El pleno empleo: la quimera del mundo actual

No existe época en la vida del capitalismo en la que el desempleo y la temporalidad laboral no marcasen una constante en el día a día de la clase trabajadora…

No existe época en la vida del capitalismo en la que el desempleo y la temporalidad laboral no marcasen una constante en el día a día de la clase trabajadora en cualquier país. Es decir, que pese a todos los supuestos avances sociales que los medios de comunicación venden cada día, un trabajador en 2021 sigue arrastrando las mismas preocupaciones por el paro, el salario o la temporalidad que un trabajador en 1850.

Este sinsentido cobra toda la razón bajo la lógica del capitalismo, en el cual los empresarios no tienen otra opción que abaratar costes para mantener la tasa de ganancia lo más elevada posible. La única forma que la burguesía tiene para realizar esto es aumentando la tasa de explotación de la clase obrera, para lo cual cuenta con diferentes métodos, como pueden ser la deslocalización (llevando la industria a países cuya legislación laboral sea mucho más laxa o inexistente) o aumentando la productividad de sus trabajadores, como no puede ser de otra forma, a través del avance de la tecnología.

Tras la caída del Telón de Acero, en un mundo completamente globalizado por el imperialismo, en el cual el grueso de la explotación laboral se encuentra en los países infradesarrollados, la carta que le queda jugar a la clase dominante es el desarrollo de las fuerzas productivas, concretamente de la tecnología. Es de esta forma cómo nos encontramos que en la actualidad la construcción de un automóvil es mucho más rápida y requiere de menos trabajadores que hace 100 años.

Hablando en términos generales, podemos decir con total seguridad que a medida que avanza el tiempo, el número de trabajadores ocupados tiende a descender y, por contrapartida, estos obreros tendrán una instrucción cada vez mayor. Esa formación necesaria para obtener trabajo es repetida de forma incesante por los medios de comunicación, que no son más que la voz de las propias empresas. Así, nos encontramos con titulares en 2004 como:

 

o, en la actualidad:

 

Sin embargo todos conocemos el futuro que tiene a día de hoy arquitectura, un grado que posee un 70% de desempleo en España. No cabe la menor duda que en Medicina y Matemáticas ocurrirá lo mismo, lo que provocará un gran excedente de mano de obra altamente cualificada. Sin ir más lejos, esta situación se da a día de hoy, en el que el 56% de los jóvenes se encuentra con un puesto de trabajo inferior al que le correspondería por su formación.

No es que las empresas a nivel mundial se hayan replegado, sino todo lo contrario. Los monopolios cada vez tienen más tentáculos con los que dominar el mundo. Lo que ocurre es que, sencillamente, ya no hay empleo para todos los seres humanos en edad de trabajar. Ni en España, ni en Europa ni en ningún sitio de La Tierra. El grado de innovación tecnológica es tal que ya existen almacenes que se gestionan solos y tiendas en las que no se precisa de ningún dependiente. El futuro del transporte terrestre son camiones que conducen de forma autónoma y ya se han realizado ensayos en los que las inteligencias artificiales escriben artículos de opinión.

Periodistas, soldadores, profesores, dependientes, ingenieros… A día de hoy, bajo el sistema capitalista, sobramos la inmensa mayoría de nosotros. Y en el capitalismo el que sobra, el que no es capaz de vender su fuerza de trabajo, no come. Hoy los obreros del mundo tenemos una razón más para acabar con el sistema de explotación del hombre por el hombre. Hoy hay más razones que nunca para construir el Socialismo en el que, sin duda, la automatización y la robotización serán beneficiosos para la clase obrera, puesto que permitirá la reducción de las jornadas laborales, consecuencia que debería ser natural ante el avance de la tecnología en la sociedad contemporánea y algo a lo que el capitalismo simplemente no puede aspirar. Es decir, el Socialismo hoy es la pieza fundamental para el ser humano del mañana. Es, por tanto, una cuestión no sólo de dignidad, no sólo de necesidad histórica, sino ya de vida o muerte para la humanidad.

 

¡Por la consecución del socialismo!

¡Engrosa las filas del Partido de la vanguardia!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE

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