El transporte público y la miseria del capitalismo en Murcia

Repaso del conflicto
 
Desde los últimos meses, en Murcia se ha estado sufriendo un nuevo ataque del capitalismo a los derechos de los trabajadores. El transporte público, un sector más en…

Repaso del conflicto

 

Desde los últimos meses, en Murcia se ha estado sufriendo un nuevo ataque del capitalismo a los derechos de los trabajadores. El transporte público, un sector más en la larga lista de servicios que se nos han estado arrebatando sistemáticamente, se encuentra en un estado crítico.

El realizar una afirmación como esta no es en absoluto sensacionalismo; aquellos que estamos sufriendo esta realidad lo podemos constatar, estamos incomunicados. Los servicios del transporte en Murcia ofertan menos de un 75% de los servicios previos a que se dieran las primeras restricciones de la pandemia de la COVID-19, un 20% si hablamos de las pedanías del municipio. A estas cifras, de por sí alarmantes, se le suman las restricciones sanitarias que mantienen el aforo en menos de un 50%. Las cifras hablan por sí solas: una reducción de la oferta de tales magnitudes es inconcebible si la intención de la administración es mantener un transporte público funcional, mucho menos eficaz. Por tanto, queda patente que su intención es la contraria, el desmantelamiento de los servicios públicos y el empeoro paulatino de las condiciones de vida de la clase obrera.

Somos los trabajadores los que tenemos que pagar por un servicio “público” deficiente e ineficaz, nuestro sueldo y nuestros impuestos van al bolsillo del empresario. Pues, no son solo los propios trabajadores los que sufren los efectos, también el resto de los trabajadores somos víctimas de este negocio. Nosotros, que tenemos ir cada día a nuestros centros de trabajo para poder subsistir. Nosotros, que no podemos permitirnos el transporte privado y mucho menos el faltar o llegar tarde al trabajo. Se nos están recortando los derechos, se nos está dejando incomunicados, esperando en la parada al próximo bus porque no quedaban plazas en el anterior o aislados por vivir en pedanías en la que no llega ni una línea de autobús.

 

¿Quiénes son los enemigos de los trabajadores?

 

Cabe preguntarse, ¿quiénes son los más afectados por estas medidas? Una vez más, y como siempre, la clase trabajadora. Los primeros en sufrir los recortes no fueron otros que los propios trabajadores de la empresa de autobuses LATBus, pues esta, argumentando “pérdidas”, mantiene a un 33% de la plantilla en ERTE con el beneplácito de la propia administración. Una vez más han sido los bolsillos de los trabajadores los primeros de los que se echa mano, pues los beneficios de los burgueses son intocables. De esto es lo que habla tanto la administración pública como la empresa privada, de sus beneficios, de su bolsillo, de su rentabilidad.

Esta situación llevó a los trabajadores a realizar una serie de concentraciones y una huelga que duró 24 días, que se desconvocó de forma infructuosa al poner sus esperanzas en las negociaciones con el Ayuntamiento y la Comunidad. Todo esto no sería posible si la burguesía no contase con una herramienta fundamental para socavar las fuerzas obreras: el sindicalismo amarillo, encarnado en esta ocasión en la USO, cuyas prácticas, al igual que sus hermanos CC.OO. y UGT, se basan en la movilización espontánea de los trabajadores. Engañándoles al ocultarle la realidad patente del capitalismo: la existencia de dos bandos diferenciados con intereses políticos distintos e irreconciliables.

Por un lado, tenemos al sector privado y a la administración pública, propietarios de las empresas y los medios de producción, cuyo único interés es su beneficio personal, sus ganancias económicas para sobrevivir a la crisis de deuda de los países capitalistas que se ha agravado con la pandemia. Por otro lado estamos los trabajadores, que buscando una vida digna vemos como se nos arrebata sin dudar nuestro empleo y sustento, nuestro techo y nuestros derechos.

Pero más peligrosos que los indudables enemigos son los aparentes aliados. En momentos como este no tardan en brotar como champiñones socialdemócratas y reformistas de todo tipo, que buscan amortiguar los choques entre clases para garantizar la paz social y que la burguesía no tenga que rendir cuentas por sus constantes abusos. Brotarán estos días aquellos que hablarán de la mejor gestión de lo público: “¡Yo sería un explotador mejor que este!”, es lo único que defienden. Quieren su trozo de pastel, pues saben que lo público también está bajo el control de la clase dominante.

Ni pacto social, ni capitalismo de rostro amable. Bajo el capitalismo la clase obrera está destinada a sufrir las penurias de un sistema anacrónico y en decadencia ininterrumpida. No es casualidad que durante las últimas décadas las crisis se hayan sucedido una tras otra, cada vez en espacios de tiempo más reducidos.

 

El socialismo es la única salida

 

El capitalismo es un sistema en quiebra y la tendencia decreciente de la tasa de ganancia hace que salten todas las alarmas de los monopolios y los políticos y sindicatos que están a su servicio como las marionetas que son. A la burguesía no le queda otra opción que intentar aglutinar todo el beneficio y los recursos disponibles, sustrayendo más y más el plusvalor que los trabajadores generamos con nuestra fuerza de trabajo. No nos engañemos, no es una cuestión aislada del conflicto del transporte, es una lucha de clases que se da en cada espacio de nuestra vida.

 

Ante tales hechos, el PCOE muestra su absoluta solidaridad y apoyo a los trabajadores del LATBus, organizados por la lucha de sus derechos laborales. Todas nuestras fuerzas deben estar al lado suyo en esta lucha.

Pero hay una verdad, y es que solo mediante la organización de la clase obrera consciente podremos superar este sistema que nos esclaviza y nos oprime. Solo mediante la organización y la lucha podremos arrebatar los medios de producción, las empresas, las minas, las industrias, los campos, etc. Solo con el socialismo, la dictadura del proletariado, la clase obrera será capaz de controlar su propio destino, dejando de estar sujeta a la voluntad de la clase de los capitalistas, de sus aliados y lacayos, construyendo un sistema completamente nuevo, donde no exista el beneficio privado.

 

¡El SOCIALISMO ES EL ÚNICO CAMINO!

¡TRABAJADOR, ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO!

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en la Región de Murcia

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