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Ybarra y el arte del birlibirloque

En Germania o caló, birlar significa estafar, y birloque o birbesco, ladrón. La Clase Obrera de Dos Hermanas asiste a una nueva estafa de la patronal, en este caso del Grupo Ybarra, que hace grandes negocios a nivel internacional con sus mayonesas, aceites y salsas, mientras las fuerzas políticas del sistema (PP-Ciudadanos como su pata derecha y PSOE-Podemos-IU/PCE como su pata izquierda), medios de comunicación e instituciones de Dos Hermanas, Andalucía y el Estado hacen de palmeros.
El arte de birlibirloque de Ybarra sigue el guión propio de los incendios provocados por los dueños de las empresas: deshacerse de una fábrica y concentrar la produccción en otra parte, o renovarla con nueva tecnología sin que le cueste un euro. O incluso haciendo caja.

En septiembre pasado reconoce el propio portavoz del grupo socialista en el ayuntamiento de Dos Hermanas, Agustín Morón, que la empresa ya tenía planes de ampliar sus instalaciones antes del incendio pero que, más por causalidad que por casualidad, la construcción de una nueva planta en la misma parcela de la carretera de Isla Menor, en los términos proyectados por la empresa sería «imposible desde el punto de vista técnico, jurídico y administrativo». Para matar dos pájaros de un tiro, causalidad también y nada de casualidad, el Grupo Ybarra ya está planteando el proyecto de una «fábrica del futuro». Lo que quieren colar a los trabajadores de la fábrica como consecuencia, es la causa y el plan que ha tejido la empresa desde el principio.

Algo parecido ocurrió con la planta agrícola de Frutosol en Mairena del Alcor cuyo incendió permitió a la empresa concentrar la producción en Villarrasa (Huelva) después de recibir ayudas del ayuntamiento de Mairena del Alcor (bonificaciones fiscales y ayudas a la demolición), y fondos europeos a fondo perdido para la reconstrucción de la planta incendiada. Después de que los dueños de Frutosol abandonaran dicha promesa el alcalde servil de Mariena del Alcor echaba les echaba un guante diciendo que «Es una decisión de Frutaria, del grupo entero, algo que escapa a Frutosol».

Mucho más parecido a Ybarra es el caso de Campofrío, al que pone como ejemplo el propio alcalde de Dos Hermanas Francisco Toscano, que ha jugado el papel de mayordomo del Grupo Ybarra, superándose al asegurar que «en Andalucía también se trabaja muy bien, hasta el punto de que las nuevas instalaciones de Ybarra se podrán abrir en menos tiempo, valorando además el trabajo realizado tanto por la Administración central, como por la Junta de Andalucía y el propio Ayuntamiento nazareno.».

Y de la mano del Estado, desapareciendo las falsas diferencias ideológicas entre la pata derecha e izquierda que sostienen el régimen capitalista, la ministra de trabajo Fátima Ibáñez, en su visita a la fábrica incendiada, afirmó que haría «cuanto estuviera en su mano para ayudar a levantar la actividad de la empresa y a que contara con los mismos medios y ayudas por parte del Gobierno central que los que tuvo hace un par de años la industria cárnica castellana.»

Para Campofrío, que además no es ni española pues pertenece al grupo mejicano Sigma, el incendio de noviembre de 2014 está siendo un gran negocio. En 2015 recibió sólo de las aseguradoras 313 millones de euros. De la Junta de Castilla y León recibió 26 millones para reconstruir la fábrica. Además el Ayuntamiento de Burgos aplicará a Campofrío descuentos en impuestos municipales durante 10 años. Todo este dinero le permite a Campofrío construir la fábrica de carne más grande de toda Europa, doblando la capacidad de producción de la planta incendiada.

El Pleno del Ayuntamiento de Dos Hermanas del pasado 23 de septiembre aprobó que a Ybarra se le den los terrenos justo al lado a su fábrica de Migasa (98.000 metros cuadrados), a cambio de los terrenos quemados (76000 metros cuadrados). La oficina y el laboratorio que se han salvado siguen en manos de la empresa. Por si no lo saben, los dueños de Migasa, la familia Gallego, también preside el Grupo Ybarra. Este trueque por arte de birlibirloque, que es un gran negocio para la empresa a costa de los impuestos que pagamos los trabajadores, ha sido apoyada por PP, PSOE, Ciudadanos e Izquierda Unida. Podemos ha votado en contra pero sin denunciar los verdaderos planes de la empresa, con lo que poco pueden aprender los trabajadores de esta operación.


Mientras los trabajadores hemos de hacer cola y suplicar por subsidios de 300 o 400 euros, al patrón le ponen la alfombra roja y todas las facilidades del mundo para recibir millones de euros. La ley del capitalismo es  dar mucho al que menos lo necesita y poco al que más lo necesita. La familia Gallego se repartió 20 millones en dividendos del año 2014 sólo por Migasa.  El Grupo Ybarra produce el 25% de la mayonesa que se fabrica en España y el año pasado facturó más de 212 millones de euros. Como colofón, la Junta de Andalucía le ha concedido este año la Medalla de Andalucía al presidente de Migasa, Miguel Gallego,  por representar el “talento, el esfuerzo, el trabajo, la solidaridad, y la lucha por un mundo mejor” premiando al patrón en lugar de al obrero, igual que premia a los terratenientes como la Duquesa de Alba mientras apalea a los jornaleros.

Cuando a la Clase Obrera no se le señalan las verdaderas intenciones de los explotadores y parásitos burgueses que se enriquecen con su trabajo, es normal que se deje llevar y se aferre a lo que le proponen desde todos los sectores del poder (incluyendo la “seudo-izquierda”) y sus lacayos sindicales : « esto es lo que hay ».


Así los sindicatos UGT y CCOO se han dedicado a mover a los trabajadores para pedir que las instituciones ayuden a los dueños del Grupo Ybarra a construir la “fábrica del futuro”. Se han dedicado a negociar una vez más otro de los tantos ERTES con los que se financian y que han dejado en suspenso la vida de 136 familias. 24 meses de ERTE sin saber nada más. A la espera de lo que decida el patrón de turno que juega con las vidas de los obreros como si fueran peones de ajedrez con tal de conseguir sus objetivos de maximizar beneficios.

La experiencia histórica de la Clase Obrera en su lucha económica y política contra los capitalistas, los amos, los explotadores y parásitos sólo es posible acumularla con un Partido Comunista que toma nota de las décadas de lucha para no empezar una y otra vez desde cero. Y eso es lo que le pasa actualmente a la Clase Obrera, deambula descabezada sin su Partido Comunista, cayendo en los mismos errores y a un callejón sin salida al que la llevan los oportunistas que dirigen CCOO y UGT y las fuerzas socialdemócratas PSOE-IU/PCE-PODEMOS. Todos quebrados por dentro hasta la médula como el mismo régimen que defienden.

El Partido Comunista Obrero Español propone a la Clase Obrera que siga su propio destino, que se una en los tajos a través de los Delegados de Personal y los Comités de Empresa. Que se una con los vecinos de sus barrios obreros a través de Asambleas Populares y formemos un Frente Único del Pueblo que sea el instrumento de poder con el que edifiquemos la sociedad que queramos disfrutando de todas las riquezas que producimos con nuestro sudor. Debemos imponer nuestros intereses a esa élite que nos conduce a la miseria y la incertidumbre más absoluta. Y eso pasa por abolir el Capitalismo y construir el Socialismo.

¡Abajo los cómplices y lacayos del patrón!
Por la unidad de los comités de empresa y delegados de personal
Por la construcción del Frente Único del Pueblo

Trabajadores y vecinos, uniros al PCOE para construir partido el de la Clase Obrera

Comité Local de Dos Hermanas del Partido Comunista Obrero Español




De cómo la oligarquía financiera usó El País para dar el golpe en el PSOE

Los monopolios y fondos de inversión internacionales en cuyas manos está el diario El País, han hablado a través de sus editoriales para imponer sus deseos: evitar las terceras elecciones en España y disponer ya de un gobierno títere que ejecute las reformas que anhelan, y responder a la intención del gobierno catalán de celebrar un referéndum por la independencia en 2017.

Es curioso que los editoriales de El País se quejen de que Sánchez “parece olvidar los intereses de España1 cuando sus dueños son principalmente fondos buitre extranjeros, entre los que destaca Amber Capital con sede en Nueva York. Este “hedge fund” posee acciones de Prisa por valor de 80 millones de euros.

Estos días atrás, los dueños de El País, entre los que se encuentran el sultán y banquero qatarí Abdullah Al Thani, el magnate mexicano Roberto Alcántara Rojas (dueño del grupo de transporte más grande de México), Caixabank, Banco Santander o Telefónica, no han ahorrado descalificativos al que para ellos era un obstáculo en su urgencia de mantener gobernable España: “tramposo”, “maniobra”, ”traicionero” o ”marrullero2 han sido algunas de las lindezas que le han propinado.

En su desesperación por no perder el control de ese partido socialista “moderado” que tan lucrativos servicios les ha prestado, la oligarquía financiera internacional a la que representa El País exigíó abiertamente en su editorial “Salvar el PSOE” del pasado sábado 1 de octubre “El cese inevitable y legítimo de Pedro Sánchez” por “no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido”. Y no sólo se limitaba a opinar sino que marcaba a los golpistas internos del PSOE, encabezados por Susana Díaz, los pasos a seguir: “Una gestora debería conducir el partido hasta la celebración de un congreso extraordinario, que de ninguna forma debería tener lugar antes de que quede despejado el horizonte de la gobernabilidad de España”.

Las editoriales de El País son una nítida radiografía de cómo los peones de los monopolios han actuado y han seguido sus directrices.


1. Editorial “La deriva de Sánchez”, El País, 23 de septiembre

2. Editorial “Un partido secuestrado”, El País, 28 de septiembre




Syriza se desenmascara y estalla contra los jubilados griegos

La socialdemocracia griega, aquella que con su programa de Salónica decía abanderar la defensa de los derechos humanos del pueblo griego, reprimió con el uso de gases lacrimógenos y aerosol pimienta en el día de ayer la manifestación convocada por las asociaciones de jubilados por la defensa de las pensiones y contra los recortes de éstas llevados a cabo en sucesivas ocasiones por el ejecutivo de Alexis Tsipras.

Con casi dos años de legislatura, los griegos están comprobando de primera mano cómo de dañina puede ser la socialdemocracia para el pueblo trabajador. Syriza se presentó a las elecciones de enero del pasado año con un programa prácticamente caritativo y, después de dejar clara la derrota -cantada de antemano por los comunistas, por aquellos que conocen y aplican en materialismo dialéctico- frente al capital y sus instituciones aplicando un paquete de medidas aún más duras que las rechazadas en el referéndum del 5 de julio de 2015, el Gobierno de Alexis Tsipras -en la más absoluta bancarrota económica y moral- no encuentra más salida que la represión al pueblo trabajador y, en concreto en el día de ayer, a los jubilados que él mismo manda a la miseria aplicando inmisericordemente las políticas emanadas de la Unión Europea.

El informe publicado recientemente por la asociación Red Unida de Jubilados indica que cuatro de cada diez jubilados griegos perciben una pensión por debajo del umbral de pobreza relativa del país, establecido en los 665 euros al mes por la oficina de estadísticas nacional, Elstat. Son 1,2 millones de jubilados los que reciben esta miserable pensión, una cifra que aumenta hasta los seis de cada diez si se cuentan aquellos que reciben menos de 700 euros al mes.

Una situación agravada porque, según los datos de esta asociación, el 52% de los hogares griegos, fuertemente golpeados por el alto desempleo del país, viven -como ocurre en nuestro país- de las pensiones de sus mayores. Éstas, sin embargo, han descendido ya entre un 20% y un 50% con los sucesivos memorandos firmados por Alexis Tsipras, y aún lo harán más porque el Gobierno de Syriza realizará nuevos recortes, siguiendo implacablemente como hasta ahora los dictados del capital europeo.

Pese a esta situación, de la que Syriza es el principal responsable puesto que asumió y asume la gobernabilidad del país Griego tomando la decisión de subyugarse enteramente al sistema capitalista en lugar de combatirlo, Alexis Tsipras decidió ayer que las manifestaciones contra su Gobierno y, por ende, contra el capitalismo y sus criminales políticas antiobreras serán reprimidas, caiga quien caiga.

Con este miserable acto de ayer le deja bien claro a la clase obrera, no sólo griega sino del mundo entero, la verdadera faz de la socialdemocracia, su completa decadencia ideológica y su ira antiobrera, profundizando aún más en la crisis política del país y de la socialdemocracia en su conjunto y favoreciendo la desafección política de la clase trabajadora con la democracia burguesa, lo que allana inevitablemente el terreno al fascismo de Amanecer Dorado. Dan así toda la razón al Partido Comunista Griego (KKE), cuando decidieron no apoyar a Syriza por ser una falsa izquierda al servicio del capital.

El Partido Comunista Obrero Español se encuentra en la obligación de denunciar a Alexis Tsipras y a su Partido -Syriza- por sus repetidos actos contra la clase trabajadora griega, cada vez más gruesos y graves, que no hacen sino abrirle al fascismo la puerta del país de par en par, y hacemos un llamamiento al pueblo griego a desarrollar la lucha contra todos sus enemigos organizados en el partido de vanguardia de su clase, el Partido Comunista.

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Oportunistas y fascistas, todos al servicio de la burguesía. Respuesta a Alberto Garzón

El pasado día 24 de septiembre, el periódico digital eldiario.es publicó un artículo en su Tribuna de Opinión del Coordinador Federal de IU y diputado de Unidos Podemos, Alberto Garzón, titulado “Nuestros retos” en el que realiza un diagnóstico del porqué del crecimiento de la extrema derecha, haciendo un análisis con el que pretende definir qué características debe tener el proyecto político, fundamentado en las ideas y principios de la izquierda, así como  su táctica, que atraiga a las clases populares para impedir que la extrema derecha avance. De tal forma, concluye Alberto Garzón  su análisis indicando que  “la clave de afrontar victoriosamente nuestros retos puede reducirse a los siguientes elementos: proyecto político y conflicto social. Si somos capaces de entender que la máxima anguitista debe ser reformulada, para evitar malinterpretaciones, desde «programa, programa, programa» a «proyecto, proyecto, proyecto» entonces estaremos en condiciones de poner en lo más alto aquello que más importa, es decir, el contenido político que ofrece soluciones concretas a la vida de la clase trabajadora y del pueblo en su conjunto. Eso implica, obviamente, definir y hablar claro; sonar duro y diferente. Y con ese proyecto en la mano, hemos de ser y estar en el conflicto, explicando y haciendo proselitismo para una causa que merece la pena. Yo la llamo socialismo, pero estoy dispuesto a discutir el nombre a condición de que haya praxis.”.

La causa por la que dice apostar Garzón es el socialismo, la misma sobre la que manifiesta estar “dispuesto a discutir el nombre a condición de que haya praxis”. Según él, la clave para estar en condiciones de pelear por la causa del socialismo pasa por “que la máxima anguitista debe ser reformulada, para evitar malinterpretaciones, desde «programa, programa, programa» a «proyecto, proyecto, proyecto»”, para poder “definir y hablar claro; sonar duro y diferente”, o lo que traducido del lenguaje garzoniano es “ ir a la raíz del problema en términos de contenido” e “impugnar el sistema, hablar de un modo distinto al que hablan los que defienden el sistema – aquí, de nuevo, tanto de contenido como de estilo”.

El Socialismo es el sistema económico basado en la propiedad social de los medios de producción. Hemos de subrayar que la organización de Alberto Garzón,  Izquierda Unida jamás, ni  en la época de Anguita ni posteriormente,  apostó  por el socialismo sino por todo lo contrario. Es bueno recordar a Cayo Lara cuando en octubre de 2011 señalaba que “el socialismo se puede construir con la actual Constitución Española”, cuando tanto la doctrina del Tribunal Constitucional como la propia Constitución Española de 1978, realizada y firmada por el PCE, imponen el capitalismo o economía de “libre” mercado, otorgando al Estado la capacidad de defender el capitalismo con todos sus instrumentos, incluido el Ejército.  Y también es bueno recordar a Julio Anguita, ese militante de la Declaración de los Derechos Humanos y de la legalidad burguesa, que junto con Xosé Manuel Beiras, son nombrados como referencias por Garzón cuando nos afirmaba que  Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano” indicando Anguita, justo antes de las pasadas elecciones lo siguiente “Me dirigiré a la mayoría de la población, a las capas medias, a los trabajadores, y también a una parte de la izquierda sobre sus métodos, para señalarles que el objetivo es obtener el respaldo de la mayoría. Sumar a la mayoría sin desdecir nuestro mensaje, explicando que desde la izquierda sumanos a la inmensa mayoría, con los Derechos Humanos, la legalidad, el Estado de Derecho. Es decir, le tenemos que robar a la derecha las palabras vacías que ellos usan sin contenido cuando dicen “Estado social y de Derecho, o Constitución española…” Nosotros las tenemos que llenar de sentido. Y quitárselas a ellos porque las están prostituyendo”, de tal modo que a la pregunta “¿Qué temen el BBVA y el Santander, qué teme el IBEX, qué temen los poderosos de Unidos Podemos?” no dudó en responder lo siguiente: “Le temen a la ley…”.

Defender la Constitución Española y la Declaración de los Derechos Humanos es defender la explotación del hombre por el hombre y, en consecuencia, defender el capitalismo puesto que la asunción del salario implica asumir el trabajo asalariado y, por consiguiente, la explotación capitalista tal y como Carlos Marx demostró.

Alberto Garzón, por mucho que en los platós de la televisión burguesa y en los artículos periodísticos que signa se autodenomine como socialista y comunista, en realidad es un oportunista cuya función es servir a la burguesía engañando a los obreros para distorsionar la percepción de la realidad objetiva de éstos, así como deformar  el socialismo y el comunismo mostrándoles a los trabajadores una imagen que en absoluto se corresponde con la realidad de ambos sistemas, siendo su artículo un ejemplo de prestidigitación oportunista.

Pero ¿de qué socialismo nos habla Garzón? ¿De qué praxis? El pasado 7 de julio de 2014, en el periódico El Mundo se publicó una entrevista en la que Garzón a la pregunta “Defínase a sí mismo ideológicamente” respondía “soy socialista y republicano e identifico en el capitalismo la causa de los mayores problemas de esta sociedad, como el desempleo y la pobreza. Soy republicano porque soy muy demócrata y creo en los valores de la ilustración, del Estado de Derecho y de la participación política”. La periodista insiste preguntándole “¿Es comunista?” a lo que Garzón respondió “Sí, soy miembro del Partido Comunista”. La periodista, oliendo las inconsistencias ideológicas de Garzón, le pregunta “¿Por qué se define como socialista y no cómo comunista?” Garzón claramente nos muestra su faz burguesa respondiendo “El comunismo es un tipo de socialismo. Creo en la necesidad de superar el capitalismo, pero claro, no tomando como modelos a la extinta URSS o Corea del Norte. Yo no tengo modelos porque se puede aprender de todos. Si vamos a construir una nueva sociedad, tenemos que nutrirnos, por ejemplo del Estado del Bienestar noruego, de la participación política de Suiza, de los instrumentos revocatorios de Venezuela o California… Aprender de las mejores experiencias y corregir lo que ha fallado, y eso implica no ser dogmático, no calcar un modelo”.

Ni que decir tiene que el comunismo no es un tipo de socialismo, como erróneamente advierte Garzón. Pero sobretodo, lo reseñable es que este sujeto rechaza abiertamente el socialismo –repudiando ejemplos de éste como la URSS o Corea del Norte– y abraza la superestructura burguesa que brota del capitalismo, pues ni en Noruega, ni en Suiza, ni en Venezuela ni en el estado de California –estado federado a los EEUU- jamás ha existido el socialismo. Lenin, en El Oportunismo y la bancarrota de la II Internacional, caracteriza perfectamente lo que abraza Garzón cuando nos señalaba que “El contenido político del oportunismo y del social-chovinismo es el mismo: colaboración de clases, renuncia a la dictadura del proletariado, renuncia a la acción revolucionaria reconocimiento sin reservas de la legalidad burguesa, desconfianza hacia el proletariado, confianza en la burguesía.

Siendo un oportunista y un declarado enemigo del socialismo y del comunismo, no es de extrañar que Garzón apueste por una praxis reformista que no atente contra el sistema económico capitalista ni se salga de los cauces estrechos del legalismo, como lo demuestra  Garzón cuando empieza a referirse a ésta: “a mí no me parece suficiente ser altavoz de las denuncias surgidas en los conflictos sino que hemos de ser intelectual orgánico para explicar las causas últimas de esos conflictos. Es decir, no se trata sólo de trasladar lo que sucede en la calle al parlamento – que es de por sí, un avance – sino ir más allá y, además de ser el conflicto mismo, ser capaces de explicar a los afectados y al resto de la clase trabajadora que detrás del fenómeno del conflicto hay una interrelación compleja de causas y responsables que tienen que ver con el sistema económico capitalista y con su cristalización política en los partidos del régimen. (…) Obsérvese que en nuestro país ya hemos presenciado ejemplos de estas prácticas. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, por ejemplo, no es sólo la autoorganización de las víctimas de los desahucios y las estafas hipotecarias. Más bien es un proyecto de defensa popular que ha contado con dirigentes que han sabido ser conflicto y al mismo tiempo explicar sus causas de tal forma que la rabia de la víctima se elevaba a compromiso político – aunque este compromiso no fuese estrictamente socialista”. En este ejemplo, Garzón nos  ilustra por dónde debe ir la labor práctica; por un lado, ubica el Parlamento como el lugar de la resolución de los conflictos de la calle, del Pueblo Trabajador, y por otro lado aspira a dirigir el conflicto y explicarlo, a la forma del oportunismo claro está, de tal modo que obtenga un beneficio electoral que le permita ganar fuerza en la lucha parlamentaria y,  por supuesto, que no se sobrepasen los marcos de la legalidad y del estado burgués, a imagen y semejanza de lo que están realizando sus colegas de PODEMOS. Por supuesto, nada de ir desarrollando los embriones de los futuros órganos de poder del proletariado, y mucho menos guiar a los trabajadores en la necesidad de acabar con la propiedad privada de los medios de producción y alzar su estado mediante el cual impongan su dictadura, la del proletariado, que será la forma de estado más democrática que jamás pueda alcanzar.

Garzón, cuyo actuar siempre ha estado influenciado bajo los parámetros del anticomunismo y del oportunismo (ATTAC, PCE/IU, Unidos Podemos) y desde las instituciones burguesas, señala a la “institucionalización” como responsable, en un grado elevado, de que las masas estén alejadas de lo que él denomina “izquierda tradicional”, poniendo como ejemplo la experiencia del 15M y su rechazo a esa “izquierda tradicional”.

El 15M fue una válvula de escape estimulada por el sistema para que una parte de la sociedad, azotada por la crisis, encauzara su indignación y su ira por la senda del sistema capitalista y de su superestructura política y, de paso, impedir que esa parte de la sociedad, con su rabia, transitara por el camino de  la lucha de clases, de tal modo que esa indignación y rabia se convirtieran en rebeldía revolucionaria que cuestionase el sistema y buscase la salida de clase: el Socialismo.  Por tanto, y como el  15M fue un movimiento que no brotó de la clase obrera,  jamás enraizó en los centros de trabajo ni en las capas más avanzadas del proletariado.

Este movimiento indignado  enarbolaba la bandera de la espontaneidad y la abjuración de la organización, conformándose como un movimiento amorfo que, en principio, pregonaba el apartidismo y la horizontalidad y que, al igual que sirvió para encauzar la indignación de un sector de la sociedad en aquélla fase de la crisis, a caballo entre las elecciones municipales y las generales de 2011, ante la falta de respuesta y salida de clase fue progresivamente deshinchándose. La prueba de que esa fórmula para encauzar la indignación creada por la agresión de la burguesía a las clases populares portaba la aceptación de la burguesía es que el Estado, en lugar de abortar y reprimir las movilizaciones –que es la forma natural en la que actúa- las admitía. Una vez el 15M amainó y a pesar del boicot informativo permanente en contraposición al tratamiento realizado al 15M, ampliamente difundido por los medios del capital, la clase obrera arreció en su movilización al margen de éste como lo demuestra el incremento de horas perdidas por huelgas en los años 2012 y 2013, que frenaron en seco ante la conformación como partido político de PODEMOS en el año 2014, partido promocionado, al igual que sus líderes, por los medios de comunicación del Capital.

Sarkozy en 2008 afirmaba que debían “refundar” el  capitalismo, algo que apoyaban la inmensa mayoría de los dignatarios mundiales. Es evidente que cuando hablaba de refundar a lo que se refería, como hemos podido comprobar, es a que la posición de los monopolios debía avanzar, la dictadura de éstos debía ser más férrea a nivel mundial. Para ello, era fundamental no sólo liquidar los prácticamente inexistentes derechos que los trabajadores mantenían y agudizar el robo y la explotación, sino  también remodelar y reforzar, sobre todo en los países europeos, la  pata izquierda del imperialismo -la socialdemocracia- y alejar el cauce de la indignación con el que reordenar el mundo a su favor. Y para ello no dudaron ese año 2011 en emplear la táctica del movimiento “indignado”  y de las primaveras árabes, apoyados a ultranza por la intelectualidad pequeñoburguesa y por  el oportunismo, esa capa traidora y corrupta del proletariado vendida y al servicio de los monopolios, enemiga de la clase obrera.

Garzón idealiza el 15M, pues ese movimiento fue la cristalización práctica del ideario de ATTAC de que el pueblo, organizado en plataformas, pueda salvar a la democracia -burguesa claro está– que se encuentra secuestrada por los Mercados. Nuevamente el oportunismo, amamantado por los pechos de los monopolios, liquida la naturaleza de clase de los problemas de la sociedad, del problema del estado y de la crisis, guiando al proletariado por los caminos del imperialismo e impregnándolo de la ideología burguesa. Es por este motivo que tanto el 15M como el desarrollo de PODEMOS como partido político férula de reconstrucción de la pata izquierda de los monopolios ante la bancarrota de la socialdemocracia para reconfigurar su democracia burguesa, han recibido todos los focos mediáticos, acompañados por campañas contra el comunismo cada día más feroces, para hacer que el anticomunismo cale entre los trabajadores y para desviar al proletariado de su misión histórica, el Socialismo, puesto que impedirlo es  condición necesaria e imprescindible para la permanencia vital tanto de la burguesía y sus monopolios.

En consecuencia, ni el 15M es un movimiento clasista que parta de la clase ni en él estuvo la clase obrera en el concepto marxista-leninista del término, ni es un movimiento que persigue la organización de las clases populares para superar el capitalismo; todo lo contrario, fue parte de una estrategia a nivel internacional del imperialismo para tratar de perpetuar su dominio donde nuevamente los monopolios han tirado de sus lacayos oportunistas para tratar de perpetuar el imperialismo.

La construcción de un movimiento indignado enemigo de la lucha de clases y defensor del sistema se puede visualizar en la práctica leyendo el día 1 de julio de 2011 el periódico del KKE Rizospastis, en el que publicaba un artículo titulado “La protección de lucha por el PAME impidió el plan de provocación organizado” donde se denunciaba lo siguiente: “El gobierno utilizó el movimiento de los “indignados” en la plaza Sintagma, que contó con la participación de gente corriente, y caracterizó su lucha pacífica en oposición a las huelgas que fueron caracterizadas como violentas. Según una información que teníamos antes de la huelga de 48 horas, el plan incluía un montaje con encapuchados, grupos de aficionados de equipos, matones a sueldo de clubes nocturnos y otros mecanismos que atacarían al PAME supuestamente por razones ideológica. De esta manera la policía podría atacar al pueblo debido al conflicto recurriendo a la represión como una opción forzada. Querían identificar al PAME con este tipo de violencia, demostrar que los indignados no quieren al movimiento de clase, los partidos y especialmente el KKE.

Sin embargo, tanto Garzón como el oportunismo idealizan el 15M, lo idolatran y se esfuerzan en la construcción de un  relato que les permita mostrarse como hijos de un movimiento popular  de supuesto “rechazo” al sistema, mostrarse como lo nuevo, pretendiéndose mostrar libre de  los vicios de  “la izquierda tradicional” o, mejor dicho, del oportunismo, desarrollando un auténtico ejercicio de revisionismo. El 15M para ellos es el movimiento que pretende justificar que ellos significan la ruptura, “el sonar duro y diferente”, en convertirse en los intérpretes genuinos de las masas proletarias –a pesar de que la inmensa mayoría  de ellos no ha pisado un tajo en su vida– erigiéndose en los herederos de un movimiento que repudia la lucha de clases y que su esencia es sostener el sistema capitalista. En este proceso,  Garzón denuncia e identifica a la “institucionalización” como fenómeno de alejamiento de las masas y la “izquierda tradicional”,  ubicando el origen de dicha “deriva política que capturó a muchos de ellos (…) en la lógica institucional” “en la transición, hasta llegar a la famosa frase de Carrillo en el Congreso, en 1978, según la cual «se trata de una constitución –y por eso vale para todos- con la cual sería posible realizar transformaciones socialistas en nuestro país»”.

En esta dirección, Garzón abunda indicando que “El principal problema de la institucionalización es político, y es que parte de la asunción de que el instrumento prioritario para transformar la sociedad es el ámbito jurídico/legal. Esto supone ignorar el contexto internacional de la globalización neoliberal -que reserva al Estado-Nación un papel subalterno- pero sobre todo ignorar la naturaleza del Estado, que como relación social es la condensación de la correlación de fuerzas en toda la sociedad. Una correlación de fuerzas que, sobre todo, se constituye fuera de las instituciones legales”.

Garzón denomina institucionalización a lo que debería llamar oportunismo, y más en concreto oportunismo de derechas en su versión práctica. Señala como problema principal la práctica del legalismo y del reformismo porque ello supone ignorar, por un lado,  la naturaleza del Estado y,  por el otro, el rol subalterno del Estado-Nación como consecuencia  “de la globalización neoliberal”.

Con respecto a la naturaleza del Estado nos señala “que como relación social es la condensación de la correlación de fuerzas en toda la sociedad”. Atendiendo a estas palabras de Garzón, el Estado sería un instrumento neutro cuyo carácter vendrá determinado por la “correlación de fuerzas en toda la sociedad”, correlación de fuerzas que, según el propio Garzón “se constituye fuera de las instituciones legales”, por ejemplo mediante las elecciones, con el objetivo de que la correlación de fuerzas permita dirigir el Estado, el cual no es necesario destruir ni superar. O lo que es lo mismo, llegar al mismo lugar adonde aspiraba llegar Carrillo y todos los oportunistas como el mismo Garzón. Esta concepción del Estado encaja de manera milimétrica con los postulados teóricos del eurocomunismo, como por ejemplo Poulantzas. Los oportunistas como Garzón niegan la dialéctica y el materialismo histórico, de tal modo que ellos ubican la conciencia social como lo fundamental y omiten al ser social, cuando en realidad es el ser social –la vida material de la sociedad, su producción y reproducción, lo que es la base económica– la que determina la conciencia social. La negación de este axioma por parte de Garzón implica que para él la base económica capitalista es eterna, puesto que no interrelaciona estructura  con la superestructura y, por tanto, considera que debe inferir únicamente sobre la superestructura profundizando en la democracia burguesa como fórmula para arribar al socialismo dejando incólume la estructura capitalista. Es por ello que los oportunistas como Garzón rechazan la revolución socialista y también la concepción del Estado como instrumento de dominación de clase tal y como lo conciben Marx, Engels o Lenin. Engels consideraba al Estado como “una máquina de represión de una clase por otra, sea monarquía o sea república democrática”. Es curioso que Garzón se aleje de “la izquierda tradicional”, del oportunismo, queriéndose mostrar como lo novedoso, heredero del 15M y, sin embargo,  bebe en las fuentes de lo viejo, de Poulantzas, de Gramsci, es decir, del oportunismo clásico.

Y es que la concepción de Estado expresada por Garzón, calcada a la concepción de Poulantzas, choca cuando Garzón  reprocha la práctica legalista y reformista del oportunismo como fórmula para la transformación social -que él critica de boca y practica de hecho– indicando que esta forma de proceder políticamente “ignora  el contexto internacional de la globalización neoliberal -que reserva al Estado-Nación un papel subalterno-”. Ciertamente, con el desarrollo del imperialismo o capitalismo monopolista se va transformando la superestructura emanada de dicha base económica y, consecuentemente, también el papel del Estado, demostrándose la premisa marxista de que el ser social determina la conciencia social, y no al revés y, por tanto, rompiendo la cerviz a la caracterización del Estado planteada por el oportunismo.

Conforme profundiza la crisis económica del capitalismo, la oligarquía se ve obligada a agudizar la explotación en todos los rincones del planeta, a multiplicar las guerras imperialistas y los golpes a los gobiernos de países con objeto de enriquecerse mediante el pillaje, conquistando a sangre y fuego los mercados y, con todo ello, va modelando la superestructura. Decía Lenin  en “el imperialismo y la escisión del socialismo” que ““el capital financiero tiende a la dominación, y no a la libertad”. La reacción política en toda la línea es rasgo característico del imperialismo, en consecuencia, el desarrollo del capitalismo monopolista y parásito conduce a la reacción política, al fascismo. Y este fenómeno es el que en la actualidad está ocurriendo. Lenin responde a la perfección a Alberto Garzón mostrándole el porqué el papel subalterno del Estado-Nación amparándose en el desarrollo del capitalismo explicado a través de la dialéctica –como la superestructura es determinada por la base económica y cómo va variando a lo largo del desarrollo de la base– cuando señala lo siguiente: “El capitalismo comenzó a sentirse limitado dentro del marco de los viejos Estados nacionales, sin la formación de los cuales no habría podido derrocar al feudalismo. El capitalismo ha llevado la concentración a tal punto que ramas enteras de la industria se encuentran en manos de asociaciones patronales, trusts, corporaciones de capitalistas multimillonarios, y casi todo el globo terrestre está repartido entre estos “potentados del capital” bien en forma de colonias o bien envolviendo a los países extranjeros en las tupidas redes de la explotación financiera(…) De liberador de naciones, como lo fue en su lucha contra el feudalismo, el capitalismo se ha convertido, en su fase imperialista, en el más grande opresor de naciones. El capitalismo progresista en otros tiempos, se ha vuelto reaccionario; ha desarrollado las fuerzas productivas a tal extremo, que a la humanidad no le queda otro camino que pasar al socialismo, o bien sufrir durante años, e incluso durante decenios, la lucha armada de las “grandes” potencias por el mantenimiento artificial del capitalismo mediante las colonias, los monopolios, los privilegios de todo género de la opresión nacional.”.

Pero no sólo la reacción política, el fascismo, es una característica del imperialismo. Otra es la tendencia a la corrupción y a la escisión del movimiento obrero, estimulando para ello al oportunismo y a la “aristocracia obrera” sobornada por la superganancia monopolista; y es en este bando donde está instalado Alberto Garzón y los que son como él, donde destaca Tsipras –aplaudido por Garzón, Iglesias, y compañero de correrías de éstos en el Partido de la Izquierda Europea– que está aplicando a rajatabla la política de los monopolios poniéndole una alfombra roja a Amanecer Dorado e ignorando la voluntad de su pueblo expresada en referéndum, que rechazaba tanto el memorando como las políticas que Tsipras aplica.

Garzón procura no hablar de imperialismo, lo oculta, y habla en su lugar de “globalización neoliberal”, y tiene su lógica, puesto que de esta forma habilita a la socialdemocracia –que es lo que Garzón abraza– como salvadora del imperialismo cumpliendo su función de desviar al proletariado del cumplimiento de su misión histórica: acabar con el capitalismo putrefacto mediante la Revolución socialista, alzar el Socialismo e imponer la Dictadura del Proletariado como forma política para ir extinguiendo progresivamente las clases sociales, y el Estado, y llegar al Comunismo.

Fascismo y oportunismo son dos caras de la misma moneda imperialista, dos productos genuinos del imperialismo, de su corrupción generalizada, y ambos luchan por el mantenimiento del dominio de la burguesía, de sus privilegios, de la explotación del hombre en un grado superlativo.

Es falso “que el crecimiento de la extrema derecha se basa (…) en la promesa de seguridad que ofrecen a los sectores desprotegidos de una sociedad” como dice Garzón. El auge de la extrema derecha, de la reacción política, es consecuencia de la crisis económica, cada día con una profundidad mayor, que degenera en crisis política; un sistema económico quebrado donde los mercados se hallan saturados, donde el incremento de la productividad satura todavía más los mercados y empujan a millones de obreros al paro forzoso, donde la economía especulativa multiplica por 125 a la economía productiva, conducen a la burguesía monopolista, a la oligarquía financiera, a machacar a las clases populares, a agudizar al máximo la explotación capitalista, robar a sangre y fuego a los pueblos del mundo, repartirse el mundo en base a la fuerza militar. Y todo ese sometimiento únicamente puede hacerlo la burguesía mediante su dictadura en la forma más reaccionaria y criminal, mediante el fascismo que es la última barrera de protección de la burguesía, y su sistema. Tal y como indicaba Dimitrov, “el fascismo es el poder propio del capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos”, y todo ello hoy lo vemos no sólo en la extrema derecha, sino en socialdemócratas como Hollande, auténtico ídolo de masas en IU en 2012 como los testimonios de Cayo Lara o Diego Valderas lo acreditaron, o en los conservadores, es decir , en los “demócratas” burgueses cuando nos hablan de la superioridad de los “valores” occidentales y de su falsa democracia, cada día más reaccionaria, para justificar sus guerras de carroña; ello lo vemos en la represión cada día más bestial y despiadada contra sindicalistas, contra trabajadores conscientes, en el mayor robo contra el pueblo. La ley mordaza, la ley de la seguridad ciudadana, las reformas laborales, las modificaciones del Código Penal han llevado a la clase obrera en el estado español a la ilegalización, cualquier acción del proletariado por conquistar mejores condiciones de vida la lleva a situarse fuera de la estrecha legalidad burguesa. Decía Dimitrov que el avance del fascismo “revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y que no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre las masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y el parlamentarismo” y la última legislatura del PP bien que lo atestigua. Y es que en el estado español la extrema derecha –ya sean socialdemócratas como conservadores, ambos iguales de reaccionarios e iguales de corruptos– lleva gobernando 40 años, tomando el relevo del asesino Franco, por mucho que lo niegue Garzón.

El 18 de mayo de 2011, el referente de Garzón, Julio Anguita, señalaba lo siguiente “Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo, y aunque sea de la extrema derecha si es un hombre decente y los otros son unos ladrones votad al de la extrema derecha. Eso me lo manda mi inteligencia de hombre de izquierdas. Votad al honrado, al ladrón no lo votéis aunque tenga la hoz y el martillo.”. Con un referente que no duda en pedir el voto para la extrema derecha en lugar de combatirla a ella y al capitalismo,  no es de extrañar que el discípulo Garzón defendiera en 2007 el pacto de IU con la Falange Auténtica en un pueblo de Málaga, Ardales. La “izquierda” de Anguita y Garzón no le ha hecho ascos a la extrema derecha, y tiene su explicación: oportunistas y fascistas son dos caras de la misma moneda burguesa, su objetivo es servir los intereses de los monopolios, del Capital financiero, traicionando al pueblo trabajador a cambio de migajas, prebendas. Y es que Dimitrov tenía razón cuando afirmaba que  “Los jefes de la Socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica”.

El reto de la parte más consciente del Proletariado, el reto del Partido Comunista Obrero Español, es mostrar el rostro de los traidores que juran en falso el socialismo y luchan codo con codo con los reaccionarios para mantener el sistema de explotación y su Estado cada día más reaccionario que hoy rige nuestro país,  con el que venden al conjunto de la clase obrera por migajas, por prebendas, siendo Alberto Garzón un ejemplo de lo que denunciamos. Y es que el proletariado y demás clases populares hoy únicamente tienen una salida: organizarse revolucionariamente, construir el Socialismo y conquistar el poder político imponiendo la Dictadura del proletariado. O eso o barbarie.

F.J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español   




Celebrada Conferencia Provincial del PCOE en Sevilla

Hoy, 24 de septiembre de 2016, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) ha celebrado en Sevilla su Conferencia Provincial.

En la misma, se ha debatido sobre los objetivos más inmediatos a vencer en el plano político y organizativo, con el fin de facilitar la conducción de la clase trabajadora para cumplir su misión histórica.

Las condiciones actuales son favorable para fortalecer el Partido que impulsará a nuestro Pueblo a cambiar el rumbo de incertidumbre, explotación y miseria al cual está condenado bajo la opresión del Estado capitalista.

En este sentido, la Conferencia Provincial analizó la situación de nuestra organización para desarrollar sus estructuras en Sevilla, trazando planes para superar sus debilidades y aportando ideas para potenciar sus logros.

La Conferencia Provincial ha reestructurado la dirección del Órgano encargado de dirigir este proceso, con el cual se pretende avanzar para consolidar el instrumento de la clase obrera en nuestra Provincia.

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Comunicado del Comité Provincial de Córdoba del P.C.O.E.

Ante las circunstancias de las que hoy somos víctimas, se toma la determinación por parte de nuestro Órgano Provincial de hacer una campaña de captación de Obrer@s conscientes de su situación y expandir nuestro Partido de Vanguardia Revolucionaria por los 72 pueblos de nuestra provincia, así como en los centros de trabajo (minas, fábricas, obras, campos, cortijos, etc.). La finalidad es ampliar el movimiento obrero con las ideas del Socialismo científico como única salida ante la crisis de este sistema opresor capitalista en descomposición, el cual nos ahoga en la miseria, niega el futuro a nuestros jóvenes y llena las arcas de los explotadores y sus corruptas marionetas, dándonos como única salida la podredumbre reformista de siempre para ofrecer una falsa alternativa a nuestra clase.

Desde el PCOE os llamamos a las filas de los que llevan más de 45 años fieles al Marxismo-Leninismo, de los que saben que sólo con la organización y la ciencia revolucionaria seremos capaces de frenar lo que nos viene encima, para construir un futuro más próspero entre todos, cada cual según su necesidad y según su capacidad, destruyendo a los que viven del trabajo ajeno y son voceros del individualismo burgués, para un mañana en común para tod@s más próspero.

Camarada, Compañero, Paisano, Vecino, Amigo, etc. Si hoy los que nos atacan son una piña, súmate tú a los tuyos, súmate al:

Partido Comunista Obrero Español (PCOE)
¡¡¡Súmate a los que Luchamos por un Mundo Nuevo!!!
Súmate a los Verdaderos Comunistas

Correo: pcoe@pcoe.net
Web: www.pcoe.net




Shimon Peres, una vida al servicio de los monopolios y el sionismo

Esta semana ha muerto Shimon Peres, el criminal de guerra fundador del Estado israelí que se escondió durante toda la vida bajo la miserable máscara de la socialdemocracia.

El dos veces primer ministro de Israel y presidente del Estado -desde 2007 hasta 2014- ocupó toda su vida a la labor del imperialismo y el sionismo, ya fuera como el artífice del programa de armas nucleares de Israel, que todavía hoy permanece fuera del control del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en sus cargos de Director General del Ministerio de Defensa de Israel y luego como Viceministro de Defensa, o bien ordenando y supervisando la “Operación Uvas de la Ira”, en la que las fuerzas armadas israelíes mataron a unos 154 civiles en el Líbano e hirieron a otros 351 cuando el ocupaba el cargo de Primer Ministro en 1996.

Llegó a la presidencia de Israel pese a no haber ganado ninguna elección presidencial, pero sus criminales actos bien le valieron ese cargo y todos los demás (Ministro de Absorción e Inmigración, Ministro de Transporte y Comunicaciones, Ministro de Defensa, Primer Ministro, Ministro de Relaciones Exteriores, Ministro de Economía de Israel, Ministro de Desarrollo Regional…).

Su agresiva política contra Palestina y su pueblo justificó, a los ojos del sionismo y el capitalismo, todos los cargos que desempeñó: su papel clave en el régimen militar impuesto a los palestinos hasta 1966, en que las autoridades llevaron a cabo el robo de tierras y el desplazamiento masivo de la población palestina, sus políticas en la región de Galilea encaminadas a reducir la proporción a los ciudadanos palestinos en comparación con los judíos o su apoyo a los asentamientos ilegales en Cisjordania.

Como siempre suele ocurrir, la mala fama se la lleva la derecha pero son los socialdemócratas como Shimon Peres los más precisos ejecutores de las políticas criminales de este sistema. Así, el Likud y otros partidos nacionalistas y de ultra derecha han recibido las mayores críticas por la colonización del territorio palestino pero la realidad es que fue el Partido Laborista de Peres quien inició esta política y la defendió a ultranza. Entre 1974 a 1977, el gobierno de Isaac Rabin -del que Peres formaba parte como Ministro de Defensa- estableció una serie asentamientos en Cisjordania construidos sobre tierras confiscadas palestinas.

Ferviente defensor del bloqueo y de la brutalidad militar que lo acompaña, durante la “Operación Pilar Defensivo” en noviembre de 2012, Peres asumió “la tarea de ayudar al esfuerzo de relaciones públicas de Israel, que comunica la narrativa israelí a los líderes mundiales“, en palabras del diario israelí Ynetnews.

Como buen socialdemócrata -no en vano fue Vicepresidente de La Internacional Socialista, dando buena muestra de la basura que es dicha organización- siempre supo revestir todos sus actos de la mayor hipocresía, lo que le valió compartir el Nobel de la Paz con Isaac Rabin y Yasir Arafat en 1994 gracias a los Acuerdos de Oslo, pese a tener las manos llenas de sangre.

Y, como también les suele pasar a aquellos viven con la máscara siempre puesta, en el tramo final de su repugnante vida, y ya sin nada que perder, pudimos observar al auténtico, reaccionario y homicida Shimon Peres, declarando a medios como Arutz Sheva en 2014 que “la primera prioridad es la preservación de Israel como un estado judío. Ese es el objetivo central, que es lo que estamos luchando“. El año pasado se reiteró en una entrevista con AP, diciendo: “Israel debe implementar la solución de dos estados para su propio beneficio” y “no perder nuestra mayoría [judía].

Se puede comprobar nítidamente como aquellos personajes que atacan y reprimen a los pueblos, actuando siempre en favor de la minoría explotadora, son premiados por el imperialismo y sus acólitos, y a su muerte los medios de comunicación del capital llenan horas y páginas completas ensalzando su figura con mentiras y falsos méritos.

Desde el Partido Comunista Obrero Español consideramos que es nuestra obligación denunciar su comportamiento indigno, inhumano y criminal y de todo lo que él ha representado en vida y exigir el fin de la opresión del criminal y sionista Estado de Israel contra el pueblo palestino. El PCOE ha mostrado siempre toda su solidaridad con Palestina y continuará haciéndolo hasta que su pueblo logre su completa libertad, coartada por el sistema capitalista que hoy impera.

¡Por una Palestina libre!

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Entrevista al Secretario General del Partido en El Bloque del Este

El blog El Bloque del Este entrevista a Francisco José Barjas Fernández, Secretario General del Partido Comunista Obrero Español:

http://mecaienunbarril.blogspot.com.es/2016/09/entrevista-francisco-barjas-feranandez.html 

 




Resolución del Pleno del Comité Central en solidaridad con los obreros de francia y de denuncia del oportunismo

El imperialismo se encuentra en bancarrota en términos políticos puesto que económicamente está completamente quebrado, habiéndose trasladado ya esta quiebra económica al campo de la política. Las medidas adoptadas por los monopolios y ejecutadas por sus lacayos políticos no sólo erosionan todavía más la base económica del sistema, corrompido hasta el tuétano, sino que depauperan cada vez más las condiciones de vida de los pueblos, de todos los sectores sociales que componen el proletariado.

Estas políticas dictadas por los monopolios e  impuestas por los gobiernos de los distintos países, convertidas en delegaciones de las agrupaciones de imperialistas,  cada vez tienen un ámbito temporal menor puesto que la realidad de deterioro económico devora su vigencia porque acentúan la crisis imperialista en lugar de atenuarla y mermarla.

El estado español y el francés son dos ejemplos de lo que hemos expresado. En España gobiernan los herederos de Franco, mientras que en Francia gobierna la socialdemocracia, el PSF. Es bueno recordar cuando en 2012 el oportunismo en España aplaudía a rabiar la victoria electoral de Hollande, y dirigentes como Cayo Lara o Diego Valderas señalaba que los resultados franceses  abrían “una puerta a la esperanza para que pueda llegar un cambio a Francia con apoyo de la izquierda” y aplaudían el papel jugado por sus homólogos franceses, en concreto el Front de Gauche y a sus líder Jean-Luc Melenchon, del que aplaudían “que desde el minuto uno, después de la primera vuelta, se ha volcado de una manera inmensa pidiendo el voto para Hollande. Gracias a eso es posible que empiece a haber un inicio de cambio en Francia”.

El cambio que nos anunciaban los dirigentes de Izquierda Unida – PCE en 2012, hoy “opados”  y absorbidos por PODEMOS, ha resultado ser la aplicación de las mismas políticas aplicadas primero por el PSOE y después por los herederos de Franco, el PP, en  el estado español.  Durante estos cuatro años en el país vecino se han movilizado los estudiantes, los funcionarios y los obreros contra las políticas de recortes sociales, privatizaciones y agudización de la explotación vía reformas laborales. En este sentido, los obreros franceses se han levantado contra la Reforma Laboral por la que la socialdemocracia pretende, entre otras cosas, liquidar la negociación colectiva al igual que se ha hecho en España. 

A tenor de todo lo expuesto, el  Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta la siguiente

RESOLUCIÓN:

  1. El IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español aplaude y se solidariza con la lucha de los obreros franceses contra las nocivas políticas al servicio de los intereses de los monopolios impuestas por la socialdemocracia.
  2. El papel del oportunismo, como se comprueba tanto en España – IU/PCE, PODEMOS –  como en Francia – Front de Gauche –  y en el resto de los países, es engañar y desviar al proletariado de su misión histórica y perpetuar el imperialismo.
  3. Las condiciones de vida de la clase obrera únicamente pueden avanzar y únicamente puede existir progreso social derrotando al imperialismo, combatiendo su ideología y luchando contra sus instituciones políticas y sus leyes.  La solución de los problemas que hoy azotan al mundo únicamente tiene una salida: El Socialismo. En esta dirección el Partido Comunista Obrero Español no escatimará en esforzarse en ganar espacio para la consecución de tan sublime, y vital, objetivo.  

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Madrid, a 17 de septiembre de 2016.




Resolución del Pleno del Comité Central: luchar por la paz es luchar por el comunismo

Los medios de comunicación de los monopolios, así como sus organizaciones políticas más reaccionarias, no dudan en su ofensiva ideológica contra la ideología y las fuerzas más conscientes y revolucionarias del proletariado en verter todo tipo de mentira, siendo uno de los mantras más repetidos el tema de la violencia al objeto de atemorizar  al Pueblo Trabajador y alejarlo de su única ideología emancipadora, el marxismo-leninismo.

Las montañas de basura ideológica burguesa vertidas contra el marxismo-leninismo, contra los comunistas; el ingente número de horas de televisión, tertulias radiofónicas, recursos cibernéticos y conferencias de paniaguados intelectuales  arremetiendo contra el marxismo-leninismo, la URSS, Lenin, Stalin o cualquier experiencia emancipadora y antiimperialista en el mundo dejan, bien a las claras, que el único enemigo del imperialismo es el Comunismo, es  la ciencia del marxismo-leninismo que es la guía del Proletariado para su emancipación.

Un ejemplo de ello lo pudimos comprobar en las pasadas elecciones generales; donde los elementos más reaccionarios del panorama político español viajaban y se fotografiaban con los golpistas fascistas venezolanos, acusando al Presidente de la República Maduro de dictador y de violar los derechos humanos y, sin embargo, en nombre de la “democracia” burguesa, es decir, de la dictadura de la burguesía que es criminal y descarnada,  apoyan todo tipo de agresión y asesinato contra los pueblos del mundo, guerras imperialistas, perseguir a los emigrantes de los países víctimas de sus agresiones militares, incrementos de los presupuestos militares y pertenencia a organizaciones fascistas y criminales como la OTAN, por no hablar de sus apoyos a leyes mordazas, contratos basuras, desmantelamiento de la sanidad y educación públicas, negación de los derechos inherentes de los pueblos, agudización de la explotación, etcétera.

Pero no son sólo los reaccionarios los que actúan de esta forma, sino que el oportunismo que hoy porta la máscara de aquéllos que dicen estar “con los de abajo” – como fórmula empleada para negar la lucha de clases – pero que defienden con la misma intensidad la defensa del imperialismo y sus instrumentos de dominio como la OTAN, la UE o el estado burgués a la par que vilipendian al marxismo-leninismo al que tildan de caduco; asumiendo de manera natural la violencia cuando quien la aplica es la burguesía contra las clases populares, la cual ocultan y niegan, y condenándola cuando ésta es aplicada de manera inversa con el objetivo de hacer que la clase explotada se emancipe contra la explotadora. Y es que el oportunismo, con esta forma de actuar, lo que  hacen es perpetuar al sistema y a la clase social a la que sirven.

La violencia es el empleo por parte de una u otra clase o comunidad de diferentes formas de coacción, incluida el uso de las armas, con respecto a otras clases o comunidades, al objeto de adquirir o conservar el dominio económico y político, diferentes derechos o privilegios, de tal modo que los medios fundamentales de la violencia se materializan en el Estado.  

A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta las siguientes

RESOLUCIONES:

  1. El IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español denuncia a todos aquéllos que arremeten contra el marxismo-leninismo, al que pretenden retratar como una ideología violenta, siendo los imperialistas y sus parásitos oportunistas los que son violentos y pretenden perpetuar la violencia, de tal modo que el capitalismo monopolista de estado únicamente se sostienen por la violencia.
  2. El IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español reivindica al marxismo-leninismo y expresa con nitidez que los únicos que realmente luchamos por acabar con la violencia somos aquéllos que luchamos por abolir las clases sociales y el estado que son las verdaderas raíces de la violencia, es decir, los comunistas. Y es que sólo se puede acabar con la violencia acabando con el capitalismo y con las clases sociales, es decir, construyendo el Comunismo ¡Únicamente se puede construir la paz construyendo Comunismo!

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Madrid, a 17 de septiembre de 2016.