La Carlos III de Madrid: una universidad que vende el trabajo esclavo como una “oportunidad”

 
Dos atropellos a los estudiantes de clase obrera en menos de un mes. Vergüenza, asco y desprecio es lo que sentimos muchos de los alumnos de la Universidad Carlos III…
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Dos atropellos a los estudiantes de clase obrera en menos de un mes. Vergüenza, asco y desprecio es lo que sentimos muchos de los alumnos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) después de que se revelaran dos escándalos que sitúan la enseñanza pública en las antípodas de todo lo que debería ser.

El primero salió a la luz a mediados de enero. Tras una inspección laboral, se descubrió que la UC3M utilizaba a 570 becarios de prácticas extracurriculares como empleados durante los últimos cuatro años. Dicho de otra manera, la universidad ha estado empleando de manera fraudulenta a cientos de alumnos para colocarlos en puestos estructurales y cotizar como becarios en vez de como trabajadores indefinidos. De este modo, han estado en situación irregular porque su trabajo excedía al propio de unas prácticas extracurriculares y, en realidad, estaban sustituyendo de facto a los funcionarios. De esos 570 alumnos explotados desde 2016, todavía 240 siguen estudiando en activo en el centro. La Seguridad Social reclama 1,5 millones de euros a la UC3M por estas contrataciones irregulares.

El segundo escándalo estalló apenas dos semanas después. Una segunda inspección de trabajo determinó que la universidad ofrece créditos optativos a los alumnos a cambio de labores por las que antes pagaban a becarios. Según el organismo de control laboral, estos estudiantes serían trabajadores. Trabajo gratuito. La UC3M, una universidad pública, financiada con dinero de la clase obrera, contrata alumnos sin pagarles un sueldo.

Los créditos ECTS que ofrecían a los estudiantes en lugar de un salario son la unidad con la que se miden las horas de estudio, el valor y el coste de cada asignatura en las universidades europeas. Cada uno equivale a entre 25 y 30 horas de trabajo. Una asignatura estándar otorga 6 créditos y un grado de cuatro años tiene 240 créditos. Es decir, a cambio de su fuerza de trabajo, la UC3M solo otorgaba 3 créditos optativos. Para colmo, por si los 3 créditos ECTS parecen insuficientes, la universidad añade que “esta experiencia puede mejorar las habilidades transversales” del alumno.

¿Cuál ha sido la reacción de la universidad tras los escándalos? ¿Aceptar el requerimiento de la Seguridad Social y regularizar la situación de los becarios? En absoluto. La Carlos III ha decidido suspender inmediatamente el programa de becas extracurriculares interno y prohibir el acceso de los estudiantes a sus puestos de trabajo.

En lugar de mantener a los becarios para las tareas que deberían hacer y bajo unas condiciones mínimamente apropiadas, nos han arrebatado la posibilidad a todos los alumnos de la universidad de tener una beca de prácticas en tareas internas del centro. Y en vez de emplear a trabajadores y remunerarlos con un contrato regular para mantener los servicios que antes se ofrecían, ahora los estudiantes no podemos acceder –o de una manera insuficiente y precaria– a servicios como los audiovisuales o a algunos relativos a la biblioteca.

La Universidad Carlos III de Madrid no está a la altura de sus alumnos. Los estudiantes de clase trabajadora estamos hartos. Nos exigen notas de corte elevadísimas que elitizan una educación que dice ser pública y universal para que luego, por si fuera poco, tengamos que pagar tasas abusivas que cierran las puertas de millones de jóvenes de clase obrera que no pueden superar la barrera económica. Muchos de nosotros solo podemos estudiar si compaginamos las clases con un trabajo, tarea impracticable tras la imposición del Plan Bolonia y su mal diseñada “evaluación continua”.

Nos niegan ayudas económicas a los alumnos que realmente las necesitamos y se las otorgan a aquellos que no, pues se sigue el concepto burgués y carente de profundidad real que llaman “meritocracia”. Así, no se tienen en cuenta factores que dificultan y restan tiempo de estudio como lo es, por ejemplo, tener que acudir a un puesto de trabajo la mayor parte del día para pagar la matrícula.

Nos exigen a los estudiantes con menos recursos competir por una ayuda económica con los hijos de familia acomodada, que viven sin la preocupación de no llegar a fin de mes, de no poder pagar el alquiler, de no tener la nevera llena o de perder el trabajo que permite, entre otras muchas cuestiones, poder seguir estudiando. Partimos en desigualdad de condiciones con respecto a alumnos que cuentan con infinito tiempo libre de ventaja. El miedo de no obtener una ayuda económica y de tener que abandonar la carrera reaparece cada comienzo de año. Nos obligan a hacer esfuerzos sobrehumanos para aspirar a que no nos arrebaten la tan ansiada beca económica y seguir adelante.

Y toda esta pena y sacrificio, ¿para qué? Para recibir una educación que cada año es más pésima y el desprecio de una universidad que, ante la imposibilidad de seguir explotando a cientos de estudiantes con trabajo esclavo, decide cerrar el programa de becas a la totalidad del alumnado. La Carlos III nació con la promesa de “acabar con los vicios de las antiguas escuelas” y no es más que otra universidad antiobrera y corrupta.

Lo que vivimos los hijos de clase obrera que estudiamos en la UC3M es insoportable. Pero esto no solo ocurre en esta universidad. Este infierno no se aleja de la realidad que se vive en el resto de las escuelas públicas del Estado español, ya sean de educación primaria, secundaria o superior. Los atropellos de la Carlos III tienen un carácter de clase. Responden a un proceso de desmantelamiento de la enseñanza pública, en pos de la educación privada, al objeto de elitizar los estudios superiores. Las becas que ahora se nos niegan tras destaparse el trabajo esclavo encubierto eran, para muchos alumnos, el paso previo para salir al mercado laboral y no morir en el intento. Los hijos de la burguesía, en cambio, no tendrán nunca que preocuparse por el paro, por las becas o por las ayudas.

• «Sobre la educación pública, la educación concertada y la educación privada»

No existe ni existirá jamás una educación verdaderamente pública y universal en el sistema socioeconómico de la burguesía, el capitalismo, y bajo el Estado burgués que lo perpetúa. La Universidad Carlos III de Madrid, al igual que todos los centros de enseñanza pública, es propiedad de un Estado que no nos pertenece al proletariado y a las futuras generaciones de obreros. El Estado actual es un Estado burgués, que sirve a los privilegios de nuestra clase antagónica, la burguesía. Sus intereses entran en directa contradicción con los nuestros. Los intereses de una clase solo pueden satisfacerse en detrimento de la otra. Los problemas relacionados con la educación pública los seguiremos sufriendo hasta que no acabemos con el capitalismo y se ponga fin al Estado burgués, para que las instituciones sirvan por fin a la clase trabajadora.

No es posible una enseñanza pública de calidad en el capitalismo. La educación pública con un Estado burgués es una quimera para la clase obrera. Es una ilusión en el sistema de dominación de la burguesía. Aunque se diga “pública”, no sirve al interés público, sino al privado. Creer que es posible una educación pública de garantías para las clases oprimidas es creer que la clase que nos explota estaría dispuesta a renunciar de manera voluntaria a sus privilegios de clase para aceptar implementar un sistema educativo único y de calidad para todos.

Una educación verdaderamente pública solo es posible con el fin de la sociedad de clases. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), llamamos a nuestros compañeros estudiantes y generación de futuros trabajadores a organizarse junto a las demás capas populares oprimidas por la burguesía –obreros, desempleados, pensionistas, jornaleros, etc.– en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP) para defender la educación pública, combatir juntos al enemigo de clase y su sistema capitalista, y tomar de una vez por todas las riendas de nuestro destino.

La realidad nos demuestra de manera cada vez más patente que la solución a los acuciantes problemas de la clase obrera vendrá únicamente de la mano del socialismo. Debemos acabar con el capitalismo y con el Estado burgués para erigir nuestro sistema propio y defenderlo con la construcción de un Estado proletario. La clase trabajadora y sus hijos solo podremos poner fin a la injusticia si conquistamos el poder de manera revolucionaria para derribar el capitalismo y la dictadura del capital y establecer el socialismo y la dictadura del proletariado. Únicamente así, la humanidad podrá avanzar junta hacia la sociedad sin clases, de individuos con un interés común, basada en la justicia y en la igualdad, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial: el comunismo.

 

¡Por una verdadera educación pública, universal y de calidad!
¡Estudiante, organízate en el PCOE!
¡Sin partido no hay revolución!

Célula del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)

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