamos recuperando.
 
La presidenta Cifuentes no es capaz de administrar ni tan siquiera las escasas competencias que tiene la Comunidad de Madrid en Arganda. Una de la que más sufrimos los argandeños es la penosa situación de la línea 9b del Metro de Madrid. La línea 9b de Metro de Madrid es un tramo privado de la red de metro operado por la empresa privada Transportes Ferroviarios de Madrid(TFM) que discurre entre las estaciones de Puerta de Arganda y Arganda del Rey y conecta en metro los municipios de Arganda del Rey(Arganda y La Poveda) y Rivas Vaciamadrid con Vicálvaro(Madrid).
 
Desde su fundación en 1999, el servicio TFM de Metro de Madrid ha ido empeorando por la falta de inversión en sus infraestructuras, partiendo de que, al igual que Metrosur, fue creado de forma rápida para que estuviese listo para las elecciones generales.
El funcionamiento de éste tramo dista bastante del resto de la red de Metro Madrid:
  •  El precio del billete sencillo es más caro que el del resto de la red(2€ billete/sencillo) y, dependiendo de los títulos que tengas cargado en la nueva Tarjeta Multi, puedes necesitar comprar otra tarjeta(que valdrá otros 2.50€)
  • Las frecuencias de trenes son de 8-10 minutos en hora punta, llegando a los 15 minutos(máximo permitido de espera según está estipulado) en las horas valle. No obstante, muchas veces se incumple el máximo de espera permitido, oscilando entre los 15-35 minutos cuando se sufre algún problema técnico leve, una gran diferencia con los 10-15 minutos del resto de la red. 
  • El horario de servicio es limitado, cerrando las estaciones a las 23:00h de domingo a jueves y a las 00:00h los viernes y sábados. El resto de estaciones cierran todos los días a la 01:30h.
  • A diferencia del resto de la red, en TFM el metro solo cuenta con dos vagones para albergar capacidad para todos aunque, excepcionalmente y de manera aleatoria, tenga tres vagones. Esto ha provocado que en hora punta se hayan producido situaciones de ansiedad y desmayos a la llegada de Puerta de Arganda.
  • Completa descoordinación entre la línea 9 y la línea 9b en Puerta de Arganda. Si bien es comprensible que los trenes no siempre coincidan, frecuentemente el tren TFM se marcha cuando llega el metro de la línea 9, obligando a los usuarios a esperar entre 8-15 minutos.
  • Averías continuas: entre el 16 y el 26 de enero de 2018 se han producido cinco averías en TFM, tres de ellas graves, que interrumpieron el servicio durante varias horas, una de ellas durante más de cuatro horas, sin poner alternativas y dejando tirados a los usuarios en un municipio donde las alternativas de transporte son más bien escasas y, por supuesto, sin reembolsar el valor del billete. 
  • Deficiente calidad del servicio general: retrasos continuados, irregularidades en el trazado, que provocan parones de los trenes entre estaciones, frenados bruscos frecuentes, pésima climatización, fallos en la megafonía(megafonía inexistente, anunciando estaciones que no se corresponden, a un volumen demasiado elevado o desactualizadas), descarrilamientos por la infame calidad de los vagones, y un largo etcétera.
 
Los usuarios que nos vemos obligados a utilizar este servicio diariamente padecemos todos estos problemas, de los que Metro de Madrid y Cristina Cifuentes quieren desentenderse. Sufrimos las consecuencias de las constantes privatizaciones que ha sufrido el Metro de Madrid gracias al gobierno Cifuentes, las cuales han empeorado y encarecido el servicio. La deuda del Metro asciende a más de 970 millones de euros, la cual se ha duplicado desde 2013 y asciende a un ritmo vertiginoso desde 2015, año en el que Cristina Cifuentes toma cargo como Presidenta de la Comunidad de Madrid.
El gobierno de Cifuentes(y cualquier gobierno capitalista) se enardece y se llena la boca de palabrería cuando habla de susmaravillosos servicios de transporte público”. La realidad dista mucho de éste discurso, pues el transporte público, que es la única alternativa para los trabajadores que no podemos permitirnos un vehículo personal, avanza hacia la completa desaparición o, en su defecto, su total privatización. Es la tendencia natural del capitalismo: mercantilizar todos los aspectos de la vida y privatizar aquellos que no produzcan un gran número de beneficios hasta monopolizarlo todo en torno al Estado burgués.
 
La única manera de terminar con éste pozo sin fondo al que nos arrastra el capitalismo, representado por Cifuentes en la Comunidad de Madrid, es luchar por un servicio público y de calidad para todos los ciudadanos. Pero esto es imposible bajo un sistema que solo busca incrementar los beneficios de la burguesía a costa de aquel proletariado al que dicedefender y representar”. La única manera de lograr un servicio de transportes completamente público y de calidad es lograr la liberación del proletariado de sus cadenas, pues solo un gobierno dirigido por y para el pueblo puede saber las necesidades que éste tiene. La única vía posible es la destrucción del capitalismo y de la propiedad privada y la instauración del socialismo y de la propiedad colectiva.
 

¡Abajo el capitalismo criminal!

¡Viva la dictadura proletaria!

Comité Local de Arganda del Rey




Los segovianos, condenados a la muerte por la Junta de Castilla y León

Segovia es la única provincia de Castilla y León que cuenta con un único centro hospitalario. Se podría llegar a pensar que es suficiente para una provincia de 155.652 habitantes, pero si comparamos la relación de habitantes de Segovia con otras provincias similares como Ávila (162.514 habitantes) o Soria (90.040 habitantes), nos encontramos con que estas provincias cuentan con cuatro y dos centros hospitalarios respectivamente, un número igualmente escaso pero, aun así, mayor que el de Segovia.

Entre otras carencias sociales en Segovia, debido a la deficiente gestión pública, la de la sanidad pública es la más preocupante debido a su deplorable estado. De la consecuencia de que haya un solo centro sanitario para todos los segovianos, han derivado problemas tales como la gran falta de camas (según la OMS, no cumple el tener el 20% de camas libres a disposición de una emergencia), siendo la provincia con el menor ratio de camas hospitalarias de Castilla y León, lo que genera que muchos pacientes sean derivados a Valladolid o Madrid o incluso a residencias geriátricas donde tienen que pagar; falta de recursos humanos y tecnológicos, ya que el hospital tiene limitaciones y no puede atender a todas las emergencias; eternas listas de espera,…

Hay varios ejemplos de estos problemas, como el caso de un paciente que debería estar en traumatología pero, al estar llena dicha planta, le trasladan a otra diferente como es urología, o el gran número de pacientes que tienen que desplazarse a Valladolid para poder recibir tratamientos oncológicos. Otro ejemplo fue lo ocurrido entre los días 12 y 17 de agosto de 2016, fecha en la que el servicio de urgencias del Hospital de Segovia colapsó debido a la ya anteriormente colapsada atención primaria.

Ante ésta situación, los vecinos exigen a la Junta de Castilla y León la reapertura del Hospital Policlínico de Segovia, el cual permanece cerrado desde 2008. Los portavoces de la Plataforma en Defensa del Hospital Policlínico se quejan de la actuación de los representantes políticos y sanitarios de la provincia de Segovia, a quienes achacan algunos obstáculos que están encontrando en la Junta de Castilla y León y otras administraciones supraprovinciales.

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Las deficiencias sanitarias, no sólo en Segovia sino en toda Castilla y León, no son pura coincidencia o fallos puntuales. Esta condena a muerte que provoca indirectamente la Junta de Castilla y León y el Estado español a los segovianos son consecuencia del natural desarrollo del capitalismo monopolista de Estado, el cual avanza hacia la privatización de todos los aspectos de la vida. En el caso de la sanidad, lo podemos comprobar en el informe “Sanidad Privada, Aportando valor. Análisis de situación 2017”, elaborado por la Fundación IDIS (fundación de la patronal de hospitales privados). Según este informe, la sanidad privada sigue su tendencia creciente (a cargo del presupuesto estatal), mientras se reduce el gasto en los hospitales de gestión directa. 

Según dicho informe, en 2016 los centros privados se repartieron 1.578 millones de euros públicos por conciertos, gracias al artículo 90 de la Ley General de Sanidad (artículo que permite derivar los pacientes y procesos rentables del sector público al privado, mientras éste se infrautiliza, y que ningún partido político pide derogar ya que se benefician de él), lo que supuso el 25,6% de su facturación durante el citado ejercicio, que alcanzó los 6.175 millones de euros. Es decir, uno de cada cuatro euros ingresados por estos hospitales en 2016 provino de presupuestos públicos.

El IDIS no recoge los ingresos del otro gran grupo de hospitales privados: los que son propiedad de la Iglesia Católica, que tienen una facturación anual cercana a los 4.000 millones de euros, y gestionan más del 27 % de las camas privadas existentes a nivel estatal (San Juan de Dios, Hermanas Hospitalarias, Hospitales Católicos de Madrid, etc). La penetración del sector privado, parasitando los presupuestos públicos, es cada vez mayor. El 43% de los hospitales privados tienen conciertos con la sanidad estatal. En el caso específico de Castilla y León, ésta destina el 4% de los Presupuestos Generales de Sanidad a la sanidad privada (143 millones de euros).

Esta política de privatización de la sanidad, se ha agudizado en los últimos años gracias a las personas que integran el Consejo Asesor de Sanidad designado por la Ministra de Sanidad, Dolors Monserrat: de las cuarenta y dos personas designadas para este órgano, tres son políticos (dos del Partido Popular y una del PSOE), ocho son miembros de la sanidad pública, seis de la privada, veinticuatro los profesionales de órganos o colegios médicos, farmacéuticos y enfermeros (del sector privado en su gran mayoría), y el restante es Tomás Castillo, presidente de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes.

Estos ejemplos nos otorgan una clamorosa transparencia de lo evidente: al capitalismo sólo le importan las ganancias, no las personas. No exageramos al llamar asesinos a los encargados de la sanidad de este país, pues las políticas de privatización y las deficiencias en la sanidad provocan que los trabajadores del Estado tengan que recurrir a costosos centros sanitarios privados para poder cuidar su salud y, aquellos que no se lo pueden permitir, son condenados al abandono de su salud y, en muchos casos, a su muerte. Los dirigentes políticos y la burguesía tienen sus manos manchadas de sangre.

La única alternativa ante este sistema criminal que condena a los proletarios a la muerte, es luchar por un sistema que centre todos sus esfuerzos en el bienestar real de sus habitantes. La única alternativa es, en definitiva, la lucha por el socialismo.

POR UNA SANIDAD PÚBLICA Y DE CALIDAD, TRABAJADOR,

¡LUCHA POR EL SOCIALISMO!

¡SIN PARTIDO NO HAY REVOLUCIÓN, ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español de Segovia




Atac feixista contra l’ateneu popular de Sarrià: a Catalunya lluitem contra el feixisme

A la matinada del dia d’avui, 29 de març, ha aparegut calcinat l’Ateneu Popular de Sarrià degut a un nou atac feixista patit per aquest Ateneu en els darrers quatre mesos. A aquest atac, cal sumar el cada cop major nombre d’agressions feixistes produïdes a Barcelona com, per exemple, els atacs contra Catalunya Ràdio o contra la comunitat musulmana del barri de la Prosperitat per la Mesquita del Carrer de Japó, realitzat pels col·legues de Societat Civil Catalana – xiringuito creat pels reaccionaris corruptes de PP i Ciutadans -, grups de feixistes darrere dels que està organitzacions com Democracia Nacional, amb el silenci còmplice de PP, PSOE i Ciutadans i de l’Estat que mira cap a un altre banda. Al cap i a la fi, són els “demòcrates” – PP, PSOE o Ciutadans – els que apunten i els seus gossos feixistes els que actuen, els que els fan la feina bruta.

El dia anterior de l’incendi provocat pels feixistes contra l’Ateneu de Sarrià, el Delegat del Govern a Catalunya, el reaccionari membre del PP, Enric Millo, no va dubtar a assenyalar amb to amenaçador al President del Parlament, Roger Torrent, i a la diputada del Parlament, i alcaldessa de Girona, Marta Madrenas, tot advertint al primer “que pot acabar a la presó” i a la segona que encoratja fets vandàlics.

Els feixistes, amb el seu covard atac contra l’Ateneu Popular de Sarrià – que és un atac contra el barri i la seva joventut i contra el moviment associatiu alternatiu del barri que aspira a la transformació de la societat – han volgut deixar clara la seva autoria deixant el clar missatge: “ESTEU MORTS CDR” unit a simbologia feixista, com una esvàstica i una creu cèltica.

L’endemà de la crema de l’Ateneu Popular de Sarrià per part dels feixistes, amb la seva amenaça expressa als CDR, el diari de Pedro J. Ramírez treu a un reportatge titulat “Així són els CDR, el monstre incontrolable de 300 caps que vandalitza Catalunya “(https://www.elespanol.com/reportajes/20180329/cdr-monstruo-incontrolable-cabezas-vandaliza-cataluna/295471575_0.html), etiquetant als CDR com” terrorisme de carrer “, i assenyalant: “Les revoltes, els actes vandàlics, els xocs amb la policia i els talls de carreteres es preparen en aquests comitès. Els CDR són cossos d’insurgència que es caracteritzen per tenir una morfologia totalment diferent al vist fins ara en terrorisme de carrer de baixa intensitat (…) Els CDR recullen a independentistes de dreta, d’esquerra, sense filiació, i fins i tot algun exemplar que mai havia estat independentista i que simplement acudeix a la crida de la violència “. Més endavant, en el mateix article reconeix: ” la transversalitat i l’atomització són dues de les seves característiques principals. Tot ho aglutina. Ningú mana. Tot i que hi ha una coordinadora central, cada CDR és lliure de dissenyar les seves pròpies iniciatives, sense que això impliqui necessàriament als altres CDR (…) En els CDR hi ha gent de totes les edats, i no necessàriament estudiants. Sí que és cert que el gruix principal està conformat per gent jove. Però hi ha integrants fins i tot sexagenaris (…) “.

Continuant dins la campanya de criminalització dels CDR – que en realitat equivalen a una expressió de l’organització embrionària del Poble contra l’opressió de l’Estat feixista i, per tant, a qui realment s’està criminalitzant és al nostre Poble- s’uneixen les opinions del mediocre i reaccionari José Luis Ábalos, secretari d’Organització del PSOE i diputat al Parlament espanyol. En una entrevista realitzada per Europa Press (http://www.europapress.es/nacional/noticia-abalos-psoe-advierte-cdr-catalanes-son- germen-kale-borroka-20180329111536.html), justament el mateix dia 29 de març, assenyala que els CDR “són el germen de la kale borroka (…) la seva funció és el control de la població (…) igual que a Cuba, Nicaragua o Veneçuela, controlar la quadra, qui entra, qui surt i qui parla (…) són elements d’informació, també d’agitació, són un mal germen ” i demana actuar contra els CDR” amb els recursos de l’Estat de Dret perquè a més d’agitar el carrer, assenyalen persones, negocis i partits (…) “. Tot just és això el que està fent contra els CDR – contra aquesta expressió organitzada de resposta del poble català en contra de l’agressió feixista de l’Estat – aquest reaccionari del PSOE, el partit del terrorisme d’estat i de la corrupció, del GAL, de la calç viva i de la condecoració de torturadors en Intxaurrondo.

No hi ha cap dubte que els moviments que estan donant aquests servidors dels monopolis, atenen a la tàctica de criminalitzar la resposta del poble català per, d’una banda, poder parlar de l’existència de violència a Catalunya i així tractar de justificar la fal·laç ordre de processament contra l’independentisme català realitzat pel Tribunal Suprem i influir internacionalment per aconseguir l’extradició de Puigdemont, Ponsatí, Serret, Comín, Rovira i Gabriel i, d’altra banda, per justificar la repressió descarnada de l’Estat feixista espanyol contra el poble català i la cacera que ja s’està produint i que es multiplicarà sens dubte.

Mentre l’Estat espanyol i els seus sicaris carreguen contra el poble català i el criminalitzen, contra els CDR, contra el nostre legítim dret democràtic a l’autodeterminació i a la nostra defensa com a poble i com a classe, no dubten a blanquejar al feixisme, a mirar cap a un altre costat o, directament, silenciar el nombre cada vegada més gran d’agressions realitzades pels feixistes a Catalunya.

A Catalunya el que avui està en joc no és la independència com falsament assenyalen els feixistes i hipòcritament s’hi suma l’oportunisme i l’esquerra del sistema o falsa esquerra, mirant a una altra banda i alineant-se amb els primers; a Catalunya el que hi ha en joc és el tancar-li el pas al feixisme, és frenar un Estat feixista que sotmet als pobles i al proletariat, no només del nostre país sinó també de la resta de l’estat espanyol.

El desenvolupament del capitalisme monopolista a Espanya nega no només els drets nacionals de Catalunya, o del País Basc i Galícia, sinó que nega el desenvolupament de la classe obrera, dels camperols i fins i tot d’algunes capes de la burgesia. El nostre poble està comprovant, a la seva pròpia pell, que el mètode que la burgesia catalana ens venia per tal de conquerir la nostra emancipació nacional – el de la democràcia i el somriure per conquerir la independència- no només no és el camí, sinó que l’Estat està carregant contra el Govern de Catalunya com si hagués realitzat una revolució, que precisament no es va fer. Avui el nostre poble pensa que és necessària la independència per conquerir la democràcia i per això està organitzant, pel seu compte, a independentistes, demòcrates, comunistes, etcètera, en els CDR. El nostre Partit té el deure de ser-hi present, i allí hi és, als CDRs amb la lluita del nostre poble, per demostrar que únicament units i organitzats des de la base, des d’una posició classista, proletària, i dotant-nos amb l’objectiu que la lluita ha de ser la lluita pel socialisme – única via per la qual podrem exercir amb plenitud tots els nostres drets democràtics, tant nacionals com de classe-. És important que els CDRs s’estenguin al llarg del nostre país, però també que s’estenguin i penetrin a les fàbriques, als centres de treball, així com que s’enforteixi l’organització dels diferents CDRs, conformant progressivament el Front Únic del poble de Catalunya.

Fem una crida als treballadors de l’Estat espanyol, a les organitzacions d’esquerra honrades, i les que es denominen revolucionàries per anar teixint poder popular, anar edificant un Front Únic del Poble que estrenyi llaços de solidaritat i d’internacionalisme proletari amb el poble de Catalunya , que s’estrenyin els llaços de solidaritat i lluita del proletariat de l’estat espanyol i de les nacions que el composen i conformem un Front Únic de lluita per la independència de la nostra classe d’un sistema corrupte i d’un estat que el manté i que nega el futur i la nostra dignitat com a obrers i com a pobles. El que ens juguem a Catalunya és derrotar a l’Estat feixista, el mateix que agredeix als obrers de Martorell, de la Zona Franca, de Sagunt, Madrid, Sevilla o Vigo.

EL FEIXISME NO PASSARÀ, LLIBERTAT DE TOTS ELS PRESOS POLÍTICS!

VISCA L’INTERNACIONALISME PROLETARI!

PEL FRONT ÚNIC DEL POBLE, PEL SOCIALISME!

Barcelona 29 de març de 2018

COMITÉ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

 

Ataque fascista contra el ateneu popular de Sarrià: en Cataluña estamos luchando contra el fascismo

En la madrugada del día 29 de marzo ha aparecido calcinado el Ateneu Popular de Sarrià, un nuevo ataque fascista sufrido por dicho Ateneu en los últimos cuatro meses, al que deben de sumarse un cada vez mayor número de agresiones fascistas producidas en Barcelona como, por ejemplo, los ataques contra Catalunya Radio o contra la comunidad musulmana que se suceden en la Prosperitat contra la Mezquita del Carrer de Japó, realizado por los colegas de Societat Civil Catalana – chiringuito creado por los reaccionarios corruptos de PP y C’s –, grupos de fascistas detrás de las que están organizaciones como Democracia Nacional, con el silencio cómplice de PP, PSOE y C’s y la vista gorda del Estado. Al fin y al cabo, son los “demócratas” – PP, PSOE o C’s – los que apuntan y sus perros fascistas los que actúan, los que les hacen el trabajo sucio.

El día anterior del incendio provocado por los fascistas contra el Ateneu de Sarrià, el Delegado del Gobierno en Cataluña, el reaccionario miembro del PP, Enric Millo, no dudó en señalar amenazantemente al President del Parlament, Roger Torrent, y a la diputada del Parlament, y alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, advirtiéndole al primero “que puede acabar en la cárcel” y a la segunda que alienta hechos vandálicos.

Los fascistas, en su cobarde ataque contra el Ateneu Popular de Sarrià – que es un ataque contra el barrio y su juventud y contra el movimiento asociativo alternativo del barrio que aspira a una transformación de la sociedad – han querido dejar claro su autoría dejando un nítido mensaje: “ESTÁIS MUERTOS CDR” unido a simbología fascista, a una esvástica y una cruz céltica.

Al día siguiente de la quema del Ateneu Popular de Sarrià por parte de los fascistas, con su amenaza expresa a los CDR, el periódico de Pedro J. Ramírez saca a un reportaje titulado “Así son los CDR, el monstruo incontrolable de 300 cabezas que vandaliza Cataluña” (https://www.elespanol.com/reportajes/20180329/cdr-monstruo-incontrolable-cabezas-vandaliza-cataluna/295471575_0.html ), etiquetando a los CDR como “terrorismo callejero”, y más concretamente, señalando “Las revueltas, los actos vandálicos, los choques con la policía y los cortes de carreteras se preparan en estos comités. Los CDR son cuerpos de insurgencia que se caracterizan por tener una morfología totalmente distinta a lo visto hasta ahora en terrorismo callejero de baja intensidad (…) Los CDR recogen a independentistas de derecha, de izquierda, sin filiación, e incluso algún ejemplar que nunca había sido independentista y que simplemente acude a la llamada de la violencia”, para más adelante tener que reconocer que “La transversalidad y la atomización son dos de sus características principales. Todo lo aglutina. Nadie manda. A pesar de que hay una coordinadora central, cada CDR es libre de diseñar sus propias iniciativas, sin que ello implique necesariamente a los demás CDR (…) En los CDR hay gente de todas las edades, y no necesariamente estudiantes. Sí que es cierto que el grueso principal está conformado por gente joven. Pero existen integrantes incluso sexagenarios (…)”.

Continuando en la campaña de criminalización de los CDR, que en realidad es una expresión de la organización embrionaria del Pueblo contra la opresión del Estado fascista y, por tanto, a quien se está criminalizando es a nuestro Pueblo, se unen las opiniones del mediocre reaccionario José Luis Ábalos, Secretario de Organización del PSOE y diputado en el Parlamento español, en una entrevista realizada por Europa Press (http://www.europapress.es/nacional/noticia-abalos-psoe-advierte-cdr-catalanes-son-germen-kale-borroka-20180329111536.html ), precisamente el mismo día 29 de marzo, donde señala que los CDR “son el germen de la kale borroka (…) su función es el control de la población (…) al igual que en Cuba, Nicaragua o Venezuela, controlar la cuadra, quien entra, quién sale y quién habla (…) son elementos de información, también de agitación, so un mal germen” pidiendo actuar contra los CDR “con los recursos del Estado de Derecho porque además de agitar la calle, señalan personas, negocios y partidos (…)”. Precisamente esto es lo que está haciendo contra los CDR – contra esta expresión organizativa de respuesta del pueblo catalán contra la agresión fascista del Estado – este reaccionario del PSOE, el partido del terrorismo de estado y de la corrupción, del GAL, de la cal viva y de la condecoración de torturadores en Intxaurrondo.

Sin duda estos movimientos que están dando los lacayos de los monopolios, atienden a la táctica de criminalizar la respuesta del pueblo catalán para, por un lado, vestir el muñeco para mostrar la existencia de violencia en Cataluña a fin de justificar el falaz auto de procesamiento contra el independentismo catalán realizado por el Tribunal Supremo e influir internacionalmente para conseguir la extradición de Puigdemont, Ponsatí, Serret, Comín, Rovira y Gabriel y, por otro, para justificar la represión descarnada del Estado fascista español contra el pueblo catalán y la cacería que ya se está produciendo y que, sin duda, se multiplicará.

Y mientras el Estado español y sus esbirros arremeten contra el pueblo catalán y lo criminalizan, contra los CDR, contra nuestro legítimo derecho democrático a la autodeterminación y a nuestra defensa como pueblo, y como clase, no dudan en blanquear al fascismo, en mirar hacia otro lado o, directamente, silenciar el número cada vez mayor de agresiones realizadas por los fascistas en Cataluña.

En Cataluña lo que hoy está en juego no es la independencia, como falsamente señalan los fascistas a lo que hipócritamente se suma el oportunismo, la izquierda del sistema o falsa izquierda, mirando para otro lado y alineándose con los primeros; en Cataluña lo que hay en juego es el cerrarle el paso al fascismo, es frenar a un Estado fascista que somete a los pueblos y al proletariado, no sólo de nuestro país sino también del resto del estado español.

El desarrollo del capitalismo monopolista en España niega no sólo los derechos nacionales de Cataluña, o del País Vasco y Galicia, niega el desarrollo de la clase obrera, de los campesinos e incluso de capas de la burguesía. Nuestro pueblo está comprobando, en sus propias carnes, que el método que nos vendía la burguesía catalana para conquistar nuestra emancipación nacional, la democracia y la sonrisa para conquistar la independencia, no sólo no es el camino, sino que el Estado está arremetiendo contra el Govern de Catalunya como si hubiera efectuado una revolución, que precisamente no se hizo. Hoy nuestro pueblo piensa que es necesaria la independencia para conquistar la democracia, y en ello está organizándose por su cuenta, independentistas, demócratas, comunistas, etcétera, en los CDR. Nuestro Partido tiene el deber de estar, y está, en los CDRs, con la lucha de nuestro pueblo, para mostrarle que únicamente unidos y organizados desde la base, desde una posición clasista, proletaria, y dotándonos que el objetivo debe ser la lucha por el socialismo, que es la única vía por la que podremos ejercer con plenitud todos nuestros derechos democráticos, tanto nacionales como de clase. Es importante que los CDRs se extiendan por los máximos lugares de nuestro país, pero también que se extiendan y penetren en las fábricas, en los centros de trabajo, así como que se fortalezca la organización de los distintos CDRs, conformándose progresivamente el Frente Único del Pueblo de Cataluña.

Hacemos un llamamiento a los trabajadores del estado español, a las organizaciones de izquierda honradas, y a aquéllas que se denominan revolucionarias a ir tejiendo poder popular, ir edificando un Frente Único del Pueblo que estreche lazos de solidaridad y de internacionalismo proletario con el pueblo de Cataluña, que se estrechen los lazos de solidaridad y lucha del proletariado del estado español y de las naciones que lo componen y conformemos un Frente Único de lucha por la independencia de nuestra clase de un sistema corrupto y un Estado que lo mantiene y que niega el futuro y nuestra dignidad como obreros y como pueblos. Lo que nos jugamos en Cataluña es derrotar al Estado fascista, el mismo que agrede a los obreros de Martorell, de la Zona Franca, de Sagunto, Madrid, Sevilla o Vigo.

¡EL FASCISMO NO PASARÁ, LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, POR EL SOCIALISMO!

 

Barcelona, 29 de marzo de 2018.

COMITÉ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




Nuevo ataque contra la sanidad pública por parte de la Xunta

Desde siempre, la burguesía no ha tenido reparos en hacer negocio en cualquier campo que le ofrezca beneficios, independientemente del sufrimiento y las muertes que pueda provocar, dado que a esta sólo le importan las ganancias que pueda sacar. Uno de los sectores donde esto se hace más evidente es en la sanidad. Por ejemplo, en EEUU, país donde hasta el más mínimo detalle de la sanidad está convertido en negocio y donde un gran número de familias obreras se encuentran en la miseria fruto de la explotación y precarización más absolutas, no pueden permitirse acudir al médico a tratar sus dolencias o simplemente a hacerse un sencillo chequeo médico, llevando a unas condiciones de vida nefastas o a muertes prematuras que se podrían haber evitado.

En Europa, durante la Guerra Fría, los países del bloque capitalista se vieron obligados a conceder una serie de reformas a la clase obrera para intentar aparentar ser países más avanzados que la URSS y demás miembros del bloque socialista. Pero ante la caída de este bloque, la burguesía de estos países ya no necesita dar esta apariencia, y se ha dedicado a introducirse y rapiñar los sectores antes públicos, deshaciendo las reformas introducidas en el pasado y arrancándole a la clase obrera las concesiones dadas. Todo lo que se ha podido privatizar, se ha privatizado, y lo que no lo está ya por completo está en camino de convertirse por totalmente en un negocio más de la clase dominante.

Siguiendo esta tendencia, la Xunta de Galicia ha decidido privatizar servicios médicos del Complejo Hospitalario de A Coruña (CHUAC) por valor de 97,5 millones de euros. Esto incluye servicios sanitarios tan esenciales como la realización de diagnósticos, cirugías, los servicios de rehabilitación o la adquisición de sangre para transfusiones y materiales para la fabricación de prótesis, entre otros. Esto se suma al proceso de privatización que ya comenzó en 2009 el gobierno del PP de Feijóo en la Xunta, como institución agilizadora de las cuestiones de la burguesía, incluyendo una reforma de la ley sanitaria gallega que disminuye el número de áreas sanitarias de Galicia para facilitar la privatización de las mismas, y una serie de contratos con empresas privadas que les permiten manejar a su gusto la sanidad, como el último contrato con una empresa fabricante de equipos cardiológicos que le permite administrar el área de cardiología de tres hospitales gallegos, entre ellos el CHUAC, como a los empresarios les plazca, utilizando a personal de los mismos en ese servicio. Todas estas privatizaciones se traducen en más problemas para los trabajadores, los cuáles ven como los servicios públicos son cada vez más precarios e ineficientes, y se ven obligados a emplear sus ya de por sí escasos recursos en pagar una atención privada.

El Partido Comunista Obrero Español denuncia el saqueo y la destrucción de la sanidad que realiza la burguesía para su beneficio mientras lo camufla tras la apariencia de realizarlo por el bien común y de la economía. La única manera de alcanzar una sanidad plena y para todos los trabajadores es mediante la organización de todos los trabajadores en el Frente Único del Pueblo, la destrucción de este sistema injusto y la instauración del Socialismo que acabará con la explotación del hombre por el hombre, raíz de todas las injusticias del mundo.

¡Socialismo o Barbarie!

Célula del PCOE en Coruña

 

Novo ataque contra a sanidade pública por parte da Xunta

Desde sempre, a burguesía non tivo reparos en facer negocio en calquera campo que lle ofreza beneficios, independentemente do sufrimento e mortes que poida provocar, dado que a esta só lle importan as ganancias que poida sacar. Un dos sectores onde isto faise máis evidente é na sanidade. Por exemplo, en EEUU, país onde ata o máis mínimo detalle da sanidade está convertido en negocio e onde un gran número de familias obreiras atópanse na miseria froito da explotación e precarización máis absolutas non poden permitirse acudir ao médico para tratar as súas doenzas ou simplemente a facerse un sinxelo recoñecemento médico, levando a unhas condicións de vida nefastas ou a mortes prematuras que se poderían evitar.

En Europa, durante a Guerra Fría, os países do bloque capitalista víronse obrigados a conceder unha serie de reformas á clase obreira para tentar aparentar ser países máis avanzados que a URSS e demais membros do bloque socialista. Pero ante a caída deste bloque, a burguesía destes países xa non necesita dar esta aparencia, e dedicouse a introducirse e rapiñar os sectores antes públicos, desfacendo as reformas introducidas no pasado e arrincándolle á clase obreira as concesións dadas. Todo o que se puido privatizouse, e o que non o está xa por completo está en camiño de converterse por completo nun negocio máis da clase dominante.

Seguindo esta tendencia, a Xunta de Galicia decidiu privatizar servizos médicos do Complexo Hospitalario da Coruña (CHUAC) polo valor de 97,5 millóns de euros. Isto inclúe servizos sanitarios tan esenciais como a realización de diagnósticos, cirurxías, os servizos de rehabilitación ou a adquisición de sangue para transfusións e materiais para a fabricación de prótese, entre outros. Isto súmase xa ao proceso de privatización que comezou en 2009 o goberno do PP de Feijóo na Xunta, como institución agilizadora das cuestións da burguesía, incluíndo unha reforma da lei sanitaria galega que diminúe o número de áreas sanitarias de Galicia para facilitar a privatización das mesmas, e unha serie de contratos con empresas privadas que lles permiten manexar ao seu gusto a sanidade, como o último contrato cunha empresa fabricante de equipos cardiolóxicos que lle permite administrar a área de cardioloxía de tres hospitais galegos, entre eles o CHUAC, como aos empresarios lles plazca, utilizando a persoal dos mesmos nese servizo. Todas estas privatizacións tradúcense en máis problemas para os traballadores, os cales ven como os servizos públicos son cada vez máis precarios e ineficientes, e vense obrigados a empregar os seus xa de seu escasos recursos en pagar unha atención privada.

O Partido Comunista Obreiro Español denuncia o saqueo e a destrución da sanidade que realiza a burguesía para o seu beneficio mentres o camufla tras a aparencia de realizalo polo ben común e da economía. A única maneira de alcanzar unha sanidade plena e para todos os traballadores en mediante a organización de todos os traballadores na Fronte Única do Pobo, a destrución deste sistema inxusto e a instauración do Socialismo que acabará coa explotación do home co home, raíz de todas as inxustizas do mundo.

Socialismo ou Barbarie!

Célula do PCOE en Coruña

 




EN DEFENSA DEL PUEBLO CATALÁN, CONTRA EL ESTADO FASCISTA

Cada día que pasa comprobamos que la corrupción del Estado es infinita. Se suceden los casos de corrupción con una velocidad pasmosa, de tal modo que el escándalo acaecido ayer envejece aceleradamente al día siguiente al sucederse otro que lo supera. Y ello es porque el Estado está carcomido por la corrupción; es la corrupción institucionalizada.

Esta situación no sólo se da en el ámbito político -Poder Ejecutivo- sino en todas las expresiones y en todas las administraciones del Estado. El Estado es corrupto porque el sistema económico que lo refleja es la corrupción, es el robo descarado.

Las interlocutorias del Magistrado del Tribunal Supremo, por los que se persigue, reprime ideológicamente a dirigentes independentistas, se les encarcela y se les empuja al exilio reflejan la corrupción del Estado y su descomposición. Por ello el Estado recurre a la única tabla de salvación que tiene: el fascismo.

Las diferentes reformas producidas por el Gobierno de Rajoy –ley de seguridad privada, ley mordaza, reforma del Código Penal, reforma del Tribunal Constitucional, etcétera- se están mostrando en la práctica en Cataluña, retratando al Estado español como lo que es, un Estado fascista donde, como no puede ser de otra forma, se persiguen los derechos democráticos de los pueblos, donde se ilegalizan de facto las ideologías y donde proliferan los presos políticos; cuyo cuadro se cierra contemplando quiénes están a la cabeza de la represión contra Cataluña. En primer lugar, un Ministro del Interior que cuando fue Alcalde de Sevilla no dudó en otorgar generosas subvenciones a organizaciones fascistas, apoyado por el Coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos con pasado y militancia fascista en la Fuerza Nueva de Blas Piñar ejerciendo el papel de acusación popular la organización fascista VOX. Estos son los pilares del juez Llarena.

La conculcación de las leyes por parte del gobierno, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo así como la represión política y policial ejercida por el Estado no hacen más que recrudecer un conflicto que, al haberse internacionalizado debido a la implicación de Bélgica, Escocia, Suiza y Alemania junto con la ONU -cuyo Comité de Derechos Humanos ya ha reconocido la vulneración de los derechos fundamentales de Jordi Sánchez- ha debilitado la imagen del Estado español e indudablemente provocará un desgaste notable del proyecto imperialista de los monopolios europeos, es decir, de la Unión Europea.

A nivel interno, la aplicación del artículo 155 ha hecho que una parte importante del pueblo catalán haya pasado de pensar que a través de la democracia conquistaría la independencia a la necesidad de conquistar la independencia para tener democracia; es por ello que se están dotando de elementos organizativos cada vez más alejados de la institucionalidad burguesa como son los Comités de Defensa de la República (CDR), estructuras populares que suponen un salto cualitativo en términos de lucha contra el Estado. Nuestro partido hermano, el PCOC, debe seguir estando presente en la lucha del pueblo a través de los CDR para llevar con nuestras fuerzas la política del Partido con los que dotarlos de nuestra ideología y de los principios clasistas y mostrar que la mayoría del pueblo catalán, su clase obrera y los pequeños campesinos, únicamente conseguirán la democracia y su emancipación nacional luchando y conquistando el socialismo.

El Partido Comunista Obrero Español está con la clase obrera catalana, con el pueblo catalán que está exhibiendo una dignidad y una integridad sobresalientes en la lucha por sus legítimos derechos democráticos contra un Estado fascista como el español. La clase obrera del Estado español, cuya depauperación crece al igual que se acrecienta la represión del Estado, debe expresar su solidaridad y convertirse en el aliado del pueblo catalán en la lucha que éste libra contra este Estado tiránico que nos oprime y nos niega el desarrollo y la vida a todos los obreros. En esta dirección, en la del combate contra el capitalismo monopolista de Estado español, contra la Unión Europea y por el socialismo, nuestro Partido hace un llamamiento a los trabajadores del Estado a cerrar filas con la clase obrera catalana y a la movilización contra el Estado fascista español que impide nuestros derechos políticos, y emplearemos nuestras fuerzas para contribuir a la movilización de los trabajadores de nuestro país para cerrarle el paso al fascismo.

 

¡LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡ABAJO EL ESTADO IMPERIALISTA ESPAÑOL!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 27 de marzo de 2018.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¿ES FASCISTA EL ESTADO ESPAÑOL? DOCUMENTO APROBADO POR EL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL P.C.O.E.

Llegamos a este Pleno del Comité Central en un momento de crisis muy profunda del Capitalismo Monopolista de Estado. El cierre en falso que supuso la Transición a los problemas que azotan al estado español, y que la burguesía se ha mostrado incapaz de resolver, con la agudización de la crisis económica, con la bancarrota económica del Estado, ha extendido la crisis a todas las esferas de la vida, no sólo económica, sino social, política y al Estado mismo.

El grado de represión aplicado tanto por el Gobierno de Zapatero como por el periodo de Gobierno de Mariano Rajoy, que ha dado varios giros de tuerca en la dirección de extrema reacción del Estado – con apoyo implacable del PSOE y C’s, y con la anuencia del traidor oportunismo que formalmente impugna con levedad pero que defiende el Estado burgués cuya adhesión es tan inquebrantable como la de los fascistas – que se refleja en la ilegalización y el encarcelamiento de las ideas, en la liquidación práctica del derecho a la Huelga, la negociación colectiva, la aplicación de un conjunto de leyes represivas que ilegalizan en la práctica a la clase obrera y su lucha, los ataques inmisericordes a la libertad de expresión y a la libertad política llegando a los acontecimientos acaecidos en Cataluña llevan a nuestra militancia, y una parte importante del Movimiento Comunista Español, a la discusión sobre si nos encontramos en el fascismo, si el Estado es fascista.

Así, pues, desarrollaremos un análisis dialéctico estudiando qué es el fascismo, bajo qué condiciones se desarrolla, cuales son los rasgos propios del fascismo, como se manifiesta y analizaremos el desarrollo del Estado español para determinar si éste es o no fascista para, finalmente, alcanzar las conclusiones pertinentes.

  1. ¿Qué es el fascismo? Una primera aproximación.

La mayoría de los camaradas, cuando se les pregunta ¿qué es el fascismo?, no suelen dudar en dar una respuesta similar a esta: “es la dictadura terrorista, sangrienta, de las fuerzas más reaccionarias de la burguesía originada por la crisis general del capitalismo”.

Partiendo de esta definición, nos muestra que el fascismo es una forma de dictadura de la burguesía, más concretamente de sus fuerzas más reaccionarias, y nos señala la causa: La Crisis General del Capitalismo, que se inicia con el triunfo de la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre.

En “el siglo XX señala el punto de viraje del viejo capitalismo al nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero.” [1]. Este cambio de base económica, del capitalismo de ‘libre competencia’ al monopolista, conlleva, forzosamente, una transformación de la superestructura, como consecuencia del cambio operado en la estructura de tal modo que, según Lenin, “en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción”[2]. Ello implica que el capitalismo putrefacto genere “nuevos métodos y formas de gobierno (por ejemplo, el sistema de gabinetes poco numerosos, la creación de grupos oligárquicos que actúan tras cortina, la degeneración y la falsificación de la funciones de la representación nacional, la limitación y la supresión de las libertades democráticas, etcétera).” [3].

El imperialismo pues, en el aspecto político, tiende a la violencia y a la reacción y, consecuentemente, a la conformación de una superestructura diferente, por ejemplo, en los “nuevos métodos y formas de gobierno”. Sin embargo, el fascismo es una forma de cómo se concretiza la reacción política de la burguesía bajo unas condiciones históricas determinadas. “Este proceso de ofensiva de la reacción burguesa-imperialista adopta, en condiciones históricas determinadas, la forma del fascismo. Dichas condiciones son: la inestabilidad de las relaciones capitalistas; la existencia de un gran número de elementos sociales desplazados; la pauperación de grandes sectores de la pequeña burguesía urbana y de los intelectuales; el descontento de la pequeña burguesía agraria y finalmente, la amenaza constante de acciones de masa proletarias. Con objeto de asegurarse un poder más estable, más firme y más duradero, la burguesía se ve obligada cada día más a pasar del sistema parlamentario al método fascista, que no se halla sujeto a las relaciones y combinaciones entre partidos. Este método es el de la dictadura directa, cuya verdadera faz se halla ideológicamente cubierta por medio de ideales nacionales, representaciones profesionales (es decir, grupos diversos de las clases dominantes), y el método de utilización del descontento de la pequeña burguesía y de los intelectuales mediante una demagogia social particular (antisemitismo, ataques parciales al capital usurario, indignación ante el charlatanismo parlamenterio) y la corrupción bajo la forma de creación en la milicia fascista, en el aparato del partido y entre los funcionarios de una jerarquía cohesionada y bien retribuida. Al mismo tiempo, el fascismo hace esfuerzos para introducirse en los medios obreros, reclutando a los elementos más atrasados, explotando su descontento y la pasividad de la socialdemocracia, etcétera. El objetivo principal del fascismo consiste en la devastación de la vanguardia obrera revolucionaria, es decir, el sector comunista del proletariado y, particularmente, sus militantes más activos. La combinación de la demagogia social, de la corrupción y del terror blanco, al lado de una agresividad imperialista extrema en la esfera de la política exterior, constituyen los rasgos más salientes del fascismo. Después de haber sido utilizada la fraseología anticapitalista en los periodos particularmente críticos para la burguesía, el fascismo, sintiéndose firme en el poder, ha ido perdiendo por el camino sus oropeles anticapitalistas, para manifestarse cada vez más como la dictadura terrorista del gran capital.”[4]

Tenemos, pues, que la libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron siendo enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo que con su desarrollo conlleva una transformación de la superestructura, concretamente la tendencia política a la violencia y la reacción, que iniciado el periodo de Crisis General del Capitalismo (periodo que se inicia con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, iniciándose el derrumbamiento revolucionario del capitalismo y el desgajamiento de este, y en el que rige a nivel mundial la contradicción fundamental entre socialismo – aspiración máxima del proletariado – el imperialismo – aspiración máxima de los monopolios) y bajo sus condiciones históricas ejerce su dominación violenta y reaccionaria bajo las formas y métodos del fascismo.

El fascismo no es una forma de Poder estatal que esté, como se pretende, por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía, como ha afirmado por ejemplo Otto Bauer. No es la pequeña burguesía insurreccionada que se ha apoderado del aparato del Estado, como declara el socialista inglés Brailsford. No. El fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.”[5].

    1. La ideología del fascismo.

Sin embargo, el fascismo no sólo son las formas y los métodos que el capital financiero, bajo unas condiciones históricas determinadas, emplea para hacer perpetuo su dominio, para ejercer su dictadura. Este fin, el cual, como todas las doctrinas económicas y políticas, tiene que estar armado por una justificación, un análisis crítico del pasado y del presente efectuado bajo el prisma de una ideología que le dota de un programa político. En consecuencia, el fascismo no sólo se queda en la forma o en los métodos de la aplicación de la dictadura criminal de los monopolios, del capital financiero, sino que es su doctrina ideológica y política que es criminal y demencial.

Hemos visto que el VI Congreso del Komintern nos indicaba que el objetivo principal del fascismo consiste en la liquidación de la vanguardia obrera revolucionaria, del sector comunista del proletariado. De hecho, una vez el proletariado ha sido capaz de tomar el Poder Político en Rusia, cuando el Bolchevismo emergió triunfante en la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917 y se da inicio al periodo de Crisis General del Capitalismo, se engendra la condición fundamental del nacimiento del fascismo.

En este sentido, es característico de la ideología fascista el anticomunismo, que es la expresión de los intereses del capitalismo monopolista en su cruzada contra las fuerzas del socialismo, del progreso social y contra el movimiento obrero, contra las fuerzas del comunismo, el Movimiento Comunista Internacional y contra los pueblos que defienden su emancipación o liberación nacional. El anticomunismo exacerbado forma parte esencial del corpus ideológico del fascismo, sin embargo, el anticomunismo no es exclusivo del fascismo sino que es común a toda la reacción, de los defensores del imperialismo, y de aquéllos que se denominan demócratas – burgueses, por supuesto – desde las filas del oportunismo, de la socialdemocracia, siendo la base ideológica de la reacción política del imperialismo, así como la ideología oficial de los Estados imperialistas.

La oligarquía financiera sabe, perfectamente, que el imperialismo únicamente puede sostenerse mediante la reacción. Y también sabe que la única alternativa que existe atiende a la consigna ¡Socialismo o barbarie!, siendo el imperialismo la barbarie. “La burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo (…) Intentan atajar el crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante la destrucción del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos (…). Para esto necesitan el fascismo” [6]

Otro rasgo característico ideológico del fascismo es el repudio y el desprecio máximo al Humanismo. El fascismo de hecho es antagonista del Humanismo, despojando al ser humano de su dignidad, de su derecho al libre desarrollo, reprimiendo y anulando su libertad, sus derechos naturales como ser humano, deshumanizándolo y convirtiéndolo en un utensilio al servicio de la oligarquía y de su instrumento de sometimiento, el Estado. El fascismo es la negación del hombre, “es una concepción histórica, según la cual el hombre no es lo que es sino en función del proceso espiritual a que contribuye, en el grupo de la familia y de la sociedad, en la nación y en la Historia, a la que todas las naciones colaboran.” [7]. El fascismo es idealismo, chovinismo en política exterior, nacionalismo burgués exacerbado, racismo, niega la lucha de clases como motor de la historia abogando, falsamente, por la conciliación y colaboración entre clases cuando, en realidad es la respuesta de clase dada por el capital financiero, por la burguesía monopolista, al proceso de descomposición del imperialismo que se desarrolla en el período de crisis general del capitalismo, de tal modo que el fascismo bajo todo este manto ideológico burgués, de auténtica escoria ideológica, arriba a su principio político fundamental: el Estado lo es todo, todos y todo debe quedar subordinado al Estado, nada fuera del Estado y nada contra el Estado; eso sí, el sistema económico que sostiene el Estado fascista es el capitalismo estando el mismo en manos de la burguesía. Un Estado que es instrumento del capital financiero para someter y saquear a otros pueblos del mundo al fin de salvaguardar e incrementar sus tasas de ganancias y ensanchar su dominio económico, mediante una política exterior de guerra, y que impone en el interior una dictadura terrorista que liquida los derechos del proletariado, las clases populares e incluso de capas de la burguesía imponiendo el sometimiento de éstos a los intereses del Estado, o lo que es lo mismo, a los intereses de la oligarquía. Un Estado que persigue perpetuarse para conseguir la perduración, por los siglos de los siglos, del imperialismo o capitalismo putrefacto.

El fascismo es revisionismo histórico que utiliza con habilidad todo tipo de engaño y demagogia, de tal modo que “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico en su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo como arma contra los enemigos del fascismo”[8], y actuando con un oportunismo ilimitado, de tal modo que “el fascismo logra atraerse a las masas porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes (…) no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias(…) el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país”[9] con el objetivo de arrastrarlos al sometimiento a los intereses de la burguesía monopolista y al mantenimiento de la base económica capitalista. “La economía corporativa respeta el principio de la propiedad privada. La propiedad privada completa la personalidad humana: es un derecho, y si es un derecho, es también un deber (…) la economía corporativa respeta la iniciativa privada. En la Carta del Trabajo está dicho claramente que el Estado interviene sólo cuando la economía individual es deficiente, inexistente o insuficiente (…) Los principios corporativos establecen el orden inclusive en la economía.” [10]

Uno de los aspectos más flojos de la lucha antifascista de nuestros Partidos consiste en que no reaccionan suficientemente, ni a su debido tiempo, contra la demagogia del fascismo y en que todavía hoy siguen tratando despectivamente los problemas de la lucha contra la ideología fascista. Muchos camaradas no creían que una variedad tan reaccionaria de la ideología burguesa, como la ideología del fascismo que en su absurdo llega con harta frecuencia hasta el desvarío, fuese en general capaz de conquistar influencia sobre las masas. Esto fue un gran error. La avanzadísima putrefacción del capitalismo cala hasta la médula de su ideología y su cultura, y situación desesperada de las extensas masas del pueblo, predispone a ciertos sectores al contagio con los detritus ideológicos de este proceso de putrefacción. (…) No debemos menospreciar, en modo alguno, esta fuerza de contagio ideológico del fascismo”[11].

El fascismo es el poder del propio capital financiero”[12], por tanto, como una de las formas que puede revestir la dictadura de la burguesía en el imperialismo, tiene no sólo un carácter de clase, sino también un ámbito mundial. El fascismo nació como reacción contra el Poder Bolchevique, el internacionalismo proletariado impulsado por la Revolución bolchevique triunfante en Rusia, para “atajar el crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante la destrucción del movimiento obrero revolucionario de los obreros y campesinos”[13] pero también, para que los monopolios, el capital financiero, resolviera “el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la opresión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra”[14]. El fascismo fue, y sigue siendo, la tabla de salvación de la oligarquía financiera para salvar al imperialismo.

    1. El desarrollo y la subida al poder del fascismo.

El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas, y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece su monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudice de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar – sin alterar su carácter de clase – la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo.”[15]

Con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia, dándose el caso de que, a menudo, esta última desempeña un papel altamente fascista. En el curso de los acontecimientos manifiesta tendencias fascistas, lo cual no le impide, en otras circunstancias políticas, agitarse contra el gobierno burgués en calidad de partido de oposición. El método fascista y el de coalición con la socialdemocracia son habituales para el capitalismo ‘normal’ y constituyen un signo de la crisis capitalista general, son utilizados por la burguesía para retrasar la marcha progresiva de la revolución”[16].

La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de la burguesía – la democracia burguesa – por otra, por la dictadura terrorista abierta. Pasar por alto esta diferencia sería un error grave, que impediría al proletariado revolucionario movilizar a las amplísimas capas de los trabajadores de la ciudad y del campo para luchar contra la amenaza de la toma del poder por los fascistas, así como aprovechar las contradicciones existentes en el campo de la propia burguesía. Sin embargo, no menos grave y peligroso es el error de no apreciar suficientemente el significado que tienen para la instauración de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burguesía que se intensifican actualmente en los países de la democracia burguesa, medidas que reprimen las libertades democráticas de los trabajadores, restringen y falsean los derechos del parlamento y agravan las medidas de represión contra el movimiento revolucionario.”[17].

No hay que representarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad el fascismo llega generalmente al poder en lucha recíproca, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de éstos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que antes de la instauración de la dictadura fascista los gobiernos burgueses atraviesan habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realizan una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fascismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo sino que, por el contrario, la facilitará.”[18].

Característico de la victoria del fascismo, es precisamente la circunstancia de que esta victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía. Pero, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de la lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre las masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y el parlamentarismo.”[19]

  1. España y el fascismo.

El imperialismo, el choque entre las potencias imperialistas por conquistar un mundo ya repartido y conquistado, desencadenó en 1914 la Primera Guerra Mundial. Tras esta gran Guerra, ya el mundo nunca más volvió a ser como fue antes de la misma. Esta conflagración mundial dio lugar a un mundo donde en el país más extenso del mundo había triunfado la Revolución del Proletariado y éste tomaba en sus manos el poder económico y político de Rusia. Ante un mundo negro de la corrupción, la muerte y del cieno imperialista se erigía un amanecer rojo que irradiaba la posibilidad real de la construcción de un mundo nuevo, donde los explotados y los parias del mundo pudieran emanciparse y romper las cadenas de la ignominia secular a la que habían sido sometidos a lo largo de los siglos como consecuencia de la propiedad privada sobre los medios de producción y la existencia de una sociedad dividida en clases antagónicas.

Como dijimos anteriormente, el triunfo de la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917, abre el periodo de Crisis General del Capitalismo y hace que la contradicción que rija en el mundo, en ese mundo que se abría y que todavía perdura, sea la contradicción entre el Socialismo – máxima aspiración que en este momento puede alcanzar el proletariado – y el imperialismo – la única aspiración de los monopolios, del capital financiero. Hemos visto que, en este nuevo mundo que se abre tras la I Guerra Mundial y el triunfo del bolchevismo, los imperialistas no sólo están condenados a la reacción, sino que se engendran las condiciones históricas determinadas que dan lugar al fascismo; la única vía que tiene la oligarquía financiera, los imperialistas, para sostener su moribundo mundo y su criminal sistema.

España en la Primera Guerra Mundial mantuvo un estatus de neutralidad. Este periodo significó un gran negocio para burgueses y terratenientes, a la par que los trabajadores sufrieron en sus carnes la explotación, la miseria e incluso la guerra rifeña al entrar la década de los 20. “A las pocas semanas del inicio de la guerra se desató una febril actividad comercial que se volcó hacia el exterior como nunca lo había hecho. España se convirtió en un exportador neto – las exportaciones se incrementaron un 20%, provocando un superávit en la balanza comercial, algo histórico – y tanto agricultores, como industriales, financieros, aventureros o emprendedores comenzaron a beneficiarse de los ingentes beneficios que iban obteniendo. Cualquier sector que analicemos vivirá un momento de esplendor. A título de ejemplo se puede decir como entre 1917 y 1919 se crearon 59 empresas marítimas y el número de entidades financieras se duplicó entre 1916 y 1920. La producción del carbón se incrementó notablemente, pero también, algo destacado recientemente, la de wolframio que tuvo un crecimiento espectacular hasta 1918, al considerarse un mineral básico para la industria militar”[20]. Las reservas del Banco de España pasaron de 567 millones de pesetas, en 1914 a 2.233 millones en 1918. Esta situación económica, como hemos dicho, no tenía reflejo alguno en las condiciones de vida del proletariado tanto industrial como rural, y es que la voracidad crematística de la burguesía española destinó la inmensa mayoría de la producción a la exportación, generándose en el estado español una situación de desabastecimiento para el pueblo, que provocó el incremento de la inflación, de tal modo que el enriquecimiento de la burguesía contrastaba con la mayor depauperación del proletariado. De tal modo que, si bien durante la primera mitad de la década de los 10s del siglo XX en España hubo un movimiento obrero creciente, en el año 1917 la lucha obrera y campesina se desborda para, una vez triunfante la Revolución Bolchevique de Octubre, intensificarse en el período comprendido entre 1917 y el Golpe de Estado dado por la reacción del militar Miguel Primo de Rivera. Es un período donde a la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, a la crisis económica, se añade la crisis política, el desprestigio de la monarquía parlamentaria, el final del turnismo, de crecimiento del malestar en el seno del Ejército como consecuencia del agravio en el trato de los mandos destinados a Marruecos con los presentes en la Península, imposición de leyes que censuraban la libertad de prensa y los derechos políticos, la cuestión de la España Plurinacional y la cuestión de la tierra, y donde los sindicatos de clase se desarrollan y en los partidos obreros cala la influencia de la Revolución de Octubre y, consecuentemente del marxismo-leninismo, produciéndose la Huelga General de agosto del 1917- apoyada fundamentalmente en las zonas industriales (Barcelona y Vizcaya), las zonas mineras de Andalucía y Asturias y las ciudades de Valencia y Madrid pero no apoyada por el agro; el trienio Bolchevique, la Huelga de la Canadiense, etcétera que hicieron que los trabajadores obtuvieran conquistas y avances, como por ejemplo fue la jornada de trabajo de 8 horas.

La burguesía, fundamentalmente la burguesía catalana temerosa del desarrollo del movimiento obrero en Cataluña, ante este escenario de crisis económica, política, social y militar; no dudó en apoyar el golpe militar de Miguel Primo de Rivera, ensayo del fascismo italiano. Mussolini y el Estado Corporativo eran la referencia, al objeto de establecer el orden burgués ante el desprestigio y el agotamiento del Estado “regeneracionista” nacido tras la pérdida de las colonias españolas en 1898. Para Miguel Primo de Rivera “el fascismo italiano era un credo, una doctrina de redención que logró inmediatamente en el mundo entero admiradores y seguidores”[21]. “Uno de los elementos más destacados del régimen de Primo de Rivera fue el ensayo del corporativismo político-social, definido como un marco Integrador que pretendía solucionar los problemas sociales, a través de la intervención del Estado en la vida económica y social, mediante las llamadas agrupaciones intermedias, es decir, las agrupaciones profesionales sindicales y patronales. El objetivo de la intervención del Estado era conseguir la eliminación de los conflictos sociales propiciando la ‘armonización de los intereses contrapuestos’, por medio de organismos permanentes de conciliación y arbitraje, integrados paritariamente por patronos y obreros, presididos por un representante del Estado, que da la fuerza de ley a los acuerdos entre partes.”[22], es decir, la liquidación de la lucha de clases y el sometimiento del proletariado a la burguesía; de hecho el sistema es idéntico al existente en la actualidad.

No es objetivo de este estudio profundizar en la dictadura de Primo de Rivera, sin embargo hay que reseñar que en ella se crean los argumentos doctrinales de la reacción autoritaria durante los años 30: exaltación del mito del Jefe, estructuración jerárquica de la Unión Patriótica, desarrollo de teorías organicistas políticas y sociales, negación del parlamentarismo, defensa de la autarquía, etcétera, de tal modo que, el propio Franco reconoció, en su discurso de 18 de abril de 1938, que “el Movimiento arrancaba del gesto sedicioso de Primo de Rivera, ‘puente entre el pronunciamiento a lo siglo XIX y la concepción orgánica de esos movimientos que se han llamado fascistas o nacionalistas’, a través de los cuales José Antonio pudo continuar y culminar ‘el noble esfuerzo de su padre’ (Franco, 1938, pp 12-13). Como dijo uno de los arquitectos de la teoría política del Nuevo Estado, la vinculación con la Dictadura fue una constante del pensamiento y la acción de Franco, que siempre tuvo in mente los logros y los fracasos del régimen de Primo a la hora de articular su propio sistema de poder (Beneyto, 1979, p. 57). Instauró su primer gobierno regular el aniversario de la caída de Primo, y tres figuras civiles (Guadalhorce, Aunós y Amado) dos militares (Martínez Anido y Gómez-Jordana) de la Dictadura llegaron a ser ministros con Franco, lo que supone un 7,5% del total de los titulares de cartera hasta 1962”[23].

Por tanto, el fascismo fue empleado por la burguesía española ya en la década de los 20s, siendo la Dictadura de Primo de Rivera – cuyo espejo era el fascismo italiano – para contener la crisis en la que se encontraba el régimen, el capitalismo en el estado español. Así mismo, el propio Franco, se encarga de señalar que dicho periodo significó el arranque de su Movimiento, siendo su labor fascista una continuación, con un grado de desarrollo mayor, del inicio sembrado por la Dictadura de Primo de Rivera. Por lo tanto, hay una línea de continuidad no sólo en el seno del Estado español, sino que engarza al estado español con la situación mundial, como no puede ser de otra manera, y demuestra que el fascismo, al contrario de lo que alegan los burgueses de mostrarlo como un extremo vicioso que se toca con el comunismo o que fuera una reacción ante la humillación de los Tratados de Versalles, en realidad es la doctrina ideológica, política y social de los imperialistas una vez el mundo imperialista entra en la Crisis General del capitalismo, el fascismo es la respuesta clasista del Capital Financiero para salvaguardar su régimen criminal y putrefacto.

Esta primera experiencia fascista en España, que como hemos visto sienta las bases de lo que vendría – y está viniendo aún – después, se hacía para salvaguardar el poder de la burguesía, el régimen emanado de la pérdida de las colonias en el 1898, la monarquía y para acabar con la contestación de la clase obrera que pedía mejorar sus condiciones de vida y empezaban a contemplar que la toma del poder podía ser una realidad próxima, de los jornaleros y de los campesinos pobres que pedían la tierra, de los regionalistas catalanes que demandaban un estatus diferente y pedían una redefinición del estado, del Ejército donde existían discordancias entre los mandos, etcétera. Sin embargo, la Dictadura de Primo de Rivera significó un sostén temporal de 7 años de una situación en el que el capitalismo español continuó erosionándose y descomponiéndose, acelerándose el proceso por la crisis mundial del 1929, de tal modo que en abril de 1931 deviene la II República Española con la agudización de las cuestiones que la Dictadura de Primo de Rivera debería haber frenado. Y es que esta experiencia histórica es un gran ejemplo de cómo “el fascismo, que pretende superar las divergencias y las contradicciones existentes en el campo de la burguesía, viene a agudizar todavía más estas contradicciones”[24].

La proclamación de la República fue un acto progresivo que abría la posibilidad de destruir los obstáculos que entorpecían el avance social y político y retrasaban el florecer económico de España. Pero bien pronto se dejaron sentir las consecuencias del oportunismo del Partido Socialista; de la colaboración con la dictadura de Primo de Rivera pasó a desempeñar en los gobiernos el papel de auxiliar de los partidos burgueses dejando la dirección del Estado en manos de la burguesía, de una burguesía que demostró en seguida su falta de voluntad para llevar a cabo las transformaciones democráticas que el pueblo exigía y España precisaba. (…) con la proclamación de la República, el bloque de la aristocracia latifundista y de la alta burguesía, que bajo la hegemonía política de la primera había gobernado el país desde la restauración monárquica de 1875, fue desplazado del Poder y sustituido por un bloque de fuerzas que representaba al conjunto de la burguesía, a excepción de algunos sectores del capital monopolista.”[25]

En los primeros gobiernos republicanos (…) burlando la voluntad y las aspiraciones de las masas, realizaron una política de tolerancia para con las castas a las que el pueblo había desplazado del Poder. Su resistencia a poner fin rápidamente a la herencia de injusticias y privilegios legada por la Monarquía, facilitó el reagrupamiento de la contrarrevolución e hizo inevitable la agudización de las contradicciones de clase”[26].

No era la primera vez que la pequeña burguesía gobernaba el país. El precedente estaba en la República del 73. Y tanto la Primera como la Segunda República confirmaron la incapacidad de la pequeña burguesía para llevar la revolución democrática hasta el fin.

Intercalada social y políticamente entre un proletariado y unas masas de campesinos pobres fuertemente radicalizados, de un lado, y una aristocracia y una burguesía contrarrevolucionarias, de otro, la pequeña burguesía realizaría forzosamente una política contradictoria y vacilante. Y lo que es más grave, dentro de ese curso oscilatorio prevalecería en la obra de los gobiernos Azaña la inclinación claudicante a granjearse la benevolencia de los de arriba y a reprimir, en cambio, brutalmente los impulsos de justicia social de los de abajo, olvidando que eran los obreros y campesinos, las masas trabajadoras en general, quienes constituían el primer sostén de una auténtica democracia republicana, frente a las fuerzas tradicionales de la reacción española.

Con semejante conducta su fracaso político era inevitable; pues en España, y en aquella situación histórica concreta, se trataba de efectuar y dirigir transformaciones democráticas de hondo contenido social, cuya realización no era posible sin arremeter con denuedo contra los privilegios de las clases superiores y singularmente contra los de la nobleza absentista. Mas, por desdicha, cuando en el país subía la marejada popular en demanda de urgentes reformas, en las Cortes Constituyentes la nave republicana encallaba en el escollo religioso, dejando pendientes los problemas fundamentales de la revolución democrática: Problema agrario, estatutos autonómicos, legislación obrera, democratización del aparato del Estado…

Al Partido Socialista le incumbió una gran responsabilidad en la trayectoria antipopular de los gobiernos pequeñoburgueses. Sus líderes explicaban entonces desde las columnas de «El Socialista» en qué consistía la esencia y la médula de su colaboración gubernamental, de la forma siguiente:

«La colaboración leal de nuestros ministros en el gobierno republicano burgués, implica un sacrificio de todas las horas de cada uno de nuestros principios y de muchas de las conveniencias de los proletarios. Los ministros socialistas ponen su inteligencia y su actividad en estos momentos al servicio de la causa burguesa…» («El Socialista», 27-3-1932).”[27]

La política de los partidos republicanos pequeño-burgueses y del Partido Socialista Obrero Español no sirvió para consolidar la República, sino para defraudar las esperanzas de las masas y dar a la reacción la posibilidad de rehacer sus posiciones”[28].

¿Tenía que triunfar inevitablemente la burguesía y la nobleza en España, país donde las fuerzas de la insurrección proletaria se combinan tan ventajosamente con la guerra campesina? (…) Los socialdemócratas españoles estuvieron representados en el gobierno desde los primeros días de la revolución ¿Establecieron acaso un contacto de lucha entre las organizaciones obreras de todas las tendencias políticas incluyendo comunistas y anarquistas? ¿Fundieron a la clase obrera en una sola organización sindical? ¿Exigieron acaso la confiscación de todas las tierras de los terratenientes, de las iglesias y los conventos a favor de los campesinos para conquistar a éstos para la revolución? ¿Intentaron luchar por la autodeterminación nacional de los catalanes, de los vascos, por la liberación de Marruecos? ¿Limpiaron al ejército de elementos monárquicos y fascistas, preparando el paso de las tropas al lado de los obreros y de los campesinos? ¿Disolvieron a la guardia civil, verdugo de todos los movimientos populares, tan odiada por el pueblo? ¿Asestaron algún golpe contra el partido fascista de Gil Robles, contra el poderío del clero católico? No, no hicieron nada de esto. Rechazaron las reiteradas proposiciones de los comunistas sobre la unidad de acción contra la ofensiva de la reacción de los burgueses y de los terratenientes y del fascismo. Promulgaron una ley electoral que permitió a la reacción conquistar la mayoría en las Cortes y una serie de leyes que decretaban duras penas contra los movimientos populares, leyes que sirven ahora para juzgar a los heroicos mineros de Asturias. Fusilaron por mano de la guardia civil a los campesinos que luchaban por la tierra, etc. (…) Así desbrozó la socialdemocracia el camino al poder del fascismo, lo mismo en Alemania que en Austria y que en España, desorganizando y llevando la escisión a las filas de la clase obrera.”[29]

Tras la derrota del pueblo en marzo de 1939, se instauró en España una dictadura fascista encabezada por el general Franco (…) ¿Cuál era el carácter de ese régimen? ¿Qué intereses servía? (…) Era el poder del capital financiero y de la aristocracia terrateniente, la dictadura terrorista y sangrienta de los grupos más reaccionarios de la gran burguesía y de los latifundistas, que para ejercer su dominación se apoyaban en el Ejército, la Iglesia y en la Falange, fuerza política esta última predominante en el llamado ‘Movimiento Nacional’, donde se fundían, en una abigarrada amalgama, todos los sectores de la reacción española. Utilizando el aparato estatal como un instrumento a su servicio, la oligarquía se sirvió de los fondos del tesoro público para sus negocios y desarrolló en grandes proporciones el capitalismo monopolista de Estado”[30]

La base económica durante el franquismo fue sufriendo transformaciones que, como no puede ser de otro modo, tuvieron su reflejo en la superestructura que, también, fue evolucionando.

Durante la primera fase de la dictadura franquista, la llamada política autárquica que se extiende hasta finales de la década de los 50s, la burguesía acumuló intensivamente capital gracias a un proceso de arrasar el campo y de las formas más brutales de explotación humana, como lo acredita el Canal del Bajo Guadalquivir. En esta fase la dictadura creó en 1941 el Instituto Nacional de Industria (INI) que fue el principal instrumento para acrecentar la producción industrial y, progresivamente, fue conformando los monopolios y edificando el capitalismo monopolista de estado.

Ante la victoria de la URSS en la II Guerra Mundial y su exigencia de acabar con los últimos reductos del fascismo en Europa, EEUU como mayor potencia imperialista inició un camino para romper el aislamiento del franquismo – como consecuencia de que sus aliados fascistas, Hitler y Mussolini, perdieron la guerra – con objeto de mantener a Franco en el poder como garantía para mantener a España en el campo del bloque capitalista. En este sentido los Pactos de Madrid de 1953 rehabilitaron al franquismo internacionalmente y los planes de Estabilización, hacen que la España franquista entre en las instituciones de Bretton Woods, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, en septiembre de 1958 y, justo antes, la llegada de los tecnócratas al gobierno. Es en este momento donde se conforma el Capitalismo Monopolista de Estado en España. Este hecho implica modificaciones en la superestructura política del estado franquista, la rehabilitación internacional del franquismo y la ruptura de su aislamiento aceleran las transacciones económicas con el exterior, tanto para favorecer las exportaciones como las importaciones y el comercio con las potencias imperialistas, y con ella se desarrolla el capital financiero, los bancos. A lo largo de la década de los 60s y los 70s la industrialización acelerada provocó flujos migratorios de mano de obra del campo a las ciudades, se impulsó el establecimiento de nuevas fábricas y se ampliaron las ya existentes, aterrizaron los monopolios extranjeros y se abrió paso la tecnología, gracias a la introducción de España en la esfera imperialista, a la par que el capital financiero se iba ensanchando cada vez más.

Estas transformaciones de la base económica fueron teniendo su reflejo en la superestructura, como atestigua la progresiva conformación de las Siete leyes Fundamentales, o principios, del Franquismo desde la Carta del Trabajo de 1938 – influencia de la Carta di Lavoro fascista italiana de 1927 -, a la Ley de Cortes de 1942, pasando por la Ley de los Principios del Movimiento Nacional de 1958, o la Ley Orgánica del Estado de 1967.

La Transición y su producto.

La dictadura fascista de Franco implicó no sólo la muerte de muchos de los mejores hijos de este país, sino que significó una represión brutal, que llevó a centenares de miles de obreros a las cárceles, a los trabajos forzados, al exilio, de tal modo que, durante la primera década de la dictadura la clase obrera y su forma roja, su vanguardia revolucionaria, el Partido Comunista se vieron muy diezmados blancos de una represión asfixiante, sin embargo, en ningún momento fueron ni derrotados ni dejaron de actuar y de luchar. “Frente a la acción del Partido por reagrupar a las fuerzas democráticas para la lucha contra la dictadura fascista, la mayoría de los dirigentes socialistas, cenetistas, republicanos y nacionalistas vascos y catalanes pensaban que bajo la dictadura fascista no era posible luchar; en consecuencia, preconizaban la pasividad y la espera, diciendo: ‘Tenemos fascismo para cien años‘. El daño causado al pueblo español por esas actitudes de pasividad ha sido muy grande.”[31]

Tras la derrota de las Potencias del Eje fascista en la II Guerra Mundial, entre los años 1946-1947 se da un estallido de huelgas contra la Dictadura que se iniciaría y adquiriría un mayor grado de fuerza desde el principio de la década de los 50s – sobre todo en Cataluña, pero también en menor grado en País Vasco, Madrid y Valencia – y con un movimiento obrero en una gran parte remozado, la clase obrera en las provincias con mayor desarrollo industrial, donde la clase obrera estaba más desarrollada y era más numerosa, iniciaba un camino de plantes, huelgas, y lucha obrera que fue ampliándose a lo largo de las siguientes dos décadas.

A partir de la década de los 60s, al calor del desarrollo del capitalismo monopolista y de la penetración del capital extranjero, unido a la situación internacional hace que el proletariado se robustezca todavía más y que se sucedan sus luchas económicas y políticas. Los cambios que se operaban en la base económica contrastaban con un Régimen que permanecía impasible y que emprendió un proceso de institucionalización que se coronó con la Ley Orgánica del Estado a principio de 1967. Esta institucionalización del franquismo exacerbó y sacó a la palestra con virulencia la cuestión nacional, fundamentalmente en Cataluña y en el País Vasco, donde la actividad de ETA significaba una erosión muy importante para al Régimen. Así mismo, dicha contradicción conllevó, también, que el movimiento huelguístico se extendiera y no quedase en las fábricas, altos hornos, etcétera, sino que prendiese también entre los estudiantes universitarios, maestros, médicos incluso científicos en las provincias más importantes del país. De hecho, la proliferación de las huelgas, y la cada vez mayor intensidad y fortaleza de las mismas, empujó a la Dictadura franquista a decretar en varias ocasiones el estado de excepción.

Esta crisis social y política se agudizó, todavía más, con el estallido de la crisis del petróleo de 1973, a la movilización de la clase obrera, así como las acciones de organizaciones militares como ETA, que en diciembre de 1973 atentó de manera exitosa contra la vida del Almirante, y primer ministro, Luis Carrero Blanco, llevó al Régimen a agudizar, todavía más, la represión, asesinando con garrote vil a Puig Antich en 1974, y fusilando a dos miembros de ETA y 3 del FRAP en septiembre de 1975.

Una vez muerto el tirano, en noviembre del 75, que no su obra; los franquistas plenamente apoyados por los monopolios, iniciaron un proceso para sostener el Poder. Sin embargo, la clase obrera y las demás clases populares tenían una correlación de fuerza favorable para que hubiera habido una ruptura democrática con el fascismo, ruptura que no se dio.

La más clara ilustración del convulso ambiente social que impregnó la primera parte de 1976 fueron los sucesos acaecidos en Vitoria en el mes de marzo. Allí, la muerte de cinco trabajadores víctimas de la represión policial fue el origen de una serie de altercados tan graves que, según fuentes inglesas, ‘ni el gobierno ni su programa sobrevivirían a un grado de violencia y movilización mucho mayor en escala al desatado en las calles de Vitoria’. Además, como apuntó un antiguo embajador español en Londres, las enardecidas jornadas vividas en la capital alavesa ‘no fueron un ejemplo aislado’ de la agitación existente en algunas partes del país, sino simplemente ‘un ejemplo particularmente malo’ de una situación de convulsión generalizada que amenazaba el orden sociopolítico”[32]

En efecto, la desaparición del dictador abrió nuevas oportunidades para la protesta y desbordó las expectativas que influyeron decisivamente en la crecida de un vigoroso torrente de protestas”[33]

Y mientras la clase obrera y las clases populares en la calle se jugaban la vida y mostraban una correlación de fuerzas favorable para una ruptura democrática en España, los fascistas y los oportunistas pergeñaron un pacto político por el que se decidió habilitar al Estado franquista, con una mera Reforma por la que se acataban los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional fascista, permaneciendo el poder en manos de los monopolios, del capital financiero.

Y es que la Constitución de 1978 es el resultado de la traición del oportunismo al proletariado español, donde los oportunistas – con un papel activo del PCE – no dudaron en consensuar junto con los herederos de Franco este marco normativo por el que la burguesía aseguró plenamente sus objetivos – consagrar explícitamente el capitalismo en su artículo 38, integrarse en los organismos y mecanismos imperialistas (OTAN, UE), mantenimiento de la simbología fascista (bandera, Corona y Unidad de España), conservar intacta la maquinaria del poder del estado franquista ya sea en el Ejército, en la Judicatura, etcétera -, por el contrario, dicha Constitución significó un auténtico fraude para la solución de los problemas que afectan al Pueblo de tal modo que la banca privada continuó siendo el núcleo fundamental del poder económico junto con las sociedades industriales que conforman las oligarquías; no solventándose la cuestión nacional, negándoseles a los pueblos el derecho a la autodeterminación; negándose las posibles vías de participación directa de los ciudadanos en las instituciones; perpetuando la desigualdad territorial y tampoco se resolvió la cuestión de la tierra, no poniéndose en práctica la Reforma Agraria que reclama las necesidades democráticas del campo, etcétera.

Ese proceso de Transición otorgó todo a la oligarquía, a los franquistas que de la noche a la mañana se tornaron “demócratas” mientras se le negó absolutamente todo al Pueblo. Todo ello en un momento histórico donde, como hemos dicho anteriormente, la correlación de fuerzas sí eran favorables para un proceso de ruptura democrática y de avance del proletariado y los pueblos que componen el estado español, a pesar de que esta realidad sea negada por los oportunistas de hoy, herederos del Carrillismo traidor. Hace un par de años, la prensa burguesa española descubría una entrevista de hace 21 años donde el franquista Adolfo Suárez le reconocía a Victoria Prego que tras la muerte del asesino Franco “blindó la monarquía”, que obviamente los traidores oportunistas tragaron, porque si en dicho período se hubiera hecho en España un referéndum entre monarquía o república, la república se hubiera impuesto. A pesar de las traiciones, la fuerza de la lucha de la clase obrera y las clases populares en dicho periodo consiguió arrancar algunas conquistas.

Para comprobar que la Transición y su resultado fue una absoluta traición a las clases laboriosas del estado español basta leer a destacados fascistas como Martín Villa, participe en los asesinatos de Vitoria en 1976 y protegido por la Justicia Española, señalaba en 1985 que “la Transición fue obra, sobre todo, de reformistas del franquismo, quiénes disfrutaron de un amplio margen de maniobra para ejecutar el proyecto de reforma política del Rey”[34]; por no hablar de lo que señalaba el fascista Albert Rivera en el Parlamento el pasado 2 de marzo de 2016 donde loaba la traición del PCE de Carrillo en dicho momento histórico, en la Transición, de la siguiente manera “aquéllos hombres y mujeres trajeron libertad, igualdad, amnistía, autonomía y se dieron la mano bajo una misma bandera y una misma constitución y hubieron muchas renuncias de aquél Partido Comunista (PCE) pero demostraron tener sentido de Estado. Yo quiero hoy homenajear a aquéllos hombres y mujeres que independientemente de su ideología eran capaces de participar ¿Cuántos ministerios y secretarías de estado pedían desde el PCE? Ninguna, sólo pedían libertad”.

Una vez salvaguardado el Estado franquista con la Constitución de 1978, y su periodo de ‘Transición’, se han ido sucediendo gobiernos de los fascistas y de la socialdemocracia cumpliéndose exactamente lo que señalaba el Komintern en su VI Congreso en lo concerniente a “la crisis del capitalismo y el fascismo”, “con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia, dándose el caso de que, a menudo, esta última desempeña un papel altamente fascista. En el curso de los acontecimientos manifiesta tendencias fascistas, lo cual no le impide, en otras circunstancias políticas, agitarse contra el gobierno burgués en calidad de partido de oposición. El método fascista y el de coalición con la socialdemocracia son habituales para el capitalismo ‘normal’ y constituyen un signo de la crisis capitalista general, son utilizados por la burguesía para retrasar la marcha progresiva de la revolución”[35]. Esto lo vemos nítidamente en España, donde en estos 40 últimos años se han repartido el gobierno 20 años el PSOE y otros 20 años los franquistas – ya sea mediante la UCD o el PP. No nos equivocamos afirmando que ambos son iguales de fascistas. En este sentido hay que recordar la “reconversión industrial” desarrollada por el PSOE – con personajes fascistas como Solchaga, Almunia, Felipe González o el propio Corcuera que era dirigente de la UGT – que destruyó prácticamente 3 millones de puestos de trabajo. Este hecho, aparte de la destrucción de puestos de trabajo decentes, significó un auténtico genocidio en la organización sindical de la clase obrera, acostumbrada a los métodos de lucha contra el fascismo y curtida en la lucha de clases. Con una clase obrera decapitada de la parte más numerosa y aguerrida sindicalmente, y bajo la acción del oportunismo, el fascismo ya penetraba, sin miramientos y con una menor resistencia, en los centros de trabajo. El PSOE siempre fiel a su papel a lo largo de la historia de España, el de allanar el camino al capitalismo monopolista, y al fascismo.

Cuarenta años de “democracia” ha servido para que los monopolios sigan detentando el Poder, el capitalismo sea el sistema económico, el capitalismo monopolista de Estado español se haya integrado en las estructuras políticas y económicas imperialistas – CEE, UE -, así como en las militares – OTAN -, que el aparato del Estado siga estando en manos de los fascistas – Judicatura, Ejército, etcétera – y que los derechos políticos y democráticos de las naciones que componen el Estado, así como de la clase obrera, sean ferozmente reprimidos y negados. Tienen motivos los fascistas en estar contentos y en defender la Transición y el teatrillo democrático resultante, donde predomina la represión, la impunidad, la explotación y la corrupción.

Una democracia donde el Estado ha practicado el Terrorismo de Estado de manera abierta, donde se ha robado al pueblo inmisericordemente, donde los fascistas impunemente, y sin vergüenza, dan lecciones de democracia a la par que se ilegaliza a la clase obrera y a toda ideología que cuestione a las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento, de las que emanan la Constitución Española. Una democracia que pisotea el derecho al trabajo y la dignidad de la clase obrera, que la lanza a la miseria y a la muerte, que hace guerras imperialistas, con presos políticos, con secuestros de publicaciones y periódicos, con represión política y sindical feroz, con exiliados políticos, con partidos políticos ilegalizados, ferozmente anticomunista y donde todas las estructuras del Estado, absolutamente todas, están totalmente podridas.

En la prensa burguesa, en 2014, se hacía una radiografía política y sociológica de la situación del estado español, donde podía leerse que “la legitimidad del orden político está al albur de una oligarquía que controla los mecanismos institucionales de mediación. El capitalismo puede prescindir de la democracia, pero no de la corrupción. El grado de putrefacción de las instituciones, horadado por la plutocracia en el poder, afecta al conjunto de la estructura social. (…) como están implicados unos y otros – partidos, sindicatos o empresarios -, la corrupción pública se considera una acción sin ideología. Todos pueden vender su alma al dinero. Así se encubre el carácter de clase de la corrupción bajo los tópicos de la manzana podrida, la oveja negra, etc. (…) En España, los comportamientos inherentes a prácticas corruptos, incluida la política, son imputables a una cultura antidemocrática proveniente del franquismo sociológico aún vigente (…) Es el tiempo de salvar a la patria de los políticos y la política. Ni de derechas ni de izquierdas, ni ideologías ni clases sociales. Así se oculta la corrupción social, más peligrosa, que impide la emergencia de una sociedad democrática. La corrupción en España se da en todos los ámbitos de la vida pública y privada, crea y favorece el advenimiento de una moral corrupta, de la cual los partidos políticos son la punta del iceberg. Pensar que solo afecta al orden político, a los partidos hegemónicos, regionales y nacionalistas es no entender su origen: una cultura antidemocrática y oligárquica enquistada en la vida cotidiana”[36]. La prensa ‘crítica’ se queda corta, la cultura forma parte de la superestructura y, por tanto, es un reflejo de la estructura económica. Lo que describe de la supuesta democracia española postfranco, es la consecuencia de la base económica, del capitalismo monopolista y corrompido, es el reflejo de la putrefacción económica reflejada en la superestructura.

El Estado hoy.

El Estado español, como consecuencia de la agudización de la crisis mundial provocada por las subprime que detonó en 2007 – y que se llevó por delante a bancos como Lehman Brothers, así como otros muchos bancos salvados por los estados – tuvo que acentuar su política de explotación, saqueo y represión contra los trabajadores al objeto de salvarse pues se hallaba entonces en bancarrota y con sus sistema económico totalmente quebrado. Es en ese escenario, con un gobierno del PSOE servil al bloque imperialista de la UE, con reformas laborales, recortes sociales, pensionazos, y todo tipo de agresión al pueblo ordenado por Alemania y los EEUU, ejecutados por Zapatero y apoyados por el PP e incluso los sindicatos CCOO y UGT, es como accede el franquista PP al poder con una mayoría absoluta en noviembre de 2011.

En la legislatura 2011-2015 el Gobierno del PP, el partido más corrupto de todos – y eso que el listón de la corrupción en España está altísimo -, las primeras medidas que adoptó fue la de saquear completamente al Pueblo, elevando la carga impositiva contra los trabajadores, reformando las pensiones endureciendo las condiciones y recortando la capacidad adquisitiva de los jubilados, recortando las prestaciones por desempleo, haciendo una reforma laboral donde se liquidaban la negociación colectiva y abaratan y facilitan el despido de los trabajadores, amnistía fiscal para los ladrones y defraudadores, recortes sanitarios y en educación, dar dinero público a los monopolios y a la banca, estimular la concentración financiera, privatizaciones, etcétera. Sin embargo, el gasto militar del Estado se ha ido incrementando de manera progresiva todo este tiempo, habiéndose comprometido en diciembre de 2017 el Gobierno con la OTAN en incrementar en 6 años un 80% el gasto militar del Estado, o lo que es lo mismo, incrementar algo más de 18 mil millones de euros el Presupuesto Bélico del Estado. En ese mismo mes, la Ministra de Defensa se comprometió a incrementar la presencia militar del Ejército español durante el año 2018, a pesar de tener a 2.600 militares desplegados en 15 conflictos militares como por ejemplo en República Centroafricana, Mali, Iraq, Senegal, Turquía, Líbano, Bosnia-Herzegovina, Letonia, Colombia, etcétera). El Estado, a la par que agudiza la explotación del proletariado español y acentúa su grado de depauperación no duda en destinar parte de la plusvalía que roba a los obreros del estado a la organización militar del bloque imperialista europeo-norteamericano al objeto de conquistar mercados y someter a sangre y fuego a otros pueblos del mundo, esquilmarles y explotarlos al objeto de que los monopolios acrecienten sus ganancias. El Estado, así como las potencias imperialistas aliadas al mismo, apelan al chovinismo para justificar esta realidad, de tal modo que las guerras que realizan, guerras de rapiña, se hacen para salvaguardar el mundo libre, la democracia y los valores occidentales, la libertad y los derechos humanos, salvarnos del fanatismo religioso y de la satrapía que supuestamente amenazan nuestras vidas cuando, en realidad, la única amenaza mundial que existe es el imperialismo y la organización fascista de la OTAN con la que las potencias que lo integran ejercen su caudillaje por la vía de los Tomahawk , los F35, las bombas de uranio empobrecido, los crímenes y abusos de la guerra y el derramamiento de sangre inocente.

Al chovinismo en política exterior, hay que unirle la estimulación del miedo para que los explotados patrios justifiquen la sinrazón y la barbarie, o cuanto menos sean conscientes del mal menor de que hay que ir a bombardear y a asesinar a Libia, a Mali, a Siria, Afganistán o Iraq al objeto de garantizar la seguridad mundial y la seguridad de nuestra sociedad “avanzada y democrática”.

Y si por casualidad el Pueblo no comprende esas “razones” de tanto peso para las guerras imperialistas, donde mueren las masas proletarias y se forran los monopolios, el Estado no duda en desarrollar medidas represivas que criminalizan la protesta y persiguen al disidente.

El desprecio al humanismo, el racismo, es un hecho patente tanto en la Unión Europea. La UE no duda en pagar a criminales y tiranos para que les protejan las fronteras, e impida que los seres humanos desplazados de las guerras imperialistas que ellos provocan puedan huir de dicho escenario de miseria y muerte. La cada vez mayor violencia de la política exterior del imperialismo europeo y norteamericano de la guerra imperialista, nos muestra un mundo donde crece el número de refugiados y de asilados políticos, una realidad donde niños de tres años aparecen ahogados en playas huyendo de la guerra, en la construcción de campos de concentración en Grecia o Macedonia para impedir que los huidos de la guerra accedan a Europa, de Estados que persiguen al refugiado como Hungría, República Checa o Polonia, todos ellos miembros de la UE, levantando muros de vergüenza en las fronteras importándoles bien poco si miles de ancianos, mujeres y niños mueren a la intemperie. El mar Mediterráneo es un auténtico cementerio de vidas humanas que huyen de la miseria, de las guerras y de la ‘democracia’ emanada de las bombas de la OTAN en primaveras del color negro de la muerte de los pueblos y del petróleo del negocio de los monopolios. En este sentido, el Estado controla la frontera sur de Europa, donde descuella Ceuta y Melilla. La realidad de dicha frontera es la de un Estado que pone muros de vallas y concertinas, a lo que debe sumarse la acción de las Fuerzas y Cuerpos Represivos del Estado apaleando y pateando a todo aquél que trate de saltarlas huyendo de los efectos de la políticas practicadas por los imperialistas. La barbarie es tal que hemos podido ver a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Represión del Estado disparando al mar a inmigrantes que trataban de llegar a costas españolas a nado, en lugar de socorrerles, y pertenece a la cotidianidad en las playas, tanto canarias como andaluzas, ver como el mar escupe hombres, mujeres y niños muertos. La inmoralidad, repudio al humanismo y esencia racista del Estado también se halla en la Ley Mordaza que introdujo el Gobierno del PP legaliza las devoluciones en caliente de inmigrantes – que es una flagrante violación del derecho internacional. En España hay 8 cárceles de inmigrantes, los llamados Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), que priva de libertad a decenas de miles de personas y donde múltiples organizaciones de ayuda al refugiado han denunciado torturas y asesinatos. Existen múltiples sucesos que muestran la esencia fascista del Estado, sirva como ejemplo, el siguiente “En mayo, la Audiencia Provincial de Málaga absolvía a ocho agentes de la Guardia Civil acusados por los sucesos ocurridos en octubre de 2014, cuando en una grabación difundida por Prodein se observaba cómo golpeaban a un inmigrante que intentaba saltar la valla. La respuesta del Ministro del Interior a esta decisión judicial fue condecorar a los ocho agentes”[37].

El Estado, tal y como reconocen economistas del propio sistema está quebrado. De hecho en una entrevista al diario DEIA el pasado día 11 de febrero, el economista Gay de Liébana señalaba que “la deuda española es impagable, el país está en bancarrota (….) Y si España va tan bien como nos quieren hacer creer algunos responsables políticos no se entiende que en 2007 se tuviese una deuda de 384.000 millones de euros y hoy de 1.143.000 millones”[38]. Y aquí Gay de Liébana hace trampas, porque se refiere únicamente a la deuda pública, pues la Deuda Externa de España en julio de 2017, según datos del gobernador del Banco de España, ascendía al 170% del PIB una cifra que ronda los 2 billones de euros, prácticamente el doble.

Es por ello que el Estado, a pesar de la situación de quiebra económica, que también es política, tenga que recurrir a prácticamente duplicar el gasto militar, pues su política exterior es la guerra imperialista, junto a sus aliados, los cuales también atraviesan una situación de colapso económico – como advierte la prensa con respecto a la economía norteamericana – exigiendo esta potencia un incremento en el gasto militar del resto de miembros de la OTAN.

Y si la política exterior del Estado, y de sus socios y jefes, es el chovinismo y la guerra imperialista, es decir, el fascismo; en política interior la putrefacción del capitalismo monopolista impone el fascismo pues la burguesía monopolista para subsistir como clase social está obligada a agudizar la explotación de la clase trabajadora hasta la extenuación y ello solamente es posible sometiendo al proletariado por la vía de la barbarie, del miedo y de la represión, es decir, apelando al fascismo como única vía de salvación, consciente de que se juega su existencia.

En este sentido, el Gobierno de Rajoy ha hecho leyes que permiten que el burgués pueda tener su propia policía privada – a través de empresas de seguridad privada, la inmensa mayorías de ellas en manos de organizaciones de extrema derecha y de dirigentes fascistas – donde los vigilantes de seguridad privada amplían sus competencias represoras, dándoles incluso la capacidad de retener. También ha realizado una Ley Mordaza, mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana, al objeto de reprimir por la vía de la multa económica las movilizaciones y la protesta. La libertad de expresión y política es castigada, como lo atestiguan Alfon, Nahuel, los twitteros, los raperos reprimidos, etcétera. Y es que, al igual que se persigue sin cuartel al comunista, al independentista o al antifascista, los fascistas campan a sus anchas con la más absoluta impunidad y con el apoyo del Estado. La burguesía española, consciente de que se lo juega todo, cada día es más expeditiva a la hora de adoptar medidas represivas contra la clase obrera, no sólo para saquearla y someterla, sino para impedir que se articule un movimiento revolucionario que barra su régimen reaccionario.

En esta labor, el Estado abraza, cada vez con mayor virulencia, el anticomunismo. Los partidos políticos de la burguesía vilipendian permanentemente al comunismo; es curioso que hace justamente un año, cuando PP y PODEMOS celebraban sus congresos, y en ellos, a pesar de los graves problemas que atañen al país, la diana de sus ataques – de ambos partidos – no era otro que el comunismo, escupiendo todo su odio y toda su bilis contra la URSS y las experiencias del socialismo real. Los medios de comunicación del capital de manera permanente están vertiendo todo tipo de improperio y de infamia contra el comunismo al objeto de hacer que la gente sienta aversión por el comunismo y tenga interiorizado no sólo miedo hacia el comunismo sino que lo rechace per se. Sin ir más lejos, en las últimas dos semanas se ha presentado un libelo realizado por Federico Jiménez Losantos – un fascista contrastado – y se sacaban artículos periodísticos contra la URSS, a la que hay que mostrar como un ogro, como una barbarie que jamás debe repetirse. Se gastan ingentes cantidades de dinero, centenares de millones de euros en machacar por tierra, mar y aire al comunismo, en hacer que la gente rechace al comunismo, al que curiosamente siempre que se dirigen a él lo muestran como un cadáver. Bien sabe la burguesía quién es su sepulturero y cuál es la ciencia que le llevará a su emancipación, que es acabar con el capitalismo putrefacto y la superestructura que ha elevado, mandándolos a todos al estercolero de la historia. El anticomunismo es la ideología militante del imperialismo, y por tanto de los reaccionarios y de los fascistas, y como se comprueba, del Estado. Y es que los imperialistas españoles saben bien que se están jugando el todo por el todo, bien saben que están en la tesitura de o ellos o el proletariado y, consecuentemente, no vacilan a la hora de combatir ideológicamente, con el anticomunismo como forma para impedir que se pueda desarrollar la única alternativa, el socialismo como fase inmadura del comunismo.

La acción de la socialdemocracia, del oportunismo abyecto, han hecho que la clase trabajadora haya caído en las fauces de la ideología burguesa, penetrando el individualismo hasta la médula así como asumiendo el trabajador aislado como natural no sólo al capitalismo sino los circuitos y mecanismos impuestos por la burguesía a través de su estado mediante la práctica del legalismo, y por tanto, sometiendo al trabajador al corporativismo del Estado, despojando a la clase obrera de los métodos de lucha propios de la lucha de clases y de la necesidad de organización revolucionaria de la clase para acabar con la causa de todos sus males: El capitalismo putrefacto y su Estado.

Mientras que la clase obrera está atomizada, fruto de la acción del oportunismo y la socialdemocracia, la burguesía fue transformando su sistema de partidos, creando a C’s en Cataluña en 2006 como fuerza que combatiese directamente al nacionalismo, otra organización a nivel estatal que, por un lado, vertiera un discurso de regeneración, contra la corrupción y que, además, combatiese al nacionalismo en el País Vasco, UPyD. Ambos partidos, ungidos por políticos rebotados de PP y PSOE e intelectuales reaccionarios y prostituidos, estando detrás la banca. Mientras el capital financiero aglutinaba las fracciones de la burguesía disidentes de la parte más derechista, finalmente unificándolas en C’s, partido que está aglutinando a los elementos más reaccionarios y fascistas, y que es la apuesta ‘renovada’ de los monopolios de la extrema derecha, con quien concurrió a las elecciones europeas en 2009. Por otro lado, las fracturas de los sectores de la pequeña burguesía arruinada, la aristocracia obrera, y demás sectores oportunistas han sido retenidos en PODEMOS, cuya dirigencia forma parte del Estado y ha sido bien promocionada, en todos los sentidos, por el capitalismo monopolista. Las señas ideológicas de ‘la nueva política’ sostiene unos principios como: i) Ni de izquierdas ni de derechas; ii) la regeneración política y el combate a la corrupción; iii) Todo en el Estado y para Estado, nada fuera del Estado, en definitiva, defensa a ultranza del Estado; iv) el único sistema económico posible es el capitalismo monopolista; v) La unidad indisoluble de España y vi) el anticomunismo militante. Sin duda, encajan a la perfección con la descripción realizada por Dimitrov en el VII Congreso del Komintern de cómo actuaba el fascismo para atraerse a las masas

Por otro lado, el Parlamento es un títere que de nada vale, como lo hemos podido comprobar a lo largo de este periodo. El Gobierno es el que tiene la capacidad política, gobierno que es un consejo o comité compuesto por hombres y mujeres de los monopolios. Sin ir más lejos, el Parlamento reprobó a los fiscales Maza y Moix, así como al Ministro de Justicia Catalá en mayo de 2017 por incumplir de manera grave y reiterada con sus funciones protegiendo al partido del Gobierno en los casos de corrupción. ¿De qué sirvió? De nada porque el Parlamento no pinta nada. También se reprobó al Ministro del Interior por utilizar de manera partidista las fuerzas y cuerpos de represión del Estado ¿De qué sirvió? Absolutamente de nada. Y es que el Parlamento no es más que un instrumento inútil políticamente que pretende mostrar una faz democrática con escenificaciones teatrales al pueblo estando el poder fuera de las bambalinas, en los Consejos de Administración de los monopolios que es de donde salen los miembros del Ejecutivo que cumplen escrupulosa y fielmente sus dictados.

Y mientras el parlamentarismo es una mera pantomima, el pueblo, la clase obrera, tiene vetada toda posibilidad de intervenir políticamente y tiene negada la democracia directa.

En lo único que podía legislar mínimamente la clase obrera, sus condiciones económicas, mediante la negociación colectiva y el convenio colectivo, ha sido ilegalizado por el PP y PSOE en tanto que los empresarios pueden descolgarse del cumplimiento del Convenio Colectivo, es decir, legalmente pueden incumplirlo. Si a ello, le sumamos todas las medidas coercitivas y represivas desgranadas en párrafos anteriores tenemos que la clase obrera, y su lucha económica, está ilegalizada de facto. La represión, el fascismo más descarnado, se vive cotidianamente en los centros de trabajo y, prueba de ello, es que en el 65% de los centros de trabajo no existe representación unitaria de los trabajadores – comités de empresa – ni representación sindical.

El Fuero del Trabajo de 10 de marzo de 1938 tenía una clara influencia de la Carta dei Lavoro italiana de 1927: definía la nación como una unidad moral y política y económica íntegramente realizada dentro del Estado fascista, y establecía unos sindicatos verticales organizados por ramas de producción bajo la dirección del Estado, que se encargaría de la armonización y la cooperación entre las clases bajo el signo del interés general de la Patria”[39]. Durante la democracia, CCOO y UGT han sido instrumentos del Estado para someter al proletariado a los intereses de la burguesía. De hecho, durante finales de los 70s y los 80s, con una inflación desbocada, el papel jugado por los sindicatos del sistema no era otro que garantizar que la subida salarial siempre estuviera por debajo de la carestía de vida, empobreciéndose el obrero. Ya desde la década de los 90s en adelante, con los distintos Acuerdos de Negociación colectiva, esa forma de actuación se camufló bajo el principio fundamental de ‘moderación salarial’ para rematar estos últimos años en desvincular los salarios de la carestía de vida todo ello en aras ‘del bien general del país’, lo que Franco llamaba interés general de la Patria, de tal modo que los sindicatos verticales, y amarillos, de hoy – CCOO y UGT – actúa de manera idéntica al sistema sindical fascista. Tan igual es, que la emulación del Estado corporativo fascista se refleja en el Estado actual se en el SIMA (Sistema Interconfederal de Mediación y Arbitraje), SERCLA en Andalucía, SMAC en Madrid o en Castilla La Mancha, etcétera. Todos estos organismos, ya sean a nivel nacional, autonómico o provincial, están compuestos por representantes de la Patronal, del sindicato vertical – CCOO y UGT – y de las Administraciones del Estado correspondientes, llámese en el Estado corporativo Corporaciones de Estado, al objeto liquidar la lucha de clase reconduciéndola a través del Estado. El XVII Convenio TIC es un ejemplo nítido de elaboración de un Convenio Colectivo no por parte de los trabajadores, ni tan siquiera de los Representantes Sindicales, sino de una propuesta de convenio planteada por el SIMA que es asumida por las partes, sin contar en absoluto con los trabajadores, que son ajenos a todo. Tenemos, pues, que salvo la nomenclatura empleada, el modelo sindical de hoy es cuasi idéntico al modelo sindical del fascismo, y ello se refleja en el grado de represión y miedo existentes en los centros de trabajo donde los representantes sindicales son los primeros vendidos al servicio de los intereses de las empresas, viéndose claramente en sectores como el comercio con FETICO y FASGA, o en los otros sectores donde las candidaturas amarillas en gran parte representan a las siglas de UGT y de CCOO.

La gran burguesía tiene motivos sobrados para demostrar su satisfacción, por cuanto que todas las metas que se fijó han sido cumplidas generosamente, con la anuencia de la ‘oposición’ política de “izquierda” (…) Se le respeta, e incluso se veneran, los símbolos fascistas, (bandera, corona y unidad de España) estandartes de su autoridad sagrada. (…) Además, ha conservado intacta la maquinaria del Poder del estado burgués: el ejército; como asimismo la de su dirección económica, el capitalismo monopolista de Estado.”[40]. La Judicatura es otro ejemplo de que todo sigue en orden, fascista, desde 1939. Los Juzgados de lo Social, herederos de la Magistratura franquista, dar carta de legalidad a la inmensa mayoría de los atropellos perpetrados por la burguesía en los centros de trabajo. El Tribunal de Orden Público franquista encargado de perseguir a comunistas y antifascistas, ha sido relevado por la Audiencia Nacional, que en sus salas de lo Penal también persigue lo que ellos llaman “delitos políticos”, persiguiendo a comunistas, independentistas, antifascistas, y dando cobertura y cobijo legal, cuando no impunidad, a torturadores y a fascistas.

El asunto catalán ha servido para visualizar como el Estado hoy, en cuanto a fascista, nada tiene que envidiar al régimen franquista. En marzo de 1951, en Barcelona, los trabajadores barceloneses se declararon en huelga general contra la carestía de vida, “la huelga se inició en las fábricas textiles de Pueblo Nuevo y se extendió a toda Barcelona. Pararon los obreros de las industrias textil, metalúrgica, química, de la construcción y otras. Se sumaron a la huelga también los taxistas, los empleados de teléfonos y espectáculos públicos, la mayoría de los tranviarios, etcétera (…) La huelga de Barcelona produjo en los medios gubernamentales pánico y desconcierto (…) El Gobierno volcó sobre la capital catalana sus fuerzas represivas; Barcelona fue ocupada prácticamente por la Policía Armada y la Guardia Civil. La policía practicó detenciones en masa. Las tropas de la guarnición de la capital catalana fueron acuarteladas. El Gobierno envió al puerto de Barcelona cuatro buques de guerra.”[41], prácticamente 70 años después, con el referéndum del 1 de octubre, hemos podido comprobar cómo el Gobierno de Rajoy ha actuado de manera idéntica a la que actuó Franco en 1951, curiosa “democracia” que actúa como el fascismo al objeto de impedir que un pueblo se exprese democráticamente.

El 1 de octubre, y los hechos acontecidos a partir de entonces, dejan bien patente que el Estado es fascista. Se ha reprimido al Pueblo, a las organizaciones políticas, incluso a parte del Estado como es la Generalitat de Cataluña. Habíamos visto que el Poder Legislativo – Cortes Generales – era una figura decorativa para darle un barniz de democrático al Estado, la cuestión catalana nos ha demostrado que el Poder Judicial – TSJC, Audiencia Nacional, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo – es totalmente dependiente, de hecho ha sido absorbido, por el Poder Ejecutivo (Gobierno), poder al que está subordinado todo el Estado, con lo que la famosa separación de Poderes de la que presumen los “demócratas” burgueses es, en España, una quimera, una mentira. De hecho, es el Gobierno el que, a través de un ministro y un Fiscal General del Estado, reprobados por el Parlamento hacen y deshacen a su antojo.

A las huelgas y protestas de 1951 siguió una acción represiva contra los comunistas. La policía detuvo y torturó salvajemente al dirigente comunista Gregorio López Raimundo y a 27 trabajadores más. La mayor parte militantes del Partido, acusados de ser organizadores del movimiento de Barcelona. El Gobierno pretendía aplicarles un castigo ejemplar y amedrentar a las fuerzas de la oposición antifranquista”[42]. Seis décadas, un lustro y un año después, en 2017 el Gobierno fascista de Rajoy actúa de una manera igual de reaccionaria, encarcelando sin juicio a dirigentes políticos, sociales y del gobierno catalanes, acusando con cargos a un número importante de alcaldes, dirigentes políticos y cargos de la Generalitat de Cataluña, y mandando al exilio al President y cuatro consellers. Así mismo, se han denunciado a centenares de ciudadanos catalanes, y se les ha hecho pasar por los Juzgados, por hacer chistes en la radio – Eduard Biosca cuando representaba el personaje de ficción del Senyor Bohigues – a un mecánico de Reus por negarse a arreglar vehículos de la Guardia Civil indignado al ver como ésta apaleó al Pueblo el 1 de octubre, y se han multiplicado las multas y las denuncias por participar en manifestaciones, huelgas, asambleas, etcétera.

El Gobierno, con el apoyo del bloque fascista – PP, PSOE y C’s -, ha destituido a un Gobierno democráticamente elegido, y ha disuelto un Parlament, como el catalán, se han convocado elecciones incumpliendo su propia ilegalidad y, en la práctica, se ha liquidado a la más alta institución catalana, la Generalitat. Aún y así, y con la represión política y mediática, el Pueblo catalán con su voto dio la fuerza a las organizaciones independentistas y al President exiliado, Puigdemont, para conformar Gobierno. El resultado electoral no ha sido respetado por el Estado, como se está pudiendo comprobar. Franco tenía razón cuando señalaba que dejaba todo atado, y bien atado.

Con respecto de la propiedad de la tierra, la aristocracia terrateniente agudiza la monopolización de la tierra – incrementando sus latifundios en Andalucía, Extremadura o las Castillas como consecuencia de que el pequeño campesino y su familia ya no pueden vivir de la tierra -. La Unión Europea incentiva la extensión, y no la producción, de tal modo que los apellidos ilustres del franquismo como Domecq, Mora Figueroa, Lladó, Ybarra o Vall se forran con la PAC. Y es que, estos últimos 40 años de franquismo sin Franco ha dado continuidad a la contrarreforma agraria realizada por la dictadura fascista liquidando la Reforma Agraria de la II República, de tal manera que retornaron la propiedad de los latifundios a los terratenientes que figuraban como propietarios antes de 1931. UCD, PP y PSOE han sido dignos herederos de Franco en este asunto, de hecho, estamos convencidos que Franco, y todo su estado fascista, se sentiría muy orgulloso de todos ellos.

El Estado español hoy es la corrupción institucionalizada que afecta desde la corporación municipal más minúscula a la Jefatura del Estado y su familia, en todos los sitios brota la corrupción puesto que el capitalismo monopolista, putrefacto, únicamente puede elevar una superestructura corrompida. “El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un ‘gobierno honrado e insobornable’”[43], ello se constata perfectamente a lo largo y ancho del estado español.

A modo de conclusión.

A tenor del desarrollo del presente informe presentado al Comité Central, donde realizamos un análisis de lo que es el fascismo, cual es su ideología, cuáles son las condiciones para su desarrollo y ascenso al poder, así como un recorrido por la historia de nuestro país y traemos a consideración de este Pleno ampliado del Comité Central que nuestro Partido, a partir de hoy, 17 de marzo de 2018, caracterice al Estado español como un estado fascista para que, con esa caracterización del Estado por parte de nuestro Partido, en el Partido se abra un proceso de análisis en la actualización de la táctica de nuestro Partido, así como los aspectos organizativos del mismo, que culminará, se discutirá y determinará por nuestra militancia en el próximo Congreso de nuestro Partido, en virtud de dicha catalogación fascista del Estado, y de las condiciones actuales.

Si miramos con perspectiva histórica, podemos contemplar que en España la burguesía – con en el mundo nuevo que se abrió tras la victoria del bolchevismo en Rusia en 1917, el de crisis general del capitalismo y las condiciones históricas que ésta engendra, y que hoy perduran y siguen plenamente vigentes – resolvió que únicamente podía sostener su poder apostándolo todo al fascismo, así como ha demostrado que es incapaz de resolver los problemas endémicos del pueblo español y de las distintas naciones que componen el estado: la cuestión nacional, la cuestión agraria, la democracia, etcétera.

El fascismo sentó sus bases en España con la Dictadura de Primo de Rivera, siendo el fascismo italiano un espejo del que bebían los reaccionarios españoles. El advenimiento de la II República demostró que en España, aunque las condiciones mundiales estaban dadas para el desarrollo del fascismo, el tránsito al capitalismo monopolista de estado se desarrollaba con desfase respecto a otros puntos de Europa como consecuencia del retraso del desarrollo del capitalismo español, por ello se reflejó un fascismo que se hallaba aún inmaduro para imponerse. Sin embargo, la II República demostró con claridad que la pequeña burguesía y la socialdemocracia eran incapaces de resolver los problemas políticos de España así como de acometer las medidas políticas necesarias para democratizar el estado burgués español, de tal modo, que con su actuar pusilánime en su actuar político, de componenda con la gran burguesía y de represión contra los trabajadores, hicieron engordar y fortalecer las filas de la reacción, del fascismo. La Guerra Civil, y la victoria del asesino Franco, que fue la victoria de Hitler, de Mussolini, del capital financiero y de la reacción mundial, impuso un régimen fascista mediante el cual se fue conformando el capitalismo monopolista de estado, se construyeron los monopolios y en torno a él se conformó una superestructura que reflejase dicho cambio en la base, dicho tránsito del capitalismo premonopolista al imperialismo. Ese Estado fue ensanchándose y estructurándose hundiendo sus raíces en el fascismo. Una vez muerto el Caudillo, el oportunismo – hijo del capital financiero – y los fascistas dieron ligeros retoques cosméticos al Estado fascista, para mantener la obra del fascista Franco una vez muerto el tirano, condensándose todo ello en la Constitución de 1978. Durante estas cuatro décadas el capital financiero, y su estado fascista, ha ido manteniendo el poder siguiendo el método de la alternancia de una socialdemocracia totalmente escorada al fascismo y el fascismo, hasta llegar a la última cresta de la crisis, donde el Partido Popular, con el corrupto Rajoy a la cabeza, ha liquidado la práctica totalidad de los derechos políticos, ha ilegalizado ideologías y a la clase obrera, ha agudizado la represión política, sindical e ideológica a todos los niveles y ha establecido un corpus jurídico que pone fuera de la ley a cualquiera que ose ir contra los intereses de los imperialistas. El oportunismo y la socialdemocracia han contribuido en hacer posible todo esto, dejando acreditado que son enemigos irreconciliables del proletariado y, como se comprueba, aliados del capitalismo monopolista, aliados del fascismo y una parte importante para él, por lo que debemos combatirlos hasta la extenuación al objeto de eliminar la influencia que estos traidores ejercen, o puedan ejercer, en la clase obrera.

El estado español hoy, es la última pata de un puente que lo engarza con la historia de nuestro país, y que demuestra el dominio de la reacción durante todo este tiempo y su esencia fascista, es el producto de ello. Las otras tres patas son el periodo de Transición, la Dictadura de Franco y la Dictadura de Primo de Rivera.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. La tabla a la que lleva agarrada la burguesía desde hace casi un siglo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. La clase obrera en España ha sido bravísima y lo sigue siendo, sin embargo, en la actualidad la acción del oportunismo traidor y del sistema, unido a la debilidad del Movimiento Comunista Internacional, hace que el estado fascista no tenga que batirse el cobre aplacando con baños de sangre la deslavazada, por el momento, acción emancipadora del proletariado contra este sistema cruel e infame; eso no quiere decir que no esté preparado, como hemos podido visualizar a lo largo de este documento.

El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse, por ello el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie a su sistema caduco, corrompido y quebrado. Se aproxima una depauperación mayor en la vida del pueblo trabajador, al que le han arrebatado todos sus derechos y únicamente le queda uno, el derecho a la revolución contra un sistema criminal que lo oprime y que lo hunde en el oprobio. El socialismo es la única salida que tiene nuestro país y el género humano, el único que puede resolver los males que hoy nos azotan, y así lo acredita la historia, pero él no vendrá caído del cielo, sino que será producto de la acción revolucionaria del proletariado que únicamente puede producirse por la existencia del Partido, instrumento que lleve a las masas el socialismo científico y que lo dote de un programa y una táctica para derrocar al capitalismo y hacer que éste desarrolle el socialismo. Esto es lo que estamos decidiendo hoy aquí para arrancar a nuestro país de la cadena imperialista, para contribuir a la Revolución Mundial.

¡Viva el Marxismo-Leninismo! ¡Viva el PCOE!

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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[10]: Benito Mussolini. El Estado Corporativo. Ed. Vallechi, Florencia. Pág. 33

[11]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 72-73. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[12]: Ibídem. Pág. 7.

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[15]: Ibídem. Págs. 7-8.

[16]: VI Congreso Komintern. Programa de la Internacional Comunista, 1929. Págs. 13-14.

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[39]: Eduardo González Calleja. La dictadura de Primo de Rivera y el franquismo ¿Un modelo a imitar de dictadura liquidacionista?. Universidad Carlos III de Madrid. Pág. 50

[40]: XV Congreso del Partido Comunista Obrero Español. Programa del PCOE. Págs. 21-22. Marzo 2015

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[43]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Pág. 10. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.




El Ayuntamiento “del cambio” de Madrid, ejemplo de políticas reaccionarias

El pasado jueves 15 de marzo, Mame Mbaye Ndiaye, de 34 años, inmigrante de nacionalidad senegalesa, y que se ganaba la vida vendiendo productos en la calle como mantero, fallecía de un infarto tras una persecución policial. El único ‘delito’ cometido por Mame había sido intentar ganarse la vida. No es casualidad que tras una vergonzosa campaña del Ayuntamiento de Madrid de acoso a estos trabajadores inmigrantes, Mame acabara falleciendo a consecuencia de una de tantas persecuciones policiales a las que se ven sometidos diariamente desde este colectivo.

En septiembre de 2016 el Ayuntamiento de Manuela Carmena, anunciaba que no renunciaría al plan integral de lucha contra la venta ambulante ilegal, entre cuyas medidas se encontraba el refuerzo policial. La socialdemocracia, al igual que la derecha más reaccionaria, se alinea con el capital en la defensa de las empresas y sus beneficios, no dudando en arremeter con violencia contra cualquiera que ponga en peligro lo más mínimo sus cuentas de resultados. Las vidas de los inmigrantes carecen de importancia para esta nueva generación de progresistas que venían a regenerar la política, en cuanto que los beneficios empresariales corren el más mínimo peligro.

Ya en agosto de ese mismo año, la Asociación Sin Papeles de Madrid (ASPM), advertía que se estaba jugando con la vida de los manteros y mostraba su rechazo a las políticas del Ayuntamiento de Madrid. En septiembre de 2017, trabajadores de la venta ambulante irregular de Bercelona, Bilbao, Madrid, Málaga y Valencia denunciaban el “racismo institucional” al que se veían sometidos: acoso, persecución policial y denuncias.

No en vano, las intervenciones contra manteros de la Policía Municipal madrileña aumentaron un 43% durante 2017, dejando clara la postura de este Ayuntamiento cuando se trata de ponerse del lado de las empresas o de los trabajadores. No solo no ha mejorado la situación de la clase trabajadora desde la llegada al poder de los ‘políticos del cambio’, sino que vemos como cada día la situación empeora para los más desfavorecidos.

La muerte de Mame Mbaye es sólo una muestra más de cómo la socialdemocracia le sigue el juego a la derecha y abre las puertas al fascismo, práctica que han repetido a lo largo de la historia. Su labor no es otra que la de intentar mantener a flote el sistema capitalista y reconducir cualquier manifestación contra el sistema por la vía institucional. Cuando es oposición, la socialdemocracia carga duramente en sus discursos contra la derecha en el poder, simulando un enfrentamiento ideológico que en realidad no existe. Cuando gobiernan, aplican políticas tan antiobreras y reaccionarias como la derecha, como la reforma laboral aprobada por el PSOE de Zapatero, o como las políticas anti inmigrantes como las del Ayuntamiento de Madrid gobernado por la marca de Podemos, Ahora Madrid.

Los trabajadores no podemos confiar nuestra suerte y nuestras vidas a estas élites que se erigen en representantes del pueblo pero que representan los intereses de otra clase, los de los capitalistas. Solo la organización obrera en el Partido revolucionario puede revertir esta situación y acabar con este sistema criminal, construyendo la única alternativa al capitalismo, el socialismo. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a todos los trabajadores indignados con este sistema y sus lacayos, a todo el pueblo que ya no soporta más el nivel de explotación al que nos someten, para organizarse en sus filas y contribuir en la construcción de un mundo nuevo, más justo y donde todos los trabajadores tengamos aseguradas unas vidas dignas y prósperas.

CONTRA LAS POLÍTICAS ANTI OBRERAS Y REACCIONARIAS

POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO

ORGANÍZATE CON EL PCOE

SIN PARTIDO, NO HAY REVOLUCIÓN

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)