Pablo Iglesias: El oportunismo blanqueando el Capitalismo, blanqueando el Imperialismo

El grado de sometimiento al que el capitalismo debe someter a la clase obrera para sostenerse, más aún cuando una de sus crisis cíclicas llega a uno de sus picos,…
El grado de sometimiento al que el capitalismo debe someter a la clase obrera para sostenerse, más aún cuando una de sus crisis cíclicas llega a uno de sus picos, requiere de la colaboración absoluta del oportunismo, de la pata izquierda del sistema, para legitimar todas las decisiones tomadas en nombre del capital y con la única intención de salvaguardar los intereses empresariales, los beneficios de una minoría frente a la miseria de la gran mayoría, la clase trabajadora.

En nuestro país, el papel protagonista del oportunismo más rastrero y traidor los está ejecutando a la perfección Pablo Iglesias, que se muestra en estos momentos como un ‘hombre de Estado’, un fiel defensor del sistema capitalista, del Estado fascista español y del Imperialismo de la Unión Europea.

Así quedó reflejado en la entrevista que ayer 18 de abril publicaba el medio cuartopoder, en la que el líder de Podemos mostraba todo el repertorio de argumentos que el poder económico necesita esgrimir para poder arremeter aún con más fuerza contra los trabajadores, y que necesita de la necesaria complicidad de políticos ‘progresistas’ para que el engaño al pueblo pueda consumarse.

El titular de la entrevista citaba en palabras del entrevistado, “El ‘New Deal’ es una expresión clara de lo que hay que hacer en esta situación”, en referencia a las políticas económicas aplicadas por el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, a raíz de la crisis de la bolsa de 1929.

Ya de entrada podemos observar el ejercicio de trilerismo político al que el oportunismo nos tiene acostumbrados, y es que las crisis económicas, inherentes al propio sistema capitalista, son tratadas como hechos fortuitos a los que hay que hacer frente, pero sin analizar nunca las causas que los producen ni buscar soluciones que vayan a la raíz del problema, pues bien saben estos oportunistas que la raíz de todos nuestros problemas es su sacrosanto sistema capitalista.

Obvia en su discurso el señor Iglesias que la crisis de la bolsa del 29 fue fruto de la propia evolución del sistema capitalista y de las medidas previamente aplicadas para solventar una crisis anterior, pues así solventan los capitalistas sus crisis, aplicando medidas paliativas que salven los beneficios del capital y que acabarán engendrando la próxima crisis. Sucedió con las medidas aplicadas tras la Primera Guerra Mundial, que acabaron desembocando en la crisis de la bolsa del 29, y ha venido sucediendo a lo largo de la historia: crisis cíclica del sistema, medidas aplicadas por los capitalistas para salvar sus beneficios, nueva crisis, nuevas medidas. Y por el camino la clase obrera ha ido siendo sumida en la miseria más absoluta, cargando siempre sobre sus espaldas todos los sacrificios.

También omite, como no podría ser de otro modo en un anticomunista, que el crac del 29 no afectó de la misma forma a todo el mundo, que fue la clase obrera del bloque capitalista la que sufrió sus consecuencias, mientras que en el bloque socialista, la economía siguió creciendo y los trabajadores gozaban de estabilidad y un nivel de vida que no se vio afectado por la caída de la bolsa. Mientras que en Estados Unidos el PIB per cápita cayó un 8,87% entre los años 1929 y 1933, en la Unión Soviética el PIB siguió creciendo y no se vio afectado por una crisis que fue devastadora en el mundo capitalista. Entre 1929 y 1940 la producción industrial se triplicó en la Unión Soviética; su participación en la producción mundial de productos manufacturados pasó del 5% en 1929 al 18% en 1938; no hubo un solo desempleado; pasó de ocupar el lugar número 11 a nivel mundial en cuanto a producción de energía eléctrica en 1925 a ocupar el tercer lugar en 1935; en la extracción de carbón pasó del décimo lugar al cuarto; en la producción de acero, del sexto al tercero. La fortaleza de una economía planificada y orientada a satisfacer las necesidades del pueblo, algo que sólo el Socialismo puede ofrecer, fue lo que hizo que la crisis del 29 no tuviera los desastrosos efectos que sí tuvo en el mundo capitalista.

Tampoco hay que olvidar que el ‘New Deal’ fue parte de la política imperialista de la época en los Estados Unidos, y que la lucha contra la crisis económica perduró hasta que movilizó su economía con la Segunda Guerra Mundial, pues así es como las potencias imperialistas resuelven sus crisis, con guerras en las que mandan a morir a su clase trabajadora mientras determinadas industrias (como la armamentística) hacen más millonarios a una minoría parasitaria.

Y fue además una respuesta ante el progreso y bienestar de las clases trabajadoras en el bloque socialista, para intentar frenar la influencia del socialismo en una guerra ideológica que ha sido la gran batalla del capital todos estos años. El ‘New Deal’ fue por tanto un paquete de medidas destinadas a sostener el capitalismo y mantener de esta forma el poder económico en manos de una minoría para que esta pudiera seguir explotando a la mayoría del planeta.

Pero no acaba aquí la defensa del sistema que el líder de Podemos muestra en esta entrevista, y es que el Imperialismo de la Unión Europea es otro de los pilares que están en un brete ante las medidas adoptadas por la pandemia del Coronavirus, en las que los supuestos valores que defienden han quedado relegados ante los intereses de las economías más fuertes (principalmente Alemania), los intereses de sus monopolios y su banca.

Por tanto, el oportunismo tiene que echar de nuevo un capote y salir a defender el proyecto imperialista de la Unión Europea: “La Unión Europea, para ser una referencia geopolítica de la defensa de la democracia, derechos humanos y de los derechos sociales, como base material de la democracia, tiene que asumir que la solidaridad es la condición de posibilidad de su propia existencia”.

Continúa el líder de la formación morada: “Independientemente de la ideología de un Gobierno, en una situación de crisis como esta, tal y como han revelado todas las experiencias del siglo XX y también la experiencia de la crisis del 2008, recordemos a la Reserva Federal estadounidense, lo único que se puede hacer, lo sensato, son políticas de expansión fiscal que aseguren unos mínimos de niveles de demanda como condición de posibilidad de una recuperación económica”.

Aquí tenemos al oportunismo defendiendo a la Reserva Federal de Estados Unidos, la misma que financió a la Alemania Nazi para controlar la economía europea, propiciando las condiciones económicas para una crisis y aupando al poder a Adolf Hitler en un intento por intervenir en la economía del centro de Europa.

Todo este discurso pretende ocultar una vez más algo que cada día se hace más evidente, que hay una lucha de clases, que la cuestión de clase lo determina todo. Por eso el discurso de Pablo Iglesias está lleno de transversalidad: “Por lo tanto, ahora hay que gastar lo que sea necesario para salvar vidas, para mantener el consumo y evitar el cierre de empresas, para afrontar como país con garantías la recuperación económica que es lo único que nos va a permitir tener un futuro. Esto ya es un consenso transversal”.

Sin embargo, las medidas aplicadas por su gobierno están destinadas a trasvasar dinero público a manos privadas, regando de dinero a empresarios y mostrando de esta forma que bajo su discurso de transversalidad se esconde la defensa inquebrantable de los intereses de una clase, los intereses de la burguesía a la que representan.

Y como parte de ese discurso en defensa del Imperialismo, tampoco se olvida Pablo Iglesias de la Naciones Unidas: “Es el momento de defender los valores universalistas que vieron nacer las Naciones Unidas, los principios fundacionales del Derechos Internacional frente a la barbarie”. Las mismas Naciones Unidas que dieron luz verde a la invasión de Libia – invasión en la que estaba al frente como militar de la OTAN Julio Rodríguez, el actual jefe de gabinete de Iglesias -, siendo cómplices de una masacre. Esos son los valores que defiende Pablo Iglesias, los valores que defiende el oportunismo, los valores de la guerra imperialista y de la masacre de pueblos para salvaguardar el sistema capitalista.

Esta entrevista muestra cómo actúa el oportunismo, como se sitúa conjuntamente con el resto del espectro político, de ‘izquierda’ a ‘derecha’, para justificar la aplicación de medidas que ahonden aún más en la explotación de la clase trabajadora. Lejos quedaron los discursos sobre nacionalizar empresas – nacionalización que en un Estado capitalista tan sólo tienen sentido para reflotar empresas en quiebra para posteriormente volverlas a entregar a manos privadas – que el oportunismo ofrecía hace no mucho, antes de estar en el poder.

 

 


Así actúa el oportunismo: por la mañana dicen algo y por la tarde hacen lo contrario. Es vergonzante leer al líder de Podemos, ante la pregunta sobre “la dicotomía entre seguridad y libertad individual, la intimidad”, decir que “en unas sociedades donde el desarrollo de la tecnología facilita dispositivos de control social que pueden potencialmente vulnerar las libertades individuales y los derechos, ponderar la necesidad de proteger la salud de sociedades enteras y los derechos individuales es enormemente complejo”, cuando hace unos meses se abstenía en la votación que permitió al gobierno sacar adelante el llamado ‘155 digital’, la ley que permite al gobierno cerrar páginas webs y redes sociales sin orden judicial, amparándose en «amenazas al orden público», o cuando el gobierno del que forman parte monitoriza los teléfonos móviles de millones de españoles con la excusa de controlar las medidas contra el Coronavirus.

 


El Estado y su gobierno no van a resolver nuestros problemas, los van a agudizar más. Es una necesidad vital hoy para el pueblo español y los pueblos del mundo romper la cadena imperialista, romper con el capitalismo que nos ha instalado en el fascismo, que nos niega el presente y el futuro, que nos condena a la muerte y a la guerra imperialista. El capitalismo está muerto, supone un freno para el desarrollo de la humanidad porque la propiedad privada sobre los medios de producción frena el desarrollo de las fuerzas productivas, destruyendo no sólo al ser humano sino también destruyendo el ecosistema, la naturaleza, constituyendo el mayor riesgo para el mantenimiento de vida en el planeta.

El oportunismo ha demostrado que su papel no es más que el de legitimar el socialfascismo del PSOE, el de abrir las puertas a la reacción y el fascismo, engañando como ya lo hicieran otros en el pasado al pueblo, vendiendo falsas esperanzas de cambio para frenar la vía revolucionaria. El pueblo tiene que olvidarse de estos oportunistas y organizarse en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas en una única contra el responsable de todos nuestros males, el sistema capitalista, y que sirva como órgano de contrapoder para edificar el socialismo, único sistema que garantizará que toda la riqueza que generamos esté al servicio del pueblo.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *