La represión anticomunista en Ucrania

Desde que se produjo el golpe de Estado de Maidán, en 2013, apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo, muchas han sido las calamidades que ha tenido que…
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Desde que se produjo el golpe de Estado de Maidán, en 2013, apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo, muchas han sido las calamidades que ha tenido que sufrir el pueblo ucraniano a causa de las apetencias de la burguesía monopolista. Durante la guerra civil, primero, contra las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y durante el conflicto interimperialista con Rusia, ahora, el Estado fascista de Ucrania ha desplegado una rabiosa represión anticomunista a sabiendas de que el socialismo, teniendo a la clase proletaria como sujeto revolucionario, es la única fuerza que puede acabar con el moribundo sistema capitalista.

Ya en 2014, concretamente el 2 de mayo, se produjo en Ucrania el inicio de la ofensiva burguesa al objeto de eliminar el movimiento obrero organizado. Para ello, los nazis ucranianos le prendieron fuego a un edificio sindical en Odessa, quemando vivos a más de 40 sindicalistas y dejando unas 200 personas heridas.

Poco después, el fascismo dio un golpe decisivo en Ucrania cuando el 16 de diciembre de 2015 ilegalizó al Partido Comunista de Ucrania (KPU) tras meses de acoso y derribo por parte de la nueva autoridad golpista surgida del Euromaidán. Los comunistas ucranianos no eran una fuerza que menospreciar; en las elecciones parlamentarias de 2012 consiguieron el 13’18% de los votos, posicionándose como la cuarta fuerza del país con 32 escaños de los 450 totales. Así, el Tribunal Administrativo del Distrito de Kiev aprobó la petición del propio Ministerio de Justicia ucraniano.

El Estado ucraniano había preparado el terreno de la ilegalización meses atrás, con las cuatro leyes adoptadas en mayo de ese mismo año conocidas como leyes de descomunización, mediante las cuales se prohibía exhibir símbolos comunistas so pena de hasta diez años de prisión y se impedía el uso del término “comunista”:

«La decisión de las autoridades ucranianas de prohibir el Partido Comunista exclusivamente por su nombre y por el uso de símbolos de la era soviética viola el derecho a la libertad de expresión y asociación, y sienta un peligroso precedente en la vida política de Ucrania. En 2015 tuvo lugar una oleada de homicidios por motivos políticos que han quedado sin resolver, y se acosó a periodistas y medios de comunicación conocidos por criticar al actual gobierno»[i].

No obstante, esta barbarie y violencia extrema no fueron suficientes para saciar las ansias de sangre del fascismo ucraniano. Una vez iniciada la guerra abierta con Rusia, el día 7 de marzo de 2022 la Federación Mundial de la Juventud Democrática anunciaba la detención de Mikhail Kononovich – Secretario General de la Unión de la Juventud Comunista Leninista de Ucrania –, así como de su hermano, Alexander Kononovich.

Estos jóvenes camaradas se enfrentan a una persecución orquestada por el Estado fascista de Ucrania, que no tiene otro objetivo que el de intentar aniquilar a todo aquel que sea identificado como comunista, antifascista, prorruso o sea acusado falsamente de espionaje como es el caso del periodista Pablo González. Incluso los propios aliados del gobierno ucraniano saben que no existe ninguna garantía democrática para los detenidos, con juicios-farsa en los que no dejan asistir a los represaliados, con detenciones completamente inventadas y con el uso de montajes policiales a fin de acabar con la oposición comunista al régimen de Zelenski.

Camaradas, con cada día que pasa vemos como se confirma la inevitabilidad de la guerra entre los países imperialistas, lo que provocará un nuevo aumento en la represión comunista, así como en la promoción y financiación de organizaciones abiertamente fascistas. No obstante, este periodo implica también el ulterior debilitamiento de las potencias hegemónicas y un agotamiento del sistema que debe ser aprovechado por el movimiento obrero. La división de la sociedad en una minoría privilegiada y asquerosamente rica y una inmensa clase de asalariados que se encuentran completamente desposeídos hace que este sistema se ahogue en sus propias contradicciones. Con cada día que pasa, este estado de cosas se demuestra más inhumano e innecesario. El imperialismo debe ser eliminado, y puede ser eliminado.

 

¡LIBERTAD PARA LOS CAMARADAS DETENIDOS!

¡ABAJO EL RÉGIMEN FASCISTA DE UCRANIA!

Madrid, 9 de julio de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

[i] 17 de diciembre de 2015). Ucrania: La prohibición del Partido Comunista, un golpe decisivo a la libertad de expresión en el país. Amnistía Internacional. Recuperado de https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/12/ukraine-communist-party-ban-decisive-blow-for-freedom-of-speech-in-the-country/

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