Sobre el acto público del PCOE en Sevilla del 13 de noviembre

El pasado 13 de noviembre el PCOE celebró un acto público en el cual se trató la situación que vive la clase trabajadora de Sevilla y del mundo. En dicho…
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El pasado 13 de noviembre el PCOE celebró un acto público en el cual se trató la situación que vive la clase trabajadora de Sevilla y del mundo. En dicho acto se leyó un comunicado en el cual se hace un repaso de algunos de los diferentes conflictos que se están dando en Sevilla y en el Estado español y de la situación insostenible del sistema capitalista. Posteriormente se debatió sobre este mismo asunto y sobre el papel de los comunistas hoy en día. La conclusión fue clara, la única salida es la unidad de los comunistas y la organización de la clase trabajadora en torno a un Frente Único del Pueblo y en torno al sindicalismo de clase. A continuación se expone dicho comunicado:

“Los barrios obreros de Sevilla se encuentran entre los más pobres de España, encontrándose tres de ellos (el Polígono Sur, Los Pajaritos y Torreblanca) entre los cuatro barrios con una menor renta media anual, siendo esta inferior a los 6.000€. Esta situación de pobreza no es algo exclusivo de estos barrios, es una situación que vive toda la clase trabajadora. Sevilla finalizó el año 2020 con una tasa de paro del 22’44%, con una tasa de temporalidad del 32’55%. Situación que empeora para los más jóvenes de clase trabajadora, con una tasa de paro juvenil en Andalucía del 52%, quienes además tienen un salario medio que apenas supera los 8.000€.

Estas condiciones límite que vive la clase trabajadora se ven reflejadas en los diferentes conflictos laborales que se están dando en todos los sectores. Como es el caso del sector público, donde el pasado 28 de octubre se organizó una huelga para denunciar los recortes, la temporalidad de los trabajadores de las administraciones públicas y el llamado “Icetazo”, por el cual se ha decretado que aquellos que no tengan 10 o más años de experiencia pierdan sus empleos y sean obligados a presentarse a unas oposiciones, acuerdo que ha sido firmado por los grandes sindicatos CCOO, UGT y CIG.

Estos recortes, aunque se suelen atribuir a los gobiernos del PP, se han dado a lo largo de la historia del capitalismo monopolista de estado y es que los funcionarios públicos han perdido desde 1982 más de un 40% de su poder adquisitivo. Otros ejemplos de estos recortes son los despidos de 3000 sanitarios a través de un mensaje de whatsapp o el nuevo bloqueo a la contratación de personal sanitario. Recortes en sanidad que se ven reflejados en el aumento de suicidios y autolesión en los jóvenes o en el aumento del número de cánceres sin diagnosticar.

En cuanto a la educación, durante la pandemia hemos podido ver cómo los políticos desconocen la realidad del alumnado, además se ha vuelto a poner de manifiesto la falta de profesorado. Por no hablar de las FP Dual, las cuales no son más que una forma de proveer de mano de obra barata para los capitalistas.

Otro ejemplo de decadencia del sistema de educación pública es la privatización de los servicios de la universidad de Sevilla, en 2011 los puestos de mantenimiento del personal de la universidad eran un total de 215; estos puestos han pasado a un total de 200 en 2020. Sin embargo, durante estos años las infraestructuras de la universidad han aumentado, generando por lo tanto más carga de trabajo que debería haberse traducido en más puestos de trabajo, en lugar de menos.

Y es que, como todo en el sistema capitalista, lo público es gestión burguesa y, como tal, su fin sirve a los intereses de los capitalistas y de los monopolios.

Otro ejemplo más de la explotación que ejercen los capitalistas son las condiciones lamentables que sufren los trabajadores del campo, donde los jornaleros, la mayoría inmigrantes, tratan de sobrevivir aceptando las miserias que los propietarios imponen, viviendo en unas condiciones infrahumanas. Así es el caso de las temporeras marroquíes de los campos de fresa de Huelva, que no sólo son explotadas laboralmente, sino que sufren acoso y agresiones sexuales por parte de sus patrones, o como el caso del jornalero nicaragüense de 42 años en Lorca (Murcia) que fue obligado a trabajar para su patrón en plena alerta naranja, lo que le causó la muerte. Además, su cuerpo desfallecido fue abandonado en un centro de salud por este mismo patrón. La situación actual del campo no hace más que dejar clara la necesidad de una reforma agraria antilatifundista y antimonopolista.

No son mejores las condiciones en la industria cárnica, donde hay constantes accidentes laborales y donde se amenaza a cualquier trabajador que intente luchar por mejorar sus condiciones. Esto mismo le ocurrió a Kalidou Balde, senegalés de 44 años, que intentó crear una sección sindical en el matadero Mafriges y tras haber sido amenazado si no abandonaba sus intenciones y activismo, bajaron su salario de 1.700 euros a 1.300, sirviendo de escarmiento al resto de sus compañeros.

Un caso concreto de la miseria que vive la clase trabajadora en Sevilla lo podemos ver en Persán, empresa en la que ni siquiera se respetan el Convenio colectivo ni el Estatuto de los Trabajadores, dándose importantes brechas salariales entre trabajadores con las mismas funciones, imponiendo la empresa unilateralmente el calendario laboral y dónde no se respeta la normativa de prevención de riesgos laborales. Además en Persán el 70% de los trabajadores están contratados por empresas externas, sufriendo incluso una peor situación laboral. Situaciones que permiten los mismos sindicatos traidores de siempre, CCOO y UGT.

También pudimos ver como a principios de 2021 los trabajadores de Aernnova estuvieron más de 80 días en Huelga por lo despidos anunciados por la empresa en febrero, finalmente se llegó a un acuerdo por el cual se despedirían a 40 trabajadores este año y a 33 en 2022, acuerdo con el que claramente perdía la clase trabajadora y ganaba la empresa, aun así dicho acuerdo fue celebrado como una victoria por CCOO, mostrando una vez más su sindicalismo amarillo y su traición a la clase obrera.

Estos despidos no son más que consecuencia de la automatización de la producción, y de la transición digital y ecológica que se está llevando a cabo desde hace años en la economía mundial.

Esto mismo está sucediendo en la factoría de Renault de Sevilla, donde en julio se despidió a 18 trabajadores en la fábrica de Renault en el barrio de San Jerónimo. Mientras que dicha empresa recibe ayudas millonarias del Estado como parte de esta transición tecnológica y ecológica. Además Renault anunció en 2020 una nueva operación de marketing: Renaulution, operación que se basa en la reducción de costes, como la mano de obra, la mayor flexibilización de las plantillas y el desplazamiento de la producción a otros países para obtener mayores ganancias.

Según diversos informes, el proceso de automatización en el Estado español afectará en torno a un 50% de los trabajos actuales, siendo los sectores del transporte, la logística y la industria donde más puestos de trabajo se podrían perder. Se suele poner al Covid como excusa para justificar todos estos despidos, pero lo que realmente hay detrás es un cambio del modelo productivo basado en la robotización.

Sin embargo, esta automatización en manos de la clase obrera y generando productos y servicios con el único fin de satisfacer las necesidades del ser humano, se convierten en herramientas de progreso que mejoran la calidad de vida, pero como vemos, bajo el capitalismo, se convierte en paro y en mayor miseria para la clase trabajadora, ya que el único fin de este sistema es aumentar los beneficios de los capitalistas.

Uno de los últimos conflictos laborales que se han dado en Sevilla ha sucedido en el sector de la limpieza, el pasado 24 de octubre los sindicatos ASC, CNT y CGT convocaron una concentración como protesta por la inminente firma del nuevo convenio provincial de limpieza de edificios y locales por parte de CCOO y UGT, convenio que abunda en la precariedad y explotación en un sector en gran medida feminizado y en el que en la mayoría de los casos no llega al SMI.

Como vemos todos estos conflictos tienen un factor común, el cual no es otro que el papel de los sindicatos amarillos, principalmente CCOO y UGT, los cuales firman todo tipo de acuerdos en contra de la clase trabajadora. Y es que estos sindicatos verticales son una herramienta fundamental del capitalismo, los cuales no tienen otro objetivo que desorganizar y traicionar a la clase trabajadora. Prueba de este papel fundamental que cumplen son los millones con los que el Estado riega a estos sindicatos, aumentando en un 56% las subvenciones en comparación con 2020 o que la propia patronal reconozca la necesidad y la “responsabilidad” de sus sindicatos del sistema.

Entre estos acuerdos destaca la subida del salario mínimo interprofesional de 15€ al mes, lo cual no es más que una burla a los trabajadores teniendo en cuenta que la inflación en España se sitúa en el 5’5% y se espera que a final de año llegue al 7%, o las negociaciones de cada ERE, por las cuales los sindicatos traidores se llevan un porcentaje en concepto de gastos de gestión.

También conocimos hace poco la intención del gobierno de impulsar los planes públicos de pensiones, que estarían gestionados por entidades privadas, por lo que no implican más que la privatización de estas. Este acuerdo también será firmado por CCOO y UGT, quienes a pesar de que sacan comunicados en los que dicen defender las pensiones públicas, por otro lado, ofrecen planes de pensiones privados a sus afiliados, participando y obteniendo pingües beneficios de estos.

Tampoco nos podemos olvidar de la supuesta derogación de la reforma laboral del PP, la cual llevaban tanto PSOE como Unidas Podemos en sus programas pero que sigue sin llegar, a pesar de haberse comprometido a ello junto a Bildu en mayo de 2020, siendo este el ejemplo más claro de cómo este gobierno se está riendo de la clase trabajadora.

Además, el gobierno más progresista de la historia, no ha hecho nada para evitar los altísimos precios de la luz que se han dado en los últimos meses, siendo su única medida bajar el IVA, lo cual no solo no ha conseguido frenar la subida del precio de la luz, sino que además significa una menor recaudación de impuestos, conllevando en la práctica un mayor aumento de los beneficios de la burguesía. La solución para Unidas Podemos es crear una empresa de energía pública, pero, como ya hemos visto en repetidas ocasiones, estas empresas públicas bajo el capitalismo acaban de la misma forma, privatizadas.

Y si hay un tema que muestra las mentiras de este gobierno, especialmente de Unidas Podemos, es el de los desahucios. Desde hace meses han estado anunciando que estos se iban a parar, pero sin embargo los desahucios por impago del alquiler entre enero y marzo de 2021 son un 14% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por impagos de hipotecas entre enero y marzo de 2021 son un 6,5% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por otras causas aumentaron un 46,2% en ese mismo periodo con respecto al año anterior. Es decir, hay más que antes de la pandemia. Y estos no se llevan a cabo solo por las fuerzas represivas del estado, sino que también se llevan a cabo por empresas de desokupacion fascistas, de esta forma ocurrió en el edificio Pinillos de Sevilla hace unos días. Y es que el capital recurre al fascismo cada vez que lo necesita para defender sus intereses.

Como vemos este gobierno no es más que otro gobierno al servicio de los capitalistas, gobierno que se llena la boca a la hora de hablar de defender a la clase trabajadora, pero que en la realidad no es diferente a cualquier otro gobierno. Además, no solo traiciona y miente a la clase trabajadora, sino que además ha provocado, junto a los sindicatos vendidos, la desmovilización de esta. Ya que, sin duda alguna, si cada una de estas políticas las hubiera llevado a cabo un gobierno del PP o si las pésimas condiciones en las que se encuentra la clase trabajadora se dieran con dicho gobierno, estos mismos partidos y sindicatos estarían llamando a la protesta.

La situación actual del capitalismo es insostenible, siendo la propia burguesía la primera que es consciente de esto, por ello, para intentar mantener con vida un sistema que ya está caduco está imponiendo un cambio de modelo productivo. Cambio que, como ya hemos comentado, se basa en la automatización y robotización de la producción. Además a esto hay que sumarle el aumento del teletrabajo, lo cual no es nada más que el paso previo a la generalización de la uberización del trabajo, el trabajo a destajo, con lo que se busca acabar con las relaciones laborales actuales y sustituirlas por la relación empresa-autónomo, de forma que en lugar de ganar un salario en base a las horas trabajadas, se pasara a ganarlo en base a las unidades de trabajo producidas, haciendo que los trabajadores compitan entre ellos por sacar el trabajo más rápido y barato a fin de asegurar la futura demanda. Es decir, no hará más que empeorar la vida de los trabajadores.

Pero, aunque los capitalistas hagan lo imposible para salvar este sistema, el capitalismo es un sistema caduco. Prueba de ello es la contradicción que supone este cambio de modelo, ya que el aumento de la robotización, como hemos dicho, supone una disminución de los puestos de trabajo. Sin embargo, los beneficios de los capitalistas les llegan a través de estos, del trabajo de la clase obrera, por lo que su cuota de ganancia caerá. Además, el mayor paro y los menores salarios tendrán como consecuencia la caída de la capacidad de gasto, por lo que se producirán mercancías que no podrán ser consumidas. A su vez, se debilitarán los ingresos en las arcas del Estado, dado que estas se sostienen principalmente por las rentas del trabajo y los impuestos que paga la clase obrera, y con ello, se debilitará el propio Estado, que es el mayor instrumento de opresión que tiene la burguesía.

Con todo lo expuesto queda claro que el capitalismo es un sistema moribundo y que la única salida es poner todos los recursos y las riquezas al servicio de la clase trabajadora para de esta forma cubrir todas nuestras necesidades, es decir, armonizar el sistema de producción con las fuerzas productivas.

Para que esto se dé son necesarias dos condiciones, unas objetivas y otras subjetivas. Como hemos visto las condiciones objetivas para acabar con este sistema se dan de sobra. En cuanto a las condiciones subjetivas, para que estas se den es necesario que el sujeto revolucionario, la clase obrera, se organice y asuma su papel en la historia, que no es más que mandar al capitalismo al estercolero de la historia. Para que ello se dé el PCOE está trabajando en desarrollar tres pilares fundamentales.

El primero es la unidad de los comunistas, unidad que el Partido Comunista Obrero Español lleva impulsando desde hace más de un año. Y es que sin la unidad de los comunistas y su organización será imposible organizar a la clase trabajadora.

Por otro lado, es necesaria la organización en los centros de trabajo en sindicatos de clase, ya que como hemos visto los sindicatos amarillos no hacen más que defender los intereses de los capitalistas. Esta visión del sindicalismo es la que defiende la Federación Sindical Mundial y sus sindicatos afiliados, que en el Estado español es ASC, Alternativa Sindical de Clase.

Por último, es necesario unir la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con las luchas de la clase obrera en los barrios, con la lucha de los estudiantes obreros en defensa de sus intereses y por la conquista de derechos, con la lucha de la mujer trabajadora, de los jubilados y pensionistas, de los jornaleros, en definitiva unir todas las luchas de los sectores del proletariado en alianza con otras clases laboriosas conformando Frente Único del Pueblo, un contrapoder obrero y popular contra el capitalismo y su Estado.”

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Provincial del PCOE en Sevilla

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