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El antimarxismo moderno

Anquilosado, trasnochado, pasado de moda e inmovilista, son los calificativos más benevolentes que la apología burguesa, científicos prostituidos, la Iglesia y los reformistas, falsos portadores de las teorías superadoras les dedican al marxismo, al que designan como una doctrina válida tan solo para el periodo histórico que media entre Marx y Lenin. Para los sabios autores de los numerosísimos libelos contrarrevolucionarios, el testimonio fehaciente de que el marxismo ha recorrido ya el último tramo de su existencia, nos lo ofrece el retorno al capitalismo de los antiguos países socialistas.

Para Francis Fukuyama del Departamento de Estado de los Estados Unidos, los conflictos sociopolíticos que se desarrollaban en el interior de la URSS durante el año 1990 serían, sin discusión, los últimos pasos de la evolución ideológica de la humanidad, la demostración palpable de que el marxismo ha quedado obsoleto. En contraposición, sería la señal inequívoca de “la universalización de la democracia liberal occidental como forma final del gobierno humano”.

Desde Marx y Engels hasta nuestros días ha llovido mucho, revoluciones sociales e involuciones, períodos de pérdidas de la fe y etapas de recuperaciones de la religiosidad, llenan las páginas más densas de la historia humana, pero sobre todo, se constata el avance imparable de las ciencias. Tras la caída del “ateismo soviético”, el liberalismo económico imperante propone el llamado pensamiento único actualmente en trance de conformación, que expresa los intereses de la globalización económica, política y militar. La ciencia, en vez de hacer caso omiso a su llamada y proseguir con su inmaculado viaje, ha preferido mirar de reojo al sistema burgués que la subvenciona. Y al calor del dólar, una pléyade de científicos se ha envilecido, a cambio de recibir bonificaciones que les ayudan a vivir mejor. En los últimos quince años se han editado en los EE.UU. decenas de libros que persuaden al lector por su autoría “científicos de los Estados Unidos” y también por sus títulos un tanto tremendistas y llamativos en los que con sorprendente jactancia aparecen en armonía las antinomias antes irreconciliables “Dios… ciencia” “Big ban… Dios” etc… Libros que vienen a refutar la dialéctica materialista con el propósito de alejar a los lectores de las influencias del marxismo.

Por otro lado, los introductores de las teorías superadoras han levantado el vuelo aventados por la delicada situación de un Movimiento Comunista Internacional, que ensimismado en sus problemas internos, es incapaz aún, de reaccionar ante sus acometidas ideológicas, dando ocasión a su engreimiento que se materializa en la proliferación sin precedentes, de opúsculos, documentos, ensayos y celebraciones de conferencias que confirman la superación de determinados principios marxistas.

Una tal situación nos compromete a los comunistas a realizar un esfuerzo intenso y renovado inaplazable. De lo contrario, de seguir agazapados a la sombra de la crisis, sin activar nuestras energías con el mismo ardor con que lo hacen nuestros enemigos, contribuiremos sin desearlo al éxito de los argumentos más detractores de sus críticas.

El marxismo, no obstante, es una razón objetiva que tiene vida propia, independientemente de la capacidad de reacción que demostremos sus seguidores, porque entraña sus raíces en la realidad de un universo mutante y cuestiona científicamente las bases económicas de un capitalismo insatisfactorio y contranatural. El hecho es que, después de tantas adversidades y de tantas veces enterrarlo, la influencia que el marxismo ejerce sobre el pensamiento moderno es tan notable aún, que merece la máxima atención de los que pronosticaron hace tiempo su defunción. ¿Por qué, si el marxismo está muerto, existe la obsesión por refutarlo?

La visión de un marxismo inanimado se enturbia cuando se somete a un examen pormenorizado y sistemático la obra de sus principales hacedores, Marx, Engels y Lenin, de la que se desprende una interacción sintetizadora y a la vez armónica entre la teoría y la praxis. Esta actitud reflexiva y de síntesis emana de la dialéctica que lleva impresa en cada uno de sus postulados. No se puede ni se debe afirmar (salvo en el supuesto de un interés inconfesable) que los fundamentos del marxismo se hallan prisioneros de la rigidez absoluta de sus objetivos. Marx, Engels y Lenin demostraron, una vez tras otra, que en la aplicación de los principios se deben considerar siempre todos los cambios que constantemente tienen lugar en la sociedad capitalista, del mismo modo que se han de tener en cuenta, también, los descubrimientos científicos a la hora de abordar la fenomenología física.

Pero no todas las críticas que condenan al marxismo proceden de aquellos que celebran su caducidad. También la doctrina de Marx ha de soportar los ataques más virulentos, si cabe, de los que ensalzan su disposición renovadora. Basándose en el talante evolucionista del pensamiento marxista, se emprende la falsaria tarea de superación que se enmascara con la perspectiva del enriquecimiento. Esta tendencia, muy extendida entre algunos sectores de la intelectualidad militante, propone la evolución desde el corazón mismo del marxismo, presuntamente, para curarlo de sus heridas, y con la voluntad de actualizarlo y adaptarlo a las nuevas circunstancias. En conciencia, lo que persiguen no es la actualización de los principios, sino su destrucción, por estimarlos inservibles y sustituirlos por otros que estén en sintonía con sus deseos, extremo éste que llegan a confundir con los cambios políticos que se han producido en la sociedad capitalista. Así, el marxismo por obra y gracia de la adaptación se esfuma, se extingue, sin dejar más huella que la de su nombre como testimonio de su acción regeneradora.

Después de 150 años de intentar desplazar al marxismo las alternativas superadoras no han dado un solo paso concreto. Bueno es reconocer que los seguidores de Marx no hemos alcanzado todavía nuestros ideales; aun así, nadie podrá negar que nuestros esfuerzos y nuestra perseverancia han proporcionado a la historia humana elementos experimentales de gran valor para el futuro. Hoy por hoy, los marxistas-leninistas podemos presumir con la cabeza muy en alto de ser los únicos que hemos puesto cerco a la explotación capitalista. Nuestra indomable vitalidad, como nuestra probada templanza ante las contrariedades y el continuar en pie, después de los fracasos y frustraciones que provocó el derrumbe de los países de la Europa del Este, se deben exclusivamente a la fortaleza de ánimo que la inspira y al poder de convicción que posee la doctrina marxista, que ha hecho del devenir su verdad absoluta, en la que se estrellan las fantásticas elucubraciones del idealismo y contra la que rebotan las reaccionarias apuestas de las opciones renovadoras.

La dialéctica en el pensamiento marxista no se podrá jamás comprender separada de su objeto final, que la distingue de todas las demás filosofías, por ser la única que ha dotado a sus principios de los medios científicos para obtener su objetivo capital: la sociedad comunista. En esto se distingue de la ideología burguesa estricta, absolutamente conservadora y en esto, se diferencia, también, de todas las alternativas superadoras que adolecen de perspectivas revolucionarias.

En la actualidad el discurso en torno a la caducidad del marxismo evoluciona de diferentes formas y lo que en los desconcienzados y en los renegados se convierte en una diatriba, en algunos militantes de partidos obreros se manifiesta como un sofisma. Estos, haciendo mal uso de sus legítimos derechos a aportar razones para la adecuación ideológica y política de sus partidos a los tiempos modernos, en el fondo, se dedican a impugnar su existencia al reivindicar formas de organización extrañas al leninismo, a veces, orillando con el anarquismo y en otras ocasiones lindando con las agrupaciones socialdemócratas.

Los cambios producidos en el mundo con un cargo tan costoso para el Movimiento Comunista Mundial, es un motivo lo suficientemente atractivo para, además, desde nuestras filas, analizar si el marxismo es una teoría anticuada e ineficaz y en su consecuencia, plantear si es necesaria la existencia de una organización marxista-leninista o en su defecto, abogar por la transformación en otro modelo de partido.

El marxismo está vivo

La grandeza del marxismo es superlativa y contra élla colisionan todas las hipótesis sobre su defunción. Desde que Marx y Engels concibieron el materialismo (dialéctico e histórico) como fuente de análisis y como guía de acción de los oprimidos, el marxismo ha tenido que repeler acometidas feroces, procedentes de la burguesía y provenientes de los oportunismos tanto de derecha como de izquierda.

Las épocas en las que las luchas de clases aparecen atenuadas son las más idóneas para el florecimiento de las teorías liquidacionistas, a lo cual ayuda la reconstrucción que se da con carácter continuo en el interior de la clase obrera, observadas y estudiadas ya por Marx, Engels y Lenin, cada vez más complicada por la inclusión de nuevos integrantes (pequeña burguesía arruinada, profesionales, intelectuales, etc.), que en alguna medida llevan consigo las ideas propias de su posición social de origen.

Con todo a su favor, se fortalece la alianza de la burguesía con los políticos pseudos demócratas y con los sectores más reaccionarios de la intelectualidad, sus más fieles acompañantes en el terreno ideológico, quienes se apresuran a sepultar al marxismo que, a pesar de todos los intentos, permanece incólume y con un brío excitante.

Por medio de la filosofía, más que por ningún otro método de análisis, se puede valorar con mayor rigor que el marxismo, lejos de haber desaparecido, está omnipresente en toda la sociedad. Gracias al marxismo las ciencias, la cultura, la moral, han adquirido una dimensión universal y distinta. Es el triunfo apabullante de la dialéctica marxista sobre la metafísica idealista. En el mundo contemporáneo, el avance técnico y científico en la sociedad burguesa no tendría lugar de no aplicarse las leyes de la dialéctica materialista en el proceso de investigación. La Geografía, la Historia y todas las ramas del saber humano ya no se explican de igual manera que antes de Marx. Todas las disciplinas científicas buscan las conexiones de los fenómenos naturales, su interdependencia con el ser humano para percibir las relaciones causales entre ellos. Es la afirmación incontrovertible de que el tiempo, el espacio, la conciencia, es decir, todos los fenómenos naturales, son una propiedad de la materia en movimiento, como asevera el marxismo. Aunque se ha intentado negar el marxismo en virtud de que Einstein escribió la siguiente ecuación: E = mc2 (E: energía; m: masa; c: velocidad de la luz) porque con élla se ha pretendido imponer la hipótesis de que la interacción de las partículas y las antipartículas se convierten en fotones, lo que significaría la destrucción de la materia.

Sin embargo, se ha podido demostrar en contra de lo que defiende el idealismo moderno, que no hay ninguna aniquilación de la materia, lo que sí sucede es el paso o la transformación de una forma de materia a otra, respetándose escrupulosamente la conservación de la masa, de la carga eléctrica, del impulso, del momento del impulso y de algunas propiedades más de las micro partículas. Los fotones, es decir, los cuanta del campo electromagnético, es una forma de la materia en movimiento.

La dinámica que impone el desarrollo de las ciencias desborda los límites de la ideología burguesa, en su consecuencia, los pilares religiosos se resquebrajan y el papel de la Iglesia se hace patético, porque atrapada en su propio drama, es incapaz de interceptar la afluencia de datos, de neutralizar las tesis, y de ocultar los descubrimientos científicos que ponen en tela de juicio la existencia de un espíritu todopoderoso con dominio absoluto del pasado y del porvenir. Hoy más que nunca, la Iglesia solo puede apoyarse para su subsistencia, en la ignorancia de las clases trabajadoras y en el aprovechamiento que de élla hacen las clases poderosas, interesadas en mantener la institución religiosa para adormecer a las masas. La teoría en “vigor” que más adictos ha conquistado, la de la expansión del Universo en aceleración constante, en contra de lo que algunos afirmaban, confirma la materialidad del mundo objetivo y la eternidad de la materia dando la razón al marxismo.

Solo el cinismo burgués puede presentar las teorías marxistas como descubrimientos recientes de la ciencia. Primero sucedió con la teoría del origen del lenguaje hablado y después, con el argumento más relevante de la evolución del hombre que trata de delimitar las fronteras entre el ser humano y el animal. Las investigaciones actuales precisan dicho límite en la interacción de las manos y el cerebro que Engels; ya en el siglo XIX lo dedujo y lo explicitó con su verdadero vocablo: trabajo, o la capacidad para producir los bienes para su subsistencia. (Engels, La transformación del mono al hombre).

El marxismo pujante penetra por todos los poros de la sociedad porque representa la realidad objetiva frente a la falsa moralidad burguesa. Los deseos de una auténtica libertad sexual libre de las trabas económicas y de los prejuicios sociales, entre otros, de la juventud, su desgaire, su pasión por la ecología, su amor por la paz, su rechazo al militarismo imperialista y reaccionario y su conducta, a veces comprometida con los pobres del mundo subdesarrollado, tienen sus antecedentes más directos en la moral marxista. Sin embargo, ningunos de estos anhelos humanistas pueden ser satisfechos, porque los límites que abarcan a la sociedad capitalista lo impiden.

Por todas estas razones, la inevitabilidad de la existencia de un Partido marxista-leninista se expresa de modo acuciante. Un partido que aglutine todas estas energías desperdigadas que corren el riesgo de desintegrarse, si no se les convence de que la cultura que predican y protagonizan no corresponden a esta sociedad. Si no se les persuade de la necesidad de luchar organizadamente contra el sistema que imposibilita la satisfacción de sus ilusiones y que emplea los avances científicos en beneficios de unos cuantos; aunque ello presuponga la degradación ambiental, el hambre para millones de niños, mujeres y hombres y la destrucción de vidas humanas a través de guerras de exterminios. De la necesidad también, de instaurar una sociedad en donde los conocimientos estén al alcance de todos los ciudadanos.

Uno de los pilares en que se basa el materialismo histórico, es decir, la lucha de clases, es objeto de múltiples interpretaciones, todas ellas tendentes a obviar su existencia. En épocas de calma, los teóricos burgueses tratan de restarle importancia, cuando no de negarla, recurriendo al tópico por ellos creado, de que la lucha de clases es un concepto anticuado, que el capitalismo democrático desarrollado ha superado.

Este argumento, clásico ya, se altera cuando la evidencia se impone en los momentos supremos. Entonces, a los ideólogos burgueses y a los políticos de derecha no les importa pasar por antiquísimos y apelan a la supuesta naturaleza humana, recordando al milenario Aristóteles que planteaba la esclavitud como un bien de la naturaleza: Unos hombres nacen para ordenar y otros nacen para obedecer, y ambos son felices si cumplen con su misión.




Resolución sobre las elecciones y nuestra posición en favor de la abstención y la organización popular

Reunido el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español y ante las elecciones del 20 de noviembre, el PCOE manifiesta que:

1. Nuevamente los partidos de la banca y del capital, financiados por ellos y por el dinero que el estado de los capitalistas roba a las clases laboriosas, iniciarán su circo en torno a una única idea: el mantenimiento del sistema de explotación capitalista y de los privilegios de su minoría explotadora.

2. Las clases populares están despojadas de todo tipo de instrumentos de participación política y social, fruto de una inmensa guerra represiva e ideológica.

3. La “democracia” burguesa tiene los instrumentos necesarios para depurar a aquellos que les pueda incomodar, no dudando en ilegalizar, si es necesario, a fuerzas políticas que incluso pueden ser las mas votadas en un territorio; veáse la persecución política a la izquierda abertzale. Así mismo, mediante la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General el Estado dejará a la inmensa mayoría de las organizaciones extraparlamentarias fuera del proceso electoral.

4. Que el resultado electoral está ya cantado, dos meses antes de las elecciones, como siempre acontece.

Por todo esto, el PCOE declara que la posición que nuestro partido tendrá de cara a esta farsa democrática del próximo 20N, será la de la defensa de la ABSTENCIÖN, acompañada con la necesidad de extender verdaderos instrumentos de Poder Popular, como la unión de los trabajadores desde la base – Comités de Empresa y Delegados de Personal – y el Frente Único del Pueblo, con el que las clases machacadas y explotadas por los capitalistas puedan intervenir en la vida política y social del estado y para que éstas tomen el poder político y económico despojando a la burguesía del poder y acabando con el capitalismo.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Resolución sobre la irrupción del movimiento 15M y nuestra política de masas

Reunido el IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español y ante la irrupción del movimiento 15M y las manifestaciones y movilizaciones a lo largo del Estado Español y en diferentes países de Europa, el PCOE expresa que:

1.Este movimiento no es la salida que necesitan las clases populares y obreras para acabar con el capitalismo, pues enarbola la bandera de la espontaneidad y abjura de la organización.

2.El movimiento 15M es un movimiento amorfo que pregona el apartidismo y la horizontalidad, o lo que es lo mismo, es un cauce que canaliza la ira y la rebeldía de las clases explotadas y las estrellará puesto que no ofrece a las mismas ni alternativa ni organización e instrumentos para combatir al Capitalismo, enviarlo al estercolero de la historia y elevar la alternativa de las masas explotadas: El Socialismo.

3.El impedir a sindicatos obreros y trabajadores conscientes, que son los más expuestos a la represión de la patronal y del gobierno significa, en primer lugar, el contentar al gobierno y en dar la razón a los empresarios represivos en que son molestos para el sistema (2000 trabajadores han sido despedidos por presentarse a las elecciones sindicales) Segundo, al negársele la participación al obrero organizado, se rechaza la conciencia de la clase obrera y significa admitir solo los que son domesticables para los manejos subrepticios.

4.Las reivindicaciones expresadas son reformistas y no buscan la superación del problema desde la raíz, planteando una alternativa al capitalismo.

Ante todo esto,el PCOE considera que nuestra táctica de masas, en contraposición al movimiento 15M, síreconoce la lucha de clases, el papel clasista del estado y sobre todo reconoce al sujeto revolucionario, la clase obrera, y le otorga la forma organizativa y el contenido político que exige el objetivo que se propone: el establecimiento de la dictadura del proletariado.

El PCOE es la única organización, a día de hoy, en el Estado Español que tiene una política de masas que dota al sujeto revolucionario de los instrumentos necesarios para la lucha contra la burguesía y su sistema económico; y porque da alternativa para construir los futuros órganos de poder sobre los que la clase obrera deberá edificar el sistema socialista.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Resolución sobre la represión política en el Estado Español

Reunido el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español, y ante la represión que el Estado Español está ejerciendo en el terreno de la política y la ideología, expresa que:

1.El PCOE ve en la nueva condena a los dirigentes de la izquierda abertzale una nueva agresión contra las libertades políticas e ideológicas, que persigue descabalgar a la primera fuerza política de Euskal Herria y advertir a todo aquel que ose combatir contra el estado capitalista español.

2.No sólo la izquierda abertzale sufre la represión política del estado; la sufren militantes comunistas y de otras ideas contrarias al capitalismo.

3.La naturaleza democrática del Estado se puede ver en la existencia de tribunales específicos donde se juzgan delitos políticos e ideológicos. ¿ Acaso en una verdadera democracia la política y las ideas serían juzgadas?

Por todo lo expuesto, el PCOE rechaza esas condenas a dirigentes políticos y sindicales abertzales; exige la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos que existen en el Estado Español (comunistas, independentistas, etc.) y exige la derogación de la Ley de Partidos y la eliminación de la Audiencia Nacional, tribunal de represión política heredero de los franquistas Tribunales de Orden Público.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Solidaridad con el pueblo chileno

11 de septiembre de 2011

Hoy se cumplen 38 años del bombardeo del Palacio de la Moneda en la ciudad de Santiago de Chile. El ejército chileno y imperialismo norteamericano en la sombra conspiraron para derrocar al gobierno del Poder Popular presidido por Salvador Allende.

El presidente, con un reducido número de compañeros, resistieron los bombardeos aéreos, el fuego de los blindados y la artillería durante más de ocho horas frente al ejército de la tiranía. La detención de los revolucionarios que se aprestaron a defender al gobierno popular y el asesinato de Allende iniciaron el camino a una de las dictaduras más sanguinarias de América Latina.

 

Durante años el imperialismo asesoró y financió a la dictadura de Augusto Pinochet, estuvo al tanto de las torturas, los asesinatos políticos, la falta de libertades y fue aliado fiel de este crimen.

Muchas de las medidas adoptadas por Pinochet, en el campo laboral, de la vivienda y de enseñanza están aún intactas, y son defendidas por el supuesto gobierno democrático actual chileno, con la misma violencia y los mismos elementos que utilizó la dictadura para reprimir al pueblo chileno.

La lucha de los estudiantes de Chile supone hoy un acto de valentía que cuenta con el apoyo y la solidaridad de nuestro Partido. Toma cuerpo la conciencia y abre paso a nuevos horizontes en el continente.

También un 11 de septiembre tuvo lugar el derrumbamiento de las Torres Gemelas en Nueva York, suceso que es utilizado por los medios para silenciar la barbarie que el imperialismo instauró en Chile.

El Partido Comunista Obrero Español alza su voz para recordar los sucesos de septiembre de 1973 a la vez que manifiesta su apoyo y solidaridad incondicional a los estudiantes y trabajadores chilenos que hoy luchan por un futuro mejor.

¡VIVAN LOS OBREROS Y ESTUDIANTES CHILENOS!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




A bayoneta calada

CC.OO. y UGThan declarado la guerra al gobierno del PSOE y al PP, por haber vulnerado al unísono el sagrado consenso constitucional. No están de acuerdo ni con la forma ni con el contenido, es decir, que se actúe precipitadamente, que sea el Parlamento el que tramite y decida, sin consultar al pueblo en referendo, y menos todavía les gustan que se reforme el articulo 135, porque va a significar mayor empobrecimiento de las clases trabajadoras: “con la reforma constitucional , todo lo que trabaje el pueblo será para pagar la deuda pública” dice Cándido Méndez, y contra ello han salido a la calle a bayoneta calada, lo triste es que se equivocaron de dirección, se adentraron en terreno popular y las bayonetas disparan y traspasan a los trabajadores.

 

 Las manifestaciones y concentraciones del día 7 de septiembre quedarán en la historia como referencia ineludible en todos los análisis históricos, de cual fue el momento culminante de la crisis de los sindicatos españoles. CC.OO. y UGT cuentan con unos 250 mil delegados, que por lo visto no se enteraron de la convocatoria. Los protagonistas supremos de las inaccesibles cúpulas de ambas centrales se enorgullecen de haber congregado “decenas de miles de manifestantes”. Por ejemplo, en las ocho provincias andaluzas, según CC.OO. salieron a las calles unas 6000 personas, concretamente en Sevilla a cuya concentración asistieron los máximos responsables regionales de ambos sindicatos solo asistieron mil personas. En esta última “el secretario general de CCOO de Sevilla, Alfonso Vidán, ha mostrado el agradecimiento del sindicato a las 22 organizaciones sociales que han prestado su apoyo a CCOO y UGT, además de PA e IU” –fuentes CC.OO.-

 Está claro que ni los mismos convocantes acuden a sus llamadas y como siempre, un conglomerado de siglas sin representación alguna, y otras que siempre estarán dispuestas para salir en las fotos en jornadas de precampaña electoral, se hunden también alcoparticipar en la traición de los sindicatos.

 Antes de que el gobierno diese a conocer a la opinión pública su idea de reformar la constitución, los sindicatos tenían programado salir a la calle, les faltaba el motivo. Y no encontraban una causa que justificara sus protestas, porque ellos son la causa de que el gobierno, hasta aquí, haya arreciado las políticas antiobrera de manera incontenible. Sucediera lo que sucediera, cualquier cosa les habría servido a los sindicatos para salir a la desesperada a las calles. Han sido tantos acontecimientos penosos los que han acaecido sin su oposición; es tan grave la connivencia de ambos sindicatos con el gobierno en la guerra contra las clases populares, que unidos al éxito de las manifestaciones del fenómeno 15M, en las que las masas denuncian dichas prácticas sindicales, que les obligaban sin mas remedio a salir a las calles si no querían firmar sus propias actas de defunción. CC.OO. UGT se han agarrado a un palo ardiendo, con tan mala fortuna que se han quemado hasta los tuétanos.

 ¿Qué han defendido CC.OO. UGT, IU etc. en las concentraciones y manifestaciones del día 7 de septiembre? El sacramento de la Constitución. Pero, no está en juego tal o cual artículo de la constitución. Sin haberse llevado a afecto, los grandes partidos han hecho lo que han querido en nombre de la sacrosanta Constitución que es la expresión genuina del capitalismo, causante de todas las desdichas. Los reformistas al denunciar la reforma estaban defendiendo expresamente la legalidad constitucional, que en su artículo 38 dice textualmente:

Artículo 38.

Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.

Todo cuanto está sucediendo en Europa y en el mundo capitalista se halla legalizado por dicho artículo. Pero además, la Constitución que defienden los sindicatos, santifica las armas con las que el fascismo instituyó su poder: la corona, la bandera, el ejército, el himno y un largo etc.

 Esta claro que una vez más, los reformistas sindicales y políticos cumplen con la misión que se han encomendado, la de preservar el sistema capitalista español contra cualquier intento de impugnarlo y cada vez que el pueblo y las circunstancias comienzan a cuestionar la validez de dicho sistema salen en su defensa. Cada día son mas las voces que gritan contra la monarquía, que no quieren su bandera, que es necesario otro sistema, porque lo que está en juego no es reforma si o no, sino el sistema burgués (legalizado en la constitución) o cambio de sistema. En una palabra cuando los caminos naturales nos conducen a la lucha contra la Constitución y todo lo que representa, los vendidos, los traidores, los tránsfugas, todos los enemigos de la clase obrera desde fuera y desde el interior de sus filas, se unen con vínculos afectivos e indisolubles para defender sus bien ganadas 30 monedas de plata.

 Se debe defender un referendo para frenar y contrariar los planes de la derecha y para que sirva de tribuna del pueblo su período de campaña, en donde la izquierda revolucionaria tenga opción de concienciar a los trabajadores de lo que realmente es y significa la Constitución. Pero ese no es el caso de los dirigentes sindicales y políticos que han convocado y apoyado las manifestaciones y concentraciones contra la reforma y lo prueba su encendida crítica al PP y PSOE de haber roto el pacto constitucional. Y nunca, de ninguna de las maneras existirán excusas para desviar la atención de los verdaderos problemas del pueblo. Jamás podremos consentir que se tergiversen intencionadamente los objetivos consecuentes para malformar la conciencia de un pueblo harto de sufrir las consecuencias del capitalismo y de sus leyes.

 Estamos en plena base de preparación teórica y práctica para generar conciencia de clases para luchar contra la Constitución capitalista y contra el capitalismo y si los sindicatos y determinados partidos se anteponen, deben pagar las consecuencias de su traición.

 

CONTRA LA CONSTITUCIÓN

CONTRA EL CAPITALISMO

 POR UN FRENTE UNICO DEL PUEBLO 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)