El Partido Comunista Obrero Español quiere mostrar su solidaridad de clase con la compañera María Vera, delegada sindical en el Hotel Tres Reyes de Iruñea-Pamplona y coeditora de Templando el Acero.
El despido que la empresa ejecuta sobre ella es el enésimo ejemplo de represión política e ideológica sobre una trabajadora organizada y comprometida tanto en la defensa de los derechos laborales de sus compañeros de trabajo como en la divulgación de obras marxista-leninistas y de autores revolucionarios. Se le castiga por mantener una posición combativa contra un sistema represivo como es el Capitalismo, que sustenta a una clase social que impide sistemáticamente que los trabajadores tengamos una vida digna.
Enviamos todo nuestro apoyo a la compañera María Vera y exigimos que sean restituidos, sin condiciones e inmediatamente, todos sus derechos tanto laborales como sindicales en el centro de trabajo.
La extrema derecha como destructora de la Memoria: Torrecampo y el anti-fascismo
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Vivimos en un momento en el que los medios de comunicación blanquean a la extrema derecha a la vez que se criminaliza la respuesta anti-fascista. Por ejemplo, vimos como se defendía a un futbolista neonazi mientras se tachaba de delincuentes a la afición que protestó ante su fichaje. Por su parte, el diario El Confidencial trataba de humanizar a la extrema derecha con un artículo titulado: “¿Qué música escucha la alt-right? La derecha alternativa se parece mucho a nosotros”. Estos son sólo un par de ejemplos recientes.
En este contexto podríamos situar la cancelación (a sólo tres días antes de lo acordado) del acto de homenaje a un luchador antifascista como fue Florián Andújar García por parte del Ayuntamiento de Torrecampo (Córdoba) liderado por el Partido Popular (PP). El homenaje consistía en la inauguración de una fuente formada por tres bloques de granito, la central más elevada que el resto, donde brotaría el agua. A su izquierda, habría un texto explicativo consistente en la traducción de la inscripción de la tumba de Florián Andújar García en Francia y unos versos del poeta José Ángel Valente.
¿Qué motivos han causado esto?
En primer lugar, varios medios de comunicación como el informativo de Canal Sur o el Diario Córdoba han hablado de “presiones” por parte de algunos vecinos, las cuales causaron un “ambiente enrarecido”. No sería de extrañar. Al contrario de otros países donde los luchadores contra el fascismo son homenajeados cada año por las instituciones estatales, en España la extrema derecha ha estado protegida por su sistema político. De esta forma, el actual Jefe del Estado español ignora las demandas populares para una Ley de Memoria Histórica, a la que vez que hipócritamente homenajea a los españoles que liberaron París de los nazis en una visita oficial a Francia.
La extrema derecha tiene capacidad de presión para suspender aquello que amenace sus intereses. Esto no es algo nuevo. Dejando a un lado el terrorismo ejercido durante el período conocido como Transición o los asesinatos, coacciones y agresiones que tienen a sus espaldas, la extrema derecha ha logrado suspender proyectos que rescatan la Memoria Histórica de los represaliados en la Guerra Civil y en la posguerra. Un ejemplo es el relacionado con el impacto que causó el documental Rocío (1980) dirigido por Fernando Ruiz Vergara, una de las primeras producciones que trató el tema de la represión en la Guerra Civil y que señaló a grupos de hermandades rocieras en la misma. El documental fue el primer filme censurado tras la aprobación de la Constitución de 1978 por presiones de la extrema derecha de la zona de Almonte.
En segundo lugar, en un comunicado oficial del Ayuntamiento de Torrecampo, el alcalde Francisco del Castillo Cañizares y su equipo de gobierno ha desmentido que haya habido presiones y afirma que se debe a una supuesta “politización” del acto. Dejando a un lado el intento de apropiación oportunista por parte de algunas formaciones, cabría preguntarse: ¿Cómo podría “despolitizarse” un acto que conmemora a un héroe antifascista?
El PP defiende una relectura de la figura de Florián Andújar García “descafeinada”, donde su posición antifascista aparece en un segundo plano, presentándolo en su comunicado como un “luchador por la libertad y por los ideales democráticos”. ¿Contra quién luchaba Florián Andújar García (y otros muchos españoles)?
Florián Andújar García nace el 4 de mayo de 1912 en Torrecampo, provincia de Córdoba, en el seno de una familia de jornaleros. Durante la Guerra Civil combatió a las tropas fascistas en defensa de la República y el Frente Popular. Al igual que otros muchos españoles, tuvo que exiliarse en Francia, siendo internado en el campo de concentración de Argeles-sur-Mer. Por orden del gobierno francés es asignado a una de las Compañías de Trabajadores Extranjeros (Compagnies de prèstataires étrangers), siendo destinado a Annecy (Alta Saboya) en septiembre de 1940, cuando ya había sido iniciada la Segunda Guerra Mundial y Francia estaba ocupada por los nazis.
Florián Andújar García romperá la disciplina de la Compañía y pasará a combatir junto a la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi. Formará parte de los 56 españoles que combatirán en la batalla de Glières, considerada por algunos historiadores como “la primera gran batalla de la Resistencia”, la cual influyó en la decisión Aliada de llevar a cabo el Desembarco de Normandía.
Morirá a los 32 años en esta batalla el 27 de marzo de 1944. Sus restos están enterrados en la Necrópolis Nacional de Morette (Alta Saboya, Francia), junto a los de otros 105 resistentes caídos en Glières. El gobierno francés le condecoraría a título póstumo con la Legión de Honor y se elevaría un monumento para estos combatientes en 1973.
La derecha insiste en la necesidad de “cerrar heridas” a la hora de hablar de la Guerra Civil, a la vez que el Ministro del Interior Fernández Díaz participa en actos a favor de la División Azul (que luchó con la Alemania Nazi en la invasión de la Unión Soviética, produciendo cientos de miles de muertes en el asedio de Leningrado), pretendiendo fusilar la Memoria al igual que sus antecesores hicieron con nuestros héroes, creyendo que con ello llevan al olvido sus ideas, así como impiden juzgar los crímenes de la dictadura.
La derecha no sólo no condena el pasado fascista, sino que nos impide tener nuestra propia memoria. El caso de Torrecampo es sólo un ejemplo más.
COMITÉ PROVINCIAL DE CÓRDOBA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)
Miguel Hernández, poeta del pueblo y comunista militante
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Nos decía Lenin que la burguesía suele apropiarse de figuras del movimiento obrero, para vaciarlas de contenido de clase y difundir tan solo aquellas partes que no son molestas para su concepción del mundo y de la lucha de clases. En este sentido, podemos observar como estos días se reivindica la figura del poeta comunista Miguel Hernández, y remarcamos lo de comunista, puesto que una amalgama de socialdemócratas, reformistas, e incluso la derecha española loan al poeta oriolano, siempre descargándolo de contenido de clase.
Tenemos que tener claro que Miguel Hernández fue un poeta, un poeta del pueblo y comunista militante. No fue un reformista, no fue un socialdemócrata, tampoco quedó cómodamente en su burbuja intelectual ajeno a los acontecimientos que lo rodeaban. No, Miguel Hernández combatió al nazifascismo que anegó España en sangre en 1936, se encuadró en el Quinto Regimiento y luchó con la palabra, con la pluma, y con las armas contra el fascio criminal.
Así, luego de acabada la contienda, entregó su vida a la causa de la clase obrera, el supremo sacrificio, nunca doblegándose ante el fascismo criminal que quiso apropiarse de su figura y de su arte, a cambio de la renuncia a los principios. Miguel nunca se rindió, siguió combatiendo al fascismo desde el presidio hasta que exhaló su último aliento. Es por ello que la sola pronunciación del nombre de Miguel Hernández por parte de los herederos del fascismo instaurado en 1939, y de aquellos que aceptaron la reforma de este transmutado en régimen del 78, es un insulto a su memoria y a la de miles y miles de antifascistas caídos en los campos de España.
Afortunadamente, pese a que los vientos tratan de llevarse la figura de Miguel Hernández a campos alejados del pueblo, del comunismo por el que dio su vida, siempre habrá en los páramos de España gente que nunca doblará la frente ante aquellos que hablan de echarnos un yugo sobre el cuello. Así pues, con la cabeza bien alta y apretados los dientes, el PCOE quiere recordar la figura de Miguel Hernández en este aniversario de su fallecimiento y recordarlo como lo que verdaderamente fue: el poeta de la España antifascista y un comunista ejemplar.
COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)
El reaccionario Rajoy reconoce la superioridad democrática de la URSS
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Los representantes políticos de la burguesía por fin lo reconocen, aunque no fuese esa su intención. Su mediocridad les lleva a utilizar argumentos que se vuelven en su contra. En este sentido, son de un valor incalculable para cualquiera con una mínima noción de lo que es una democracia las palabras del presidente Rajoy. En un acto para la militancia de su reaccionaria organización, Rajoy cargó contra el derecho de autodeterminación aseverando que tan solo la URSS y Yugoslavia eran los únicos países en los que dicho derecho figuraba en sus leyes, lo cual es absolutamente cierto.
En la URSS figuraba el derecho de autodeterminación, entendiendo este como el derecho a la separación si así lo decidiese la nación que lo llevara a la práctica. Es decir, tanto en la cuestión nacional, como en todas las cuestiones, la URSS era un millón de veces más democrática que el Reino de España.
Uno de los principios de todo comunista, de toda organización nacional proletaria, es respetar el derecho democrático de todas las naciones a la autodeterminación. Es decir, un pueblo jamás puede ser libre si oprime a otros, y niega a otros pueblos la capacidad de organizarse de manera nacional. Al mismo tiempo, el socialismo lucha por la unión de todo el proletariado por encima de barreras nacionales, pero siempre entendiendo que esa unión de las naciones debe ser desde una perspectiva de total igualdad y libertad.
Así, desde la proclamación de la República Socialista Rusa en 1917, se concedió el derecho de autodeterminación a las nacionalidades que formaban parte del antiguo Imperio Ruso, desde Febrero de 1917 República Rusa, régimen burgués que también negaba dicho derecho. Tras la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre, los pueblos de Finlandia, Polonia, Ucrania, territorios asiáticos del ex-Imperio Ruso ejercieron dicho derecho y se configuraron como naciones independientes.
¿Hay una prueba mayor de la superioridad democrática de la URSS sobre un Reino de España que niega el derecho de autodeterminación a las naciones vasca, catalana y gallega? No solamente eso, sino que durante toda su existencia, la URSS fue el faro que guió las esperanzas de los pueblos del mundo oprimidos por el imperialismo y el colonialismo. Así, naciones como China, la India o Turquía, vieron en la joven república de los soviets el aliado en la lucha contra la imposición nacional de los imperialistas. Tras la Segunda Guerra Mundial, el movimiento descolonizador volvió a caminar de la mano de la experiencia socialista para llevar la autodeterminación y la democracia a las colonias subyugadas y saqueadas por el imperialismo. Países como Cuba, que eran poco más que un protectorado de los Estados Unidos, alcanzaron en el socialismo su auténtica emancipación nacional. Esta unión del socialismo y la lucha por la liberación de los pueblos, trajo también consigo que muchos movimientos de liberación nacional transitasen al socialismo, al darse cuenta de que la auténtica liberación nacional sólo puede darse fuera de las cadenas del capitalismo.
Por eso, pese a que el burgués Rajoy utilizase de forma peyorativa el reconocimiento del derecho de autodeterminación en la Constitución Soviética, no deja de ser una muestra más de la superioridad democrática de la URSS. El Reino de España sufre de problemas nacionales no resueltos. El centralismo españolista promovido por las fuerzas que defienden el capitalismo monopolista, contrasta con las aspiraciones de los pueblos a decidir libremente su futuro. Es por ello que desde el PCOE exigimos al Reino de España que reconozca el derecho democrático de autodeterminación a las diferentes naciones que actualmente componen este Estado. Al mismo tiempo, es lamentable – pero lógico – comprobar la postura del reformismo que incide en la idea de la “España única e indivisible”, lo cual pueda dar réditos electorales a corto y medio plazo pero es una aberración contra los principios y contra la democracia. Llamamos asimismo a la clase obrera española a apoyar este derecho, pues no podemos emanciparnos como clase si coartamos los derechos democráticos de las naciones a disponer libremente de su futuro.
El PCOE siempre se situará del lado de la lucha por el derecho de las naciones a la autodeterminación, así como por la unión del proletariado, sin imposiciones, en virtud del principio del internacionalismo proletario, por el socialismo, único sistema político en el que la cuestión nacional será finalmente resuelta.
COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)
Resolución del Pleno del Comité Central
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El proceso de descomposición del capitalismo monopolista se acrecienta con cada día que pasa. Las guerras imperialistas y la militarización de la economía dejan bien a las claras cual es la única vía de salida que el imperialismo posee.
En el estado español la crisis económica, desde hace una década, no hace más que agudizarse por cada día que pasa. Las medidas que los sucesivos gobiernos de la burguesía adoptaron para tratar de salir de la misma la han intensificado, todavía más, llevando al estado a una situación de quiebra económica. La crisis económica ha llevado al estado español a una crisis política e institucional que, también se agrava a pasos agigantados.
La bancarrota política es inmensa, las cuestiones que la burguesía y su sistema debieran haber resuelto, como la cuestión nacional, no sólo no lo han sido sino que, fruto de la situación económica, le ha estallado en Cataluña donde se evidencia la naturaleza reaccionaria del estado español negando el derecho democrático que tiene la nación catalana a la autodeterminación y persiguiendo políticamente, utilizando la Judicatura para ello, a aquéllos que defienden un referéndum sobre la independencia de Cataluña.
El estado se encuentra asolado por la corrupción, que afecta a todas las instituciones que lo componen, desde la Corona hasta el ayuntamiento más minúsculo del municipio más recóndito. La Justicia burguesa muestra con nitidez lo que es, el instrumento del estado que se encarga de reprimir al pueblo y de legalizar todos los atropellos de la burguesía y otorgarle impunidad absoluta, como los hechos se han encargado de demostrar en el caso Bankia, el caso Urdangarín o el caso de los EREs, donde los tribunales hacen todo tipo de triquiñuelas y argucias jurídicas para impedir que la burguesía ladrona pise la cárcel, e incluso que se sienten en el banquillo, a la par que es inmisericorde para arremeter contra los trabajadores, sindicalistas, comunistas, raperos, etcétera.
El descrédito del estado cada día es mayor entre las masas populares que se movilizan de manera fragmentada rechazando las políticas impuestas por el estado saliendo en defensa de la sanidad pública, de la educación pública, de las pensiones, etcétera. Por otro lado, la lucha en los centros de trabajo se produce, también, de manera fraccionada y aislando los conflictos laborales los unos de los otros, como consecuencia de la acción de los partidos políticos y sindicatos del sistema, auténticos traidores vendidos a la burguesía, que tratan de aislar al máximo a los trabajadores de las distintas empresas y sectores de la producción con objeto de impedir que las distintas luchas económicas se transformen en lucha política que ponga contra las cuerdas, y noqueé a la burguesía y su criminal sistema.
A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta las siguientes
RESOLUCIONES:
El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español considera que el conjunto del Partido debe ponerse de manera inmediata a trabajar por unir las diferentes luchas en un Frente Único, clasista, convirtiéndola en una única lucha de clase contra la burguesía y su sistema capitalista, siendo necesaria la Huelga Política de todo el Pueblo contra el sistema y por el Socialismo. ¡POR LA HUELGA DE TODO EL PUEBLO CONTRA EL SISTEMA!
El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español considera que es esencial el fortalecimiento del sindicalismo de clase, cuya referencia a nivel mundial es la FSM. Los sindicatos del sistema – CCOO y UGT – son sostenidos exclusivamente por el estado de los monopolios, exhibiendo una debilidad enorme, por esta razón, los militantes del PCOE deben trabajar por el desarrollo del sindicalismo de clase y por la reunificación de los distintos sindicatos de clase en torno a la Coordinadora Sindical de Clase de tal modo que se conforme un gran sindicato de clase que se erija en alternativa y enterrador del sindicalismo corrompido y traidor de los sindicatos del sistema.
PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)
Madrid, a 25 de marzo de 2017.
Solidaridad y apoyo a los trabajadores de Autobuses Larrea
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Los compañeros de Autobuses Larrea han decidido, en asamblea, ir a la huelga para defender sus maltrachos derechos laborales. El sistema activa inmediatamente sus mecanismos y los medios de comunicación locales comienzan su ataque contra los trabajadores.
11 jornadas de huelga. Esa es la decisión de la asamblea de trabajadores de Autobuses Larrea para frenar los significativos recortes salariales y los contratos precarios que se están realizando a los nuevos trabajadores que entran a trabajar. los trabajadores afirman que en la empresa existe “una pérdida general de derechos sociales” y en el escrito elaborado por ellos mismos reconocen que están dispuestos a negociar para alcanzar acuerdos y acabar con el conflicto.
La empresa, sabedora de fuerza, no considera que las negociaciones sean necesarias y el propio sistema activa sus mecanismos para tratar de aplastar a los compañeros. En primer lugar los medios de comunicación informan de la noticia desde el punto de vista de la burguesía, de la empresa, y enumera uno a uno los problemas que están generando a los “ciudadanos” en las comunicaciones entre los municipios afectados y la capital y también sobre la actuación de los piquetes.
La Comunidad de Madrid, cumpliendo su trabajo de institución capitalista y amparándose en la ley burguesa, aminora los efectos de la huelga fijando los mínimos abusivos del 60% en hora punta y coordinando la coincidencia de las líneas de autobuses con el servicio de Cercanías Renfe. Esta medida tiene por objeto minar la moral de los huelguistas que ven como, pese a los retrasos, no logran tener la incidencia que esperaban con el paro.
A medida que el movimiento obrero en Autobuses Larrea avance, el sistema irá activando todos sus mecanismos y recrudeciendo aún más la lucha de clases. No dudarán en utilizar los medios de comunicación para silenciar la voz de los trabajadores y tratar de poner a la opinión pública en su contra (como están haciendo con los compañeros estibadores) y, si lo necesitan, militarizarán el servicio (como hicieron con la huelga de los controladores aéreos) o aprobaran leyes en su parlamento burgués que permita a la empresa contratar trabajadores en periodos de huelga (práctica que ya ha avalado el Tribuna Supremo) o aumentarán los servicios mínimos al 90% (como hicieron a los trabajadores de Ryanair el pasado verano). Y, si la empresa lo considera necesario, tampoco dudarán en detener a los trabajadores que participen en la huelga (como les ha ocurrido a los compañeros de Pescanova) utilizando para ello la herramienta capitalista de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado burgués.
El pueblo trabajador -como ya hemos comentado en otras ocasiones- lejos de perder, gana con esta huelga. La victoria de los compañeros de Autobuses Larrea, de los maquinistas de Metro, de los estibadores, de los controladores aéreos, de los trabajadores de Ryanair o la de cualquier otro colectivo obrero significa la victoria de todos los trabajadores, que verán como la organización y la lucha hacen mejorar las condiciones, hoy maltrechas, del pueblo trabajador.
En el capitalismo, sin embargo, no hay lugar para la victoria de la lucha económica si esta no significa un retroceso, a ojos de la burguesía, en la lucha política del proletariado. Es por ello que los trabajadores de todas las empresas, al estar totalmente conectados y sufrir los mismos ataques y padecimientos -puesto que es la clase burguesa quien nos los provoca al conjunto de nuestra clase, la obrera-, deben unirse en una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores que nos permita luchar por la dirección política y tomar las riendas para zafarnos del lastre en el que se ha convertido el capitalismo, fuente de todos nuestros males y sufrimientos.
El Partido Comunista Obrero Español considera que la actual situación de la clase obrera, y la pésima proyección de sus condiciones de vida para el futuro, la de nuestros hijos, exige la HUELGA GENERAL DEL PUEBLO que tumbe a este Estado burgués criminal y que permita la construcción de un Estado obrero en el que los trabajadores seamos los dueños de la producción y de nuestro destino.
Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid
En apoyo a la lucha de los trabajadores de Pescanova
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El PCOE se solidariza y apoya las justas reivindicaciones sindicales de los trabajadores de Pescanova en huelga. Este conglomerado empresarial pretende reducir aún más los escasos derechos de los que gozan los trabajadores de dicha empresa y, ante tamaña agresión, los trabajadores han reaccionado parando la producción y luchando por lo que consideran -y es- justo.
Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la lucha sindical, siendo necesaria porque persigue mejoras de las condiciones laborales, debe siempre complementarse con la lucha política e ideológica, pues las tres son consustanciales a la lucha de clases contra la burguesía y el sistema económico capitalista, causante de todos los atropellos contra los trabajadores. Es decir, una victoria sindical de los trabajadores puede ser revertida por las leyes de los partidos políticos al servicio de las empresas. Por tanto, debemos ampliar nuestras luchas sindicales a luchas por la conquista del poder político, para que todo el poder resida en los trabajadores, osea en la mayoría, y no en un puñado de burgueses a cuyo servicio se encuentra el Estado burgués.
Una muestra de ello es como actúan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, al servicio siempre de la cúpula patronal de Pescanova y contraria a los trabajadores. Así, han detenido a trabajadores que participaban en dicha huelga, con lo que, por enésima vez, se sitúan a las órdenes de los acaudalados dueños de Pescanova y no de la mayoría del pueblo trabajador.
Ante esto el PCOE exige la inmediata libertad de los trabajadores detenidos, el apoyo sin fisuras a la huelga del conjunto de los trabajadores e insta a estos a dar los pasos para la conformación de un Frente Único del Pueblo que tenga por consigna la HUELGA GENERAL DE TODO EL PUEBLO, para luchar no sólo por una mejora de las condiciones de trabajo sino por poner fin a un Estado cuyas leyes nos castigan, cuya prensa nos criminaliza y cuyo aparato policial nos reprime por el mero hecho de ser trabajadores y tener intereses antagónicos a los de los patronos, a los que este sistema sirve.
COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)
PSOE: Los genuinos mamporreros del capital
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En una sociedad de clases, los partidos políticos representan los intereses de una determinada clase o capa social, por tanto, lo correcto del análisis de la realidad concreta es realizarlo a través del prisma de las clases en liza y no personalizando en tal, o en cual, individuo o partido. Esta última manera de hacer las cosas es la habitual del oportunismo que acepta “lo menos malo” y cuyo fin no es derrocar el sistema capitalista, sino al gobierno del reaccionario PP, objetivo que marca toda su actividad política. Para el oportunismo, como decimos, el enemigo es el PP y no el sistema capitalista, mostrando su rostro falaz y su engaño al pueblo.
Sin embargo, pese a que el análisis debe ser primordialmente de clase, no podemos dejar de señalar la vileza y las malas artes de individuos concretos, que si bien no son el motor de la historia, sí que ayudan a acelerar o desacelerar las situaciones. En este sentido, hablaremos del PSOE.
El PSOE, tal y como proclaman sus apologetas, es el partido del régimen del 78. Ni más, ni menos, que lo más parecido a esa reforma putrefacta del franquismo. No se puede entender el régimen del 78 sin entender el papel jugado por el PSOE en el asentamiento de España como país imperialista de segundo orden. PSOE y régimen del 78 tienen trayectorias paralelas, idénticas, y la deriva reaccionaria y podrida del segundo no podía sino reflejarse en el primero.
Nos referimos a la presentación, hace escasas horas, de la candidatura de la que quizá sea la política más reaccionaria, más antiobrera, la política que mejor define lo que es el régimen del 78, a la Secretaría General del PSOE: Susana Díaz. Díaz encarna todo lo que ha sido, y es, el régimen del PSOE en Andalucía: tasas de paro superiores al 30%, pobreza, desahucios, miseria, una sanidad que se cae a pedazos, miles de andaluces emigrando, represión laboral y así podríamos seguir hasta las calendas griegas, mientras, el PSOE andaluz, se lucraba a través del caso de los ERE y centenares de corruptelas a nivel local y autonómico. ¿Qué mejor política para intentar acceder al partido del régimen del 78, que una individua que representa todas las “virtudes” de ese régimen?
Los andaluces, siempre en el furgón de cola del Estado español capitalista, han sufrido las nefastas consecuencias del régimen del PSOE, es decir, del régimen del 78 en sus propias carnes: en lo económico, en lo social, en lo cultural, en lo político, se hallan a la cola gracias a los frutos de 40 años de régimen social-liberal. Sin embargo, el cortijo andaluz se le queda pequeño a Susana Díaz y se embarca en aventuras de mayor calado, para servir como fielmente sirve a los intereses de la burguesía – véase el caso Ayesa de represión laboral contra el presidente de su Comité de Empresa. Y es que una cosa hay que tener clara, y es que a pesar del “talante” de Susana Díaz, los demás aspirantes a la dirección del PSOE son tan viles y antiobreros como ella. No caigamos en la trampa del oportunismo de blanquear la cara a otros sectores del PSOE, pues el oportunismo, en su incansable búsqueda de poltronas y cargos para ejercer políticas contrarias a la clase obrera, no duda en exculpar fracción alguna.
Por todo lo dicho, por la situación de Andalucía y todas las medidas tomadas contra la clase obrera en los años de gobierno PSOE – reformas laborales, ETT, privatizaciones, corrupción, etc- calificamos al PSOE, y su socialdemocracia, como enemigos declarados de los trabajadores, que con el PSOE el pueblo trabajador no verá una mejora de sus condiciones de vida, sino todo lo contrario. Llamamos al pueblo trabajador a unir todas las luchas, de los distintos sectores que lo conforman, en el Frente Único del Pueblo que las convierta en una única lucha contra el sistema capitalista y su clase burguesa, responsable de todos sus males y que haga suya la consigna de la HUELGA POLÍTICA DE TODO EL PUEBLO contra el régimen del 78, contra los partidos del régimen, pues este sólo puede ofrecer miseria y sufrimiento al conjunto de los trabajadores.
COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)
De nuevo Gramsci
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Gramsci se ha granjeado las simpatías del “mundo revolucionario” contemporáneo y también las del mundo reaccionario, que libran tremendas batallas entre sí por obtener el derecho exclusivo a ser su discípulo. Olvidemos a los reaccionarios y veremos que, curiosamente, para la izquierda gramsciana el eje central sobre el que gira la obra de su ideólogo es su actualidad, entendiéndola como la superación de las ideas políticas que acunaron las revoluciones del siglo XX y que, en vista de los resultados logrados, se descalifican a sí mismas para erigirse en referente. Aun así, insisten en la identidad Lenin-Gramsci. Pero si Gramsci, al igual que Lenin, no pertenece al siglo XXI ¿cómo puede inspirar el socialismo de este siglo que viene a enterrar al del siglo XX, mientras a Lenin se le niega vigencia? Si Gramsci y Lenin son hermanos gemelos, ¿por qué, entonces, no es válida para los seguidores de Gramsci la dictadura del proletariado, y pierde vigor el principio de que el proletariado es el sujeto revolucionario? En este último apartado nos enfrentamos a una flagrante contradicción y es que el “mundo revolucionario contemporáneo”, mejor dicho los Gramscianos de izquierda se hallan profundamente divididos pues en tanto el PCPE advierte que “Gramsci sigue la trayectoria de Lenin”, Chantal Mouffe en Francia, Ernesto Laclau en Argentina y Pablo Iglesias en España extraen de Gramsci que “los sujetos políticos no son ya las clases sociales, son voluntades colectivas”.
Estas no son las únicas contradicciones que se manifiestan inapelables en torno al ideólogo italiano. El intento de identificar a Gramsci con Lenin origina, además, una reacción contraria debido a que la utilización del sardo lleva emparejada la postergación del soviético y la abjuración de los principios marxistas-leninistas en una pléyade de bastardos.
El tránsfuga Monereo adora a Gramsci hasta proclamarlo “el leninista más coherente de occidente”. En el 2013 sentenciaría “Nunca como hoy ha sido tan necesario el socialismo, ni jamás ha estado tan lejos. Esto es así porque ha desaparecido de nuestro imaginario la idea de revolución. Se trata, en el fondo, de un problema de Hegemonía gramsciana”. Pero Gramsci es el acicate que le permite dar el paso definitivo hasta convertirse en el máximo exponente de la apostasía. El inefable Monereo reniega de todos los principios marxistas-leninistas y apuesta por “ajustar las cuentas con la teoría predominante que el movimiento obrero ha tenido en este largo período, que es el marxismo. El marxismo tiene que ser sustancialmente revisado” – dicho en Perú, Noviembre, 2015.
A estas alturas, Julio Anguita presume de leninista y de gramsciano: “Para explicarme: yo soy de El Capital y de Lenin también. Pero precisamente porque soy de Lenin, soy de Gramsci, y como soy de Gramsci creo que hay que crear la hegemonía, y la hegemonía se crea en una praxis que utilizo que es muy especial”. Al mismo tiempo afirma: “Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano”.
Alberto Garzón no se queda atrás y siguiendo a su maestro Anguita, apuesta por un Gramsci que tiene respuesta a todas las situaciones a las que se enfrenta el capitalismo: “Pero no sólo esas variables importan, como bien sabía el pensador italiano y líder comunista Antonio Gramsci. La ideología y sus símbolos son las lentes y los conceptos con los que cada uno de nosotros analiza la política y toma decisiones al respecto.” Durante la campaña electoral en Grecia para las europeas Alexis Tsipras anuncia que: “La Izquierda de Togliatti, Gramsci y Berlinguer está de vuelta en Italia y llegó para quedarse“. También La “Escuela de cuadros” del PSUV de Venezuela ha dedicado varias emisiones a loar y reivindicar a Gramsci, fundamentalmente a su hegemonía.
Al objeto de rescatar al Gramsci marxista-leninista, la editorial Templando el Acero editó ¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci! de JOSE ANTONIO EGIDO quien posteriormente sentenciaría en Venezuela que: “Rescatar al verdadero Gramsci Marxista Leninista es golpear ideológicamente a los cínicos manipuladores como el académico argentino Néstor Kohan, a los eurocomunistas y a todos los que se empeñan en combatir desde la ideología y la filosofía las tareas gramscianas que acabamos de mencionar”.
Qué duda cabe que Gramsci tuvo un comportamiento ejemplar, revolucionario durante toda su vida soportando valiente la fiereza de una cárcel fascista y su actitud frente a la Unión Soviética no se puede cuestionar, tal como escribe Egido, pero Gramsci, como todo ideólogo comunista es a la vez: táctica, economía, política y filosofía. Y he aquí la cuestión ¿coincide Gramsci con Marx, Engels y Lenin en todas estas materias? Recordemos que el marxismo-leninismo se nos revela como un todo. No podemos dejarnos intimidar por falsos leninistas como tampoco por los criterios esgrimidos por Egido. El sacrificio y la honradez no siempre es el certificado de llevar la razón.
José Antonio Egido lleva parte de razón respecto de Néstor Kohan debido a que éste utiliza a Gramsci para enfrentarlo al marxismo de la Unión Soviética, a Lenin y a Stalin, pero solo parte de razón, porque Néstor Kohan se muestra apasionadamente favorable a Gramsci, especialmente porque cuestiona el materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin, más allá del concepto hegemonía que es a lo que se quiere reducir el pensamiento gramsciano. Néstor Kohan y el filósofo cubano Rector de la Universidad de la Habana, Rubén Zardoya, se prodigan en América Latina dando clases de filosofía siendo su especialidad más sobresaliente la dialéctica. Ambos divulgadores atacan a la vulgaridad, al mecanicismo etc. Según Zardoya: la dialéctica puede convertirse en su contrario,-metafísica- y apostilla: “no solo es posible, se ha convertido. Si yo ahora digo, como dijo durante mucho tiempo y como dijo incluso gente inteligente que la dialéctica es la ciencia más general que estudia las leyes más generales que rigen en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, pues yo a partir de esa definición ya estoy abriendo el camino a la conversión de la dialéctica en algo anticientífico y en algo metafísico”
(minutos 13,33-15,15)
Indudablemente, a Zardoya y a Kohan, mucho más a éste último, les gustan Gramsci, entre otras cosas, porque coincide con ellos en la revisión del materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin. Compruébese que las objeciones de Zardoya a la definición de la dialéctica expuestas en el párrafo anterior, es una crítica directa y dura al marxismo genuino, concretamente Engels fue quien definió la dialéctica en los términos que él y Kohan la rechazan “La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento.” Engels, Anti-Dühring. Por consiguiente, coincide plenamente con Gramsci.
Gramsci se opone al Engels del Anti-Dühring en los siguientes términos “Es cierto que en Engels (Antidühring) se hallan muchos puntos que pueden llevar a las desviaciones del Ensayo. Se olvida que Engels, a pesar de que le haya dado mucho tiempo trabajado, ha dejado poco material sobre la obra prometida para demostrar la dialéctica ley cósmica y se exagera al afirmar la identidad de pensamiento entre los dos fundadores de la filosofía de la praxis” (Quaderni, vol. II, c 11, p. 149)
Pero Engels ni titubea ni ofrece dudas: La Naturaleza –dice- es la piedra de toque de la dialéctica y las modernas ciencias naturales nos brindan como prueba de esto un acervo de datos extraordinariamente copiosos y enriquecido cada día que pasa, demostrando con ello que la naturaleza se mueve, en última instancia, por los cauces dialécticos y no por carriles metafísicos que no se mueve en la eterna monotonía de un ciclo constantemente repetido, sino que recorre una verdadera historia.
El aspecto subjetivo desempeña un papel relevante en el sistema gramsciano, rasgo que caracteriza el llamado Marxismo Occidental, el cual niega la existencia de una dialéctica para la naturaleza, porque considera que Engels se equivoca al hacer suya la idea de Hegel al extender el método dialéctico al conocimiento de la naturaleza, Según Lukács en la naturaleza no se contiene las determinaciones decisivas de la dialéctica: la interacción entre sujeto y objeto, la unidad de teoría y praxis.
En Quaderni, vol. II, c. 11, p. 1488 refiriéndose al Materialismo Histórico Gramsci insiste en la obligación de poner el acento sobre el segundo término: “histórico y no sobre el primero de origen metafísico”. Para Gramsci el materialismo, con su hipótesis sobre un mundo objetivo independiente del hombre adquiere un sentido metafísico: “Todas las religiones han enseñado y enseñan que el mundo, la naturaleza y el universo han sido creados por Dios antes de la creación del hombre y que entonces el hombre se ha encontrado con un mundo hecho, catalogado y definido de una vez para siempre”. Por consiguiente, Marx, Engels y Lenin tienen una visión metafísica.
Lenin en cambio para demostrar la conexión íntima entre el materialismo histórico y el materialismo filosófico nos recuerda en “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”: “Marx profundizó y desarrolló el materialismo filosófico, lo llevó a su término e hizo extensivo su conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El Materialismo histórico de Marx es una conquista formidable del pensamiento científico. Al caos y a la arbitrariedad, que hasta entonces imperaban en las concepciones relativas a la historia y a la política, sucedió una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que muestra cómo de un tipo de vida social se desarrolla, en virtud del crecimiento de las fuerzas productivas, otro más alto”.
El hecho de que Marx, Engels y Lenin postulen un mundo –realidad objetiva- independiente de la voluntad del hombre, no desdice en modo alguno su interacción categorial. Catorce años después de las famosas Tesis sobre Feuerbach, obra en las que se basa el oportunismo para demostrar los errores de Lenin y los asertos de Gramsci, en el prólogo a la obra “Crítica de la economía política”, Marx dice: “En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas materiales”.
Es decir, Marx, Engels y Lenin, aseguran que el mundo objetivo existe y prevén que hasta que no se reúnan las condiciones precisas, mientras las premisas revolucionarias de este mundo objetivo en la sociedad humana no hayan alcanzado el grado de desarrollo oportuno, no puede devenir la revolución. En el caso opuesto nos enfrentamos a un subjetivismo desquiciado. Según el “estalinismo” la interacción se opera para la transformación, pero no se determina en toda situación, en cualquier momento, o al deseo del factor subjetivo. Entendiendo el factor subjetivo no como el hombre genérico sino como clase social, hasta el advenimiento del comunismo. Lo que no es óbice para afirmar que el conocimiento le viene dado al factor subjetivo a través de su práctica.
Siguiendo al marxismo genuino de Marx, Engels y Lenin, el proceso histórico-natural es ineludible y objetivo, del mismo modo que son las transformaciones de la naturaleza; no depende de la voluntad y la conciencia de los hombres, sino que, al contrario, determina su voluntad y su conciencia. Es cierto que esta situación plantea un problema a solventar. ¿Cómo conciliar la circunstancia de que la vida social, el devenir histórico, es creado por los hombres, dotados de conciencia, voluntad y deseos y que se señalan fines definidos y el hecho de que la historia está subordinada a leyes necesarias, objetivas, independientes de la voluntad y la conciencia de los hombres?
Tal contradicción se resuelve en el marxismo-leninismo porque los hombres (pueblos, clases, partidos…) con la intención de lograr sus metas se dirigen por ideas, ilusiones, aspiraciones, al mismo tiempo que viven en condiciones objetivas muy definidas, independientes de su voluntad y su deseo, que determinan la orientación y la condición de su actividad, sus ideas y objetivos a lograr. Es decir, el materialismo histórico parte de la realidad de que el ser (la existencia) social es lo primario, mientras que la conciencia social es lo secundario. Y esta es un reflejo correcto o desfigurado de la existencia social. Por tanto, no es la conciencia social la que determina el régimen de vida social y la dirección del desarrollo de la sociedad como suponen los gramscianos e idealistas. El ser social determina, en última instancia, la conciencia social, las ideas, aspiraciones y objetivos de los hombres, de las clases sociales.
Los subjetivistas gramscianos caen en el grave error de identificar ser social con conciencia social. Sin embargo, para Lenin la relación recíproca entre los hombres como seres conscientes, no significa que el ser social sea idéntico a la conciencia social, porque ésta puede ser un reflejo más o menos fiel de la existencia social, pero nunca será idéntica a ella, en primer lugar porque ésta no está determinada por la conciencia, y segundo, porque incluso no la abarca por completo.
De lleno en el ámbito de la hegemonía nos encontramos con una contradicción capital fruto de las posiciones encontradas de Lenin y Gramsci respecto de la dialéctica (materialismo-dialéctico e histórico), se trata de la concepción que ambos mantienen de la sociedad civil. En tanto Lenin acepta la idea de Marx: ”La forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producción existentes en todas las fases históricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil, que como se desprende de lo anteriormente expuesto, tiene como premisa y como fundamento la familia simple y la familia compuesta, lo que suele llamarse la tribu, y cuya naturaleza queda precisada en páginas anteriores. Ya ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la historia y cuan absurda resulta la concepción histórica anterior que, haciendo caso omiso de las relaciones reales, solo mira, con su imitación, a las acciones resonantes de los jefes y del Estado. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos” –Ideología Alemana.
Gramsci tiene otra noción muy distinta de la sociedad civil: “se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la “sociedad civil”, que está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados “privados” y el de la “sociedad política o Estado”
Marx, Engels y Lenin entienden que la sociedad civil son las relaciones de producción, o sea, las estructuras económicas, idea diametralmente opuesta a la de Gramsci, que incluye la sociedad civil en el ámbito de las superestructuras. Y pese a que Gramsci apela a la hegemonía leninista las diferentes concepciones sobre la sociedad civil tienen su peso y sus diferencias a la hora de concretar la hegemonía.
¿Cuáles son a nuestro juicio las características distintivas de la hegemonía en Gramsci respecto de la de Lenin?
Hegemonía gramsciana:
Supremacía de la dirección cultural e ideológica.
La sociedad civil es el campo de batalla, por lo que la clase que controla la sociedad civil es la clase hegemónica
El grupo hegemónico en la sociedad civil es también el predominante en el Estado (sociedad civil más sociedad política)
Hegemonía leninista:
Supremacía política
Eliminación violenta del aparato del Estado
La sociedad política tiene primacía sobre la sociedad civil
Lo que está sucediendo en estos momentos es que la derecha Gramsciana exagera los rasgos de su líder, hasta escorar su teoría hacia el ultraderechismo, dibujándonos un Gramsci reaccionario. En cambio, el ala izquierda, desnortada, sin capacidad para realizar un análisis objetivo de la realidad que nos circunda, incapaz por tanto de elaborar un programa que dé respuesta al mundo actual rellena su vacío ideológico con un Gramsci ideal para pasar de matute su oportunismo y su fracaso.
En ambos casos, son gente que caminan a la deriva, hoy nos dicen una cosa y mañana lo contrario, a veces porque es su comer y, en otras, porque no tienen escrúpulos en confundir a los trabajadores aprovechando la promoción sospechosa que de ellos hacen determinados medios de comunicación burgueses.
Por todas estas razones, es necesario y un deber por nuestra parte exponer con claridad y contundencia que Gramsci y Lenin no son la misma persona, ni en torno a la dialéctica, ni en el método de lucha.
Manuel Góngora. Militante del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla.
El fascismo y su presencia natural en la democracia burguesa
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Observamos como el fascismo se instala en Europa vertiginosamente. Estos partidos, auspiciados por los medios de comunicación y el capital de las burguesías nacionales, ganan terreno político ante el avance del movimiento obrero. Holanda, Francia o Alemania son ejemplos claros del arraigo del nuevo fascismo en la política nacional, a las puertas del poder.
Lejos del falso entusiasmo de la “oposición” holandesa tras la victoria del reaccionario Mark Rutte, comprobamos como el fascismo, tanto en Holanda como en buena parte de Europa, toma posiciones con firmeza y su presencia en la política europea se empieza a considerar ya como algo natural.
Las burguesías nacionales y los bloques que conforman comienzan a chocar con cada vez más fuerza, como hemos comprobado con Holanda y Turquía hace pocos días, y el fascismo es la mejor carta que tiene el capital para ganar posiciones imperialistas, sofocar las revueltas proletarias provocadas por la interminable crisis capitalista y explotar aun más si cabe a una clase trabajadora en la más absoluta misera.
La incansable batalla ideológica que libra la burguesía cada día de su existencia, la nula capacidad de la socialdemocracia por enfrentar esa batalla -debido a su alejamiento del Marxismo Leninismo- y la debilidad político-organizativa del proletariado -única clase revolucionaria como los maestros Marx, Engels y Lenin la describieron- que continúa, por el momento, dejando en manos de otras clase sociales su tarea histórica de asumir y liderar políticamente la sociedad hacen que el fascismo se haya instalado con facilidad en Europa nuevamente.
La historia se repite, como no podía ser de otra manera. Tras una gran depresión -como sucediera en los años 20 y 30 del pasado siglo- el imperialismo, en su inherente e incontrolable voracidad propia de su desarrollo sistémico, encuentra en el fascismo a su mejor aliado al cual alimenta para servirse de él cuando necesite.
La socialdemocracia, en quien el pueblo trabajador fía sus esperanzas en un primer momento, incapaz de proporcionar ninguna mejora sustancial de las condiciones de vida al proletariado -como podemos observar en Grecia- lo hastía. Y mientras la burguesía planta el fascismo, lo financia y lo coloca en la escena política con sus medios de propaganda de masas (Prensa, radio, televisión, cine…) la socialdemocracia insiste en la democracia burguesa como única salvación, negando y denigrando al Socialismo a cada oportunidad de que dispone, abriendo de par en par las puertas del Gobierno al fascismo.
Esto fue lo que vivimos en Europa hace prácticamente un siglo y lo que vemos retornar en la actualidad. El pasado siglo el proletariado tuvo la gloriosa experiencia de la Revolución de Octubre (de la cual este año es su centenario), que acabó con el fascismo en Europa y proporcionó al proletariado un lugar mejor donde vivir, la URSS.
Hoy, el proletariado está desguarnecido ideológica y políticamente y deberá retomar el Marxismo Leninismo si quiere acabar con el fascismo, la burguesía que lo promueve y el capitalismo que lo engendra y construir el Socialismo que trae consigo la Democracia obrera y la paz en el mundo.
D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)