¡Erradiquemos las Casas de Apuestas!

Hace años que el cáncer de las casas de apuestas se cierne sobre la sociedad. La ludopatía, una enfermedad siempre presente pero reducida a la anécdota de la persona que…

Hace años que el cáncer de las casas de apuestas se cierne sobre la sociedad. La ludopatía, una enfermedad siempre presente pero reducida a la anécdota de la persona que se engancha a la tragaperras en el bar o va todos los días al bingo, ha sufrido una mutación acorde a la evolución del consumo en el sistema capitalista. El fácil acceso a internet con una conexión constante, el fácil acceso y la nula regulación hicieron de las casas de apuestas online una mina de dinero para las empresas y de enfermedad para la clase obrera.

Los expertos señalan que, anteriormente el perfil de ludópata se establecía en un hombre casado entre 35 y 45 años cuyo desarrollo de ludopatía suponía años de evolución y desarrollo de la enfermedad. En la actualidad, la ludopatía es una enfermedad contraída por jóvenes entre 14 y 21 años que en apenas unos meses apostando llegan a los comportamientos más graves de la enfermedad. Pese a que los menores de 18 años no pueden apostar legalmente, la proliferación de las casas de apuestas, las máquinas de apuestas que hay en casi cada bar, y la nula regulación del juego online hacen que cada vez más menores de edad empiecen a apostar desde edades cada vez más tempranas.

El capitalismo, conocedor de los beneficios que le ofrecen las dependencias de la clase obrera, más allá de los beneficios económicos, ha ido evolucionando los modelos de apuestas para aumentar su adicción, cargando con toda su artillería instalando enormes cantidades de casas de apuestas en los barrios obreros más humildes (aumentando hasta un 636% durante 5 años en Madrid), ampliando su repertorio de alcance a nuevos deportes y competiciones, como su introducción en el mundo de los e-sports, abriendo casinos online 24 horas, utilizando a figuras mediáticas para promocionarse, bombardeando las televisiones y redes sociales con publicidad, bonos de bienvenida extremadamente agresivos o comprando prácticamente todos los equipos de fútbol competitivo.

Esta situación, que viene siendo grave de hace años, repercute en el Ministro de Consumo Alberto Garzón, quien prometió mano dura con el sector del juego. Sus medidas, de por si descafeinadas, se han disuelto todavía más con la nueva normalidad, a la que Alberto Garzón ha vuelto sin expectativas de sus anteriores restricciones. No es de extrañar, pues Alberto Garzón afirmó durante el inicio del confinamiento como un logro el hecho de que, al no haber competiciones, habían caído en picado las apuestas.

No es casual, ni es descuido esta afirmación, ni procede de ningún tipo de “demencia transitoria”, es la socialdemocracia pretendiendo tomarnos el pelo de nuevo.

A las apuestas deportivas o “tradicionales” hay que sumar otra problemática añadida, los videojuegos y sus nuevos modelos de recompensas “aleatorias”. No son pocos los videojuegos que, en la actualidad, introducen sistemas de micro-transacciones mediante cofres, sobres, cajas u otro tipo de contenido digital. Este tipo de contenido tiene esquemas y funcionamientos similares a los de las apuestas, introducir una cantidad de dinero a fin que este repercuta en una recompensa de mayor valor. Generalmente, estos contenidos vienen en forma de modificaciones o mejoras visuales, mejoras jugables que facilitan el juego o el ascenso en sus rankings… Son numerosas las advertencias que han lanzado ya sobre estos sistemas y como las empresas están proporcionando grandes presupuestos al trasfondo del diseño de estos sistemas a fin de aumentar sus beneficios. Estos sistemas, de por si peligrosos, aumentan cuando vemos que, algunos de estos juegos tienen como edad mínima recomendada los 3 años. Esta situación se agrava cuando vemos noticias en las que jóvenes de edades muy inferiores a los 18 años han llegado a arruinar a sus padres realizando compras compulsivas de estas micro-transacciones.

El sistema capitalista y la burguesía aprovechan los problemas económicos y sociales de la clase trabajadora para introducir métodos de alienación, tales como las drogas, a fin de evitar que estos señalen al sistema como culpable de su miseria. Las casas de apuestas no son más que otro complemento con el que la burguesía nos tienta y nos intenta abducir, alienar, sacando de paso una enorme tajada de la miseria que recibimos como pago por nuestros servicios. Los prestamistas por su parte aprovechan la situación vulnerable de los ludópatas facilitando prestamos con muy bajos requisitos y muy altos intereses, una vez una persona se engancha, en pocos meses puede deber miles de euros en préstamos, ayudas de familiares y amigos, adelantos de salario… En meses puede estar arruinado.

Esta patología se ha llevado varias vidas, cuando las deudas económicas y personales ahogan demasiado, muchos no ven otra salida, siendo, por ejemplo, en República Dominicana, el causante directo o indirecto del 19% de los suicidios.

La situación actual de la clase obrera, con las particularidades de la juventud, hace que las casas de apuestas sean un reclamo muy atractivo para los jóvenes. El pasado año, el 90% de los contratos realizados tuvieron carácter temporal, con salarios míseros, sin acceso a la vivienda, con una edad media de independización de 29 años, sin una estabilidad laboral o personal, con tasas de fracaso escolar del 19%, con una tasa de paro juvenil por las nubes… El capital empuja a la juventud obrera a la precariedad y la miseria, mientras los gestores políticos del capitalismo prometen y venden el cielo a la clase obrera, para posteriormente legislar para la burguesía ya sea con nulas restricciones al juego, abandonando la regulación de los alquileres u ofreciendo ayudas al alquiler joven poco accesible y restrictivas.

De esta manera, con una juventud obrera abocada al fracaso y la desesperación, con un discurso educativo individualista y, evidentemente, anticomunista, con el desengaño político y sindical, los jóvenes se convierten en elemento desorganizado y desactivado, no suponiendo ningún peligro y cayendo en las garras del cáncer alienante de la burguesía.

Denunciamos de igual manera el oportunismo de Alberto Garzón e Izquierda Unida y señalamos al PCE como oportunista y cómplice necesario, pues hacen gala del ministro Garzón como “militante” de su partido, aplauden sus medidas inútiles y posteriormente se engrandecen con mensajes contra las casas de apuestas, demostrando su repugnante oportunismo y cara dura.

 

Esta es la estructura del capitalismo, enfermedad y saqueo para la clase obrera, ventajas, beneficios millonarios y ministros de rodillas para la burguesía. No queda otra salida que el socialismo, los trabajadores organizados debemos acabar de raíz con los vicios que la burguesía y sus gestores políticos nos imponen, a fin de hacernos enfermar y acabar con cualquier ápice de rebeldía. Por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a organizarse contra las casas de apuestas en los barrios de pueblos y ciudades, y unir fuerzas en el Frente Único del Pueblo a fin de señalar la raíz del problema, el capitalismo.

 

¡Contra el cáncer de las casas de apuestas!

¡Erradiquemos las casas de apuestas!

Joven, ¡organízate contra tu miseria!

 

30 de junio de 2020

 

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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