Alberto Garzón es un limpiabotas de los imperialistas

El Foro Económico Mundial (WEF) también conocido como Foro de Davos, es uno de los instrumentos desde donde los capitalistas, desde donde los monopolios imponen su dictadura a nivel planetario.…

El Foro Económico Mundial (WEF) también conocido como Foro de Davos, es uno de los instrumentos desde donde los capitalistas, desde donde los monopolios imponen su dictadura a nivel planetario. Dicho Foro se reúne anualmente y en él participan los dirigentes de los 1.000 monopolios más importantes y sus esbirros – ya sea bajo la etiqueta de jefes de Estado de las potencias imperialistas, ya sea como otro tipo de marioneta creada por los mismos monopolios como, por ejemplo, es Greta Thunberg. Foro Económico Mundial que es nutrido económicamente por las precitadas 1.000 multinacionales más grandes del planeta.

Desde dicho Foro, donde convergen dirigentes políticos del capital y los jerarcas propietarios de los monopolios, éstos instruyen a los gobiernos en cómo deben aplicar las diferentes políticas que requieren los imperialistas. Por ejemplo, el Foro de Davos lleva muchos años señalando la dirección de la política económica, del desarrollo de la automatización y sus consecuencias, entre las que está la uberización del trabajo, de tal manera que se vayan liquidando las relaciones laborales siendo sustituidas por relaciones mercantiles (en lo que llaman freelance o autónomos), o lo que es lo mismo, dictan como se tiene que depauperar y precarizar aún más las condiciones de los trabajadores como fórmula para que los monopolios traten de mantener sus beneficios.

Pero por mucho que se afanen los monopolios en agudizar y acrecentar la explotación, menor es su tasa de ganancia, como demostró Marx en su Ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el capitalismo. A ello contribuyen los imperialistas en su pugna, a pesar de que cada vez hay más voces de economistas capitalistas que advierten que el desarrollo de la robotización daña de muerte al capitalismo, y cada vez lo entierra más y se hace más insostenible.

La citada automatización de la producción, el agotamiento de los combustibles fósiles y la búsqueda de fuentes de energía alternativas y la geopolítica implican choques entre las potencias imperialistas que agudizan la caducidad y descomposición del imperialismo. A ello se le debe sumar que el imperialismo se halla en bancarrota económica desde hace décadas, de tal modo que las políticas monetarias que han realizado los diferentes bancos centrales de las potencias imperialistas – fundamentalmente el Banco Central Europeo y la Reserva Federal – no han hecho más que deteriorar todavía más la situación, tirando por tierra el valor del dinero, que en realidad no vale nada porque el incremento de moneda en circulación no es consecuencia ni refleja un incremento de la riqueza sino que es pura especulación que va a reventar con un pinchazo de la burbuja de deuda y con una explosión de la inflación.

El pasado día 10 de abril, el Profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, el norteamericano Paul Krugman, señalaba en el diario EL PAÍS que “la evasión de impuestos es un problema global: el FMI cree que el 40% de toda la inversión extranjera directa es ficticia”. Es decir, los propios imperialistas reconocen que el 40% de las inversiones realizadas en el mundo son ficticias, lo que equivale a reconocer que su sistema es una enorme farsa, una estafa.

Así pues, el cuadro del imperialismo es dinero ficticio que no vale nada, estafa, automatización y robotización y una deuda global impagable. La deuda pública de los Estados a nivel mundial ascendió en 2020 en 24 billones de dólares, o lo que es lo mismo, prácticamente 14 billones de dólares más que en 2019. El montante total de los préstamos alcanzó en 2020 los 281 millones de dólares, según los cálculos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) que engloba las deudas de las empresas, los bancos, los ciudadanos y los Estados, recayendo la mayor parte de esa deuda sobre las potencias imperialistas como son EEUU, Japón, la UE, Corea del Sur y el Reino Unido.

La pandemia de la COVID-19, originada por el virus SARS-CoV-2 cuya procedencia posiblemente sean los laboratorios de las potencias imperialistas, y que con una alta posibilidad se trate de un arma biológica, es incuestionable – y es un elemento más para considerar que esta pandemia está provocada por los imperialistas – que sirve como pulso de reloj que sincroniza de manera vital el desencadenamiento del proceso o plan al que los imperialistas del Foro Económico Mundial, o también llamado Foro de Davos – que es uno de los centros desde donde los monopolios imponen su dictadura a nivel planetario – llaman su Agenda 2030, también llamado “el gran reinicio del capitalismo”, que se puede leer en este enlace.

¿En qué se fundamenta esa Agenda 2030 que describe la hoja de ruta de la dictadura planetaria de los monopolios para esta década? Según ellos ese Gran Reinicio tendrá tres componentes principales:

  1. Establecimiento de una reforma fiscal que signifique una “reducción de las bases impositivas y crecimiento de la deuda pública (…) los gobiernos deberían aplicar unas reformas (…) que promuevan (…) incluir cambios en los impuestos sobre el patrimonio, la retirada de las subvenciones a los combustibles fósiles y normas nuevas que rijan la propiedad intelectual, el comercio y la competencia”. O lo que es lo mismo más deuda pública que paguen los trabajadores para darles los dineros ficticios a los empresarios y seguir haciendo más insostenible la ya insostenible estafa que es la economía mundial.
  2. El segundo componente de la agenda del Gran Reinicio garantizaría (…) programas de gasto a gran escala que están aplicando muchos gobiernos (…) Por un lado, la Comisión Europea (…) En lugar de utilizar estos fondos y las inversiones de entidades privadas y los fondos de pensiones para arreglar las grietas del viejo sistema, deberíamos utilizarlos para crear un sistema nuevo que sea más resiliente, equitativo y sostenible a largo plazo. Esto se traduce, por ejemplo, en la creación de infraestructura urbana “verde” y en proponer incentivos para que las industrias mejoren su trayectoria de métricas medioambientales, sociales y de gobernanza”. Esto es, destinar todos los recursos a los monopolios.
  3. La tercera y última prioridad de la agenda del Gran Reinicio consiste en aprovechar las innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial en pos del bien público, sobre todo, haciendo frente a los desafíos sanitarios y sociales (…) ofrecer soluciones de telemedicina”.

La agenda 2030, como puedes ver y como incluso reconocen los propios reaccionarios, es que “en 2030 no tendrás nada y serás feliz”. Lo de ser feliz lo ponemos totalmente en duda, pero que las masas proletarias no van a tener nada está asegurado si no se lleva a cabo la Revolución Socialista.

En esa agenda 2030 trazada por los monopolios, por los oligarcas imperialistas, se aborda también el tema del consumo de carne, el cual lleva siendo tratado por la plutocracia mundial desde hace una década. De hecho los capitalistas se refieren en la agenda 2030 tanto a la carne, como a viajar en avión, como sendos artículos de lujo.

Desde hace años los monopolios abordan ese asunto de la reducción del consumo de carne, para los trabajadores claro está, pues los capitalistas seguirán teniendo abundancia de todo.

Tanto Jeff Bezos (presidente de Amazon), Bill Gates (dueño de Microsoft) como el vicepresidente de EEUU con Bill Clinton, Al Gore, son accionistas de una empresa productora de carne y leche sintética, o artificial. La carne artificial y lo que denominan “la alimentación alternativa” es la nueva vía de negocio que vislumbran los monopolios y, por ello, todas las marionetas que tienen, como por ejemplo los diferentes gobiernos de las potencias imperialistas como España, no dudan en difundir dicho mensaje orientado a abonar el terreno para que los jerarcas imperialistas del mundo sigan forrándose. Y ahí es donde debemos ubicar a la marioneta de Alberto Garzón.

No es casual de que Alberto Garzón haya echado leña al debate del consumo de carne; es falso que a Alberto Garzón, al igual que los oportunistas y demás marionetas de los monopolios, les importe “proteger la salud del planeta y la salud de las personas” y de hecho ahí están los centenares de millones de seres humanos que mueren al año en el mundo víctimas del hambre, la sed, la falta de saneamiento y el consumo de aguas contaminadas. Es mentira lo que señala Garzón de que “comer carne afecta al cambio climático”, al igual que miente cuando señala que “la producción de carne en el mundo se ha disparado en los últimos años”. Lo que pasa es:

  1. Por un lado potencias imperialistas emergentes están sobrepasando a las potencias imperialistas hegemónicas hasta hoy y, por tanto, se produce un cambio en la distribución de carne y de proteínas – aquí también hay que incluir al pescado, por ejemplo – en favor de estas potencias emergentes. Por ejemplo China incrementa notablemente su demanda. Carne y pescado que antes iban a otros países ahora van para China y otras potencias emergentes.
  2. Los intereses de los monopolios de la alimentación, que no dudan en especular con la alimentación, y en esta cuestión China está jugando un papel fundamental en el aumento, sobre todo de los cereales que hace que muchos ganaderos de diferentes estados del mundo vayan a la ruina a la par que los monopolios se fortalecen y ensanchan como consecuencia de la ruina de éstos y acapara cada vez más cabezas de ganado, unido al desarrollo de la ciencia y la tecnología, la cual puede realizar cada vez en mayores cantidades carne artificial o sintética, lo que se denomina cultivo de carne, donde los grandes monopolios, como hemos visto, están tomando posiciones.

Garzón nos dice que “sin planeta no tenemos vida, no tenemos salarios, no tenemos economía” pero él, en absoluto, ha cuestionado al responsable de la liquidación de la vida del planeta y de la vida de la humanidad, el capitalismo. Marx señalaba que el capitalismo destruye las fuentes que le proporciona la riqueza como son el ser humano y la naturaleza. Sin embargo, Garzón en lugar de expresar algo elemental del marxismo, y que lo ve hasta un niño de teta, lo que hace es reproducir el discurso que propugnan los imperialistas, es convertirse en una marioneta que en su boca pone las palabras que interesan a los intereses económicos de los imperialistas, de los Bezos, Gates y Gore, del imperialismo norteamericano.

Decía Garzón que iba a barrar el paso a las empresas de vicio y apuestas que siembran enfermedades mentales entre la clase obrera, sin embargo éstas siguen operando y actuando, y se siguen promocionando, como siempre. Garzón de lo que debiera preocuparse es de que en el Estado español todos sus habitantes comieran satisfactoriamente, al menos, 4 veces al día y no ser un limpiabotas de los imperialistas del Foro de Davos y del FMI, que es lo que es. Pero para Garzón lo fundamental es, como buen oportunista que es, vivir a cuerpo de rey del Estado burgués a costa de vender a la clase obrera.

Decía en febrero de 2021 Bill Gates que “las hamburguesas de laboratorio salvarán el mundo”, y si son de su empresa y de su socio Jeff Bezos, Nature’s Fynd, además, llenarán sus bolsillos y se lucrarán enormemente. Garzón, en julio de 2021 no duda en erigirse en portavoz de sus amos sin cuestionar, en absoluto, al sistema capitalista en su fase monopolista.

Hoy tanto la carne como el pescado se pueden cultivar, esto es, producirse industrialmente a través del tratamiento industrial y automatizado de células madre y la fermentación de hongos. Según los imperialistas, concretamente Bill Gates, “la carne sintética solamente necesita el 1% de tierra y el 10% de agua respecto a las que utiliza la cría tradicional”. Automatización que se está desarrollando no sólo en el campo de la industria alimentaria, sino en todos los ámbitos de la producción sembrando desempleo y pobreza entre las capas populares de la sociedad, entre los trabajadores. Pero también, al destruir el trabajo asalariado la obtención de plusvalía se desploma, así como la capacidad de consumo del pueblo.

Hoy el conocimiento humano, la ciencia, garantiza abundancia de todo para la vida del género humano, la robotización del campo no solo hace la tierra más productiva, sino que libera al ser humano del trabajo duro en el agro; la industria alimenticia garantiza la abundancia de todo tipo de alimento – incluso proteínico, carnes y pescados – de una manera más económica y empleando menos recursos. Hoy la industria, gracias al desarrollo tecnológico y científico, proporciona a la humanidad los recursos materiales necesarios para una vida satisfactoria de ésta, alejando al ser humano del trabajo monótono y proporcionando las bases materiales para una formación socioeconómica superior, consecuencia de un desarrollo de las fuerzas productivas superior y ya impropio del capitalismo que, en caso de no romper y acompasar las relaciones de producción actuales, capitalistas, liquidando la propiedad privada sobre los medios de producción y poniendo a disposición del ser humano este progreso tecnológico y lo convierta en progreso social, lo que va a significar es muerte de millones y millones de trabajadores.

Por más que los imperialistas, y sus esbirros como Garzón, pretendan detener la rueda de la historia y perpetuar el capitalismo en su fase putrefacta, monopolista, ésta sigue hacia adelante, los capitalistas están obligados a seguir profundizando en la robotización y, con ésta, ellos mismos se echan tierra encima y se van enterrando. El conocimiento humano, el desarrollo inmenso de la ciencia y de la tecnología debe convertirse en progreso social, debe ponerse al servicio de toda la humanidad y no al de una minoría criminal y explotadora cuya avaricia es enfermiza e indecente, debe servir para que el género humano avance y asegure su vida en armonía con la naturaleza. Pero ello sólo será posible si la clase obrera toma el poder político y pone la industria y el desarrollo de la ciencia y la tecnología al servicio del pueblo, del ser humano. El momento actual es el de la humanidad – el socialismo – o el de la extinción del ser humano y la muerte – el imperialismo. ¡O ellos y la muerte, o nosotros y una vida digna para el ser humano!

 

¡EL OPORTUNISMO ES BASURA BURGUESA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡SOCIALISMO O MUERTE!

 

Madrid, 17 de julio de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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