¡Reforma agraria y revolución proletaria!

En Castilla – La Mancha, así como en gran parte del Estado español, se hace patente la necesidad de una reforma agraria acorde al siglo XXI. Una política agraria es…

En Castilla – La Mancha, así como en gran parte del Estado español, se hace patente la necesidad de una reforma agraria acorde al siglo XXI. Una política agraria es primordial para que los jornaleros avancen y mejoren su situación, pues son llevados a la esclavitud.

¿Qué lleva a los trabajadores del campo a la miseria? En su mayoría inmigrantes, los jornaleros tratan de sobrevivir aceptando las miserias que los propietarios imponen, viviendo en unas condiciones infrahumanas, en las que muchos se ven obligados a dormir en la calle. Estos trabajadores, los temporeros, recogen aceitunas, ajos, cebollas… cualquier fruto al precio que sea y las horas que hagan falta para llevar un miserable salario a su casa o enviarlo a sus familias en sus países de origen.

Desde tiempos inmemoriales, las antiguas Castillas, Extremadura, Murcia y Andalucía fueron dejadas atrás  por el Estado monárquico – absolutista y pseudo constitucionalista español, que relegó a un ya no segundo plano, sino tercero, por detrás de las colonias, a las que se ponía más énfasis y se le dedicaban más fondos. El campo castellano y andaluz quedó asolado, como una simple fábrica de producción de trigo y centeno.

Con la falsa democracia nacida en 1978, la situación en ambas Castillas, transformadas en esos artificios de Castilla y León y Castilla – La Mancha, Extremadura, Murcia y Andalucía, la estructura y relación de trabajo se mantuvo igual; los trabajadores trabajan de sol a sol por una miseria, que nada tiene que ver con los beneficios reales que se extraen de las producciones agrícolas. Los grandes latifundios pertenecen mayoritariamente a la gran aristocracia y burguesía española, aferrada a ellos por gracia de Dios (y de Franco, en muchos casos). Estos explotadores mantienen las tierras por herencia, preocupándose de ellas tan solo para obtener dinero explotando a sus trabajadores, sean extranjeros o españoles; a la hora de explotar al proletario no existe patriotismo.

Y es en la actualidad, en el siglo XXI, cuando los trabajadores tenemos que dar gracias a tener, en la mayoría de ocasiones, contratos y altas en la Seguridad Social. Pero, ¿esto es suficiente? ¿De qué nos sirve tener contratos y altas en la Seguridad Social, si nuestros salarios siguen siendo propios de un sistema esclavista? Pongamos el ejemplo de la recolección del ajo, donde trabajan mayoritariamente magrebís, búlgaros y rumanos, que empiezan a trabajar al ocaso de la madrugada hasta bien puesto el sol. Esto es a cambio de un salario que ronda los 20 euros diarios, pues los temporeros trabajan en función de lo que recogen, sin importar las horas trabajadas. Cualquier intento de protesta en el campo es rápidamente sofocado, pues los trabajadores temen perder su salario esclavo. A esto se le une el miedo a perder los puestos de trabajo en manos de máquinas, pues la revolución científica y técnica bajo los intereses capitalistas pretenden cambiar a los trabajadores, que ya de por sí son considerados como máquinas, como meras mercancías, por otras máquinas más baratas y que no se quejan.

¿Por qué tenemos nosotros, los trabajadores del campo, y el proletariado en general, que soportar esta situación cuando somos nosotros los que generamos la riqueza?

Nosotros, los comunistas organizados en el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), proponemos una Reforma Agraria como medida de salida a esta injusta y esclavista situación de los jornaleros:

Reforma agraria antilatifundista

La Reforma Agraria ha de ser antilatifundista porque los terratenientes usan las grandes extensiones de tierra para obtener materias primas y dinero a costa de explotar a los jornaleros. Por tanto, se expropiarán los latifundios y se utilizarán las tierras en poder de las instituciones públicas para entregárselas a los jornaleros y pequeños campesinos para que las exploten de forma planificada, disminuyendo significativamente el desempleo. Los jornaleros trabajarán conjuntamente, hombro con hombro, en cooperativas cuyos productos pertenecerán a toda la sociedad; no a una sola persona que haga negocio con ellos. Las máquinas, abonos, semillas, etc., serán entregados por el Estado, sin que los campesinos lo tengan que costear. El transporte y la comercialización de los productos ya no tendrán costes añadidos que graven la economía de los nuevos campesinos. Del mismo modo, la sociedad introducirá los avances científicos y tecnológicos aplicables al campo, con ingenieros, agrónomos, biólogos…

Reforma agraria antimonopolista

 

La Reforma Agraria será antimonopolista ya que todo lo que rodea al proceso de producción del campo está en poder del gran capital industrial y financiero: las máquinas, los productos químicos, el transporte, la comercialización y los préstamos a los pequeños campesinos están en manos de la banca, los monopolios y las multinacionales españoles y extranjeras que imponen sus precios y sus leyes.

Esta es la razón por la que los pequeños campesinos actuales se ven abocados a la ruina, sin poder afrontar los gastos que son superiores a los ingresos. En esta situación se verían los jornaleros si se llevaran a cabo las falsas reformas y políticas agrarias que defienden algunos partidos parlamentarios como Unidas Podemos, pues aunque se creara un banco público, esta relación entre monopolios y pequeños campesinos no variaría. Por ello, será también necesario socializar los monopolios, multinacionales y banca privada.

La Reforma Agraria ha de acompañarse de la socialización de los sectores estratégicos. Casi todos ellos eran empresas públicas que PSOE y PP han privatizado: REPSOL, ENDESA, TELEFÓNICA, CORREOS, etc. Se trata de devolver al pueblo lo que él mismo ha levantado con sus esfuerzos.

La reforma agraria solo efectiva saliendo de la Unión Europea

Tal y como se ha demostrado durante la crisis del 2008 y del COVID-19, la Unión Europea (UE) es el órgano superior del continente que está por encima de los propios gobiernos estatales, concebido para administrar los intereses de los monopolios, las multinacionales y la banca de los países más poderosos de Europa: Francia y Alemania, excluyendo en este caso a Inglaterra tras su salida de la Unión.

La pertenencia a la UE supone el sometimiento total y absoluto a los intereses supremos del imperialismo europeo que controla, gestiona, dirige la política y la economía de los países socios, muchas veces subyugada a los intereses del gigante supremo: Estados Unidos (EEUU), como podemos ver con el TTIP, que somete a los pueblos europeos a los designios de la burguesía norteamericana. Hace unos años a la izquierda reformista (PODEMOS e IU-PCE) se le llenaba la boca criticando el TTIP, pero ahora sin embargo callan, siendo cómplices de lo que supone el TTIP para el pueblo trabajador.

La UE impide la racionalización y la planificación democrática según los deseos y necesidades del pueblo trabajador. Será imposible dedicar las materias primas extraídas por los campesinos de España con órdenes de Bruselas.

CONCLUSIÓN

El proceso de producción de las máquinas y aperos requiere la movilización de todo un entramado de empresas, la industria de extracción (minas), de elaboración del acero y su transformación, de su templado, bonificado y cromado, etc. De ahí que los altos hornos, todo tipo de acerías y fábricas de barras perforadas, tubos cuadrados, etc., han de ser socializadas. Muchas de ellas eran empresas públicas. Otras, como las minas, son riquezas de nuestro suelo y nos pertenecen; sin embargo, los gobiernos autonómicos ceden su explotación a multinacionales, especialmente extranjeras, por lo que los materiales extraídos van a parar a otros países como el cobre cuya producción se marcha hacia India y China y el dinero de su venta a las empresas extractoras, sin beneficiar en absoluto a nuestros pueblos.

La Reforma Agraria abarca el sector ganadero, que se ha visto limitado por la presión de la UE y por la política de precios de los monopolios y multinacionales. Aplicar la Reforma Agraria que corresponde en la actualidad exige que las riquezas de nuestros suelos pasen a manos del pueblo al igual que todas las factorías que intervienen en el proceso de producción. Basta ya de que las multinacionales se lleven nuestras riquezas a sus países convirtiéndonos en la región más pobre y con mayor número de parados de Europa.

Hasta hace poco se tenía la idea de que la Reforma Agraria es un problema de los pueblos agrarios. Por lo tanto correspondía sólo a los pequeños campesinos y a los braceros luchar por ella. La Reforma Agraria contemporánea exige la participación del conjunto de la sociedad, tanto en la ciudad como en los pueblos. Con la Reforma Agraria los campesinos extraerán de las tierras las materias primas que hoy son utilizadas para crear y fortalecer las industrias de diversos lugares. Como es lógico esa materia prima después de la implantación de la Reforma Agraria servirá para crear industrias en todo el Estado, para consolidar y extender las que existen y además parte de dicha materia prima será moneda de cambio en la adquisición de materiales que sirvan para el progreso social, que no lo podemos obtener con nuestros propios recursos pero que existen en otros lugares.

Todo un conglomerado de industrias de los sectores primarios, secundarios y terciarios brotará propiciado por la Reforma Agraria. Así pues, harán falta licenciados de todas las carreras. Surgirán demandas de todo tipo de oficios. Se pondrá en marcha un sistema de investigación para el desarrollo del campo y de la ciudad que exigirá nuevos profesionales.

La Reforma Agraria moderna es un sistema armónico y el más solidario que se puede dar en la sociedad actual. Por eso no puede convivir con la existencia de clases sociales que sólo buscan su beneficio y no les importan deteriorar el hábitat en el que vivimos, esquilmando bosques, produciendo bombas criminales, a las que tampoco les importa que niños, mujeres y hombres inocentes mueran con tal de llenar sus bolsillos. Clases que disfrutan con tener casas vacías mientras hay personas que duermen en las calles. Clases que cimientan su existencia con la explotación irracional de nuestras riquezas.

La Reforma Agraria moderna es posible y es sobre todo la única salida real para la situación en que nos encontramos los trabajadores de todo el Estado, como también para dar solución a la pobreza y proporcionar un porvenir a la juventud desahuciada. Por todas estas razones, el PCOE hará lo posible por auspiciar entre los trabajadores la imperiosa necesidad de luchar por hacerla realidad, con el propósito de enjugar el paro y para hacer justicia a los sacrificios de las clases laboriosas de la ciudad y del campo, creadoras de las riquezas del país.

 

¡Socialización de los medios de producción!

¡Socialismo o barbarie!

 

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha

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