En Ucrania solidaridad, en Galicia represión [ESP/GAL]

La guerra en el contexto actual no es más que el resultado de la lucha económica de dos bloques imperialistas, enzarzados para ser los dueños y señores del mundo. Se…
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La guerra en el contexto actual no es más que el resultado de la lucha económica de dos bloques imperialistas, enzarzados para ser los dueños y señores del mundo. Se está viendo a la perfección que, además de los movimientos militares, las apuestas reales de la Unión Europa, Estados Unidos y Rusia están siendo por la economía: bloqueos económicos, retirada de empresas y bancos, corte de suministros de materias primas…

Ante este panorama mundial, muchos son los que deciden seguir el camino de la servidumbre para arañar un mísero salario y ser reconocido por la clase dominante como un excelente acólito. En este sentido, cabe destacar que el PSOE (no siendo el único partido que cumple estas características) es una máquina de crear estos personajes, puesto que dicho partido es la esencia del Estado fascista español y quien genuinamente le ha hecho más daño a la clase obrera a través de la represión, los asesinatos y las reformas laborales.

En el pasado Javier Solana como secretario general de la OTAN durante la guerra en Yugoslavia y hoy día Josep Borrel abrazando una intervención abierta en Ucrania para sacrificar más vidas de trabajadores todavía. Sin embargo, estos son sólo la cara más visible del vasallaje del PSOE, pero hay más especímenes enterrados que merecen una mención y denuncia por parte de los comunistas, pues entendemos que al imperialismo no hay que cederle “ni un tantito así”.

La guerra en Ucrania ha desatado en el Estado español una oleada de solidaridad de papel de quienes nunca se han preocupado por Yemen, Donbass, Palestina… Y el ejemplo perfecto es ver al alcalde de Santiago de Compostela, Xosé Sánchez Bugallo, iniciar una campaña de recogida de material humanitario para Ucrania al mismo tiempo que el líder de su Partido, Pedro Sánchez, en Madrid anuncia que enviará material bélico para el país eslavo.

Los trabajadores debemos de saber que la solidaridad real, la que viene impulsada por el internacionalismo y la cuestión de clase, invoca a los cuerpos represivos del Estado a la puerta de nuestra casa. Y es que el ejemplo perfecto es que mientras se está celebrando este espectáculo completamente lamentable de hipocresía, en Santiago de Compostela sólo esta semana se ha celebrado el juicio contra Chema Naia, acusado por participar en una manifestación en solidaridad con el cierre del Centro Social Okupado Escarnio e Maldizer, y en Lugo se ha multado con 600 euros a otro trabajador por intentar ayudar a un extranjero que estaba siendo intervenido por la Policía, multa que han enmascarado con la ridícula excusa de haber tuteado al agente.

Queda de manifiesto, por tanto, que mientras para Ucrania y su Estado genuinamente neonazi cabe toda la solidaridad del mundo, para el pueblo trabajador sólo caben sanciones y prisión por realizar auténtica labor solidaria. Esta represión se lleva a cabo porque, en la práctica, cada uno de nosotros se encuentra separado y completamente desorganizado. Dar solución a esta situación es una tarea imprescindible para nuestra supervivencia, puesto que no sólo existen las multas y la cárcel. Cada día, la clase obrera ve como los precios de lo más básico suben, los salarios bajan y pierden valor adquisitivo, las horas extra no se pagan o que la temporalidad es una norma en su vida. Todo esto no es más que el fruto de la estructura económica del capitalismo, de la explotación del hombre por el hombre.

Las condiciones objetivas para tumbar al capitalismo hoy día están dadas. Sólo hay que leer las noticias para darse cuenta de que el mundo hoy se mantiene gracias a la deuda, la impresión de billetes y el capital ficticio. Los proletarios tenemos una misión histórica de ponerle fin a esta situación y reivindicar de una vez por todas un sistema social y económico que realmente nos represente y sobre el cual tengamos control: el Socialismo. La construcción de este proyecto por y para el ser humano debe comenzar por un sencillo paso de aunar a nuestra clase en un único Frente que le preste batalla al Estado Español y lleve a cabo las tareas de la construcción socialista. Hoy, más que nunca…

 

¡Paremos la represión fascista!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Dirijámonos hacia el Socialismo!

Secretaría de Agitación y Propaganda del PCOE en Galicia

En Ucrania solidariedade, en Galiza represión

 

A guerra no contexto actual non é máis que o resultado da loita económica entre dous bloques imperialistas, enfrontados para ser os donos e señores do mundo. Estase vendo á perfección que, ademáis dos movementos militares, as apostas reais da Unión Europa, Estados Unidos e Rusia están sendo pola economía: bloqueos económicos, retirada de empresas e bancos, corte de suministros de materias primas…

Fronte este panorama mundial, moitos son os que deciden seguir a vía da servidume para rañar un mísero salario e ser recoñecido pola clase dominante como un excelente acólito. Neste sentido, cabe destacar que o PSOE (non sendo o único partido que cumple estas características) é unha máquina de crear estas personaxes, posto que dito partido é a esencia do Estado fascista español e quen xenuinamente fixo máis dano á clase obreira a través da represión, os asasinatos e as reformas laborais.

No pasado Javier Solana como secretario xeral da OTAN durante a guerra en Iugoslavia e hoxe en día Josep Borrel abrazando unha intervención aberta en Ucrania para sacrificar aínda máis vidas de traballadores. Porén, estes son so a cara máis visible da vasalaxe do PSOE, pero hay máis especimens soterrados que merecen unha mención e denuncia por parte dos comunistas, pois entendemos que ó imperialismo non hay que cederlle “ni un tantito así”.

A guerra en Ucrania desatou no Estado Español unha ondada de solidariedade de papel de quen nunca preocupouse por Iemen, Donbass, Palestina… E o exemplo perfecto é ver ao alcalde de Santiago de Compostela, Xosé Sánchez Bugallo, iniciar unha campaña de recollida de material humanitario para Ucrania ao mismo tempo que o líder do seu Partido, Pedro Sánchez, en Madrid anuncia que enviará material bélico para o país eslavo.

Os traballadores debemos saber que a solidariedade real, a que ven impulsada polo internacionalismo e a cuestión de clase, invoca aos corpos represivos do Estado á porta da nosa casa. E é que o exemplo perfecto é que mentres estase a celebrar este espectáculo completamente lamentable e hipócrita, en Santiago de Compostela só esta semana celebrouse o xuízo por Chema Naia, acusado por participar nunha manifestación en solidariedade co peche do Centro Social Okupado Escarnio e Maldizer, e en Lugo multouse con 600 euros a outro traballador por intentar axudar a un estranxeiro que estaba sendo intervido pola Policía, multa que agocharon coa ridícula excusa de ter tuteado ó axente.

Queda en manifesto, por tanto, que mentres para Ucrania e seu Estado xenuinamente neonazi cabe toda a solidariedade do mundo, para o pobo traballador só caben sancións e prisión por realizar auténtica labor solidaria. Esta represión lévase a cabo porque, na práctica, cada un de nós encóntrase illado e completamente desorganizado. Dar solución a esta situación é unha tarefa imprescindible para nosa supervivencia, posto que non só existen as multas e o cárcere. Cada día, a clase obreira ve como os prezos do máis básico suben, os salarios baixan e perden valor adquisitivo, as horas extra non se pagan ou que a temporalidade é unha norma na súa vida. Todo isto non é máis que o froito da estrutura económica capitalista, da explotación do home polo home.

As condicións obxectivas para tumbar o capitalismo hoxe en día están dadas. Só hai que ler as noticias para darse conta de que hoxe o mundo mantense grazas á debeda, á impresión de cartos e ao capital ficticio. Os proletarios temos unha misión histórica de pórlle fin a esta situación  e reivindicar dunha vez por todas un sistema social e económico que realmente nos represente e sobre o cal teñamos control: o Socialismo. A construción deste proxecto por e para o ser humano debe comezar polo sinxelo paso de aunar a nosa clase nunha única Fronte que lle preste batalla ao Estado Español e leve a cabo as tarefas da construción socialista. Hoxe, máis que nunca…

 

Paremos a represión fascista!

Contruamos a Fronte Única do Pobo!

Dirixámonos cara o Socialismo!

Secretaría de Axitación e Propaganda do PCOE en Galiza

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