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En qué momentos vivimos

En momentos graves la burguesía sitúa la lucha de clases en un estadio superior. Los periodos de crisis son uno de estos momentos.

En este contexto específico la burguesía lo quiere todo, lo pide todo, impone todo, sin llegar a ruborizarse, la cobertura es perfecta, la crisis.

 Tanto el gobierno como las clases capitalistas en general, se preparan debidamente para estos casos y llegados saben como utilizar toda su artillería para disparar al unísono. 

 

 Sindicatos, partidos parlamentarios todo lo que en época de “bonanza” constituye la salvaguarda constitucional e institucional del sistema, están perfectamente adiestrados para ejercer con total eficacia el papel que les corresponde, para el que han sido adoctrinados y recompensados.

 No es extraño que la izquierda y la derecha  parlamentaria así como las centrales sindicales mayoritarias, salgan a la calle con el mismo lema ¡ACABAR CON LA CRISIS! que es lo mismo que pedir que todo continúe tal como está.

 Pero sí  resulta extraño que gran parte de la izquierda extraparlamentaria, también coincida con el mismo slogan. Examinemos pues las distintas proclamas que se han utilizado durante estos meses para concienciar  al pueblo de la realidad existente:

 ¡Su crisis que la paguen ellos! ¡La crisis que no la paguen los trabajadores! ¡Frente a la crisis, Movilízate en defensa del empleo! ¡La crisis capitalista que la paguen los ricos!

 ¿Quién es capaz de advertir la diferencia que existe entre estas consignas de la izquierda mas relumbrona y radical y la que sirvió para que el PP convocara la manifestación contra el despido en Málaga? Nadie, porque no se dan tales diferencias propagandísticas, aunque por supuesto,  la intencionalidad debe ser distinta.

Pero lo que se transmite al pueblo es que acabando con la crisis se terminan sus problemas y salen perdiendo los ricos. Ahí es donde radica el engaño. Una mentira espectacular para unos instantes también espectaculares.

 La crisis no es la causante de los males de los obreros, del pueblo, aunque los agrava. La crisis y esto es lo importante, nos descubre toda la mezquindad del sistema: el carácter reaccionario del capitalismo;  la verdadera naturaleza burguesa de las instituciones, de modo particular el gobierno, el egoísmo insaciable de la patronal, etc.  En la crisis los atropellos clasistas contra los trabajadores no tienen freno. Pero, todo cuanto ahora sucede tiene lugar también, aunque, a veces con menos intensidad durante los tiempos de “bonanza”. Por tanto acabar con la crisis no significa nunca terminar con los problemas de los trabajadores.

 Y es este el momento en que mejor se puede denunciar el sistema, porque si de la crisis deviene impunidad para las fuerzas de derecha y sus adlátere, es también la maravillosa y gran tribuna pública que espera el revolucionario, el  comunista extraparlamentario, para denunciar al sistema y a sus apologistas, a los traidores etc. Y si no ¿Para cuando?

La crisis además nos exige estar constantemente a flor del combate ofreciéndonos argumentos y excusas inapelables, por decirlo de alguna manera. La crisis concede al comunista y al obrero la mayor fuerza moral para propugnar cambios revolucionarios y les permite desarrollar sus organizaciones con mayor amplitud y celeridad. Este es el momento que vivimos.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Los partidos del sistema y las cúpulas sindicales coinciden en no ir a la raiz de la crisis

Hace poco más de un año los políticos capitalistas decían cosas como “el capitalismo debe refundarse” o que “había que estudiar la fórmula de nacionalizar la banca”, todo ello temiendo una reacción de la clase obrera y las clases populares ante la crisis. No obstante, cuando el Capital ha visto que la clase obrera está desorganizada y dividida gracias al oportunismo – PSOE y PCE-IU – y cúpulas sindicales financiadas por su Estado, las recetas para salir de la crisis vuelven a ser  mayor represión, salarios de esclavos, ampliación de la jornada laboral, retrasar la edad de jubilación y aminorar estas, acrecentar la precariedad o sobreexplotación, etc…

 

 Todos los Partidos del Sistema y las cúpulas sindicales se manifiestan contrarias a la crisis, todos señalan que hay que tomar medidas contra ella, y todos ellos coinciden en no ir a la raíz de la crisis, a la que exculpan, engañando a las víctimas de los efectos nocivos de ésta, la clase trabajadora. Porque la crisis es el genuino producto del Capitalismo, es la manifestación de que la producción no tiene en cuenta las necesidades de la Sociedad, sólo el beneficio del burgués, conllevando esto que de una parte la burguesía concentre en sus manos el excedente de las empresas – mercancías y capitales – y por la otra parte aquéllos que generan toda la riqueza, los trabajadores, concentran en sus manos deudas y el excedente de la fuerza de trabajo: millones de trabajadores parados carentes de medios de subsistencia. Por ello, no es contra la crisis contra la que hay que luchar sino contra aquello que genera las crisis: EL CAPITALISMO. Ante esta situación, el gobierno del PSOE, apoyado por sus aliados, no ha dudado en dar miles de millones de euros a los responsables de la crisis: banqueros y empresarios. El PP y la Patronal exigen una reforma laboral antiobrera, en tanto que PCE-IU sólo piensan en captar votos para las próximas elecciones municipales y las centrales sindicales hablan de “diálogo social”, instrumento mediante el cual se ha llegado al actual escenario de desempleo, precariedad y donde el despido es libre y gratuito para el burgués pues con las subvenciones que reciben sufraga la cada vez menor indemnización por despido. Todos ellos, partidos y cúpulas sindicales, están embadurnados por la corrupción puesto que han vendido su alma a la burguesía para salvaguardar al Capitalismo y a su Estado, verdaderos culpables de la crisis, a cambio de subvenciones y poder que les permita obtener prebendas. 

Los males de los trabajadores no se erradicarán sólo con superar la crisis, sino eliminando de raíz el capitalismo para construir un mundo más humanos donde los que trabajan y producen las riquezas sean los que más derecho tengan a disfrutarla. El PCOE hace un llamamiento a los Comités y a los Trabajadores a que se unan a la Asamblea de Comités y Delegados. Nuestra  fuerza y nuestras armas son la unidad, la organización y la lucha y sólo de esta manera detendremos tantas tropelías cometidas por la derecha, los traidores y podremos acabar con el Capitalismo.

 

¡Por la unidad de la clase obrera!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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