Sobre las elecciones gallegas y vascas

El pasado 12 de julio se celebraron las elecciones para los gobiernos autonómicos en el País Vasco y en Galicia, previstas para el pasado 5 de abril, las cuales fueron…

El pasado 12 de julio se celebraron las elecciones para los gobiernos autonómicos en el País Vasco y en Galicia, previstas para el pasado 5 de abril, las cuales fueron suspendidas como consecuencia de la declaración del estado de alarma por COVID-19.

Estas elecciones fueron convocadas por los presidentes autonómicos vasco y gallego 13 días después de que el President de la Generalitat de Catalunya anunciara un adelanto electoral en Cataluña, con lo que es evidente que tanto el PNV como el PP en Galicia buscaban distanciar sus elecciones autonómicas con respecto a las elecciones catalanas, para que sus procesos electorales no fueran alcanzados por el debate catalán, que sin duda fortalecería las posiciones más independentistas, fundamentalmente en el País Vasco.

Un hecho objetivo de estas elecciones, tanto en Galicia como en el País Vasco, es que el número de ciudadanos que han votado – incluyendo aquí el voto en blanco y el voto nulo – es el más bajo que ha habido en los últimos 5 procesos electorales autonómicos, tanto gallegos como vascos. De hecho en el País Vasco es la primera vez desde 2005 que el número de personas que han votado ha bajado del millón, concretamente  908.303 votos se han emitido en las elecciones vascas.

Los medios de la burguesía han vendido a bombo y platillo que la participación en las elecciones gallegas había sido superior a las de 2016, apelando a los porcentajes o cifras relativas, pues según estas, el porcentaje de participación en 2020 han sido de una participación del 58,88% por el 53,63% de 2016. Sin  embargo, la realidad es que, en términos absolutos, la participación es menor en las elecciones gallegas ya que en 2020 se han emitido 1.315.510 votos por los 1.448.962 votos que se emitieron en 2016, ergo en las elecciones gallegas de 2020 se han emitido 133.452  votos menos que en 2016. Esto ocurre porque el censo electoral gallego de 2020 es menor que el de 2016 en 467.623 personas, o lo que es lo mismo, desde las elecciones gallegas de 2016 a las actuales de 2020, su censo ha disminuido en un 17,31%. Este dato es la mejor prueba de los efectos perniciosos del capitalismo, de tal modo que hay muchas más muertes que nacimientos, ante la imposibilidad de la juventud para poder emanciparse y tener hijos como consecuencia de la precariedad laboral, así como de la emigración de la clase trabajadora a otras zonas fuera de Galicia en busca de un trabajo.

Si miramos con perspectiva, este fenómeno también es común al País Vasco, cuyo censo electoral de 2020 es inferior al de 2005 en 94057 personas, prueba inequívoca de los efectos perniciosos del capitalismo para el pueblo vasco.

Las cifras del censo electoral son  un indicador objetivo sobre los efectos que está teniendo el capitalismo ejecutado por los contendientes electorales, todos ellos al servicio y a saldo de la banca, que están llevando a la merma de sus propias poblaciones y que acreditan, sin duda, que todo lo vertido en las sucesivas campañas electorales por parte del circo montado por la burguesía es falso.

Tanto el PP en Galicia, como el PNV en el País Vasco, a pesar de haber ganado las elecciones y subido en escaños, han obtenido 56.968 y 48.739 votos menos, respectivamente, que en 2016. Ergo los ganadores, perdiendo apoyo han obtenido más diputados.

Unido a esto, en ambos procesos electorales el bloque de fuerzas fascistas (PP, Cs y VOX) pierden votos, 52.203  en el País Vasco y  69.317 en Galicia.

La coalición que compone el Gobierno en el Estado español  ha sufrido un severo varapalo, de tal manera que ha perdido 223.281 votos en Galicia y  13 diputados, por los 90.126 votos y 4 diputados en el País Vasco.

Aunque en el País Vasco las dos fuerzas nacionalistas, en su conjunto, pierden 25.223 votos, las fuerzas abiertamente independentistas suben tanto en Galicia como en el País Vasco, de tal forma que el BNG sube 190.691 votos con respecto a 2016 y 13 diputados, por los 23.516 votos más y 4 diputados más EH-BILDU en el País Vasco.

Quien ha recibido el mayor correctivo en estas elecciones es el oportunismo de PODEMOS-IU/PCE, el cual ha sufrido sendos descalabros en Galicia y el País Vasco. En Galicia se ha convertido en una fuerza política extraparlamentaria, perdiendo los 14 diputados que tenía hasta ahora y 219.437 votos. En el País Vasco, por el contrario, ha perdido 5 diputados y 85.575 votos, o lo que es lo mismo ha perdido mucho más de la mitad de votos y casi la mitad de diputados.

Este trasvase de voto del oportunismo más descarado de PODEMOS-IU/PCE ha ido a las filas independentistas mayoritariamente. De los 14 diputados que pierde PODEMOS-IU/PCE en Galicia 13 van a parar al BNG  y 1 al PSOE. En el País Vasco, por el contrario, de los 5 diputados que pierde, 4 van a parar a EH-BILDU y 1 al PSOE.

Es el momento de recordar las palabras de Pablo Iglesias en 2016, cuando señalaba que ser comunista es un pecado de juventud y que cuando se madura se debe abrazar la socialdemocracia. Los hechos han demostrado que este profesor de ciencia política, que supuestamente venía a tomar el cielo por asalto para terminar pactando con el PSOE del GAL y de la corrupción, que cuanto más se ha acercado al PSOE, integrándose en el Gobierno, mayor castigo electoral ha sufrido yéndose la mayor parte de su representación y gran parte de su electorado a fuerzas políticas, supuestamente, de mayor radicalidad, como son EH-BILDU y  el BNG.

PODEMOS-IU/PCE, ávidos de entrar en el Gobierno, pensaban que podrían cambiar en parte algunas políticas de los imperialistas españoles. Sin embargo, nuevamente, el profesor de ciencias políticas en su ambición por, supuestamente, tocar poder se ha chocado de bruces con la realidad, que no es otra que para hacer un cambio radical en beneficio de los trabajadores en el actual desarrollo del imperialismo en el Estado español éste únicamente puede venir por la vía del socialismo conquistado de manera revolucionaria. Lejos de desviar a los imperialistas de sus objetivos y su camino, Iglesias, Garzón y demás camarilla de oportunistas lo que han sido ya es absorbidos totalmente por los monopolios y sus políticas, como ha acreditado la gestión económica de la COVID-19 donde no han dudado en dar dineros a manos llenas a los empresarios y migajas al pueblo al que condenan a pagar a futuro tamaño dispendio a favor de la banca y las grandes empresas. Resulta que el erudito Iglesias no ha entendido que en lugar de él influir en la política de los imperialistas lo que éstos han hecho es engullirlo y hacer que PODEMOS-IU/PCE hagan lo que los imperialistas ordenan. ¿Para esto le ha servido tanta matrícula de honor a Iglesias en la Universidad de las que ha alardeado tanto éste en los medios de manipulación de masas del Capital?

Las elecciones gallegas y vascas han mostrado que los ciudadanos ven las elecciones autonómicas menos importantes que las generales, por ello  que la participación en éstas son menores.

Las elecciones gallegas y vascas han mostrado que a falta de la única alternativa real existente, la alternativa comunista, el sistema de partidos establecido por el Capital, que del bipartidismo real ha pasado a un “bipartidismo por bloques”, pues siguen gobernando los partidos hegemónicos de cada bloque – que por norma general corresponden a PP o PSOE – como fórmula para maquillar el dominio político de la burguesía monopolista.

A pesar de la pandemia de la COVID-19, a pesar de la crisis económica profundísima en la que se halla el capitalismo, como consecuencia de su inviabilidad y sus contradicciones irresolubles dentro de esta formación socioeconómica, a pesar del desmantelamiento absoluto de la industria y la destrucción de centenares de miles de puestos de trabajo, la clase obrera no podrá dar respuesta a la situación a la que le conduce el capitalismo. Pero para que la clase obrera de la respuesta que procede en el momento actual, que no es otra que dar cumplimiento a su misión histórica, derrocar el capitalismo y edificar el socialismo, los comunistas debemos fortalecer nuestra posición, debemos incrementar nuestra presencia e influencia en el movimiento obrero, con la clase trabajadora, y ello pasa por desarrollar un proceso de unidad comunista que dote a la clase obrera y demás clases populares de las formas organizativas y la dirección revolucionaria necesarias para conquistar el socialismo. Las elecciones son una especie de termómetro que nos muestra el grado de conciencia de la clase obrera y, las elecciones tanto gallegas como vascas, nos han mostrado que un número importante de trabajadores – casi la mitad – no acuden a votar, que evidencia la desafección de una parte importante del pueblo trabajador a las elecciones realizadas por los capitalistas y porque le dan menos importancia a las elecciones autonómicas que a otro tipo de elecciones, como son las generales. Las elecciones son un termómetro para valorar la conciencia de clase del pueblo, pero no será la forma en la que la clase obrera dará solución a los problemas que le azotan y, por consiguiente, tampoco será la forma en que la clase obrera cumpla su misión histórica mandando al capitalismo al estercolero de la historia y construyendo el socialismo.

Los comunistas no debemos abandonar las elecciones, todo lo contrario, pues es una posibilidad que tenemos para llegar a los trabajadores y organizarlos. Sin embargo hoy los comunistas tenemos una tarea mucho más importante: construir la unidad de los comunistas. Avanzar conjuntamente en base a un programa de acción para ensanchar nuestra influencia entre las masas trabajadoras, para unir las luchas de los diferentes sectores que conforman la clase en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado, para ir construyendo poder popular y obrero, en definitiva, para desarrollar en la práctica un proceso de unidad de los comunistas que nos permita dar pasos  en la resolución de nuestras diferencias en la práctica y avanzar, también, la homogeneización ideológica para, consecuentemente, dar pasos en la unidad orgánica de los comunistas, condición necesaria para que la clase obrera esté en disposición de dar la respuesta adecuada a la situación actual, una respuesta revolucionaria para conquistar el socialismo.  Sin duda, el desarrollo de este proceso no sólo irá ensanchando las filas comunistas, sino que también tendrá su reflejo en el termómetro electoral. Pero siempre teniendo en cuenta que las elecciones son un medio para alcanzar el fin: La supresión revolucionaria del capitalismo y la construcción del socialismo.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la construcción del Socialismo!

Madrid, 17 de julio de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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