Julian Assange: Un ejemplo de la “libertad” de prensa y la “justicia” burguesa

El pasado día 4 de enero un tribunal de justicia británico rechazó la extradición a EEUU del ciudadano australiano Julian Assange por, según dicho tribunal, considerar que sería perjudicial para…

El pasado día 4 de enero un tribunal de justicia británico rechazó la extradición a EEUU del ciudadano australiano Julian Assange por, según dicho tribunal, considerar que sería perjudicial para la salud mental de fundador de Wikileaks.

El cinismo de la Justicia británica es descomunal ¿Acaso no era perjudicial la pena de cárcel que realmente vivió Assange en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años donde estuvo asilado como consecuencia del papel de Gran Bretaña de perro rastrero de los EEUU? Y otro perro rastrero de los EEUU, Lenin Moreno, fue el encargado de retirar el asilo político que Ecuador otorgaba a Assange desde 2012, cuando el presidente de Ecuador era Rafael Correa, motivo por el que Assange fue detenido por la policía inglesa y encarcelado por la judicatura británica.

Pero en el caso de Assange, no sólo la Justicia británica, y el esbirro faldero Lenin Moreno, han sido peleles del imperialismo norteamericano, sino la Justicia sueca inventándose cuatro delitos sexuales por violación, que Assange siempre negó y que no eran más que un complot para forzar su extradición a la potencia más asesina que ha parido la historia hoy cacique del mundo, los EEUU. Complot utilizado por Gran Bretaña.

El abogado internacional suizo y relator especial de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer, ha demostrado el complot contra Assange, las acusaciones falsas realizadas por las autoridades suecas, el papel jugado por un socio del exministro de justicia sueco, Thomas Bodström, que tenía relación con EEUU y que trabajó para la CIA, cómo la Justicia sueca mantiene siete años suspendido ese falso proceso sin cerrarlo y, sin tampoco, formular cargos contra Assange convirtiéndose el Estado sueco, y su sistema judicial, en una vulgar marioneta gringa. Proceso no cerrado durante siete años, entre otras cosas por la presión norteamericana y británica que necesitaban el no archivo del complot, de la farsa inventada por las autoridades suecas al dictado de la CIA.

El delito de Assange, de Wikileaks, es la denuncia sistemática de los crímenes de guerra de los EEUU en Iraq, haciendo públicos 77.000 documentos militares y 400.000 informes militares, que mostraron al mundo imágenes de torturas y asesinatos de civiles perpetrados por soldados norteamericanos con absoluta impunidad.

Pero no sólo éste es el delito de Assange, sino el mostrar al mundo a principios de 2011 como las grandes corporaciones – los monopolios de las telecomunicaciones – estaban vendiendo a diferentes gobiernos – como el estadounidense – el sistema o forma de vigilar y controlar la información de cada persona, de cada ciudadano, a través de sus teléfonos móviles, correos electrónicos y redes sociales. Es decir, mostrar al mundo como los derechos de los ciudadanos bajo el capitalismo monopolista y putrefacto no son más que una farsa, una quimera.

Ahí están los Estados británico, sueco y ecuatoriano, actuando como vulgares lacayos de los EEUU y de los monopolios. Ahí está la Justicia de las potencias imperialistas, creando acusaciones falsas al objeto de perseguir a una persona por sacar a la luz los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los EEUU en Iraq, en una guerra imperialista criminal fundamentada en falsedades al objeto de saquear el petróleo y el gas del citado país ubicado en la antigua Mesopotamia, cuna de la civilización.

Esto es el capitalismo. Por un lado, se financian a mercenarios para engañar masivamente a los ciudadanos, mercenarios que atienden al nombre de periodistas pero que prostituyen por completo el periodismo no siendo más que la lengua, la voz y la pluma de sus amos. Y es que la libertad de prensa en el capitalismo no es más que la libertad de los dueños, de los monopolios, para divulgar sus falsedades al objeto de perpetuar su dominio mediante la mentira. ¡Así desarrolla la batalla ideológica el imperialismo!

Por otro lado, ahí están los Estados “democráticos” como dicen ser Gran Bretaña o Suecia, vulgares mamporreros del fascismo norteamericano que persiguen a aquéllos que realmente muestran la esencia de la dominación de los imperialistas, que no es otra cosa que el crimen, la tortura y la represión sistemática. Algo que hizo Assange y por lo que están reprimiendo hasta la extenuación al fundador de Wikileaks.

La Justicia británica retrata a la perfección la Justicia burguesa. Assange está en una prisión de máxima seguridad por mostrar al mundo los crímenes de guerra norteamericanos y cómo se vulneran sistemáticamente los derechos de los ciudadanos, los cuales bajo el orden mundial imperialista no existen. El asesino fascista Pinochet estuvo bajo arresto domiciliario en un palacio por esa misma Judicatura durante un año y medio, en el que disfruto de todo tipo de privilegio. Hemos de recordar que sobre las espaldas de Pinochet recaen más de 40.000 muertos, desaparecidos y torturados, mientras que Assange lo único que ha hecho es mostrar al mundo como no existe derecho alguno para los pueblos y cómo EEUU asesina impunemente en el mundo.

El desarrollo del imperialismo conduce al fascismo, como acredita el caso de Julian Assange. Bajo el capitalismo no existen derechos para los pueblos sino la impunidad de los criminales capitalistas para que a sangre, fuego, tortura y engaño impongan sus intereses y su criminal hegemonía como clase dominante. Los pueblos del mundo únicamente podrán conquistar la paz y los derechos destruyendo al imperialismo y construyendo el socialismo.

 

¡Libertad para Julian Assange!

¡Abajo el imperialismo!

¡Por el Socialismo!

 

Madrid, 5 de enero de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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