Los verdugos de los andaluces son los gobiernos de Andalucía y el Estado español

La Junta de Andalucía, de la mano del Estado español, es cómplice y responsable de la situación caótica que se vive en los centros educativos, residencias de ancianos y centros…

La Junta de Andalucía, de la mano del Estado español, es cómplice y responsable de la situación caótica que se vive en los centros educativos, residencias de ancianos y centros de salud andaluces (especialmente de atención primaria).

Esta situación es fruto de la falta de medios humanos y materiales que los gobiernos andaluz y español han decretado mientras están regando con miles de millones de euros a empresarios nacionales y extranjeros. Como mostramos más adelante, a pesar de que absolutamente todo el PIB del país (1 billón de euros) emana del trabajo colectivo de las clases populares, ningún medio va para las familias trabajadoras, teniendo que costeárselo todo, mientras a los empresarios se les dota de todo tipo de recursos para maximizar sus beneficios.

Los gobiernos andaluz y español son, por tanto, responsables de la mayor parte de los contagios y verdugos de gran parte de los fallecidos causados por la pandemia y el resto de enfermedades que están siendo desatendidas.

El colmo de la desvergüenza del gobierno andaluz es hacer firmar, como están haciendo en ciertos colegios como el CEIP Pío XII de Sevilla, un protocolo donde se desentienden de las consecuencias de llevar a los niños a los colegios y responsabilizan a las familias de lo que ocurra.

En dicho protocolo reconocen que las condiciones en las que están obligando a las familias trabajadoras a llevar a sus hijos al colegio no pueden garantizar el riesgo cero de contagio.

Para lavarse las manos, las autoridades educativas están trasladando la responsabilidad mediante  documentos y protocolos a directores, profesores y familias trabajadoras que no dan abasto teniendo en cuenta todos los trámites que han de realizar ya de por sí en un curso ordinario.

Pero además, las autoridades educativas reconocen que los centros no tienen recursos materiales para ni tan siquiera garantizar la educación a distancia, a la que va a ser necesario recurrir de nuevo conforme los brotes corran como la pólvora.

Para la simple comunicación entre los centros educativos y las familias se pide utilizar, especialmente en aquellos “centros TIC”, una aplicación llamada iPasen para lo que se necesita una tablet, un smartphone o un ordenador:

 

 

Esto nos piden a las familias trabajadoras sabiendo, como denuncian asociaciones de madres y padres de alumnos, que 4 de cada 10 familias tienen dificultades para que sus hijos sigan las clases por internet en sus casas.

Dato de abril de este año, por lo que teniendo en cuenta la avalancha de ERTEs y despidos en masa que se han ido sucediendo desde entonces y seguirán produciéndose, estas dificultades de las familias trabajadoras se están agravando exponencialmente.

Más cínico si cabe todavía es el programa BYOD “Trae tu propio dispositivo al aula” promovido en algunos colegios como el CEIP Antonio González de Mairena del Alcor en Sevilla. En un documento enviado a las familias de los alumnos, se comunica que el centro ha decidido apostar por una “metodología” consistente en que,  “dado los escasos recursos económicos de los que dispone el centro para la compra, reparación, etc, de los equipos informáticos […] cada alumno y alumna use en el aula su propio dispositivo electrónico, ya sea tablet u ordenador portátil, para utilizarlo como herramienta complementaria para el aprendizaje”.

¿Qué metodología educativa es esa que depende del bolsillo de los padres de los alumnos y que crea agravios comparativos entre los niños?

Todo esto, sin tener en cuenta el ya importante esfuerzo económico que supone para las familias obreras el inicio de cualquier curso, donde también han de hacerse cargo del material escolar. Como es, por ejemplo, el necesario en educación infantil para los 3 años que piden en el CEIP Pío XII de Sevilla:

 

 

¡Y todavía hablan de “educación pública”! ¡Pero no hay dinero, no hay recursos, dirán!

¿Y de quién depende que no haya recursos para la educación “pública”? ¿De los mismos a los que  algunos, con el mantra de defender la educación pública, piden más inversión en educación? ¿Pedirían más dinero para educación en la época de Franco? ¿Entonces por qué lo piden para unas instituciones públicas que son herederas del franquismo? ¿Dejamos que gestionen nuestro dinero a los mismos que regalan miles de millones de euros a la banca y la patronal sean de “izquierda” o de derecha? ¿A los cómplices de que las familias trabajadoras naufraguen en la galopante esclavitud asalariada, en la miseria y el absoluto abandono de todas sus necesidades materiales, sanitarias, sociales y espirituales?

¿Y qué hace la pata izquierda de este régimen del saqueo? ¿Lavarle la cara a la banca promoviendo la caridad de la “obra social” para sacar tajada vía “marketing social corporativo” de la misma miseria que ellos generan? Así hacen los “anticapitalistas” de Cádiz, la otra rama oportunista y vende-obrera que ha salido de Podemos para buscar su propio nicho electoral (el andalucista) y garantizarse un futuro de confort en las concejalías, consejerías o ministerios de turno.

 

 

¿Y qué pasa conforme nuestros hijos, sus padres o sus abuelos se contagian? Nos topamos entonces con un sistema de salud que hace aguas. Y en este ámbito también asoman las miserias de nuestros gobernantes, representantes del IBEX-35, fondos de inversión y demás oligarcas parasitarios.

Mientras apelan a la responsabilidad individual, a la de las familias trabajadoras, a la de los jóvenes, una vez más nos dejan vendidos ante esta y cualquier tipo de enfermedad, poniendo bajo mínimos, también en este sector, los medios materiales y humanos de los centros de salud y hospitales, y poniendo la esperanza de vida de nuestros mayores en manos de los fondos de inversión que controlan una gran parte de las residencias de ancianos. Convierten a éstos, de nuevo, en mataderos.

Así lo denuncian sindicatos de enfermería como de médicos de familia.

Alertan los representantes del personal de enfermería de la sobrecarga de trabajo y la insuficiencia de personal sanitario, ya que “a los profesionales de Enfermería de Atención Primaria se les han incrementado sus funciones, y a sus actividades habituales se les ha sumado la recogida de muestras PCR, el seguimiento y el rastreo de los pacientes Covid-19 y sus contactos,  el triaje en las puertas de los centros sin unos protocolos claros y sin una formación previa o el aumento de las visitas domiciliarias”.

A sus funciones habituales, se suman además las de “detectar los casos Covid a nivel de los centros sociales y residenciales”, y las relacionadas con los colegios, pues “de cara al inicio del curso escolar, cada Distrito sanitario de Atención Primaria deberá nombrar, como mínimo, una enfermera referente por Zona Básica”.

A pesar de que el personal sanitario lleva meses avisándolo, no sólo no se han aumentado los recursos sino que se han suprimido y sólo se hacen consultas de atención primaria por teléfono. El colapso ya se está produciendo: “En general se está produciendo una gran presión asistencial en los centros, los usuarios están soportando largas colas en espera de ser atendidos ya que al intentar ponerse en contacto con el centro por teléfono es imposible.

No sólo lo decimos los comunistas, lo dicen también los representantes del personal sanitario: “existe un problema de medios humanos y de organización al que, si no se le pone solución, llegaremos en poco tiempo al colapso de la atención primaria.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria también alerta de la falta de personal sanitario: “si a esto se añade los escasos recursos humanos con los que contamos, que hace que tengamos que suplir, con el mismo personal, bajas, jubilaciones y ahora las vacaciones de los compañeros ausentes, nos convierte en el auténtico muro de contención de la sanidad, evitando, día a día, el colapso del sistema sanitario.

Según los datos de la Seguridad Social, el sector de la sanidad había perdido entre enero y febrero más de 18 mil trabajadores. A pesar de la contratación de 35 mil empleados en marzo y abril para salir del paso ante la avalancha de casos y muertes por la pandemia, en mayo y junio de nuevo se despidieron a 17 mil trabajadores del sector sanitario.

Los médicos de familia avisaban en agosto: si esto sigue así y no se planifica será un error que llevará el nombre de cada una de las víctimas que se produzcan y una vergüenza nacional.

Las advertencias se están confirmando, pues el colapso es evidente desde hace semanas en los centros de atención primaria:

Y se imponen confinamientos en los colegios conforme se producen los rebrotes:

¿Y cuál es la prioridad del gobierno andaluz (como la del estatal)? Cuidar y acompañar a los que menos lo necesitan y que nos roban el fruto de nuestro trabajo: los empresarios. Así lo hace a través, por ejemplo de la Agencia Extenda, que ayuda a los empresarios a internacionalizar sus negocios, tal como lo ha estado haciendo durante años bajo el mandato socialista:

O a través de la Agencia Idea, otro gran botín para financiar EREs y negocios empresariales. Están, por ejemplo, los 100 millones de euros de ayuda para más de 1300 proyectos empresariales, o los 45,5 millones de euros para crear 3 fondos de capital riesgo para “expansión empresarial”:

O tenemos el plan de rescate que lanza la Junta de Andalucía para los 55.000 empresarios del sector hostelero:

 

Dicho plan, llamado ‘Medidas ante el Covid-19 aplicables a la hostelería y el ocio nocturno’, destinan a los empresarios del sector turístico y “actividades conexas” avales, gestionados por el ICO, por valor de 95.000 millones de euros, más 500 millones de euros para los empresarios del transporte por carretera.

Después de criminalizar a los jóvenes de las clases populares por reunirse en la calle, se fomenta y financia el sector de los bares, las terrazas y pubs. Poderoso caballero es don dinero.

Pero esto no queda aquí. El presidente de la Junta acaba de presentar otro plan multimillonario de dinero público de todos los andaluces para garantizar el negocio seguro a todos los empresarios extranjeros que se instalen en Andalucía:

Así lo reconoce el presidente de la Junta de Andalucía al presentar “Andalucía en marcha”:

Vamos a promover con el esfuerzo de todos, una Andalucía en marcha acelerando el ritmo inversor en nuestra tierra […] para hacer obras de todo tipo […] en infraestructuras sanitarias, educativas, hidráulicas, transporte y comunicaciones”.

De la misma manera lo presenta el consejero de Economía Rogelio Velasco:

Este plan […] facilitará que emprendedores y empresas se implanten y desarrollen en nuestra tierra.

Esta es la huida hacia adelante de los gobiernos y los Estados capitalistas frente a las crisis: dinero público para las empresas a través de conciertos, licitaciones y obras públicas que multiplicarán la deuda pública que de nuevo recaerá sobre las espaldas de las familias trabajadoras.

Todo esto, tarde o temprano, va a provocar el estallido social que han pronosticado las propias fuerzas de seguridad del Estado. Para que ese estallido social derive en un cambio de régimen, en el fin del saqueo de miles de millones de seres humanos por parte de una minoría parasitaria, es necesaria la unidad de la clase obrera, la unión de todas las luchas en un frente único del pueblo y para ello es imprescindible la influencia de un partido comunista.

Por eso es vital, hoy, la unidad de los comunistas que aspiramos, en la teoría y en la práctica, a la instauración del Socialismo.

 

La enfermedad es el Capitalismo

La vacuna el Socialismo

Por la Construcción del Frente Único del Pueblo

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía

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