Esterilizaciones forzosas de mujeres migrantes en Estados Unidos

El pasado 17 de septiembre, en Nueva York, se realizó una marcha en señal de protesta contra una de las prácticas más horrendas en nuestra historia reciente: se está realizando…

El pasado 17 de septiembre, en Nueva York, se realizó una marcha en señal de protesta contra una de las prácticas más horrendas en nuestra historia reciente: se está realizando una esterilización masiva de mujeres migrantes en centros del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Las mujeres fueron sometidas a histerectomías (extirpación de todo el útero o parte de este) de forma no autorizada en un centro de detención en Irwin (Georgia), así como también se han denunciado violaciones sexuales en una instalación en El Paso (Texas). Según datos de la propia ICE, entre 2013 y 2017 se registraron 1310 denuncias de agresiones sexuales en dichos centros. Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos estadounidense recibió, entre 2014 y 2018, 4556 denuncias de abusos sexuales contra niños migrantes en las instalaciones en la frontera con México.

 

En este sentido, las esterilizaciones forzosas, que son según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una forma de eugenesia, no son una práctica desconocida para el gobierno estadounidense:

 

“Desde mediados del siglo XIX y durante el XX, Estados Unidos realizó gran cantidad de esterilizaciones forzosas, intervención quirúrgica que, por medio de la coerción o el engaño, buscaba terminar con la capacidad reproductiva de, en este caso, las «mujeres del Tercer Mundo» [asiáticas, africanas y latinoamericanas] en Estados Unidos y Puerto Rico. Si bien esta práctica por parte del Estado comenzó a mediados del silgo XIX con la llegada masiva de inmigrantes, fue en las décadas del sesenta y setenta del siglo XX cuando se masificó, convirtiéndose en algo habitual en las vidas de las «mujeres del Tercer Mundo»”. (Beal, 1970) [1]

 

Una práctica que se realiza de manera forzada, sin respetar el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo y vulnerando completamente su salud y su integridad, tanto en el plano físico como mental. Muchas de las mujeres que sufrieron estas prácticas no terminaban de comprender qué les iba a pasar; falta de comunicación, barreras del idioma y engaños. Un tipo de violencia sobre las mujeres que forma parte de la política de “Tolerancia Cero” llevada a cabo por el reaccionario Donald Trump contra la población migrante, que ha ocasionado la separación de familias sin papeles en la frontera con México y el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con Centroamérica en aras de cumplir el “Remain in México” (Quédate en México).

 

En los centros de detención estadounidenses las personas son humilladas, separadas de sus familias, torturadas, violadas, encarceladas y esterilizadas. Estados Unidos está llevando a cabo, a partir de la lógica racista y machista, un control poblacional selectivo hacia uno de los sectores más vulnerables y perjudicados: las mujeres migrantes, que sufren en sus carnes la exclusión, subordinación, opresión y muerte.

 

“Cuando conocí a todas estas mujeres que habían sido sometidas a cirugías, pensé que esto era un campo de concentración experimental. Era como si estuvieran experimentando con nuestros cuerpos”, relató una migrante encarcelada. [2]

 

La crisis social y económica que está travesando Estados Unidos actualmente es producto de varios factores, entre los cuales podemos mencionar la fuerte represión policial que ha dado origen al movimiento antirracista Black Lives Matter. Esta situación se suma al clasismo, sexismo y racismo, en definitiva el fascismo, que está incrustado hasta el tuétano del Estado norteamericano, así como su absoluta bancarrota económica – la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE. UU. calcula que la deuda del país a finales de años equivaldrá al 98% del PIB, superando los 20 billones de dólares, el nivel más alto desde el final de la II Guerra Mundial – y la gestión desastrosa de la pandemia, lo que se traduce en una disyuntiva clara para la clase trabajadora: socialismo o barbarie.

 

Las prácticas completamente criminales contra las mujeres migrantes, así como la represión hacia el movimiento antirracista, son un ejemplo de las desigualdades y las formas de dominación que ejerce la burguesía hacia el proletariado. Por ello, arengamos a todas las mujeres negras, chicanas, latinas y nativas a que tomen sus propias experiencias personales – cargadas de opresión sexual, hambre, miseria, desempleo, y humillación – como punto de partida para organizarse políticamente, rompiendo las cadenas del capitalismo y construyendo el socialismo.

 

Las salidas para la opresión del capitalismo no son individuales, sino colectivas. Cualquier reivindicación democrática supone, en la actualidad, una contradicción estructural. El capitalismo – en su fase imperialista y de decadencia – es incapaz de avanzar más, las fuerzas productivas no se desarrollan y, por ende, las concesiones democráticas son inviables. Al contrario, los derechos y libertades de la clase obrera no harán más que retroceder. El choque de las fuerzas productivas con las relaciones de producción solo puede ser resuelto por la revolución socialista. El final de capitalismo, de la propiedad privada de los medios de producción y de la sociedad dividida en clases permitirá a la mujer desarrollarse plenamente, eliminar toda opresión y conformarse como un ser histórico diferente. Por eso, el problema de la mujer obrera no es ser mujer, es vivir en un régimen capitalista.

 

En ese sentido, el Partido se perfila como la herramienta imprescindible para la toma revolucionaria del poder. Sin su vanguardia, la clase obrera pierde la base material para entablar el combate político-ideológico, lo que la lleva, entre otras cosas, a la fragmentación. Las acciones de la clase obrera, como sujeto revolucionario y sobre la base de un conocimiento científico socialista, tienen la capacidad de superar el modo de producción capitalista. Somos nosotros, los trabajadores, los portadores de las fuerzas productivas, quienes mandaremos al capitalismo al vertedero de la historia.

 

Madrid, 23 de septiembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Beal, F. “Double Jeopardy: To Be Black and Female”. En: Bambara, T. (Comp.) The Black Woman. An Anthology. Nueva York: Washington Square Press, 1970, pp. 109-122.

[2] Agencia de Noticias RedAcción (2020). Denuncian esterilización forzada a mujeres migrantes en Estados Unidos. Recuperado de: https://www.anred.org/2020/09/17/denuncian-esterilizacion-forzada-a-mujeres-migrantes-en-estados-unidos/

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