Acerca del debate sobre el estado de la nación
Los pasados días 14 y 15 de julio se celebró en el Parlamento el debate sobre el Estado de la Nación. En dicho debate pudimos constatar cómo los dirigentes políticos de los partidos capitalistas reflejan un mundo, a través de sus discusiones, ajeno al de la mayoría de los trabajadores, estudiantes, jubilados, jornaleros, campesinos pobres, mujeres y demás capas populares del Estado.
La escenificación de lo acontecido fue la natural de un parlamento donde la clase más numerosa y que genera toda la riqueza no tiene presencia, la clase obrera, está excluida del mismo. El posicionamiento de los partidos de la derecha del sistema fue el lógico y el esperado, cuyas líneas principales eran:
- erosionar a un gobierno que está acometiendo una política antipopular, demandando dichas fuerzas políticas elecciones anticipadas y manifestando que los recortes han llegado tarde y mal
- exponer los problemas de los empresarios y la necesidad de aplicar medidas que hagan que la burguesía mantenga sus márgenes de ganancia a costa de la depauperación de las condiciones de vida de los trabajadores.
Reseñable fue apreciar como tanto el Presidente del Gobierno como el líder de la oposición, ambos poseedores de la misma ideología, se enzarzaban, no ideológicamente, sino que caminaban por la senda de la descalificación y del chalaneo, y en ese tránsito ocultaban que las políticas aplicadas en España se cocinan en “ese eje francoalemán, ese directorio de la señora Merkel y el señor Sarcozy” sacudiendo “fuertemente en la reales posaderas” y dictándole la política económica al Gobierno, o lo que es lo mismo, demostrando en el estado de la nación que no hay soberanía ni popular ni nacional y que los que conforman la cámara hacen lo que les dicta la burguesía europea, traicionando por completo ese país que dicen defender y, cómo no, a las clases populares que en él habitan.
Pero nos debemos detener con especial atención en el discurso que dio la “izquierda” del sistema, y en concreto el oportunismo vestido con el traje del grupo parlamentario de ERC-ICV-IU que, con la que está cayendo, centraron sus discursos en el Estatut de Cataluña y en la política económica donde, a tenor de lo dicho tanto por ICV como por IU, el gran fallo del gobierno es la política fiscal y, particularmente, la supresión del impuesto sobre el patrimonio y la falta de lucha contra el fraude fiscal. Para la “izquierda” del sistema:
- no falla el capitalismo, palabra que en ningún momento citaron los tres portavoces del oportunismo, ni tampoco el estado capitalista es un instrumento de opresión de la minoría burguesa sobre la mayoría trabajadora que sirve también para redistribuir la riqueza a favor de los capitalistas
- en ningún momento denunciaron el alto grado de corrupción que hay en todas las esferas de las instituciones capitalistas, tampoco denunciaron que el estado esté en guerras de rapiña alrededor del mundo para defender no los intereses de la mayoría sino para participar en el saqueo de otros pueblos por la misma minoría que los trabajadores nos explota y nos condena a no tener futuro ni presente.
- Ni que decir tiene que, por supuesto, no hubo denuncia alguna a la falta de libertad y a la represión política en este país supuestamente democrático donde existen presos políticos cuyo único delito es ser comunista, anticapitalista, anarquista o abertzale.
La izquierda, el supuestamente “Partido de la Clase obrera”, debería haber denunciado a esta Constitución y hacer balance de la misma y del sistema que modela, que para el Pueblo ha significado:
- la mayor tasa de desempleo jamás conocida –con más de cuatro millones y medio de trabajadores en situación de paro forzoso–
- un 65% de los trabajadores en activo cobran menos de 1.000 euros brutos al mes
- una temporalidad por encima del 30%
- decrecimiento de un 10,71% del poder adquisitivo del Salario Mínimo Interprofesional con respecto al año 1.979
- jubilaciones de miseria siendo un 39% menos que las pensiones medias europeas, endeudamiento de las familias en 943.870 millones de euros (un 94% del PIB)
- 1.233.000 familias con impagos amenazadas de desahucio
- represión sindical en los centros de trabajo
- imposición de todos los símbolos fascistas (bandera, himno, corona, etc…)
- gasto social un 6% inferior al del media europea
- mantenimiento de prerrogativas a la Iglesia Católica
- permanencia del franquismo tanto en la judicatura como en el Ejército
- ilegalización de partidos políticos
- negación del derecho de autodeterminación de los pueblos
Este es el resultado de la democracia burguesa y del sistema capitalista que tanto ERC, como ICV e IU maquillaron para salvar la cara al Capital ante el Pueblo, mostrando su verdadero rostro, el de la traición. ERC, ICV e IU no están con la clase obrera sino en contra de ella; están con Keynes y con la socialdemocracia reformista, como se comprueba en las palabras del diputado Herrera cuando afirma:
“Señor presidente, esto no es un presidente de izquierdas. Usted nos ha planteado hoy dos vueltas de tuerca más; una reducción del gasto aún más severa después de un ajuste de caballo que va a ralentizar la economía. Usted no está con Keynes, señor presidente, usted está como Merkel, con Hoover; usted está con las propuestas de ajuste duro y ha dejado de ser no mínimamente socialdemócrata ni tan solo progresista”
o cuando Llamazares se queja de la Reforma Laboral en estos términos:
“Nada de impulso a la competitividad y a la productividad, incremento de los beneficios de las empresas mientras hace un llamamiento a sangre, sudor y lágrimas a los trabajadores y a los ciudadanos.”
¿Acaso el incremento de la productividad en el capitalismo no trae incremento de paro forzoso para los trabajadores y mayor precariedad y miseria para los mismos? Ahí tenemos al Sr. Llamazares y a IU pidiendo lo mismo que los empresarios: Competitividad – entre los trabajadores, claro está – y productividad.
Se evidencia que esta denuncia a la Constitución, una Constitución que otorga al Ejército la facultad de salir en su defensa si se osa atentar la economía de mercado o capitalista, jamás la podrá hacer el oportunismo, encarnado en este país en IU-PCE. Ellos votaron esta Constitución y ellos son padres de este sistema. Por eso traicionan a los trabajadores y por eso no atacan ni una sola vez al responsable de la situación actual de crisis, el capitalismo. La mayor preocupación de estos oportunistas la expresó bien el Sr. Llamazares en su intervención cuando al decirle a Zapatero:
“pero le digo una cosa que tiene que ver con su relación conmigo, con su relación personal: ustedes han bloqueado la reforma electoral. Para mí eso es una deslealtad política y personal, porque ustedes configuran y consolidan un sistema de fraude electoral que roba los votos a una parte de la ciudadanía a favor de las mayorías y de la estabilidad parlamentaria”
Sólo se preocupan de tratar de sacar más escaños para poder parasitar más a costa del Pueblo. Éste es el modelo que el PCE votó y que sirvió para desvertebrar el movimiento popular y para llevar a los trabajadores a la situación de precariedad económica y política en la que hoy se encuentran.
Desde el Partido Comunista Obrero Español no dudamos que el único camino que tiene el proletariado y las clases populares del estado español es la lucha por el socialismo y, para ello, es fundamental la reorganización del movimiento obrero y popular en sus dos vertientes:
- uniendo a los Comités de Empresa y Delegados de Personal en Asambleas de Comités y Delegados, para que los que producen todo empiecen a tener capacidad decisoria sobre aquello que nace de su habilidad, inteligencia y esfuerzo
- a la par de lo anterior, construyendo poder popular, uniendo a los colectivos, asociaciones vecinales, etc… contraponiendo la democracia participativa a la democracia representativa.
Consideramos que este es el camino para organizar a nuestra clase, para elevarle su grado de conciencia -elemento fundamental para nuestra emancipación como clase social- y para conquistar el futuro y el presente que el sistema capitalista, maquillado y exculpado por el oportunismo encarnado en ICV e IU, nos ha arrebatado.
COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)













