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El Capitalismo y el Estado español son la corrupción

El estado capitalista es la corrupción personificada. Todas las instituciones burguesas están corrompidas hasta el tuétano como los hechos nos muestran, un día sí y otro también, donde cada día que pasa salen a la luz nuevos casos de corrupción, existiendo una multitud todavía ocultos.

Y es que en el capitalismo, ya fuera floreciente o ya sea en su fase putrefacta actual, la corrupción es una de las formas de proceder que emplea la burguesía para enriquecerse y para dominar a las clases populares. Y es por ello que compran al peso a los políticos capitalistas, a dirigentes sindicales, etcétera. Pero la corrupción no sólo es económica, la burguesía invierte una pequeña parte de los gigantescos beneficios fruto de la explotación asalariada en corromper las mentes del pueblo trabajador utilizando la literatura, los medios de comunicación de masas, a falsos intelectuales prostituidos al capital, estimulando el parasitismo, la ley del mínimo esfuerzo, la amoralidad, la crueldad y tratando de mostrarle al Pueblo que la corrupción es inherente al género humano ocultándole la realidad, que es una estrategia de la burguesía para garantizar y perpetuar su dominio.

Todos los partidos del sistema capitalista – desde la ‘izquierda’ hasta la derecha – están corrompidos porque son instrumentos creados y estimulados por los capitalistas para dividir y engañar al Pueblo, son instrumentos que sirven para negar por completo la participación política del proletariado, para dividirlo, y para garantizar el pleno dominio del burgués donde los Partidos, y sus representantes, son unos vendidos cuya función es traicionar al Pueblo, y enriquecer a sus amos – la burguesía – y a ellos mismos a costa de la pobreza extrema del pueblo al que, hipócritamente, dicen representar. Esta es la esencia del parasitismo.

“Cuando la Revolución Francesa hubo realizado esa sociedad y ese Estado de la Razón, las nuevas instituciones por racionales que fueran en comparación con la situación anterior, no resultaron en modo alguno razonables en sentido absoluto. El Estado de la Razón acabó en un atasco. El contrato social roussoniano había tenido su realización en el período del Terror, del cual escapó la burguesía, extraviada en su propia capacitación política, para refugiarse primero en la corrupción del Directorio, y luego bajo la protección del despotismo napoleónico. La paz eterna prometida se transmutó en una inacabable guerra de conquista. No habían ido mejor las cosas en la sociedad de la Razón. La contraposición entre pobre y rico, en vez de disolverse en el bienestar general, se había agudizado por la eliminación de los privilegios, gremiales y de otro tipo, que solían tender un puente por encima de ella, así como por la desaparición de las instituciones benéficas eclesiásticas que la suavizaban. El desarrollo de la industria sobre bases capitalistas hizo de la pobreza y la miseria de las masas trabajadoras una condición general de existencia de toda la sociedad. De año en año aumentó el número de delitos. Mientras que los vicios feudales antes abiertamente manifiestos a la luz del día pasaban a segundo término, aunque sin ser ciertamente suprimidos, los vicios burgueses hasta entonces cultivados en el secreto florecieron tanto más exuberantemente. La “fraternidad” de la divisa revolucionaria se realizó en los pinchazos y en la envidia de la lucha de la competencia. En lugar de la opresión violenta apareció la corrupción, y en el del puñal como primera palanca social del poder se impuso el dinero. El derecho de pernada, ius primae noctis, pasó de los señores feudales a los fabricantes burgueses (…)”. Engels muestra en este pasaje de AntiDühring como la corrupción, el engaño son inherentes al sistema capitalista desde su nacimiento.

Con el desarrollo del capitalismo, con la muerte de la ‘libre competencia’ y la venida al mundo del capitalismo monopolista, la corrupción se hace todavía más esencial para la burguesía. “El imperialismo, que significa el reparto del mundo (…) implica ganancias monopolistas elevadas para un puñado de países, los más ricos, crea la posibilidad económica de la corrupción de las capas superiores del proletariado y con ello nutre, da forma, refuerza al oportunismo.”. Tanto Engels, como Lenin, nos enseñan que la corrupción es inherente al capitalismo – ya sea ascensional o putrefacto – sino que Lenin, además, nos advierte de que la manifestación principal de la corrupción es el oportunismo y, en consecuencia, en la corrupción ideológica del proletariado.

El Estado español está tan corrompido que la burguesía no puede tapar ya el hediondo olor que emana su instrumento de dominio político. La burguesía sólo puede salir de esta situación reforzando, tal y como decía Lenin, al oportunismo. Reforzando a aquéllos que no cuestionan el sistema económico capitalista, ni al estado burgués, que ocultan al pueblo que la raíz de los problemas que le acucia está en el sistema capitalista y que ubican el problema en la gestión corrupta del capitalismo y no en el sistema en sí. La realidad es que los males de la clase trabajadora – el paro, la precariedad, los desahucios, la explotación, la corrupción, la represión, la guerra, etcétera – hunden sus raíces en el sistema económico y en la superestructura que éste eleva, su estado.

La burguesía, consciente de que el sistema de corrupción que tejió tras la muerte del criminal Franco ya no se sostiene por ningún lado, se halla inmersa en una campaña de maquillaje de su estado y de reflotamiento de un ‘nuevo’ oportunismo, donde lo que únicamente son nuevas son algunas caras pues su esencia práctica, y su ideología, se resumen en el reformismo y el legalismo así como en la conciliación entre el proletariado y la burguesía. Y es que el problema no es la casta sino la burguesía, el problema no es la corrupción sino el capitalismo que es el que crea la corrupción. La burguesía está sacando a la luz parte de toda la basura hecha por ella en estos últimos 40 años – que no son más que los hechos de las criaturas creadas por el franquismo tras la transición, otro ejemplo de corrupción política -, porque está lanzando la última creación para mantener su sistema, para desviar a los trabajadores de su misión histórica de romper al capitalismo, que no es otra que PODEMOS, su último juguete para encauzar la frustración de los trabajadores, ante los efectos de sus medidas para resolver la crisis, y para mantener incólumes la base económica así como la hegemonía ideológica de la burguesía. Para acabar con la corrupción y para acabar con todos los males que padece el proletariado, la clase trabajadora únicamente tiene una salida: acabar con todo el régimen burgués, acabar con la propiedad privada de los medios de producción y construir el Socialismo imponiendo la democracia de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del Proletariado.

El Partido Comunista Obrero Español seguirá multiplicando sus esfuerzos por organizar revolucionariamente a los trabajadores en los tajos, en elevar la lucha sindical en lucha política y hacer que ésta primera confluya en la segunda, en unir las luchas dispersas en una única lucha de clases contra la burguesía y su estado capitalista; en definitiva, en desarrollar el Frente Único del Pueblo y en unir a los trabajadores y sus órganos de representación unitarios en la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores. Por último, el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores más conscientes del estado español, y que se reivindiquen como comunistas, a unirse y fortalecer las filas del PCOE.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, FORTALEZCAMOS EL PCOE, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Catalunya en la hora crucial

La marcha atrás de Artur Mas y su gobierno con relación a la consulta soberanista pone en evidencia, una vez más, la calaña de la dirección política de este país. El cinismo destaca entre sus rasgos más distintivos, consecuencia de un régimen que ya no tiene salida ante la grave crisis estructural y moral que cimbrean sus cimientos. La democracia burguesa española solo puede generar corrupción y engaños y en esta labor nuestros políticos son verdaderos artistas.

En el transcurso de la falsa polémica entre el gobierno central y la Generalitat, se ha visto claramente que por encima de las presuntas diferencias que aparecen como irreconciliables se elevan los intereses del estado del gran capital, cuyas leyes son respetadas por ambos. Es de risa que un gobierno que pretende la independencia para su pueblo renuncie a ella porque las leyes del país imperial no se lo permiten. ¿Tan necio y estúpido es Artur Mas?

¿Creía Mas en el Tribunal Constitucional? ¿Por qué respeta Mas una justicia que supuestamente le es ajena? Nadie con un mínimo de sensatez puede creer que Mas tenía esperanzas en que el Tribunal Constitucional resolviera a su favor. Por el contrario, y a tenor de las veces que el presidente de la Generalitat ha anunciado que no se saldría de la legalidad, se puede decir que todo ha marchado tal como él y Rajoy preveían. La decisión del Constitucional ha sido su salvación y no su condena. Artur Mas ha dado a su pueblo una lección magistral de civismo, porque las leyes están para cumplirlas. Al final, Rajoy y Mas jugaban a lo mismo, a demostrar a aquellos que pretenden cambios que estos no tendrán lugar fuera de la ley estatal, fuera del capitalismo. Al fin y al cabo la consulta no era vinculante y esto explica muchas cosas, como por ejemplo la seguridad por parte del gobierno central o estatal de que Catalunya no proclamaría la independencia.

Mas se debe al capitalismo y sabía bien que la independencia de Catalunya tendría gravísimas consecuencias en la perpetuación del sistema capitalista español. Catalunya, Euzkadi, Galicia etc. La desmembración crearía una situación gravísima al sistema español con resonancia económica y política en Europa. ¿Se lo permitiría el capitalismo europeo?

Mientras Mas ha jugado a la rebeldía, su pueblo ha tenido que soportar verdaderas vejaciones económicas y políticas incluida la represión física por los Mossos d’Esquadra. Los recortes, los desahucios y todas las calamidades productos del sistema en franca decadencia no se han podido ocultar detrás de la puesta en escena de una reivindicación independentista que ha desembocado en lo esperpéntico.

En modo alguno la independencia de Catalunya supondría bajo la dirección del capitalismo una salida a la precariedad política y económica que la embarga hoy. Los problemas existentes no han sido generados porque Catalunya forme parte del estado español o porque esté bajo la férula de éste. La situación actual de Catalunya es debido a ser un país capitalista. Es el capitalismo el que está en juego y Rajoy y Mas van de la mano en su defensa, sus desavenencias tienen como límite la salvaguarda del sistema de explotación burgués. Sus contradicciones jamás pondrán en peligro al sistema.

Pero lejos de las componendas y estrategias de los capitalistas, se encuentra el pueblo catalán, al que se le niega el derecho a expresar su voluntad, a elegir su propio destino. Un pueblo que se siente víctima del manejo de políticos sin escrúpulos, tiene que romper sus cadenas y luchar por su identidad. En este sentido, el PCOE expresa de nuevo su posición clara y contundente, apoyamos y apoyaremos el derecho a la autodeterminación de Catalunya, mas la identidad de un pueblo solo es posible luchando contra todo lo que le que oprima. Por esta razón, el PCOE hace un llamamiento a los trabajadores de Catalunya para que luche por la autodeterminación de su nación, incluida la independencia si así lo desea, pero a la vez, le exhortamos a que se una a la lucha de los trabajadores del resto del Estado para derribar el capitalismo, sin lo cual no es posible el reconocimiento de la identidad de los pueblos. Unidos de la mano contra el capitalismo bajo la bandera del internacionalismo proletario se encuentra la solución que culminará en la unidad internacional de clase.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El oportunismo es un callejón sin salida

    La cercanía de sucesivas elecciones que se celebrarán a partir del próximo año, obliga a los partidos electoralistas a ir fijando sus posiciones, a iniciar sus campañas de captación del voto, pues es de lo que ellos se alimentan. De ahí que los análisis de la economía española y mundial y las formulaciones de propuestas para acaparar desde ya la atención de los electores se hayan convertido en la médula espinal de la cual discurren todas las actividades políticas de dichos partidos. Pero que la derecha educada en este menester dedique todo su tiempo a ver como engaña al pueblo, es lo habitual, mas no es tan normal que también los partidos y grupos que se reclaman de la izquierda operen del mismo modo, como son los casos de PODEMOS, PCE-IU etc. Fundamentalmente este último y más concretamente su sucursal en Andalucía, que responde a las siglas PCA, llega hasta el ridículo; léase su último informe titulado “POR UN FRENTE POPULAR PARA LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”. ¡Cuántos errores! O mejor dicho ¡Cuántas traiciones!

    Cuando hablamos de traiciones lo hacemos con todas sus consecuencias. El PCE traicionó al pueblo en el periodo de transición, participando en la elaboración del texto constitucional que hoy muestra su verdadera faz. El PCOE lo denunció entonces, y ahora no tenemos más opción que hacer lo propio, porque lo que el PCA presenta como el no va más en análisis político, no es otra cosa que una maniobra para ratificarse en aquella traición constitucional, de la que no se aleja ni un ápice. “La Constituyente”, “La República”, “La Revolución Democrática”, son consignas que al igual que las que propugnaba dicho partido en el periodo franquista: “RECONCILIACION NACIONAL, “PACTO POR LA LIBERTAD”,  sirvieron para estafar a un pueblo deseoso de libertad y de derechos.

    Si entonces apoyar la Constitución, y peor aún, participar en su elaboración, fue un acto criminal contra los trabajadores, porque de lo que se trataba era de darle alas a la burguesía española debilitada por la luchas populares, para entrar en Europa y convertirse en imperialista, los objetivos que se ocultan tras las nuevas metas son los mismos: consisten en buscar una salida capitalista a la actual situación, que se caracteriza por el descrédito del sistema de producción burgués, que lo único que puede producir ya es corrupción y represión económica, política y física.

    Dicho documento es el testimonio fehaciente de la deriva de dicho partido, cuyos ejes contemplan la entronización del neoliberalismo, las esperanzas en que el BRICS se convierta en el freno al imperialismo norteamericano y europeo y en la salvaguarda de un nuevo orden mundial, todo ello con el fin de sugerirnos la idea de que el capitalismo se puede rectificar y así satisfacer las necesidades populares, de este modo nace LA REVOLUCION DEMOCRÁTICA del PCE-PCA-IU.

    El PCE-PCA hace juegos malabares en su discurso para que sus ideas muestren una cierta coherencia, pero la única coherencia que corresponde al oportunismo es la traición.

    De nuevo, y con gran énfasis, se carga la culpa de todo cuanto acontece sobre los postulados del Neoliberalismo, que por lo que dice el PCA se ha constitucionalizado a raíz de la “reforma golpista del artículo 135 de la Constitución”. El citado partido tiene un problema de principios que le hace chocar con escollos insalvables. ¿Qué es el Neoliberalismo para el PCE-PCA? Sencillamente una forma de gobierno, una manera de gestionar la economía y la política por parte de un sector capitalista, lo que quiere decir, que hay otros capitalistas y otras maneras de conducir la política y la economía dentro del sistema de producción burgués, que no es la de la explotación de los trabajadores y que por tanto respeta los derechos y las libertades del pueblo, algo que ha debido suceder antes de la crisis. Es esta la razón que le impele a propugnar el “rescate” de los derechos y libertades y no su conquista.

    Como tantos otros partidos comunistas del mundo, que dicen inspirarse en el marxismo e incluso en el marxismo-leninismo, su análisis está lleno de trampas concebidas para ocultar una trayectoria presidida por su connivencia con el gran capital.

    Para Lenin, con la aparición del imperialismo, el capitalismo tiende forzosamente a la reacción, no existe capitalismo bueno y malo, sino cruel y despótico, porque los monopolios acaban con toda la propaganda de la “democratización del mercado” los conceptos burgueses de libertad y de derechos son ajados en cuanto que el monopolio impone su ley en el mercado. Es esta una conducta dictatorial de la que no se desprende por sí mismo, solo la correlación de fuerzas de la lucha de clases y la emulación entre sistemas de producción diferentes (capitalismo-socialismo) pueden frenar hasta cierto punto esa propensión natural hacia la dictadura. Es decir, lo que se llama Neoliberalismo, es lo natural en esta época caracterizada por la existencia de los monopolios (imperialismo). Y este es el motivo por el que el “Neoliberalismo” una vez desaparecida la Unión Soviética se muestre como es, porque las fuerzas de contención se han debilitado y la emulación socialista a gran escala es inexistente.

    Descaradamente el PCE-PCA trata de llevar el engaño a su máxima expresión, aprovechando la falta de preparación ideológica de su militancia, que puede intuir pero no percatarse de la treta. El Neoliberalismo se basa en la economía de mercado, es su vida y por eso la controla y doblega. Resulta impúdico que los dirigentes de un partido que se estima “marxista” quieran introducir de matute que el Neoliberalismo se ha constitucionalizado por medio de una reforma golpista dada por el PP y el PSOE del artículo 135 de la Constitución. El Neoliberalismo se constitucionalizó, en el mismo instante en que se redactó dicha Constitución, es decir, en el 1978 y lo triste es que el PCE participó de lleno. ¿Acaso el articulo 138 no consagra la economía de mercado, siendo ésta el sostén del Neoliberalismo, o lo que es lo mismo del capitalismo imperialista actual? Que el PCE-PCA no venga con cuentos, su estrategia no ha variado un ápice desde entonces y le lleva a un callejón sin salida.

    El PCE-PCA cree que con propagar la idea de la nacionalización de los sectores estratégicos ya es un salto cualitativo que acredita el carácter revolucionario de la organización. Si fuese así, el franquismo es lo más revolucionario que ha existido en nuestro país: CASA, ALTOS HORNOS, RENFE, TELEFONICA, ASTILLEROS, CAMPSA……

    Para que las nacionalizaciones obtengan rango de revolucionario es imprescindible que el poder político esté en manos de los trabajadores, porque lo contrario no pasa de ser el elemento distintivo para catalogar el sistema imperante de CAPITALISMO MONOPOLISTA DE ESTADO, léase a Lenin.

    La fórmula que predican los dirigentes del PCE para abordar las elecciones municipales atestigua que la noción que este partido tiene del empoderamiento del pueblo es una falacia y típicamente burguesa. Apela, reúne y da cancha al pueblo para asistir a unas elecciones en las que éste debe depositar su confianza en un frente popular desclasado y que a la postre, no va más allá del fin que siempre ha perseguido el oportunista PCE.

    Tanto el documento del PCA, como el escrito firmado por su Secretario General, titulado “Sobre la declaración del FRENTE CIVICO “SOMOS MAYORIA, es más de lo mismo después de décadas de traiciones; el hecho de que exista un Frente Cívico, una IU y un Frente Popular, que debe suponerse que es una misma cosa, es una muestra palpable de que la organización pseudocomunista ha perdido todo Norte y solo le queda inventar e inventar falsos principios y organizaciones inefables.

    En la situación actual, el PCOE es tajante; el capitalismo en nuestro país ha llegado a su última etapa y todo lo que se haga por mantenerlo significará más miseria, más paro, más sufrimientos para los trabajadores y para los pueblos que comprende el Estado español. Por todo ello, solo el socialismo científico puede resolver los gravísimos problemas que tiene planteada la sociedad española.

    Viendo la historia, ésta no nos da elementos de juicio para la esperanza en el etapismo dentro del sistema, que según los PCE-PCA nos abrirán el camino hacia la sociedad socialista. Las etapas de la izquierda en el capitalismo son rémoras, mientras que los partidos burgueses actúan a galope tendido, deshaciendo en cinco minutos todo lo que el pueblo ha podido conquistar en un siglo. Las dudas en la revolución y la fe en las bondades de un sistema cuya seña de identidad es la explotación y por tanto la corrupción, constituye un engaño monstruoso al pueblo, impidiéndole tener confianza en sus fuerzas, dejándolo a merced de la depredación de los feroces e inescrupulosos burgueses.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)