1

Las condiciones objetivas y el papel subjetivo de la Revolución

Cuadernos para el debate – Nº 2 – Las condiciones objetivas y el papel subjetivo de la Revolución
 
{module [201|rounded]}



La democracia

1

Cuadernos para el debate – Nº 1 – Democracia
{module [201|rounded]}



El PCOE con el pueblo de Venezuela

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español, expresa su alegría por el triunfo de Nicolás Maduro, en las elecciones presidenciales del 14 de abril, la cual se desarrolló rodeada de un ambiente hostil al chavismo, impulsado por el imperialismo norteamericano, con la aquiescencia de la UE, y de manera especial del gobierno español.

El PCOE siempre apoyará la lucha de la clase obrera venezolana, y de los sectores populares, que se muestren firmes frente a la alianza imperialista con el capitalismo nacional, que no cejarán en su empeño de desestabilizar al país, creando el terror en las calles, y utilizando todos los resquicios que les ofrece el parlamentarismo, con la única intención de armarse de excusas para una intervención internacional que someta al país a la dictadura del imperialismo.

 

América Latina ha sido el escenario de muchos proyectos progresistas y revolucionarios interceptados por la reacción yanqui, por las traiciones y por los errores políticos propios. Estamos convencidos que las experiencias adversas servirán de reflexión y estímulo a los revolucionarios venezolanos, con el propósito de impulsar el proceso de transformaciones profundas hacia el socialismo, en el que la clase obrera y los sectores populares sean los verdaderos protagonistas, única garantía real de preservar las conquistas ante cualquier intento de la reacción.

 

VIVA EL PUEBLO DE VENEZUELA

VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

(PCOE)

 




¿Fascismo o democracia burguesa?

Mientras exista el imperialismo, la obra de Lenin estará siempre sujeta a sus más duras e inverosímiles críticas y estará también expuesta a las interpretaciones más que dudosas, que desde las filas del Movimiento Comunista y Obrero Mundial, se llevarán a cabo por quienes se hacen eco de la propaganda burguesa. De acuerdo con las experiencias que nos aportan al respecto todas las revoluciones, la denuncia al oportunismo en el interior del movimiento obrero y comunista se ha hecho ley inquebrantable para los marxistas-leninistas, pues su poder de persuasión sobre los trabajadores más atrasados frena y hace retroceder el proceso revolucionario.

Al mismo tiempo que el reformismo, a su lado, se desarrolla también el izquierdismo, de gran calado entre la juventud inexperta, que se distingue porque se apoya en la supuesta salvaguarda del marxismo-leninismo, exagera sus principios o descontextualiza sus dichos y sentencias con las que componen sus postulados políticos.

Nos equivocaríamos una y otra vez si no permanecemos en alerta y, si por simpatías u otras razones ajenas al interés revolucionario, callásemos frente a la manipulación de los principios marxistas-leninistas. No hay motivos por muy inofensivos que nos parezcan, que puedan justificar la abjuración, venga ésta de donde venga. A lo único que nos conduciría nuestro silencio ante una traición cometida contra la clase obrera, es a la complicidad más vergonzosa con sus enemigos.

En estos momentos históricos, en los que la clase obrera de nuestro país se ve obligada a recobrar su dignidad mancillada por el revisionismo, la fidelidad y el compromiso del Partido no permite ninguna debilidad que le desvíe del proceso emprendido de entroncamiento con élla, a la vez que con el pueblo trabajador. Por estas razones, y correspondiendo a nuestra inspiración revolucionaria, en los párrafos siguientes vamos a dejar constancia de nuestras opiniones sobre un tema de candente actualidad que tiene al leninismo de protagonista principal: El fascismo y La Democracia Burguesa.

CARÁCTER DEL ESTADO ESPAÑOL

Caracterizar el fascismo con una definición universal ha sido el objetivo prioritario de la III internacional y es la causa que posteriormente mereció la reflexión de los filósofos y teóricos de la Escuela de Frankfurt. El Movimiento Comunista Internacional dio por zanjado el debate hace varias décadas y desde entonces hasta aquí, las críticas se han centrado en otros campos de la Revolución. No obstante, nuestro partido es consciente de que en este país el debate aún no ha sido superado en su totalidad. Únicamente se ha aparcado. Probablemente haya sido por puro miedo a abordarlo desde los partidos que se reclaman del marxismo leninismo, o como en nuestro caso, por tener una posición muy definida, que hasta la presente no ha sido puesta en tela de juicio por ningún otro partido o reconocido teórico. Ahora, con motivo de la grave crisis que azota al capitalismo europeo y debido a las políticas reaccionarias que está poniendo en práctica el imperialismo continental, el debate restaura su vigencia. A partir de este momento es pertinente afrontarlo con todas sus consecuencias, toda vez que hasta nuestros dominios ha llegado un documento redactado por Juan Manuel Olarieta titulado: “Cambiar algo para que todo siga igual” en el que por extensión se nos califica de revisionistas porque no compartimos su tesis central, documento que nos ofrece la visión pequeñoburguesa del mundo actual.

El objetivo fundamental que se propone Olarieta es demostrar de forma irrecusable, que lo que existe en todos los países imperialistas y muy concretamente en el español, no es la democracia (burguesa) propia del período de la libre competencia, sino el fascismo, que es la forma política de dominación que corresponde al capital monopolista (imperialismo). En este supuesto, la defensa de una posible salida del actual régimen hacia la república democrática burguesa, constituye un engaño en toda regla, porque la historia nunca da marcha hacia atrás. Al objeto de probar su razonamiento, Olarieta pone por testigos de cargos a Lenin y por supuesto, a Dimitrov.

Después de hacer una lectura pormenorizada de dicho artículo, tenemos que reconocer que está redactado con una extraordinaria habilidad para apoyarse en una argumentación muy atractiva entre los sectores más jóvenes del comunismo, proclives a sustentar posiciones izquierdistas. Se puede apreciar fácilmente que el autor del documento conoce a la perfección todos los recovecos de la síntesis, lo que le convierte en un experto en encontrar atajos para llegar al lugar deseado, dejando tras de sí una estela de sensaciones muy convincentes. En esta ocasión recurre al discurso dialéctico por el que se rige el Materialismo Histórico y qué mejor que valerse de las palabras acreditadas de Lenin en “Sobre la caricatura del marxismo” para dar sentido y calidad de infalible a su pensamiento:

El viraje de la democracia a la reacción política constituye la superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista (el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio “Tanto en la política exterior como en la interior, el imperialismo tiende por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la ‘negación’ de la democracia en general, de toda la democracia

No nos sorprende lo más mínimo que una referencia tan escueta proveniente de Lenin, que va directamente al meollo del problema, induzca a pensar que efectivamente, Olarieta tiene toda la razón. Está clarísimo que en este párrafo Lenin describe en términos generales con el magisterio que le caracteriza, el curso dialéctico del desarrollo histórico del capitalismo. Y no nos cabe ninguna duda tampoco, a tenor de lo leído, que la democracia corresponde a la libre competencia, es decir, al capitalismo premonopolista. Como también estamos de acuerdo en que el imperialismo tiende por igual a conculcar la democracia tanto en la política exterior como en la interior y por ello es la “negación” de la democracia en general, de toda democracia.

Hasta aquí Olarieta puede presumir de no haber expuesto ninguna mentira, pero, se nos antoja sugerir a los militantes menos avezados en el marxismo, que hagan una lectura sosegada de la obra de Lenin, mucho más extensa y explícita que esta diminuta reseña, y pensamos que si tal vez sometiésemos a disquisición sus puntos mas interesantes, la conclusión no sería tan favorable a sus deseos. Todo marxista-leninista reconocerá que la “libertad” de mercado ha sido y es el rasgo distintivo de la democracia burguesa, en tanto, hace posible la igualdad de los capitalistas para competir. Igualdad, libertad y competencia son realidades prácticas de goce exclusivo para el burgués, que se cumplen únicamente en el mercado. Podemos hablar de democracia “pura” para la clase burguesa, pero nunca lo será para el proletariado. Marx, Engels y Lenin nos advirtieron en infinidad de ocasiones que: “la república burguesa, aún la más democrática, no es más que una máquina para la opresión de la clase obrera por la burguesía, de la masa de los trabajadores por un puñado de capitalistas” (introducción de F. Engels al trabajo de C. Marx “La guerra civil en Francia”) Esto lo escribieron Marx y Engels durante el período de la libre competencia.

Ahora bien, en una determinada fase de su desarrollo, la libre competencia engendra el monopolio y poco a poco se van introduciendo cambios cualitativos tanto en las estructuras como en las superestructuras del sistema capitalista, sin menoscabo de su esencia, es decir, la propiedad privada sobre los medios de producción. El monopolio se desarrolla en todos los sectores económicos (banca, industria, comercio, transporte), por eso concentra bajo su dominio la producción y venta de una parte considerable de mercancías de uno o varios sectores y el financiamiento de la industria y del comercio. Su poder económico, su capacidad de producción, de comercialización y exportación de capitales, le permite imponer su precio, sus condiciones, con lo cual conculca las leyes de la libre competencia, pero no siempre lo puede extender en toda su dimensión. Esta ley del desarrollo capitalista quebranta la libertad e igualdad de las empresas que se concreta a través del mercado (esencia de la democracia burguesa).  Pero es quebrantada hasta cierto punto, ya que en ningún país del mundo existe el monopolismo absoluto e indiviso. Estas son las razones que explican la aparición y el desarrollo del monopolio, así como su tendencia a negar la democracia (burguesa) en su aspecto económico, como ya había previsto Lenin, lo que naturalmente se refleja en el ámbito de las superestructuras.

Advirtamos que el monopolio no evoluciona aislado en su entorno, sino que vive en constante contradicción con la pequeña y mediana empresa, con otros monopolios del mismo país y con monopolios del exterior; sin embargo, su contradicción principal es la que mantiene con el proletariado nacional e internacional. En la búsqueda de las soluciones de los graves problemas que surgen en las luchas con sus oponentes, los monopolios triunfantes se afianzan, convirtiéndose en imperialistas, llegando a controlar a uno o varios sectores de la economía mundial. Por consiguiente, tanto en lo nacional como en lo internacional, tienden a imponerse, a la par que a restringir e incluso, a negar la democracia; pero su consumación o “fracaso” dependerá de la correlación de fuerzas. Estas mismas contradicciones les pueden obligar a tomar distintas decisiones tácticas y a realizar “concesiones” en contra de sus deseos, con tal de mantener su poder económico y político: son frecuentes los sobornos a gobiernos a extranjeros democráticos como también a los de su propio país. De la misma manera proceden a la instauración de la “democracia burguesa” que por supuesto ya no será la misma que en antaño, cuando expresaba los intereses de la libre competencia, lo que equivaldría a una vuelta atrás en la historia etc. Es cierto que en nuestro país no hubo rompimiento total con el fascismo, mas no debe ocultarse que, en las fábricas y en las calles, el pueblo discurría por una vereda de crecientes luchas que fueron traicionadas por la socialdemocracia y el Partido Comunista, concretadas en un pacto reaccionario, que permitió al gran capital continuar con su poder político y económico en el marco de la democracia burguesa.

Bajo condiciones concretas, la tendencia a la reacción es obstaculizada en la práctica, evitándose que el carácter “reaccionario” subyacente en la naturaleza de los monopolios se manifieste con todo su potencial, entonces, se “oculta” o se “mimetiza” en una táctica de conveniencia o de impotencia. En los países imperialistas y, como se puede constatar, durante toda la historia moderna y contemporánea, pueden pervivir durante largos períodos la democracia burguesa en grados distintos y en formas variadas, cuyas diferencias más sobresalientes con la democracia de la época de la libre competencia, se concentran obviamente en el mercado, en la falsedad más acusada del parlamentarismo y en el recurso a la guerra, que tienen sus repercusiones en las actividades de las superestructuras, pero de ningún modo existen diferencias en cuanto a la cantidad y tipo de violencia que emplean para reprimir al pueblo trabajador y para transgredir con total impunidad las libertades y derechos de los trabajadores, que solo son reconocidas formalmente en ambos ciclos. En este sentido, explicábamos el despotismo de la libre competencia, ante el Aniversario de la II República española:

En Julio de 1931 tuvo lugar en Sevilla una huelga convocada por comunistas y anarquistas. Como consecuencia de ella, la República impone el estado de sitio en la ciudad el 22 del mismo mes, es decir, cuatro meses después de su proclamación. La represión del régimen fue brutal como lo demuestran el bombardeo (cañonazo) a la Casa de Cornelio donde se reunían los comunistas y la aplicación de la ley de fugas a cuatro comunistas en el Parque de María Luisa.

Posteriormente, se convocó nueva huelga general en Febrero de 1932 contra las deportaciones de 72 obreros a Guinea, por el delito de ser revolucionarios. Fue ese mismo régimen el que en el 1934 procedió contra los revolucionarios en Asturias y Cataluña, causando cerca de 2000 muertos y alrededor de 30.000 detenidos.”

Desde nuestra reflexión entendemos que en estos supuestos, Lenin no absolutiza los términos “tender” y “negar”. En todo caso se trata de una inclinación natural que puede verse truncada circunstancialmente por las fuerzas opositoras antagónicas y no antagónicas, sin que las nuevas condiciones signifiquen que el monopolio se haya transformado en una entidad pacífica y desnaturalizada. Por el contrario, el monopolio no se desprende de su violencia como tampoco de su reaccionarismo. Siempre intentará imponer su ley por cualquier método. Lenin convencido de esta realidad, no tuvo ningún inconveniente en llamar las cosas por su nombre, por ejemplo, democracia burguesa:

En el país capitalista más desarrollado del continente europeo, en Alemania, los primeros meses de plena libertad republicana, traída por la derrota de la Alemania imperialista, han mostrado a los obreros alemanes y a todo el mundo cuál es la verdadera esencia de clase de la república democrática burguesa. El asesinato de Carlos Liebknecht y Rosa Luxemburgo no sólo es un acontecimiento de importancia histórica mundial porque hayan perecido trágicamente dos jefes y brillantísimas personalidades de la Internacional Comunista. Internacional verdaderamente proletaria, sino también porque se ha puesto de manifiesto con toda plenitud la esencia de clase de un Estado adelantado de Europa, de un Estado -puede afirmarse sin incurrir en exageración- adelantado entre todos los Estados del mundo

En la obra de Lenin podemos encontrar decenas de referencias que sitúan a la democracia burguesa en el imperialismo. ¿Incurre el líder soviético en contradicción con respecto del párrafo citado por Olarieta, examinado por nosotros? ¿Da marcha atrás la historia? Creemos que no. El mundo de los monopolios no es monolítico como presuponía Kautsky que lo idealizó hasta el absurdo: “No tenemos fundamento alguno para suponer que sin la ocupación militar de Egipto el comercio con él habría crecido menos, bajo la influencia del simple peso de los factores económicos. Como mejor puede realizar el capital su tendencia a la expansión no es por medio de los métodos violentos del imperialismo, sino por la democracia pacífica” Una interpretación falsa del carácter monopolista, que Lenin refuta con su acostumbrada firmeza, por constituir un engaño reformista insoportable:

Kautsky ha roto con el marxismo al defender para la época del capital financiero un “ideal reaccionario”, la “democracia pacífica”, el “simple peso de los factores económicos”, pues este ideal arrastra objetivamente hacia atrás, del capitalismo monopolista al capitalismo no monopolista y es un engaño reformista

Naturalmente, Lenin rechaza sin paliativos la vuelta atrás en el marco del Materialismo Histórico desde una etapa económica superior a la inferior que la precede. La vuelta del monopolio a la libre competencia es tan irrealizable como que el hijo vuelva al seno de su madre. Pero en esta coyuntura, alude a la torpeza de Kaustky al atribuir cualidades al capitalismo monopolista que corresponde al período premonopolista: la “democracia pacífica”. Sin ninguna duda, Lenin se refiere al supuesto carácter “pacífico” de la democracia que no tiene lugar en el imperialismo, en el que el capital financiero pone en acción todos los medios imaginables para conquistar el mercado mundial, incluso la Guerra Mundial; en cambio, sí tiene cabida en la libre competencia, en donde aún no había aparecido el monopolio (imperialismo) .

Con Lenin no puede darse por terminado el debate, puesto que solo pudo hablar de reacción y negación de la democracia como tendencia, debido a que no conoció directamente el fascismo. Una vez más, debemos hacer especial hincapié en que el líder soviético utiliza el término “negación” en el mismo sentido que lo hace con la clase obrera respecto del sistema capitalista. Por el lugar que ocupa en la producción, la clase obrera es la negación de la sociedad burguesa, por este motivo su lucha frente a las tropelías del sistema propende hacia el socialismo tal como Lenin predijo, aunque no lo consiga hasta que instituya la Dictadura del Proletariado, es decir, la nueva democracia que corresponde al período del poder de la clase obrera.

Fue Dimitrov, uno de los líderes más celebrados de la III Internacional, quien profundizó en el fascismo en su articulo “El fascismo y la clase obrera”:

Bajo las condiciones de la profunda crisis económica desencadenada, de la violenta agudización de la crisis general del capitalismo, de la revolucionarización de las masas trabajadoras, el fascismo ha pasado a una amplia ofensiva. La burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo para llevar a cabo medidas excepcionales de expoliación contra los trabajadores, para preparar una guerra imperialista de rapiña

El fascismo pues, es una opción del gran capital que ha de buscar en condiciones muy concretas inferidas por la lucha de clases. Opción que puede llegar a utilizar o no. Prosigue Dimitrov:

Los círculos imperialistas intentan descargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Para esto, necesitan el fascismo. Tratan de resolver el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la presión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra. Para esto, necesitan el fascismo. Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos y el ataque militar contra la Unión Soviética, baluarte del proletariado mundial. Para esto, necesitan el fascismo. En una serie de países -particularmente en Alemania- estos círculos imperialistas lograron, antes del viraje decisivo de las masas hacia la revolución, infligir al proletariado una derrota e instaurar la dictadura fascista.”

La exacerbación de la lucha de clases obliga a la burguesía imperialista a recurrir al fascismo, a adoptar las posiciones del sector imperialista más reaccionario, porque el proletariado tiende a negar el sistema vigente, la democracia burguesa. En este sentido lo admite Dimitrov cuando afirma:

Pero la característica de la victoria del fascismo es precisamente la circunstancia de que esta victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía y, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre las masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y del parlamentarismo.”

El XIII Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista llegó a la siguiente conclusión, fruto de los debates desarrollados en su seno :

El fascismo es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.”

Continuando con la línea leninista, en la Escuela de Frankfurt un sector entiende que el orden que en 1789 se produjo como vía de progreso, llevaba en sí la tendencia al nazismo, mientras que otros justifican que la aparición del nazismo fue el fruto y la necesidad del capitalismo para llevar a cabo su expansión. Pese a su diversidad y aunque con frecuencia utilizaran el término “fascismo” aplicados a las dos versiones históricas del fenómeno (el italiano y el alemán), los frankfurteses tomaron en consideración, con preferencia, la segunda. Pero en términos generales, la Escuela, ante las dictaduras de derechas, hace suya la tesis del VII Congreso del Komintern, según la cual el fascismo es “la dictadura abierta y terrorista de los elementos más reaccionarios, chovinistas e imperialistas del capital financiero” que fue asumido por la URSS de Stalin sin ningún reparo:

FASCISMO: corriente política surgida en el período de la crisis general del capitalismo, expresión de los intereses de las fuerzas más reaccionarias y agresivas de la burguesía imperialista” (Diccionario Político- Editorial Progreso)

Nuestras desavenencias con Olarieta van muchísimo más lejos que la simple categorización y definición conceptual del fascismo. A una posición teórica le corresponde por fuerza un objetivo concreto que justifica el análisis, con las consiguientes tácticas y estrategias intermedias. No podemos pecar de ilusos, las diferencias son enormes porque conforman líneas divergentes hacia el socialismo. Debe entenderse que los juicios del PCOE recalan exactamente en el lugar en que “España” se muestra como un estado democrático burgués, con una fuerte inclinación hacia el fascismo auspiciada por la crisis, coincidiendo con las teorías de los Maestros.

Para el PCOE, la crisis no determina su estrategia socialista, en tal caso nos proporciona celeridad, crecimiento en la actividad y en número de militantes, a la vez que, nos facilita la comprobación de lo atinado o desacertado de nuestra táctica de Masas, el FRENTE UNICO DEL PUEBLO, así como también nos suministra las razones suficientes para ratificar que entre el imperialismo y el socialismo no hay estadios intermedios.

Olarieta, al tildar de fascista al actual Estado español, tras una búsqueda y rebúsqueda de pruebas que confirmen su opinión, se mete en un lío sin pretenderlo. ¿Cuál es la estrategia contra el fascismo en las condiciones dadas? ¿República Democrática Popular o Socialismo? ¿Y cuáles las tácticas intermedias? Silencio absoluto.

En el programa del PCEr editado en Octubre de 1993, se contempla literalmente:

De acuerdo con las condiciones generales que se acaban de señalar, la revolución pendiente en España sólo puede tener un carácter socialista. Este es el objetivo estratégico que persigue el Partido. Por consiguiente, no existe ninguna etapa revolucionaria intermedia, ningún peldaño de la escalera histórica anterior a la revolución socialista.”

Pero la realidad es otra muy distinta. Luego de un proceloso recorrido de idas y vueltas en pos de razonamientos que les proporcione una salida airosa, se entregan de lleno al revisionismo. La dictadura del proletariado tendrá que esperar por ahora, porque no hay condiciones para luchar por élla. Entonces, es preferible desdecirse tres líneas más abajo e inventar un espacio o período transitorio entre el capitalismo y la Dictadura del Proletariado, rechazado ya hace tiempo por los Partidos Comunistas revolucionarios:

Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado Burgués a la implantación de la dictadura revolucionaria del proletariado y que marca una corta etapa de transición política, la cual habrá de estar presidida por un gobierno provisional que actúe como órgano de las amplias masas del pueblo alzado en armas. La principal misión de este gobierno será la de aplastar la oposición violenta de la gran burguesía y demás sectores reaccionarios y garantizar la celebración de unas elecciones verdaderamente libres a una Asamblea Democrática y Popular. Esta Asamblea Democrática y Popular elaborará la Constitución y nombrará al nuevo gobierno democrático

Como no podía ser de otra forma, un posicionamiento izquierdista respecto del Estado, tenía obligatoriamente que inferir una táctica revisionista. Es decir, se trata de dirigir las luchas de la clase obrera para derrotar el capitalismo y en vez de implantar la Dictadura del Proletariado, se instaura un período donde tienen lugar unas votaciones descaradamente burguesas, pues solo se excluye a la gran burguesía violenta y demás ¿sectores reaccionarios? Los vencedores en los comicios decidirán el destino del país ¿Acaso no tiene cierta semejanza con el I Manifiesto por la República, en donde también se dispone que se celebrarían unas elecciones para decidir qué tipo de estado quiere el pueblo, dando opción a la restauración de la Monarquía derrotada? Pues se trata de una democracia popular refutada por la historia y desdeñada por los partidos revolucionarios después de un proceso de reflexión exhaustivo.

El colosal avance de las fuerzas productivas ha auspiciado la promoción de toda una generación de hijos de trabajadores formados en las universidades y en escuelas profesionales, que hacen posible acceder a la dictadura del proletariado soñada por Marx, Engels y Lenin, sin necesidad de sufrir de nuevo las experiencias negativas del pasado. Olarieta y el PCE(r) se hallan anclados a un pasado tenebroso que produjo la grave crisis por la que aún atraviesa el Movimiento Comunista Internacional.

Con un pueblo en armas y con una burguesía derrotada, apelar a unas votaciones constituyentes es el colmo de la necedad. Como dijo Lenin ¡El colmo de la estulticia!, porque a la postre nos jugamos de nuevo en un día de elecciones, la revolución ganada con sudor, sangre y muertes en meses o años.

Para tan pobre viaje no hacia falta semejantes alforjas. La situación política más la configuración contemporánea del movimiento obrero y sindical de nuestro país, proporciona los elementos suficientes para pasar de lo ideal a la práctica, en la proclamación de la clase obrera como el sujeto revolucionario, por medio de las ACDTs, que en su desarrollo aglutinará al conjunto de aquellos sectores realmente interesados en el socialismo (dictadura del proletariado). La síntesis del discurso revolucionario se llama FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, ACDTs y FUP como órganos de Poder Popular que armados con las experiencias de las luchas abiertas contra el Estado capitalista y sus secuaces, se facultarán de legitimidad para sustituir las instituciones burguesas.

A estas alturas, no es de recibo la presentación de ninguna táctica indefinida dejada de la mano de la casualidad y de la espontaneidad. Es completamente natural, que quienes no inician nunca el camino, jamás lleguen al final.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

FEDERACION DE JOVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA (FJCE)

 

 




El supuesto término medio ‘escandinavo’ entre capitalismo y socialismo

El capitalismo busca en épocas de crisis un balón de oxígeno, muchas veces proporcionado por el supuesto término medio que supone la socialdemocracia entre el sistema capitalista y el sistema socialista.

Los acontecimientos demuestran después de un desfile de socialistas e incluso comunistas reformistas por los gobiernos de todos los países europeos que no han tocado una pizca de los pilares del sistema capitalista. Muy al contrario, han contribuido a debilitar la organización y respuesta de la clase obrera.

 

Sin embargo, aún se mantiene el mito del modelo económico escandinavo que en el imaginario colectivo se traduce en un estado de bienestar que garantiza empleo, sanidad, educación, solidaridad colectiva, y grandes estándares de vida, en puro lenguaje burgués. Diríase que no existe la explotación del hombre por el hombre en Escandinavia.

Vamos a dar algunos apuntes sobre Suecia, para demostrar primero que es capitalista, que sufre las mismas crisis que el resto y que incluso es imperialista.

 ¿Economía mixta?

Para empezar, la constitución sueca establece y protege por el artículo 18 la propiedad privada sin excepción. Consecuencia de ello, el sector privado es mayoritario en la economía. Propiedad privada de los medios de producción y economía de libre mercado, equivale a capitalismo.

 

¿Qué tipo de reformas ante las crisis?

Durante la crisis financiera de los años 90 se reformaron las pensiones de tal manera que dependieran de la situación económica y la bolsa de valores. Tras aumentar el paro del 1,7% en 1990 a 9,4% en 1994 los sindicatos firman un acuerdo para limitar los aumentos de salario.

El estatuto de función pública fue sustituido por convenios colectivos del sector privado.

Todo ello con la colaboración de los sindicatos que ejercían en aquel momento una gran influencia en los trabajadores. Los empresarios necesitan de estos sindicatos y gobiernos socialdemócratas para introducir con suavidad las reformas que haga falta.

 ¿Estado de bienestar?

Respecto a los servicios públicos, los de sanidad son de gestión privada. En 2011 se destapó que en los asilos que gestionaba la empresa Carema, la búsqueda de beneficios provocó entre otros accidentes la muerte de un anciano por infección de una herida mal curada, desnutriciones, amputaciones erróneas, falta de suministro de medicinas, muchas caídas, falta de experiencia y personal. Esta empresa gestionaba entonces hasta 22 centros de salud y servicios sociales. También se conoció que parte de la propiedad correspondía a fondos de inversión y capital de riesgo instalados en paraísos fiscales.

La escuela privada ha pasado del 10% al 20%. El sociólogo Gunnar Wetterberg afirma que”tenemos el sistema más liberal del mundo en educación”.

En los años 80 se reestructuran los sectores exportadores de la economía. Se liberaliza el sector postal, los transportes, la energía y las telecomunicaciones, siendo el primer país de Europa que liberalizó este sector.

Como en Alemania, no hay salario mínimo, y en los últimos 10 años la edad promedio de jubilación ha aumentado 3 años, estando cerca de los 65 años, la más alta de la Unión Europea.

A partir de 2008, con la idea de “incitar” a los parados a buscar rápidamente un trabajo, se reformaron los subsidios de desempleo: aumento de cotizaciones individuales, endurecimiento de las condiciones para obtenerlos, y la disminución gradual de los subsidios. Para tener derecho a este subsidio hay que vivir con la familia, y el ser dueño de cualquier cosa que se considere un “bien”, por ejemplo un coche viejo o una casa, tanto si se puede vender como no, excluye inmediatamente de ese derecho. Actualmente cerca de un 40% de los parados no reciben subsidio alguno.

El gobierno sueco impuso una especie de consejero individual al parado, obligado a aceptar cualquier tipo de trabajo sin importar dónde. Un sondeo de 2012 muestra que la administración peor valorada por los suecos es la Agencia de Empleo.

 ¿Instituciones “independientes”?

Un rasgo característico del capitalismo son los vínculos entre los gobernantes y las empresas privadas. El primer ministro sueco de 1991 a 1994, Carl Bildt, es miembro de la Comisión Trilateral1 desde que dejó el gobierno. Ahora es presidente de Kreab Gavin Anderson, de Nordic Venture Network y de Teleoptimering AB. En Suecia es director ejecutivo de Vostok Nafta, Lundin Petroleum, HiQ y de Öhmans En los Estados Unidos, es administrador de RAND Corporation, y director no ejecutivo de Legg Mason. Es miembro del Consejo de Relaciones Internacionales2 y del Proyecto para las Democracias en Transición3.

 

La familia Wallenberg dirige el país desde hace siglos

 

¿Pocas desigualdades?

Respecto a la supuesta igualdad en Suecia, la familia de banqueros e industriales Wallenberg es casi la propietaria del país. Los Wallenberg controlan  el 40 % de las empresas que cotizan en la Bolsa de Estocolmo, Un imperio que engloba Bancos, empresas farmacéuticas, de telefonía, informática, telecomunicaciones, automóviles, aerolíneas, hostelería , empresas de armamento, etc.… entre otras muchas. Además son los principales accionistas de Electrolux,  Scania, Scandinavia Aerolines,   Atlas CopcoEricsson, AstraZeneca, SAAB, el principal Banco de Suecia el SEB (Skandinaviska Enskilda Banken). A través de su Banco y de su división financiera tienen importantes participaciones en otros emporios financieros como Deutsche Bank, Citigroup . Credit Lyonais, etc….4

Otro sueco, Stefan Persson, dueño de H&M, es la 8º persona más rica del mundo, con 18,400 millones de dólares de patrimonio.

 

¿País neutral?

El 50% de los suministros de la industria sueca son importados y el 60% de los bienes producidos son exportados. Eso sirve de base para entender los intereses en el exterior de las grandes multinacionales suecas: Ericson, Scania, Volvo, SAAB, Electrolux, Tetrapac, Ikea, Millicom-Tigo (telefonía móvil), EPM (telecomunicaciones), ABB, IFS (sistemas informáticos, trabaja entre otros para el ejército de Estados Unidos y la empresa de armamento Lockheed Martin del mismo país),…

Por tanto esa neutralidad a nivel internacional de la que hacen gala los países escandinavos es otro mito. Su política ha sido imperialista e incluso anticomunista.

Antes y durante la segunda guerra mundial los comunistas suecos que regresaron de luchar contra el golpe fascista de Franco en España, fueron internados en campamentos, prohibiéndose además la prensa comunista. El socialdemócrata Tage Erlander, declaró a”cada fabrica y centro de producción en un campo de batalla contra los comunistas”5.

El gobierno socialdemócrata de Olof Palme contribuyó a ahogar la economía chilena durante el gobierno de Salvador Allende, al cancelar la compra de cobre por parte de la empresa multinacional “Granges”

Más recientemente, el presidentede de la Juventud demócrata-cristiana de Suecia, Jens Aron Modig junto con el dirigente de la juventud del Partido Popular, Ángel Carromero, intentaron introducir dinero y equipos para la contrarrevolución cubana en julio pasado, financiado por el estado sueco desde una cuenta secreta.

En el sitio web de la OTAN encontramos los detalles de esta colaboración que ha ido en aumento conforme los intereses de sus monopolios se extendían por el mundo. Fue el sueco Dag Hammarskjöld, Secretario General de las Naciones Unidas tras la segunda guerra mundial, quien “solicitó la intervención de fuerzas de paz internacionales para estabilizar las crisis políticas internacionales”.6

Es la propia OTAN la que reconoce el importante papel que juega Suecia en el imperialismo internacional, a pesar de no estar integrada oficialmente en la organización militar, manteniendo así las apariencias: “aunque Suecia siga siendo un país “militarmente no alineado” queda claro que en lo referente a la OTAN es cualquier cosa menos neutral. Sus actividades en Afganistán y Kosovo, en las operaciones de entrenamiento de la OTAN y en la modernización de fuerzas demuestran que este país tiene la voluntad política y las capacidades militares necesarias para ser un auténtico “proveedor de seguridad” para los Aliados.”  7

Esta importante colaboración se extiende al resto de países escandinavos. El danés Anders Fogh Rasmussen preside nada menos que la OTAN y otro compatriota suyo Knud Bartels es jefe del Comité Militar de la OTAN, sustituyendo a otro danés. Según se reconoce en la misma web de la OTAN, “el uso de diplomáticos experimentados para actuar de mediadores constituye casi una característica intrínseca de los escandinavos. […] Noruega, país miembro de la OTAN, combina su diplomacia con sus alianzas militares. Pero ahora es Suecia la que está empezando a usar cada vez más a sus militares, a menudo en coordinación con los de la OTAN, para aprovechar sus capacidades diplomáticas. “

 

Finalmente, es un buen negocio para los capitalistas suecos la venta de armas, a países tan “democráticos” como Egipto, Arabia Saudí, Omán, Pakistán y los Emiratos Árabes Unidos. En 2008, Suecia batió su propio récord de exportación de armas de destrucción a ese tipo de regímenes títeres del imperialismo europeo y americano.

Es hora de desmantelar los mitos del término medio que pretenden acorralar a la clase obrera en el ámbito del capitalismo y desviarla de la única salida radical los grandes problemas de la humanidad: el Socialismo.

Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE

11 de abril de 2013

 

Notas:

1 Organización que fue creada en 1973 a iniciativa de los principales miembros del Club Bilderberg, entre ellos David Rockefeller o Henry Kissinger. Agrupa a las 300 o 400 personas más influyentes del mundo: hombres de negocios, políticos, responsables, “intelectuales”

2 CFR quiere ser un recurso para “los funcionarios del gobierno, los dirigentes de las empresas, los periodistas, los profesores y los estudiantes, los líderes civiles y religiosos, los ciudadanos, para ayudarles a comprender mejor el mundo así como las opciones de política exterior que deben hacer tanto los Estados unidos como otros países”

3 El proyecto pretende acelerar el ritmo de reformas el los países exsocialistas y avanzar la fecha de integración en las instituciones Euro-Atlánticas. Fue fundado por Bruce Jackson, procedente del Ejérctto de los Estados Unidos, que tambió ejerció de “estrategista” para Lehman Brothers.

4 http://www.cnt.es/noticias/huelga-eulen-abb-abb-y-adecco-dos-multinacionales-suizas-que-comparten-accionistas-e-intere

5 http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/48506993

6 http://www.nato.int/docu/review/2007/issue3/spanish/history.html

7 http://www.nato.int/docu/review/2007/issue3/spanish/history.html

 

 

 




Enlaces

 

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

Comité Provincial del PCOE en Madrid

Comité Provincial del PCOE en Sevilla

Comité Provincial del PCOE en Málaga

Comité Provincial del PCOE en Córdoba

Comité Provincial del PCOE en Valladolid

Comité Provincial del PCOE en Toledo

Comité Provincial del PCOE en Albacete

Comité Provincial del PCOE en La Coruña


Comité Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)

Comité Provincial del PCOC en Barcelona

Comité Provincial del PCOC en Girona





La necesaria reconstrucción del movimiento obrero

A los comunistas no nos basta con descubrir categorías generales conforme a la concepción materialista del mundo, pues como dijo Lenin siempre es imprescindible el “análisis concreto de la situación concreta” y la consecuente interrelación dialéctica entre lo universal y lo singular –socialismo científico-. Es esta una premisa básica para entender las causas y fenómenos que nos rodean, para llevar a la práctica nuestro programa revolucionario y transformar la realidad capitalista que vivimos. Los casos de los trabajadores Marcos Andrés y Miriam Pérez, representan dos ejemplos concretos -reales y vivos-, de la dramática situación por la que discurre el conjunto de la clase obrera, sometida a los designios de la oligarquía financiera y del oportunismo -auténtico caballo de Troya burgués en el movimiento obrero-. Partiremos, pues, de lo particular -dos proletarios – sabiendo que tal particularidad sólo puede existir en relación a lo general –al conjunto de la clase obrera y a las relaciones de producción dominantes- .

  

Bien entrado el siglo XXI y en el seno de un Estado español que transita por su etapa imperialista –la del capitalismo monopolista de Estado-, el modo de producción capitalista muestra objetivamente su esencia reaccionaria, golpeando con fiereza a millones de trabajadores que sufren en sus carnes no sólo la explotación asalariada, sino también las largas décadas de traición oportunista y de orfandad del Partido Leninista.

 Marcos Andrés, trabajador barcelonés de la trasnacional Telefónica, fue despedido en octubre de 2012 por caer enfermo. Aún justificando médicamente su ausencia laboral por tales motivos, la dirección patronal tuvo a bien estrenar su flamante Reforma Laboral de 2012 –auténtica síntesis de la esclavitud asalariada- que faculta a la empresa a despedir procedentemente a trabajadores que se encuentran en situación de baja médica por enfermedad u accidente (art. 52.1d). Los buques insignia del capitalismo monopolista de Estado (IBEX-35), suelen abrir la vía de las “novedades” superestructurales antiobreras, cuyo único fin es apretar todavía más los grilletes al proletariado. Las crisis en el capitalismo agonizante, no tienen otra función que incrementar el grado de explotación obrera y la multiplicación de la tasa de plusvalía, concentrando los beneficios capitalistas en cada vez menos manos. Todo ello a costa de la sangre, el sudor y el sufrimiento de millones de trabajadores como Marcos.

 Marcos, renunciando a su indemnización después de más de una década en plantilla y después de agotar las míseras vías ofrecidas por el derecho laboral burgués, decidió declararse en huelga de hambre junto a 4 de sus compañeros, ante la reiterada negativa de la trasnacional a readmitirlo –a pesar de la nulidad del despido según sentencia del propio TSJ de Cataluña-. Hoy sigue luchando por la readmisión. Su caso no sólo fue naturalmente silenciado por los consorcios mediáticos capitalistas, sino que las propias centrales sindicales reformistas (UGT-CCOO) no sólo no le dieron apoyo sino que lo conminaron a aceptar la indemnización y abandonar su digna lucha. Obviamente, la “huelga general contra la Reforma Laboral” del pasado 29-M de 2012, anunciada por las respectivas cúpulas, sólo representó una estafa más a la clase obrera. Una muestra más de la vileza oportunista que carcome a las centrales adscritas a la CSI imperialista. La repugnante actuación de UGT-CCOO respecto a la huelga de hambre en Telefónica, pone una vez más al descubierto la devoción de estos jerarcas del régimen capitalista español por su parasitaria clase dominante. Desde los Pactos de la Moncloa hasta el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, su función no ha sido otra que desmovilizar y destruir desde dentro al movimiento obrero.

 De nuevo Lenin era claro al respecto; “la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa si no va ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo”.

El caso de Miriam Pérez es, si cabe, todavía más sangrante. Ella es trabajadora de la estratégica empresa nacional Unión General de Trabajadores (UGT), en su filial de Santa Cruz de Tenerife. A inicios de marzo de 2013, la patronal “sindical” decidió incluirla en un ERE junto a varios de sus compañeros del gabinete jurídico, conforme a los artículos emanados de la misma Reforma Laboral que tanto gusta a Telefónica. No en vano, ambas empresas capitalistas forman parte de un todo, y si Telefónica actúa como uno de los capo di capi del Estado español -al que tiene a su servicio-, UGT no es más que la otra cara de la misma moneda con la que se presenta la dictadura capitalista. La quintacolumna burguesa en el movimiento obrero, la viva imagen del oportunismo reformista que, sin vergüenza alguna, todavía es capaz de definirse como “sindicato” mientras despide y explota a sus propios trabajadores.

 Miriam, debe enfrentarse a esa particular patronal “sindical”, vulgar caricatura de la CEOE. Todavía hoy sigue en huelga de hambre, tras casi un mes de ayuno y desprecio de sus patrones. De sobras está decir que ni los oportunistas ni los medios de la oligarquía han tenido a bien dar a conocer semejante escándalo antiobrero a manos de los caciques canarios de Don Cándido Méndez. Saben bien los jefes de Méndez, entre ellos Telefónica, que UGT –como CCOO- todavía forman parte del atroz engranaje del régimen capitalista en el Reino de España y que no conviene removerlos más. Basta con que sigan chapoteando en el fango de los ERES de Andalucía y demás corruptelas infames; nos preguntamos ¿cuántos miserables del aparato “sindical” ugetero cobrarán con el ERE que ha afectado a Miriam y sus compañeros, aprobado vía exprés gracias a la Reforma Laboral de 2012? Resulta evidente que la instrumentalización de la última Huelga General y la cínica “oposición” a la Reforma Laboral de estos enemigos del pueblo, sólo buscaba ganar tiempo y recuperar una “legitimidad” que anda por el subsuelo.

 Este “sindicalismo” felón y repulsivo, antiobrero e imperialista, le dijo a Marcos que cogiera el dinero y corriese. A Miriam, ya como patronal, que aceptara los 20 días del ERE y desapareciera. Esto es el oportunismo en su particularidad más cruda y real.

 Ambos casos, nos muestran –tal y como si de un laboratorio se tratara- dos células obreras por las que se ha extendido la terrible infección capitalista. Una infección pivotada sobre la base misma del modo de producción capitalista e inoculada en el movimiento obrero a través de los sicarios de Méndez y Toxo. Dos ejemplos que retratan la brutalidad de un régimen que despide, con pulcritud procedimental y de forma “legal” a un trabajador enfermo y a una trabajadora en nómina de un supuesto “sindicato” –imaginamos que a la cúpula de UGT de poco le sirven ya los laboralistas cuando han aceptado gustosos la barra libre patronal -. Una minúscula muestra de la terrible situación en la que se encuentra el movimiento obrero, tras largas décadas de desmovilización, desorganización y alienación. Tanto será así, que estos dos compañeros se vieron obligados a optar por una medida desesperada; la huelga de hambre. Acto que, mezcla de dignidad e impotencia obrera, pone de manifiesto la soledad en la que se han encontrado, más allá de notas públicas, muestras de solidaridad y acompañamiento emocional.

 Esta es la receta burguesa para salir de la crisis; represión y paro para aquellos que desesperados dicen basta, degradación y esclavitud para el resto.

 Así como los casos de Marcos y Miriam, desde el análisis concreto, nos aportan una fiel radiografía de la cruda realidad del proletariado actual, al mismo tiempo no hacen más que certificar el acierto y validez de la política de masas emanada del XIV Congreso del PCOE. Miles de trabajadores como Marcos y Miriam, están pidiendo a gritos la construcción de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores (ACDT), la necesaria e imprescindible reorganización del movimiento obrero entorno a los irrenunciables principios de solidaridad y unidad de clase. Están pidiendo, aún de forma débil, inconsciente y espontánea, el fin del oportunismo en todas sus formas. Marcos y Miriam, no habrían sido despedidos con una poderosa ACDT desarrollada en Cataluña y Canarias, tampoco se habrían declarado en huelga de hambre. Sabrían con certeza que ya sólo el socialismo puede dar solución a los graves conflictos que genera este modo de producción capitalista, máquina criminal cegada por sus propias contradicciones.

 El Partido debe decir alto y claro, que tiene la vacuna para frenar esa terrible infección en el organismo obrero y pasar a la ofensiva proletaria frente a la criminal clase dominante.

 Levantar la ACDT como movimiento socio-político capaz de organizar y concienciar a la clase trabajadora, lastrada y minada por décadas de traición oportunista, sometida a la burguesía en todos los frentes; económico, político e ideológico. Arrancar al proletariado de ese estado de derrota es una tarea que sólo el Partido puede llevar a cabo. Responder, como trabajadores y comunistas, a la llamada de nuestros hermanos de clase, que hoy se muestran impotentes y aislados. Coadyuvar en su férrea organización, elevando su conciencia de clase y haciéndoles sentir lo que verdaderamente son; una clase en sí y para sí, sujeto histórico revolucionario que debe sepultar este sistema agotado y parir las estructuras de la nueva y regeneradora civilización socialista. Trabajar al mismo tiempo y sin descanso por la extensión de la Central Única de Trabajadores, única vía capaz de reconstruir el necesario sindicalismo de clase en todos los territorios del Estado español, fundido a la Federación Mundial Sindical (FSM), como organización obrera antiimperialista.

 A través de nuestra táctica de masas, podrá el Partido engrosar sus filas con los mejores hijos de la clase obrera, siendo capaz de dirigir con firmeza un proceso revolucionario que culmine en la consolidación del Frente Único del Pueblo, como sólida estructura que una en un solo puño a las fuerzas proletarias y populares. No hay y no puede haber otra manera de destruir de raíz la maquinaria explotadora y represora del capitalismo monopolista de Estado que cumplir con nuestro Programa. Sin un poderoso y disciplinado Ejército Proletario, es inviable la revolución socialista. Es por tanto imprescindible que los comunistas elevemos política e ideológicamente al conjunto del proletariado, si queremos arrancar a éste de los brazos del oportunismo en todas sus formas y manifestaciones, ya sean éstas de carácter reformista o izquierdista y sectario. La presencia del Partido entre los nuestros es una tarea histórica impostergable. Es hora de tejer la necesaria ligazón con las masas, desplegando con eficiencia nuestra política de masas y sindical.

 Los trabajadores como Marcos y Miriam, así como el conjunto de las masas laboriosas, deben saber con exactitud que sin un proceso de unidad desde la base, sólo nos espera –a nosotros y a nuestros hijos-, un futuro de esclavitud y miseria. Acumular más derrotas, sólo nos conducirá de cabeza al siglo XIX, retrocediendo hasta nuestro punto de partida como clase explotada. El PCOE no ahorrará esfuerzos y sacrificios para caminar con firmeza hacia el único régimen digno para el género humano; la dictadura del proletariado. Dictadura implacable frente a la minoría explotadora, y el más perfeccionado sistema democrático para las grandes masas productivas. Dado el desarrollo de las fuerzas productivas y la contradicción principal que rige el momento actual que vivimos, ya no pueden existir más etapas intermedias hacia el socialismo

 ¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

  




¿Qué fue de la « Marcha negra » de los mineros españoles?

La tercera « marcha negra » de la historia salió de tres regiones todavía mineras: León, Asturias y Aragón, contra la decisión del Estado español de suprimir las subvenciones a la industria minera, sobre todo a las minas del carbón, que suministran las centrales términas de las empresas eléctricas.

 

La marcha, organizada por los sindicatos FITAG-UGT y FI-CC.OO. afiliados a IndustriALL Global Union, sufrió una represión tan dura como en los tiempos del franquismo, ya vivida durante las protestas contra la reconversión industrial de los años 80.

Los antidisturbios, la policía nacional, y la Guardia Civil sitiaron los pueblos que apoyaban a los mineros con métodos.

Los mineros han combatido duramente, mucho mejor preparados que la mayor parte de la clase obrera de hoy, pero ingenuamente al defender los intereses de la patronal minerA y marchando incluso al lado de alcaldes de la región del PP. Han sido dirigidos por dirigentes regionales de UGT y CCOO que ya estaban negociando una reducción por etapas de las subvenciones sobre un periodo de cinco años.

Los mineros han luchado con la ingenua idea de hacer cambiar de opinión al ministro de industria, es decir, como suele ocurrir, los sindicatos traidores llevan a los mineros a luchar contra un muro, pues omiten a los trabajadores que no son los gobiernos los que toman las decisiones, sino los capitalistas, no sólo españoles, sino franceses o alemanes a quienes interesa que no haya competencia en la producción de carbón.

Se vivieron momentos de gran solidaridad durante todo el recorrido y la llegada a Madrid, donde miles de personas les recibieron y apoyaron. Pero se repite la historia. Un sector muy combativo de la clase obrera (como es el caso también de los trabajadores de astilleros) luchan aislados y con un objetivo economicista y sectorial. Después viene la derrota, la decepción y la desmovilización.

Esos mismos sindicatos han llevado a los trabajadores mineros a defender las subvenciones para los empresarios mineros, tal era el objetivo de la marcha.

Una vez fracasado el objetivo de la marcha, los empresarios de las minas no tardaron en atacar las condiciones de trabajo de los mineros.

Uno de estos empresarios, Victorio Alonso, propietario de UMINSA, ha querido imponer la flexibilidad absoluta para que los trabajadores trabajen más por menos, ya que se ve apremiado para entregar la cuota comprometida de carbón: horarios, jornadas, salarios, vacaciones, horas extras, etc. Entre otras bagatelas los trabajadores deben trabajar 6 días seguidos con jornadas de 10h y 3 días de descanso obligado, pérdidas de salario de hasta 400 euros, reducción de horas extras nunca antes declaradas,…

Los mineros comienzan entonces una huelga sin ser aprobada en asamblea, lo cual provoca las primeras divisiones. Hasta el punto de que una parte de los trabajadores van a trabajar escoltados por la policía.

Todos los miembros del comité de huelga reciben una carta de despido, y el 60% de los trabajadores del exterior deciden continuar la huelga.

Los mineros esperan la negociación entre la administración regional y el patrón, completamente olvidados por los medios de comunicación, con un tremendo desgaste sicológico y económico, y su futuro en manos de las decisiones de otros.

Tal es el resultado de la dirección economicista de las reivindicaciones de los mineros, aislada de los otros sectores de la clase obrera. Un ejemplo de desorganización que se repite constantemente en España, en el marco de una derrota general de la clase obrera que lucha de forma espontánea, fragmentada y a destiempo.

Ninguna organización excepto el PCOE les señala que en su mismo seno, la clase obrera tiene instrumentos para responder de forma unitaria y tomar el poder: la unidad a través de representantes elegidos por ellos, los comités de empresa, los delegados de personal, las juntas de personal…, en centros de trabajo, y representantes salidos de asambleas populares en sus barrios.

Ahí están, ahí siguen, mirando lejos de la única salida digna para la clase trabajadora: el Socialismo.

 




Ante la ruina del sector avícola gallego

Hace escasos días la patronal del sector avícola gallego alertaba del hundimiento del sector, ante las prácticas de las grandes superficies de mantener los precios de la mercancía que ellos producen por debajo de los costes de producción, con el objetivo de utilizar estos productos como “reclamo” para la compra en estas superficies. Ni que decir tiene que ese margen de pérdidas es recuperado aumentando artificialmente el precio de otros artículos.

 Esto es una ley de desarrollo del capitalismo. Los monopolios, en este caso los del sector de la distribución, imponen sus normas. Asimismo, para contrarrestar estos efectos negativos el capital productivo tiende a concentrarse en cada vez menos manos, para poder plantar cara estos otros monopolios. Es decir, cada vez tienden a existir menos productores en el sector avícola, concentrándose la producción en grandes grupos que controlan cada vez más la producción. Y esto naturalmente en quién repercute es en los obreros, porque esa concentración de la producción hace que sean prescindibles miles de empleos en el sector, porque a los capitalistas no les hacen falta.

Los defensores del capitalismo invierten mucho trabajo y gastan millones de euros, por medio del adoctrinamiento en desviar de la mente del trabajador la cuestión de quién dirige y controla la vida económica dentro del capitalismo. Es decir, gastan ingentes cantidades de dinero en la batalla ideológica contra la clase obrera.

Pero, sin embargo, no pueden ocultar el hecho de que en el capitalismo la producción no depende del control democrático del pueblo gallego, sino del poder dictatorial de un número no grande de corporaciones y multinacionales, que tienden a controlar cada vez más dicha producción.

En la esfera económica, el capitalismo es desde sus bases antidemocrático y antihumano. Esto por supuesto, tiene también influencia en la escena política. En la sociedad capitalista, el dinero constituye una de las fuerzas motrices de la política. Y son precisamente las empresas quienes tienen el dinero. Pueden utilizar este dinero para elegir al pelele de turno que se sentará en el sillón del gobierno, pueden controlar los medios de comunicación, etc. Vivimos en una sociedad dominada por las empresas y los monopolios. Por consiguiente, incluso dónde se nos dice que existe democracia, se trata de una dictadura del capital.

El capitalismo es un modo de producción anárquico. Se produce no según las necesidades sino para el máximo beneficio, sin orden ni control. Esta anarquía se encuentra en evidente contradicción con la planificación y coordinación general que una economía requiere objetivamente. Vivimos en una sociedad moderna compleja, en la cual cada una de sus partes depende de otras, encontrándose todas interconectadas.

Los obreros del sector avícola dependen de los empleos, los cuales se encuentran controlados por las empresas productoras . Los trabajadores tienen que ganarse la vida con sus propias manos, ya que las fábricas y maquinaria las tienen en sus garras las empresas. Los comerciantes dependen de que los obreros tengan trabajo, y cuanto menos ventas tengan más tenderá el capital a concentrarse en menos manos, al desaparecer la competencia debido a la bajada de ventas, dando lugar como dijimos anteriormente a la aparición de grandes monopolios como consecuencia de esta concentración de capital. Surgen así las grandes cadenas de distribución, ante las cuales la pequeña tienda de ultramarinos del barrio no puede competir y se ve abocada al cierre. Esto es ley en el capitalismo, y explica el porqué las grandes superficies cada vez controlan en mayor medida el mercado, lo que les permite imponer las condiciones que ellos determinen a los productores, los cuales deben concentrarse si quieren hacer frente a estas condiciones abusivas, y ello lo pagan los obreros con su trabajo. De toda esta ecuación aparecen las crisis sistémicas del capitalismo, ante la imposibilidad por parte del pueblo de adquirir todas las mercancías producidas. Es decir, la crisis es parte intrínseca del capitalismo.

Para poner fin a esto la economía tiene que ser dirigida por un plan central, cuyo objetivo principal sea aumentar el bienestar del pueblo. Pero esto no puede lograrse en el capitalismo, donde la economía está dirigida por las empresas privadas que no persiguen satisfacer los intereses del pueblo y su bienestar, sino sus intereses privados, los cuales consisten en alcanzar la mayor ganancia. Y además, como hemos visto, ese capitalismo tiene sus propias leyes de desarrollo que tienden siempre a aumentar el poder de los monopolios. Sólo bajo el socialismo puede ser dirigida planificadamente la economía.

El poder incontrolado de las empresas hace que de deslocalice la producción hacia áreas dónde los capitalistas obtienen mayores ganancias, a costa de explotar más a los obreros, como puedan ser los países del tercer mundo. Tras las deslocalizaciones sólo queda miseria y paro, pero esto no les importa a las empresas que lo que buscan es maximizar los beneficios. Sobre este tema en Galicia tenemos cientos de ejemplos, vemos como los polígonos industriales menguan cada vez más, impidiendo el desarrollo de las fuerzas productivas y condicionando la depauperación de la clase obrera gallega.

Por tanto el capitalismo, como sistema socio-económico, no acepta responsabilidades por una vida satisfactoria para el pueblo. Los intereses humanos no son asunto de la sociedad capitalista. El capitalismo es brutal y antihumano. Por ejemplo la gente se puede estar muriendo que si no tiene el dinero para pagar la cama de un hospital, está sentenciada. Esto no está pasando en Somalia o Haití, sino en decenas de casos en la Galicia del siglo XXI.

Tal y como de desarrolla la crisis general del capitalismo, en la misma medida se profundiza la crisis de la clase obrera. Y es precisamente esta situación la que obliga a los trabajadores a buscar auténticas soluciones. Y esa solución se llama socialismo. Los propagandistas del capitalismo son bien conscientes de ello. Esto explica la continua y casi histérica guerra propagandística contra el comunismo. Esta es la razón para inventar y propagar cada vez más mayores mentiras y calumnias sobre el socialismo.

Todo esto para mantener los intereses de los capitalistas, que son las ganancias y cómo hacerse todavía más ricos. Nos toca a los obreros, trabajadores y demás clases populares luchar por un sistema que subordine todos sus esfuerzos a un solo objetivo: la vida satisfactoria y el bienestar del pueblo. Ese sistema se llama socialismo.

Es por eso que la única alternativa para los trabajadores del sector avícola es la lucha por el socialismo, por el control obrero de la producción en un sistema que no busque el beneficio de los monopolios, sino el bienestar de los trabajadores. Y ese sistema se llama socialismo-comunismo.

DIANTE DA RUINA DO SECTOR AVICOLA GALEGO

Fai escasos días a patronal do sector avícola galego alertaba do afundimento do sector, ante as prácticas das grandes superficies de manter os prezos da mercadoría que eles producen por debaixo dos custos de produción, co obxectivo de utilizar estes produtos como “reclamo” para a compra nestas superficies. Nin que dicir ten que esa marxe de perdas é recuperada aumentando artificialmente o prezo doutros artigos.

Isto é unha lei de desenvolvemento do capitalismo. Os monopolios, neste caso os do sector da distribución, impoñen as súas normas. Así mesmo, para contrarrestar estes efectos negativos o capital produtivo tende a concentrarse en cada vez menos mans, para poder arrepor estes outros monopolios. É dicir, cada vez tenden a existir menos produtores no sector avícola, concentrándose a produción en grandes grupos que controlan cada vez máis a produción. E isto naturalmente en quen repercute é nos obreiros, porque esa concentración da produción fai que sexan prescindibles miles de empregos no sector, porque aos capitalistas non lles fan falta.

Os defensores do capitalismo inverten moito traballo e gastan millóns de euros, por medio do adoutrinamento en desviar da mente do traballador a cuestión de quen dirixe e controla a vida económica dentro do capitalismo. É dicir, gastan inxentes cantidades de diñeiro na batalla ideolóxica contra a clase obreira.

Pero, non obstante, non poden ocultar o feito de que no capitalismo a produción non depende do control democrático do pobo galego, senón do poder ditatorial dun número non grande de corporacións e multinacionais, que tenden a controlar cada vez máis a devandita produción.

 Na esfera económica, o capitalismo é dende as súas bases antidemocrático e antihumano. Isto por suposto, ten tamén influencia na escena política. Na sociedade capitalista, o diñeiro constitúe unha das forzas motoras da política. E son precisamente as empresas as que teñen o diñeiro. Poden utilizar este diñeiro para elixir o monicreque correspondente que se sentará na cadeira de brazos do goberno, poden controlar os medios de comunicación, etc. Vivimos nunha sociedade dominada polas empresas e os monopolios. Por conseguinte, mesmo onde se nos di que existe democracia, trátase dunha ditadura do capital.

O capitalismo é un modo de produción anárquico. Prodúcese non segundo as necesidades senón para o máximo beneficio, sen orde nin control. Esta anarquía encóntrase en evidente contradición coa planificación e coordinación xeral que unha economía require obxectivamente. Vivimos nunha sociedade moderna complexa, na cal cada unha das súas partes depende doutras, encontrándose todas interconectadas.

Os obreiros do sector avícola dependen dos empregos, os cales se encontran controlados polas empresas produtoras. Os traballadores teñen que gañarse a vida coas súas propias mans, xa que as fábricas e maquinaria as teñen nas súas poutas as empresas. Os comerciantes dependen de que os obreiros teñan traballo, e canto menos vendas teñan máis tenderá o capital a concentrarse en menos mans, ao desaparecer a competencia debido á baixada de vendas, dando lugar como dixemos anteriormente á aparición de grandes monopolios como consecuencia desta concentración de capital. Xorden así as grandes cadeas de distribución, ante as cales a pequena tenda de ultramarinos do barrio non pode competir e se ve abocada ao peche. Isto é lei no capitalismo, e explica o porqué as grandes superficies cada vez controlan en maior medida o mercado, o que lles permite impoñer as condicións que eles determinen aos produtores, os cales deben concentrarse se queren facer fronte a estas condicións abusivas, e el págano os obreiros co seu traballo. De toda esta ecuación aparecen as crises sistémicas do capitalismo, ante a imposibilidade por parte do pobo de adquirir todas as mercadorías producidas. É dicir, a crise é parte intrínseca do capitalismo.

Pra poñer fin a isto a economía ten que ser dirixida por un plan central, cuxo obxectivo principal sexa aumentar o benestar do pobo. Pero isto non pode lograrse no capitalismo, onde a economía está dirixida polas empresas privadas que non perseguen satisfacer os intereses do pobo e o seu benestar, senón os seus intereses privados, os cales consisten en alcanzar a maior ganancia. E, ademais como vimos, ese capitalismo ten as súas propias leis de desenvolvemento que tenden sempre a aumentar o poder dos monopolios. Só baixo o socialismo pode ser dirixida planificadamente a economía.

O poder incontrolado das empresas fai que de deslocalice a produción cara a áreas onde os capitalistas obteñen maiores ganancias, a custa de explotar máis os obreiros, como poidan ser os países do terceiro mundo. Tras as deslocalizacións só queda miseria e paro, pero isto non lles importa ás empresas que o que buscan é maximizar os beneficios. Sobre este tema en Galiza temos centos de exemplos, vemos como os polígonos industriais minguan cada vez máis, impedindo o desenvolvemento das forzas produtivas e condicionando a depauperación da clase obreira galega.

Por tanto o capitalismo, coma sistema socio-económico, non acepta responsabilidades por unha vida satisfactoria para o pobo. Os intereses humanos non son asunto da sociedade capitalista. O capitalismo é brutal e antihumano. Por exemplo a xente pódese estar a morrer que se non ten o diñeiro para pagar a cama dun hospital, está sentenciada. Isto non está a pasar en Somalia ou Haití, senón en decenas de casos na Galiza do século XXI.

Tal e como de desenvolve a crise xeral do capitalismo, na mesma medida se afonda a crise da clase obreira. E é precisamente esta situación a que obriga os traballadores a buscar auténticas solucións. E esa solución chámase socialismo. Os propagandistas do capitalismo son ben conscientes diso. Isto explica a continua e case histérica guerra propagandística contra o comunismo. Esta é a razón para inventar e propagar cada vez máis maiores mentiras e calumnias sobre o socialismo.

Todo isto para manter os intereses dos capitalistas, que son as ganancias e como facerse aínda máis ricos. Tócanos aos obreiros, traballadores e demais clases populares loitar por un sistema que subordine todos os seus esforzos a un só obxectivo: a vida satisfactoria e o benestar do pobo. Ese sistema chámase socialismo.

É por iso que a única alternativa para os traballadores do sector avícola é a loita polo socialismo, polo control obreiro da produción nun sistema que non busque o beneficio dos monopolios, senón o benestar dos traballadores. E ese sistema chámase socialismo-comunismo.

 




Una salida burguesa más

Emilio Pizocaro, periodista y últimamente prolífero autor de escritos mesiánicos, acaba de publicar en Rebelión un nuevo alegato en favor de la revolución democrática, que titula “¿Que está haciendo la izquierda mientras la derecha prepara el cambio cosmético del régimen?”. En él nos alerta, una vez más, sobre la trama que el poder económico del régimen está urdiendo con el objetivo de dar un lavado de cara al sistema político, que tiene por misión restituir la credibilidad del capitalismo, muy deteriorada por la corrupción generalizada.

 Pizocaro nos tiene acostumbrados en sus artículos a contradicciones e incomprensiones, producto de una debilidad ideológica manifiesta, por tanto, de no comprender la psicología de las masas. Al tiempo que recuerda con qué facilidad se aprovecha el imperialismo de las rebeliones árabes, propugna prestar atención a movimientos como el 15M, El Constituyente, -al que pertenece-, El SAT, el 25-S etc. Con lo cual su pronunciamiento sobre la capacidad del imperialismo para irrumpir y distorsionar los movimientos “revolucionarios” pasa a mejor vida, a ser una simple anécdota sin consecuencia alguna y sin que merezca una reflexión en línea a escudriñar en las causas de las debilidades de estas rebeliones. Es evidente, que el imperialismo maneja los movimientos, porque estos carecen de ideología de clase, de estructuras orgánicas disciplinadas y cuyos objetivos no están definidos o no se proponen romper con el capitalismo. Los imperialistas solo tienen que infiltrarse, hurgar en sus carencias, en este caso, en la religión, a la par que modifican su lenguaje para dirigir esa rebelión desnortada.

No podemos olvidar, de ninguna de las maneras, que lo que pretende es “regenerar” y no cambiar el sistema, para ello, aplaude cuanto dice el filósofo Juan Ramón Capella; “No sólo hay que jubilar o poner a la sombra al personal político incapaz que ha venido gobernando el sistema: hay que abrir paso a gentes nuevas no infectadas por la corrupción. Hay que ingeniar un sistema político que quede en manos del pueblo. Que éste pueda controlar y que cuente con mecanismos sólidos de exigencia de responsabilidades”.

A nuestro Mesías, le importa más bien poco la existencia del burgués que roba la plusvalía al trabajador, lo que persigue es que los políticos que legalizan tal corrupción, sean políticos como mandan los “cánones” y no unos corruptos que roban al pueblo o que miran hacia otro lado cuando el PP impone reformas y recortes antipopulares. No, no se trata de una revolución socialista: “No hay soluciones de parche a la crisis del sistema, se requieren soluciones de fondo y esta solucion se llama proceso constituyente, o si queréis, mas claro aún, el horizonte que debemos proponer a los colectivos ciudadanos es una revolución democrática QUE REGENERE TODOS LOS PODERES, TANTO ECONÓMICOS, POLÍTICOS COMO SOCIALES”. – Emilio Pizocaro, “Después del 29 de Marzo ¿Qué?”

El análisis que hace de la izquierda parlamentaria es acertado, al menos en el último articulo, porque en anteriores incluso sugiere a ésta un cambio “profundo”, por lo que al final no está demasiado claro si en su pensamiento aún le ofrece cierto margen de recuperación. Pero, suponiendo que su crítica se radicalice y concluya con la imposibilidad de la regeneración de los PSOE e IU., si lo hace es porque en su opinión la actualización de las formas de luchas y de los objetivos, consiste en rendir culto a la espontaneidad, a la auto-organización horizontal, a la revolución desde la base etc., que constituyen las fuerzas motrices de las revoluciones del siglo XXI, las cuales niegan a la clase obrera su carácter de sujeto revolucionario, para otorgárselo a una masa amorfa.

Decía en  “¿Necesitamos una política para una revolución democrática?” -La verdadera refundación de la izquierda está en la persistencia de las movilizaciones populares que se auto-organizan al margen de los aparatos políticos . Lo más probable es que tras estas movilizaciones germine una política de rebelión popular que logre articular un proyecto de revolución democrática y social-

Al examinar la historia, nos damos cuenta que no hay nada de novedoso ni de revolucionario en sus propuestas. Siguiendo la moda actual, implantada por el pensamiento metafísico burgués, él atribuye al magnetismo del siglo XXI las innovaciones en la lucha social. Así, hace más de un siglo Anton Pannekoek libraba sus batallas teóricas por imponer en el ambiente revolucionario su organización horizontal. El lejano soviet como la cercana CC.OO, uno a nivel popular y la otra en el seno de las clases trabajadoras, en sus inicios, se dotaron de formas de organizaciones autóctonas. Pero, hasta el día de la hoy la historia ha estado sujeta a las leyes de la dialéctica. El salto cualitativo de un régimen de producción a otro, se produce por la lucha de contrarios antagónicos, es decir, entre clases sociales que se repelen, como es la clase burguesa y la clase obrera. El alumbramiento de un nuevo sistema lo tiene que protagonizar la clase que niega a la que está en el poder, por consiguiente, la lucha de base se encuentra en los centros de trabajo a la que se ha de unir los movimientos populares y no lo contrario. Hoy como mañana, la producción de los bienes materiales correrán a cargo de los trabajadores. difícilmente podemos imaginar una sociedad nueva en la que los trabajadores tendrán el deber de producir, y sin embargo; los dirigentes de esa sociedad serán masas amorfas, desclasadas, que desdeñan las organizaciones que se dan los trabajadores.

El problema es que Emilio Pizocaro no se pronuncia a favor de la lucha de clases, probablemente piense que es un concepto trasnochado. Aún así, no nos explica cuales son las razones por las que la clase obrera ha dejado de ser el sujeto revolucionario y cuándo y cómo entregó el testigo a no se sabe quienes.

Pero ¿contra quién o quiénes nos propone que luchemos? En definitiva, contra la corrupción. Más ésta no se produce porque el hombre la lleve en sus genes, o por la existencia de partidos, o es debido al sistema político, la causa de la corrupción es el capitalismo, que basado en la propiedad privada sobre los medios de producción, genera desigualdades, avaricias, abusos, todas ellas manifestaciones de la CORRUPCIÓN con mayúsculas: el modo de producción burgués basado en la explotación de los trabajadores. Es un error y gravísimo luchar contra el efecto -la corrupción- y dejar intacta la causa, el sistema de producción. Algo que a la postre redundará en beneficio de la burguesía y entorpecerá el verdadero proceso revolucionario.

En efecto, no hay solución a ninguno de los problemas que plantea Pizocaro, si no se va contra las estructuras económicas capitalistas y se le opone su negación: el socialismo, de lo contrario, cualquier lavado de cara, no servirá para detener los nuevos brotes de corrupción que serán cada vez más horrendos.

La crisis actual está sirviendo de rampa de lanzamiento a las empresas imperialistas españolas, capacitándolas para dirimir sus diferencias contra el avance de los países que componen el BRIC. La Reforma Laboral, permite al gran capital español obtener el producto barato y la capitalización necesaria para mantener mercados internacionales en peligro de perder e invadir otros nuevos. Es una lucha inter-imperialista, a la que no son indiferentes los pueblos de los países imperialistas como el español.

También la crisis facilita a los ejércitos imperiales desarrollar sus capacidades militares por medio de guerras de rapiñas, que les obliga a incrementar sus mortíferos y criminales arsenales. Así como perfeccionar los métodos represivos de las policias. La Reforma Laboral, pone al descubierto la corrupción de la judicatura: despidos, desahucios… Las instituciones, más que nunca exteriorizan su propensión clasista, hasta la corrupción más repugnante: Parlamento, ayuntamientos…

¿A una organización de este calibre, disciplinada, capaz de utilizar la cárcel y el crimen masivo sin ningún tipo de remordimiento, pretende Pizocaro oponer resistencia y vencerlas, con la organización horizontal? Recordemos que el 15M, la supuesta organización horizontal, mas “original” de la historia del movimiento popular de nuestro país, supuso en la práctica la consagración de una nueva forma de hacer, mezcla de anarquía y burocracia. Las asambleas del 15M en muchos lugares del país, no eran democráticas, curiosamente tenían un programa antes de nacer y todas las propuestas que superaban ese programa, después de tener que plantear una gran batalla con aquellos que introducían el programa concebido y redactado por una dirección oculta, ajena a las asambleas, eran boicoteadas, se perdían en el camino entre las llamadas asambleas de base y las “asambleas” centrales. Y es que la horizontalidad y su dirección básica eventual no facilitaban ningún control por parte de los asambleístas de base.

Con este tipo de organización no vamos a vencer al capitalismo español y europeo, pues de eso se trata. Pero, Pizocaro engaña, no habla claro sobre el imperialismo, de la dependencia del sistema español al europeo y pretende llevar al pueblo, sin dirección científica al matadero y tan solo para cambiar el talante de los políticos parlamentarios.

Lo que quizás no sepa Pizocaro es que la burguesía ante la necesidad de un cambio, cree oportuno ceder ante movimientos que no atentan ni a su poder político y menos aún al económico y está dispuesta, a aceptar sobre el papel que todo lo soporta, cambios que sofoquen a las “masas horizontales”, pues este es el objetivo que éstas se plantean.

Mientras tanto, la realidad nos lleva a una clase obrera arrinconada en sus lugares de trabajo, en donde el terror la hace presa del miedo. Para comenzar una revolución seria, es de vital importancia, que la clase obrera entre en acción desde donde mas le duele al capital, en los centros de trabajo. Empero, es incuestionable, que la psicología de derrota que la abate en estos momentos, es un freno absoluto. Se impone pues, la toma de conciencia de los trabajadores del porqué de su derrota, para tomar aliento. Solo con el conocimiento de causa, con la libertad de conciencia, estarán en condiciones los trabajadores de recuperar su calidad de sujeto revolucionario.

El problema es que ni los movimientos espontáneos auto-organizados horizontalmente, están capacitados para tal misión, ni los culpables de sus desdichas, los partidos políticos parlamentarios, mal llamados de izquierdas, ni los sindicatos, tienen la fuerza moral, tampoco reflexiva para explicarles a los trabajadores, que son ellos por su traición los que les han llevado a la derrota, pura utopía, en ambos casos.

Esto será y es obra de un Partido Comunista armado con la doctrina del marxismo-leninismo, única que ha demostrado en la práctica y en la teoría que el capitalismo es vencible y la única que ha tenido al régimen burgués entre las cuerdas. Y la historia que se muestra inapelable, nos enseña, que durante el periodo de quiebra del movimiento comunista, no ha habido ninguna ideología que la haya sustituido en la dirección de los procesos revolucionarios de verdad. Porque la humanidad en el capitalismo, no ha creado todavía, ni podrá hacerlo jamás, más que dos ideologías, las que representan los intereses de las dos clases principales del sistema capitalista, la clase burguesa y la clase obrera y todo lo que sea rebajar la ideología obrera significa fortalecer y defender a la ideología burguesa.

En pos de esta realidad histórica, el PCOE, que ha conocido muy de cerca muchos de los movimientos preferidos por Pizocaro, se ha propuesto y está llevando a cabo una labor propagandista para explicar a los trabajadores las causas de su situación, a la par que acomete la labor de promover en los pueblos y barrios donde tenemos militantes, asambleas populares, al objeto de configurar el FRENTE UNICO DEL PUEBLO, que se dote de un programa revolucionario de acuerdo con las necesidades de la sociedad moderna, o sea un programa para la democracia obrera cuyo nombre científico es LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.

 

COMISION IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL