1

La dictadura del proletariado y el socialismo son el único camino, la única salida.

En estos pasados días hemos podido apreciar, con absoluta nitidez, un episodio que demuestra que los intereses de los imperialistas están por encima de todo, incluyendo al Derecho Internacional al que tanto apelan para justificar sus guerras de rapiña dictado por ellos mismos. Los estados imperialistas europeos no han dudado en violentar, con absoluta impunidad, todas las normas internacionales, secuestrando al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cerrándole el espacio aéreo y forzando a aterrizar el avión presidencial en Viena, donde la aeronave fue inspeccionada por las fuerzas represoras del servil estado austríaco buscando al norteamericano Edward Snowden, cuyo delito ha sido el haber mostrado pruebas al mundo de cómo el gobierno de los EEUU nos espía, incluyendo a sus ‘socios’ de la Unión Europea. Por lo visto socios también a la hora de espiar, a tenor de lo expresado por Snowden a Der Spiegel en semanas pasadas, donde señaló que ‘la NSA tiene alianzas en las misiones de espionaje con otros gobiernos occidentales’.

Pero nada de esto es novedoso. La ciencia marxista-leninista muestra el proceso que lleva al capitalismo a su fase monopolista y putrefacta, que es en la que hoy nos encontramos; cómo La competencia se convierte en monopolio. De ahí resulta un gigantesco progreso de socialización de la producción[1], de tal modo que el imperialismo “no tiene ya nada que ver con la antigua libre competencia de patronos dispersos, que no se conocían y que producían para un mercado ignorado. La concentración ha llegado a tal punto, que se puede hacer un inventario aproximado de todas las fuentes de materias primas (por ejemplo, yacimientos de minerales de hierro) de un país, y aun, como veremos, de varios países y de todo el mundo. No sólo se realiza este cálculo, sino que asociaciones monopolistas gigantescas se apoderan de dichas fuentes. Se efectúa el cálculo aproximado de la capacidad del mercado, que las asociaciones mencionadas se “reparten” por contrato.[2]. Esta socialización universal de la producción y la concentración de la propiedad de los medios de producción en mano de un número reducido de sujetos implica que “el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más sensible, más insoportable.[3]

Todo esto, no sólo lo pudo comprobar Evo Morales, también lo padecen aquellos que filtran datos que constatan la enorme opresión y la forma en que los bloques imperialistas imponen su duro yugo, su dictadura a nivel planetario, y, fundamentalmente, lo padece el proletariado de todos los países.

Hoy, con más fuerza que nunca, se constata de manera limpia y clara la perfecta caracterización realizada por Lenin sobre el imperialismo y, consecuentemente, la vigencia del marxismo-leninismo como única guía que tiene el proletariado de romper el yugo imperialista. En consecuencia, la contradicción fundamental que rige hoy en el mundo es la contradicción entre imperialismo y socialismo, y no otra.

El oportunismo, en la actualidad, difumina dicha contradicción fundamental, así como el concepto del imperialismo. Unos hablan de la existencia de un mundo multipolar, donde a algunas potencias imperialistas se las cataloga como tal – EEUU, Japón o la Unión Europea -, pero en cambio a otras potencias imperialistas no las caracterizan como tales – China, Brasil o Rusia –sino como potencias que persiguen el desarrollo de los pueblos a través de sus relaciones económicas y comerciales con otros estados, relaciones que ciertamente son imperialistas. Otras manifestaciones del oportunismo se vislumbran cuando se ubica la contradicción fundamental del mundo actual entre el imperialismo y los pueblos o cuando se cubre al imperialismo bajo el manto del neoliberalismo, convirtiendo al neoliberalismo en culpable de todo y, consecuentemente, desviando a los trabajadores de la contradicción fundamental – entre socialismo, aspiración máxima del proletariado, e imperialismo, aspiración máxima de los monopolios – y ocultando la raíz de los males del proletariado a nivel mundial: el capitalismo monopolista de estado.

Un ejemplo de esto último se visualiza con claridad en la Conferencia Europa de Izquierda Unida de 22 de junio de 2013 o en el último comunicado del Frente Cívico-Somos Mayoría, fechado en Madrid a 20 de julio de 2013, nueva formulación oportunista parida por Julio Anguita y grupos de Izquierda Unida. Estas diferentes máscaras oportunistas – con un mismo discurso – señalan como culpable al neoliberalismo impuesto por el bipartidismo, títere de banca y de la troika – como si no fueran lo mismo -, apelando a la movilización ‘ciudadana’ para desarrollar un ‘proceso constituyente’ por el que rescaten la ‘democracia’ sustraída y arrebatada a los ciudadanos por el neoliberalismo.

El mensaje trasladado a los trabajadores por parte de estos defensores del capitalismo no es que el sistema sea el responsable de sus males, sino la forma de gestionarlo, concretamente el neoliberalismo. “Una calamidad asola a buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea destruyendo empleo, servicios públicos, prestaciones sociales y pensiones, frustrando la incorporación de las personas jóvenes al trabajo, haciendo trabajar más años y más horas semanales, impidiendo la seguridad y soberanía alimentarias, neutralizando las Constituciones Nacionales, muchas de ellas resultado de luchas antifascistas (…) Este azote es el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeo, proyecto neoliberal, que desde el Tratado de Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un verdadero golpe de Estado[4] . “(…) el neoliberalismo nos hurtó la democracia al pueblo mediante un sinfín de estrategias que incluye la deuda ilegítima, la imposición de bajadas salariales o reformas laborales decimonónicas y una grosera y tosca manipulación mediática[5].

Puesto que lo que falla para Izquierda Unida y su nuevo engendro oportunista del Foro Cívico, con Julio Anguita a la cabeza, es el neoliberalismo pero no el sistema capitalista, no es de extrañar que manifiesten que su “principal reto será intentar llegar al mayor número de personas para hacerlas partícipes de su necesario protagonismo para cambiar con su participación esa orientación capitalista[6]. Y como para estos oportunistas el problema no es el capitalismo, sino la orientación capitalista, el problema se resuelve mediante las elecciones burguesas siendo ellos los que introduzcan la orientación capitalista necesaria, un ‘capitalismo con rostro humano’ por el que se rescate la ‘democracia hurtada por el neoliberalismo’ como contraposición al bipartidismo. “Este sufrimiento, dolor, humillación e indignación obedece a una causa política: la de la Unión Europea y su orientación desde el año 1992 por la socialdemocracia y la derecha europea. El PSOE y el PP, con el apoyo de las derechas nacionalistas, son coautores y responsables de haber trasladado a Europa el Consenso de Washington[7]“(…) hoy las personas quebrarían con su voto al bipartidismo (PP-PSOE), responsable en lo que le toca de esa orientación neoliberal del proyecto europeo, podríamos deducir que se dan condiciones objetivas para que una fuerza política como Izquierda Unida, la única de carácter estatal que denunció las consecuencias antisociales del primer peldaño de la Europa de los Mercaderes, el Tratado de Maastricht, y los sucesivos Tratados, pueda popularizar en mejores condiciones la necesidad de poner fin a la política neoliberal de la UE y el actual Consenso de Bruselas en torno a un Programa Alternativo a defender en las elecciones europeas de 2014[8]. “El FCSM llama a desmontar el sistema político del bipartidismo que sustenta a la corona y abrir un proceso constituyente que entre otras cosas sustraiga el poder al Rey y su Corte de 40 empresarios y la devuelva a la ciudadanía[9]. “El Frente Cívico Somos Mayoría hace un llamamiento a todos los movimientos sociales y políticos para sostener y hacer crecer la participación ciudadana, de manera que se encamine hacia un proceso constituyente[10].

Como se puede comprobar, estos oportunistas socialdemócratas están engañando al Pueblo Trabajador con el único objetivo de salvaguardar a la clase social a la que pertenecen y sirven, la burguesía; así como su sistema económico, convirtiéndose en su chaleco salvavidas. Ahora, cuando la burguesía española está plenamente integrada en los distintos bloques imperialistas económicos y militares, dicen pretender iniciar un proceso constituyente, algo de lo que abjuraron en 1978 lo que entonces era el PCE tragando con la Constitución – Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del franquismo – y, consecuentemente, con el Capitalismo monopolista de estado. ¿Pretenden acabar con esto? Evidentemente no, primero porque no es posible dar vuelta atrás de la concentración y el monopolio al capitalismo ascensional, pues el desarrollo de éste dio a luz y produce al capitalismo monopolista; es como pretender hacer que un río, en vez de desembocar en el mar, vuelva hacia atrás a su nacimiento. Esto simplemente es imposible, sobre todo porque los monopolios son más potentes económicamente que los estados – que no son más que sus delegaciones que reciben y cumplen disciplinadamente las órdenes enviadas por las agrupaciones imperialistas mundiales – que están dominados y al servicio de ellos. Pero es que además, no es intención de estos oportunistas socialdemócratas de IU cambiar una coma lo establecido, como ellos mismos reconocen cuando su clase social los saca a pasear en foros de economía donde tranquilizan a los monopolios en momentos previos a las elecciones. Para ello basta leer a Cayo Lara cuando en la campaña electoral de los comicios del 20 de noviembre de 2011 señalaba que “el planteamiento estratégico de IU está contemplado en la Constitución Española (…) Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas[11].

La función del oportunismo de IU-PCE, como de Anguita y su engendro, es el de hacer albergar falsas esperanzas a los trabajadores de poder conquistar la justicia social y conquistar mayores cotas de democracia bajo el manto del capitalismo. Deforman sus conciencias, traicionan y engañan al Pueblo Trabajador opositando para gestionar la dictadura del capital a la par que abren falsas expectativas de solución a los problemas de la mayoría obrera dentro del marco del capitalismo. No dudan, como hemos visto, en hablarnos de combatir el neoliberalismo, de reformas fiscales, de democratizar todo – desde el Banco Central, al sistema financiero pasando por las grandes empresas – y poner más barniz democrático, pero todo ello manteniendo la base capitalista y, consecuentemente, la propiedad privada sobre los medios de producción, ello es sacrosanto.

El marxismo-leninismo responde a estos farsantes y a sus políticas de engaño y traición al proletariado, que sirven de cortafuegos al capitalismo monopolista de estado y a la burguesía, pues ésta y sus esbirros oportunistas, como hemos podido apreciar por gran parte de lo expresado, se ven obligados a recurrir a la hipocresía y denominar ‘poder de todo el pueblo’ o democracia general, o democracia pura (burguesa), a la república democrática, al régimen que en realidad impone a las masas trabajadoras la dictadura de los explotadores, la dictadura de la burguesía (…) Perolos marxistas, los comunistas la desmienten y expresan a los obreros y masas trabajadoras, sin ambages, toda la verdad: en la práctica la república democrática, la Asamblea Constituyente, las elecciones populares, etc., significan la dictadura de la burguesía, y para que el trabajo se libere del yugo del capital no hay otro camino que sustituir esa dictadura por la dictadura del proletariado, única forma de gobierno que podrá emancipar a la humanidad de la esclavitud que le impone el capital, de las mentiras, falsedades e hipocresías de la democracia burguesa que rige para los ricos y brindar democracia para los pobres, es decir, lograr que los obreros y campesinos pobres tengan verdadero acceso a los beneficios que otorga la democracia, mientras que ahora (incluso en la república burguesa más democrática) la enorme mayoría de los trabajadores no puede en la práctica disfrutar de semejantes beneficios [12]. Mientras la base económica sea capitalista, mientras los medios de producción estén en manos de la burguesía, el estado estará en poder de ésta siendo un instrumento de dominación y sometimiento mediante el cual impondrá su yugo, su dictadura contra el proletariado. Ante ello, lo que nos dicen estos filibusteros socialdemócratas tipo Cayo Lara es que el planteamiento de su organización es la Constitución de 1978, o lo que es lo mismo, la base económica capitalista.

El marxismo-leninismo muestra quién es el sujeto para acabar con este sistema de explotación y opresión y señala el camino, tapando toda esa palabrería falsa de los chalecos salvavidas del Capital, con IU a la cabeza, por la que se le oculta a la clase trabajadora la naturaleza de clase de esta guerra en la que está inmersa contra la burguesía, vaciando por completo esa naturaleza clasista del problema; así como les cierra sus sucias bocas oportunistas, siendo tajante en que el problema no se solventa dentro del capitalismo, que no es una orientación capitalista la que falla sino el sistema, desde su raíz, desde su base económica a la superestructura que ésta eleva. “Porque no hay otro medio que la dictadura de la clase oprimida para salir de una sociedad en la que una clase impone su yugo a otra. Porque el proletariado es la única clase capaz de vencer a la burguesía y derribarla, es la única clase que el capitalismo ha unido y ha ‘adiestrado’, y está en condiciones de hacerse seguir, o, por lo menos de ‘neutralizar’ a esa masa de trabajadores vacilantes que viven como pequeñoburgueses. Porque los bondadosos pequeñoburgueses y filisteos son los únicos que pueden soñar esas fantasías con las que engañan a sí mismos y a los obreros: que es posible derribar el yugo del capital sin pasar por una larga y difícil etapa de lucha para aplastar la resistencia de los explotadores (…) el único medio de desbrozar el camino que conduce al socialismo es el de sustituir el Estado burgués, así sea la república burguesa más democrática, por un Estado del tipo de la Comuna de París (sobre el cual Marx tanto habló y que Scheidemann y Kautsky desfiguraron y traicionaron), o por un Estado como el de los soviets. La dictadura del proletariado librará a la humanidad del yugo del capital y de las guerras[13].

Pero la traición de IU y del engendro creado por Julio Anguita para con la clase trabajadora no termina ahí, en desorientarla, en hacerle albergar falsas esperanzas de solución dentro del marco imperialista, en movilizarla en la consecución de objetivos políticos que mantengan intacta la base capitalista. El meollo de la traición se constata cuando ese proceso de desorientación se centra en el objetivo de negar al proletariado como sujeto revolucionario, así como su misión histórica, en el objetivo de malformarle su conciencia de clase, de sembrar el anticomunismo y alejar al Proletariado de su ideología – el marxismo-leninismo – y el de atacar a su alma y su arma más eficaz, el Partido Leninista. Los Julios Anguitas de turno no son más que ‘intelectuales’ prostituidos y rendidos a la causa de la burguesía, piezas importantes en su maquinaria ideológica y antiobrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español denunciamos a estos enemigos de los trabajadores que se han convertido en la tabla de salvación de la clase burguesa y su sistema de explotación. Como la ciencia marxista-leninista señala, únicamente el socialismo como base económica y la dictadura del proletariado como forma de estado, puede resolver los problemas que hoy asolan a la mayoría trabajadora y acabar de raíz con este sistema explotador generador de desigualdad, miseria y violencia. Las condiciones objetivas no sólo están dadas, el desarrollo de las fuerzas productivas es inmenso y el proletariado hoy está lo suficientemente instruido y preparado como para dirigir la producción y desarrollar el socialismo; pero para que esto sea posible, la clase, como tal, debe resolver las cuestiones subjetivas, siendo el Partido la respuesta consecuente con la lucha de clases y el instrumento vital en la lucha de clases que transforme la psicología en conciencia de clase. Por ello, estos enemigos jurados de la clase trabajadora no dudan en desarrollar lucha ideológica creando todo tipo de organización que niegue a la organización leninista, que haga que el trabajador no tenga conciencia de su clase, sembrando en éste desclasamiento, anticomunismo, individualismo y escepticismo. Izquierda Unida o el Frente Cívico de Anguita, movimiento el segundo que no es más que la negación del primero evidenciando la contradicción y el oportunismo de Anguita, son movimientos creados en la dirección de recoger al trabajador con psicología e impedir que adopte conciencia de clase, conciencia revolucionaria, en definitiva, subterfugios cuyo único objetivo es engañar al obrero y alejarlo de su Partido, al que los oportunistas niegan y atacan con la máxima virulencia.

El PCOE, fiel a las enseñanzas del marxismo-leninismo, asevera sin fisura alguna que la única salida que tiene el proletariado y demás clases populares maltratadas por el sistema capitalista, es la construcción del socialismo y con ella el Poder de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del proletariado. Para ello, para conseguir que las clases populares, dirigidas por la clase obrera, se emancipen y liberen de las cadenas capitalista, el Partido Comunista Obrero Español está comprometido en el desarrollo y la construcción de instrumentos de poder popular; ya sea en las fábricas y centros de trabajo – unión de los comités de Empresa y Delegados – como en los pueblos y en las ciudades – Asambleas Populares donde la unión de todas ellas converjan en el Frente Único del Pueblo. Ambos, armas del proletariado para luchar contra el capitalismo e instrumentos de intervención política y social de los explotados hoy , pero a la par embriones de los órganos de Poder Popular de la sociedad futura, de la dictadura de los explotados contra los explotadores, que únicamente puede acabar con esta barbarie capitalista que somete y asesina socialmente a millones y millones de obreros, pequeños campesinos, artesanos, y que nos niega tener un presente y un futuro.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 


 

[1]: VI. Lenin. Obras Escogidas en tres tomos, tomo 1. Imperialismo, Fase Superior del capitalismo, pág. 381. Editorial Progreso. Moscú 1961.

[2]: Ibídem.

[3]: Ibídem.

[4]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Págs. 1-2.

[5]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[6]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Pág. 2.

[7]: Ibídem, pág. 8

[8]: Ibídem, pág. 2

[9]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[10]: Ibídem.

[11]:Al socialismo se puede llegar con la Constitución española“.  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137445

[12]: V.I. Lenin: “Democracia” y Dictadura. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág. 368, Ed. Política, La Habana, 1964

[13]: Ibídem, pág. 370-371


 

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La falacia del parlamentarismo

La historia del movimiento obrero mundial ha puesto de relieve la multiplicidad de formas en la lucha política del proletariado: Desde la participación en las elecciones al parlamento, a los ayuntamientos o a otros órganos del Estado hasta las manifestaciones de masas; desde la utilización pacífica de la tribuna parlamentaria hasta la lucha revolucionaria por el poder.

Los comunistas siempre hemos admitido y aceptado esta diversidad de formas. Pero ello no nos ha eximido de decidir, en cada coyuntura política, cuál de estas formas debe ser utilizada como preponderante y cómo organizar las demás formas para apoyar a ésta.

Desde Marx hasta mediados de los cincuenta del siglo pasado, los comunistas utilizaron el parlamento como una tribuna desde la cual proclamaban las reivindicaciones de la clase obrera, sometían a crítica el régimen burgués y se dirigían a las amplias masas. Al mismo tiempo que defendían, frente a los anarquistas, la necesidad de servirse de la lucha parlamentaria, los comunistas denunciaban las ilusiones parlamentarias de los elementos reformistas, conforme a las cuales, las tareas de la transformación socialista podían resolverse por medios parlamentarios.

Pero desde mediados de los cincuenta, y al calor de las llamadas vías pacíficas al socialismo, esta posición fue sustancialmente modificada por la parte euroccidental del movimiento comunista.

Desde entonces ha prevalecido, en esa parte del movimiento comunista internacional, la tesis de que el parlamento, que surgió como instrumento de dominación de la burguesía y de afianzamiento del régimen capitalista, podía utilizarse en el período de crisis general del capitalismo y bajo determinadas condiciones (unión entre socialistas y comunistas, existencia de un poderoso movimiento extraparlamentario y de masa dirigido por el partido de la clase obrera y la intensificación de la lucha por el socialismo y la paz) para resolver las tareas revolucionarias, para llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad. La acción parlamentaria ha constituido en las últimas décadas la forma principal de la lucha política empleada por la parte del movimiento comunista euroccidental. Una forma que sin abandonar su carácter principal, en el curso de los años, ha ido ganando preponderancia respecto a otras, hasta el punto de subordinarlas absolutamente e incluso suprimirlas.

Hoy, la vía parlamentaria constituye el punto de coincidencia estratégica común a todo el movimiento comunista euroccidental con independencia de que algunos de sus partidos componentes se proclamen del socialismo del siglo XXI, marxistas revolucionarios o marxistas-leninistas. La diferencia entre unos y otros consiste en que para los primeros el parlamento burgués ya expresa la voluntad de la mayoría del pueblo, lo cual hace innecesario ningún tipo de dictadura del proletariado, mientras que para los últimos la utilización de la vía parlamentaria en la marcha hacia el socialismo puede conducir a la creación de nuevas formas de la dictadura de la clase obrera, bajo las cuales el parlamento, transformado en el curso de la lucha revolucionaria, sea el portavoz de la mayoría del pueblo.

Por nuestra parte, no negamos la validez que en determinados momentos haya podido tener la lucha parlamentaria para los intereses del proletariado, ni excluimos la diversidad de formas de la lucha política. Sin embargo, existe una diferencia notable entre nosotros y la mayor parte del movimiento comunista euroccidental respecto a la forma principal de lucha política que debemos emplear los comunistas en los países occidentales de Europa.

Estimamos que ni el parlamento burgués -defendido por los exponentes reformistas y revisionistas del movimiento obrero contemporáneo-  expresa la voluntad popular, ni creemos que la vía parlamentaria hacia el socialismo – que defienden los partidos que se reclaman del marxismo-leninismo- pueda conducir a ninguna forma de dictadura del proletariado, en la cual el parlamento pueda transformarse en portavoz del pueblo.

Para el PCOE la utilización de la vía parlamentaria como forma preponderante de la lucha no conduce ni a la dictadura del proletariado ni al socialismo. Esa vía nos conduce al reformismo y a la plena integración en un sistema político que, pese a representar la forma más avanzada del poder burgués, ha llegado al límite de su evolución histórica sin perder su naturaleza clasista y afectada de una profunda crisis que tiene en la realidad del Parlamento su mayor evidencia.

De hecho, la institución parlamentaria que nos presentan hoy como el órgano que expresa la voluntad popular y otros como el órgano que en el curso de la lucha por el socialismo puede transformarse en portavoz de esa voluntad popular, no es más que una “realidad” moribunda que día a día se revela más impotente para evitar la reducción de sus derechos y funciones a la mera formalidad. Una formalidad que se expresa con nitidez meridiana en aquellos países europeos donde el desarrollo capitalista ha alcanzado un alto nivel.

En esos países, entre los que inevitablemente hay que incluir a España, al crecer el área de intervención del Estado en las esferas económica y social, el Gobierno ha ido asumiendo cada vez mayores facultades para dictar normas jurídicas que invaden de forma creciente, campos que en otras fases de la historia del parlamentarismo parecían acotadas por el supremo poder del Parlamento.

Hoy, las opciones en que se expresa realmente el poder político (decisiones de inversión, gestión de servicios, políticas salariales y relaciones internacionales) corresponden al Gobierno y escapan en la mayoría de los casos a la discusión y control del Parlamento. Ese poder real del Gobierno es transferido a la estructura burocrática que se extiende desde la administración estatal hasta la empresa pública.

La burocracia estatal, cada día más cuantiosa, se ha asegurado a escala cada vez más vasta funciones de dirección y control, económica y social. Dispone de unos poderes efectivos de tal envergadura, que precisamente su existencia y actividad dirigente y organizadora tiende a ser el modo más específico de desautorización del Parlamento e incluso, en última instancia, del propio Gobierno.

Por otra parte, y como reconoce cualquier jurista serio, una legislación complicada – cargada de tecnicismos refinados e inasequibles para la mayoría de los ciudadanos y, también, para aquellos parlamentarios que no tengan una sólida formación jurídica -es elaborada y reglamentada por comités de expertos, que atrincherados en órganos de la Administración, ejercen un poder real que escapa a todo control político. Surge así una especie de despotismo tecnocrático que expresa el autoritarismo del Estado burgués y que reduce a la formalidad las funciones controladoras del parlamento. Las manifestaciones más notorias de este fenómeno consisten en el escaso parentesco existente entre los programas generales o la ideología de las fuerzas políticas y el ejercicio real del poder estatal.

Igualmente, las funciones de control del Parlamento sobre el Gobierno son hoy más formales que nunca, como lo ha demostrado la comparecencia última de Rajoy en el senado para dar explicaciones sobre su inocencia o implicación en las corrupciones del PP. Y es así desde el momento en que el Gobierno está compuesto por los miembros del partido que ostenta la mayoría parlamentaria y en esos partidos existe la disciplina del voto.

Por último, la transferencia al plano internacional en proporciones casi absolutas en decisiones económicas y políticas, que en fases anteriores al desarrollo capitalista era competencia de organismo e instituciones nacionales, ha ido acentuándose inevitablemente como consecuencia de la integración mundial del capitalismo, lo cual ha reforzado los nuevos aparatos supranacionales en detrimento de la “soberanía popular” y de su máximo órgano de expresión, el Parlamento.

En tales condiciones consideramos que presentar el Parlamento burgués como el órgano desde donde el pueblo realiza su voluntad política a través de sus representantes electos, es una absoluta falta de rigor, sólo comprensible por razones de cobertura ideológica o por meras necesidades de supervivencia profesional de algunos de nuestros políticos.

La concentración de poderes en el ejecutivo, la omnipotencia de la burocracia estatal y el reforzamiento de los aparatos supranacionales, han limitado las funciones de los parlamentos euroccidentales a la ratificación formal de leyes elaboradas y desarrolladas, en la mayoría de los casos fuera de él, por una burocracia que escapa a su control y que actúa siempre subordinada a las necesidades del capitalismo.

Por todas estas razones el Partido Comunista Obrero Español considera que el Parlamento, que en el curso de la historia no ha podido evitar la reducción paulatina de sus funciones y derechos hasta transformar éstos en puro protocolo, no puede ser, como tampoco antes lo fue, el órgano desde el que se extienda la democracia y mucho menos que ese órgano, de existencia puramente formal, pueda transformarse en un órgano de la dictadura del proletariado, como algunos “marxistas-leninistas” defensores de la vía parlamentaria afirman.

Desde hace muchísimo tiempo hemos escuchado de muchos dirigentes comunistas del occidente europeo que la actividad parlamentaria de los partidos comunistas constituía un poderoso freno a la acción de las fuerzas reaccionarias, a la par, que abría nuevos surcos para la clase obrera en su marcha hacia el socialismo. Pero hoy en 2013, cuando el conjunto de la sociedad eurooccidental está poderosamente influida por las corrientes conservadoras, bien surgidas en los países europeos, bien importadas de los EE.UU, cuando se vigorizan las tendencias abiertamente fascistas en países como Inglaterra, Francia, Italia o la propia España, cuando han desaparecido del horizonte eurooccidental las perspectivas de un próximo acceso al socialismo para algunos de estos países o cuando se ven reducidos los propios márgenes de la democracia burguesa, pese a la acción parlamentaria de los comunistas eurooccidentales, el mensaje de nuestros dirigentes resulta completamente extraño a nuestra realidad.

Para el PCOE, el acceso al socialismo en los países europeos de capitalismo avanzado se producirá como en todos los países donde ha acontecido anteriormente, mediante el surgimiento y desarrollo de una ruptura revolucionaria. Una ruptura revolucionaria orientada a la sustitución del parlamentarismo, como sistema del parlamento, como forma de organización del poder político. Sustituidos por un sistema único de representación popular que abarca todos los órganos de poder, desde los supremos a los locales, unos órganos en los cuales los poderes legislativos y ejecutivos queden concentrados en manos de los representantes del pueblo y que estén dotados de una funcionalidad efectiva.

El Partido Comunista Obrero Español considera que la actividad parlamentaria de los comunistas, no debe constituir el aspecto principal de su lucha. Esa forma de lucha política debe ser relegada a un segundo plano, pero además recuperar su función clásica, la que Marx y Lenin expresaron en multitud de ocasiones, puesto que también para nosotros, la cuestión no es que las movilizaciones de masas faciliten la función reformista, por mucho verbalismo radical que se emplee, de los parlamentarios comunistas. Eso lo hemos hecho durante décadas y nos hemos quedado sin movilizaciones de masas y con raquíticas representaciones parlamentarias limitadas al ejercicio burocrático de la oposición, que en definitiva nada deciden. Para el PCOE, la cuestión es estimular la organización y las movilizaciones de masas (Frente Único del Pueblo – FUP) que algún día tendrá que pasar por encima del parlamento e incluso por encima de algunos de nuestros “camaradas” parlamentarios.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

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Sobre el circo de los enemigos del pueblo celebrado el 1 de agosto en el Senado

Mientras la clase trabajadora del estado español se desangra con más de seis millones de parados, la precariedad cabalga a galope tendido y los obreros son despojados de sus viviendas, saqueados por el estado y por los empresarios, auténticos dueños de dicho estado; los políticos del sistema a sueldo de la burguesía tuvieron ayer una cita parlamentaria en las dependencias del Senado para parlotear sobre el caso Bárcenas y la financiación ilegal del Partido Popular.

Si algo quedó claro en dicho debate es que a los políticos del sistema les importa absolutamente nada la situación y los problemas del proletariado y los distintos sectores que lo componen; al igual que también quedó meridianamente nítido que todos ellos son corruptos.

La base de defensa del Presidente del Gobierno fue la apelación a la presunción de inocencia y el y tú más, no dudando en pasarle por la cara al Partido del GAL – PSOE – su financiación ilegal. La esencia corrupta de este sistema quedó ayer claramente retratada en el Senado y todos los partidos defensores de este sistema capitalista tienen sus casos de financiación ilegal como por ejemplo Pallerols (Unió Democràtica de Catalunya), Gürtel (PP), Filesa (PSOE), Caso ERE (PSOE), Invercaria(PSOE), Caso AVE (PSOE), Naseiro (PP), Tragaperras (PNV), Casinos (Convergència Democràtica de Catalunya), Palau de la Música (Convergència Democràtica de Catalunya), Caso Cuiña (PP), etcétera, por no hablar de las condonaciones de préstamos y donaciones realizadas por las grandes empresas a los distintos partidos del Capital. Y es que el estado está corrompido desde el Jefe del Estado, puesto a dedo por Franco, hasta los sindicatos del sistema al servicio de la Patronal, CCOO y UGT.

El cinismo, la hipocresía y la sinvergonzonería fue la constante del ‘duelo’ parlamentario de ayer, para mayor bochorno de los trabajadores y sus familias que sufren todos los embates de estos sicarios de la banca y los monopolios. Rajoy ha demostrado no tener ni escrúpulos ni vergüenza cuando ha apelado a la presunción de inocencia para salvar su cara, una cara que es la de un sistema cuya médula es la violencia, el robo y la explotación, donde al trabajador se le niega todo y al explotador y al ladrón se le dan todo tipo de facilidad. Esa presunción que pide Rajoy para él es la que su sistema, y sus leyes, le niegan al obrero cuando le roban al obrero todo tipo de derecho, cuando concede al Empresario la potestad para cometer todas las fechorías que le venga en gana con absoluta impunidad ¿Qué presunción de inocencia le otorgan las leyes del Partido de Rajoy y de Bárcenas a los obreros despedidos? NINGUNA, por el contrario otorgan al burgués la prerrogativa de ser juez y condenar al obrero al despido.

Bárcenas, gerente durante casi 20 años en el PP y tesorero, no es más que un ejemplo de lo que se cuece en los partidos del sistema: admitir dinero de los empresarios para que los cargos públicos sirvieran a los intereses de éstos; esta es la fórmula que rige en el capitalismo y el papel que juega el estado burgués y sus partidos. Este dirigente del Partido Popular amasó en base a esta práctica una fortuna multimillonaria y evadió capitales a cuentas en Suiza, Uruguay, etcétera.

El espectáculo ignominioso de ayer mostró al Pueblo trabajador que ni este sistema ni sus instituciones burguesas nos sirven. ¿Acaso un burgués va a reconocer que es un ladrón? ¿Acaso la moral del burgués no está forjada en el robo, la injusticia y la explotación? Estúpido es el que piensa que ello va a acontecer. Estúpido, o traidor cuando se aceptan el sistema capitalista y las instituciones burguesas y en ellas se implora al Presidente del Gobierno “que dimita y convoque elecciones generales para darle la voz al Pueblo” ¿Acaso bajo este sistema el Pueblo Trabajador tiene voz cuando está despojado de absolutamente todos los medios que están en manos de la burguesía? El oportunismo de IU nuevamente salió a relucir como chaleco salvavidas de este sistema explotador, como esperanza regeneradora de una democracia burguesa que, como decía Lenin, es la mejor y más eficaz máscara que puede adoptar el estado burgués y que mayores beneficios y dominación otorga a la clase burguesa. Mientras los trabajadores no mandemos al estercolero de la historia al capitalismo y su estado y construyamos el Socialismo y elevemos su superestructura jamás tendremos ni democracia, ni libertad ni justicia, sino todo lo contrario.

Todos los canallas congregados ayer en el Senado son antiobreros y defensores a ultranza de los intereses del Capital, cuya hegemonía política está definida en la Constitución de 1978 que concreta la implementación del estado. El resultado de ello es un estado que le roba todo al Pueblo y que le otorga toda la impunidad al explotador y al corrupto, donde los tribunales sentencian a los obreros en las Magistraturas e indultan a los corruptos, banqueros y empresarios.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a toda la militancia a desplegar la política de masas expresada en nuestro Programa para, junto con el proletariado y todos los sectores sociales que lo componen, desarrollar el Frente Único del Pueblo a través del cual defendamos e impongamos nuestros intereses de clase, habida cuenta de que las instituciones burguesas no tienen otra misión que robarnos y oprimirnos. Los trabajadores no tenemos más salida que construir el Socialismo e imponer el dictado de la mayoría trabajadora.

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO! ¡POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

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PCOC: ¿Dónde están los grandes corruptores?

 

 

 

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que el comité de administración de los negocios de la burguesía”

 

Karl Marx

 

La superestructura burguesa del régimen capitalista en el Estado español –inmerso en la enésima crisis de superproducción-, no descansa en su agotadora tarea de diseminar la corrosiva ideología dominante, que tal y como afirmó Marx, no es otra cosa que la ideología de la clase dominante. Nuevamente, sonados casos de corrupción inundan los medios de propaganda a todas horas, en una orgía frenética que llena horas de televisión y escupe riadas de tinta en los numerosos diarios comerciales de la burguesía. Y una vez más, estos altavoces al servicio fiel del orden establecido, vuelven a hablar enloquecidos de corrupción –de forma abstracta e inconexa-, y vuelven a guardar un mutismo ensordecedor respecto a la causa troncal de ésta; el modo de producción capitalista, al que tan a gusto sirven.

 

Mientras los corruptos son expuestos insistentemente y a modo de cabezas de turco, nadie conoce ni sabe de la simple existencia del verdadero motor de este modo de producción; los grandes corruptores, los grandes capitales capaces de poner a su servicio gobiernos enteros. Esta oligarquía financiera –ama y señora del Estado español- no aparece por ningún lado, y no nos sorprende que así sea. Es por ello que el régimen se esmera en construir discursos infantiles y grotescos a fin de salvar los engranajes corruptos del sistema; señala a los “caídos”, maldiciéndose por los “excesos” individuales o grupales de unos “políticos desvergonzados”, para acabar concluyendo que éstos han de ser “removidos” a fin de que todo vuelva al “estado natural de las cosas”. Así, entre Gürtels, Bárcenas, ERES o Palaus, el mito religioso de “la humanidad pecadora” que se “redime” con unas cuantas dimisiones o con un par de reformas aquí o allá, corrigiendo la inefable “codicia humana”, se abre camino entre les masas trabajadoras.

 

Bajo toneladas de fango, la institucionalidad burguesa -arrastrada por un régimen económico que sólo oferta paro, sobreexplotación y miseria a la clase obrera-, vuelve a reforzar la matriz de opinión dictada por la ideología dominante, al objeto de engañar a la clase trabajadora y blindar los sagrados principios fundacionales del corrupto cicle de acumulación capitalista; la propiedad privada sobre los medios de producción y la explotación asalariada. El capitalismo y sus relaciones de producción, netamente reaccionarias en su etapa imperialista, son sistemáticamente silenciados a la “opinión pública”, al tiempo que la oligarquía financiera e industrial permanece emboscada y protegida por sus eficientes lacayos políticos y sus no menos efectivos periodistas de cámara. Se precisa que el frondoso árbol de la corrupción, no deje ver el inmenso bosque capitalista a millones de trabajadores. Y se precisa ante todo, no relacionar el árbol con su entorno y por supuesto guardarse mucho de citar a los propietarios del putrefacto bosque.

 

En un régimen donde ya cerca del 70% de trabajadores se sitúan por debajo de los 1000 euros mensuales y donde el paro, los desahucios o los suicidios proletarios no hallan techo, los altavoces del capitalismo monopolista de Estado hablan una y otra vez de millones de euros evadidos, blanqueados, desaparecidos, defraudados, en definitiva robados al pueblo trabajador por la inacabable serie de delincuentes políticos de turno. Resulta una maniobra grotesca que un modo de producción que compra y vende la mercancía fuerza de trabajo en la base misma del régimen, trate de evadirse de cualquier responsabilidad estructural en las diferentes prácticas corruptas que afectan a sus servidores políticos, sindicales, judiciales o policiales. Por más que se empeñen, el capitalismo desde que es tal, no puede funcionar sin poner en marcha las palancas de la corrupción en toda su estructura y superestructura. El capitalismo -en crisis o sin ella-, no es más que la representación material más pura de la corrupción económica, política e ideológica.

 

Por ello resulta penoso que cale entre buena parte del pueblo trabajador, el mensaje falaz y alienante entorno a mágicas recetas “contra la corrupción”; ya sea a través de cambios de gobierno y reformas sistémicas (oportunismo), ya sea a través de la mitología burguesa que sin rubor alguno afirma que “la vida es así, no hay nada que hacer, todos somos corruptos”.

 

Nos entretienen con supuestas “revelaciones”, donde los partidos y sindicatos del régimen son “financiados de forma irregular”, como si tal cosa no sucediera ya desde 1977. Con individuos con larga experiencia y trayectoria al servicio de la oligarquía española que se topan de repente con millones de euros en Suiza, también como si tal cosa fuese una “novedad histórica”. Sabedora de su inferioridad numérica y de su carácter puramente parasitario, la oligarquía financiera se esconde tras su Estado, lo pone a su entero servicio, a fin de no revelar que es precisamente ella la que paga la fiesta de los corruptos al objeto de seguir maximizando beneficios, ley universal de la que no puede ni quiere desprenderse. ¿Qué poden representar los 3%, las cantidades desorbitadas inyectadas en los diferentes partidos y sindicatos burgueses, las desviaciones de capitales, las numerosas cuentas en paraísos fiscales, sino un mecanismo estructural del sistema? Un auténtico ejército de políticos, jerarcas sindicales, jueces, fuerzas de orden público o altos funcionarios que bendicen y aplican las leyes que el IBEX-35 les dicta. Un IBEX, por cierto, con gran presencia catalana; “el camino a Ítaca” está lleno de aventuras financieras.

 

Así pues, bajo esta sobredosis de “información de corruptos” y esta inacabable exposición de fauna delincuencial (cabezas de turco ya amortizadas), el 15 de julio de 2013 –en medio de un silencio sepulcral- nos enteramos que los grandes corruptores, los grandes patrones capitalistas del régimen citaban a su gestor político –el actual Presidente del Gobierno español- en la Moncloa. Allí mismo, los señores Alierta (Telefónica), Sánchez (Iberdrola), Fainé (Caixabank), Brufau (Repsol), González (BBVA), Del Pino (Ferrovial), o Roig (Mercadona), entre otros, daban renovadas instrucciones a su títere político del momento. Bajo la cómica mascarada del “Consejo Empresarial por la Competitividad”, la plana mayor del capitalismo monopolista de Estado – más conocida como “marca España”-, instaba al Presidente de su Gobierno a acelerar la depauperación de la clase trabajadora y clases populares. Las órdenes claras y nítidas; intensificar la esclavitud asalariada en el sector privado (“reforma laboral”), el estrangulamiento de los trabajadores jubilados (“reforma del sistema de pensiones”), así como el despido masivo de trabajadores en la función pública (“reforma de la administración”).

 

No es necesario decir que el Presidente del Gobierno de la oligarquía, al finalizar tan magna reunión de pastores, asintió obediente y agradecido, asegurando que cumplirá con “su programa”, tal y como está haciendo hasta el día de hoy. Evidentemente tampoco se habló de la monstruosa evasión fiscal de los monopolios allí reunidos ni de les SICAVs de las que gozan sus directivos. Así pues, mientras los grandes corruptores marcaban el camino al gran corrupto, los consorcios mediáticos burgueses seguían entreteniéndonos con un tal Bárcenas.

 

Es necesario erigir la sólida estructura de poder proletario entorno a la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, es urgente la consolidación de un Frente Único del Pueblo si queremos ser capaces de enfrentar las criminales embestidas de un Estado burgués putrefacto que nos quiere situar en nuestra casilla de salida en la historia; el siglo XIX.

 

Frente a la realidad explotadora, corrupta y alienante del imperialismo, es necesario organizar la revolución socialista en todos los frentes. Sólo el socialismo puede poner las bases indispensables para erradicar la corrupción, sólo el socialismo puede destruir de raíz las relaciones de producción capitalistas.

 

 

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

logopcoc


 

Castellano




No a la justicia burguesa

La abogacía del Estado pide dos años de cárcel para Sánchez Gordillo y Diego Cañamero por la ocupación realizada hace un año de la finca Las Turquillas de propiedad militar, así como un año y seis meses de cárcel a 50 compañeros del SAT por los mismos “delitos”.

EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL muestra, una vez más, su solidaridad con los compañeros imputados, a la vez que llama a los trabajadores y a todos los sectores populares a manifestar su repulsa contra la justicia burguesa, que en la hora presente y en casos gravísimos de corrupción estatal se revela como una de los más firmes pilares del régimen de explotación capitalista, asediando a quienes no se resignan con el actual estado de cosas y luchan por transformar las condiciones de las clases trabajadoras, mientras descaradamente pone camino de rosas a los verdaderos delincuentes sociales: al gran capital y a sus instituciones.

Cuando la ley machaca a los hijos del pueblo, esa ley debe ser abolida por la lucha, vulnerada con la rebeldía. En esa dirección los comunistas estaremos siempre al lado de quienes se rebelan contra lo establecido por ser lesivo a los intereses del pueblo trabajador.

¡CON LOS COMPAÑEROS DEL SAT!

¡NO A LA JUSTICIA BURGUESA!

¡VIVA LA UNIDAD DE LAS CLASES TRABAJADORAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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Los servicios secretos de los Estados al servicio de las empresas

Según reconoce el propio diario burgués francés “Le Monde” el pasado 4 de julio en varios artículos dedicados al espionaje entre distintos países imperialistas (EEUU, Gran Bretaña, Francia, Alemania…), la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE) de Francia «pone a disposición de los grandes empresarios franceses en una sala de su sede en París documentos comerciales confidenciales robados gracias a potentes medios de intercepción de los que dispone la agencia francesa. Esas salas están pensadas para ayudar a los empresarios a ganar mercados desvelando los secretos de los adversarios»1

Ejemplos concretos que presenta el diario son:

    • Noviembre de 2011: el presidente de la empresa aérea China Eastern pilla in fraganti a tres tipos registrando sus maletas en su habitación del hotel Crown Plaza de Toulouse. Los agentes de la Dirección Central de Información Interior (DCRI) son defendidos por el ministerio de Interior apelando a «intereses superiores de Estado».

    • En 1989 el FBI desmantela una red de agentes de la DGSE infiltrados en compañías americanas, entre ellas IBM, Texas Instrumens y Corning Glass.

    • En 1995 el jefe de la CIA en París y otros colegas diplomáticos son expulsados por Francia después del descubrimiento de una trama de espionaje económico.2

ArnaudDanjean
Arnaud Danjean ex-miembro de la DGSE preside la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo

Según el propio presidente de la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo, Arnaud Danjean, «este espionaje existe desde siempre. Todos los servicios de información occidentales se espían. No hay amigos, sólo aliados […] Poner todo en cuestión es un sin sentido.»

«El día que se ponga todo en su sitio se corre el riesgo de ver que Francia o Alemania disponen de medios técnicos para interceptar las comunicaciones de embajadas o de empresas extranjeras en su suelo.»3

Con tan pasmosa tranquilidad reconocen los servidores políticos de los capitalistas que el Estado está al servicio de sus amos. Para ellos, que el pueblo sepa la verdad, es un «sin sentido» y un «riesgo».

Mientras tanto, los ilusionistas de izquierda que pretenden trasvestir la dictadura capitalista de «estado de bienestar » siguen hipnotizando al pueblo con cantos de sirena haciéndole creer que podemos reformar el Estado capitalista para ponerlo a nuestro servicio.

Bajo el capitalismo monopolista de estado, el pueblo trabajador está despojado de todo tipo de derecho y condenado a la miseria y la muerte. Únicamente acabando con el imperialismo y alzando el socialismo la mayoría proletaria podrá tener una vida digna.

Para ello, el Proletariado debe imponer su dictadura debiendo construir su estado, un Estado Socialista que debe ser conformado por la unión de todos los sectores sociales que componen el Proletariado organizados en la dirección de la construcción del Socialismo, o lo que es lo mismo, la conformación de un Frente Único del Pueblo. Es de esta manera concreta que el pueblo trabajador puede tomar el poder para acabar con la miseria que nos asfixia.

 

Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE

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Comunicado de solidaridad con Evo Morales y el pueblo de Bolivia

El Partido Comunista Obrero Español muestra su más enérgica protesta por el proceder de varios países europeos, entre ellos “España”, que han prohibido al avión procedente de Rusia, en el que viajaba Evo Morales, sobrevolase Francia, Italia, Portugal y España, basándose en que transportaba a Edward Snowden.

Al romper todas las reglas diplomáticas, los gobiernos europeos violan los derechos internacionales, demostrando una vez más su sometimiento lacayuno al imperialismo norteamericano. Por su parte, el gobierno del PP, que se regodea de un patriotismo exacerbado, es un gobierno débil, enfermizo y vendido a las potencias europea y yanqui.

Este gobierno no representa el sentir de nuestro pueblo, que desea unas relaciones internacionales democráticas y en igualdad de condiciones entre todas las naciones. Por el contrario, su odio al pueblo trabajador y a los derechos de los pueblos que componen el estado español preside su reinado, llevándole a caer vilmente en brazos de quien le espía y le impone sus condiciones vejatorias.

El PCOE muestra su solidaridad combatiente con Evo Morales y con el pueblo de Bolivia y hace un llamamiento a los trabajadores y a los pueblos del estado español para que muestren su repulsa al neofascismo gobernante.

¡POR EL SOCIALISMO!

¡POR UNAS RELACIONES INTERNACIONALES DEMOCRÁTICAS!

¡ABAJO LOS IMPERIOS!.

Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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El espionaje pone en su sitio a la «comunidad internacional»

Las revelaciones sobre la envergadura del programa americano de vigilancia Prism y su equivalente británico Tempora ponen al descubierto la falacia de la “comunidad internacional”.

La « comunidad internacional » es una especie de sujeto abstracto que pretende representar la defensa de los derechos humanos en el mundo y que hasta los partidos de « izquierda » y sindicatos mayoritarios encumbran para depositar en ella la esperanza de solucionar todo conflicto a nivel internacional. Estaría basada en una colaboración e interés común por parte de los países « democráticos »

Pero en un mundo dominado por los monopolios que compiten entre sí y que se disputan la hegemonía de las instituciones políticas internacionales no podemos encontrar más intereses diferentes entre ellos cuando no conflictos bélicos. Imposible esperar un “interés común”.

Los distintos Estados nacionales o supranacionales como EEUU o la Unión Europea ponen al servicio de sus monopolios respectivos las tecnologías de la información más avanzadas para espiar a los otros países con el fin de obtener datos estratégicos desde el punto de vista económico e industrial.

En EEUU es la NSA a través del programa PRISM, en Gran Bretaña es la Agencia de Información Británica GHCQ la que usa el programa Tempora, en Francia se espia a través de Thales,… ninguna potencia imperialista se priva de estos métodos.

El espionaje como la corrupción tienen una raíz económica basada en el grado de desarrollo del capitalismo, el más avanzado, donde los monopolios manejan y controlan a su antojo a los Estados para conquistar el mercado y eliminar competidores.

Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE

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PCOE Córdoba: La lamentable situación de ACSUR, víctima de la avaricia y el saqueo.

No es la primera vez que ocurre, ni será la última en la que un empresario aproveche el contexto de crisis capitalista con el fin de agudizar la explotación y la estafa a sus empleados. Esto ha ocurrido en nuestra ciudad en la conocida empresa ACSUR, dedicada al mantenimiento de la empresa de aguas EMACSA. Esta empresa constituida por 57 trabajadores los cuales están sufriendo retrasos de sus salarios y pagas correspondientes, así pues, enero, febrero, posiblemente marzo, la paga extra de navidad y los atrasos de la revisión de salarios de 2012. Obvio es la extrema necesidad de recibir lo que es suyo de estos trabajadores para poder sobrevivir, pagar su comida y sus diferentes tributos como es la luz, el agua, la casa etc.
Esta empresa fue creada hace 12 años por sus trabajadores, y el año pasado debido a problemas económicos tuvieron que venderla al empresario Rafael Diz, dicho empresario es socio de otras 15 empresas, la cosa no se queda ahí, la cosa está en que ha creado otra empresa llamada “Canalizaciones y Viales Andaluces SL” para participar en el concurso de mantenimiento de EMACSA, es decir, para ocupar el puesto que le corresponde a la empresa ACSUR y a sus trabajadores. Se puede observar claramente que este empresario, Rafael Diz está saboteando la empresa ACSUR y a sus empleados que fueron sus fundadores con el objetivo de su beneficio en otra empresa, algo completamente natural en el capitalismo el buscar el máximo beneficio de unas pocas de personas perjudicando a la mayoría, en este caso los 57 trabajadores que aun siendo los fundadores de la empresa están siendo víctimas de un plan vil y estafador. Rafael Diz no solo se contenta con destruir, sabotear y robar el salario de los trabajadores sino que además parece que se ha quedado con dos cheques de 350.000 euros y otro de 267.000  que los trabajadores pusieron a su disposición con el fin de sanear la empresa. Según los trabajadores: Los dueños “se están enriqueciendo a consta de empobrecer a sus empleados”.
Los trabajadores han respondido y van a iniciar una huelga de 12 días y no descartan otros medios de protesta. Desde el Partido Comunista Obrero Español de Córdoba tienen todo el apoyo posible en estos duros momentos y denunciamos todos los casos en los que se está estafando y explotando a los trabajadores, obreros y campesinos del todo mundo. Exigimos que sean entregados los salarios atrasados y sea devuelta la empresa a sus legítimos dueños, los 57 trabajadores de ACSUR.
¡TRABAJADORES DEL MUNDO, UNIOS¡
 

Comité Provincial del PCOE en Córdoba




PCOE Sevilla: ¿Cómo actuar?

¿CÓMO DEBE ACTUAR EL COMUNISTA?
En los periodos de declinación del movimiento obrero, como el presente, los trabajadores observan conductas inapropiadas a sus intereses de clase, que llaman la atención del nuevo militante, al menos, le suscita dudas debidas a su desconocimiento teórico o a su falta de práctica. El marxismo-leninismo, ofrece respuestas, tal vez, las que no espera el militante, porque las cuestiones están planteadas como clase y no como individuo, tal como dijera Lenin. Es decir, si queremos conocer el estado actual de la clase obrera, no debemos fijarnos en tal o cual obrero, ni en grupos concretos de obreros. Un individuo desconcienciado, según su estado de ánimo puede adoptar posiciones contradictorias en situaciones distintas, a veces “revolucionarias”, por tanto engañosas. De lo que se deduce que nadie debe esperar que el problema de sus relaciones políticas con su vecino, o con su compañero fulano de tal, vaya a ser resueltas matemáticamente al término de la lectura de este documento. Sin embargo, es probable que adquiera conocimientos suficientes para comprender su psicología y tras sucesivas conversaciones o debates con él obtenga los datos precisos para marcarse una táctica de convencimiento que le ayude a atraer su atención. Ahora bien, pretender llevar a la clase obrera a la revolución por medio de charlas individuales o colectivas de grupitos de obreros (sin desdeñarlas) es aplazar la revolución eternamente. 
Previamente, es necesario y fundamental el estudio de principios elementales del marxismo-leninismo, como es la relación entre bases económicas y superestructuras, estudiando y preparando los clásicos del marxismo-leninismo principales así como otras figuras relevantes(Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Hoxha, José Díaz, etc.) para su debate en las células. A la vez, conviene saber qué es el pensamiento y cómo surge, que también se hallan en los citados documentos. Y por último, le ayudará bastante entender la relación que existe entre psicología y conciencia, expuesta como no podía ser de otro modo en las obras que citamos.
 
No obstante, conviene recordar antes de comenzar que la conciencia en el mundo es producto de la materia altamente organizada en movimiento (hombre). Este principio es válido para la toma de la conciencia de clase, solo alcanzable como clase, cuando los obreros están en movimiento.
 
Puede darse el dato de que al hablar con un compañero de trabajo una y otra vez, no podamos convencerle y por este motivo desesperemos, o lo que es peor, le cataloguemos como reaccionario; en cambio, es muy posible que su comportamiento después de varias asambleas varíe sustancialmente, en ellas deja de ser individuo para convertirse en clase. Luego, secundará la huelga, se enfrentará a la patronal que le enseñará los dientes y si el conflicto se encona pueden hacer acto de presencia las fuerzas represivas. Si el dirigente es capaz de utilizar todos estos movimientos extraordinarios para descubrirle las maldades del Estado y del capitalismo(no quedándose en la mera lucha economicista) que él mismo comprueba en la práctica, es casi seguro que habremos ganado un compañero para la revolución. Lo que mil charlas no han conseguido, lo ha logrado el movimiento. De todas formas, las conversaciones han ido calando en el compañero; aunque éste demuestre lo contrario. Tal vez, nuestras enseñanzas sin movimiento les son dadas como un mundo muy lejano y por consiguiente utópico, por lo que se aferra a su realidad para no verse envuelto en lo que él valora como extrañas y peligrosas aventuras. Lo que sucede es que con el movimiento de la sociedad, el mundo teórico que le describíamos se ha tornado en una cruda realidad, que él ha tenido la ocasión de afrontarla colectivamente con sus compañeros obteniendo una pequeña victoria. La unidad ya es posible en su cabeza, el triunfo también y algo más, como es nuevo, su incomprensión le llevará a las mismas dudas del militante novato y considerará reaccionario a aquellos compañeros que no han secundado la huelga o no asisten a las asambleas. Todo es un proceso.
EL ASALARIADO, PRODUCTO BURGUÉS
 
El obrero industrial nace en el sistema de producción capitalista es su producto genuino, como tal pertenece a este mundo en donde gobierna la propiedad privada sobre los medios de producción. A una tal forma de propiedad corresponde un sistema determinado de vida (el burgués). Su ilusión reflejo de la realidad que vive, es ser un burgués de verdad, ganar dinero y tener todo cuanto aparentemente puede lograr, pero nunca lo conseguirá y toda su vida estará guiada por el anhelo de “individualizarse” constituir su empresa y si no puede por problemas económicos, esperar ese golpe de suerte de un sorteo multimillonario. ¿En qué otra cosa puede pensar? ¿Qué otro mundo existe para él si no hay nadie que se lo muestre? Pensemos durante un instante si un bebé es abandonado en la jungla y algún animal, lo amamanta y consigue crecer. Es evidente, que solo tendrá de humano su aspecto, pero su pensamiento y conducta corresponden al ambiente en el que se ha criado. Jugará y se peleará con sus hermanos de leche, respetará a su madre adoptiva, aguantará estoicamente sus reprimendas, al igual que hacen sus otros hermanos, cazará al estilo de su nueva especie, pero él no puede ni siquiera imaginarse que existe otro mundo al que él debe pertenecer. Tendrá que venir un semejante suyo y después de un largo período de enseñanza, hablará, pensará de otra forma y podrá iniciar su vida humana. 
 
Del mismo modo sucede con la conciencia de clase. El obrero piensa y obra como un trasunto burgués, tendrá que venir otro obrero que se ha reencontrado con su verdadera naturaleza y con paciente pedagogía lo deberá adiestrar para arrancarlo de su mundo discordante.
A pesar de que en términos generales el obrero piensa como un burgués, no es correcto opinar que el discurrir de todos los obreros es idéntico cien por cien. En la conducta del individuo, en su forma de cavilar intervienen muchos factores, el primero las estructuras económicas, como hemos visto, después dependerá del lugar que ocupe en el proceso de producción, es decir, según a la clase a la que pertenece, al estrato que ocupa dentro de esta clase, a la educación recibida, al ambiente social en donde se desenvuelve, al entorno familiar etc. Pues aunque todos estos elementos son también productos del sistema de producción burgués, no obstante, intervienen con matices y contradicciones para acentuar o atenuar sus prejuicios burgueses.
El marxismo explica que mientras las fuerzas productivas conectan con las relaciones de producción dadas, la sociedad progresa armónicamente, pero cuando las fuerzas productivas se desarrollan mas allá de determinados límites, entran en colisión con las relaciones de producción y maduran las condiciones para la revolución.
Trasplantemos la teoría a la práctica. La pequeña empresa brota de las entrañas del capitalismo sin más, el sistema la está reproduciendo constantemente. Pero la pequeña empresa representa unas fuerzas productivas poco avanzadas, por consiguiente, y siguiendo la doctrina marxista, no se dan las condiciones para la revolución o para sustituir la sociedad. ¿Por qué? ¿Qué es lo que se refleja en la mente del obrero?
Imaginemos un pequeño taller del metal en el que para fabricar una pieza intervienen una pequeñísima división del trabajo: un tornero, un fresador y un peón. Es evidente que el patrón está interesado en que sus tres operarios conozcan perfectamente los tres tipos de trabajo, pues la ausencia de uno de ellos por enfermedad ocasionaría un grave trastorno en la producción. Una vez que los tres trabajadores han adquirido determinado nivel de destreza en cada uno de los puestos de trabajo existente, llegan a pensar que ellos por separado podrían dirigir una empresa igual. Jamás se plantearán la revolución porque su patrón le pague con un salario exiguo. Su realidad objetiva, la que se refleja en su conciencia, no le proporciona otro tipo de reflexión. Su universo es su pequeña empresa.
Son miles, millones los casos de fragmentación de la pequeña empresa porque sus empleados se independizan y establecen su propia entidad. En Alcalá de Guadaíra, existió una empresa denominada “HIDRASUR” que es el fruto de una división anterior, pero a la vez es el origen de sucesivas divisiones (APHISA, Tubo Rápido, Desarrollo Oleohidráulico, M.A. Componentes, SOINTEG) En HIDRASUR la empresa primaria tenía cinco trabajadores.
Como es de suponer y debido a que en el Estado español hay miles de pequeñas empresas, la gestión revolucionaria es mucho más dificultosa. No obstante, la nueva configuración del capitalismo arrastra a un buen porcentaje de estas pequeñas empresas a una modalidad productiva distinta de la que hemos citado.
La gran empresa representa ya el desarrollo ulterior del capitalismo y el avance de las fuerzas productivas. La división del trabajo es bastante amplia, por lo que en la mente individualizada de un trabajador no se refleja la posibilidad, ni siquiera remota de poder montar una empresa de esa índole. Se necesita mucho dinero, una dirección, gestión y control de la producción que él solo no puede abarcar. Y mientras que en la pequeña, el patrón no necesita ninguna titulación, pues su destreza la adquirió con la práctica y además él suele formar parte como un trabajador más en el proceso productivo, en las grandes empresas se necesitan ya especialistas y profesionales provenientes de las universidades. El patrón no tiene cabida en el proceso de producción, más que como director (a veces como titulo honorífico o formalista, mas que práctico) o accionista.
 
Resulta obvio, que el carácter burgués del trabajador de estas empresas pierde fuerzas con respecto al de la pequeña empresa. Su pensamiento burgués engendrado desde su nacimiento por vivir en la sociedad capitalista entra en contradicción con la realidad que le circunda en su universo-trabajo. Pero hay que descubrirle esa realidad.
 
Los trabajadores de la gran empresa están más propensos a acceder a la conciencia de clase, pero tendrá que ser en movimiento. La discusión del convenio colectivo, una huelga, descubren que incluso los interlocutores de la empresa, son meros trabajadores con determinada cualificación, el patrón no aparece. La explotación aflora más clara, pero también es mayor la posibilidad de un cambio de sociedad. Los trabajadores saben, si lo piensan que de no existir el patrón, la plantilla es capaz de salir hacia delante. Los comerciales, economistas, abogados, administrativos, técnicos, obreros profesionales y obreros no cualificados, son todos trabajadores a sueldos. Pero repetimos, tiene que estar el Partido que le descubra todas sus posibilidades, superando la mera lucha económica, dando la batalla en el terreno de la ideología y la lucha política.
Hace unos años estas empresas se las consideraba grande por el volumen de sus plantillas, cientos o miles de trabajadores las cubrían. En la actualidad no es necesario, pues la tecnología que forma parte de las fuerzas productivas, está muy desarrollada. Centros de trabajo con 50 ó 100 trabajadores pueden hoy desarrollar muchas mas cantidad de productos que antiguamente miles de operarios.
Por otro lado, un número considerable de pequeñas empresas se han convertido en contratas, subcontratas o auxiliares, de esta manera su supervivencia está supeditada a la gran empresa. En este caso, las posibilidades de que un trabajador se independice para constituir una sociedad de está índole es mucho menor, ya no depende de sí mismo. Esta circunstancia también se refleja en su conciencia.
Con nuestra exposición hasta ahora, queremos demostrar que el obrero, imbuido en la sociedad que le ha tocado vivir, se encuentra atrapado por el modo de vida burgués. Pero constatamos que dependiendo del lugar que ocupa en el proceso de producción, la influencia burguesa es mayor o menor, sin que de ningún modo por el hecho de ocupar un puesto de asalariado, por su mente pase la necesidad de transformar la sociedad por influencia directa de la posición que ocupa.
EL OPORTUNISMO DE DERECHA
 
Con el término genérico de oportunismo de derecha se conoce al reformismo de derecha dentro del movimiento obrero, corriente desviacionista, que constituye junto con la propaganda burguesa los elementos más dinámicos en la malformación de la conciencia política de los trabajadores. Es decir, a la influencia natural de la vida burguesa hay que añadir el trabajo de zapa del oportunismo, que consiste en mantener a los trabajadores bajo el dominio de la ideología capitalista. Por consiguiente, el obrero, sin recibir aún un mínimo aliento de clase, es atacado por todos los flancos posibles con nociones y propuestas contrarias a su interés de clase. Durante años, antes de encontrarse con un leninista su mente es golpeada sin escrúpulos por sus enemigos durante las 24 horas del día. Esta circunstancia importantísima debe presidir nuestra memoria cuando entablamos conversación con un compañero y especialmente en el momento de juzgarlo.
           
Históricamente el oportunismo nace como consecuencia del desarrollo pacifico (relativamente) del capitalismo después del 1871. La burguesía apoyándose en su expansión económica y en el dominio de las colonias, crea en el seno de la clase obrera grupos privilegiados económicamente conocidos como “aristocracia obrera” con vistas a conseguir dos objetivos muy importantes para ella: 1.- La división de los trabajadores. 2. conseguir la paz social en la retaguardia y así lanzarse en las mejores condiciones a las conquistas de nuevas áreas de influencias.
          
Otro elemento perturbador de la conciencia obrera fue la proletarización de la pequeña burguesía. El desarrollo del capitalismo hacia su forma monopolista produjo la ruina en masas de la pequeña burguesía que tuvo que proletarizarse y trabajar en centros de trabajo ajenos como obreros, pero manteniendo su pensamiento burgués, pues su ilusión consistía en recuperar su pasado (hacerse empresario de nuevo). En este sentido introducía su ideología en el seno del movimiento obrero: el socialismo pequeño burgués.
            
Los ideólogos marxistas con la nueva fisonomía de la clase obrera y su complicado pensamiento en sus manos, lo tradujeron erróneamente y se adentraron en el terreno de la revisión de los análisis y sus conclusiones, consiguiendo la desviación del movimiento obrero.
 
En la actualidad, aristocracia obrera y proletarización de la pequeña burguesía continúan, aún con mayor número y fuerza contribuyendo a divulgar la ideología capitalista en la clase obrera. La aristocracia obrera se materializa en las direcciones de las centrales sindicales y en elementos pertenecientes a los comités de empresas, patrocinados directa o indirectamente por los empresarios y otros grupos de obreros “mejor pagados” que frenan o interceptan la posibilidad de conflictos en las fábricas. Por su parte, la proletarización de la pequeña burguesía es muy constante, según fuentes oficiales, la media de vida de la pequeña empresa en nuestro país es de cinco años.
 
El oportunismo de derecha es una de las corrientes antimarxistas más peligrosa. La historia nos demuestra que es impensable reconducir el movimiento obrero por el camino de la conciencia, sin antes vencer al oportunismo. Desde tiempos de Lenin y como esencia leninista los partidos revolucionarios llevan a cabo una sistemática denuncia del oportunismo desde el interior de la clase obrera. Es decir, o se combate al oportunismo, o se está al lado de él, de la burguesía, no existe ningún camino de por medio. 
EL MILITANTE COMUNISTA

 No existe un código de conducta que recoja cada instante de la vida de un militante comunista, menos aún para consultar la solución de los problemas que se le presenta diariamente, pero sabedor de la psicología obrera y preparado en cuestiones elementales, como son el manejo de la plusvalía, las falsas relaciones entre inflación y desempleo, entre salario e inflación tendremos mucho terreno ganado. No hay que olvidar que el obrero normal, con el perdón del símil, es un “papagayo” que repite las mismas teorías que su patrón, incluso con sus mismas palabras, que son difundidas muy frecuentemente por los medios de comunicación.

          
Pongamos un ejemplo en base a la lucha económica, que no crea por sí la conciencia de clase pero que sin embargo es necesaria. Tomemos por ejemplo las discusiones de los convenios colectivos, los representantes de la empresa suelen utilizar las mismas sentencias, aquellas que los reformistas necesitan para justificar su traición y con las que pueden convencer a los trabajadores en una asamblea. Por ejemplo; a una petición de subida salarial, la empresa opone aquello de que si suben los salarios, más de lo que ellos están dispuestos a dar, encarecerá el producto y consiguientemente estará en desventaja en el mercado que resulta muy competitivo y en este caso perderá clientes. Al final se concluye que la empresa puede cerrar y la culpa es del trabajador.
           
Si el comunista está en la mesa deliberadora y conoce la relación entre el salario y la inflación, debe exponerla con suma claridad, cortará el argumento de la empresa y la obligará a imponer su criterio por las bravas, pero no con razonamientos. No es lo mismo transmitir en la asamblea que el patrón no sube el salario porque no le da la gana, que decir, porque pierde competitividad por encarecer el producto, que es una teoría que cala en la mayoría de los trabajadores por ignorancia y porque es lo que escucha normalmente y que lógicamente utiliza el reformista para ir convenciendo a la asamblea.
           
Si el comunista no está en el comité y los reformistas exponen la teoría de la empresa en la asamblea sin dar respuesta contraria y sin explicar el engaño a los trabadores con el propósito de que estos vayan rebajando sus peticiones, entonces pedirá la palabra y la explicará él desenmascarando a la empresa y a los reformistas por callar ante el engaño.
           
A continuación exponemos lo que dice el partido al respecto en su tesis programática; aunque es un poco largo, es necesario para alcanzar el objetivo de este documento:
 
  “La teoría que explica la inflación como consecuencia directa del aumento de los salarios (es decir, que el incremento de éstos es la causa del alza de los precios y, por lo tanto, nadie se beneficia de ello, pues en fin de cuentas hace descender el nivel de vida del pueblo trabajador) es un truco de ideólogos burgueses y reformistas.
 
  Este truco persigue, de un lado, convencer a los obreros de que han de ser “moderados” en sus reivindicaciones y deben aceptar resignadamente una política de rentas que congela sus salarios e impone el pacto social con los empresarios para hacer frente a la inflación; de otro lado, movilizar contra los obreros las llamadas clases medias, a la pequeña y media burguesía, a las “clases pasivas”, a los pequeños rentistas, etc. para sembrar la confusión y la división entre las masas populares frente a su enemigo principal.: el capital monopolista, verdadero generador de la inflación.
Conviene recordar a este respecto que la afirmación de que el aumento de salarios lleva consigo el alza de los precios –y por consiguiente, liquida automáticamente aquella mejora- tiene una historia tan antigua como la lucha organizada de los obreros por sus reivindicaciones inmediatas.
Carlos Marx denunció ya en su tiempo la falsedad de tal afirmación, esgrimiendo la teoría del valor. Mostró inequívocamente que el aumento del salario lleva a una redistribución del valor entre el capitalista y el obrero, o sea, a un aumento de la parte correspondiente al obrero y a una disminución de la correspondiente al capitalista. Como se sabe, el valor de la fuerza de trabajo es siempre inferior al nuevo valor creado por el trabajo del obrero. El capitalista paga como salario solo una parte de la jornada laboral –el tiempo de trabajo necesario- y se apropia la mayor parte del fruto del trabajo del obrero.
 
 De ahí que la inflación no sea la resultante del incremento de los salarios, sino consecuencia de la depreciación del dinero al acrecentarse la masa monetaria. Es del dominio público que si el crecimiento de la masa monetaria compensa el aumento del producto Nacional Bruto (PNB), tal incremento no es inflacionario. Eso es lo que determina el valor real del dinero.
Los salarios y los precios son independientes, aunque es cierto que existe un determinado grado de dependencia entre ellos; por ejemplo, las alteraciones de los precios influyen en el valor de las mercancías que adquieren los trabajadores y, por tanto, cambia la expresión en dinero de la fuerza de trabajo, incluso cuando el valor real sigue siendo el mismo. En consecuencia, si existe entre ambos una dependencia, son los precios justamente los que influyen en los salarios, y no a la inversa.
Esta es la razón de la escala móvil de salarios y de las oscilaciones del mínimo vital y de las tarifas salariales en dependencia de la progresión constante de los precios; pero, incluso, si la cláusula de la escala móvil de salarios se establece en todo contrato de trabajo o convenio colectivo, los salarios irán siempre, de manera inevitable, en retraso respecto a los cambios que se produzcan en el ritmo de crecimiento de los precios, retraso que en la mayoría de los casos puede llegar a varios meses y hasta un año, es decir, mientras dura la negociación entre obreros y patronos.”
 
                La teoría del valor y la de la plusvalía nos salvarán de casi todas las situaciones individuales y colectivas. Por ejemplo, cuando un obrero extraviado nos responde que el capitalista también trabaja, naturalmente puede referirse a la pequeña empresa, es conveniente decirle que es justo que se lleve un salario, incluso es posible que mayor que el del trabajador según su labor, pero nunca puede llevarse la plusvalía que pertenece al trabajador. Por tanto morirá como empresario. En este momento se le explica de manera sencilla la plusvalía y el compañero quedará, sin duda, complacido.
 
La preparación es la numero uno de las necesidades del comunista. No hace falta ser Lenin, solo manejar lo básico y obtendremos ventajas sobre todos los trabajadores, que jamás han escuchado nuestras teorías, como explicamos al principio del documento.
        
Otra cuestión muy importante, es que el trabajador a pesar de rechazar (de boca) a los políticos, en el fondo considera que estos saben más que nadie en economía y política. Por ejemplo, la tesis que manejó en la anterior legislatura el Presidente de la Junta de Andalucía para justificar las subvenciones a los Patronos en esta época de crisis, fue la siguiente: “Lo publico se sostiene fundamentalmente del sector privado, gracias a ello, se pueden construir escuelas, ambulatorios, carreteras, etc. Es lógico que en la situación actual en el que existe superávit en lo público ayudemos al sector privado para que se rehaga y de resultas puedan contratar a trabajadores y todos saldremos beneficiados”
 
 El hecho es bien sencillo, un trabajador sabe que el patrón “abona” Seguridad Social por tenerlo empleado y su cuota por beneficios “a fondo perdido”, mientras que él lo que paga se lo lleva bien a través del desempleo o durante su jubilación ¿Qué puede decir un trabajador al respecto? Lógicamente que es verdad, que si se le da dinero a las empresas privadas éstas estarán en condiciones de contratar a más trabajadores. Y por otra vertiente, puede ver que es justo, que las pensiones han de ser reformadas puesto que hay mas viejos que jóvenes y estos no podrán soportar tanta carga.
 
El comunista tiene que provocar el debate, aquí vale lo particular y lo colectivo, para demostrar a través de la teoría de la plusvalía que todo es falso, así demostrará su sabiduría y aunque sus interlocutores no le den la razón, esa conversación saldrá más a menudo, señal inequívoca de que les ha dado que meditar. Repetimos que será la primera vez que los compañeros escucharán una refutación como la nuestra. Pero no debemos hablar como profesores pedantes que tratan al de enfrente como un alumno ignorante, sino con el máximo calor, como obrero mosqueado por la injusticia y exponiendo ejemplos y situaciones extremas, para demostrar que sentimos lo que afirmamos. 
 
Habrá que decirle, que todo el dinero es producido por el mismo método, por el trabajo del obrero, no solo la parte que éste paga al Estado, sino también la que corresponde al patrón, además de que en procesos anteriores le ha pagado al patrón sus máquinas, sus naves, es decir, todo lo que es dinero. Por tanto el Producto Interior Bruto es el conjunto de todas las plusvalías generada por el obrero, después, se reparte con distintos nombres. Una parte irá a parar a la Corona, otra a los ministerios, a las fuerzas armadas, a las distintas policías, a los jueces, a todos los funcionarios, partidos políticos, parlamentarios, a los subvenciones de las empresas, a la iglesia, es decir a todo el mundo, y una parte para la seguridad social del propio obrero ¿Cómo entonces puede cuestionarse solo la seguridad social de los obreros? ¿Acaso hay pocos obreros jóvenes para mantener a los jubilados, pero suficientes para mantener a todos los ociosos? Es decir sobre las espaldas del trabajado caerá todo el soporte de los supersueldos de los parásitos y estos se mantendrán a toda costa; en cambio, el obrero tendrá que trabajar más si quiere tener una mala vejez. Mayor desvergüenza imposible. Estamos seguros que explicándoselo bien a los compañeros estos lo entenderán y se enrabiarán.
 
La cuestión es que el comunista debe hablar con seguridad y siempre a la ofensiva, pues tiene por fortuna, y por la criminalidad del sistema todos los argumentos a su favor, cualesquiera que sean las discusiones, individuales o colectivas.
 
En la individual, es muy probable que nuestro interlocutor para “salirse con la suya”, o bien, por simple influencia de la propaganda burguesa, cuando le hablemos intentará tirar por la tangente, hablando mal de Cuba, de tal o cual cosa que allí sucede, o de la “dictadura” soviética, de que el comunismo produjo 100 millones de muertos(cifra acientífica y delirante dada por el inefable Stephane Courtuois en su libelo, cuya cifra se repita como mantra y aumenta a medida que se desarrolla la crisis capitalista) etc. Es su manera de demostrarnos que estamos equivocados o mal informados y además es la forma de zafarse de cualquier compromiso. En este caso, es bien sencillo devolverle la pelota. El comunista debe conocer muchos datos que afectan a los trabajadores. Y aquél que mejor crea puede hacer reflexionar al compañero porque le afecte directamente, nos servirá. Se le pregunta si sabe que en nuestro país se da tal situación (se le da el dato inapelable y cruel) el dirá que no, entonces ya estará en nuestras en manos, porque lo inmediato es decirle que ¿cómo es posible que conozca lo que sucede en países que están a miles de kilómetros de distancia y no sepa lo que le ocurre a su vecino? ¿Por qué de lo ajeno nos dan explicaciones pormenorizadas y de lo propio casi lo ignoran o nos mienten? Es evidente –le diremos- que eres un objeto en manos de los que te explotan que son los mismos que te informan de lo de Cuba y te desinforman o te ocultan lo que ocurre aquí. Si te mienten en lo de aquí, lo más probable es que te mientan sobre lo lejos, para que tu no aspires a los cambios que allí se operan.
 
Aunque los ejemplos no deben tomarse al pie de la letra pueden, sin embargo, darnos la idea de que el fallo no está en los compañeros por su ignorancia sino en nosotros por no saberlos traer a nuestro terreno. Resulta paradójico, inconcebible que un trabajador ignorante, influenciado por la burguesía nos gane una discusión, sabiendo nosotros que no lleva la razón.
LOS COMUNISTAS EN LOS CENTROS DE TRABAJO
 
La mejor arma que atesora un comunista es su seguridad sobre sí mismo, cualidad que le concede total libertad de acción. Lo primero que debe hacer el militante es ejercitarse mentalmente y pensar que los dirigentes de nuestro lugar de trabajo son compañeros equivocados por todo lo que hemos expuesto anteriormente. Su influencia sobre los demás compañeros es total y les conducen por el camino que le marca la burguesía y los reformistas. El comunista sabe más que ellos y está dispuesto a demostrárselo en cualquier lugar, en reuniones, asambleas, etc. Si adquiere esta mentalidad lo tiene todo más fácil, comienza con un 70% de posibilidades de triunfar y debe buscar la confrontación pública con ellos. Pues debe pensar que rebatirlo en una asamblea, obtendrá mucho mayor éxito de cara a los trabajadores que a través de cientos de charlas particulares. Los trabajadores no quieren parlanchines de salón (que es en lo que nos convertiremos, si solo nos dedicamos a debates particulares) sino dirigentes osados, capaces de defenderlos públicamente.
 
El comunista tiene la obligación de buscar la asamblea por todos los medios, pedírsela al comité (tanto si él es miembro del mismo como si no) si el comité no la concede, puede y debe informar a los trabajadores por medio de un boletín o de octavillas (la propaganda tiene que ser constante) argumentando que el Comité se niega porque obra con la mentira y no quiere que se le descubra, es decir, el comunista tiene que ser bolchevique, o no es nada.
 
a Asamblea es la herramienta para la acción, en ella se genera el movimiento que proporcionará a los trabajadores la conciencia de clase. Por esta razón, tenemos que promocionarla, prodigarla, exigirla y prepararnos para hablar en ellas. De todas formas, cabe decir que las asambleas son herramientas para el movimiento si las dirigen los marxistas-leninistas, en caso contrario, se transforma en el instrumento para deslizar a través de ella hacia todos los trabajadores los deseos de la patronal y del gobierno.
¿Cómo triunfa un comunista en las Asambleas? Sabemos que los reformistas, la patronal y el ambiente que se respira son hostiles para que a los trabajadores se les hable de política, pero si no se les habla de política, nunca adquirirán conciencia. En este supuesto pasaremos a la ofensiva.
Cuando el comité reformista postule en la Asamblea, el comunista lo denunciará por hablar de política, pero de política antiobrera y demostrará que es la política que conviene al empresario y le opondrá en el discurso su posición comunista al respecto. No esperará a hablar primero y que ellos le tachen de político, con lo cual pretenden evitar la reflexión de la asamblea. Siempre iremos a la ofensiva, es la mejor manera de ganar.
Hay camaradas que se preguntan, cuándo hay que hablar en términos sindicales, ideológicos o políticos. El militante comunista tiene un solo discurso y las tres entidades están interrelacionadas.
 
Debemos pedir por un lado la unidad sindical en una sola Central, de clase y vinculada a la FSM(Federación Sindical Mundial) pero además pedimos la unidad de los trabajadores con las asociaciones de vecinos, las organizaciones estudiantiles y profesionales, propugnando la unión de los comités y delegados( que ya existen, y no los crea el Partido artificialmente) en las ACDT, que superan el ámbito sindical y exigimos medidas transformadoras para cambiar el sistema (ideología y política)
 
Los comunistas tenemos siempre el mismo discurso y no lo tenemos que variar dependiendo si estamos en el sindicato o en una asamblea de centro de trabajo, es siempre el mismo y en torno a tres ejes: ideológico, político y económico.
¿Acaso no es el sindicato la escuela de comunistas? ¿No es bueno que en la Asamblea de un centro de trabajo, denunciemos a los trabajadores la política del gobierno respecto de la crisis, en el sentido de que subvenciona a las empresas culpables de la misma, con el dinero que nosotros generamos y se está cuestionando nuestra jubilación? ¿Qué es esto sindical o político? ¿Es malo acaso, decir en la misma asamblea, que nuestro comité debe estar en la ACDT, en donde se reunirá con otros comités y organizaciones populares para luchar contra éste y otros problemas? O ¿Acaso es perjudicial para el comunista y para los trabajadores, decir en una asamblea de Trabajadores que el paro que nos acecha también a nosotros, es como consecuencia de que nuestras tierras, fábricas, minas y campos están en manos privadas que miran por su egoísmo y que si hacemos uso de esas nuestras riquezas de manera racional, creando empresas en relación con las materias primas que en ellas se producen no habría paro? ¿Puede un comunista callar, y no decir lo que exponemos arriba, cuando el reformismo y la empresa frenan nuestras reivindicaciones sindicales por culpa de la existencia del paro? ¿Entonces, como creamos conciencia? ¿Es perjudicial que algún trabajador diga que el que habla así es comunista?
 
Que en el sindicato, que en los barrios y que en nuestro lugar del trabajo, nos conozcan como comunistas, no es un hándicap, es buenísimo y ese debe ser la meta que debemos desarrollar. Pero, lo que no puede jamás el militante comunista, que es eso antes que nada, un militante comunista, es ocultarse ni prescindir de su militancia. Hay que considerar que la lucha se libra entre reformistas, empresarios y gobiernos, por anular al partido leninista. Esa es la razón para que inculquen entre los trabajadores que la política es tabú, con el propósito de no dar pie a que los leninistas puedan tener acceso a la clase obrera y nosotros estamos obligados a romper con dicho impedimento. El patrón hablará siempre como un patrón, con política burguesa, el reformista hablará siempre como un reformista, con política burguesa, ¿Por qué razón, entonces, debemos nosotros los que portamos la verdad y la justicia, ocultarnos? Esto significaría contribuir con nuestros enemigos en la despolitización de los obreros, osea, en malformar su conciencia dejando que la ideología burguesa les aprisione.
 
En resumida cuenta, al burgués y al reformismo se le contrarresta con arrojo comunista. Nuestros camaradas en su centro de trabajo deben arrinconar a los comités exigiéndoles una y otra vez que se unan en torno a la ACDT, que reciban a la comisión de ésta y a la par, informar a los trabajadores de qué es la ACDT y de la necesidad de que su comité se adhiera, pidiéndole a sus compañeros que se lo exijan al comité.
 
El gobierno, la patronal y el reformismo cuando quieren algo, lo buscan y lo exigen, ¿por qué nosotros llevando razón no actuamos igual, si esa ha sido la manera de conducirse de los auténticos comunistas? No basta con tener una política y unas tácticas justas, si no la defendemos como comunistas.
 

Comité Provincial del PCOE en Sevilla