La crisis obliga a los obreros a mendigar.
Artículo de Javier Olarieta Alberdi
El paro que azotó primero a la construcción y que se ha ido extendiendo a otros sectores económicos, agudizando la recesión, es la causa que ha provocado que miles de familias obreras se encuentren con la soga al cuello.
Un 15 por ciento más de familias obreras se están viendo obligadas a mendigar para subsistir, según aseguró el responsable de Cáritas en Madrid a comienzos de octubre. El número de obreros atendidos en el primer semestre de este año por la beneficencia supera ya la cifra de todo el año 2007.
Además, otras 20.000 familias se han visto beneficiadas de un nuevo programa puesto en marcha esta temporada para atender a menores de 0 a 16 años en alimentación infantil, higiene, equipamiento escolar (salvo libros, “cuyas becas se han recortado sensiblemente”, subraya Cáritas), gafas o audífonos, se encuentran entre el material que los padres reciben. Si no fuera así, los obreros difícilmente podrían afrontar los gastos derivados del nuevo curso escolar”, afirma Cáritas. El 80 por ciento de las familias obreras beneficiarias de la nueva iniciativa están terriblemente asfixiadas: no tienen ningún ingreso o éstos son tan exiguos, que, como mucho, alcanzan el salario mínimo interprofesional, 600 euros.
El perfil tipo de familia obrera es el de una pareja con dos hijos y unos salarios mensuales de 1.300 euros. Si tienen de media entre 700-800 euros de hipoteca las cuentas no salen y cuando la situación supera su capacidad económica acuden a pedir ayuda inmediata a todo tipo de instituciones benéficas, una circunstancia que no habían tenido que hacer nunca hasta el momento, motivada por la reducción de sus ingresos al quedarse alguno de sus miembros en el paro y no poder hacer frente al pago de la hipoteca.
Son los nuevos pobres. Han pasado de tener un trabajo y una vida explotada a no poder subsistir, a no poder hacer frente a los tiburones bancarios, a las facturas mensuales y a estar agobiados por las deudas acumuladas.
La crisis se ceba siempre con los trabajadores: parejas españolas con varios hijos que se hipotecaron hasta las cejas en pleno auge especulativo cuando los bancos se caracterizaban por su manga ancha y el empleo abundaba.
Entre los que más están notando sus efectos se encuentra también la población obrera inmigrante plenamente asentada y estabilizada que, con su documentación en regla y ante el elevado precio de los alquileres se vieron obligados a comprar una vivienda, al igual que en el caso de los españoles. También son núcleos familiares obreros con hijos que fueron viniendo paulatinamente por la reagrupación familiar.
Según su responsable, Cáritas Madrid “empezamos a notar los efectos de la crisis en febrero de este año; y de forma más acusada este verano, una época en la que, habitualmente, apenas tenemos actividad por el receso vacacional de la población. Esta vez no hemos parado. En algunos distritos, como el de Carabanchel, no damos abasto”.
El perfil tipo de los que mendigan ayuda económica a Cáritas son obreros desempleados de la construcción, tanto cualificados como sin cualificar, que al finalizar la obra o al reducirse la plantilla se han quedado en la calle, a la espera de cobrar el paro, así como trabajadores de los servicios. En el caso de las mujeres, estas aportaban ingresos trabajando en el servicio doméstico.
Un presente precario y un futuro incierto. Cáritas considera que no hemos tocado fondo y la situación empeorará aún más. La incógnita es cuándo empezará a remontar la crisis. “Ahora hablamos de personas que han reducido sustancialmente sus ingresos con un elevado nivel de gastos vinculados a la vivienda. Pero si esto se alarga cuando agoten el paro caerán en picado. Recibirán la prestación familiar (unos 500 euros) o la renta mínima de inserción (otros tantos)… Y agravarán su precaria situación”.
Los obreros que están en el escalafón más bajo acuden a la red albergues y comedores sociales que reciben más visitantes cada día. Allí duermen bajo techo y les dan un plato caliente. Abundan los bien vestidos y aseados, que contrastan con quienes llevan todas sus pertenencias en bolsas y mochilas. Cada vez hay más obreros en paro, entre ellos españoles, gente no habitual a acudir a estos centros. La tendencia es significativa.
Es el caso de Luis, ecuatoriano, de 38 años. “Llevo seis meses en paro. Trabajaba de albañil, sin contrato. No tengo ingresos. Por ahora no puedo enviar dinero a mi mujer y mis dos hijos. Estoy arreglando papeles para solicitar el arraigo. De momento, estoy en un piso con compatriotas que me perdonan el alquiler. Aquí vengo una vez al día”. Él es el ejemplo de los sin papeles que han subsistido con trabajos ocasionales, pero, cuando la crisis golpea, son los primeros en caer.
María, de 50 años, es española. “Antes estaba en el otro lado. Una serie de problemas encadenados me han hecho acabar así”, explica. “Es cierto que cada vez hay más gente preparada y con un nivel cultural alto. Yo, por ejemplo, comparto mesa con un médico venezolano”, afirma.
Poco más pueden apretarse el cinturón; su pregunta es: ¿Hasta cuándo?
El plan Bolonia
¡DEFENDAMOS LA EDUCACIÓN PÚBLICA!
El pasado viernes 26 de Octubre el consejo de ministros aprobó un Real Decreto que acaba con el modelo universitario de Diplomaturas y Licenciaturas tal y como las conocemos. El nuevo esquema que establece el Gobierno, según dicen, para responder a las necesidades de la sociedad y economía del conocimiento se compone básicamente de Grado y Máster. Pero, ¿qué supone esto en la práctica?
El Grado
1. Según define el RD en su Art.9: “El grado tiene como finalidad la obtención por parte del estudiante de una formación general orientada al ejercicio de actividades profesionales”. Es decir, lo que hasta la fecha conocíamos como FP.
2. Para alcanzar este objetivo el grado se reduce a 4 años, 240 créditos. ¿Cómo se distribuyen éstos?: 60 serán de formación básica, 60 directamente en práctica en empresa (por supuesto no pagadas) y entre 6 y 30 para el trabajo de fin de grado (¿no se parece eso a una práctica en empresas?), restarían tan sólo ¡90 créditos (año y medio) de formación relacionada con la titulación en concreto!
3. Las atribuciones profesionales que actualmente se garantizan con las Licenciaturas y Diplomaturas desaparecen, arquitectos que no pueden firmar proyectos, filólogos sin idioma, licenciados en derecho ¿penal, civil, administrativo?, ¡NINGUNO! Obviamente la posibilidad de acceder al mercado laboral ¡SE REDUCE! Ya que tu título no servirá de nada, serás un mero graduado en generalidades en tanto no te “especialices” con el posgrado.
4. El grado por tanto consiste en una “formación general”, básica y poco especializada dirigida a la creación de una bolsa de trabajadores precarios y dóciles.
El Posgrado
1. Si quieres obtener atribuciones tendrás que pagarte un Máster. Es decir, la educación de calidad –Postgrado- queda reservada para los pocos que puedan pagar precios entre 3 y 6 veces más de los actuales.
2. Y he aquí el gran problema: la Educación Superior y el conocimiento provocan gastos. Y la genial idea de nuestros políticos no es otra que promover la inversión privada en el conocimiento. Tendremos Máster en ingeniería mecánica (Toyota), en telecomunicaciones (Telefónica), en informática (IBM), en minería (Repsol),… Pero, ¿y el máster en lengua antigua?, ¿y en historia medieval?, ¿y en arte precolombino?… ¿Qué empresa financiará este “conocimiento tan poco productivo”?
3. Es la ANECA, un organismo no universitario donde se encuentran representadas las empresas de forma directa, quien evalúa y determina los Planes de Estudio (el contenido) de las distintas titulaciones de Grados, Máster y Doctorado. Es la ANECA, un grupo de empresarios, quien decidirá qué debemos y qué no debemos estudiar (Art.25 del RD).
4. Al respecto de las altas tasas de matrícula del posgrado, no hay que preocuparse, ya vivimos la sustitución de las tradicionales y “poco eficientes” becas por la beca-préstamo (que ya hoy nos ofrece el BSCH), y que, se devuelven a un futuro, para obligarte a aceptar las condiciones laborales sin chistar por miedo a perder tu casa… ¡pasaremos a salir hipotecados de la Universidad!
5. Finalmente para evitar que la Universidad siga siendo un “gasto” para el Estado la Ley de Financiación de Universidades de la Junta de Andalucía resuelve: “Universidades deben financiarse más por lo que hacen que por lo que son”. Es decir, ese nuevo modelo de financiación tendrá en cuenta la participación de profesores en programas internacionales, el bilingüismo de los alumnos, y sobre todo, cuanto tardan los licenciados en encontrar trabajo de su especialidad, y cuantos titulados crean empresas propias en los tres años siguientes a su graduación. Por lo tanto, con este modelo no se financia la transmisión y producción de conocimiento, lo cual hace pensar que aquellas titulaciones relacionadas con las Humanidades que no cumplen con los requisitos para financiarse estén destinadas a desaparecer(filologías…).
Conclusiones
1. La universidad se convierte en una fábrica de precarios, el Eurocrédito (1 crédito ECTS = 30 horas) clarifica y abunda en esta función, nuestra matrícula de 60 créditos supondrá una media de 35 horas semanales de permanencia obligatoria (una jornada laboral no remunerada sino pagada) en la universidad, de las cuales ¡sólo 10 horas serán lectivas!, el resto tendremos seminarios, biblioteca, trabajo en grupo, etc. Por otra parte, a aquellos estudiantes que necesiten trabajar les será imposible compaginar los estudios con el trabajo.
2. Aquellos que cursáis estudios “a la antigua” sufriréis la homologación con las nuevas titulaciones devaluadas. Vuestro título, en la calle, se convertirá en grado.
3. Este Real Decreto representa un paso más en la aplicación de la LOU. La misma LOU que aprobó Aznar y contra la que se movilizó toda la comunidad universitaria, con ZP en las cabeceras de las manifestaciones prometiendo su derogación si llegaba al gobierno. Sin embargo, Zapatero, una vez en el gobierno, faltando a sus promesas y con el acuerdo de la supuesta izquierda política y sindical, mantuvo y profundizó la LOU ajustándola aún más a la Declaración de Bolonia y al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
FRENTE A TODO ESTO ES NECESARIO:
Exigir la derogación de este Decreto.
Denunciar al Estado capitalista por avanzar hacia la privatización de la Educación.
Organizarse para combatir la agresión del sistema capitalista en el campo educativo
Luchar junto a los trabajadores por la construcción del socialismo