La crisis sanitaria no la trae la COVID-19

Como hemos reiterado durante los últimos meses, la pandemia del coronavirus ha acelerado el proceso de descomposición del capitalismo. Como en la actualidad las condiciones subjetivas de la revolución socialista…

Como hemos reiterado durante los últimos meses, la pandemia del coronavirus ha acelerado el proceso de descomposición del capitalismo. Como en la actualidad las condiciones subjetivas de la revolución socialista aún están por fraguarse, la desintegración de los pilares imperialistas se está traduciendo en un ataque continuo e indiscriminado hacia los trabajadores para ralentizar lo máximo posible la caída de la tasa de ganancia de la burguesía.

Sin embargo, el mero hecho de que en la actualidad se utilicen nuevas artimañas para expoliar todavía más a los trabajadores y movilizar el dinero público a manos privadas no quiere decir que todo lo que está ocurriendo a día de hoy sea una novedad para el pueblo trabajador. Las viejas fórmulas de recortes y saturación de los servicios públicos siguen sirviendo a los monopolios, los verdaderos gobernantes del capitalismo.

Con la llegada de la COVID-19 al territorio español, la alarma sanitaria se ha contagiado de una forma exponencial entre la población, lo cual se ha traducido en un contacto más estrecho del sistema sanitario público con las clases populares. Así es como por ejemplo las llamadas al 061 se han disparado de forma generalizada a lo largo y ancho de todo el Estado. Es de cajón que ante una pandemia la clase trabajadora acuda a los profesionales sanitarios.

La respuesta del Estado, que indudablemente tiene un carácter burgués, es la de obviar las urgentes necesidades que tienen los centros de salud y los hospitales mientras que al mismo tiempo pagan miles de millones en rescatar a la empresa privada con dinero público. De esta forma, el colapso sanitario causó más de la mitad de muertos con COVID-19 en España, según un modelo matemático que analizaba la cantidad de muertos y la relacionaba con el porcentaje del colapso sanitario. Esto mismo ya estaba previsto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a finales de marzo de 2020 advertía de que el colapso del sistema sanitario por el coronavirus aumentaba drásticamente las muertes prevenibles. En la misma línea, el sistema sanitario público tiene enormes dificultades este año para suministrar vacunas como la de la gripe, puesto que en muchas localidades del Estado se encuentran agotadas. La lógica sanitaria del capitalismo la vimos también el mes de noviembre, en el que se recortaron más de 17.000 puestos de trabajo de empleados de la salud pública en plena segunda ola del coronavirus.

Los medios de comunicación, fieles voceros del Estado burgués y la empresa privada, expresan de forma directa o indirecta que esta situación es consecuencia de la imprevisibilidad de la pandemia, que se trata de un caso aislado. Creer esto sería asimilar la propaganda burguesa, que pretende justificar cualquier actuación de este sistema criminal con el objetivo de perpetuar que quienes son explotados continúen de rodillas.

Si investigamos el estado de las urgencias en años anteriores al presente, podremos comprobar que el sistema sanitario público español está destinado al colapso y que esta situación es deliberada y una prueba más de que lo que los comunistas decimos es completamente cierto: los servicios públicos, universales y gratuitos son una quimera en el capitalismo que tiene en su ADN la desvalorización del mundo humano en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.

En enero de 2017, colapsaban las urgencias de los hospitales de Madrid por la gripe y ya por aquellas fechas la Consejería de Sanidad no había llevado a cabo ningún plan preventivo, a pesar de que la gripe azota todos los inviernos a la población en Europa. También ayudó que en los últimos cuatro años se redujesen en medio millar el número de camas en los centros adscritos al SERMAS. Esta situación fue muy similar en otras partes del Estado.

En enero de 2019, los camaradas del PCOE en Galicia denunciaban la situación del SERGAS, que llevó a la muerte a un hombre en A Estrada (Pontevedra) y a otros dos en Santiago de Compostela, así como la dimisión de 22 de jefes de servicio de distintos centros de Salud de Vigo. Ante esta situación, hubo que aguantar los golpes en el pecho del PP asegurando que la sanidad en Galicia es una de las mejores de Europa, cuando es más que conocida la situación de temporalidad de los sanitarios en dicha nación.

A finales de 2019, el PCOE en Andalucía ponía de manifiesto la incapacidad del sistema de salud andaluz de satisfacer las demandas sanitarias de las clases populares. Se ponía de manifiesto cómo la mal llamada izquierda española (PSOE, Izquierda Unida y Podemos) han puesto a los hospitales y los centros de salud en bandeja de plata para la empresa privada, llegando esta última a sobornar a cargos directivos para la derivación de pacientes, contrato de maquinaria o adelantamiento de información sobre licitaciones públicas.

Con esta muestra de casos, pretendemos dejar de manifiesto que lo que vivimos hoy no es más que fruto de lo que nos ha sembrado la clase dominante durante décadas. Tanto la extrema derecha del Estado (PP, VOX y Ciudadanos) como su no menos reaccionaria pata socialfascista del PSOE y oportunistas de Unidas Podemos tienden a la precarización de los servicios públicos, la única diferencia es que el gobierno actual llora con lágrimas de cocodrilo al hacerlo. Las clases populares no tienen nada que ganar en un sistema burgués que prioriza el beneficio privado frente a las necesidades humanas. Ellos mismos lo demuestran cuando tachan de países de “segundo mundo” a los que garantizan la sanidad y educación al 100% de la población. Nosotros, además, lo vemos todos los días y, de forma más clara, lo vemos hoy.

La organización del pueblo en las asambleas del Frente Único del Pueblo es hoy una necesidad para hacer frente al orden burgués actual. Sólo de esta forma podremos tumbar el capitalismo y construir el socialismo. Sólo gobernando nosotros, los que trabajamos, conseguiremos que la sanidad ocupe la importancia que se merece y, por ende, colocaremos al ser humano en el centro de todas las necesidades.

 

¡Sólo el socialismo nos garantiza la salud!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 30 de noviembre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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