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Ayuso roba a la clase obrera madrileña a través de la sanidad

Desde que comenzó la construcción del Hospital Isabel Zendal no han parado de resonar los rumores de que, tanto la construcción de éste como diversos costes relacionados con mantenimiento o alimentación entre otros estaban completamente inflados. Ya desde principios de año desde el PCOE analizábamos los sobrecostes y problemas del Hospital Isabel Zendal y de la sanidad madrileña en general. A día de hoy, tenemos que el Hospital Isabel Zendal cuenta con un coste que alcanza los 170 millones de euros en apenas un año de funcionamiento y con un cálculo inicial que era de 51 millones de euros, es decir, los sobrecostes ascienden al 149% del total.

Las corruptelas en torno a este hospital y sus costes no son pocas. Para empezar, la propia construcción del hospital ha supuesto un total de 170% de sobrecoste con respecto al coste inicial, colocándose en 140,1 millones de euros. Además, la construcción se adjudicó a siete empresas “por vía de urgencia y sin concurso público”, es decir, a dedo.

El mismo procedimiento de asignación a dedo se produjo para los 30 millones de euros restantes los cuales han ido destinados a labores de mantenimiento, seguridad o lavandería entre otros a empresas que, además, son sospechosas de tener vínculos con el PP como es Ariete Seguridad o Ferrovial.

Lo más curioso de estos sobrecostes es que se dan en un hospital que actualmente tiene la misma actividad que un ambulatorio: administrar vacunas y cuidar de la friolera de veinte ingresados. Esto se debe a que dentro de los 170 millones de euros invertidos en este hospital a nadie se le ocurrió dotarlo de quirófanos, laboratorios o esas cosas que suelen tener los hospitales. Dotarlo de los elementos necesarios para que el Hospital Isabel Zendal se pudiese considerar un hospital “normal” añadiría unos cuantos millones más de sobrecostes a la ya inflada factura de este.

Es obvio que si el Hospital Isabel Zendal no cuenta con el equipamiento básico no es por una falta de previsión, sino por el motivo por el que este hospital existe. El Hospital Isabel Zendal no es más que un monumento propagandístico que tiene el único fin de aparentar que Isabel Diaz Ayuso se preocupa por los madrileños. Nada más lejos de la realidad, pues aparte de tener este fin propagandístico, el Hospital Isabel Zendal está generando millones de euros a empresas asociadas al PP y quizá, en el futuro podamos saberlo, a los propios dirigentes del PP en la Comunidad de Madrid.

Isabel Diaz Ayuso es la alumna aventajada de Esperanza Aguirre. Fue ella quien comenzó esta ya tradición en la Comunidad de Madrid de construir infraestructuras públicas deficientes que generaban millones en sobrecostes, pero ha sido Isabel Diaz Ayuso la que ha hecho historia creando la que posiblemente es la infraestructura pública más cara e inútil de la historia de nuestra Comunidad.

Por si queda alguna duda de que la presidenta ha construido el Zendal con un fin puramente económico y propagandista, ella misma lo confirma al afirmar el otro día en la Asamblea de Madrid que “no podemos regalarle a todo el mundo la educación porque no es sostenible en el sistema”, mismo pensamiento que tiene la presidenta con la sanidad.

En el comunicado que realizamos a principio de año afirmábamos lo siguiente: “Por enésima vez, la economía se antepone a la sanidad en la Comunidad de Madrid; y en este caso en concreto, no solo se antepone la economía a la sanidad, sino que la primera saca beneficio de la segunda. El Hospital Enfermera Isabel Zendal pasará a la historia como la gran obra propagandística de Ayuso, y a ciencia cierta sabemos que poco a poco conoceremos las corruptelas económicas que se irán sucediendo en torno a esta obra, además de las ya existentes.”

Las corruptelas siguen aflorando y nosotros nos seguimos reafirmando en que en la Comunidad de Madrid es la punta de lanza de la burguesía española, con la corrupción y la explotación de la clase obrera como bandera. A Isabel Diaz Ayuso poco le importa la clase obrera madrileña mientras ella y sus cómplices burgueses generen beneficio económico.

Una vez más se muestra que la única solución ante este sistema criminal que nos condena a las mayores de las miserias es un sistema en el que se prime la salud por encima de la economía, un sistema en el que todas las personas tengan acceso a la sanidad y que esta sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción. Una vez más la única respuesta es el Socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación.

 

¡ACABEMOS CON EL VIRUS CAPITALISTA!

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Peajes: otro robo a la clase trabajadora

Últimamente no hay día que no aparezca una noticia de cómo el capitalismo machaca a los trabajadores de una u otra forma, si no es un nuevo récord en el precio de la electricidad, es un nuevo plan de privatización de las pensiones, el desmantelamiento de servicios públicos de sanidad o, ahora, los peajes en la red de carreteras públicas.

Por supuesto, estos ataques vienen avalados por el Gobierno “progresista” cuando no directamente de su propia mano, como es el caso de los peajes, una palabra que desde el ejecutivo prefieren evitar usando términos como “sistema de tarificación”. Pero lo llamen como lo llamen, ¿qué sentido tiene este nuevo atraco?

Según la web de la administración electrónica del gobierno, el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica “grava la titularidad de los vehículos de esta naturaleza, aptos para circular por las vías públicas, cualesquiera que sea su clase y categoría”. Cuando compramos un coche pagamos también el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). El mismo que pagamos al echar gasolina. A los trabajadores se nos descuenta cada mes un porcentaje de nuestro salario en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Todos estos impuestos (y muchos otros) son el medio de recaudación del Estado para, supuestamente, financiar la construcción y el mantenimiento de hospitales, colegios, carreteras, etc.

¿Por qué no se plantea un impuesto específico para pagar los costes de mantenimiento del heredero de Franco en el exilio? ¿O uno para financiar la fabricación de armas para venderlas a Arabia Saudí? El gobierno defiende que es “imperativo” poner en marcha este sistema y que es un tema que no se puede aplazar más, dado el “creciente déficit”. Sin embargo no ha tenido ningún problema en reducir el presupuesto de Universidades un 6,9% y aumentar el de Defensa un 7,8%. Ni en reducir el presupuesto para desempleo en un 10,2%. Ni en reducir el presupuesto de Sanidad en un 10%. Ni en mantener intacto el presupuesto de la Casa Real, que ya fue incrementado por este mismo gobierno en un 6,9% para 2021.

La necesidad de exprimirnos cada día más muestra una gran contradicción del capitalismo en estos momentos, y es que por un lado el Estado no para de transferir dinero público a manos privadas, lo cual lo debilita. Pero el Estado es la herramienta mediante la cual la burguesía, los monopolios, mantienen este sistema de explotación, y necesita seguir manteniendo unas estructuras que permitan sostener la opresión contra la clase trabajadora.

Esta contradicción, junto con el resto de contradicciones esenciales del capitalismo, son totalmente irresolubles en los márgenes del sistema. Tan sólo sobrepasando esos márgenes, derrumbando el sistema y construyendo uno nuevo donde toda la producción de bienes esté al servicio de la mayoría trabajadora, construyendo el Socialismo, el pueblo trabajador pondrá el punto final a esta criminal época de la historia, iniciando la construcción del Comunismo y dando por finalizada la prehistoria de la sociedad humana.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Pensiones: Los monopolios lo quieren todo y sus gobiernos son títeres

Ya hace meses que José Luis Escrivá, Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, anunciaba la intención de impulsar los “planes de pensiones de empleo”, que no son más que parte de la estrategia del gobierno “más progresista de la historia” para privatizar las pensiones. Intenciones que ahora toman forma con una propuesta elaborada por el Gobierno.

Estos planes de pensiones los ofrecerán las empresas a sus trabajadores de forma ‘voluntaria’, supuestamente como complemento a la pensión pública cuando se jubilen. Sin embargo, las aportaciones a estos planes las realizarán en su totalidad los trabajadores, bien como aportaciones directas deducidas de sus salarios, bien a través del saqueo que todas las empresas cometen al robarnos la plusvalía.

El gobierno títere de PSOE-PODEMOS-PCE-IU seguirá de esta forma las directrices europeas para equiparar a nuestro país con países cómo Italia –con un 19,6% de trabajadores con planes de pensiones privados-, Francia –con un 24,5%-, Alemania –con un 39,9%– o Bélgica –con un 59,6%-.

La clave de todo esto es que el gobierno pondrá en marcha un fondo de pensiones ‘público’ que competirá en el mercado con los fondos de pensiones privados, pero que será gestionado por empresas privadas, principalmente bancos, actualmente los mayores gestores de planes de pensiones privados. El lobo al cuidado de las ovejas.

En estos momentos tan sólo en torno al 13% de los trabajadores tienen planes de pensiones, y los monopolios ven en ese 87% restante un jugoso negocio que exprimir. Por tanto, los gobiernos al servicio de esos monopolios van a hacer todo lo posible para poner en manos privadas esos fondos públicos.

Una forma tan descarada de privatizar las pensiones haría que la mayoría de trabajadores se echara las manos a la cabeza, si no fuera por dos factores. En primer lugar, la medida viene con el aval del Gobierno de coalición “progresista”, que está llevando a cabo las políticas más criminales contra la clase obrera en décadas –como ya hiciera en su día el PSOE de Felipe González-, en un ambiente mucho más calmado que si esas mismas medidas las llevara a cabo “la derecha”. En segundo lugar, este nuevo robo tendrá la firma del sindicalismo amarillo y vertical de CCOO y UGT, que ‘gestionarán’ junto con Gobierno y patronal esos fondos de pensiones, un negocio muy lucrativo para los sindicatos del sistema, que incluso ofrecen planes de pensiones privados a sus afiliados, en un acto de desvergüenza de un tamaño colosal.

El actual gobierno cumple de esta forma con su principal misión de realizar estos ataques tan dañinos contra la clase trabajadora desde la pata izquierda del sistema, manteniendo más contenidas las protestas e incluso contando con la ardiente defensa de miles de trabajadores alienados bajo la excusa de que la ‘derecha’ lo habría hecho peor, un argumento que permite justificar cualquier medida por muy delirante que sea.

Para ver hacia dónde nos conduce esta privatización de los fondos de pensiones no hace falta tener una bola de cristal, basta con echar un vistazo a países que han llevado a cabo estas reformas en el pasado, como el caso de Chile, que en 1980 implantó este sistema que hoy en día es reconocido abiertamente como un fracaso total, que ha llevado al pueblo chileno a protagonizar numerosas protestas contra las denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), un sistema que fue además ampliamente implantado en otros países de Sudamérica.

Si la clase obrera no se organiza para tumbar este sistema y su Estado, si no socializamos los medios de producción y ponemos en manos del pueblo toda la riqueza generada por la clase trabajadora para cubrir todas nuestras necesidades, los trabajadores no tendremos pensión de jubilación, ni asistencia médica, ni ninguno de los ya paupérrimos servicios públicos que tenemos. Y entonces sólo nos quedará abandonar este mundo con la indignidad de no haber luchado por nuestro futuro.

 

¡Socialismo o muerte!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Carta abierta a los comunistas de A Coruña [ESP/GAL]

Desde el comienzo de la pandemia, el PCOE sacó adelante un proyecto de vital importancia tanto para el Movimiento Comunista Español (MCE) como para el Movimiento Comunista Internacional (MCI): la unidad de acción de los comunistas. Este proyecto, mediante su programa, pretende que, a través de la franqueza y la honestidad revolucionaria, los camaradas de diferentes partidos de denominación marxista-leninista abran un profundo debate para superar las contradicciones que los separan y así acercarnos a la construcción de un partido comunista único para el Estado Español.

Este proyecto no es casual, puesto que la pandemia fue la excusa de los capitalistas para avanzar en la explotación de la clase obrera y poner en marcha cada vez más la Agenda 2030, donde se asegura que en el 2030 “no tendremos nada, pero seremos felices”. En el momento en el que el imperialismo se reorganiza para aplastar a la clase obrera, los comunistas debemos de hacer lo propio para que la vanguardia de la clase obrera eleve la conciencia del proletariado y lo eleve hacia la organización de la Revolución Socialista.

Sin embargo, observamos que también existen muchos elementos individuales que en el día a día o en las redes sociales se autodenominan comunistas, como si la condición de revolucionario fuera un atributo subjetivo y no una consecuencia directa de la combinación de la teoría revolucionaria y la práctica revolucionaria. Estos sujetos son, en la práctica, ajenos a cualquier obra transformadora de ningún Partido de nuevo tipo y, lamentablemente, utilizan una serie de consignas para calmar su propia conciencia en vez de agitar a las masas populares.

Este fenómeno de divide y vencerás, que sin duda ven impulsado por el eurocomunismo del PCE, permite que el fascismo avance en los centros de trabajo o en los barrios mientras que los autodenominados revolucionarios se encuentran aislados de esta realidad. Así, tenemos el ejemplo del barrio de los Mallos en A Coruña, donde en las últimas semanas vemos como el discurso xenófobo avanza gracias a la pequeña burguesía que ve en esta pandemia la pérdida de su pequeño capital y, como consecuencia, se echa a los brazos del discurso fascista pensando que así podrá salvarse.

Con toda seguridad, el barrio de los Mallos es una pequeña muestra de lo que está aconteciendo en todo el Estado (véase la manifestación neonazi en el barrio de Chueca a grito de “Fuera maricones de nuestros barrios” o el asesinato de Samuel Luiz en la misma ciudad de A Coruña) y expresar nuestra indignación en las redes sociales no va a cambiar la realidad. Y ante esta realidad los camaradas del PCOE organizaron una concentración de repulsa ante el avance del discurso fascista entre nuestra clase social. Reproducimos a continuación el texto íntegro que se leyó al finalizar la convocatoria:

Desde hace unos años estamos viendo un preocupante auge del fascismo. Éste se ha manifestado últimamente en nuestra ciudad en forma de movilizaciones contra la ocupación en el barrio de los Mallos, movilizaciones que han tenido un claro trasfondo racista y xenófobo y han sido secundadas por organizaciones neonazis locales.

 

Han aprovechado una situación de miseria y desamparo de un sector de la clase obrera para arrojar un discurso reaccionario que culpa a pobres y migrantes de la inseguridad en los barrios, en vez de poner el foco en el verdadero saqueo a la clase obrera: la explotación del hombre por el hombre, la cual genera desempleo, desahucios, colas del hambre y otras lacras.

 

El crecimiento y la normalización del fascismo popularizan en los barrios este tipo de discursos. A su vez, este crecimiento viene provocado por la actual crisis, que ha dejado al capitalismo agónico, en quiebra absoluta.

 

Hoy somos los comunistas los que nos hemos presentado en esta concentración a decirle la verdad a la clase obrera. Sin consignas que regalen los oídos y sin medias tintas, los comunistas mostramos a los trabajadores la única salida: la construcción del Socialismo. Nos negamos a seguir trabajando por detrás de los fascistas como se lleva haciendo innumerables veces a lo largo y ancho del Estado Español.

 

Dejar el movimiento antifascista en manos de otras corrientes que se autodenominan de izquierdas significará condenar el antifascismo a la muerte, pues estas tendencias izquierdistas no tienen ni tendrán un proyecto político más allá de la palabrería barata, el anticapitalismo infantiloide y la violencia callejera carente de perspectiva revolucionaria.

 

Es necesario que los comunistas encabecemos la lucha poniendo todos nuestros esfuerzos en elevar la conciencia de los trabajadores. Es necesaria la construcción del Frente Único del Pueblo como fuerza popular que mande a las instituciones burguesas al estercolero de la historia.

 

Por ello, hacemos un llamamiento a todos los comunistas de Coruña, de Galicia y del Estado español a tomar partido, a militar en el Partido Comunista Obrero Español. Para poder seguir impulsando la unidad comunista que nos permita dar la puñalada final al moribundo capitalismo y lleve a los trabajadores al poder.

 

¡Fuera fascistas de la faz de la tierra!

¡Socialismo o barbarie!

 

La militancia comunista es un compromiso que el revolucionario adquiere tanto con su Partido (aceptando el Programa, aplicándolo al día a día y ayudando materialmente al Partido) como con su clase, a la cual debe elevar a la posición que le corresponde: a la de clase dominante. Las tareas de agitación en las calles, las intervenciones de los camaradas del Partido en diferentes actos y, sobre todo, la organización en los centros de trabajo a través del sindicalismo federado en la FSM, hacen posible que la clase obrera reconozca al Partido como el dirigente que la llevará a la consecución del Socialismo, donde los trabajadores vivirán de la manera que se merecen.

Por esto, hacemos un llamamiento a todas aquellas personas en A Coruña que se consideran comunistas y que están viendo en sus barrios el avance de la bestia fascista a que den un paso cualitativo en su vida política y formen parte del Partido Comunista Obrero Español para poder impulsar así con más fuerza el proyecto de Unidad de Acción Comunista. Los marxistas-leninistas somos la única fuerza que tiene un proyecto concreto para la superación del capitalismo, el Socialismo, y merecemos que todos nuestros esfuerzos nos lleven de una vez a la emancipación de la clase obrera.

 

¡Solo podemos perder nuestras cadenas!

¡Militancia comunista para la emancipación de nuestra clase!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comité local del PCOE en A Coruña

 

 

Carta aberta aos comunistas de A Coruña

 

Desde o comezo da pandemia, o PCOE sacou adiante un proxecto de vital importancia tanto para o Movemento Comunista Español (MCE) como para o Movemento Comunista Internacional (MCI): a unidade de acción dos comunistas. Este proxecto, mediante o seu programa, pretende que a través da franqueza e a honestidade revolucionaria, os camaradas de diferentes partidos de denominación marxista-leninista abran un profundo debate para superar as contradiccións que os separan e así achegarnos á construcción dun partido comunista único para o Estado Español.

Este proxecto non é casual, posto que a pandemia foi a excusa dos capitalistas para avanzar na explotación da clase obreira e por en marcha cada vez máis a Axenda 2030, onde se asegura que no 2030 “non teremos nada, pero seremos felices”. No momento no que o imperialismo reorganízase para esmagar á clase obreira, os comunistas debemos de facer o propio para que a vanguardia da clase obreira eleve a conciencia do proletariado e o leve cara a organización da Revolución Socialista.

Sen embargo, observamos que tamén existen moitos elementos individuais que no día a día ou nas redes sociais autodetermínanse como comunistas, como se a condición de revolucionario fose un atributo subxectivo e non unha consecuencia directa da alternancia entre teoría revolucionaria e práctica revolucionaria. Estes suxeitos son, na práctica, alleos a calquera obra transformadora de ningún Partido de novo tipo e, lamentablemente, utilizan unha serie de consignas para calmar a súa propia conciencia en vez de axitar ás masas populares.

Este fenómeno de divide e vencerás, que sen dúbida ven impulsado polo eurocomunismo do PCE, permite que o fascismo avance nos centros de traballo ou nos barrios mentres que os autodenominados revolucionarios atópanse illados desta realidade. Así, temos o exemplo do barrio dos Mallos en A Coruña, onde nas últimas semanas vemos como o discurso xenofóbico avanza grazas á pequena burguesía que ve nesta pandemia a perda do seu pequeno capital e, como consecuencia, bótase aos brazos do discurso fascista pensando que así poderá salvarse.

Con toda seguridade, o barrio do Mallos é unha pequena mostra do que está a acontecer en todo o Estado (véxase a manifestación neonazi no barrio de Chueca a grito de “Fuera maricones de nuestros barrios” ou o asasinato de Samuel Luiz na mesma cidade de A Coruña) e expresar a nosa indignación nas redes sociais non vai a mudar a realidade. E ante esta realidade os camaradas do PCOE organizaron unha concentración de repulsa ante o avance do discurso fascista entre a nosa clase social. Reproducimos a continuación o texto íntegro que se leu ao finalizar a convocatoria:

Desde hai uns anos estamos a ver un preocupante auxe do fascismo. Este manifestouse ultimamente na nosa cidade en forma de mobilizacións contra a ocupación no barrio dos Mallos, mobilizacións que tiveron un claro transfondo racista e xenófobo e foron secundadas por organizacións neonazis locais.

 

Aproveitaron unha situación de miseria e desamparo dun sector da clase obreira para lanzar un discurso reaccionario que culpa a pobres e migrantes da inseguridade nos barrios, no canto de poñer o foco no verdadeiro saqueo á clase obreira: a explotación do home polo home, a cal xera desemprego, desafiuzamentos, colas da fame e outras secuelas.

 

O crecemento e a normalización do fascismo popularizan nos barrios este tipo de discursos. Á súa vez, este crecemento vén provocado pola actual crise, que deixou ao capitalismo agónico, en quebra absoluta.

 

Hoxe somos os comunistas os que nos presentamos nesta concentración para dicirlle a verdade á clase obreira. Sen consignas que regalen os oídos e sen medias tintas, os comunistas mostramos aos traballadores a única saída: a construción do Socialismo. Negámonos a seguir traballando por detrás dos fascistas como leva facendo innumerables veces ao longo e ancho do Estado Español.

 

Deixar o movemento antifascista en mans doutras correntes que se autodenominan de esquerdas significará condenar o antifascismo á morte, pois estas tendencias esquerdistas non teñen nin terán un proxecto político máis aló da palabrería barata, o anticapitalismo infantiloide e a violencia nas rúas carente de perspectiva revolucionaria.

 

É necesario que os comunistas encabecemos a loita poñendo todos os nosos esforzos en elevar a conciencia dos traballadores. É necesaria a construción da Fronte Única do Pobo como forza popular que mande ás institucións burguesas ao estercolero da historia.

 

Por iso, facemos un chamamento a todos os comunistas de Coruña, de Galicia e do Estado español a tomar partido, a militar no Partido Comunista Obreiro Español. Para poder seguir impulsando a unidade comunista que nos permita dar a puñalada final ao moribundo capitalismo e leve aos traballadores ao poder.

 

Fora fascistas da face da terra!

Socialismo ou barbarie!

 

A militancia comunista é un compromiso que o revolucionario adquire tanto co seu Partido (aceptando o Programa, aplicándoo ao día a día e axudando materialmente ao Partido) como coa súa clase, á cal debe elevar á posición que lle corresponde: á de clase dominante. As tarefas de axitación nas rúas, as intervencións dos camaradas do Partido en diferentes actos e, sobre todo, a organización nos centros de traballo a través do sindicalismo federado na FSM, fan posible que a clase obreira recoñeza ao Partido como o dirixente que a levará á consecución do Socialismo, onde os traballadores vivirán da maneira que se merecen.

Por isto, facemos un chamamento a todas aquelas persoas en A Coruña que se consideran comunistas e que están vendo nos seus barrios o avance da besta fascista a que den un paso cualitativo na súa vida política e formen parte do Partido Comunista Obrero Español para poder impulsar así con máis forza o proxecto de Unidade de Acción Comunista. Os marxistas-leninistas somos a única forza que ten un proxecto concreto para a superación do capitalismo, o Socialismo, e merecemos que todos os nosos esforzos nos leven dunha vez á emancipación da clase obreira.

 

Só podemos perder as nosas cadeas!

Militancia comunista para a emancipación da nosa clase!

Socialismo ou barbarie!

Comité local do PCOE en A Coruña




Continúa el ataque contra la clase obrera: más desahucios y más mentiras

Los medios de manipulación del capital llevan meses anunciando que el gobierno va a prorrogar la moratoria o el veto a los desahucios. Lo anunciaban así el 14 de abril desde la Agencia EFE, el 4 de mayo desde El Independiente, el 18 de junio desde El Confidencial, el 3 de agosto desde El Correo y el 19 de octubre desde El Periódico.

Sin embargo podemos ver cómo las noticias de desahucios se suceden constantemente, independientemente de si se trata de familias con menores y una situación de vulnerabilidad, de un trabajador en paro o de una anciana con alzhéimer. De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Consejo General del Poder Judicial, los desahucios aumentan en nuestro país a pesar de que el gobierno mienta descaradamente negando los datos. Los desahucios por impago del alquiler entre enero y marzo de 2021 son un 14% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por impagos de hipotecas entre enero y marzo de 2021 son un 6,5% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por otras causas aumentaron un 46,2% en ese mismo periodo con respecto al año anterior.

Los datos son claros; hay más desahucios ahora que antes de la pandemia, a pesar del muy cacareado escudo social que no iba a dejar a nadie atrás. Esto, sumado al lamentable estado del sistema educativo y el sanitario, es una prueba más de que el capitalismo es irreformable y que quienes pretenden hacernos creer que ellos van a gestionarlo en interés de la mayoría trabajadora, engañan al pueblo para que el capital pueda seguir sometiéndonos.

Según un estudio de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), antes del inicio de la pandemia el total de población en pobreza severa era de 4,5 millones de personas. La mayoría de las personas en pobreza severa tienen un nivel educativo medio (53%), muchas de ellas incluso alto (17,9%) y, además, un 27,5% tiene trabajo y un 95,2% vivienda. El 14,1 % de los niños y adolescentes (17 años o menos) vive en esta situación. El 12% de las personas que viven en hogares con menores está en situación de pobreza severa. El 21,5% de las personas que viven en hogares monoparentales está en situación de pobreza severa.

A pesar de que muchos medios venden que la pandemia ha disparado la pobreza, como si el motivo de este aumento fuera la Covid, la realidad es que la pandemia tan sólo ha acelerado un proceso que venía produciéndose desde mucho antes. La descomposición del capitalismo es el motivo principal que hace que la pobreza crezca en todo el mundo, a pesar de que el sistema se empeñe en vendernos lo contrario.

Ni éste ni ningún gobierno capitalista puede garantizar unos mínimos niveles de bienestar, pues el mundo lo dirigen los monopolios, que usan a gobiernos títeres para implementar las medidas que necesitan en cada momento. En el momento actual, el oportunismo de PODEMOS-PCE-IU sirve para intentar dar una capa de barniz democrático al socialfascismo del PSOE, pretendiendo vendernos al “gobierno más progresista de la historia” y mostrar una imagen democrática del fascista Estado español. Cuando este gobierno esté amortizado y en función del avance de la clase obrera contra este sistema criminal, los monopolios no dudarán en usar directamente sus herramientas más abiertamente fascistas para reprimir cualquier ataque a su Estado.

Sólo la clase obrera organizada puede poner freno a esta situación, unificando todas las luchas en una única lucha de clases contra este sistema y su Estado, construyendo la única alternativa posible, el Socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Pensiones y represión, el capitalismo y su putrefacción

El pasado sábado 16 de octubre el PCOE de Madrid estuvo presente en la manifestación por la defensa de las pensiones públicas que empezó a las 12:00 horas en el Congreso de los Diputados y terminó en Puerta del Sol.

La burguesía pretende imponer el modelo chileno de pensiones privadas (administradoras de fondos de pensiones) en todos aquellos países en los que hoy existe la Seguridad Social, no solo en España, sino en todo el mundo. Y lo consigue introduciendo poco a poco los planes de pensiones privados voluntarios, algunos de ellos con la ayuda directa de centrales sindicales vendidas a la patronal como CCOO y UGT que se llevan una millonada cada año por engañar a los trabajadores para contratar estos planes de pensiones administrados por la gestora de BBVA.

Por la tarde también estuvimos en la manifestación por la Amnistía Total, que empezó a las 19:00 horas en Atocha y terminó en Tirso de Molina. Como es tradición desde hace ya unos años, la parte más consciente de la clase obrera en Madrid sale a la calle para pedir la libertad de los presos políticos encerrados en las cárceles del Estado. En el mes de febrero de este mismo año fue encarcelado el rapero Pablo Hasel por las letras de sus canciones y, recientemente, se ha condenado al tuitero Fonsi Loaiza por denunciar en su cuenta de Twitter el racismo de la Policía.

El dispositivo policial que se desplegó fue totalmente exagerado, con furgones policiales en todas y cada una de las calles perpendiculares a la calle Atocha, con identificaciones a camaradas y finalmente no permitiendo la entrada de los palos de nuestras banderas.

Durante el transcurso de la manifestación se acercaron provocadores disfrazados de prensa, increpando a los manifestantes, todo esto con la connivencia de la policía, que no hizo absolutamente nada para impedir estas provocaciones, demostrando una vez más a quienes sirven las fuerzas de represión. Prensa, como el periodicucho fascista ABC, que no dudó en criminalizar el antifascismo con sendos artículos cuya autoría está más cerca de una comisaría que de una redacción periodística.

El desarrollo del imperialismo conduce a la reacción, al fascismo y hoy la clase obrera no tiene más salida que romper con el capitalismo, acabar con el Estado que permite a la burguesía reprimir inmisericordemente a los trabajadores, y levantar revolucionariamente el Socialismo y su Estado que reprima hasta la extenuación a la criminal burguesía y liquide completamente las clases sociales. Para ello es fundamental que las diferentes luchas de la clase obrera se fusionen en una única lucha de clases contra el Estado y el capitalismo por la conquista del socialismo y la emancipación de la clase obrera, de los explotados.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




La beatificación de los mártires del fascismo en Córdoba

En un anterior artículo nuestra organización ya habló de la influencia de la Iglesia Católica (en general) y del obispo Demetrio Fernández (en particular) entre los grupos abiertamente reaccionarios del Estado español y de cómo siguen teniendo privilegios a pesar de que la constitución del 78 lo califica de “aconfesional”.

En esta ocasión hablaremos del evento tenido lugar el pasado 16 de octubre en la ciudad de Córdoba, donde el reaccionario Demetrio Fernández dirigió la beatificación de “127 mártires de la Iglesia”, presidida por un representante del papa Francisco, el cardenal Marcello Semeraro. Estos supuestos mártires son hombres de la Iglesia que durante la Guerra Civil Española se posicionaron a favor de los golpistas contra el gobierno del Frente Popular, abrazando la doctrina que más tarde sería conocida como “nacional-catolicismo”. De esta manera, la Iglesia Católica (una vez más) se posiciona a favor del discurso fascista al calificar a unos enemigos políticos en un contexto bélico de “mártires”, ya que no fueron perseguidos por sus creencias religiosas, habiendo católicos como el militar Vicente Rojo que lucharon a favor del Frente Popular o incluso sacerdotes que fueron ejecutados por los fascistas por no compartir sus ideas ni sus métodos. De igual manera, fueron militantes del Partido Comunista quienes protegieron a religiosos no-belicosos como las monjas de la Orden de las Reparadoras en Madrid o en Cataluña frente al anticlericalismo anarquista, desmintiendo el mito de la “persecución roja” fomentada por el franquismo.

Se ignora también que a través de la Carta Colectiva del Episcopado, todos los obispos españoles (a excepción de dos) se posicionaron abiertamente con el fascismo golpista en 1937, avalando el extermino y la represión hacia obreros y campesinos. Fue precisamente un fraile capuchino, Gumersindo de Estella, que atendió espiritualmente a los que iban a ser fusilados por los fascistas en Zaragoza, quien dijo:

Cuánta ignorancia hay en el cerebro de algunos curas, cuánto daño hacen ciertos clérigos a la república de Cristo, y luego, si llega una revolución y matan a sacerdotes, ah, entonces somos mártires del cristianismo. Y quieren que el cristianismo y la Iglesia los defienda y los eleve al honor de los altares. ¿Esos tales son mártires? Si ellos son los que provocan la matanza…”.

Como ya se ha comentado, el evento de la beatificación contó con un representante del papa Francisco. Este pontífice, siguiendo la postura de la Iglesia Española, “alabó” a las figuras beatificadas, comparándolas con las actuales víctimas cristianas de grupos terroristas como ISIS en Siria e Irak. Curioso despropósito expresado por alguien a quien tanto por los herederos políticos del nacional-catolicismo (PP y VOX principalmente) así como la izquierda al servicio del sistema capitalista (PSOE y Unidas Podemos) califican de “comunista” a raíz de sus declaraciones pidiendo la reducción de la jornada laboral y la creación de un salario universal. Nada de comunista tienen las palabras y acciones del papa Francisco y quienes lo hacen (aunque sea por un fin claramente partidista) desconocen (o quieren ocultar) la historia contemporánea de la Iglesia Católica.

El 15 de mayo de 1891, ante el aumento de una conciencia obrera manifestada en una organización a través de sindicatos dirigidos por trabajadores socialistas en el auge de la llamada Revolución Industrial, el papa León XIII promulga su encíclica “Rerum novarum” (en latín, “De las cosas nuevas”) con la intención de hacer de cortafuegos a la revolución. En esta encíclica, León XIII dice mostrar preocupación por la situación de los trabajadores y apoya la creación de sindicatos, pero al mismo tiempo, criticaba a los socialistas diciendo que “agravan la condición de los obreros” y defiende el mantenimiento de la propiedad privada de los medios de producción. Esta doctrina social por parte de la Iglesia Católica no sería muy diferente a la que posteriormente tendrían en el siglo XX doctrinas como el fascismo, el nazismo o el falangismo, ya que empleaban una retórica anticapitalista al mismo tiempo que defendían la propiedad privada y atacaban al socialismo. De igual manera que su antecesor, el papa Francisco busca ponerle parches al capitalismo sin ir a la raíz del problema, retrasando el avance hacia el socialismo, y, por ende, del comunismo. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que oportunistas de la calaña de Yolanda Díaz (que ya alabó en la pasada fiesta del PCE a Joe Biden) o Pablo Iglesias digan que el papa “habla como un comunista”.

Otro papa más reciente, el polaco Karol Wojtyla, conocido como Juan Pablo II, también hizo críticas al sistema capitalista en su encíclica “Centesimus annus” (en latín, “Centenario”) en ocasión del centenario de la promulgación de “Rerum novarum” en 1991. En la misma, Juan Pablo II habla del capitalismo como “economía de mercado”, “economía de empresa” o “economía libre”, culpabilizándolo del advenimiento del comunismo en Europa y advirtiendo de que podría darse de nuevo si esas pasadas condiciones se repiten. No obstante, nadie en su sano juicio calificaría a Juan Pablo II de comunista, ya que busca lo mismo que la socialdemocracia, una reforma del capitalismo, la misma meta del Papa Francisco. Por otro lado, bajo el pontificado de Juan Pablo II, el Vaticano financió al grupo sindical Solidarnosc (en español, “Solidaridad”, mismo nombre del sindicato de la patronal fundado por VOX), liderado por el reaccionario Lech Walesa, que combatió al socialismo de la República Popular de Polonia. Por otro lado, durante su visita a Nicaragua, Juan Pablo II tuvo posturas muy hostiles hacia la Iglesia Popular (vinculada a la Teología de la Liberación, que tuvo un importante papel en el derrocamiento de la dictadura de los Somoza), suspendiendo de sus labores como sacerdotes a aquellos que formaban parte del gobierno sandinista. Con estos dos episodios bajo un mismo papado, podemos apreciar que la Iglesia como institución no busca el bienestar de la clase trabajadora, sino todo lo contrario.

La misma Iglesia que goza de tantos privilegios (políticos, económicos, sociales…) en un Estado supuestamente aconfesional, insiste constantemente en una supuesta persecución hacia la misma en la actualidad. Ya el anterior papa, el alemán Benedicto XVI, que también beatificó a este tipo de “mártires” de la Guerra Civil, denunció durante una visita al país “el vivaz enfrentamiento entre fe y modernidad” que le recordaba al “anticlericalismo y secularismo fuerte y agresivo de la década de los años treinta” en 2010.

Entre esos supuestos actos de persecución, por citar un ejemplo de nuestra ciudad, está el tratar de prohibirle a un grupo ultracatólico el rezar ante una clínica abortista para evitar el acoso psicológico a las mujeres que acudieran a la misma. Esto produjo uno de los episodios más esperpénticos de un Pleno del Ayuntamiento de Córdoba, con Paula Badanelli, portavoz del grupo fascista VOX, rezando un Avemaría ante las cámaras. Todo esto, hay que insistir, en un estado supuestamente aconfesional y donde el aborto se considera un derecho.

Un ejemplo más lo tenemos en otro lugar de la provincia, concretamente en Aguilar de la Frontera, donde el derribo de una cruz frente a una iglesia en enero de este año fue visto como un ataque al cristianismo, pese a que la misma no fue quitada por ser un símbolo cristiano, sino por haber sido erigida en honor a los caídos en el bando franquista. Junto a la denuncia del obispo Demetrio, se encontraban los fascistas de VOX y la organización de Abogados Cristianos, vinculados con el grupo paramilitar mexicano conocido como el Yunque.

Al contrario que la izquierda del régimen (PSOE-Unidas Podemos-PCE…), el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) no defiende las declaraciones del actual papa (así como tampoco la doctrina social de la Iglesia), sino que luchamos por la destrucción completa del sistema capitalista por el bien de la clase trabajadora. De igual modo, denunciamos el revisionismo histórico en torno a la Guerra Civil que desde sectores de la Iglesia y en especial desde el Vaticano se lleva practicando desde la época de Pío XII, con su reconocimiento y fuerte alianza con el régimen franquista y que pervive hasta nuestros días, como demuestran estas beatificaciones, sea con Benedicto XVI o con Francisco.

Como ya denunciamos, la figura del obispo Demetrio Fernández no deja de ser una herencia del nacional-catolicismo, ya que al igual que sucedió con otras instituciones del régimen franquista (Ejército, policía, funcionariado…) no hubo una purga de los elementos reaccionarios dentro de la Iglesia Española. De manera hipócrita, el pasado mes de septiembre, el obispo Demetrio hacía un llamado a los católicos a acoger inmigrantes cuando es un abierto defensor de un partido fuertemente xenófobo como es VOX.

Finalmente, desde el Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Córdoba, defendemos el socialismo como único garante de un laicismo real y efectivo.

 

Por el socialismo y un auténtico estado laico

Contra el revisionismo histórico de la Iglesia Católica

Contra el Nacional-Catolicismo

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Córdoba




Saludo al 22º Congreso Nacional del Partido Popular Socialista de México

«Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo» – Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

 

Estimados camaradas:

Desde el Partido Comunista Obrero Español os enviamos una fraternal felicitación por el vigésimo segundo Congreso de vuestra organización y por la celebración del sexagésimo primer aniversario de la transformación del Partido Popular en Partido Popular Socialista.

La crisis general del capitalismo a nivel mundial nos constata a los comunistas que el imperialismo está totalmente quebrado. Sin duda, el momento actual cumple las condiciones que Marx anunciaba para la desaparición del sistema de producción capitalista, mostrándose esto tanto en la contradicción expresada en la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, así como el hecho objetivo de que el desarrollo de las fuerzas productivas – la automatización de la producción – ya no se corresponde con la sociedad capitalista. La crisis insalvable del sistema de explotación del hombre por el hombre, y de los pueblos del mundo por las potencias imperialistas, abre ante el proletariado mundial un horizonte de liberación, revolución y socialismo. Nos encontramos, camaradas, en la época de la revolución social.

Entre México y el Estado español, así como con todos los pueblos del mundo que luchan por vencer la violencia imperialista, la subyugación nacional y la tendencia política a la reacción y al fascismo existen intereses comunes. Es imprescindible, por tanto, el desarrollo de un Movimiento Comunista Internacional nuevo, depurado de prácticas que sean contrarias al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, desplegando fructíferos lazos de solidaridad y amistad obrera internacional, donde los Partidos Comunistas sean el ariete en la emancipación del proletariado contra el imperialismo y todos aquellos que atentan contra la soberanía, integridad y libertad de nuestros pueblos.

El Partido Popular Socialista de México ha surgido de las entrañas del pueblo mexicano, recogiendo la herencia revolucionaria por la independencia nacional, política y económica para alcanzar la sociedad comunista. La lucha que se abre ante nosotros no es sencilla, pues la burguesía y los monopolios, conocedores de la caducidad de su sistema de explotación, no dudarán ni por un segundo en desplegar el terror y la violencia más encarnizada contra quienes osen no postrarse ante su dominación.

Somos conocedores de que también estáis desarrollando un proceso de Unidad Comunista en el Estado mexicano, al igual que nosotros en el Estado español, por lo que no podemos sino aplaudir este maravilloso y necesario avance para la clase trabajadora a nivel internacional, pues la unión de la vanguardia es una condición imprescindible para la unión de la clase obrera en términos clasistas. Sabemos de primera mano que el Partido Popular Socialista de México y los Jóvenes por el Socialismo lucharán sin descanso por la unidad, independencia y elevación de la conciencia del movimiento obrero mexicano, por llevar el socialismo científico a las amplias masas proletarias y para construir un frente amplio que luche por la democracia obrera, la dictadura del proletariado, y el desarrollo del antiimperialismo hasta que se logre la liberación definitiva de la humanidad.

Desde el Estado español, no podemos sino mandarles un saludo revolucionario a los camaradas mexicanos, que han sido históricamente hermanos del P.C.O.E. ya desde los tiempos del camarada Enrique Líster.

 

¡JUNTOS HAREMOS HISTORIA!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 17 de octubre de 2021

Bernardo Baños González

Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




¡No al cierre de Trillo!

La crisis de la luz sigue creando desamparo para el proletariado. Esta vez le toca a las más de 1.300 personas que, directa o indirectamente, dependen de la central nuclear de Trillo (Guadalajara).

Con los recortes ridículos en el beneficio de las eléctricas por parte del Gobierno socialfascista y oportunista de PSOE y PODEMOS, según ellos, de cara a reducir la factura de la luz, la central trillense, operada por Iberdrola, Naturgy, Iberenergía y ENDESA, afirma que se ven obligados a cerrar la central por pérdidas, dejando previsto el cierre para el 2035, si no lo adelantan.

La central paga casi 7 millones de euros al año en impuestos y en ella trabajan unas 650 personas. Hay que tener en cuenta que Guadalajara, junto con Cuenca, son las provincias más despobladas de Castilla-La Mancha y de las más despobladas a nivel nacional (Cuenca es la 9º y Guadalajara 11º). Con este cierre y los consecuentes despidos, la comarca de Trillo quedaría todavía más despoblada.

Es cierto que vivimos en una crisis climática, provocada única y exclusivamente por el capitalismo, pero lo que no podemos permitir es que mientras se especula con la energía renovable, mientras los Estados capitalistas continúan emitiendo cantidades desproporcionadas de residuos a la atmósfera, seamos los trabajadores los que paguemos las consecuencias.

Bajo la nueva consigna de un ‘capitalismo verde’, los Estados de todo el mundo van a facilitar a empresas de todo tipo el despido de millones de trabajadores, muchos de los cuales no podrán recuperar nunca su puesto de trabajo. Esto combinado con la automatización y la robotización al servicio de la burguesía y sus monopolios, hará que el número de personas que no pueden conseguir un puesto de trabajo en el mundo crezca aún más, agudizando la crisis sistémica del capitalismo.

Y mientras esto ocurre, los monopolios seguirán destruyendo el planeta en su afán por generar cada vez más beneficios. Mientras a los trabajadores se les culpabiliza de usar un coche de gasolina o diésel, personajes tan criminales como Jeff Bezos viajan al espacio por turismo, contaminando más de lo que lo hará un trabajador medio a lo largo de su vida.

Sólo armonizando las relaciones de producción y planificando la economía a través de un Estado socialista podremos revertir los cada vez más evidentes efectos del cambio climático. Sólo el socialismo podrá garantizar una vida digna para la clase trabajadora y la conservación del planeta. Es la misión histórica de la clase obrera tumbar este sistema criminal y construir el socialismo.

 

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




Fascismo y democracia: Violencia, poder y reacción política en la era de los monopolios

Sobre la democracia

 

Hoy día, cuando el militante comunista se para a estudiar el ámbito universitario y académico encontrará una enorme aversión ante la afirmación de que no vivimos en una democracia, mientras que, por otro lado, fuera de esa burbuja intelectual no son pocos los que sí aceptan tal afirmación. El proletariado, el desposeído, es víctima de sus propias carencias materiales a la hora de comprender que al final, independientemente del voto, el Gobierno y el Estado de los capitalistas terminan por implantar las mismas políticas económicas que atentan directamente contra la vida misma del trabajador, y las elecciones son consecuentemente entendidas como un mero cambio de amo.

La política parlamentaria ha ido aumentando en descrédito y atravesado sucesivas crisis de legitimidad ligadas a las recientes crisis capitalistas. Ante esto, las alas izquierda y derecha del capital pugnan por la esencia de la democracia; entre quienes preconizan una democracia representativa al estilo nórdico que idealiza la Unión Europea de los monopolios – principalmente Alemania, donde parece que ya no existe el fascismo pese a que AfD obtuviera 83 escaños en las pasadas elecciones federales o que alguien que sea comunista no puede ser profesor ni funcionario – y quienes entienden el papel ejecutivo como el conformismo del gobierno vertical ante el poder que ejercen directamente las élites económicas, la burguesía y sus monopolios, sobre el resto de la sociedad. Se pretende hablar de distintas formas de democracia, cuando los comunistas bien sabemos que la democracia burguesa no es más que una de las posibles formas de gobierno que revisten los Estados burgueses como herramienta fundamental de opresión de la minoría explotadora sobre la mayoría explotada, por tanto, esa democracia representativa que defiende a ultranza el ala izquierda del capital no podrá ser nunca el remedio contra las desigualdades, en tanto que en realidad es el propio sistema capitalista lo que las engendra. Debemos, por tanto, contraponer las formas verticales de poder centradas en la propiedad privada de los medios de producción a formas auténticamente democráticas de poder a través de la dictadura del proletariado.

Aquí es donde resulta imprescindible el papel del militante comunista, del cuadro de vanguardia, del dirigente por la revolución, a la hora de hacer ver al pueblo trabajador que los recurrentes sesgos de información respecto a lo que evoca el término democracia en nuestra mente precisa de una reestructuración, para la formación de contramarcos de significado que modifiquen los antiguos esquemas de pensamiento para los cuales la democracia sólo existe en el capitalismo. Un pensamiento que vierte la burguesía de manera diaria para que su visión del mundo sea una visión global, ajena a los intereses de clase de la mayoría de la sociedad, donde se busca mantener las relaciones de poder existentes y se emplean todas las técnicas de marketing conocidas para crear una conexión entre las masas y los políticos, y donde se busca generar también una conexión emocional entre el público y las grandes empresas, interconectando la iniciativa privada con la democracia.

Debemos desplegar una propaganda que luche contra esa idea común que se instala en el imaginario colectivo: la idea de que ya vivimos en democracia y, por ende, en la mejor forma de gobierno posible, por lo que poco o nada se puede hacer para mejorar la situación actual salvo esperar a que nuevos representantes políticos parcheen con reformas las desigualdades actuales. La importancia de la lucha ideológica en este aspecto radica en que la crítica constante hacia el régimen actual, contra la idea misma de democracia, representa un ataque directo a la línea de flotación de los Estados capitalistas, que no son otra cosa que el instrumento de coerción de las clases dominantes para mantener mediante la violencia y la coacción a las clases dominadas, el brazo ejecutor de las oligarquías y monopolios que detentan el poder. Y por su parte, los partidos políticos del Capital no son más que una especie de divertimento de la contemporaneidad en la que las élites hacen creer que se altera el poder del Estado, al tiempo que emplean la violencia para controlar cualquier elemento revolucionario.

El contexto actual

A la hora de hablar de fascismo en Europa, que es la ideología imperante en los Estados, hay una triada reaccionaria que destaca sobre el resto de los Estados: Alemania, Italia y el Estado español.

En el caso alemán, como ya hemos mencionado anteriormente, Alternativa por Alemania (AfD) consiguió casi 5 millones de votos y 83 escaños en las elecciones federales del pasado 26 de septiembre. Ello, sumado a la más que posible coalición semáforo integrada por el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y los liberales, augura que el fascismo ganará poder electoral e influencia entre las amplias masas proletarias con el recrudecimiento de la actual crisis capitalista, las nuevas crisis migratorias y las desigualdades crecientes entre el Norte y el Sur de la Unión Europea.

Por su parte, en Italia tenemos dos recientes ejemplos del fascismo rampante que atraviesa al país. Por un lado, Rachele Mussolini, la nieta del conocido dictador e imagen destacada del partido fascista Hermanos de Italia, fue la más votada en las elecciones municipales en Roma. Por otro lado, está el ataque fascista a la sede nacional de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), tras el cual se arrestó a Roberto Fiore y Giuliano Castellino, dos cabecillas de Fuerza Nueva, otro partido abiertamente fascista.

Finalmente, Santiago Abascal empleó durante un acto del partido fascista Vox el término de «imperio solar hispánico» para referirse a la monarquía de los Reyes Católicos y con una mirada claramente puesta en el 12 de octubre y en su lucha particular contra el «indigenismo» y la «leyenda negra». Al menos siempre podrá contar con el apoyo de sus compañeros de la Fundación Gustavo Bueno en esta empresa. Las palabras empleadas por Abascal no fueren aleatorias, puesto que dicho término fue acuñado por Ramiro Ledesma Ramos, una de las figuras clave del fascismo español y que es, sin duda alguna, una referencia para Vox en tanto que no es la primera vez que se le cita. Ya en 2019 se recurrió a una cita del fundador de la JONS cuando, en pleno debate electoral, Abascal mencionó que «para los españoles España es su patrimonio, y solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria».

La reacción política

Como ya advirtió el camarada Lenin: «políticamente el imperialismo tiende, en general a la violencia y la reacción». En el momento actual, el imperialismo se encuentra en una absoluta bancarrota política, social y económica, con un desarrollo de las fuerzas productivas que choca con las relaciones de producción del capitalismo monopolista, convirtiéndose el propio capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas. La humanidad no tiene otra salida que no sea acabar con el capitalismo monopolista – y a la superestructura que genera – e imponer de manera revolucionaria el modo de producción socialista.

La acción represiva que llevan a cabo los Estados burgueses demuestra que la burguesía, a nivel internacional, no puede ya soportar, ni siquiera, el programa de la socialdemocracia clásica, y eso que la socialdemocracia cuando ha alcanzado el gobierno no ha dudado abrazar la reacción. El mensaje que debemos extraer los comunistas es claro: al igual que el capitalismo está muriendo, la democracia burguesa murió hace mucho tiempo con el desarrollo del capitalismo en su fase monopolista.

La burguesía, en su accionar político, ha demostrado que comprende a la perfección el materialismo histórico. Sin duda, lo domina mucho mejor que aquellos que desde las supuestas filas revolucionarias del marxismo-leninismo únicamente lo usan para nombrarlo en vano. La burguesía ha aprendido de la historia y busca por métodos sutiles asentar la sociedad contemporánea en parámetros fascistas. En tiempos pasados, la línea divisoria entre democracia burguesa y fascismo se manifestaba en un horizonte visible y tangible. Hoy día, los autodenominados demócratas, así como aquellos que se califican como abiertamente fascistas son lo mismo.

El fascismo es una forma de cómo se concretiza la reacción política de la burguesía bajo unas condiciones históricas determinadas; cuando la libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron y fueron enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo que con su desarrollo conllevó una transformación de la superestructura. La tendencia política a la violencia y a la reacción que se inicia en el periodo de Crisis General del Capitalismo es el reflejo del cambio en la base económica que conlleva el paso al monopolio que trae consigo, forzosamente, una transformación de la superestructura como consecuencia del cambio operado en la estructura. Los partidos comunistas, con independencia que hagamos del uso electoral, debemos entender que la democracia para la clase obrera no va a existir hasta que no se imponga el Socialismo. Y también, debemos ser conscientes que el objetivo del comunista es la abolición de las clases sociales y, por consiguiente, del Estado y la democracia no es más que una forma de Estado, por consiguiente, los comunistas debemos aspirar a abolir también la democracia.

También debemos tener claro que en estos momentos de competencia interimperialista, donde la balanza parece inclinarse a favor del imperialismo chino y ruso frente al de Estados Unidos y la Unión Europea, la ventaja de China se traduce en el hecho de que los Estados necesitan que el poder de su Gobierno pertenezca a sus peones reaccionarios y no puede permitir que nadie ose canalizar – aunque no sea en términos de ruptura – el hartazgo del pueblo. A los gobiernos occidentales ya no les vale ni la socialdemocracia clásica, pues supone una ralentización a la hora de implantar sus políticas conducentes a la intensificación del trabajo y de extracción más intensa de plusvalía para tratar de revertir su derrota en el plano internacional y el retroceso de su cuota de ganancia a nivel nacional. Esto fue algo que ya dejó patente Margaret Thatcher cuando mencionó que el mayor logro de su carrera fue Tony Blair, líder del Partido Laborista. Algo similar manifestó la gusana de Rocío Monasterio cuando el pasado 7 de octubre dijo que «resulta genial ver a la izquierda derrotada. Ahora la izquierda defiende a los fondos, la izquierda defiende al Papa y la izquierda defiende la sanidad privada. Les tenemos liquidados».

Ante esto, la única salida que tiene la clase obrera es derrocar revolucionariamente el capitalismo y construir el socialismo y esa es la solución que debemos dar al proletariado estableciéndole dicho marco para la lucha, en un momento donde el fascismo campa a sus anchas y actúa a cara descubierta ya. Y es lógico que esto sea así, el fascismo es capitalismo en descomposición, en putrefacción. Hay un único objetivo que puede dar salida a la encrucijada en la que se encuentra el proletariado:

La Revolución.

Madrid, 12 de octubre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)