1 de mayo. El momento de los trabajadores, el momento de los comunistas

Tras más dos años desde el inicio de la pandemia la clase obrera vive sus peores momentos en décadas, golpeada por la inflación, el paro y la inestabilidad absoluta, ya…
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Tras más dos años desde el inicio de la pandemia la clase obrera vive sus peores momentos en décadas, golpeada por la inflación, el paro y la inestabilidad absoluta, ya son prácticamente imposibles bajo el capitalismo objetivos básicos y vitales como son la conformación de una familia, la obtención de un hogar donde vivir e incluso una alimentación apropiada.

La inflación de precios ya es estructural, es decir, que el alza de los precios se va a mantener en el tiempo, lo que no hace sino empobrecer al obrero día a día que debe sobrevivir con salarios que apenas suben el 1% anual mientras que el Índice de Precios al Consumo sube casi dos dígitos.

La precariedad laboral continúa imparable, a pesar de la Reforma Laboral de Yolanda Díaz -que no es más que una nueva traición a la clase obrera- con una mayor parte de empleos temporales y pocos empleos fijos y con muy bajos salarios que hacen imposible la vida para el obrero bajo el capitalismo hoy.

La juventud no encuentra un puesto de trabajo con el que poder hacer una vida propia mientras los precios de la Universidad no paran de subir (grados, posgrados…), los trabajadores en activo van de una empresa a otra buscando las condiciones mínimas con las que poder subsistir ellos y sus familias y los pensionistas ven como sus pensiones no suben lo suficiente y, además, estas peligran seriamente a corto plazo.

CCOO y UGT, como instrumentos del sistema que están a sueldo de este y trabajan por y para él, firman el empobrecimiento de los trabajadores, haciéndole el trabajo a la patronal, desvinculando las subidas salariales al IPC así como permitiendo la temporalidad y los bajos salarios en cada vez más sectores, haciendo imposible en la práctica la vida para los trabajadores y desmoralizando a la clase obrera, evitando así su organización en los centros de trabajo.

La corrupción no cesa y, de una forma miserable, los burgueses se han enriquecido todavía más con la pandemia. Ahí están imputados Alfonso Jiménez Palacios, director general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA); Paloma Rosado, directora general de la Dirección General de Racionalización y Centralización de la Contratación y Patricia Lacruz, directora general de Cartera Común del Servicio Nacional de Salud y Farmacia por irregularidades en contratos de compra de material. También en Madrid han salido a la luz las millonarias comisiones que se han llevado Luis Medina Abascal y Alberto Luceño. El Estado y el Ayuntamiento de Madrid han sido cooperadores necesarios para el enriquecimiento de “intermediarios” que han estafado al pueblo trabajador que sostiene a un estado criminal con sus impuestos.

El movimiento obrero -espontáneo hasta el momento- sin embargo, a pesar de este panorama tan desolador, parece anestesiado y paralizado a todos los niveles, fruto del oportunismo. Este, encabezado por IU/Podemos, ha desactivado todo lo que ha podido el movimiento obrero con el objetivo de que no hubiesen movilizaciones durante el Gobierno de PSOE-IU/Podemos.

Mención aparte merece el “anarcosindicalismo” de CGT y CNT, intentando liquidar el Bloque Combativo en Madrid -y también en cualquier otro territorio-, que no es más que el reflejo de cómo los elementos al servicio del sistema utilizan todas sus armas para desactivar todo lo mínimamente revolucionario que haya en el panorama actual para mantener el capitalismo a toda costa.

Además, las posiciones de determinados partidos autodenominados comunistas, rebajando las posiciones revolucionarias hasta el reformismo más lamentable, abrazando el oportunismo en todas las asambleas en las que hay obreros conscientes, impiden la conformación de un “bloque revolucionario” dentro de estos espacios que abra brecha contra el reformismo y vaya engrosando poco a poco este bloque para intentar ir ganando fuerza en cada uno de estos espacios hasta ganar la mayoría.

La ideología burguesa, por su parte, cae a chorro día tras día en los medios de comunicación, que cada vez más demuestran ser los voceros del capital sin quedar rastro de independencia, veracidad, ni honradez periodística. Meros “perros” del capitalismo, censurando sin tapujos todo aquello que no siga la línea de los intereses de la burguesía.

La crisis del capitalismo es cada vez más palmaria, las potencias emergentes (China y Rusia) desean un nuevo reparto de un mundo ya repartido, lo que genera guerra y miseria para el proletariado mundial quien paga siempre las consecuencias del imperialismo.

Corresponde a los comunistas impulsar un sindicalismo de clase y combativo, en torno a los principios de la Federación Sindical Mundial, que una al proletariado en cada centro de trabajo, así como un Frente Único del Pueblo consciente y enfocado en acabar con el capitalismo para poder salir del atolladero en el que la burguesía nos ha metido, un callejón sin salida que solo el Socialismo puede resolver.

 

Camaradas, hoy más que nunca

¡Es el momento de los trabajadores!

¡Es el momento de los comunistas!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE

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