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Felipe VI y la apología del imperialismo en Puerto Rico

El pasado martes 25 de enero, el rey Felipe VI visitó Puerto Rico en representación, no del pueblo español, sino de los grandes empresarios españoles. Según nos relata el diario El País, Felipe VI inauguró un encuentro empresarial con casi un centenar de directivos de compañías españolas y portorriqueñas. En este encuentro han participado, entre otros, Antonio Garamendi – presidente de la CEOE – y José Luis Bonet – presidente de la Cámara de Comercio de España – así como consejeros delegados de Mapfre o Abertis.

Antes de tener lugar este encuentro, Felipe VI reivindicó el “modelo español” de la colonización en Puerto Rico, empleando anacronismos históricos como que “los nuevos territorios se incorporaban a la Corona en situación de igualdad con los demás reinos” (¿acaso para los taínos o caribes conquistados había esa igualdad en lo legal frente a sus conquistadores castellanos?) o que “España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo; y con todo ello aportó valores y principios como las bases del Derecho Internacional o la concepción de derechos humanos universales”. ¿Cuáles “derechos humanos universales”? ¿El someter a las comunidades indígenas a la semi-esclavitud a través del sistema de encomiendas? ¿El introducir a esclavos africanos en el territorio americano? ¿El expolio de sus recursos naturales y mineros?

Mayor ironía, si cabe, es pronunciar este discurso en un territorio que no es soberano, pues tras independizarse del Imperio Español (junto con Cuba, Filipinas y la isla de Guam) tras la guerra hispano-estadounidense a través del Tratado de París de 1898, Puerto Rico acabó siendo dominado por EEUU hasta el día de hoy bajo la forma de gobierno de “estado libre asociado”. En otras palabras, siendo una colonia de EEUU.

A pesar de que los portorriqueños, teóricamente, tienen los mismos derechos que un estadounidense, estos son tratados como ciudadanos de segunda cuando van a la metrópoli, habiendo movimientos cívicos (semejantes a los de los afroamericanos o indígenas) que buscan frenar esta situación. También estaba el grupo armado insurgente llamado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que aparece como consecuencia de la represión estadounidense contra grupos soberanistas portorriqueños. Entre estos episodios destaca la Masacre de Ponce (1937), cuando la policía colonial estadounidense disparó contra manifestantes pacíficos en una marcha organizada por el Partido Nacionalista de Puerto Rico. Uno de los símbolos de esta represión estadounidense sería Óscar López Rivera, que por su lucha dentro de las FALN pasó 35 años en prisión hasta recibir el indulto presidencial en 2017.

Más allá del caso concreto de Puerto Rico, es un hecho que tras la Segunda Guerra Mundial el fenómeno de la neocolonización (es decir, la colonización de manera indirecta, principalmente a través de la economía) es el modus operandi de las potencias imperialistas frente a sus antiguas colonias y en caso de cualquier forma de rebeldía por parte de algún gobierno, este es eliminado, como ocurrió en el caso francés, por ejemplo, con el líder comunista Thomas Sankara en Burkina Faso. El papel del Estado español sobre sus antiguas colonias no es muy diferente, por lo que no es de extrañar que desde aquí se lancen campañas contra naciones soberanas como Cuba y Venezuela, entre otras; y sea un lugar de refugio para muchos de estos supuestos “luchadores de la libertad”.

El papel de la figura del rey, como representante de los grandes capitalistas españoles, no es otro que el de defender los intereses de estos en sus territorios. Un ejemplo ilustrativo lo tuvimos en la Cumbre Iberoamericana de Chile el 20 de noviembre del 2007, cuando el entonces rey Juan Carlos I (tras haber mandado callar de manera despótica al presidente Chávez al denunciar este la complicidad del gobierno de Aznar en el golpe de estado del 2002 en Venezuela) abandonó el salón de sesiones justo en el momento en que el presidente nicaragüense Daniel Ortega denunció la forma de proceder de Unión Fenosa, la empresa energética española.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos estas declaraciones de Felipe VI, que lejos del intento de acercar o hermanar a dos culturas promueve el imperialismo como forma de sometimiento a un pueblo que a día de hoy carece de soberanía, con la intención de defender los intereses de los capitalistas españoles. Así mismo, defendemos que sólo a través de la construcción del socialismo se podrá alcanzar la auténtica independencia y soberanía.

 

¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!

¡CONTRA EL IMPERIALISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 13 de febrero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)