El teatro de Ayuso con la crisis de la COVID-19

Desde todas partes del Estado español llegan halagos por parte del fascismo más rancio hacia la increíblemente maravillosa y perfecta gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel…

Desde todas partes del Estado español llegan halagos por parte del fascismo más rancio hacia la increíblemente maravillosa y perfecta gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la crisis sanitaria de la COVID-19. Algunos incluso piden que las medidas aplicadas en Madrid se apliquen de forma estatal.

No sabemos si todas estas alabanzas son por desconocimiento, por estar mal informados o por quizá, y solo quizá, manipulación ideológica. Sea como fuere, la realidad es bien distinta a lo que Ayuso y su Gobierno pretenden transmitir.

El 24 de abril amaneció con la noticia de que Ayuso quiere despedir a unos 10.000 sanitarios contratados por la crisis del coronavirus, rectificando unos días después y anunciando que mantendría los contratos de esos sanitarios… durante un mes más.

No nos pilla por sorpresa que el Gobierno de Ayuso esté priorizando la economía por encima de la salud. Es algo que llevamos denunciando desde el comienzo de esta crisis, con comunicados como La explotación del capital no cesa ni en tiempos de pandemia o La clase obrera madrileña, duramente castigada por el COVID-19. Lo que sí nos produce una extrema repulsión es el vil lavado de cara propagandístico del Gobierno de Ayuso ante la verdaderamente nefasta gestión de la crisis que está haciendo, con actos cuasiteatrales de la presidenta como el que vivimos en la misa que se realizó en honor a los fallecidos por el coronavirus, a la que también acudió el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.

Las lágrimas de cocodrilo de la presidenta son una vergüenza, pues son las falsas lágrimas de alguien que, pese a aplicar recortes en la sanidad pública madrileña y continuar con la privatización de la sanidad comenzada por Esperanza Aguirre, ha logrado realizar una campaña de ‘marketing’ increíble que le ha permitido lavar su rastrera imagen y ocultar todos los muertos que hay a sus espaldas por estas medidas privatizadoras.

Quizá esas lágrimas le hayan funcionado para engañar a parte de los madrileños pero, quienes han estado realmente trabajando en primera línea del tajo para frenar los contagios, saben perfectamente lo podrida que está la sanidad madrileña por dentro. Los sanitarios que han tenido que exponerse ante el coronavirus sin los medios necesarios para prevenir posibles infecciones no olvidarán a la “presidenta de la gestión impecable” y cómo les pagó las horas y horas expuestos ante el virus despidiéndoles de la manera más ruin posible.

En el enésimo acto de propaganda, esta vez en el acto de clausura del hospital de campaña del Ifema, los sanitarios allí presentes han gritado consignas exigiendo una sanidad pública de calidad, ante lo cual la presidenta también se ha unido a las consignas, protagonizando la huida hacia delante más ridícula de los últimos días. Pero no solo por esto este acto de propaganda le ha salido mal a Ayuso, sino porque incluso la Delegación del Gobierno ha abierto una investigación por la afluencia masiva de personas al acto. El ridículo sistemático parece el emblema de este Gobierno regional.

No necesitamos más pruebas para afirmar que la Administración de la Comunidad de Madrid solo cumple los intereses de la burguesía, pasando por encima de quien haga falta. No hay propaganda que tape las miserias que hemos visto desde que Ayuso se convirtió en la presidenta, por mucho (o muy poco, viendo sus actuaciones recientes) que trate de ocultarlas. En esta crisis hemos visto cómo la economía está por encima de la vida de los trabajadores, que ni una pandemia es capaz de parar el ansia constante de beneficios inherente a la burguesía.

Tampoco nos hubiera hecho falta el coronavirus para afirmar que este Gobierno prioriza la economía sobre la salud. Lo hemos podido comprobar con el vergonzoso trato al que llegaron Telepizza y Rodilla con el Gobierno regional por el cual estas dos empresas (de comida rápida) suministran la comida a los niños más desfavorecidos, pese a las advertencias de expertos en nutrición y a la pura evidencia de que no es un menú sano, y menos aún para niños.

Lejos de rectificar, en este caso Ayuso ha decidido embestir hacia adelante, justificarlo y afirmar que “a la mayoría (de niños) les encanta”.

¿Cuántos despropósitos más tiene que sufrir el proletariado por parte de este Gobierno? Ayuso pasará a la historia como una de las presidentas de la Comunidad que más daño ha hecho a los trabajadores madrileños, pues cada medida que toma no tiene otro objetivo que llenar los bolsillos de la burguesía mientras la clase obrera es conducida de cabeza a la cuneta. No es de extrañar que reciba tantos halagos por parte de la burguesía más reaccionaria, pues Ayuso no tiene ningún reparo a la hora de pasar por encima de los trabajadores mientras los beneficios de la burguesía no se vean alterados.

Solo la organización obrera puede poner fin a la salvaje explotación a la que nos someten los gobiernos de la burguesía. Hoy más que nunca llamamos a todas las capas populares oprimidas por la burguesía –obreros, desempleados, pensionistas, jornaleros, sanitarios, etc.– a organizarse en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP) para defender la sanidad pública y de calidad, combatir juntos al enemigo de clase y su sistema capitalista, y tomar de una vez por todas las riendas de nuestro destino.

 

¡ABAJO EL CAPITALISMO CRIMINAL!

¡SIN PARTIDO NO HAY REVOLUCIÓN!

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid

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