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Elecciones en el País Vasco y Galicia. Todo bajo control de la burguesía.

La burguesía, a través de sus medios de comunicación y sus partidos políticos, ha hecho una lectura optimista del resultado de los comicios vascuences y gallegos. Se afana en mostrar y afirmar que el Pueblo comprende la política realizada por el Gobierno del Estado, consistente en robarle a la clase trabajadora y demás clases populares para entregárselo a la oligarquía financiera, sirviéndoles de justificación el resultado de estos procesos electorales para seguir arremetiendo contra los trabajadores y profundizando en las políticas dictadas por los monopolios.

 

No obstante, estas elecciones, tanto vascas como gallegas, dejan unos datos objetivos que la burguesía y sus voceros omiten, como son:

  • La opción mayoritaria elegida por gallegos y vascos ha sido la abstención, en torno al 35%.

 

 

  • El censo ha disminuido, desde 2009, en 57.363 personas en el País Vasco y en 347.941 personas en Galicia, prueba inequívoca de los efectos de la crisis – precarización de las condiciones de vida, envejecimiento y los flujos migratorios que ésta ha provocado-. Reseñable es que el censo gallego se ha contraído desde 2009 en torno al 14%.
  • El voto a candidatura en Galicia ha retrocedido de 1.662.904 votos en 2009 a 1.391.775 votos en 2012, o lo que es lo mismo, ha descendido un 16,3%. Ello acontece porque el sumatorio del voto nulo y el voto en blanco ha pasado de 43.294 en 2009 a 75.882 en 2012, lo que implica que se ha incrementado en un 75,27%. Todo ello a pesar de haber disminuido el censo. Por el contrario, en el País Vasco se ha reducido notablemente el voto nulo debido a que en 2012 la izquierda abertzale no estaba ilegalizada, es decir, el 25% de dicha nación, siendo absorbido ese voto nulo por la candidatura de EH-BILDU. Así, tenemos que el voto a candidatura en el País Vasco ha pasado de 1.036.196 votos en 2009 a 1.107.764 en 2012, es decir, se ha incrementado un 6,91%.

 

Ø Los dos partidos vencedores en las elecciones han bajado tanto en porcentaje como en número de votos. Así, en porcentaje, el PP en Galicia ha pasado del 46,68% del voto emitido a candidatura en 2009 al 45,72% de 2012, perdiendo en términos absolutos 135.493 votos, o lo que es lo mismo, perdiendo un 17,16% de votos con referencia a 2009. Por su parte, en el País Vasco el PNV ha pasado del 38,57% del voto emitido a candidatura en 2009 al 34,64% de 2012, perdiendo en términos absolutos 16.035 votos.

Estos cuatro puntos, ignorados por los voceros capitalistas, demuestran que una parte cada vez más creciente del Pueblo es consciente de lo que no quiere, rechazando al conjunto de partidos mediante la abstención, el voto en blanco o el voto nulo o redistribuyendo el sentido de su voto en otras fuerzas políticas – igual de imperialistas – distintas al binomio PP-PSOE que ha retrocedido 4 escaños en Galicia y 12 en el País Vasco dejando bien patente que van adquiriendo consciencia de lo que no quieren, dejando patente cierto alejamiento para con el sistema pero desconociendo lo que necesitan, el sistema que les corresponde.

A las altas tasas de abstención y al progresivo deslizamiento de voto del PP-PSOE hacia otras formaciones políticas, debemos sumar que estos resultados nos arrojan que la socialdemocracia española, al igual que sus homónimas de otros países europeos como Grecia o Italia, se halla en un proceso de descrédito y declive que se evidencia al perder 230.817 votos en Galicia y 106.173 votos en el País Vasco – lo que significa una contracción de su electorado del 44,01% en Galicia y del 33,37% en el País Vasco. De hecho, la mayoría del pueblo vasco no sólo ha rechazado abiertamente a las dos fuerzas más significativas de la oligarquía financiera, votando en clave nacional a fuerzas nacionalistas e independentistas que pretenden dar una salida a la cuestión nacional vasca dentro de un marco capitalista, el del bloque imperialista europeo, cuando es el propio capitalismo en su fase putrefacta, imperialista, la que le niega a la nación vasca, al igual que a la catalana, la resolución de la cuestión nacional. Sólo el socialismo, la toma del Poder por parte del proletariado, podrá dar solución a los Pueblos sobre aquéllos problemas que el capitalismo ha generado y que se ha manifestado incapaz de resolver: La cuestión nacional, la socialización de los medios de producción, la reforma agraria y la socialización de la tierra, etcétera.

Los partidos que han concurrido a las elecciones no tienen diferencias sustanciales, ya que asumen el orden imperialista y los dictados de la oligarquía. Todos ellos buscan una salida dentro del capitalismo, el cual no cuestionan sino que asumen y aceptan, ocultándole al Pueblo las causas de los males que padecen, que no es otra que el sistema capitalista que todos ellos defienden. Ante esta situación, el Pueblo responde con una creciente abstención y con el reciente rechazo a los partidos más representativos del sistema, PP-PSOE, pero poniéndose a los pies de los caballos entregando su apoyo al oportunismo en lugar de avanzar en el sentido contrario al sistema capitalista, causante de todos sus males, siendo este denortamiento fruto de la ausencia de un Partido revolucionario, firme en los principios, fuerte en militancia y con gran influencia entre los trabajadores, capaz de neutralizar las patrañas de la derecha, de descubrir a los oportunistas traidores de la falsa izquierda y de conducir a las clases populares hacia la transformación social, única vía que posibilita la superación de la crisis a favor de los trabajadores.

Por tales razones, estas elecciones nos suministran datos que confirman nuestra posición circunstancial ante ellas. El PCOE ha repetido en abundantes ocasiones que en modo alguno está en contra de la participación de los comunistas en unas elecciones al parlamento burgués y lo hará cuando considere que está en condiciones de llevar a cabo lo que Lenin propugnaba, utilizarlas junto con el parlamento como tribuna del pueblo. Sin embargo, observamos sobre la base de los argumentos que proporcionan los resultados obtenidos por fuerzas comunistas extraparlamentarias, que se exagera y vulgariza el sentido leninista de la utilización de las instituciones burguesas.

Dudamos mucho que las enseñanzas de Lenin sean absolutas y se interprete que los comunistas hayan de presentarse a las elecciones bajo cualquier condición. En cambio, los hay que así lo entienden y realizan juegos malabares..

El PCOE ratifica su opinión de que en estos momentos nuestras fuerzas, aún pequeñas, deben centrar su atención en consolidar nuestra política de masas, en desarrollarnos numéricamente, extendernos por más lugares y continuar con el proceso de acumulación de fuerzas. Luego estaremos en mejores condiciones de presentarnos allá donde tengamos militancia y un trabajo realizado para hacer de las elecciones el fruto del trabajo realizado cotidianamente, y no lo contrario.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Los sindicatos y la izquierda del sistema son el vehículo del capital para perpetuar la explotación del pueblo trabajador

A lo largo y ancho de la geografía del Estado español se suceden un gran número de manifestaciones y huelgas, multitud de luchas y expresiones de no aceptación de las medidas capitalistas, las cuales están desligadas las unas de las otras y que, en la mayoría de los casos, son realizadas a la defensiva,una vez producida ya la agresión de la Patronal o del Estado.

 

A estas manifestaciones, el pueblo trabajador acude para expresar dicha disconformidad, su hartazgo e indignación al sentir en sus carnes los efectos de las medidas del Estado Capitalista y los desmanes de los empresarios, al comprobar que tiene negado el presente y el futuro y está sentenciado a la miseria, al paro forzoso y a la explotación. Acuden desde la individualidad, no como clase, dirigidos por el oportunismo, que busca la perpetuación del sistema capitalista, cuyo estado le otorga prebendas. Quienes hoy están dirigiendo el descontento popular son aquéllos que no sólo han sido coparticipes del desarrollo del sistema y, consecuentemente, responsables de sus efectos y realidad actual, sino que a día de hoy a la par que hacen llamados a los trabajadores para salir a protestar a las calles son los vehículos más firmes que tiene la burguesía para arrebatarle todo a la clase trabajadora, no dudando en firmar en las mesas de negociación auténticas sentencias de muerte, como se puede comprobar al hacer lectura serena de los convenios colectivos signados por los traidores dirigentes de CCOO y UGT. Es por ello que la burguesía se siente fuerte y segura para arrasar con todo, pues sabe que la garantía que tiene del éxito del camino emprendido es que la clase trabajadora no actúa como clase, pues todavía sigue por la senda marcada por las fuerzas oportunistas -ya sean las corrompidas cúpulas sindicales (CCOO y UGT), como por las organizaciones políticas (PSOE, IU-PCE…)- todos ellos sobornados por el estado capitalista con liberaciones, minutas por ERE y convenios firmados, cursos,etcétera, cuando no sigue directamente la senda de la burguesía.

Prueba de lo que decimos es el papel jugado por CCOO y UGT. Condenan al neoliberalismo como fuente de todos los problemas, de tal manera que indultan al capitalismo monopolista. Según estas corruptas cúpulas sindicales, la democracia está secuestrada por el Partido Popular debiéndose liberar, ya sea mediante un referéndum sobre las medidas adoptadas por el reaccionario gobierno de Rajoy, ya sea mediante un cambio de gobierno del agrado de ellos, mediante la fórmula PSOE-IU, al estilo de la Junta de Andalucía. No obstante, todos ellos, cúpulas de CCOO y UGT y partidos políticos del capital  – PP, PSOE, IU-PCE, CiU, PNV, etc. –  coinciden en su anticomunismo y en su odio de clase contra el proletariado.

Sorprende escuchar a dirigentes sindicales como el máximo responsable de UGT en Andalucía, Manuel Pastrana, expresar que “sin empleo no hay vida plena” cuando en la práctica UGT, junto con CCOO, negocian y perciben ingresos económicos firmando ERE tras ERE. Expedientes de Regulación de Empleo que realizan, incluso, entre los propios trabajadores de sus sindicatos –que en la práctica son y se comportan como cualquier otra empresa– siendo defendidos como, por el ejemploel realizado en CCOO en Galicia, por Toxo. UGT-Andalucía planteó el pasado 26 de julio a los mismos trabajadores asalariados de ese sindicato el descuelgue del convenio en materia de salarios (eliminando complementos salariales y bajando los salarios por tramos entre el 5% y el 35%), promover un ERE, bajas incentivadas y prejubilar a los 64 años. Y es que es cierto cuando Cándido Méndez afirma que “hay bastante proximidad entre lo que decimos y pensamos los sindicatos con lo que dicen y piensan estos empresarios de la economía productiva”; ello se ve en cómo negocian con sus empleados, donde los trabajadores de UGT-A denuncian al sindicato UGT, mediante comunicado fechado el pasado 28 de septiembre, expresando “no podemos creer que en UGT se usen artimañas tan rastreras(…) presionando en momentos tan delicados a los compañeros y compañeras (…) para que firmen modificaciones individuales con promesas de continuidad, estabilidad, o lo que sea, sin buscar soluciones de conjunto” ó “ya han demostrado su buena voluntad cuando se saltaron a la torera el acuerdo verbal realizado en una mesa de negociación con al menos 14 personas presentes(…)”. A lo que se le pueden añadir los ERE que signan las direcciones de CCOO y UGTcuyo único objetivo tiene destruir empleo, como por ejemplo los 6.500 en Telefónica (años 2011-2013), los 700 en T-Systems (4 ERE realizados entre 2008 y 2012), Citroën, PRISA, SEAT, AENA, Acciona, Spanair, Mercedes-Benz,Banc de Sabadell, Banca Cívica y un largo etcétera en las que se deben incluir las mismísimas CCOO y UGT.

Lo anteriormente citado no es más que la demostración de que las dirigencias sindicales comparten de hecho el ideario capitalista y no dudan en aplicar todos aquéllos instrumentos que les permiten despedir y depauperar las condiciones de la clase trabajadora y, también, dejan patente su filisteísmo.

El papel de las direcciones sindicales de CCOO y UGT es básico para la pervivencia del capitalismo monopolista de estado: fraccionan y dispersan a la clase obrera y a sus luchas, malforman el pensamiento e inoculan el ideario capitalista y el reformismo en las filas del proletariado. La burguesía es plenamente conocedora de lo que les reporta el oportunismo sindical. Por ello, no dudan en sobornarles en base a subvenciones, puestos y liberaciones en instrumentos de “conciliación”-por ejemplo el SIMA y demás mecanismos de Mediación y Arbitraje-, y otras formas de financiación (Cursos de formación, ERE, etcétera). Además, el estado no duda en otorgarle en sus leyes la capacidad para que las dos centrales sindicales mayoritarias negocien en nombre de los trabajadores y así establecer marcos jurídicos que favorecen el enriquecimiento de la burguesía y la explotación y depauperación de las condiciones de vida de los trabajadores; todo ello a pesar que, a duras penas, alcanzan el 10% de afiliación de los trabajadores, estando en torno al 90% fuera de ellos. Consecuentemente, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que las direcciones sindicales de CCOO y UGT son instrumentosmanejados por la burguesía y que sirve a sus intereses económicos, todo ello bajo una falsa máscara democrática, de colaboración.

Esta es la razón de la firma de auténticas traiciones al proletariado por parte de las cúpulas de CCOO y UGT -así se ganan los suculentos sueldos y liberaciones-como la jubilación a los 67 años y el establecimiento de normas que persiguen que los trabajadores perciban la mínima pensión posible. Por no hablar las soluciones son las del II Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) por el que estas cúpulas sindicales santifican los anhelos de la patronal, como son: la jornada anual y la distribución irregular del 10% de lamisma pudiendo afectar a la jornada máxima diaria o semanal; establecimiento de un sistema de grupos profesionales en lugar de categorías profesionales que permitirá reducir salarios y acrecentar la desigualdad;se vinculan las subidas salariales a criterios empresariales y no a la carestía de vida; eliminar complementos objetivoscomo la antigüedad fijando otros variables que queden a merced de las cuentas de las empresas o lo que es lo mismo rebaja salarial; aceptación de la temporalidad, contratos basura y de la subcontratación todo ello bajo el paraguas del incentivo y la bonificación para el empresario; aceptación de los ERE y otorgar al empresario la prerrogativa de que le reduzca la jornada al trabajador; cláusulas de revisión salarial al margen de la carestía de vida y el descuelgue de los convenios por parte de los empresarios. Un ejemplo de esta traición la tenemos, por ejemplo, en la última firma del convenio del comercio-metal sevillano, por el que empobrecen a unos 7.500 trabajadores sevillanos, negociando el descuelgue salarial de tal manera que se renegocian a la baja del 2,9% de los salarios ya pactados para 2010 y 2011, y se aplica para 2012 y 2013 las subidas salariales establecidas en el II AENC (0,5% para 2012 y 0,6% para 2013) que están muy por debajo del incremento de la carestía de vida.

Pero el oportunismo traidor no se halla únicamente en las dirigencias sindicales sino también en el seno de los partidos políticos que se autodenominan de izquierda, pero que no dudan en acatar al sistema y seguir disciplinadamente las directrices que los monopolios dictan, al igual que sus métodos. El caso más significativo es el gobierno autonómico andaluz conformado por el PSOE e IU-PCE, organizaciones ambas que se presentaban ante el pueblo para “frenar a la derecha”, que no ha dudado en realizar una política de derechas sirviendo a los intereses del Capital rebajando los salarios a los funcionarios,estableciendo recortes en Sanidad, educación (prescindiendo por ejemplo de 4.502 profesores interinos),congelando oposiciones, etcétera. La disciplina pétrea, en la aceptación del imperialismo y de sus directrices, se escenificó en la última cumbre de presidentes autonómicos, a primeros de octubre,donde todos los gobiernos autonómicos – de todos los colores – tragaron con los dictados provenientes de la UE en materia de reducción del déficit, o lo que es lo mismo, de avanzar en la senda de la redistribución de la riqueza a favor de los monopolios como consecuencia de robarle a los trabajadores.

El municipalismo es un buen caldo de cultivo por donde el oportunismo obtiene prebendas y carguitos para desviar a la clase obrera de la senda del socialismo. Señalaba Lenin respecto al municipalismo que “no amplía ni agudiza la lucha de clases, sino que, por el contrario, la amortigua. La amortigua porque admite el democratismo local paralelamente a un democratismo incompleto del centro. La amortigua también con la idea del “socialismo municipal”, pues éste sólo es concebible en la sociedad burguesa al margen del camino real de la lucha, sólo en los asuntos menudos, locales, sin importancia, en los que hasta la burguesía puede ceder, puede transigir, sin perder la posibilidad de conservar su dominación de clase.”. El interclasismo y el colaboracionismo,el alejamiento del centralismo y el engaño es lo que inocula el oportunismo a la clase trabajadora a través del municipalismo. Los oportunistas no vacilan en pactar con lo más reaccionario ni en “gestionar” los ayuntamientos burgueses en base a los principios capitalistas, ejemplo de ello escomprobar cómo el oportunismo más acabado, IU-PCE, actúa no dudando en pactar con PP, PSOE así como con partidos políticos nacionalistas para tamaña traición. La labor realizada por el oportunismo enlos ayuntamientos del estado capitalista consiste en aprobar presupuestos –donde a lo máximo que aspiran es a gestionar y repartir la miseria y la precariedad (bolsas de trabajo) sin incomodar las bases del sistema ni, tampoco, cuestionarloal igual que tampoco se incomoda a la hegemonía de la burguesía– y en ajustar y dirigir dicha institución en sintonía con la política general impuesta por los monopolios, no dudando en destruir empleo como, por ejemplo, ha realizado IU-PCE en municipios como Trebujena, desarrollando un Expediente de Regulación de Empleo.

Estas organizacionesy otras muchas que conforman la llamada Cumbre Social, que niegan la lucha de clases, son las que llaman a los trabajadores a combatir al gobierno, cuando llevan décadas remando en la dirección impuesta por los monopolios y atentando contra la clase trabajadora y sus intereses.

Estas organizaciones han demostrado su bagaje antiobrero y anticomunista. Sus alineamientos a nivel internacional demuestran que son instrumentos de y al servicio de los monopolios: IU-PCE en el Partido de la Izquierda Europea, las centrales sindicales CCOO y UGT en la Confederación Sindical Internacional que asume el orden imperialista y que forman parte de las instituciones que machacan a los pueblos (OCDE, UE, etcétera). Los enemigos del proletariado son los que insisten en engañar a los trabajadores para perpetuar el sistema capitalista de explotación y, con él, sus privilegios.

IU-PCE, PSOE, CCOO o UGT son tan responsables de la situación del pueblo trabajador en este país como sus socios, los herederos de Franco. No olvidemos que todos ellos defienden a capa y espada este sistema y su constitución, que consagra al capitalismo como sistema económico del estado en su artículo 38. Es momento de recordar el posicionamiento de las centrales sindicales mayoritarias pidiendo el Sí a favor de la Constitución Europea en el referéndum donde se santificaba al imperialismo europeo, Constitución tumbada por otros pueblos que es la esencia del Tratado de Lisboa. Las centrales sindicales (CCOO y UGT) así como el oportunismo siervo (IU-PCE) son vehículos esenciales del capital para perpetuar la explotación del Pueblo Trabajador; los monopolios no podrían mantener su hegemonía sin su existencia.

La solución a los problemas de la mayoría trabajadora no va a venir de la mano de los responsables, la burguesía y su sistema, como tampoco puede venir de la creación de éstos, y esbirros, los oportunistas. De ellos sólo pueden venir más agresiones para la clase trabajadora y más miseria. La solución a nuestros problemas como trabajadores sólo puede venir de la mano de la unión y organización de la clase trabajadora como condición necesaria para la consecución del Socialismo. Por ello, hacemos un llamamiento a los Comités de Empresa, Delegados de Personal y trabajadores a unirse y organizarse constituyendo Asambleas de Comités, Delegadosy Trabajadores y, a éstos, a unirse con todos los sectores obreros y populares maltratados y machacados por el imperialismo, como son los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, los desempleados conformando el Frente Único del Pueblo.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 




El oportunismo al servicio del imperialismo

El hecho de que en todos los países capitalistas avanzados se han constituido ya “partidos obreros burgueses”, como fenómeno político, y que sin una lucha enérgica y despiadada, en toda la línea, contra esos partidos — o, grupos, corrientes, etc., todo es lo mismo — no puede ni hablarse de lucha contra el imperialismo, ni de marxismo, ni de movimiento obrero socialista (EL IMPERIALISMO Y LA ESCISIÓN DEL SOCIALISMO, Lenin)

 

 Lenin llevaba razón cuando aconsejaba que la lucha antiimperialista debe ser a la vez un combate sin descanso contra el oportunismo, que se ha transformado en el vehículo más eficaz, para llevar hasta el seno del Movimiento Obrero y de las clases populares las ideas y las políticas de los imperialistas.

  Los oportunistas emplean el engaño como si de una ciencia se tratase. Sus palabras son frases hechas que cuentan con el beneplácito de los medios de difusión burgueses, porque de tanto pronunciarlas y escribirlas resuenan en los oídos y se meten por los ojos del pueblo a modo de canto a la esperanza, pues prometen un mundo “feliz” sin sacrificios y sin riesgos. Lo cual tiene la “virtud” de embaucar a las amplias masas en fases claves del avance capitalista y desviarlas de sus intereses de clase, aprovechándose de su bajo nivel de conciencia. En los momentos actuales, complicados y fatales que desesperan a los que ellos llaman “ciudadanía”, infunden políticas e ideología que supuestamente se contraponen a los criterios reaccionarios del gobierno capitalista español y a los de las jerarquías europeas. En nuestro caso, el oportunismo se manifiesta por medio del PCE-IU y en el resto del continente a través del Partido de la Izquierda Europea (PIE), al cual pertenece.

 Pero la crisis arrasa con todo lo aparente al poner al descubierto las deficiencias y maldades de cada cual. Está claro que el oportunismo campa a lo largo y a lo ancho de la geografía estatal, entre otras circunstancias por la debilidad ostensiva de los revolucionarios.  El dictamen de la crisis en este sentido no admite objeción. Pero también nos muestra la verdadera faz de la apostasía, pese a su deslumbrante retórica y a su influencia temporal.

 Los conceptos teóricos por arte de la maniobra son sustituidos por conclusiones que derivan de análisis, sin más reglas ni metodología que los del raciocinio burgués, es decir, sin buscar las raíces de los problemas. A la hora de enjuiciar la crisis toman como referencia fiable las expertas palabras de los sabios tecnócratas y politicastros burgueses. La crisis, en orden a sus razonamientos, se debe a una mala política del gobierno de turno o al egoísmo de un sector capitalista que, arropado por el manto neoliberal, sólo busca satisfacer sus apetitos insaciables. En esta lógica metafísica sería suficiente cambiar de gobierno para solucionar el problema. El efecto de sus prédicas suele ser impactante en las mentes poco formadas, que tras almacenar derrota tras derrota, sin vislumbrar una salida feliz, se aferran al dulce engaño como única posibilidad de ganar sin exponer: ¡existe un capitalismo egoísta y otro que no lo es! ¡un gobierno malo puede causar la crisis y otro bueno no!   Con estos argumentos facilones y penetrantes inducen a la clase obrera y a las clases populares a creer que la crisis se puede superar a favor de ellos sin cambiar de sistema y les persuade para confiar en el parlamento burgués.

El desatino político en donde embridan sus conclusiones falsarias les hace dar bandazos sin ruborizarse por sus incoherencias. En el supuesto del PCE-IU, su práctica se desenvuelve en un círculo vicioso; la crisis no se supera según sus dirigentes porque los gobiernos del PSOE y del PP, cada vez que lo estiman oportuno, se saltan la Constitución (monárquica) de la que fueron uno de sus progenitores mas sobresalientes, para no establecer medidas sociales. Por esta razón, abjuran de la misma y también por entender que ya ha sido superada por la propia evolución social, que obliga a iniciar un nuevo proceso constituyente que desemboque en una Republica burguesa, tal como recoge la carta enviada por Centella, su Secretario General, al Jefe del Estado (Rey) el pasado 27 de septiembre de este año. Pues bien, en Andalucía, a juzgar por los hechos, todo es distinto. Después de que sus representantes en el gobierno de la comunidad se hubieron convertido en los verdugos de los trabajadores, poniendo en práctica las medidas antiobreras implantadas por el gobierno conservador del Estado, revelan que el problema radica en que el PP desprecia los Estatutos de autonomía de la región. Pero esos Estatutos tan “revolucionarios” han eclosionado desde las entrañas de la Constitución monárquica que ahora rechazan por obsoleta.

 En su carta al Rey, Centella dice, entre otras muchas necedades de contenido reformista, lo siguiente:

 “En definitiva entendemos que hay que remar en el sentido contrario (del que demanda el Rey) para poner la economía al servicio de las personas, de que hay que plantear el rescate de quienes están sufriendo el paro, el desahucio, la pérdida de derechos sociales y laborales y para ello, acometer una profunda reforma fiscal que consiga que quien más tiene más pague, que termine con el fraude fiscal y los paraísos donde tantos falsos patriotas evaden sus fortunas con la pasividad de las administraciones del Estado. Ese es nuestro compromiso con el pueblo y no tenga la menor duda de que ese compromiso está, para nosotros, por encima de cualquier otro mandato”

 A renglón seguido, Centella, engreído por su sabiduría, enumera una serie de diez puntos reivindicativos,que en opinión del PCE “están basados en la defensa de los intereses de la mayoría”. Habrá que hacer un esfuerzo más que extraordinario para entender lo de la “mayoría”. Las diez propuestas que presenta como el no va más de lo revolucionario, no cuestionan el poder político y menos el poder económico de los monopolios y de las multinacionales, abstrayéndose de las experiencias históricas, que confirman que un país asentado sobre bases económicas capitalistas y por supuesto definido por las relaciones de producción burguesas, es un país que lo único que asegura son las venidas cíclicas de crisis y consagra la explotación de las clases trabajadoras. Hacer creer que se puede asegurar el respeto y la salvaguarda de los intereses de la Mayoría (supongamos trabajadores) en el capitalismo monopolista, o sea, en un pais imperialista, no es un error de bulto, sino una alta traición además de un insulto a la inteligencia de los que con sus esfuerzos crean todas las riquezas materiales y espirituales de la sociedad.

 Las crisis capitalistas se originan con independencia del gobierno titular y del modelo de Estado en vigor, por lo que los socialdemócratas del PCE en un hipotético gobierno de una hipotética República burguesa, no tendrían la facultad divina de impedir que se produzcan y menos aún de neutralizarlas hasta que no se cumplan sus ciclos vitales. El modo de producción es el mismo, lo que quiere decir que el poder real lo detenta el capital monopolista, por consiguiente, las leyes que rigen en la sociedad capitalista persistirán igualmente.

 Las crisis sobrevienen por las contradicciones del sistema capitalista, sea la más retrógrada de las dictaduras fascistas como la más avanzada República burguesa,  y por ser consustancial a él la anarquía productiva, así como unas relaciones de producción basadas tanto en la propiedad privada sobre los medios de producción como en la desigualdad del reparto de los bienes producidos, que prosperan hasta la sobreacumulación de capitales durante el período de desarrollo de la economía, como consecuencia de la explotación de los trabajadores; luego, el paro y el empobrecimiento relativo y absoluto de las clases populares impiden la progresión pese a la alta tasa de ganancias.

 Las concepciones oportunistas son proposiciones prestadas por la ideología burguesa y, dada la actual universalización de la economía, resultan ser formulaciones del imperialismo, que bajo las apariencias del progresismo, las concibe para que las clases populares acepten de buen grado el mundo que les rodea: grado superlativo de explotación de los trabajadores, luchas interimperialistas, avasallamiento de los pueblos, etc. Y al igual que en los niveles estatales, en el ámbito internacional también, son frutos de análisis que soslayan la lucha de clases, transformándola en contradicciones entre naciones. En esta dirección se constata que los posicionamientos oportunistas son la prolongación de la política imperialista, que queda definida en tres apartados de suma importancia para sus intereses:

  • Se aprueban y defienden las agrupaciones supranacionacionales de Estados capitalistas, so pretexto de constituir formas de frenar las influencias e injerencias del imperialismo en zonas determinadas.

  • En su consecuencia se toma partido por un imperio frente a otro

  • Y por último, se apoya subrepticiamente intervenciones militares o económicas de los buenos contra los malos, así como se hacen eco de la propaganda imperialista contra los países socialistas.

 El pasado mes de Agosto, la Secretaría de Política Internacional del PCE saludó con desaforado entusiasmo la entrada de Venezuela en Mercosur,  integrado entonces por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay,  y lo hizo afirmando:

“en este tratado de integración no tienen cabida políticas injerencistas de los centros mundiales del poder capitalista, por tanto puede ejercer de salvaguarda ante los intentos de descargar el peso de la crisis de los países industrializados en los países llamados emergentes”….. “todos los estados miembros del MERCOSUR están implicados en la lucha de llevar adelante una más justa redistribución de la riqueza, cada país con sus características y procesos”

No hay que ser un erudito en economía ni tampoco en política para darse cuenta que en su saludo, el Secretario de Política Internacional del PCE expresa sin reservas las posiciones de su partido, que tanto nos recuerdan a las de Kautsky. Sus esfuerzos por evitar denominar a los países por su naturaleza de clase lo delata. Lo que el PCE interpreta como“descargar el peso de la crisis de los países industrializados en los países llamados emergentes”  no es otra cosa que la lucha por el mercado internacional entre los monopolios y capitales financieros de los países imperialistas. ¿Cuáles son los países industrializados? Por supuesto, EE.UU, Japón, UE… Por otro lado, en Mercosur al menos, está presente Brasil, cuyos monopolios, multinacionales e inversiones financieras se extienden por toda latinoamérica y estos no están implicados como defiende el PCE, en llevar adelante ninguna redistribución de las riquezas ni en su país, donde las diferencias sociales cada día son más acusadas, ni en el Mercosur. Por otro lado, entre los países emergentes, además de Brasil, se encuentran Rusia, China, India y Suráfrica, a los que sólo los ingenuos y los que no quieren ver les niegan su carácter imperialista. La Secretaría de Política Internacional del PCE oculta las contradicciones imperialistas, sus luchas por el mercado internacional, que en definitiva explica el mundo contemporáneo, porque en su existencia encuentra la justificación capital para su política de orientación pro UE.

El Partido Comunista Obrero Español, en el supuesto de una revolución socialista en nuestro país, estará dispuesto y propugnará alianzas o agrupaciones supraestatales con otros países socialistas en virtud del internacionalismo proletario y en consonancia con la naturaleza revolucionaria del sistema. Por lo que sabemos, ninguna de las naciones integradas en Mercosur tienen bases económicas y relaciones de producción socialistas, ni tan siquiera Venezuela -sobre la que fijamos nuestra atención-, por sus “perspectivas revolucionarias”,  avanza todavía hacia una economía socialista.

El PCE convierte sus simpatías y sus deseos en una situación que en absoluto coincide con la realidad. Su adhesión al Socialismo del Siglo XXI ha sido su salida a la crisis ideológica que desde hace décadas aprisiona a su militancia. El Socialismo del Siglo XXI al que aspira la dirección del PCE cuya matriz es el aberrante Estado no clasista y cuyo sujeto revolucionario una amalgama de agrupaciones sociales desclasadas, le permite conjugar su actual ideología con la consagración de la UE monopolista, cuyos valores constitucionales aceptaron al integrarse en el PIE.

Para el PCE-IU, la República burguesa es la solución a los problemas y contradicciones del actual Estado español, por consiguiente, bajo este modelo de Estado capitalista piensa, también, hacer retroceder o rectificar las políticas antisociales de la UE, olvidando que España es un Estado de monopolios, lo que quiere decir imperialista. ¿Acaso la República burguesa va a cambiar el signo imperialista de los monopolios industriales y del capital financiero españoles? ¿Puede suprimir las injerencias de estos en la economía venezolana, y en los demás países de Mercosur? En el año 2010, las empresas españolas destacarón entre las más inversoras en Venezuela (Santander, Mapfre, Repsol-YPF, Elecnor, Iberdrola, Iberia, Air Europa, Telefónica, Sol Melía, NH Hoteles, Grupo Inditex, Leche Pascual, así hasta 102 empresas, entre las que sobresalen varios bancos. Del mismo modo operan en los demás paises del Mercosur: 60 empresas en Argentina, 168 en Brasil, 33 en Ururguay, 12 en Paraguay) (según SIEX, entidad pública dependiente del Ministerio de Comercio)

La historia es terca y confirma que las contradicciones que se generan en torno al imperialismo sólo se pueden superar por medio de la ruptura radical con el capitalismo, o de lo contrario, las leyes que rigen su modo de producción engullen con su inercia al más revolucionario de los revolucionarios, convirtiéndole sin más remedio en gestor de los intereses del gran capital industrial y financiero. Tal es la ley que hasta la fecha ningún partido ha podido transgredir. Además PCE-IU no ofrece ningún dato práctico que nos haga pensar lo contrario. Cada una de sus experiencias en gobiernos de todos los rangos han terminado con la asunción de las reglas impuestas por el sistema, mimetizándose con partidos burgueses y pequeñoburgueses, confirmando la teoría.

 La versatilidad de la conducta de los dirigentes oportunistas, producto de sus concepciones teóricas, produce el disloque mental en su militancia, sin lo cual les sería imposible alcanzar sus fines. Si se le pregunta a la base del PCE-IU cuál es su ideología, cuál es el socialismo al que aspiran, resultarán intereseantes sus respuestas, pero será imposible extraer una conclusión clara que defina lo que es común a toda élla. Hay militantes que se dicen marxistas-leninistas, otros son marxistas revolucionarios, socialistas democráticos, seguidores del socialismo del Siglo XXI,  etc. Diferencias que se traducen en multitud de maneras de ver y aplicar en la práctica sus labores indefinidas teóricamente. De ahí que firmen ERE, bajadas de salarios, los hay esquiroles, anticubanos, pro-cubanos, nacionalistas, seguidores de las direcciones reformistas de CC.OO y también críticos; aunque la mayoría de las veces se confundan con quienes denuncian, los hay pues para todos los gustos.

No obstante, queremos dejar constancia que en las filas del PCE-IU existe un número muy notable de afiliados honestos que tienen asumido que su rol es revolucionario y defienden con bravura según su entender sus posiciones reformistas. La razón de tantos despropósitos está implícita en su crisis orgánica. Sabemos a ciencia cierta que en una gran cantidad de lugares no se reunen sus agrupaciones, no existe la discusión política, no hay un proyecto formativo, sus militantes se diluyen en IU en cuyas asambleas esporádicas no se desarrollan según los canones de una organización revolucionaria. Existe pues, una dirección dentro del Partido que no puede ser cuestionada orgánicamente, con lo cual se ha convertido desde hace años en una casta por encima de las bases, a las que éstas por falta de preparación ideológica aplaude, más con fanatismo que con ciencia.

 Pero al lado de los honestos afiliados se ha creado una capa intermedia a la que de ninguna de las maneras podemos calificar de honestos, pues constituyen la salvaguardia de las directrices de la cúpula dirigente. Estos son auténticos traidores, que se prestan a veces a construir candidaturas sindicales a las órdenes de los empresarios, que pactan con los enemigos del pueblo en las elecciones municipales y autonómicas a cambio de recibir las prebendas del imperialismo. Son auténticos profesionales de la holgazanería que se prestan a todo con el propósito de ganar sin trabajar, quienes confieren certificado de calidad a las palabras de Lenin:

“La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes y partidarios de los “partidos obreros burgueses” con lucrativos y tranquilos cargos en el gobierno o en el comité de industrias de guerra, en el parlamento y en diversas comisiones, en las redacciones de periódicos legales “serios” o en la dirección de sindicatos obreros no menos serios y “obedientes a la burguesía”.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Contra el nacionalismo burgués

El problema nacional y colonial debe ser considerado siempre con conexión indisoluble con el problema general de la revolución proletaria (…) Soberanía Nacional y capitalismo monopolista son incompatibles “

Joan Comorera

 

No es casual, que ante la profunda y devastadora crisis que corroe la base económica del capitalismo monopolista en Cataluña, sea la propia superestructura del régimen la que refleje las tensiones y contradicciones por ella provocada.Tampoco es casual que la clase dominante, tratando de liberar presión ante la brutal ofensiva desencadenada por la oligarquía estatal, que ya ha dejado en tierras catalanas cientos de miles de desempleados, miles de desahucios, millones de pobres y de trabajadores sobreexplotados, haya decidido inocular uno de sus venenos preferidos para desviar la atención del proletariado y de las clases populares, parasumirlos en el engaño del sempiterno nacionalismo burgués.Un chovinismo repungnante  que, a modo de narcótico, le resulta muy apropiado cuando lo que se pretende es tapar y avanzar en los desvergonzados y criminales ataques lanzados contra las masas trabajadoras en plena crisis estructural del sistema capitalista.

 

 

Este nacionalismo oportunista no representa ninguna novedad, porque bien provenga de los sectores oligárquicos castellanos como de suspares catalanes, vascos o gallegos, ha sido una maniobra clásica de la clase dominante a lo largo de la historia, precisamente en momentos en que la lucha de clases se agudiza a marchas forzadas.Y ese es, precisamente, el momento que vivimos.Sin embargo hoy, y a diferencia de los años 30, el Estado burgués español ya se encuentra firmemente anclado en las estructuras imperialistas de la UE. En plena época imperialista, por tanto, los proletarios no tenemos más salida que la revolución socialista para salir de la barbarie a la que nos someten diariamente los señores Mas y Rajoy.Frustrada la revolucióndemocrático burguesaen 1939, hoy sólo el proletariado triunfante y el socialismo pueden asegurar la emancipación social de los trabajadores y la liberación nacional de los pueblos sometidos al Estado burgués.

 

El circo nacionalista organizado por la oligarquía de Barcelona y Madrid, no tiene otra finalidad que desviar la clase trabajadora de su objetivo emancipador, tratandode engañar a las masasque, confundidas por la ofensiva clasista y alienadas desde la misma base económica , quedan al arbitrio de estos explotadores y sus asalariados políticos.Mientras sectores burgueses en Cataluña tensan la cuestión nacional jugando a la independencia, basada en postulados mercantilistas, sus hermanos de clase fingen estupor, amenazan a sus homólogos con fraseología barata y se atreven a blandir la constitución neofranquista de 1978.El nacionalismo burgués se nos muestra así en toda su podrida esplendor.Mientras la renovada Liga Catalanista de Cambó (CiU), a manos de Caixabank y Fomento del Trabajo, sólo busca presionar para obtener cuotas de poder económico más grandes en una Cataluña rota y en bancarrota (Pacto Fiscal), la cuna política del renovado nacional -catolicismo (PP), a manos del BBVA y CEOE, intenta contener estas presiones, implorando miserablemente a sus amos europeos “el rescate” de la criminal Banca Privada española, completamente integrada en el IBEX-35.

 

Observamos pues, como la oligarquía estatal se apresta a enfrentar y dividir al proletariado de las diferentes nacionalidades del Estado, intentando desesperadamente contener la efectiva agudización de la lucha de clases, efecto inmediato de la caducidad de un modo de producción que, ya sin máscaras, muestra su esencia depredadora frente a millones de trabajadores,   la de la explotación, el robo y el crimen.Esto es precisamente lo que quieren tapar esta corte de bufones políticos de la oligarquía estatal.Pero, nosotros nos preguntamos: Acaso nos explota el obrero madrileño o el jornalero andaluz?Acaso la patronal de la CEOE defiende intereses de clase opuestos a los de Fomento del Trabajo?Acaso la oligarquía financiera de Caixabank defiende intereses opuestos a los de BBVA?Es que defienden los gestores del gran capital de CiU, intereses de clase opuestos a los del PP?

 

Fruto de ésta pugna interburguesa, que intenta engañar a vastos sectores de las masas laboriosas del Estado, surgen en tierras catalanas multitudinarias manifestaciones “por la independencia”, forjadas entorno a oscuras plataformas interclasistas (ANC) que, unidas fraternalmente a los gestores del gran capital en Catalunya (es decir, al cínico Gobierno de los “recortes”), pretenden establecer un “Estado propio dentro de la UE”. Es tal el oportunismo y el afán de estos promotores por desviar el hartazgo popular frente a las arremetidas diarias del Gobierno de la Generalitat, que sin rubor alguno son capaces de hablar de “independencia” e “integración en la UE” sin siquiera ruborizarse lo más mínimo.

 

Por su parte, los sectores más reaccionarios del nacionalismo español, aprovechan el tirón para sacar a relucir su siempre latente nacional-catolicismo renovado, convocando contramanifestaciones en Barcelona tales como la del 12 de Octubre, a modo de “Día de la Raza” remozada y para enfrentar lo que ellos llaman “peligro secesionista”. No hay duda de que tanto unos como otros, cumplen a la perfección con el papel encomendado por la oligarquía estatal en el momento actual que vivimos; dividir al proletariado del Estado, enfrentarlo, embrutecerlo, paralizarlo y desorganizarlo en base a las repugnantes premisas del nacionalismo burgués.

 

El PCOC, fiel a los principios del internacionalismo proletario, considera que el inalienable derecho a la autodeterminación de Catalunya, así como de las demás naciones del Estado, es irrealizable dentro del actual régimen existente. La cuestión nacional seguirá siendo irresoluble mientras el capitalismo monopolista subsista y la oligarquía estatal (también la de procedencia catalana), siga manejando con puño de hierro los engranajes de su Estado, completamente sometido a la voluntad del imperialismo europeo. He ahí el enemigo común del pueblo trabajador, de obreros, empleados, estudiantes, intelectuales, autónomos y clases populares; el Estado burgués español y las estructuras imperialistas en las que este se halla engarzado (UE). El PCOC, frontalmente opuesto a la táctica oportunista de la oligarquía galvanizada entorno al Estado, hace un llamamiento al proletariado español para que defienda sin condiciones y con claridad meridiana el inalienable derecho de todas las naciones a la autodeterminación. Asimismo, exhorta a los trabajadores catalanes a fundir sus luchas con las del conjunto del proletariado del Estado. Los capitalistas nos quieren divididos y enfrentados, nosotros afirmamos con rotundidad que sin unidad y solidaridad de clase, resultará imposible derribar a nuestro enemigo común; al capitalismo monopolista y su Estado represor, verdadera síntesis de la explotación y la degradación asalariada que sufrimos, auténtica cárcel de pueblos.

 

 

Sólo el socialismo podrá liberar el conjunto del proletariado del Estado.Sólo el socialismo podrá hacer efectivo y real el derecho democrático de Cataluña a su autodeterminación, en pie de igualdad con el resto de nacionalidades del Estado.

 

 

Por la emancipación social y nacional!

Por la construcción del poder popular!

Por la construcción de Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores!

Viva el internacionalismo proletario!

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA




Más allá de la aparente realidad

Nuestro partido, allá por el año 2005, anticipándose a los acontecimientos y cuando nadie hablaba de las causas de la crisis y menos aún de sus efectos, dijo que la burguesía se había uniformado militarmente para abatir a la clase obrera en una guerra total, pues la crisis sería profunda y duradera como ninguna otra debido a que ésta no era más que una manifestación de una colosal crisis que venían arrastrando Europa y EEUU desde los años 90.

 

La gran burguesía, conocedora mejor que nosotros de la situación que se avecinaba, proyectó su futuro y se dispuso a sentar las bases para que sus empresas (monopolios y multinacionales) estuviesen en condiciones de disputar el mercado internacional que estaba siendo invadido por nuevos imperios -Brasil, Rusia, India y China- aprovechando la recesión económica que atenazaba a la UE, EEUU y Japón. La única manera posible que tenía de hacerlo en plena crisis era expoliando a los trabajadores y reduciéndoles sus salarios para que les proporcionara mayores cotas de plusvalía, privatizando empresas estatales con beneficios, etc. Naturalmente, a la par y con el objeto de neutralizar al máximo posible el rechazo que sin duda iban a producir tales medidas en los trabajadores, arremetiendo contra todos sus derechos.

Y cuando decíamos que la guerra era total no nos equivocábamos; había que ser un ignorante en política para no darse cuenta de ello pues sólo con estudiar a la parte contraria ya era suficiente para ver que la correlación de fuerzas era favorable a los capitalistas por amplia mayoría.

Con todo a su favor, es decir, un gobierno de derecha dispuesto a todo, un parlamento que en su totalidad defiende el sistema de producción burgués, con un sindicalismo totalmente vendido y entregado durante años a favorecer los intereses de la patronal y con una clase obrera huérfana de ideología y, por supuesto, de líderes; por tanto, bajo las influencias del reformismo político, la burguesía no lo dudó y comenzó a librar batallas que ganaba con facilidad unas tras otras, sin resentirse lo más mínimo.

En contra de nuestros análisis parece alzarse otra realidad distinta: las calles están tomadas por continuas y masivas manifestaciones; no pasa un solo día sin que se celebren cantidad de huelgas, esto unido a un ambiente popular en el que se respira indignación e inquietud por la política económica que desarrolla el gobierno de Rajoy.

Últimamente, la manifestación independentista celebrada en Cataluña, la huelga general llevada a cabo en el País Vasco, la masiva concentración de “ciudadanos” frente a las Cortes, y la gran marcha de los jornaleros andaluces, son hechos que pretenden evidenciar que en nuestro país se cuece algo gordo porque el pueblo es imparable y ha tomado la decisión de frenar el curso de los acontecimientos para darle un giro de 180º.

Con todo ello, es casi seguro que Rajoy pierda las próximas elecciones ¿Y qué? No importa nada en absoluto. Hablamos de cosas serias: el gran capital le ha encomendado una misión concreta que tiene que cumplir cueste lo que cueste, porque en el hipotético caso de que perdiese las elecciones nada ni nadie va a modificar un palmo las medidas que ha impuesto. En el capitalismo es demasiado fácil imponer y aplicar medidas antiobreras, pues todos los llamados representantes del pueblo defienden, de una u otra forma, el capitalismo. Lo que les separan son sólo matices, pero no la esencia y ésta es la culpable de la crisis; sin embargo, cuesta años, palizas en las calles, sangre y cárceles cualquier conquista que alcance la clase obrera, porque está sola frente a todos. Además ¿quién o quiénes iban a restituir, al menos, la situación anterior? ¿El PSOE, IU, CCOO, UGT? Imposible, han tenido tiempo y oportunidades para ello y no lo han hecho porque están en la misma dinámica, es decir, girando sobre los efectos de los problemas sin atentar contra las raíces. Peor aún, las empresas que regenta el PSOE -bien a niveles institucionales, bien en el área de lo particular- son las primeras que han llevado a efecto los recortes, las primeras que han aplicado la reforma laboral, las primeras que niegan a sus trabajadores convenios colectivos, etc. Lo mismo ocurre con CCOO y UGT que, convertidas en auténticas organizaciones empresariales, aplican ERE que incluso devienen en condiciones más duras para sus trabajadores. En cuanto a IU, ha demostrado en varias comunidades, allá donde ha gobernado y gobierna, que sus proyectos se confunden con los de la derecha. IU carece de ideología definida, es un auténtico reino de taifas cuya preocupación fundamental es acomodarse en las elecciones estatales -autonómicas o municipales-, y mamar del estado capitalista, aunque para ello tenga que pactar con el diablo. Y por último, cabe decir que todas las reivindicaciones políticas -reforma agraria, autodeterminación, referéndum por los recortes, etc.- no rebasan el marco del sistema capitalista.

Para nosotros -más allá de la realidad y debajo de las manifestaciones, concentraciones, marchas y huelgas- el mundo concebido y planificado por el gran capital europeo y norteamericano desde hace ya varios años se está forjando con cimientos que parecen inamovibles.

Las grandes empresas que niegan convenios a sus trabajadores, a la vez que reforman sus plantillas a su antojo, están, sin embargo, invirtiendo miles de millones de euros en el extranjero. Y por otro lado, se está modelando un movimiento obrero según conviene al gran capital. Después de 7 años no hay una sola batalla que haya ganado la clase obrera. Las reformas y recortes se llevan a cabo sin rectificación alguna. ¿Por qué? Sencillamente porque las manifestaciones, huelgas, concentraciones y marchas tienen otra lectura menos optimista.

Las numerosas huelgas y manifestaciones se convocan una vez que se han consumado los hechos. Los trabajadores van a una guerra perdida, sin ninguna posibilidad. Además, cada centro de trabajo, cada sector, cada nación o región caminan por sitios diferentes y enfrentados, patentizando una división que no se supera a pesar de las crueles embestidas del enemigo, cuya envergadura es auspiciada precisamente por la división.

Tal vez parezca paradójico decir que a pesar de las grandes manifestaciones y de las incontables huelgas, la clase obrera, los trabajadores como clase, no están en la pelea. Pero es así y se demuestra de manera inapelable. Como hemos visto todas las huelgas son a toro pasado, sin más conciencia de clase que la de mendigar un buen trato en el despido. Los dirigentes sindicales y la inmensa mayoría de los comités de empresas no han adquirido conciencia de clase durante el periodo “pacífico”. Los sindicatos -mayores, y menores- los convirtieron en auténticos leguleyos, guardianes de la legalidad burguesa, y han pretendido vencer al patrón con sus propias leyes. Todas las contradicciones entre el capitalista y el obrero se han dilucidado apelando a la justicia burguesa. Como es lógico no se ha posibilitado la participación de los trabajadores más que cuando se han debatido los convenios; aún así, la huelga se ha convocado en casos muy extremos. Los propios líderes sindicales y comités de empresas han inculcado entre los trabajadores que la política no es cosa de ello, malformando sus conciencias.

El mundo que se construye por abajo es desolador. Se han perdido miles de comités de empresas, otro tanto han visto descender su número de representantes. En miles de pequeñas empresas, los trabajadores no han tenido ocasión de elegir a más de 300 mil delegados, porque los sindicatos no aparecen por ellas. Se ha implantado la psicología del miedo que ya existía multiplicada por mil porque la nueva generación de trabajadores puede ser -y va camino de ello- una generación derrotada, que ha recibido la herencia de otra generación que también fue derrotada.

Las excepciones -pocas por desgracia- de comités que intentan activar a sus compañeros se encuentran con un mundo exterior todavía insolidario, en el que cada empresa va a lo suyo. Estas circunstancias tan perniciosas las advierten los trabajadores, que sólo ven adversidad y más adversidad; que observan que las luchas fabriles son estériles, porque al final se obtiene siempre el mismo resultado de una manera irremediable. El futuro, pues, no es nada alentador, porque a la par que la patronal se va fortaleciendo esperando que amaine el temporal reformista, la clase obrera va debilitándose en número y en conciencia y se puede comprobar ya, tanto en grandes empresas como en pequeñas, que son despedidos trabajadores sin que sus compañeros den una respuesta solidaria.

Podemos decir que un nuevo movimiento obrero se va configurando con la crisis, sujeto a las nuevas necesidades del gran capital. Un movimiento obrero temeroso, que tiene frente así un conjunto de leyes que les impide moverse y encabezado por dirigentes sindicales y fabriles domesticado, es un movimiento que presagia malos augurios. Y por si fuera poco, un movimiento obrero disminuido numéricamente por el aumento de empresas sin representación está expuesto al sometimiento de las nuevas aventuras de los patronos, bien sea en el marco del actual estatus político, bien sea con otra nueva constitución, o bien sea en una república burguesa. A la burguesía no le importa -si ello es necesario- adoptar nuevas formas, maquillar la derrota de los trabajadores con supuestas victorias, si así su poder económico y político resulta ileso.

Los militantes más honestos del movimiento obrero y revolucionario, así como los comités de empresas, tienen en sus manos el torcer los proyectos de los capitalistas. En esta dirección deben comprender que la lucha en los centros de trabajo y fuera de ellos es política pura y dura. Sabiendo que toda lucha en un centro fabril debe forzosamente extenderse a los demás centros de trabajo, para cambiar la psicología de lo imposible que frena a los trabajadores por la de la posibilidad de que la unidad de la clase obrera como clase puede cambiarlo todo. Es una realidad incontrovertible que sin el concurso de la clase obrera con conciencia no es posible un cambio veraz de la sociedad.

Los comités de empresa deben aprender de lo que sucede en la actualidad y dar respuesta del porqué trabajadores de su centro de trabajo acuden a manifestaciones sin reivindicaciones de clase y, sin embargo, tienen miedo a participar en alguna actividad dentro de sus empresas. La historia ha demostrado hasta la saciedad de que la clase obrera responde cuando sus dirigentes actúan con valentía pero también con ciencia y cuando el exterior le proporciona buenas sensaciones. Pero se muestra temerosa cuando sus dirigentes son dóciles, vulnerables e insolidarios.

Hoy, más que nunca, el Partido Comunista Obrero Español propugna la constitución de asambleas de comités, delegados y trabajadores en todos los sectores y hace un llamamiento a sus militantes para actúen bravamente en los centros de trabajo y barriadas, hablando de política, pues la burguesía nos ha emplazado a una guerra política total.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)