La juventud obrera agoniza

Si ya de por sí la situación de la clase obrera, en general, es cuanto menos precaria, la de los jóvenes, hijos de obreros, es todavía más difícil.

En una sociedad…

Si ya de por sí la situación de la clase obrera, en general, es cuanto menos precaria, la de los jóvenes, hijos de obreros, es todavía más difícil.

En una sociedad como es la capitalista, en la que las máquinas y la robótica están al servicio de la burguesía, y por tanto suponen un peligro para los obreros, a quienes quitan puestos de trabajo a coste mínimo; en una sociedad en la que la juventud no tiene trabajo porque entra en el círculo vicioso de “sin experiencia no hay trabajo, y sin trabajo no hay experiencia”; que desde que somos jóvenes se nos inculca que hay que estudiar para “ser alguien el día de mañana”, la juventud obrera está condenada a la más alta precariedad.

Como decíamos más arriba, los jóvenes somos prácticamente empujados a estudiar, o a trabajar desde muy temprana edad. Se nos dice que o estudias o trabajas, y muchos optan por la “vía fácil” que es trabajar tras terminar los estudios obligatorios. El problema viene cuando estos jóvenes, que abandonan los estudios, son reducidos a “seres inferiores” que “viven la vida loca” y que “no tienen la cabeza amueblada”, a los que no les gusta estudiar y prefieren trabajar. Pero a la hora de buscar trabajo, en muchas ocasiones se encuentran con el requisito de tener un mínimo de estudios. Y por la otra cara, los que deciden seguir sus estudios, e incluso alcanzar la Universidad, a la hora de buscar trabajo no tienen experiencia porque han estado estudiando más de veinte años.

Así pues, llegamos a un paro juvenil en jóvenes de entre 16 y 19 años del 56,56%, y entre 20 y 25 años del 34,56%. Son cifras aterradoras.

Estas cifras no significan otra cosa que la juventud está agonizando, con los consecuentes daños psicológicos que acarrea esto. Muchos jóvenes tienen que abandonar los estudios para hacer frente al peso de una “vida adulta” que todavía no les corresponde por edad, pero a la que se ven empujados a entrar porque en el capitalismo, si eres hijo de obrero, tienes que pensar únicamente en producir.

Esta situación hace que el suicidio sea ya la primera causa de muerte entre jóvenes de entre 15 y 29 años, pues la terrible situación material que vive la juventud obrera, sin esperanzas de presente ni de futuro, pasa una factura enorme a la salud mental.

Los jóvenes obreros no tienen futuro en el capitalismo, un criminal sistema que destruye a quienes con nuestro trabajo generamos toda la riqueza, y al planeta en el que vivimos. Y mientras, tenemos que aguantar a hijos de burgueses como Santiago Isla –hijo de Pablo Isla, CEO de Inditex– decir que los jóvenes no saben tolerar la bien frustración, mientras su padre ingresaba sólo en 2020 seis millones de euros en dividendos de Inditex.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la juventud obrera a organizarse junto al resto de la clase trabajadora para tumbar este sistema que nos conduce a la miseria y la muerte, con el objetivo claro de construir la única alternativa viable, el socialismo.

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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