El conflicto del Metal de la Bahía de Cádiz es de toda la clase obrera, de todo el pueblo

Ya os decíamos hace un par de semanas que la única verdad que existe es la realidad objetiva. Por tanto, esa realidad objetiva, en una sociedad dividida en clases sociales…

Ya os decíamos hace un par de semanas que la única verdad que existe es la realidad objetiva. Por tanto, esa realidad objetiva, en una sociedad dividida en clases sociales cuyos intereses son antagónicos, como en la que vivimos, se refleja en una verdad para cada clase social, de tal modo que la verdad para la clase obrera no puede ser la misma verdad que la de la Patronal, que la de la burguesía, de hecho, deben contradecirse la una con la otra.

Por ello os señalábamos que la reivindicación de la clase obrera, de los trabajadores de la Bahía de Cádiz, los trabajadores del metal, jamás puede ser la misma que la de la Patronal, que es la misma de la extrema derecha verbalizada por VOX, como es la reivindicación de carga de trabajo.

El Secretariado Permanente del Comité Confederal de CGT en Andalucía, Ceuta y Melilla convocó, primeramente, huelga general indefinida en el sector del Metal para el ámbito de las comarcas de la Bahía de Cádiz y La Janda para el pasado 27 de agosto, la cual se retrasó su inicio hasta el pasado 4 de septiembre. Los objetivos planteados por CGT para dicha huelga enviados a la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio de la Junta de Andalucía, a la Confederación de Empresarios de Cádiz y a la Federación de Empresarios del Metal de Cádiz (FEMCA) – eran:

Que el fin de esta convocatoria de huelga general indefinida está constituido por el llamamiento a la participación reivindicativa de todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción alguna de situación laboral, sexo, edad o condición social, en el ámbito de las dos comarcas descritas de la provincia de Cádiz ante la ausencia de medidas eficaces y eficientes para garantizar el futuro mediante compromisos de carga de trabajo en el sector del metal en el ámbito de la convocatoria, dar fin a la desigualdad en el ámbito laboral y económico y social de las personas trabajadoras en las empresas auxiliares, garantizar las medidas preventivas que protejan la vida y la salud laboral de las plantillas evitando tristes episodios como los sucedidos recientemente en accidentes con el resultado de muertes en el tajo, evitar la precariedad laboral en el sector…

El primer objetivo es la “exigencia de compromisos de carga de trabajo en el sector del metal para ambas comarcas”. Este objetivo, por lo que han expresado, es común entre los Comités de Empresa de Navantia en Puerto Real, San Fernando y Cádiz, dirigidos por CCOO y UGT; y la CTM – que se autodenomina a sí misma como los “sindicalistas” que cuando “hablan, hablan de verdad” y por eso “son escuchados por la clase obrera”; pero, también es común a los enemigos de clase de los trabajadores: La patronal FEMCA y los propios fascistas, como lo ha verbalizado la diputada de Cádiz por el partido VOX Ángela Mulas. Sin duda, cuando obreros y burgueses coinciden, quien se está equivocando es la clase obrera.

Pero, ¿A quién exigen esos “compromisos de carga de trabajo en el sector del metal para ambas comarcas”? Pues, sin duda, a aquéllos que precarizan las condiciones de los trabajadores, que agudizan la explotación de los trabajadores pasando por encima de la salud y la vida nuestra clase, a los que nos dividen en contratados y subcontratados al objeto de dificultar su organización y acrecentar la desigualdad en nuestras filas, para facilitar, aún más, la explotación asalariada, que es lo que les hace engordar sus beneficios. Les exigen esos compromisos de carga de trabajo a aquéllos que dividen internacionalmente el trabajo y consideran que tanto la economía de la provincia de Cádiz, como del Estado español, debe centrarse en el sector servicios, liquidando tanto al sector primario – agricultura, ganadería, pesca, minería, etcétera – como al secundario – industria.

La lucha no sólo es económica, sino que es también política e ideológica, por eso es lucha de clases, porque abarca los tres frentes. Los trabajadores no sólo tenemos al enemigo de clase, la burguesía, sino que ésta también hace penetrar en nuestras filas, en las filas de la clase obrera, su ideología apoyándose en lo que se denomina la aristocracia obrera.

Como puedes comprobar, los trabajadores de la Bahía de Cádiz y La Janda – al igual que los trabajadores del resto del mundo – no sólo tenemos un problema cuya naturaleza sea económica, sino que también lo es política e ideológica.

Dicen que el problema es de falta de carga de trabajo. Pero el Estado, y más concretamente la Junta de Andalucía, el mismo día que el brazo sindical de Adelante Andalucía en este conflicto – la CTM – te señalaba que sus reivindicaciones llegaban al Parlamento Andaluz a través de dicho partido y su portavoz, Ángela Aguilera, el pasado 10 de septiembre, y en ese mismo Pleno del Parlamento, a través del Consejero de Economía del Gobierno fascista de la Junta de Andalucía, anunciaba que su Consejería había propuesto el diseño de una Estrategia Industrial para el sector naval  de la Bahía de Cádiz.

Estrategia por la que se va a repartir dinero público a Navantia y a las 150 empresas auxiliares que pivotan sobre ella, en forma de ayudas, por una cuantía de 174 millones de euros entre los años 2021-2027, por no hablar del dinero que, a través de las convocatorias de I+D+i empresarial, la Junta de Andalucía inyecta a los empresarios. Estas prebendas están dotadas con la cuantía de 84 millones de euros para este año 2020, entre otras ayudas y créditos blandos para las empresas.

Y mientras el Estado, a través de la Junta de Andalucía, y otros instrumentos les da dineros a manos llenas a los empresarios, también a los de la Bahía de Cádiz, cada día más trabajadores son arrojados al paro. Pero este Estado no sólo da dineros públicos a la patronal, sino que también pone en sus manos otros instrumentos construidos desde la política, fundamentados en la ideología burguesa, para salvaguardar sus intereses económicos, como son el despido, los EREs o los ERTEs – por los que los empresarios se ahorran las nóminas y el pago de los impuestos sociales de los trabajadores, mientras los trabajadores pierden entre el 30% y el 55% de sus salarios.

Estado que no sólo es clasista a la hora de redistribuir la riqueza en favor de la burguesía, en arrebatarle dinero al trabajador para entregárselo a los empresarios, sino que también da impunidad a los empresarios en sus atropellos contra los trabajadores, con una Inspección de Trabajo y unos Juzgados de lo Social que, en la mayoría de las ocasiones, legalizan dichos atropellos perpetrados por los empresarios contra los trabajadores.

Pero todo ello es natural, es la naturaleza clasista del Estado burgués, que es un instrumento de opresión de la burguesía contra la clase obrera.

Estos últimos dos meses de este conflicto nos dejan claro el escenario.

Por un lado están los trabajadores, los cuales han demostrado que están en contra de los atropellos de la patronal, de la represión y de las injusticias que son la esencia de este sistema. Y los trabajadores lo manifestaron el pasado mes de agosto en las asambleas celebradas en los tornos de las diferentes factorías de Navantia de la Bahía de Cádiz. Los trabajadores no dudaron en hacer huelga varios días. Los trabajadores estuvieron a la altura, no así aquéllos que los pusieron a los pies de los caballos pues, por su incompetencia y aventurerismo, los llevaron a una huelga ilegal, hecho éste que aprovechó la Patronal para mandar cartas a los trabajadores bajo amenaza de despido, que es lo que las leyes del Capital dictaminan.

Esta es la razón por la que la gran mayoría de los trabajadores, habiendo manifestado su psicología de lucha y su rechazo a su situación laboral en agosto, no han apoyado la huelga indefinida de aquéllos que los han desguarnecido y los arrastraron a una huelga ilegal; por ello, no nos encontramos ante una derrota de la clase obrera sino ante una derrota del oportunismo, del aventurerismo, de aquéllos que niegan la organización revolucionaria de la clase obrera.

Por otro lado, está la patronal con sus partidos políticos y sus organizaciones sindicales. En este sentido nos encontramos con una aristocracia obrera que defiende sus privilegios a costa de la división y las condiciones del conjunto de los trabajadores – CCOO y UGT. La Patronal y sus partidos políticos, tanto de “izquierda” como de derecha, no dudan en actuar para socavar la autonomía de la clase obrera. Así tenemos que todos los partidos políticos – desde el más fascista, VOX, hasta la falsa “izquierda” – repiten abiertamente el mensaje de la Patronal: “carga de trabajo”, que a su vez es reiterado por los sindicatos del Estado y los “alternativos”. Asimismo, el oportunismo no duda en tratar de sacar tajada política del conflicto llevando a los trabajadores su división por alcanzar unas migajas del Estado capitalista, de tal modo que Adelante Andalucía – su parte autodenominada “anticapis” – no duda en llevar su choque con la otra parte PODEMOS/IU-PCE llevando a los trabajadores la pelea bajo la fórmula de que se tiene que implicar el Estado central, o lo que es lo mismo, señalando a la facción contraria. Sin embargo, todos ellos miran para otro lado ante el verdadero responsable de la maltrecha situación de los trabajadores, ninguno de ellos señala al verdadero culpable, que no es otro que el capitalismo y su Estado, porque todos ellos defienden el sistema y, por consiguiente, condenan a la clase obrera a la que dicen defender.

Como puedes apreciar, no estamos ante un problema sindical de los trabajadores del metal, sino que estamos ante un problema del conjunto de la clase obrera, y una de las maneras en que se manifiesta en la Bahía de Cádiz es mediante el desmantelamiento industrial y la precarización de las condiciones de vida de la clase obrera. Cada día el empobrecimiento de los trabajadores es mayor y eso no sólo repercute en la economía de los obreros que pierden su puesto de trabajo, que cada vez serán más pues el desarrollo tecnológico lejos de redundar en beneficio del pueblo redunda en beneficio de los bolsillos de los empresarios comprometidos en la fórmula de incrementar la productividad por la vía del desarrollo tecnológico y la reducción de la mano de obra. Este incremento del paro y de la pobreza redunda en una pérdida de poder adquisitivo, en una contracción del consumo de los trabajadores arrastrando también a la ruina al pequeño comercio de la zona. Es un problema que afecta a jóvenes y a ancianos, a jubilados y estudiantes, a todos los sectores sociales que conforman el proletariado.

Y es que los trabajadores mientras no tengamos el poder económico y político en nuestras manos, mientras las fábricas no estén en manos de la clase obrera, mientras nuestra clase social no sea dueña de la producción, mientras ésta no planifique la economía subordinando ésta a las necesidades de la mayoría trabajadora, en definitiva, mientras los trabajadores no destruyamos el capitalismo y edifiquemos el socialismo y su sociedad, nuestras vidas quedarán subordinadas a los intereses económicos de un puñado de capitalistas, como pasa en la actualidad.

Por ello, urge que todos los sectores sociales que componen la clase obrera gaditana unifiquen las diferentes luchas en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado, de tal manera que estudiantes, obreros, jubilados, pequeños comerciantes se unan conformando el Frente Único del Pueblo al objeto de construir una fuerza autónoma en términos de clase que proporcione una salida revolucionaria a la situación para poner fin al escenario de empobrecimiento y de injusticia al que la burguesía y su sistema nos arrastra.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Cádiz, 20 de septiembre de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ

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