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¿A quién sirven el parlamento y el gobierno?

Los más conscientes sabíamos que el Parlamento “democrático”, junto con el Gobierno “electo”, son los órganos encargados de administrar los intereses de las grandes empresas, lo que quiere decir que ambas instituciones son meros instrumentos para persuadir a las masas, para engañarlas, haciéndoles ver que representan su voluntad, manteniéndolas siempre ilusionadas en que las soluciones de sus graves problemas son posibles si tanto el uno como el otro están bien ocupados. El capitalismo no es el malo, nos dicen, sino el partido que gobierna, y este depende de la correlación de fuerzas en el Parlamento. Argumentos que permiten jugar en todo momento para mantener vivas las esperanzas de un pueblo que nunca llegará a ver colmadas sus demandas.

 

Una vasta propaganda multicolor persuade al elector de que existe una variedad de posibilidades tal que contempla todos los gustos. Cualquiera es libre para votar su opción y si esta le engaña, tiene la oportunidad de castigar a su traicionero embaucador votando, pasados cuatro años, a otro partido. Sin embargo, detrás de cada organización están los grandes empresarios y ricos banqueros, concediéndoles créditos y subvencionándoles las campañas electorales; imponiendo pues, al pueblo, quiénes deben ser elegidos.

Los partidos comunistas hemos sido aleccionados para concurrir a las elecciones mientras haya un sólo obrero atrasado que deposite su fe en el parlamento, para demostrarle que la realidad es otra, para convencerle de que el parlamentarismo es una vía que sirve a la democracia burguesa con el objetivo de desviar las luchas del pueblo. En este caso, el ciudadano no tiene que moverse. Para eso está su fuerza parlamentaria que va a hacer todo por él. Los comunistas de verdad han dado muestras de cómo hay que utilizar la vía legal, siempre acompañada con la extralegal, aún teniéndolo muy difícil, porque los capitalistas, los gobiernos y los parlamentos guardaban sutilmente las apariencias.

Ahora, al burgués español en franca y total ofensiva, parece importarle muy poco cuidar los modos, sobretodo porque sus “enemigos” les deben obediencia. Las reuniones que de vez en cuanto celebra el Jefe de Gobierno con los empresarios más fuertes del país es un desprecio indefinible al ejercicio parlamentario y pone al descubierto descaradamente que el gobierno de turno hace lo que la patronal quiere que haga. Está claro que quienes mandan en nuestro país son los Botín y compañía, que les indican públicamente a Zapatero no sólo las reformas que ha de emprender, además le dan órdenes a nivel de partido, como la de que no se deben adelantar las elecciones porque lo está haciendo muy bien.

Pero ¿Para qué iban a guardar las formas si ya todos los parlamentarios se han retratado ante el pueblo como secuaces a sueldos de los capitalistas y no van a protestar porque estos deslustren sus funciones? En esta crisis todos los partidos han desempeñado su papel a la perfección: aparentar ir en contra del gobierno, aduciendo matices, lo que se traduce en la práctica en complicidad para favorecer los intereses de sus amos.

Para colmo, los mal llamados comunistas han contribuido a malformar la conciencia popular, pues al magnificar el parlamentarismo como única forma de combatir al capital, han sembrado falsas expectativas y se hacen cómplices de la perpetuidad del capitalismo. ¿Qué pueden temer los capitalistas españoles de los partidos parlamentarios y del gobierno, embadurnados con las heces de la corrupción, por un sueldo canalla? ¿Qué puede temer el capitalista español de las nuevas elecciones, si todos los partidos han gobernado bien a nivel estatal, bien autonómicamente, incluido IU y han probado ser sus más fieles servidores?

Una vez más el PCOE denuncia las falacias de esta democracia cínica y señala ante el pueblo con el dedo a todos aquellos defraudadores, parásitos de la política, que encubren la dictadura del capital honorando un parlamento prostituido a la par que no les importa hundir en la miseria a los trabajadores con el fin de enriquecer aún más a sus amos por un plato de sucia comida.

CONTRA LA DICTADURA DEL CAPITAL

SOCIALISMO

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Cruel y despiadado capitalismo

libiamuerto4-580x377El gobierno Zapatero ha tomado al pueblo por retrasado mental, cuando su único argumento es que la causa de la intervención en Libia es distinta a la que se dio cuando Iraq, porque ahora es consecuencia de un acuerdo de la ONU; como si la ONU tuviera el legitimo derecho de matar.

 Cientos de dictadores en todo el mundo, amigos de EEUU, mantienen con su consentimiento un estado de opresión y de explotación inhumano contra sus pueblos, sin que ninguna voz en la ONU se alce contra ellos. De la ONU se ríe EEUU cuando le interesa, como en el caso de Iraq. ¿No nos dice Zapatero que Libia es atacada por contravenir los acuerdos de la ONU? ¿Qué fue entonces la intervención en Iraq si no la toma de posición unilateral de varios países en contra de la ONU? ¿Por qué la ONU no se opuso a EEUU, Inglaterra y España? ¿Cuántas veces conculcan EEUU e Israel las resoluciones de la ONU y el gobierno español de turno calla como un mísero cobarde? ¿Qué crédito de justicia se le puede otorgar a EEUU, progenitor y copartícipe de 70 golpes de estado en América Latina? ¿Cuántos niños, mujeres y hombres mueren al año en todo el mundo por las bombas estadounidenses y sus “aliados”, entre ellas las de España?

Pese a las piruetas de los dirigentes socialistas, la guerra contra Libia es injusta, es imperialista y es una amenaza a todos los pueblos por parte de los imperios, que demuestra hasta donde están dispuestos a llegar para mantener el sistema capitalista y las áreas de influencia de EEUU y Europa, poniendo a la humanidad al borde de una gran guerra de consecuencias catastróficas.

El Estado se comporta como imperialista en todos los sentidos, defendiendo los intereses de los grandes capitalistas españoles en el mundo, teniendo presencia militar allá donde exista un conflicto en el que los intereses imperiales estén en juego, engañando al pueblo,…, pero lo que es peor, robándole a los trabajadores y a las clases populares la ilusión, el futuro y su dinero para mantener vivos a los explotadores y para sufragar sus guerras.

Mas el PSOE no esta solo. Cuenta con el beneplácito de la derecha reaccionaria y de la mayoría del cuerpo parlamentario, partidos prostituidos por una migaja de pan. Todos ellos son responsables de lo que está sucediendo y tendrán que rendir cuentas al pueblo español.

 

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO CONTRA LA GUERRA

POR UN FRENTE ÚNICO CONTRA EL CAPITALISMO

FUERA EL IMPERIALISMO DE LIBIA Y DEMÁS PAISES INTERVENIDOS

 POR EL PROGRESO SOCIAL. POR EL SOCIALISMO

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




¡¡¡ Fuera imperialistas de Libia !!!




¿ El último paso ?

De ningún modo los capitalistas tendrán freno mientras los trabajadores y el pueblo unido no se les opongan. Han destrozado nuestras vidas en el presente y también para el futuro. Pero no es suficiente para ellos. Lo quieren todo y saben que pueden tenerlo todo porque los sindicatos, los partidos parlamentarios, los de derechas y los falsos de izquierdas, todos están a su servicio. Sin embargo, son conscientes de que tarde o temprano tendrán su merecido, y por eso su próximo paso consiste en adecuar la situación para que los trabajadores y el pueblo tarden lo máximo posible en organizarse. Tenía que ser un paso canallesco, criminal. Que dividiera a los trabajadores, que los hiciera más sumisos y los enfrentara entre sí abaratando la mano de obra para conseguir un mal trabajo. Luego, una vez establecidas las nuevas reglas del juego ya más libres aún, atacarán más y más. ¡Son insaciables! ¡Son capitalistas!

 

 Los gobiernos europeos ya no vacilan un instante: aquéllos dicen quiero esto; van y lo toman. Todo está contemplado con tan solo adecuar el salario a la productividad. Pero ¿Qué es la productividad? ¿Cómo se mide? Por supuesto, es subjetiva y ahí entra todo; si observas buen “comportamiento”, si no te pones enfermo, si no te metes en jaleo, si reverencias a tus superiores, si ocultas tu salario al compañero, si trabajas sábados, domingos y fiestas de guardar, si produces más horas sin cobrarlas, si chivas a tus compañeros, o sea, si eres esquirol, probablemente tendrás tu recompensa, porque en lo que se refiere al trabajo es por añadidura que todos se prestan ya a rendir el máximo para continuar manteniendo su puesto de trabajo. La productividad es competencia entre los trabajadores, odio entre ellos y una división insuperable. La próxima carrera más estudiada y más rentable será la de “lameculos”. Así lo ha diseñado el capital y eso es lo que los gobiernos y parlamentos de Europa van a aprobar con la ayuda infalible de los traidores.

 El patrón no quería seguir en la ilegalidad al emplear a inmigrantes por menos jornal que el trabajador autóctono. Ahora ya lo puede hacer con la ley en la mano: con solo decir que no rinde igual, es suficiente.

 Pero el odio de clase que exhiben los burgueses, sus gobiernos, sus partidos políticos y sus sindicatos contra los trabajadores, reclama la conjunción de todas las fuerzas pequeñas o menos pequeñas anticapitalistas para abrir las fabricas y penetrar en los centros de trabajo con el fin de hablar con los comités, únicos órganos con influencia entre los trabajadores, para arrancarlos del  dominio de los dirigentes y funcionarios vendidos, a fin de organizar a los pueblos y barrios y unirnos todos en un FRENTE UNICO DEL PUEBLO para hacerles frente. UNIDAD Y ACCIÓN. NO CABE OTRA ALTERNATIVA. NO ES HORA DE PENSAR EN ELECCIONES EN LA QUE NADA TENEMOS QUE HACER.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Los comunistas rusos con Lukashenko

El único partido político organizado que apoya al presidente Lukashenko, que fue miembro del PCUS pero que hoy es un político independiente, es el Partido Comunista de Belarús (KPB), partido Marxista Leninista, que dispone de un grupo parlamentario e incluso de presencia en el gabinete ministerial. El primer secretario del Comité del Partido en Minsk Igor Karpenko ha explicado que con Lukashenko Belarús ha sido capaz de afrontar la crisis económica garantizando un desarrollo sostenible y moderno del país, mantener la legalidad frente a las redes mafiosas, preservar la unidad nacional y afrontar las amenazas del imperialismo euro-gringo que se empeña estúpidamente en llamar a Lukashenko “el último dictador de Europa” y, sobre todo, evitar una gran disparidad en la distribución del ingreso.

El fenómeno social de la oligarquía rusa no existe en el país. El camarada señala que la política del gobierno busca “el reforzamiento del modelo de desarrollo social y económico bielorruso que ha permitido mejorar el nivel de vida de la población”. Además del KPB, apoya a Lukashenko la Unión de la Juventud Republicana, importante organización juvenil presente en todo el país, heredera del Komsomol Leninista, la Juventud de la época soviética.

Organizaciones occidentales como la alemana Die Linke y sectores del Partido de la Refundación Comunista, la dirección del PC de España (PCE) y en general las organizaciones revisionistas integradas en el llamado Partido de la Izquierda Europea, siguiendo las órdenes del imperialismo, atacan a Lukashenko y al gobierno bielorruso de izquierdas, defienden a los mercenarios fascistas empeñados en organizar un golpe de Estado en Bielorrusia y se empeñan en reconocer como sus aliados bielorrusos a un grupo traidor gorbachoviano anticomunista antiguamente llamado “partido de los comunistas bielorrusos” que ha tenido la decencia de cambiar de nombre llamándose hoy “partido de la izquierda (Mundo equitativo)” que aunque mantiene la hoz y el martillo no engaña a nadie sobre su verdadera naturaleza antinacional y pro imperialista.

Lo dirige un tal Kalyakin, otro renegado del comunismo de la misma naturaleza que Carrillo, Gorbachov o el moldavo Lupu, escisionista del Partido de los Comunistas, hoy presidente del parlamento.