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Ante la ola represiva contra el movimiento libertario

 En estos tiempos de putrefacción capitalista y convulsiones sociales, el Estado burgués vuelve a mostrar su rostro como órgano represivo al servicio de la clase dominante, dispuesto a seguir aterrorizando al movimiento obrero y popular. La represión policial es parte inherente de la democracia burguesa -como dictadura capitalista que es-, y es fácil notar su presencia cuando abren la cabeza a obreros y estudiantes en manifestaciones, cuando protegen a los gánsteres financieros mientras desahucian ancianos o cuando asaltan con nocturnidad centros sociales y populares bajo infames montajes jurídico-policiales.

Porque precisamente al día siguiente de ser detenidos en Madrid miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado por su implicación en el asesinato de un antifascista gallego –otro antifascista asesinado por hordas nazifascistas protegidas por el propio Estado-, precisamente cuando una vez más se ponía en evidencia la connivencia de los aparatos estatales policiales y militares con el hampa nazi, el martes 16 de diciembre a las 5 de la mañana, 400 mossos d´esquadra lanzaban una monstruosa “operación antiterrorista” contra el movimiento libertario en Barcelona, asaltando la histórica Kasa de la Muntanya de Gracia, el Ateneo Libertario de Sant Andreu o el Ateneo Anarquista de Poble Sec. Operación que finalmente ha acabado extendiéndose a Madrid.

Centenares de fuerzas antidisturbios asaltando salvajemente centros Ocupados y Ateneos al amparo de la oscuridad de la noche ante la presencia de menores, policías de paisano echando abajo puertas y llevándose a detenidos sin cargos en Nou Barris o Gracia, estado de excepción no declarado en amplias zonas barcelonesas y una acusación aberrante que delata este miserable montaje represor ordenado por la Audiencia Nacional; una operación encaminada a “desactivar células terroristas de carácter anarquista”. Esto no es el régimen franquista del pasado siglo, sucedió esta misma semana en esta dictadura capitalista que, como no puede ser de otra forma, tanto se le parece. Redadas contra el movimiento popular, antifascistas asesinados, connivencia de las cloacas del Estado con grupos nazis y leyes de “Seguridad Ciudadana” que tanto se parecen a aquellas de “Vagos y Maleantes”.

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) y la Federació de Joves Comunistes de Catalunya (FJCC) nos sumamos a la denuncia de esta nueva ola represiva contra el movimiento libertario, solidarizándonos con los compañeros detenidos y represaliados y exigiendo su puesta en libertad inmediata. Contra este régimen caduco y criminal, hoy más que nunca debemos construir un nuevo poder popular, un Frente Único del Pueblo capaz de liquidar de raíz toda esta inmundicia burguesa y capitalista.

Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) y la Federació de Joves Comunistes de Catalunya (FJCC)

 




La salida de la crisis

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Las crisis demuestran que los obreros no se pueden limitar a luchar para obtener de los capitalistas concesiones parciales…pues cuando se produce el crack, los capitalistas no solo arrebatan a los trabajadores los derechos conquistados, sino que los hacen aún más precarios.  Y así continuará sucediendo inevitablemente hasta que los ejércitos del proletariado socialista echen abajo el dominio del capital y de la propiedad privada”

V.I.Lenin “Las enseñanzas de las crisis” (1901)

Tiene razón el Gobierno español cuando repite machaconamente aquello de que “España está saliendo de la crisis”, bien lo sabe esa pequeña oligarquía financiera, verdadera ama y señora de este país. El capitalismo monopolista de Estado no es sino una sumisión absoluta del Estado burgués a la economía capitalista, y, por tanto, a los monopolios, y no al contrario. Es la compenetración cada vez más completa del Estado y de los monopolios, en fin, la dictadura de los monopolistas más poderosos. En el contexto de la crisis general del capitalismo y bajo el dominio de los Estados imperialistas, las crisis para los monopolistas no representan otra cosa que una gran oportunidad de negocio, el momento idóneo para incrementar sus beneficios a costa de la clase trabajadora, más aún cuando ésta se halla desorganizada y con una conciencia de clase debilitada.

Basta con echar una ojeada a los últimos datos aportados por la Agencia Tributaria referentes a la Declaración Anual de Retenciones e Ingresos a Cuenta sobre Rendimientos del Trabajo para el ejercicio 2013 (1), para constatar con toda crudeza la eficacia de esta dictadura capitalista, una maquinaria perfectamente engrasada lista para engordar los capitales de unos pocos y para seguir depauperando al conjunto del pueblo trabajador. Los datos extraídos, nos dan una fiel radiografía de la situación económica-salarial del conjunto de la clase trabajadora dentro del modo de producción capitalista español. Un simple vistazo general, nos permite vislumbrar el brutal grado de explotación al que se ha sumido al conjunto de trabajadores asalariados. En virtud de la profunda crisis capitalista, un puñado de parásitos monopolistas -poniendo a su entero servicio todas las palancas de su Estado-, ha arrasado en apenas unos años con las pocas conquistas obreras logradas tras largas décadas de lucha.

Según estos datos publicados por la Agencia Tributaria, para el ejercicio 2013 existían 16.682.061 de trabajadores asalariados, casi medio millón menos que en 2012 (17.063.142) y prácticamente 3 millones menos que en 2008 (19.310.527), monstruosa disminución que obedece a la aberrante destrucción de fuerzas productivas en forma de millones de desempleados y exiliados. De estos 16 millones y medio de trabajadores asalariado activos y empleados, cerca de 6 ingresan un salario bruto anual de 9.000 €; o lo que es lo mismo, su fuerza de trabajo es remunerada en base a 645€ brutos/mes. A estos 6 millones, se suman otros 2 millones de asalariados que ingresan un salario bruto anual de 13.500€ (apenas 960€ brutos/mes). A este enorme contingente proletario, habría que sumar otros 2 millones de trabajadores con rentas brutas mensuales de 1.290€. Así pues, y según la propia Agencia Tributaria, en la España de 2013 existían 8 millones de trabajadores -es decir, 1 de cada 2 asalariados activos y empleados-, en situación SUBMILEURISTA (rentas brutas mensuales de entre 640 y 960€), y más de 2 millones de MILEURISTAS (rentas brutas mensuales de 970 a 1290€).

He ahí la espina dorsal de la “salida de la crisis” que tanto entusiasma a la clase dominante y su Gobierno, la multiplicación de la plusvalía burguesa a costa de la fuerza de trabajo proletaria. Un régimen con más de 5 millones de trabajadores activos desempleados, dónde el 60% de la fuerza de trabajo asalariada -activa y empleada-, se encuentra entre los 640€ y los 1.290€ brutos/mes, en un magnífico “escenario de fututo” para explotadores y parásitos. No se equivoca el Sr. Rajoy cuando da por finiquitada la crisis para la “Marca España” y la patronal.

Estos datos constatan la victoria aplastante del capital sobre el trabajo, rasgo común en todos los países de la UE. En apenas un lustro de crisis, no sólo se ha logrado multiplicar la plusvalía sobre los salarios directos, sino que paralelamente se ha esquilmado el salario indirecto de la clase obrera a costa de la destrucción planificada de los sistemas públicos de sanidad o educación, así como la constante devaluación de las pensiones. Como decía Lenin, a cada crisis capitalista, los monopolistas arrasan con todo, y así será mientras perviva un modo de producción agotado y anárquico, basado en la explotación asalariada y la propiedad privada sobre los medios de producción.

Por ello, ante los infames datos facilitados por la Agencia Tributaria, lo natural es que aparezcan otros Informes, tales como el difundido por Oxfam Intermón (2), de dónde se desprende que 20 de los principales monopolistas españoles acumulan una fortuna superior al 20% más pobre de españoles (más de 9 millones).

Vivimos en plena etapa putrefacta del capitalismo, dónde la concentración de capitales en pocas manos se intensifica al mismo ritmo que el empobrecimiento generalizado de la clase obrera y clases populares, todo ello bajo el contexto de la crisis general del capitalismo. Y cabe decir que el pueblo trabajador -tal y como recoge el mismo Informe de Oxfam Intermón en una de sus encuestas-, en más de un 80% afirma sin tapujos que “los políticos gobiernan para las élites económicas”. He ahí una exacta definición popular del capitalismo monopolista de Estado, del imperialismo como fase superior del capitalismo. En tanto sigan reinando unas relaciones de producción capitalistas, dónde los gánsteres financieros puedan poner o eliminar Gobiernos enteros, la explotación y opresión seguirán profundizándose.

Hoy, este régimen ha hecho de la crisis “historia”, pagando salarios que ni siquiera alcanzan para que el trabajador satisfaga sus necesidades más básicas como la vivienda o la alimentación, manteniendo a un 30% de españoles bajo el umbral de la pobreza y a otros tantos en el desempleo crónico, expulsando a millones de trabajadores hacia el extranjero o desahuciando a ancianos de 80 años en barrios obreros como Vallecas.

La “salida de la crisis” de la que hablan los capitostes del IBEX-35 y la CEOE, por boca de su Gobierno, es una realidad evidente. Nuestra “eterna crisis” como explotados y oprimidos, no sólo ha venido para quedarse sino a intensificarse en la medida que sigamos tolerando esta aberrante dictadura capitalista. Ante una base económica corroída, no cabe sorprenderse de la putrefacción análoga de toda la superestructura política del régimen capitalista, de ahí que la clase dominante no dude en promocionar la “reforma” a través de todo tipo de variopintas plataformas de clara extracción pequeñoburguesa, ávidas por ocupar un espacio electoral y por legitimar unas instituciones burguesas irreformables, intentando así desactivar la ira popular en las calles.

No cabe otra salida que organizar la revolución socialista. Fortalecer al Partido, extender nuestra política de masas, caminar sin descanso hacia la construcción de un nuevo poder popular, de un Frente Único del Pueblo que avance hacia la ruptura revolucionaria y arrase con toda esta inmundicia burguesa. Hoy el socialismo ya no es una opción, es una necesidad histórica.

NOTAS

  1. http://www.elmundo.es/economia/2014/11/21/546e5c3dca4741a15b8b457d.html

  2. http://www.servimedia.es/Noticias/DetalleNoticia.aspx?seccion=23&id=343034

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El 9N, un juego de trileros

Se suele definir al trilero como un tahúr que dirige el juego del trile, una estafa donde el tahúr actúa a modo de fullero en un juego de apuestas fraudulentas consistente en adivinar en qué lugar se encuentra una pieza manipulada. El trilero siempre asociado a otro tahúr emboscado, engatusa a ingenuos individuos dispuestos a creer en semejante fraude. Tras el sugerente anzuelo del “dónde está la bolita”, los defraudados siempre pierden en ese juego manipulado. Hoy tanto en España como en Catalunya, los trileros campan a sus anchas disfrazados de políticos y jueces a sueldo de un régimen capitalista putrefacto, haciendo del engaño y el robo al pueblo trabajador un arte.

A pocos días del “nuevo” 9N, esta consulta no vinculante que pasó a ser una encuesta de opinión pública para acabar convirtiéndose en una nueva jornada festiva, se ha transformado en un juego de trile a gran escala, bajo el cual se está estafando –una vez más-, a millones de catalanes. Un juego de tahúres burgueses dónde cada actor asume con naturalidad su rol ignominioso; el Gobierno español oficiando de gran maestro –en su papel de despótico fullero-, el Govern de la Generalitat adoptando el papel de colaborador necesario. Ellos montan el juego y mueven los cubiletes, mientras el pueblo trabajador catalán asiste expectante, intentando buscar una bolita que simplemente no existe.

Porqué como ya sabíamos, el próximo domingo no habrá derecho a la autodeterminación en Catalunya. Y no sólo porqué el reaccionario Gobierno del régimen y sus órganos represivos hayan prohibido incluso esa caricatura festiva de “consulta”, sino también por qué el no menos reaccionario Govern de Catalunya ha aceptado con fervor la legalidad burguesa vigente de la que forma parte íntegra. Primero rebajando un derecho democrático básico a una simple consulta no vinculante, poco después aceptando mansamente las decisiones emanadas de los órganos jurídicos españoles que ilegalizaban esa mera consulta, y ahora suplicando a esos mismos órganos jurídicos españoles que permitan un acto festivo también ilegalizado, denunciando al Gobierno español.

En esto ha quedado el mal llamado “derecho a decidir”; en una miserable reyerta jurídica entre trileros, un fraude masivo para millones de trabajadores catalanes que, votemos o no votemos en la próxima “no consulta” del “nuevo” 9N, seguiremos sin decidir absolutamente nada en virtud de los sátrapas que gobiernan en Madrid y Barcelona. Bajo el contexto de este régimen capitalista agonizante y de una superestructura preñada de fulleros y corruptos a sueldo del capital monopolista, sometidos a los designios del imperialismo europeo, cualquier Estado burgués no puede ser otra cosa que una maquinaria bien engrasada destinada a negar cualquier derecho democrático para la clase trabajadora y clases populares.

El PCOC hace del derecho a la autodeterminación de las naciones un pilar maestro de su posición de clase, y por tanto luchará por que en Catalunya se pueda realizar un referéndum de autodeterminación vinculante, asumiendo la posición adoptada por el pueblo catalán, incluyendo la separación política y la formación de un Estado independiente si así lo decidiera. Hacemos un fraternal llamamiento a los trabajadores españoles, vascos y gallegos para caminar juntos y en un sólo puño como una sola clase explotada, un llamamiento a crear las estructuras de poder popular en nuestros centros de trabajo y barrios. Un llamamiento a construir el Frente Único del Pueblo, a organizar la revolución socialista, única garantía para derrocar a la burguesía y sus trileros, única garantía para demoler desde sus cimiento a su Estado represor, única garantía para conquistar nuestra emancipación social y nacional en el marco de un solo Estado libre de la explotación capitalista.

¡En defensa del derecho a la autodeterminación de las naciones, basta de fraudes burgueses!

¡Viva el internacionalismo proletario!

¡Socialismo o barbarie!

COMITÉ NACIONAL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA




El Capitalismo y el Estado español son la corrupción

El estado capitalista es la corrupción personificada. Todas las instituciones burguesas están corrompidas hasta el tuétano como los hechos nos muestran, un día sí y otro también, donde cada día que pasa salen a la luz nuevos casos de corrupción, existiendo una multitud todavía ocultos.

Y es que en el capitalismo, ya fuera floreciente o ya sea en su fase putrefacta actual, la corrupción es una de las formas de proceder que emplea la burguesía para enriquecerse y para dominar a las clases populares. Y es por ello que compran al peso a los políticos capitalistas, a dirigentes sindicales, etcétera. Pero la corrupción no sólo es económica, la burguesía invierte una pequeña parte de los gigantescos beneficios fruto de la explotación asalariada en corromper las mentes del pueblo trabajador utilizando la literatura, los medios de comunicación de masas, a falsos intelectuales prostituidos al capital, estimulando el parasitismo, la ley del mínimo esfuerzo, la amoralidad, la crueldad y tratando de mostrarle al Pueblo que la corrupción es inherente al género humano ocultándole la realidad, que es una estrategia de la burguesía para garantizar y perpetuar su dominio.

Todos los partidos del sistema capitalista – desde la ‘izquierda’ hasta la derecha – están corrompidos porque son instrumentos creados y estimulados por los capitalistas para dividir y engañar al Pueblo, son instrumentos que sirven para negar por completo la participación política del proletariado, para dividirlo, y para garantizar el pleno dominio del burgués donde los Partidos, y sus representantes, son unos vendidos cuya función es traicionar al Pueblo, y enriquecer a sus amos – la burguesía – y a ellos mismos a costa de la pobreza extrema del pueblo al que, hipócritamente, dicen representar. Esta es la esencia del parasitismo.

“Cuando la Revolución Francesa hubo realizado esa sociedad y ese Estado de la Razón, las nuevas instituciones por racionales que fueran en comparación con la situación anterior, no resultaron en modo alguno razonables en sentido absoluto. El Estado de la Razón acabó en un atasco. El contrato social roussoniano había tenido su realización en el período del Terror, del cual escapó la burguesía, extraviada en su propia capacitación política, para refugiarse primero en la corrupción del Directorio, y luego bajo la protección del despotismo napoleónico. La paz eterna prometida se transmutó en una inacabable guerra de conquista. No habían ido mejor las cosas en la sociedad de la Razón. La contraposición entre pobre y rico, en vez de disolverse en el bienestar general, se había agudizado por la eliminación de los privilegios, gremiales y de otro tipo, que solían tender un puente por encima de ella, así como por la desaparición de las instituciones benéficas eclesiásticas que la suavizaban. El desarrollo de la industria sobre bases capitalistas hizo de la pobreza y la miseria de las masas trabajadoras una condición general de existencia de toda la sociedad. De año en año aumentó el número de delitos. Mientras que los vicios feudales antes abiertamente manifiestos a la luz del día pasaban a segundo término, aunque sin ser ciertamente suprimidos, los vicios burgueses hasta entonces cultivados en el secreto florecieron tanto más exuberantemente. La “fraternidad” de la divisa revolucionaria se realizó en los pinchazos y en la envidia de la lucha de la competencia. En lugar de la opresión violenta apareció la corrupción, y en el del puñal como primera palanca social del poder se impuso el dinero. El derecho de pernada, ius primae noctis, pasó de los señores feudales a los fabricantes burgueses (…)”. Engels muestra en este pasaje de AntiDühring como la corrupción, el engaño son inherentes al sistema capitalista desde su nacimiento.

Con el desarrollo del capitalismo, con la muerte de la ‘libre competencia’ y la venida al mundo del capitalismo monopolista, la corrupción se hace todavía más esencial para la burguesía. “El imperialismo, que significa el reparto del mundo (…) implica ganancias monopolistas elevadas para un puñado de países, los más ricos, crea la posibilidad económica de la corrupción de las capas superiores del proletariado y con ello nutre, da forma, refuerza al oportunismo.”. Tanto Engels, como Lenin, nos enseñan que la corrupción es inherente al capitalismo – ya sea ascensional o putrefacto – sino que Lenin, además, nos advierte de que la manifestación principal de la corrupción es el oportunismo y, en consecuencia, en la corrupción ideológica del proletariado.

El Estado español está tan corrompido que la burguesía no puede tapar ya el hediondo olor que emana su instrumento de dominio político. La burguesía sólo puede salir de esta situación reforzando, tal y como decía Lenin, al oportunismo. Reforzando a aquéllos que no cuestionan el sistema económico capitalista, ni al estado burgués, que ocultan al pueblo que la raíz de los problemas que le acucia está en el sistema capitalista y que ubican el problema en la gestión corrupta del capitalismo y no en el sistema en sí. La realidad es que los males de la clase trabajadora – el paro, la precariedad, los desahucios, la explotación, la corrupción, la represión, la guerra, etcétera – hunden sus raíces en el sistema económico y en la superestructura que éste eleva, su estado.

La burguesía, consciente de que el sistema de corrupción que tejió tras la muerte del criminal Franco ya no se sostiene por ningún lado, se halla inmersa en una campaña de maquillaje de su estado y de reflotamiento de un ‘nuevo’ oportunismo, donde lo que únicamente son nuevas son algunas caras pues su esencia práctica, y su ideología, se resumen en el reformismo y el legalismo así como en la conciliación entre el proletariado y la burguesía. Y es que el problema no es la casta sino la burguesía, el problema no es la corrupción sino el capitalismo que es el que crea la corrupción. La burguesía está sacando a la luz parte de toda la basura hecha por ella en estos últimos 40 años – que no son más que los hechos de las criaturas creadas por el franquismo tras la transición, otro ejemplo de corrupción política -, porque está lanzando la última creación para mantener su sistema, para desviar a los trabajadores de su misión histórica de romper al capitalismo, que no es otra que PODEMOS, su último juguete para encauzar la frustración de los trabajadores, ante los efectos de sus medidas para resolver la crisis, y para mantener incólumes la base económica así como la hegemonía ideológica de la burguesía. Para acabar con la corrupción y para acabar con todos los males que padece el proletariado, la clase trabajadora únicamente tiene una salida: acabar con todo el régimen burgués, acabar con la propiedad privada de los medios de producción y construir el Socialismo imponiendo la democracia de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del Proletariado.

El Partido Comunista Obrero Español seguirá multiplicando sus esfuerzos por organizar revolucionariamente a los trabajadores en los tajos, en elevar la lucha sindical en lucha política y hacer que ésta primera confluya en la segunda, en unir las luchas dispersas en una única lucha de clases contra la burguesía y su estado capitalista; en definitiva, en desarrollar el Frente Único del Pueblo y en unir a los trabajadores y sus órganos de representación unitarios en la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores. Por último, el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores más conscientes del estado español, y que se reivindiquen como comunistas, a unirse y fortalecer las filas del PCOE.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, FORTALEZCAMOS EL PCOE, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Catalunya en la hora crucial

La marcha atrás de Artur Mas y su gobierno con relación a la consulta soberanista pone en evidencia, una vez más, la calaña de la dirección política de este país. El cinismo destaca entre sus rasgos más distintivos, consecuencia de un régimen que ya no tiene salida ante la grave crisis estructural y moral que cimbrean sus cimientos. La democracia burguesa española solo puede generar corrupción y engaños y en esta labor nuestros políticos son verdaderos artistas.

En el transcurso de la falsa polémica entre el gobierno central y la Generalitat, se ha visto claramente que por encima de las presuntas diferencias que aparecen como irreconciliables se elevan los intereses del estado del gran capital, cuyas leyes son respetadas por ambos. Es de risa que un gobierno que pretende la independencia para su pueblo renuncie a ella porque las leyes del país imperial no se lo permiten. ¿Tan necio y estúpido es Artur Mas?

¿Creía Mas en el Tribunal Constitucional? ¿Por qué respeta Mas una justicia que supuestamente le es ajena? Nadie con un mínimo de sensatez puede creer que Mas tenía esperanzas en que el Tribunal Constitucional resolviera a su favor. Por el contrario, y a tenor de las veces que el presidente de la Generalitat ha anunciado que no se saldría de la legalidad, se puede decir que todo ha marchado tal como él y Rajoy preveían. La decisión del Constitucional ha sido su salvación y no su condena. Artur Mas ha dado a su pueblo una lección magistral de civismo, porque las leyes están para cumplirlas. Al final, Rajoy y Mas jugaban a lo mismo, a demostrar a aquellos que pretenden cambios que estos no tendrán lugar fuera de la ley estatal, fuera del capitalismo. Al fin y al cabo la consulta no era vinculante y esto explica muchas cosas, como por ejemplo la seguridad por parte del gobierno central o estatal de que Catalunya no proclamaría la independencia.

Mas se debe al capitalismo y sabía bien que la independencia de Catalunya tendría gravísimas consecuencias en la perpetuación del sistema capitalista español. Catalunya, Euzkadi, Galicia etc. La desmembración crearía una situación gravísima al sistema español con resonancia económica y política en Europa. ¿Se lo permitiría el capitalismo europeo?

Mientras Mas ha jugado a la rebeldía, su pueblo ha tenido que soportar verdaderas vejaciones económicas y políticas incluida la represión física por los Mossos d’Esquadra. Los recortes, los desahucios y todas las calamidades productos del sistema en franca decadencia no se han podido ocultar detrás de la puesta en escena de una reivindicación independentista que ha desembocado en lo esperpéntico.

En modo alguno la independencia de Catalunya supondría bajo la dirección del capitalismo una salida a la precariedad política y económica que la embarga hoy. Los problemas existentes no han sido generados porque Catalunya forme parte del estado español o porque esté bajo la férula de éste. La situación actual de Catalunya es debido a ser un país capitalista. Es el capitalismo el que está en juego y Rajoy y Mas van de la mano en su defensa, sus desavenencias tienen como límite la salvaguarda del sistema de explotación burgués. Sus contradicciones jamás pondrán en peligro al sistema.

Pero lejos de las componendas y estrategias de los capitalistas, se encuentra el pueblo catalán, al que se le niega el derecho a expresar su voluntad, a elegir su propio destino. Un pueblo que se siente víctima del manejo de políticos sin escrúpulos, tiene que romper sus cadenas y luchar por su identidad. En este sentido, el PCOE expresa de nuevo su posición clara y contundente, apoyamos y apoyaremos el derecho a la autodeterminación de Catalunya, mas la identidad de un pueblo solo es posible luchando contra todo lo que le que oprima. Por esta razón, el PCOE hace un llamamiento a los trabajadores de Catalunya para que luche por la autodeterminación de su nación, incluida la independencia si así lo desea, pero a la vez, le exhortamos a que se una a la lucha de los trabajadores del resto del Estado para derribar el capitalismo, sin lo cual no es posible el reconocimiento de la identidad de los pueblos. Unidos de la mano contra el capitalismo bajo la bandera del internacionalismo proletario se encuentra la solución que culminará en la unidad internacional de clase.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El oportunismo es un callejón sin salida

    La cercanía de sucesivas elecciones que se celebrarán a partir del próximo año, obliga a los partidos electoralistas a ir fijando sus posiciones, a iniciar sus campañas de captación del voto, pues es de lo que ellos se alimentan. De ahí que los análisis de la economía española y mundial y las formulaciones de propuestas para acaparar desde ya la atención de los electores se hayan convertido en la médula espinal de la cual discurren todas las actividades políticas de dichos partidos. Pero que la derecha educada en este menester dedique todo su tiempo a ver como engaña al pueblo, es lo habitual, mas no es tan normal que también los partidos y grupos que se reclaman de la izquierda operen del mismo modo, como son los casos de PODEMOS, PCE-IU etc. Fundamentalmente este último y más concretamente su sucursal en Andalucía, que responde a las siglas PCA, llega hasta el ridículo; léase su último informe titulado “POR UN FRENTE POPULAR PARA LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”. ¡Cuántos errores! O mejor dicho ¡Cuántas traiciones!

    Cuando hablamos de traiciones lo hacemos con todas sus consecuencias. El PCE traicionó al pueblo en el periodo de transición, participando en la elaboración del texto constitucional que hoy muestra su verdadera faz. El PCOE lo denunció entonces, y ahora no tenemos más opción que hacer lo propio, porque lo que el PCA presenta como el no va más en análisis político, no es otra cosa que una maniobra para ratificarse en aquella traición constitucional, de la que no se aleja ni un ápice. “La Constituyente”, “La República”, “La Revolución Democrática”, son consignas que al igual que las que propugnaba dicho partido en el periodo franquista: “RECONCILIACION NACIONAL, “PACTO POR LA LIBERTAD”,  sirvieron para estafar a un pueblo deseoso de libertad y de derechos.

    Si entonces apoyar la Constitución, y peor aún, participar en su elaboración, fue un acto criminal contra los trabajadores, porque de lo que se trataba era de darle alas a la burguesía española debilitada por la luchas populares, para entrar en Europa y convertirse en imperialista, los objetivos que se ocultan tras las nuevas metas son los mismos: consisten en buscar una salida capitalista a la actual situación, que se caracteriza por el descrédito del sistema de producción burgués, que lo único que puede producir ya es corrupción y represión económica, política y física.

    Dicho documento es el testimonio fehaciente de la deriva de dicho partido, cuyos ejes contemplan la entronización del neoliberalismo, las esperanzas en que el BRICS se convierta en el freno al imperialismo norteamericano y europeo y en la salvaguarda de un nuevo orden mundial, todo ello con el fin de sugerirnos la idea de que el capitalismo se puede rectificar y así satisfacer las necesidades populares, de este modo nace LA REVOLUCION DEMOCRÁTICA del PCE-PCA-IU.

    El PCE-PCA hace juegos malabares en su discurso para que sus ideas muestren una cierta coherencia, pero la única coherencia que corresponde al oportunismo es la traición.

    De nuevo, y con gran énfasis, se carga la culpa de todo cuanto acontece sobre los postulados del Neoliberalismo, que por lo que dice el PCA se ha constitucionalizado a raíz de la “reforma golpista del artículo 135 de la Constitución”. El citado partido tiene un problema de principios que le hace chocar con escollos insalvables. ¿Qué es el Neoliberalismo para el PCE-PCA? Sencillamente una forma de gobierno, una manera de gestionar la economía y la política por parte de un sector capitalista, lo que quiere decir, que hay otros capitalistas y otras maneras de conducir la política y la economía dentro del sistema de producción burgués, que no es la de la explotación de los trabajadores y que por tanto respeta los derechos y las libertades del pueblo, algo que ha debido suceder antes de la crisis. Es esta la razón que le impele a propugnar el “rescate” de los derechos y libertades y no su conquista.

    Como tantos otros partidos comunistas del mundo, que dicen inspirarse en el marxismo e incluso en el marxismo-leninismo, su análisis está lleno de trampas concebidas para ocultar una trayectoria presidida por su connivencia con el gran capital.

    Para Lenin, con la aparición del imperialismo, el capitalismo tiende forzosamente a la reacción, no existe capitalismo bueno y malo, sino cruel y despótico, porque los monopolios acaban con toda la propaganda de la “democratización del mercado” los conceptos burgueses de libertad y de derechos son ajados en cuanto que el monopolio impone su ley en el mercado. Es esta una conducta dictatorial de la que no se desprende por sí mismo, solo la correlación de fuerzas de la lucha de clases y la emulación entre sistemas de producción diferentes (capitalismo-socialismo) pueden frenar hasta cierto punto esa propensión natural hacia la dictadura. Es decir, lo que se llama Neoliberalismo, es lo natural en esta época caracterizada por la existencia de los monopolios (imperialismo). Y este es el motivo por el que el “Neoliberalismo” una vez desaparecida la Unión Soviética se muestre como es, porque las fuerzas de contención se han debilitado y la emulación socialista a gran escala es inexistente.

    Descaradamente el PCE-PCA trata de llevar el engaño a su máxima expresión, aprovechando la falta de preparación ideológica de su militancia, que puede intuir pero no percatarse de la treta. El Neoliberalismo se basa en la economía de mercado, es su vida y por eso la controla y doblega. Resulta impúdico que los dirigentes de un partido que se estima “marxista” quieran introducir de matute que el Neoliberalismo se ha constitucionalizado por medio de una reforma golpista dada por el PP y el PSOE del artículo 135 de la Constitución. El Neoliberalismo se constitucionalizó, en el mismo instante en que se redactó dicha Constitución, es decir, en el 1978 y lo triste es que el PCE participó de lleno. ¿Acaso el articulo 138 no consagra la economía de mercado, siendo ésta el sostén del Neoliberalismo, o lo que es lo mismo del capitalismo imperialista actual? Que el PCE-PCA no venga con cuentos, su estrategia no ha variado un ápice desde entonces y le lleva a un callejón sin salida.

    El PCE-PCA cree que con propagar la idea de la nacionalización de los sectores estratégicos ya es un salto cualitativo que acredita el carácter revolucionario de la organización. Si fuese así, el franquismo es lo más revolucionario que ha existido en nuestro país: CASA, ALTOS HORNOS, RENFE, TELEFONICA, ASTILLEROS, CAMPSA……

    Para que las nacionalizaciones obtengan rango de revolucionario es imprescindible que el poder político esté en manos de los trabajadores, porque lo contrario no pasa de ser el elemento distintivo para catalogar el sistema imperante de CAPITALISMO MONOPOLISTA DE ESTADO, léase a Lenin.

    La fórmula que predican los dirigentes del PCE para abordar las elecciones municipales atestigua que la noción que este partido tiene del empoderamiento del pueblo es una falacia y típicamente burguesa. Apela, reúne y da cancha al pueblo para asistir a unas elecciones en las que éste debe depositar su confianza en un frente popular desclasado y que a la postre, no va más allá del fin que siempre ha perseguido el oportunista PCE.

    Tanto el documento del PCA, como el escrito firmado por su Secretario General, titulado “Sobre la declaración del FRENTE CIVICO “SOMOS MAYORIA, es más de lo mismo después de décadas de traiciones; el hecho de que exista un Frente Cívico, una IU y un Frente Popular, que debe suponerse que es una misma cosa, es una muestra palpable de que la organización pseudocomunista ha perdido todo Norte y solo le queda inventar e inventar falsos principios y organizaciones inefables.

    En la situación actual, el PCOE es tajante; el capitalismo en nuestro país ha llegado a su última etapa y todo lo que se haga por mantenerlo significará más miseria, más paro, más sufrimientos para los trabajadores y para los pueblos que comprende el Estado español. Por todo ello, solo el socialismo científico puede resolver los gravísimos problemas que tiene planteada la sociedad española.

    Viendo la historia, ésta no nos da elementos de juicio para la esperanza en el etapismo dentro del sistema, que según los PCE-PCA nos abrirán el camino hacia la sociedad socialista. Las etapas de la izquierda en el capitalismo son rémoras, mientras que los partidos burgueses actúan a galope tendido, deshaciendo en cinco minutos todo lo que el pueblo ha podido conquistar en un siglo. Las dudas en la revolución y la fe en las bondades de un sistema cuya seña de identidad es la explotación y por tanto la corrupción, constituye un engaño monstruoso al pueblo, impidiéndole tener confianza en sus fuerzas, dejándolo a merced de la depredación de los feroces e inescrupulosos burgueses.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El verdadero rostro del estado español

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En el día de ayer, el Tribunal Constitucional del régimen suspendía cautelarmente el decreto de convocatoria de la Consulta del 9N en Catalunya, aprobado el pasado sábado por la Generalitat de Catalunya. Nuevamente, el Gobierno del Estado español no hace otra cosa que mostrar su esencia reaccionaria, negando al pueblo catalán cualquier posibilidad de expresar su voluntad como nación, poniendo de manifiesto su carácter netamente imperialista.

Este Estado de clase, montado sobre un régimen capitalista putrefacto que explota y depaupera a la clase obrera y clases populares, ni siquiera es capaz de tolerar una caricatura de decreto perfectamente asimilable por la legalidad burguesa que no representa otra cosa que una mera consulta de opinión no vinculante. Es tal el despotismo del Gobierno, que es capaz no sólo de negar el derecho a la autodeterminación de las naciones que conforman el actual Estado español, sino incluso de suspender una mera consulta popular.

Denunciamos esta nueva agresión del Gobierno del Estado contra el conjunto del pueblo trabajador catalán y nos comprometemos en la lucha por la realización de una consulta plenamente vinculante, esto es, por la defensa del derecho a la autodeterminación de Catalunya, a su separación política si así lo decidiera el pueblo catalán. Entendiendo la cuestión nacional como una parte más de problema general de la revolución proletaria y la lucha por el socialismo.

El PCOC hace un llamamiento a los trabajadores del resto de nacionalidades del Estado a fin de unir nuestras luchas en una sola, única garantía para derrocar a una misma clase dominante y a un mismo Estado burgués que nos explota y oprime, única salida para mandar al basurero de la historia tanto a aquellos que hurtan el derecho democrático a la autodeterminación de las naciones, como a aquellos que hacen de tal inalienable derecho una caricatura grotesca en defensa de sus intereses de clase.

¡Por una Catalunya y una España libres de reaccionarios, farsantes y parásitos!

¡Por la construcción de un solo Estado libre de explotación capitalista!

¡Viva el internacionalismo proletario!

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

 




La profundización de la crisis y la ‘nueva’ máscara del oportunismo que entusiasma a los traidores de siempre

Los hechos se suceden a una velocidad vertiginosa, toda vez que se agudizan las contradicciones imperialistas. Las medidas adoptadas por la burguesía para resolver la crisis lo que hacen es sentar las bases para desencadenar una crisis de orden superior a la que se pretende saldar.

La crisis de superproducción que estalló en 2008, y sobre la que los lacayos de los monopolios advertían que “había que cambiar al capitalismo”, afectó a la estructura del imperialismo: a la banca. Bancos y aseguradoras en los EEUU y en los países de la Unión Europea estaban quebrados. Los imperialistas, por un lado, crearon una burbuja inmobiliaria financiera provocada por la elevación de los precios de las acciones y del suelo que no se correspondía al valor de los mismos; burbuja aventada cuando gran parte del capital excedente en la economía – proveniente de las grandes plusvalías robadas a los trabajadores – es utilizado por los bancos para reventar al alza los precios del suelo, y la vivienda, que a la par alimentaba ficticiamente los balances y las acciones tanto de las empresas constructoras, como de los bancos, al alza pues todo se basaba en un desfase entre el valor y el precio hasta que, por la anarquía de la producción, saturan el mercado y la burbuja se pincha llevándose por delante todos aquéllos mastodontes empresariales – y bancarios – construidos sobre la estafa descrita. Por otro lado, la internacionalización y deslocalización de los monopolios han provocado progresivas salidas de capitales al exterior y destrucción de tejido empresarial, no sólo la fuga del trabajo y de la actividad empresarial del monopolio sino también la destrucción y debilitamiento de la pequeña y mediana empresa autóctona.

Ante esta coyuntura de robo, generación de paro y de codicia imperialista, unido a la debilidad del proletariado bajo dominio ideológico burgués, los capitalistas sin obstáculos aprovechan la crisis generada por ellos mismos, y su voracidad infame, para dar su salida de la siguiente manera:

1) Salvar a los bancos.

2) Concentración de los capitales y reestructuración bancaria.

3) Internacionalización de las empresas.

4) Reprimir y explotar cada vez más a los trabajadores. Recortes sociales

5) Guerras imperialistas.

El objetivo real no es más que el redistribuir todavía más la riqueza a favor de la burguesía, siendo la crisis económica – genuino producto capitalista – la mejor coartada para justificar este objetivo que es inherente a la burguesía y que está en la medula espinal del sistema capitalista de producción, máxime si éste se encuentra en la fase monopolista, como es la actual. Y para ello, la burguesía está obligada a incidir y multiplicar los factores que generan la crisis, entrando en una espiral que la conducen a ella, y a su sistema económico, a la muerte, si es que no está ya muerto; garantizando más crisis, más miseria y más destrucción.

A menos de un año de las elecciones municipales, y a un año de las elecciones generales, el Gobierno, el Partido Popular y los medios de comunicación de la burguesía – fundamentalmente los más reaccionarios – se afanan en mostrar que las medidas criminales adoptadas por el gobierno empiezan a dar frutos y esta campaña propagandística de repeticiones de mentiras se multiplicará y ampliará conforme nos vayamos aproximando a las elecciones. La realidad sin embargo muestra que las medidas adoptadas por el gobierno no sólo mantienen la crisis, sino que están cimentando una crisis de mayores dimensiones y más profunda.

Darle dineros a los bancos y a las empresas ha implicado que la quiebra de éstos también se haya trasladado al Estado, el cual está en quiebra como los mismos economistas capitalistas reconocen. Cuando Rajoy accedió al Gobierno, España tenía una deuda pública en torno al 60% de su PIB y una deuda privada (familias y, sobretodo, empresas) del 230%.

La política de Rajoy de recortes sociales, laborales y de libertades a los trabajadores y de regar con dinero público a los empresarios y banqueros, ha hecho que la deuda privada se sitúe en el 207% del PIB y que la deuda pública haya ascendido hasta prácticamente el 100% del PIB, en concreto el 98,2%, sobrepasando holgadamente el billón de euros, o lo que es lo mismo, el gobierno de Rajoy para servir a los empresarios y banqueros ha endeudado a todos los españoles a razón de 602 millones de euros diarios. En las filas de la burguesía, son cada vez más los economistas que hablan de la necesidad de hacerles quitas de un 20%-40% de las deudas a las empresas para poder hacer viable el sistema, de la salida del euro e, incluso, hablan de que es imposible que el estado no pueda hacer frente a la deuda pública que hoy tiene.

Los grandes bancos, internacionalizados, orientan la economía – al igual que antaño lo hicieron con el ladrillo – a la exportación de capitales al exterior para dirigir la economía de los monopolios en la conquista comercial de mercados exteriores así como a la transferencia de deuda al Estado, gracias a la política corrupta del BCE. Las grandes empresas, antaño públicas hoy privadas con capitales entremezclados extranjeros y españoles, así como las multinacionales extranjeras, se deslocalizan para llevarse las producciones a otros puntos del planeta donde los costes laborales sean menores, países que los imperialistas han decidido sumarlos a su cadena de explotación y donde los capitales exportados son mucho más productivos y con su presencia en estos países, además, adquieren un peso político en dichos lugares, esenciales para dominar política y económicamente el mundo. El resultado de dirigir la economía por estos derroteros implica la deslocalización de las grandes empresas y, con ella, el cierre de las pequeñas y medianas empresas auxiliares destruyéndose una enorme cantidad de tejido industrial y haciendo engordar las filas del paro. El gobierno de Rajoy apoyando esta política económica, que es la suya, a imagen y semejanza de los monopolios no sólo endeuda más al país sino que le resta capacidad económica productiva incrementando el gasto público y provocando una menor entrada de ingresos del Estado a través de impuestos y de la producción empresarial – que cae en picado – haciendo inviable no sólo al Estado y al sistema capitalista, sino empeorando las condiciones de vida de la mayoría trabajadora pues al negarle el trabajo se le niega sus fuentes de subsistencia. Pero además, los trabajadores al no tener empleo y disminuir sus ingresos dejan de consumir y, con ello, la demanda interna cae y, con ella, cae también la producción empresarial y, en consecuencia, se incrementa todavía más el desempleo. Al incrementarse el desempleo se depauperizan las condiciones económicas de los trabajadores en activo, depreciándose los salarios y con ellos todo lo que emana de las espaldas de los trabajadores, como las pensiones, la educación y la sanidad pública. Por más engaños vertidos por la Patronal, los medios de comunicación y el Gobierno respecto al remonte del empleo, que las cifras del paro del mes de agosto se han encargado de desmentir, la misma prensa burguesa reconoce que 2 millones de desempleados hoy jamás volverán a trabajar y los hechos dicen que en los primeros 7 meses de 2014 se han trabajado 28 millones de horas menos que el año anterior y las grandes empresas están haciendo acopio de maquinaria para incrementar la productividad y, con ella, necesitar menos trabajadores para ganar más, o lo que es lo mismo, el desempleo está muy lejos de reducirse sino todo lo contrario, pues la esencia del capitalismo no es el pleno empleo sino el mayor desempleo, sin protección social alguna, para que el grado de explotación sea máxima y, con ella, los beneficios económicos de la burguesía.

Ante este hecho la receta de los lacayos de los monopolios es hacer competitivo al país, para que sea fruta apetecida para la inversión de los monopolios en el estado español así como para los empresarios, y esto lo hacen incrementando el grado de explotación de los trabajadores con reformas laborales, recortando el gasto social y haciendo una política fiscal consistente en castigar impositivamente a las clases populares – que aportan más del 90% de los ingresos del Estado vía impuestos – a la par que les rebaja los impuestos a los burgueses y le redistribuyen en su favor la riqueza. Con la devaluación de la fuerza de trabajo, el Gobierno consideraba que mediante la exportación de mercancías producidas a un coste menor podría atenuar la quiebra del estado con una balanza comercial positiva, gracias entre otras cosas a la devaluación de los salarios, según el fondo de inversión buitre Bridgewater, en un 20%. La realidad es que esta balanza comercial, a pesar de la política criminal que el Gobierno está realizando contra los trabajadores, en lugar de ser positiva es bastante negativa – rompiendo las previsiones del Gobierno – duplicándose el déficit comercial en el primer semestre de 2014 con respecto a 2013, ascendiendo dicho déficit comercial a la cuantía de 11.882,4 millones de euros, y ello es explicable, entre otras cuestiones, a la profundización de la crisis económica en las mayores potencias europeas: Alemania, Francia e Italia.

A pesar de la propaganda feroz de la burguesía, la crisis se agranda, el sistema no se sostiene, las cuentas no le salen al gobierno porque el problema es el capitalismo putrefacto, que es inviable para la mayoría del mundo y de este país. El gobierno de la burguesía, y su estado, tiene en su ADN servir a la burguesía y enriquecerla y eso sólo puede ser a costa de la mayoría trabajadora. La crisis económica de superproducción se convirtió en crisis estructural – al dañarse de muerte la banca privada – y las medidas adoptadas por la burguesía para salvar al muerto, al capitalismo, lo que hace es incrementar la pobreza de la mayoría del pueblo y la desigualdad, generando un clima de indignación en el Pueblo y de rechazo contra las estructuras políticas y de los políticos al servicio del Capital, convirtiéndose la crisis económica en crisis política e institucional.

La esencia del capitalismo putrefacto es la explotación, el robo, el sojuzgamiento de los pueblos, el todo tiene un precio y todo se compra y todo se vende. El capitalismo en su fase putrefacta, y su estado, necesitan para el enriquecimiento de la clase dominante, la burguesía, la corrupción que es una parte minúscula de las plusvalías enormes acumuladas por la burguesía que destina en corromper a miembros de la pequeña burguesía, funcionarios y de la clase obrera (aristocracia obrera) con objeto de contener la respuesta del Pueblo explotado y poder, así, mantener el poder. El oportunismo y la corrupción son dos caras de una misma moneda: el parasitismo económico, que está en el ADN del imperialismo.

A la par que se deterioran las condiciones de vida del proletariado y de las capas pequeñas y medianas de la burguesía, que son tiradas a la ruina, salen a flote todas las heridas cerradas en falso, toda la basura. La cuestión nacional, por ejemplo, no resuelta por la dictadura de la burguesía, es sacada a relucir por las burguesías periféricas para explicarle a los trabajadores de sus pueblos, falsamente, el porqué de sus males sacando el chovinismo como elemento embrutecedor y divisor del pueblo, para así desviarlo de su misión histórica e impedir que vayan a la raíz del problema: El sistema capitalista. Las disputas entre burguesías, y la bancarrota del oportunismo como consecuencia de que sus mentiras son desenmascaradas por la marejada de la crisis, sacan a la palestra toda la corrupción producida a lo largo de todos estos años por la burguesía y aquéllos parásitos y traidores que han sido cómplices y artífices de las medidas que nos han traído hasta aquí: PSOE, PP, CIU, PNV, CCOO, UGT, IU, PCE, …, así como multitud de altos funcionarios.

En este escenario de quiebra económica y moral, que es a donde nos ha conducido el sistema capitalista a la clase obrera, la burguesía hace una labor política e ideológica enorme para continuar engañándolos e impedir que el proletariado salga del redil de la explotación asalariada, de que tome conciencia de lo que es y de la necesidad de acabar con este sistema. Por un lado, saca a relucir toda la corrupción de los oportunistas, de los políticos burgueses, de los salvapatrias, y de todo aquél que ha estado bajo su nómina de corrupción, que son todos pues la corrupción es la forma en que la burguesía se gana aliados entre los sometidos y sus enemigos de clase para que se conviertan en sus escudos, sus parapetos. Y los saca a pasear en los momentos de crisis, de agudización de sus contradicciones para que los realmente responsables de la situación, la burguesía y su corrompido sistema, pasen lo más desapercibidos posibles entre el pueblo. Con ello, además, la burguesía pretende engañar al obrero mostrándole que todo es corrupto porque la corrupción es inherente al ser humano, es su naturaleza, y por tanto todo el mundo se mueve por ello y, en consecuencia, arrastra al obrero a la desconfianza, al individualismo, al aislamiento, o lo que es lo mismo, a perpetuar el dominio y la dictadura de la burguesía.

Los males de la clase trabajadora – el paro, la precariedad, los desahucios, la explotación, la corrupción, la represión, la guerra, etcétera – hunden sus raíces en el sistema económico y en la superestructura que éste eleva, su estado. De hecho, todos aquéllos que tratan de mostrar a la clase trabajadora que el capitalismo puede ser más justo, más equilibrado, democrático o que el problema se puede solventar desde postulados socialdemócratas haciendo auditorias de la deuda y combatiendo la corrupción, pero que aceptan la propiedad privada de los medios de producción, de los bancos, el estado burgués, las estructuras imperialistas y las guerras de carroña no son más que títeres del sistema, testaferros de la burguesía y los mayores enemigos del Pueblo trabajador pues corrompen sus mentes, su ideología, condenándolo a la explotación imperialista.

El oportunismo, inoculado y financiado por la burguesía, destruyó al movimiento comunista internacional y lanzó al proletariado mundial a la mayor explotación jamás conocida en la historia de la humanidad. El eurocomunismo, que con ferocidad atacaba al marxismo-leninismo y mostraba a los trabajadores en la democracia burguesa, y su profundización, el camino hacia el socialismo con rostro humano, hoy está entusiasmado con las nuevas criaturas engendradas por el capitalismo monopolista para alejar a los trabajadores de su única vía de liberación real: El Socialismo. Elocuente fueron las palabras de Gerardo Iglesias, el delfín de Carrillo, en una entrevista al periódico Público el pasado 3 de agosto donde estaba entusiasmado con la aparición de PODEMOS pues significaba “un puñetazo en el estómago del sistema bipartidista (….) es importantísimo que Podemos se consolide. Esa fuerza no se crea en un despacho entre cuatro personas, sino que emerge del flujo social ” advirtiendo que “Ya no sirven parches: necesitamos la apertura de un proceso constituyente”. Como siempre, estos corruptos oportunistas, engañando a los trabajadores para perpetuar la dictadura de la burguesía y el sistema económico explotador del que emana toda la superestructura pues, como se aprecia, el capitalismo putrefacto y la propiedad privada sobre los medios de producción por parte de la burguesía no se cuestionan, sino que se reconocen y son sacrosantos.

La Historia demuestra que la profundización de la democracia burguesa no desemboca en el socialismo sino en el desarrollo del imperialismo y, en consecuencia, en la configuración de un estado burgués cada vez más reaccionario, autoritario, que abandona progresivamente la democracia burguesa para adoptar posiciones fascistas y, también, demostró cuan servil y útil fue el eurocomunismo, el marxismo-occidental, el pensamiento de la Escuela de Frankfurt y el neocomunismo para el imperialismo y lo nocivos que han sido para el proletariado. PODEMOS es la nueva criatura engendrada y parida por los monopolios para engañar al Pueblo Trabajador mientras recomponen su caduca democracia burguesa. La burguesía ha actuado políticamente para encauzar la frustración de los trabajadores, ante los efectos de sus medidas para resolver la crisis, por caminos que no desborden, ni cuestionen, y que mantengan incólumes la base económica así como la hegemonía ideológica de la burguesía. Ello lo ha hecho corrompiendo económicamente con puertas giratorias, con préstamos y donaciones a los partidos y condonaciones de deudas, comprando a sindicatos (CCOO-UGT) o poniendo a disposición los medios de comunicación a toda una amalgama de oportunistas pequeñoburgueses, trotskistas, delfines de Fraga y demás basura anticomunista para que desde el interior del Estado – a través de funcionarios docentes y una intelectualidad desclasada y antimarxista – absorban la indignación del Pueblo y la canalicen a través de este engendro; es la nueva izquierda diseñada por Lara Bosch (La Sexta) y por Berlusconi (Cuatro) que venera la democracia burguesa, la individualidad, la negación de la lucha de clases, la aceptación y participación en la UE, la defensa de las guerras imperialistas como evidencian opiniones de sus dirigentes destacados ante lo acontecido en Ucrania, etcétera. El 15M, primero, y PODEMOS como continuidad de éste llevando el movimiento “indignado” a las instituciones burguesas, es la recomposición a la griega de la democracia burguesa, pretende ser una SYRIZA a la española que haga que gane tiempo la burguesía, que desvíe todavía más a los trabajadores y a los explotados de su emancipación, del socialismo.

Lenin desenmascara a los títeres oportunistas en todas las versiones, desde PODEMOS a los nacionalistas de ‘izquierda’, como se comprueba en la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo cuando señala “El imperialismo moderno (del siglo XX) ha creado una situación privilegiada, monopolista, a favor de algunos países adelantados, y sobre este terreno ha surgido (…) ese tipo de jefes-traidores, oportunistas, socialchovinistas, que defienden los intereses de su corporación, de su reducida capa de aristocracia obrera. Estos partidos oportunistas se han separado de las “masas”, es decir, de los sectores más vastos de trabajadores, de su mayoría, de los obreros retribuidos. La victoria del proletariado revolucionario es imposible sin luchar contra este mal, sin desenmascarar, poner en la picota y expulsar a los jefes oportunistas socialtraidores. (…) Pero llegar con este pretexto a contraponer, en términos generales, la dictadura de las masas a la dictadura de los jefes es un absurdo ridículo y una necedad. Lo más divertido es que, de hecho, en lugar de los antiguos jefes que se atienen a ideas comunes sobre las cosas simples, se destaca (encubriéndolo con la consigna de “abajo los jefes”) a jefes nuevos que dicen soberanas tonterías y disparates. Tales son, en Alemania, Lauffenberg, Wolfheim, Horner, Carlos Schroeder, Federico Wendell y Carlos Erler. Las tentativas de este último de “profundizar” en la cuestión y proclamar en general la inutilidad y el “carácter burgués” de los partidos políticos representan tales columnas de Hércules de la estupidez que le dejan a uno estupefacto ¡Cuán cierto es que de un pequeño error puede hacerse siempre uno monstruosamente grande, si se insiste en él, si se profundiza para encontrarle justificación y si se intenta “llevarlo hasta el fin”! ”. Cambiando algunas palabras, como por ejemplo jefes por casta, la fotografía es plenamente vigente hoy, pero esta repetición es todavía más burguesa – aunque igual de falsa por parte de los actores – pues en la época del texto de Lenin se hablaban de clases sociales, de vilipendiar de palabra – que no de hecho – a la burguesía, hoy ésta les tiene comido el cerebro a los nuevos jefes y jefecillos de tal modo que bajo el manto de ciudadanía lo cubren todo y, de paso, tratan de hacer desaparecer la lucha de clases con lo que, los oportunistas de hoy, están todavía más corrompidos ideológicamente y más vendidos aún a la ideología burguesa que los oportunistas de antaño. Lenin ahí habla de Carlos Erler, que escribió en 1920 un artículo titulado “La disolución del Partido” en el órgano de expresión de los comunistas “de izquierda” en el que señalaba “La clase obrera puede destruir el Estado burgués sin aniquilar la democracia burguesa, y no puede aniquilar la democracia burguesa sin destruir los partidos”, apelando a la disolución del Partido Comunista de Alemania (espartaquistas), partido del cual se escindieron en 1919. Como se comprueba, el discurso de los Gerardos y Pablos Iglesias y demás voceros de la confluencia de la ciudadanía amantes de iniciativas ciudadanas por encima de los partidos políticos, arcaicos, desde la horizontalidad, el individualismo y la desorganización, y se acentúan en épocas de crisis abiertas del imperialismo. Pero los Gerardos y Pablos Iglesias actuales, a diferencia de los oportunistas de antaño, ni tan siquiera se les pasa por la cabeza aniquilar la democracia burguesa, sino todo lo contrario, fortalecerla engañando a los obreros. Lenin, sobre este posicionamiento les llamaba por su nombre “Negar la necesidad del partidismo y de la disciplina de partido: he ahí el resultado a que ha llegado la oposición. Y esto equivale a desarmar por completo al proletariado en provecho de la burguesía. Equivale precisamente a la dispersión, la inestabilidad, la incapacidad para dominarse, para unirse, para actuar de manera organizada, defectos típicamente pequeñoburgueses, que, de ser indulgentes con ellos, causan de modo inevitable la ruina de todo movimiento revolucionario del proletariado. ”. PODEMOS, como versión más novedosa del oportunismo político, creado y amamantado por los pechos de la burguesía, desembocará en un partido político de tipo burgués, donde los círculos es la denominación de moda de las agrupaciones, donde el rojo del PCE de Carrillo se tiñe de morado cardenalicio de los Monedero, Iglesias, Alba Rico, Verstrynge y demás camarilla de trotskistas, pequeñoburgueses y demás calaña anticomunista y antiobrera. Su misión no es otra que perpetuar el capitalismo y son conscientes que, para ello, en la época de la crisis política y económica del imperialismo es necesario extirpar el discurso de clase y satanizar la estructura y lucha partidaria para impedir que la salida del obrero sea la lucha por el socialismo y la aproximación al instrumento sublime de la lucha ideológica del proletariado: El Partido Leninista, que, como decía Lenin “equivale a desarmar por completo al proletariado en provecho de la burguesía”.

Carlos Marx, en su carta a Weydemeyer, sintetiza el camino de la emancipación del proletariado “Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1o) que la existencia de clase sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2o) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3o) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases…” y caracteriza ese camino emancipador, el socialismo o comunismo inmaduro, en su Crítica al Programa de Gotha así “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media un período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”.

La historia demuestra que la emancipación de los explotados, y que el fin de la explotación, sólo puede venir de la mano del Socialismo, como etapa previa al comunismo, donde el proletariado tiene que imponer su dictadura para ir extinguiendo las clases sociales. Así mismo, la historia también nos ha enseñado que este camino no es lineal sino que puede sufrir pasos hacia atrás y restauraciones completas del imperialismo. Pero esto ya fue advertido por Lenin, en referencia al pensamiento pequeñoburgués, cuando señalaba sobre el mismo “cercan al proletariado por todas partes de elemento pequeñoburgués, lo impregnan de este elemento, lo corrompen con él, provocan constantemente en el seno del proletariado recaídas de pusilanimidad pequeñoburguesa, de atomización, de individualismo, de oscilaciones entre la exaltación y el abatimiento. Para hacer frente a eso, para permitir que el proletariado ejerza acertada, eficaz y victoriosamente su función organizadora (que es su función principal), son necesarias una centralización y una disciplina severísimas en el partido político del proletariado. La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que haya honrado dentro de la clase, sin un partido que sepa pulsar el estado de ánimo de las masas e influir sobre él es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha. Es mil veces más fácil vencer a la gran burguesía centralizada que “vencer” a millones y millones de pequeños patronos, los cuales, con su labor corruptora invisible, inaprensible, cotidiana, producen los mismos resultados que necesita la burguesía, que determinan la restauración de ésta. Quien debilita, por poco que sea, la disciplina férrea del partido del proletariado (sobre todo en la época de su dictadura), ayuda de hecho a la burguesía contra el proletariado.”

La única salida que el proletariado tiene es acabar con todo el régimen burgués, es acabar con la propiedad privada de los medios de producción, es el Socialismo y es la imposición de la dictadura de la mayoría, del proletariado. Pero todo ello es inviable sin el desarrollo del Partido que es su arma que le guía y orienta en la lucha de clases, que le refleja a éste su misión histórica y que dirige la lucha ideológica del proletariado y, como decíamos en nuestro documento “Los supersabios y el Partido Leninista” allá por octubre de 2008, “es la respuesta coherente a la lucha de clases, pues está ideado para contrarrestar las estructuras institucionales burguesas y tiene por cuenta el proceso natural que rige para la toma de conciencia en el proletariado, cerrando las puertas al capricho, a la espontaneidad y a la anarquía”.

Sin el desarrollo del Partido no habrá emancipación de ninguna de las maneras posibles, por eso la burguesía y sus siervos hacen todo lo posible y lo imposible por crear instrumentos ciegos y falsos para corromper ideológicamente y engañar al proletariado – como PODEMOS – y para alejar a los trabajadores de su Partido y del marxismo-leninismo. La profundización de la democracia burguesa sólo traerá a los trabajadores más miseria, más explotación, más sufrimiento pues los trabajadores no tenemos otra salida que acabar con este sistema y su Constitución que le da carta de legalidad y ello sólo es posible desde la unidad y la organización como clase para luchar contra los imperialistas, por la destrucción del capitalismo y por la consecución del Socialismo. Para ello, es fundamental construir el órgano o instrumento para que el Pueblo pueda intervenir en la vida política y crear su poder, el Poder del Pueblo Trabajador. Este instrumento es el Frente Único del Pueblo.

Ningún partido financiado por la oligarquía financiera, ni ningún tertuliano de los medios de comunicación de masas en manos de los monopolios atentará contra aquél que le financia y le dota de medios para corromper a las masas ideológicamente con objeto de perpetuar este sistema de explotación capitalista. Sólo el proletariado, que sufre la explotación descarnada es quien puede romper las cadenas de este sistema criminal que nos somete y que nos niega el presente y el futuro, y romper las cadenas no es otra cosa que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales. El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores más conscientes del estado español, y que se reivindiquen como comunistas, a organizarse en el PCOE y, también hacemos un llamamiento a la clase obrera a la unidad para acabar con el capitalismo, que es la raíz de todos los males que nos afectan, y para ello es esencial organizar el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, o lo que es lo mismo, desarrollar los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, FORTALEZCAMOS EL PCOE, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IX pleno del comité central para la celebración del xv congreso del Partido Comunista Obrero Español

El PLENO DEL COMITÉ CENTRAL acuerda celebrar en la ciudad de Sevilla el XV Congreso del Partido Comunista Obrero Español el próximo 14 de marzo de 2015 y decide que los miembros del Comité Ejecutivo se constituyan en la Comisión de Organización del Congreso que tendrán la misión de redactar las tesis y de llevar a cabo todas las medidas precisas en los ámbitos de la propaganda y del desarrollo interno del evento.




Resolución del IX pleno del comité central ante la consulta del 9 de noviembre

El Partido Comunista Obrero Español ha defendido siempre el derecho a la autodeterminación, incluida la independencia política si así lo deciden las naciones que conforman el actual estado español. 

En esta dirección el PLENO DEL COMITÉ CENTRAL celebrado en Mairena del Alcor los días 20 y 21 de septiembre de 2014 ha abordado la situación de Cataluña derivada del propósito del Gobierno Autonómico de celebrar el próximo día 9 de noviembre una consulta no vinculante para que el pueblo se pronuncie si quiere un estado independiente para Cataluña. 

La no vinculación de los resultados de la consulta es una prueba irrefutable de que el fin que persigue el gobierno catalán no es que se cumpla el derecho a la autodeterminación, incuestionable para el PCOE, por el contrario, todo el proceso previo a la consulta no es más que una treta para demostrar al gobierno del Estado su fuerza y su capacidad de movilización al objeto de que la gran burguesía catalana arranque mayores beneficios económicos y políticos del Estado.

No obstante, en este mismo proceso se ha puesto de manifiesto el carácter despótico del gobierno del Estado al negar al pueblo catalán la posibilidad de expresar su voluntad. Actitud propia de un estado imperialista que hurta la libertad a otra nación. 

En su virtud, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), fiel defensor de las libertades y derechos de los pueblos que les permita ser dueños de su destino, se posiciona a favor de que se celebre la consulta y luchará para que ésta sea vinculante en el supuesto en que el pueblo catalán opte por la instauración de su propio estado.

Al mismo tiempo, el PCOE inspirándose en el internacionalismo proletario, tiende su mano a los trabajadores catalanes para que juntos caminemos hasta derrocar a nuestras burguesías, única vía para estrechar nuestros lazos fraternales bajo los principios del Socialismo Científico que nos conducirán a la constitución de un solo estado libre de la explotación capitalista.