1

Una salida burguesa más

Emilio Pizocaro, periodista y últimamente prolífero autor de escritos mesiánicos, acaba de publicar en Rebelión un nuevo alegato en favor de la revolución democrática, que titula “¿Que está haciendo la izquierda mientras la derecha prepara el cambio cosmético del régimen?”. En él nos alerta, una vez más, sobre la trama que el poder económico del régimen está urdiendo con el objetivo de dar un lavado de cara al sistema político, que tiene por misión restituir la credibilidad del capitalismo, muy deteriorada por la corrupción generalizada.

 Pizocaro nos tiene acostumbrados en sus artículos a contradicciones e incomprensiones, producto de una debilidad ideológica manifiesta, por tanto, de no comprender la psicología de las masas. Al tiempo que recuerda con qué facilidad se aprovecha el imperialismo de las rebeliones árabes, propugna prestar atención a movimientos como el 15M, El Constituyente, -al que pertenece-, El SAT, el 25-S etc. Con lo cual su pronunciamiento sobre la capacidad del imperialismo para irrumpir y distorsionar los movimientos “revolucionarios” pasa a mejor vida, a ser una simple anécdota sin consecuencia alguna y sin que merezca una reflexión en línea a escudriñar en las causas de las debilidades de estas rebeliones. Es evidente, que el imperialismo maneja los movimientos, porque estos carecen de ideología de clase, de estructuras orgánicas disciplinadas y cuyos objetivos no están definidos o no se proponen romper con el capitalismo. Los imperialistas solo tienen que infiltrarse, hurgar en sus carencias, en este caso, en la religión, a la par que modifican su lenguaje para dirigir esa rebelión desnortada.

No podemos olvidar, de ninguna de las maneras, que lo que pretende es “regenerar” y no cambiar el sistema, para ello, aplaude cuanto dice el filósofo Juan Ramón Capella; “No sólo hay que jubilar o poner a la sombra al personal político incapaz que ha venido gobernando el sistema: hay que abrir paso a gentes nuevas no infectadas por la corrupción. Hay que ingeniar un sistema político que quede en manos del pueblo. Que éste pueda controlar y que cuente con mecanismos sólidos de exigencia de responsabilidades”.

A nuestro Mesías, le importa más bien poco la existencia del burgués que roba la plusvalía al trabajador, lo que persigue es que los políticos que legalizan tal corrupción, sean políticos como mandan los “cánones” y no unos corruptos que roban al pueblo o que miran hacia otro lado cuando el PP impone reformas y recortes antipopulares. No, no se trata de una revolución socialista: “No hay soluciones de parche a la crisis del sistema, se requieren soluciones de fondo y esta solucion se llama proceso constituyente, o si queréis, mas claro aún, el horizonte que debemos proponer a los colectivos ciudadanos es una revolución democrática QUE REGENERE TODOS LOS PODERES, TANTO ECONÓMICOS, POLÍTICOS COMO SOCIALES”. – Emilio Pizocaro, “Después del 29 de Marzo ¿Qué?”

El análisis que hace de la izquierda parlamentaria es acertado, al menos en el último articulo, porque en anteriores incluso sugiere a ésta un cambio “profundo”, por lo que al final no está demasiado claro si en su pensamiento aún le ofrece cierto margen de recuperación. Pero, suponiendo que su crítica se radicalice y concluya con la imposibilidad de la regeneración de los PSOE e IU., si lo hace es porque en su opinión la actualización de las formas de luchas y de los objetivos, consiste en rendir culto a la espontaneidad, a la auto-organización horizontal, a la revolución desde la base etc., que constituyen las fuerzas motrices de las revoluciones del siglo XXI, las cuales niegan a la clase obrera su carácter de sujeto revolucionario, para otorgárselo a una masa amorfa.

Decía en  “¿Necesitamos una política para una revolución democrática?” -La verdadera refundación de la izquierda está en la persistencia de las movilizaciones populares que se auto-organizan al margen de los aparatos políticos . Lo más probable es que tras estas movilizaciones germine una política de rebelión popular que logre articular un proyecto de revolución democrática y social-

Al examinar la historia, nos damos cuenta que no hay nada de novedoso ni de revolucionario en sus propuestas. Siguiendo la moda actual, implantada por el pensamiento metafísico burgués, él atribuye al magnetismo del siglo XXI las innovaciones en la lucha social. Así, hace más de un siglo Anton Pannekoek libraba sus batallas teóricas por imponer en el ambiente revolucionario su organización horizontal. El lejano soviet como la cercana CC.OO, uno a nivel popular y la otra en el seno de las clases trabajadoras, en sus inicios, se dotaron de formas de organizaciones autóctonas. Pero, hasta el día de la hoy la historia ha estado sujeta a las leyes de la dialéctica. El salto cualitativo de un régimen de producción a otro, se produce por la lucha de contrarios antagónicos, es decir, entre clases sociales que se repelen, como es la clase burguesa y la clase obrera. El alumbramiento de un nuevo sistema lo tiene que protagonizar la clase que niega a la que está en el poder, por consiguiente, la lucha de base se encuentra en los centros de trabajo a la que se ha de unir los movimientos populares y no lo contrario. Hoy como mañana, la producción de los bienes materiales correrán a cargo de los trabajadores. difícilmente podemos imaginar una sociedad nueva en la que los trabajadores tendrán el deber de producir, y sin embargo; los dirigentes de esa sociedad serán masas amorfas, desclasadas, que desdeñan las organizaciones que se dan los trabajadores.

El problema es que Emilio Pizocaro no se pronuncia a favor de la lucha de clases, probablemente piense que es un concepto trasnochado. Aún así, no nos explica cuales son las razones por las que la clase obrera ha dejado de ser el sujeto revolucionario y cuándo y cómo entregó el testigo a no se sabe quienes.

Pero ¿contra quién o quiénes nos propone que luchemos? En definitiva, contra la corrupción. Más ésta no se produce porque el hombre la lleve en sus genes, o por la existencia de partidos, o es debido al sistema político, la causa de la corrupción es el capitalismo, que basado en la propiedad privada sobre los medios de producción, genera desigualdades, avaricias, abusos, todas ellas manifestaciones de la CORRUPCIÓN con mayúsculas: el modo de producción burgués basado en la explotación de los trabajadores. Es un error y gravísimo luchar contra el efecto -la corrupción- y dejar intacta la causa, el sistema de producción. Algo que a la postre redundará en beneficio de la burguesía y entorpecerá el verdadero proceso revolucionario.

En efecto, no hay solución a ninguno de los problemas que plantea Pizocaro, si no se va contra las estructuras económicas capitalistas y se le opone su negación: el socialismo, de lo contrario, cualquier lavado de cara, no servirá para detener los nuevos brotes de corrupción que serán cada vez más horrendos.

La crisis actual está sirviendo de rampa de lanzamiento a las empresas imperialistas españolas, capacitándolas para dirimir sus diferencias contra el avance de los países que componen el BRIC. La Reforma Laboral, permite al gran capital español obtener el producto barato y la capitalización necesaria para mantener mercados internacionales en peligro de perder e invadir otros nuevos. Es una lucha inter-imperialista, a la que no son indiferentes los pueblos de los países imperialistas como el español.

También la crisis facilita a los ejércitos imperiales desarrollar sus capacidades militares por medio de guerras de rapiñas, que les obliga a incrementar sus mortíferos y criminales arsenales. Así como perfeccionar los métodos represivos de las policias. La Reforma Laboral, pone al descubierto la corrupción de la judicatura: despidos, desahucios… Las instituciones, más que nunca exteriorizan su propensión clasista, hasta la corrupción más repugnante: Parlamento, ayuntamientos…

¿A una organización de este calibre, disciplinada, capaz de utilizar la cárcel y el crimen masivo sin ningún tipo de remordimiento, pretende Pizocaro oponer resistencia y vencerlas, con la organización horizontal? Recordemos que el 15M, la supuesta organización horizontal, mas “original” de la historia del movimiento popular de nuestro país, supuso en la práctica la consagración de una nueva forma de hacer, mezcla de anarquía y burocracia. Las asambleas del 15M en muchos lugares del país, no eran democráticas, curiosamente tenían un programa antes de nacer y todas las propuestas que superaban ese programa, después de tener que plantear una gran batalla con aquellos que introducían el programa concebido y redactado por una dirección oculta, ajena a las asambleas, eran boicoteadas, se perdían en el camino entre las llamadas asambleas de base y las “asambleas” centrales. Y es que la horizontalidad y su dirección básica eventual no facilitaban ningún control por parte de los asambleístas de base.

Con este tipo de organización no vamos a vencer al capitalismo español y europeo, pues de eso se trata. Pero, Pizocaro engaña, no habla claro sobre el imperialismo, de la dependencia del sistema español al europeo y pretende llevar al pueblo, sin dirección científica al matadero y tan solo para cambiar el talante de los políticos parlamentarios.

Lo que quizás no sepa Pizocaro es que la burguesía ante la necesidad de un cambio, cree oportuno ceder ante movimientos que no atentan ni a su poder político y menos aún al económico y está dispuesta, a aceptar sobre el papel que todo lo soporta, cambios que sofoquen a las “masas horizontales”, pues este es el objetivo que éstas se plantean.

Mientras tanto, la realidad nos lleva a una clase obrera arrinconada en sus lugares de trabajo, en donde el terror la hace presa del miedo. Para comenzar una revolución seria, es de vital importancia, que la clase obrera entre en acción desde donde mas le duele al capital, en los centros de trabajo. Empero, es incuestionable, que la psicología de derrota que la abate en estos momentos, es un freno absoluto. Se impone pues, la toma de conciencia de los trabajadores del porqué de su derrota, para tomar aliento. Solo con el conocimiento de causa, con la libertad de conciencia, estarán en condiciones los trabajadores de recuperar su calidad de sujeto revolucionario.

El problema es que ni los movimientos espontáneos auto-organizados horizontalmente, están capacitados para tal misión, ni los culpables de sus desdichas, los partidos políticos parlamentarios, mal llamados de izquierdas, ni los sindicatos, tienen la fuerza moral, tampoco reflexiva para explicarles a los trabajadores, que son ellos por su traición los que les han llevado a la derrota, pura utopía, en ambos casos.

Esto será y es obra de un Partido Comunista armado con la doctrina del marxismo-leninismo, única que ha demostrado en la práctica y en la teoría que el capitalismo es vencible y la única que ha tenido al régimen burgués entre las cuerdas. Y la historia que se muestra inapelable, nos enseña, que durante el periodo de quiebra del movimiento comunista, no ha habido ninguna ideología que la haya sustituido en la dirección de los procesos revolucionarios de verdad. Porque la humanidad en el capitalismo, no ha creado todavía, ni podrá hacerlo jamás, más que dos ideologías, las que representan los intereses de las dos clases principales del sistema capitalista, la clase burguesa y la clase obrera y todo lo que sea rebajar la ideología obrera significa fortalecer y defender a la ideología burguesa.

En pos de esta realidad histórica, el PCOE, que ha conocido muy de cerca muchos de los movimientos preferidos por Pizocaro, se ha propuesto y está llevando a cabo una labor propagandista para explicar a los trabajadores las causas de su situación, a la par que acomete la labor de promover en los pueblos y barrios donde tenemos militantes, asambleas populares, al objeto de configurar el FRENTE UNICO DEL PUEBLO, que se dote de un programa revolucionario de acuerdo con las necesidades de la sociedad moderna, o sea un programa para la democracia obrera cuyo nombre científico es LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.

 

COMISION IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Abandonar el barco fue un error: las renuncias al marxismo tras la caída del campo socialista y la vigencia actual del marxismo-leninismo

Es hora de hacer un pequeño paréntesis reflexivo y recordar a tantos camaradas que asqueados por las traiciones de los dirigentes renunciaron al marxismo y, especialmente, a quienes sintieron desvanecer su confianza en la ideología obrera tras la caida de la URSS y del campo del socialismo. Algunos fueron camaradas intrépidos, fértiles en su entrega, víctimas de la represión burguesa, pues mientras los reformistas convivían plácidamente con los enemigos de la clase obrera al calor de un falso bienestar “conseguido”, ellos fueron expulsados de los sindicatos y despedidos de sus empresas. Fueron también, otros camaradas, limitados para una actividad total, y que a pesar de sus circunstancias, pusieron lo mejor de lo que tenían a disposición de su partido y de la causa obrera. Camaradas todos, que lamentablemente hoy, se hallan recluídos en sus hogares sin querer saber nada, pero llenos de inquietudes reprimidas.

 

Nadie puede discutir que fueron momentos delicados para la conciencia revolucionaria. El imperialismo, animado por su victoriosa posición, redobló sus esfuerzos y se armó de argumentos con la presunción de asestar el golpe mortal al marxismo. Entonces aparecieron miles de libros, ensayos, más toda clase de artículos para demostrar que con la caída de la URSS, el marxismo había fracasado. Los circulos propagandísticos burgueses extendieron sus tentáculos atrapando con ellos a una pléyade de profesionales de la información, a la par que conquistaban las conciencias mal nutridas de falsos actualizadores de la revolución socialista, que hicieron suyas propuestas que reflejaban las influencias de la propaganda imperialista. Bajo sus efectos surgieron formas de organizaciones desvinculadas del movimiento obrero y comunista, pequeñísimas fracciones de la sociedad, desclasadas y sin ideología, que los supersabios, léase intelectuales prostituidos, elevaron a la categoria de sujeto revolucionario, negando a la clase obrera su misión histórica. Todo estaba concebido para infundir entre los trabajadores el desaliento y la malformación de su conciencia de clase.

Con estos parámetros bien delineados, que se mostraban realistas e infranqueables, los sumisos sindicatos, los políticos traidores de la mal denominada “izquierda”parlamentaria, juntos con los capitalistas, lograron crear un ambiente hostil a todo cuanto era y representaba la ideología marxista. Pese a ello, el marxismo como ciencia que es, permaneció incólume, a sabiendas de que las mentiras tienen las patas muy cortas. Los análisis de Marx, Engels, Lenin y Stalin, que habían permanecido ocultos por la confabulación antiobrera, brotaron de nuevos impetuosos, estimulados por una crisis, tan honda y perversa, que por sí misma se encargó de restaurar la credibilidad de la filosofía marxista, la única capaz de señalar con matemática precisión la causa de la crisis y sus consecuencias.

Gracias al marxismo, hoy podemos mirar con optimismo el pasado. Las experiencias de la URSS y del campo del socialismo ya no son motivos para el desaliento, por el contrario, sus éxitos y sus errores constituyen un maravilloso acicate para retomar el camino revolucionario con la lección bien aprendida, a la vez que nos coloca en la mejor situación para conjugar el pasado con el presente y así construir el futuro que será labrado no sin escollos, pero con la certeza de que ya nunca más incurriremos en fallos que pongan en peligro la integridad de la nueva sociedad.

Ningún partido, ningún colectivo fraccional promocionados por la propaganda y el dinero imperialista, ninguna organización espontánea e indisciplinada, ninguna teoría parida artificialmente, ha demostrado, desde la desaparición de la URSS, tener capacidad para afrontar el reto del devenir que pasa por encima de los deseos de los enemigos de la clase obrera. Todos ellos han quedado como son: COMO UNOS TRAIDORES INDESEABLES.

Hoy podemos asegurar que, si el capitalismo europeo, especialmente el español, impone su ley, es como consecuencia de que no existe aún un Partido Comunista con la suficiente fuerza para cambiar el rumbo de los acontecimientos, debido a todo lo que venimos exponiendo. Ellos lo hicieron bien hasta cierto punto, pues sabían que más temprano que tarde, sus falsedades quedarían al descubierto, y el marxismo volvería a imponerse, pues no ha habido ninguna teoría, excepto la marxista, capaz de explicar el desenvolvimiento de la producción burguesa y sus consecuencias; pero para ese momento esperaban, como así ha sucedido, tener a los trabajadores aprisionados por el terror de los empresarios y bajo las férula del reformismo.

Para sacar a la clase obrera del oscurantismo, para encarar las nuevas batallas, es preciso reunir todas las fuerzas sanas, entre ellas a vosotros camaradas de ayer, que fuisteis parte y base de este presente y del futuro que aspiramos. Vuestro Partido, EL PCOE, os acogerá en aras de fortalecer el arma que reclama la clase obrera para recobrar su aliento, su razón de ser, y marchar juntos con la firmeza y el calor que nos avienta el marxismo-leninismo.

¡ POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA !

¡ FORTALEZCAMOS EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) !

 




Charla Coloquio: “Ante la gran derrota de la clase obrera”

SÁBADO 6 DE ABRIL 10:30 HORAS

CENTRO CÍVICO HOGAR SAN FERNANDOC/DON FADRIQUE 57 (JUNTO A PARLAMENTO ANDALUZ)

Organiza:Célula José Stalin del PCOE de Sevilla

Texto de introducción:

Digámoslo alto y claro, sin tapujos. La situación actual es de una gran derrota histórica para la clase obrera en todos los sentidos. Seis millones de parados y aumentando, desaparición total de todas las migajas que la burguesía tuvo que ceder a los trabajadores en forma de concesiones(el mal llamado estado del bienestar), salarios de hambre y miseria, para crónico, desahucios, suicidios, psicología del miedo en los centros de trabajo, tendencia a la reacción, hegemonía ideológica burguesa… podríamos llenar enciclopedias con la negativa situación actual de la clase obrera en España.

 

Pero daremos algunas cifras que nos muestran como la democracia burguesa y sus partidos, títeres del Capital, desarrollan la labor de que el rico sea cada vez más rico a costa del incremento de la pobreza y del número de pobres.

El periódico reaccionario El Mundo señalaba el pasado 22 de diciembre que “los adinerados españoles son un 8,4% más ricos que en 2011; las 100 mayores fortunas de la Bolsa suman 78.518 millones de euros, un 24% más y los 10 primeros de la lista acaparan el 75% del dinero en el parqué”.

“En apenas doce meses, el patrimonio del patrón de Inditex en Bolsa ha crecido un 64% (39.150 millones), y si se le añaden las decenas de edificios que posee, se eleva a los 43.000 millones. Su fortuna equivale a la suma de los 99 restantes ricos de la Bolsa (…)

El fundador de Mercadona y su esposa, Hortensia Herrero, encabezan la relación de las fortunas que no cotizan en Bolsa, con más de 6.000 millones de euros(…)

En España hay 2.977 sicavs, que en septiembre sumaban 22.871 millones de euros, un dinero que solo produce más dinero para sus propietarios.”

 “Los 100 personajes más ricos del planeta ganaron 241.000 millones de dólares en 2012, lo que equivale a 183.000 millones de euros. ¿Qué representa esta cifra? Pues más de lo que España gasta en pensiones, desempleo, sanidad y prestaciones sociales en un año”

Mientras PP   y PSOE han realizado leyes con las que los monopolios pagan, a lo sumo, el 1,74% de impuestos; mediante las fórmulas de Empresa patrimonal o de SICAV, que a lo sumo pagan el 1%, han hecho leyes para que los obreros paguen impuestos hasta por respirar. Un ejemplo de lo que hablamos es el de Emilio Botín, Presidente del Banco Santander, participa con los 250 millones € invertidos en la SICAV Cartera Inmobiliaria, donde ganó 25 millones de € en 2009, por los que pagó solo 144.000 en impuestos (no llegó ni al 1% establecido por la ley).

Y mientras los ricos son cada día más ricos gracias a la democracia burguesa y las  leyes realizadas por sus partidos e instituciones, las leyes realizadas contra los obreros llevan a los trabajadores a la siguiente realidad:

·        Seis millones de parados.

·        Una tasa de paro juvenil del 56,6%.

·        Recortes en sanidad y educación.

·        Reducción de la prestación por desempleo.

·        Un millón 800 mil hogares obreros sin ingreso alguno.

·        Según la farmacéutica Pfizer, el 40% de los españoles sufre estress y ansiedad. Según la farmacéutica IMHealth en España ha crecido el consumo de ansiolíticos en el último un 10% pasando de 30 a 33 millones de unidades al año. El coste anual a la salud pública por depresión se sitúa en 745 millones de euros.

·        En España se suicidan 3.285 trabajadores por año, 9 cada día, y lo intentan 87.600, o lo que es lo mismo 240 al día.

·        Inmolación de trabajadores que les van a desahuciar.

·        180.000 desahucios en 2012, a razón de 494 diarios.

·        El  30,6% de menores de edad están expuestos a riesgo de pobreza extrema y de exclusión social en España.

·        Pensionazo que hace que se incremente la edad de jubilación y disminuyan las pensiones.

·        Uno de cada tres ancianos mantiene a sus hijos con sus pensiones.

·        Pensiones de miseria: La pensión media del sistema está en 784,64 euros/mes.  El 29% de las pensiones están por debajo de los 600 euros/mes, y el 81,86% de las jubilaciones están por debajo de los 1.000 euros/mes.

·        Tasa de pobreza del 21,8% de la población en España.

Como se puede comprobar, la democracia burguesa lleva a los trabajadores a la muerte. A esto habría que añadirle las reformas laborales realizadas por los sucesivos gobiernos socialistas y populares que ha significado una fórmula para abaratar el despido y potenciarlo, en los 8 primeros meses de la Reforma Laboral subieron los EREs en torno al 70%, de tal modo que se facilite al empresario una bajada de salarios real, despidiendo a los trabajadores con un salario digno a precio de saldo e instaurando el salario mínimo, como consecuencia de la posibilidad del descuelgue y de la caducidad de la ultraactividad de los convenios colectivos, que llevarán a los trabajadores a unas condiciones laborales tercermundistas.

 Y a pesar de ello, no existe un clima que nos haga pensar que la situación va a cambiar. Esto sin lugar a dudas, no tiene otro calificativo que el de derrota, y una derrota muy grave.

Los comunistas, como organización armada con la teoría de vanguardia del socialismo científico, no somos derrotistas ni caemos en divagaciones metafísicas y anticientíficas pues sabemos que más tarde o más temprano el capitalismo caerá, por las leyes científicas del desarrollo social y de la revolución. Sin embargo esa caída no se producirá espontáneamente. Sin embargo, para ayudar en este proceso de caída del capitalismo no podemos cerrar los ojos. No podemos caer en análisis subjetivos y acientíficos y debemos señalar, duela o no, cual es la situación real de la clase obrera en cada momento. Y la situación actual es la gran derrota de la clase obrera, y la gran victoria de la burguesía, de los capitalistas. Por tanto, para revertir esta situación, urge conocer las causas que la han producido y cuales son los agentes que han ayudado a ello, para poner fin a esta situación de derrota.

Varias son las causas principales, cuya ligazón dialéctica es evidente: la ausencia del Partido Comunista, la dispersión de las luchas, el economicismo de estas luchas y el papel del reformismo. La concatenación de este proceso con la crisis capitalista ha llevado a esta gran derrota, cuando debería haber una poderosa fuerza contestataria aún solamente espontánea, pero debería existir. Y sin embargo, las respuestas son cuantitativamente nimias. Y precisamente son estos factores principales que hemos señalado los que nos han llevado a esta situación.

-El mundo en que vivimos: el capitalismo.

Pero primero debemos entender el mundo en que nos encontramos: el sistema capitalista. Vivimos en una sociedad de clases, unos son dueños de los medios de producción(fábricas, tierras, comercios, bancos) y otros tienen que vender su fuerza de trabajo para poder vivir(obreros, jornaleros, etc.).Es decir, en la sociedad existen clases y capas sociales que tienen intereses antagónicos. Al dueño de los medios de producción(empresario, emprendedor, sea individual o un grupo de accionistas) lo que le interesa es ganar cada vez más dinero y vender más barato para eliminar a la competencia. Al trabajador lo que le interesa es ganar más dinero para poder comer él y su familia, poder pagar la casa y otros gastos derivados de una vida digna.

Como decimos, ambos intereses lógicamente están enfrentados. Los capitalistas quieren vender más barato para eliminar a la competencia. Para ello, tienen dos opciones:  no dudarán en llevarse la producción allá donde les salga más barata y donde puedan sacar mayor rendimiento económico del trabajo de los obreros(plusvalía). Es decir, deslocalizan la producción, se la llevan a países del llamado Tercer Mundo donde obtienen mayores ganancias debido a la situación de semi-esclavitud de nuestros hermanos obreros en esos países, a los que estos capitalistas pagan salarios aún más bajos que los sueldos que reciben los trabajadores en España.

Esto, tal como lo descubrieron Marx, Engels y Lenin es una ley científica de desarrollo del capitalismo. Es decir, no es por la maldad del empresario individual sino que el propio capitalismo para desarrollarse necesita cerrar fábricas, centros de trabajo y destruir los puestos de trabajo que no le producen la plusvalía necesaria, trasladando la producción a países donde  obtienen pingües ganancias explotando la mano de obra nativa.

Es decir, la burguesía exporta capitales que producen los obreros, roba la riqueza que producen los obreros y mediante esta exportación de capitales adquieren empresas, fábricas, centro de trabajo en el extranjero para enriquecerse. Evidentemente, los obreros a los que se les ha robado el producto de su fuerza de trabajo, a pesar de financiar estas aventuras del capital transnacional, no ven un duro en todo este proceso. Todo esto a pesar de que la burguesía cacaree de la implantación internacional del capital español, que según ellos beneficia al país; sin embargo en una sociedad de clases a quién realmente beneficia es a la clase dominante, a la burguesía.

El segundo modo que tiene la burguesía de aumentar sus beneficios es aumentar la jornada laboral, reducir los salarios y reducir el tiempo de trabajo necesario para producir una mercancía. Es decir, harán trabajar más a los obreros de las fábricas o los centros de trabajo para obtener mayores ganancias.

Mientras la clase obrera no sea dueña de los medios de producción, la burguesía podrá hacer con ellos lo que le plazca, a pesar de que son los obreros los que producen esas mercancías y esa plusvalía con la que los burgueses obtienen sus ganancias.

Pero toda esta situación no es sostenible, y ahí viene una de las contradicciones principales del capitalismo. Conforme avanza la técnica, el obrero produce más mercancía en menor tiempo. Asimismo, debido a la anarquía de la producción en el capitalismo, se produce sin ninguna planificación y llega un momento en el que tenemos más mercancías de las que la sociedad puede consumir. Al mismo tiempo, los avances técnicos hacen que cada vez haya mayores cantidades de obreros sobrantes, que pierden su empleo. Esto hace que grandes masas de la sociedad no tengan fuente de ingresos, o que los vean mermados, lo que produce a su vez que no puedan acceder a las mercancías producidas. Esto, que hemos explicado en lenguaje sencillo es la crisis de sobreproducción del capitalismo, o la crisis como vulgarmente se la conoce. Siempre han existido, y existirán mientras haya capitalismo.

Esta crisis es una crisis sistémica del capitalismo en España, una crisis con diferentes crestas que surge en los años noventa por el derrumbe de los modelos productivos japoneses y estadounidenses; para lo cual la burguesía ideó el adelanto del crédito, de un dinero que no existía y que no había sido producido, con el fin de remontar la situación. Vimos como los créditos se concedían a cualquiera que los pidiese, y como la burguesía animaba y adoctrinaba en el consumo masivo e irreflexivo. No vivimos por encima de nuestras posibilidades, ellos nos hicieron vivir así pues sino el capitalismo hubiera quebrado mucho antes.

Como resultado de la venida de la crisis actual, las entidades más afectadas fueron aquellas que concedían los créditos a cascoporro, es decir, los bancos. Estos quebraron y la burguesía debió rescatarlos con dinero público, es decir, con el dinero de los obreros rescataron a las empresas privadas por excelencia, los bancos. Por tanto la siguiente “salida” a la crisis capitalista que intenta la burguesía ya no puede ser el adelanto del crédito, del dinero fantasma, sino que debe buscar sus propias alternativas para remontar la crisis.

A esto se añada que, por el desarrollo desigual del capitalismo, empiezan a aparecer países emergentes( nuevos imperios), los llamados países BRIC(Brasil, Rusia, India, China). Como decimos, la teoría leninista del desarrollo desigual nos enseña que los países capitalistas avanzan a saltos, y que quien antes estaba arriba puede caer y quién estaba abajo puede desarrollarse y ocupar el lugar de aquel que cayó. Por tanto, mientras la Unión Europea y el capitalismo occidental se desmorona, estos BRIC empiezan a ocupar su lugar como lo demuestra que China sea uno de los mayores compradores de deuda al Estado Español así como el hecho de su progresiva y masiva implantación en Sudamérica y África, anteriormente cotos privados del capital europeo.

Por tanto para el capital europeo, y por tanto para el español que es en el que vamos a centrarnos, se plantea un dilema: ¿Cómo remontar la crisis?, ¿Cómo restaurar la tasa de ganancia que permite la acumulación capitalista?, ¿Cómo recomponer el ciclo de reproducción ampliada del capital? La burguesía históricamente tiene una respuesta a esta pregunta: buscando una mercancía cuyo valor produzca el excedente  necesario al capitalista. Esta mercancía la denominamos capital variable y es la fuerza de trabajo. La clave de todo esto es la plusvalía, el valor no remunerado que el obrero crea al capitalista.

Esto, que en lenguaje marxista puede parecer un galimatías a primera vista, es más sencillo de lo que parece. Significa que el empresario necesita robar más a los trabajadores, porque de este robo(plusvalía) obtiene las ganancias que le permiten recomponer su tasa de ganancia, y con la recomposición de la tasa de ganancia el burgués español puede volver a la arena internacional con renovadas fuerzas para combatir a otros capitalistas extranjeros. Es decir, el robo al obrero en mayor escala, y en esta crisis se está viendo una escala inaudita, es la estrategia del burgués(empresario-emprendedor) para no perecer ante las acometidas de otros capitalistas.

De ahí que sean necesarias para el capitalismo español medidas como la reforma laboral, la reducción de los salarios, el aumento de la jornada de trabajo, la privatización de la economía pública, las ayudas a las empresas por parte del estado de los capitalistas, el aumento de la inflación, etc. Son medidas destinadas a intentar sacar de la UVI a ese capitalismo español en fase decadente, moribundo. Y son los obreros los que están pagando las consecuencias no de la avaricia de los banqueros y la maldad de los políticos, sino de un modo de producción(el capitalismo) que necesita estas medidas para mantener su propia existencia. Es decir, el problema principal es que este modo de producción capitalista ya no tiene nada que aportar a la sociedad como no sea miseria, paro, corrupción, violencia, y en último instante: la guerra. Porque todos estos países emergentes y los que intentan no caer tiene intereses contrapuestos y chocan. Esta lucha por el reparto de los mercados, para obtener mayores ganancias, es lo que conduce al coque entre los imperios que ya no pueden resolver sus contradicciones en el terreno de la política formal. Para ello deben recurrir a la guerra, la continuación de la política por otros medios. Tenemos la experiencia de dos guerras mundiales entre imperios para el reparto de los mercados. En España, país imperialista insertado en la Unión Europea que es el bloque imperialista de todos los Estados capitalista europeos, la burguesía ha emprendido una feroz rapiña contra la clase obrera, para arrebatarle todo. Tiene como finalidad “salvar” al capitalismo español que pierde posiciones dentro de la UE y dentro de la propia cadena imperialista mundial. De ahí que los burgueses españoles necesiten robar a los obreros cada vez más.

Debemos señalar asimismo un par de rasgos que definen al capitalismo, el primero es que el capitalismo tiende a la concentración de capitales. Las grandes empresas vencen a las pequeñas ante la imposibilidad de competir con estas en el terreno de la libre competencia. La tienda de ultramarinos del barrio no puede ofrecer los mismos precios que la gran superficie de turno, puesto que esta última obtiene mejores precios de los proveedores debido a su volumen y por ende le permite bajar los precios. Bajada que se produce hasta que se elimina la competencia de la pequeña empresa, y es cuando la gran superficie artificialmente vuelve a elevar los precios ante la ausencia de competencia.

El segundo rasgo es la anarquía de la producción la cual solo trae miseria y empobrecimiento a la clase obrera y al conjunto de los trabajadores. Ante ello, los comunistas luchamos por la única alternativa válida y demostrada a este sinsentido capitalista: una economía planificada científicamente y centralizada, que tenga como fin no el lucro sino la satisfacción de las necesidades de la clase obrera. Una economía planificada donde se racionalicen los recursos, frente al despilfarro banal de los capitalistas. Una economía planificada que garantiza el pleno empleo, la educación, la sanidad, el acceso a la cultura y a una vida digna para las grandes masas obreras. Una sociedad sin patrones ni explotados, una sociedad donde el poder emana de los centros de trabajo, de las fábricas, de las uniones de campesinos y jornaleros.

FACTORES DE LA DERROTA

Por tanto tenemos la explicación histórica y científica de las crisis en el capitalismo. ¿Pero, a pesar de esta crisis, porqué la clase obrera sigue sin reaccionar? Volvemos pues a los puntos señalados anteriormente.

-La dispersión de las luchas:

En primer lugar hemos de señalar la dispersión de las luchas. La burguesía ha conseguido su objetivo de desunir a la clase obrera, ha conseguido que la clase obrera no actúe unida sino en base a luchas concretas y parciales. Ha conseguido que en un mismo polígono industrial se den a la vez varias luchas, pero todas inconexas entre sí e incluso no tienen constancia unas de otras, por increíble que pueda parecer. Ha conseguido que los trabajadores no luchen como clase, sino que encima se enfrenten unos a otros como si de gremios se tratase. Es decir, a las luchas parciales y dispersas que se dan actualmente es mucho más fácil vencerlas por separado que si fuesen luchas conectadas en un todo. Ante un enemigo poderoso y organizado, dividir las fuerzas no sólo es un error táctico sino un crimen. Ante esto el PCOE lucha por la creación de las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores(ACDT) como la unión de los comités de empresa, los delegados de personal y los trabajadores en general como la herramienta que permita unir todas las luchas.

-El economicismo:

Ahora bien, y aquí señalamos la segunda de las causas que nos han llevado a esta gran derrota, estas luchas no se pueden unir desde una perspectiva meramente económica. El economicismo es una desviación y sólo conduce a nuevas derrotas. Tenemos que comprender que nos enfrentamos a todo un sistema, el capitalismo, que como hemos visto es el causante de todos los males de la clase obrera debido al lugar que esta ocupa dentro de las relaciones de producción. Debemos comprender que no nos enfrentamos a una lucha por un convenio, ni por mejores salarios solamente sino que nos enfrentamos a una lucha política contra la clase antagónica, la burguesía, y contra el instrumento que usa dicha burguesía para dominarnos, que es el Estado.

Hay que decir que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las reivindicaciones económicas únicamente. El objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo y que siempre deben ir ligadas a las luchas políticas e ideológicas.

La respuesta hasta ahora ha sido la mera lucha sindical. ¿Pero eso es suficiente?. No, como hemos explicado, el problema es del sistema  y no un conflicto económico puntual. Por tanto toda lucha que no englobe todos los aspectos de la lucha contra el capitalismo: en lo económico, en lo ideológico o en lo político está condenada al fracaso. Incluso una victoria parcial en una lucha económica puede ser revertida fácilmente por la burguesía: ellos elaboran las leyes del marco laboral y lo que ganemos por un lado, pueden hacérnoslo perder fácilmente por el otro.

Además, la lucha espontánea y alejada del socialismo científico no crea la conciencia de clase. Sirve para crear ese embrión, pero los obreros por medio de la lucha espontánea y economicista nunca van a llegar a la conclusión de que se debe derribar el capitalismo si lo que de verdad queremos es acabar con la esclavitud asalariada. Es necesario que estas luchas espontáneas se doten del arma que les permita vencer no sólo a un capitalista o a una empresa concreta, sino a la unión de toda la clase de los capitalistas y al instrumento de opresión y dominación sobre los obreros que es el Estado.

La lucha nos enseña que la victoria completa sólo puede ser alcanzada cuando toda la clase obrera se lance contra su enemigo; como una fuerza unida, poderosa y organizada. Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de tener a su enemigo directo en los centros de producción -el capitalista- tienen otro si todavía más nocivo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa -es decir, el Estado capitalista- con su ejército, sus tribunales, su policía, sus cárceles, etc. Hasta en la más democrática de las repúblicas burguesas el menor intento de los obreros de mejorar su situación choca con el poder burgués, incluso allí dónde como decimos existen unos teóricos y formales derechos que no pasan de eso: de ser formales y no reales para la clase obrera y sí para la clase de los explotadores, se entiende.

¿Y qué es la lucha ideológica? Abarca varias facetas: la lucha contra la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero(revisionismo), contra la concepción burguesa del mundo, contra la ideología en que la burguesía intenta adoctrinar a los obreros. Es decir, la burguesía siempre pretende presentarnos el capitalismo como algo inmutable, que nada puede cambiar, que todo va a seguir igual y que es inútil la lucha. Los comunistas sabemos, y el materialismo dialéctico nos lo confirma que nada es inmutable, que todo está en cambio constante, que el capitalismo no sólo no es eterno sino que nació en una época determinada por parte de una clase social determinada y que antes de él existieron otros modos de producción.

La clase obrera nace de las entrañas del capitalismo, por tanto es ideología burguesa lo que mama desde la cuna, es la ideología que le rodea y en la que le adoctrinan. No hay nada más normal que un obrero a favor del empresario(un obrero de “derechas”, como lo llamarían los reformistas) y comprender esto es vital para batallar entre nuestros hermanos de clase. Debemos pues romper esa coraza burguesa, esa ideología burguesa, si es que queremos que los obreros empiecen a cuestionarse la dominación del patrón y el sistema capitalista en sí.

Esta ideología burguesa se transmite por todos los canales, destacando en ellos los medios de comunicación masiva. Así no es difícil encontrarnos con que los media son los primeros en difamar y criminalizar la protesta, aunque sea de carácter exclusivamente económico, porque es la función que tienen dentro del capitalismo. Los media pertenecen a la burguesía y difunden la ideología de esta clase social. Por tanto, renunciar a la lucha ideológica es poner en bandeja de plata la victoria de los capitalistas, incluso en luchas económicas y parciales como esta que comentamos.

Asimismo hay que combatir todas aquellas tendencias que niegan el carácter de clase del estado, que niegan que este sea un arma de dominación al servicio de los intereses de la burguesía, que optan por la conciliación de clases, que nos dicen que no hace falta la lucha por el poder político sino que la simple lucha económica es todo lo más que nos hace falta.

Además hemos de tener claro que el obrero en sí no tiene conciencia de clase. Es decir no comprende su papel histórico como sujeto de cambio en la sociedad ni se plantea que para acabar con su situación deba ser necesario acabar con el capitalismo. La lucha ideológica nos permite vences los rasgos burgueses del obrero, educándolo revolucionariamente para que empiece a ser clase para sí. Debemos asimismo luchar contra la psicología de derrota dentro de las fábricas y los centros de trabajo. Debemos enseñar a los obreros a que el patrón no es omnipotente, debemos enseñarles la alternativa que les permita vencer ese miedo constante instalado en su psicología. Este miedo sólo se podrá empezar a vencer cuando le enseñemos que la alternativa científica, válida y necesaria al capitalismo es el socialismo y las maneras de llegar a él.

Mientras vivamos en una sociedad de clases, la clase dominante difunde su ideología, con el fin de adoctrinar a los obreros y “convencerles” de que el capitalismo es el único modo de producción viable, que es eterno y que el socialismo es algo caduco, que no tiene razón de ser “en las modernas sociedades del siglo XXI”.

Metafísica burguesa pura. Las leyes del desarrollo y del movimiento de la sociedad nos enseñan que nada es eterno, puesto que el mismo capitalismo no existe desde el albor de los tiempos. Ese capitalismo sucedió al modo de producción feudal; era más avanzado que este último y la clase social que instauró el capitalismo, la burguesía, realizó en su época las revoluciones pertinentes para poner fin al feudalismo. Ese proceso no estuvo falto de derrotas, de vueltas hacia atrás, hasta que la burguesía logró imponerse al feudalismo.

También nos dicen que el socialismo está caduco, que fracasó. Las experiencias socialistas del siglo XX dejaron de existir en un momento determinado, no por la superioridad del capitalismo, sino por los propios fallos internos y la desviación revisionista. Esta vuelta atrás no quiere decir que la lucha por el socialismo no tenga validez hoy en día, pues la superación del capitalismo en su fase imperialista, en su fase de descomposición, se hace más necesaria que nunca. Las fuerzas productivas han llegado a tal grado de desarrollo que chocan contra las relaciones de producción existentes, por tanto, el capitalismo ya no tiene nada avanzado ni progresivo que ofrecer. No hace falta más que mirar el aterrador panorama que azota a la clase obrera del siglo XXI: millones de parados, desahucios, paro crónico, miseria, hambre, etc. No hablamos de la República Centroafricana, sino de España, una de esas sociedades que nos venden los burgueses como “modernas, desarrolladas y donde los conflictos de clase han pasado a mejor vida”.

Estos absurdos argumentos burgueses denotan una falta de contacto con la realidad que no es espontánea, sino que obedece a un fin. La burguesía sabe que la clase obrera es su sepulturera e intenta dar batalla ideológica contra el que sabe su enemigo mortal: el socialismo científico. Los burgueses saben que la única manera de poner fin al capitalismo es mediante la revolución socialista, y la historia les ha demostrado la validez y éxito de dichas revoluciones. Así, por ejemplo, la experiencia de construcción socialista en la URSS durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado supuso un punto de inflexión donde el capitalismo realmente temió por su existencia, donde se enfrentaba a un enemigo que le superaba en los campos de la economía, lo ideológico, lo político, lo militar, lo científico, etc.

Para ellos es vital difamar y echar tierra sobre ese período exitoso de construcción socialista, porque sabe que si los obreros vuelven a fundirse con la ideología proletaria y el Partido Comunista vuelve a convertirse en la fuerza proletaria hegemónica, su fin está más cerca que nunca.

Entremos ahora en el terreno de la lucha política. La lucha por la conquista del poder político, para destruir ese poder que hoy se encuentra de manera absoluta en manos de la burguesía y sustituirlo por el nuevo poder, mucho más democrático, que es el poder obrero.

La burguesía se ha dotado del arma con la que dominar a la clase obrera, una superestructura que emana de la misma base del modo de producción capitalista y que es el Estado, sus leyes, su judicatura, sus elementos represivos(policía, ejército) etc. Por tanto esta maquinaria siempre va a estar al servicio de los capitalistas. Es de ilusos pensar que el Estado está por encima de las clases o que sirve de árbitro en los conflictos derivados de los intereses antagónicos de los obreros y los patrones. Por tanto, la lucha también debe ser política: teniendo claro que sin la destrucción de ese estado, sin la destrucción del poder político de la burguesía, no hay lucha de clases ninguna ni es posible ningún tipo de victoria.

El Partido Comunista Obrero Español, como organización obrera armada con la teoría de vanguardia del marxismo-leninismo tiene una táctica de masas clara para esta lucha. La historia de 150 años de movimiento obrero nos enseña que únicamente cuando la clase obrera marcha del lado de su partido, el Partido Comunista, se producen avances en el terreno de la lucha de clases. Porque en cada batalla hace falta un Estado Mayor armado de la ciencia de vanguardia, que sepa analizar la realidad y preveer el resultado de la lucha de clases, y que sepa pedagógicamente difundir el socialismo científico entre amplios sectores de nuestra clase.

El PCOE llama a organizarse en las ACDT(Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores) como los órganos de poder obrero emanados de las fábricas y de los centros de trabajo y que en simbiosis con los órganos de decisión de los barrios obreros(Asociaciones de Vecinos), con las asambleas de estudiantes, de jornaleros, etc. conforme el Frente Único del Pueblo(FUP). Es decir, el estado obrero que mediante la dualidad de poderes confronte con el actual estado burgués(parlamento, ayuntamientos) hasta que mediante la Revolución Socialista( que no será pacífica) se ponga fin a la existencia del Estado burgués, sus instituciones, sus leyes, su policía, su ejército. Es decir: la eliminación de toda la superestructura de la sociedad burguesa.

Seguidamente se instaurará un período de transición entre el capitalismo y la sociedad sin clases(la sociedad comunista) que es el período de Dictadura del Proletariado. Esto es así debido a que los antiguos explotadores opondrán la más tenaz de las resistencias a la eliminación de sus antiguos privilegios. Pero que no asuste la palabra Dictadura, pues es una Dictadura de clase y a la vez la forma más democrática de Estado que ha conocido la humanidad. Es decir la democracia para los explotados: los obreros, los trabajadores y las demás clases populares y dictadura a su vez para los explotadores: los burgueses, que son la minoría de la sociedad. Toda sociedad de clases es una dictadura de una clase sobre otra, incluso la “democracia” actual española que nos venden como el súmmum de las libertades es en realidad una dictadura de la burguesía. Porque no gobiernan los peleles que se eligen cada cuatro años, sino que esos peleles están al servicio de la burguesía y ejecutan las políticas que les dicta el capital. Incluso movimientos tan poco sospechosos de comunistas como el 15-M lo señalan: “no hay democracia si gobiernan los mercados”, lo cual que están diciéndonos que los que realmente gobiernan son los mercados. Y aunque ellos no lo sepan y usen un eufemismo, a lo que llaman mercados se ha denominado siempre burguesía. Es decir: un movimiento interclasista señala el carácter de clase y dictatorial del modo de producción capitalista.

Es la lucha en la que nos encontramos y en la que no caben medias tintas. Es hora de elegir entre el proletariado o la burguesía. Estos últimos lo único que ofrecen al trabajador es miseria y paro crónicos y un futuro sin esperanza. Ni al más ingenuo de los obreros debe escapársele el hecho de que todos los recortes, los “derechos” que pierden los obreros nunca se van a recuperar si no es mediante la superación del capitalismo. Porque este capitalismo, debido a sus leyes de desarrollo, necesita de esas agresiones a la clase obrera, de ese robo, que no hará sino acrecentarse con el tiempo. Nos mienten los reformistas que nos prometen cambios graduales dentro del capitalismo. Lo único que buscan es su poltrona, su cargo político, por mucho ropaje radical con el que se disfracen. Todo aquel que no le diga a los obreros, sin tapujos, que el objetivo es el socialismo y romper con el poder burgués estará engañando a los obreros y contribuyendo a alejar la conciencia de clase de los trabajadores.

En resumen, el poder político de la sociedad socialista pertenecerá a la clase obrera y a los sectores populares y no a un puñado de oligarcas, banqueros y empresarios que son los que actualmente ostentan todo el poder político en nuestra sociedad.

Debemos aclarar también que la situación actual no es un problema de políticos corruptos, pues por esencia todos los políticos del sistema burgués lo son, ni de coches oficiales, ni de existencia de Comunidades Autónomas. Porque a fin de cuentas, estos parlamentos, estos políticos no tienen el poder real sino que son los títeres, los instrumentos por medio de los cuales la burguesía mantiene su poder de clase. Porque quien tiene el poder económico controla el poder político, por tanto todos los males de la clase obrera vienen dados por este sistema criminal llamado capitalismo en el que una clase social es dueña de todos los medios de producción. Esta situación es así haya o no crisis, haya o no “bonanza” económica entre comillas, porque la explotación capitalista existirá siempre que exista el capitalismo en cualquiera de sus formas.

Urge a la clase obrera organizarse para un fin muy sencillo: la toma del poder político, la cual no se producirá mediante el depósito de una papeleta en una urna electoral sino mediante la revolución. Una revolución que ponga el poder en manos del pueblo, en manos de los que verdaderamente producen la riqueza y que son los que hacen que esta sociedad funcione.

El fin es el poder obrero y el socialismo, el único sistema económico que tiene como misión satisfacer las necesidades del pueblo. En el capitalismo, y más tal y como se desarrolla negativamente, estas opciones son quimeras.

-El reformismo:

El siguiente factor fundamental es el papel del reformismo, y señalaremos a los sindicatos oficiales y a todos los partidos, algunos autodenominados incluso comunistas, que prometen reformas o “salidas a la crisis” dentro del capitalismo:el capitalismo de rostro humano, como venimos diciendo, la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado.

Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final(el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.

Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial. Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”, las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.
Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.

Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.

Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.

Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo. Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.

La historia nos demuestra que este tipo de estrategias, que no son nuevas precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene. Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.

Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas y reformistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.

Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siguen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.

La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.

Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Por tanto, como conclusión en este aspecto, mientras no superemos las luchas espontáneas y reformistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota.

-La ausencia del Partido Comunista:Pero sin lugar a dudas el factor principal en esta situación de derrota es la ausencia del Partido Comunista. Si hubiese un partido comunista sólido, férreo en sus fundamentos leninistas no cabe duda de que no nos encontraríamos ante la inexistencia de la más mínima conciencia de clase, ante los 6 millones de parados, ante las constantes agresiones de la burguesía que no reciben una respuesta organizada, o cuando la reciben de las organizaciones existentes que no son el Partido Comunista, no pasa del mero derecho al pataleo.Es decir, sin el Partido Comunista que fusione a las masas con la teoría de vanguardia y que eduque revolucionariamente a la clase obrera, marcándoles el camino, nunca llegaremos siquiera a suponer una amenaza para el orden social burgués. Pueden cambiar los peleles de la burguesía que se sienten en el Parlamento, pero el obrero nunca se planteará la necesidad real de conquistar el poder político y luchar por el socialismo. A los hechos actuales nos remitimos para confirmar la justeza de esta aseveración. El marxismo es todopoderoso porque es cierto, y la realidad lo confirma una vez tras otra.

Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución. De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.

El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.

Pero aquí hay que hacer un aparte y explicar ¿qué es el proletariado?. La burguesía ha tratado, de todas las formas posibles, de eliminar la conciencia de los obreros de pertenecer a una misma clase de trabajadores y trabajadoras, de explotados. Ha atacado, para ello, el concepto de proletariado, alegando que éste es un anacronismo del siglo XIX. No sólo la burguesía sino posturas políticas reformistas, en su afán de negar al sujeto revolucionario que es la clase obrera, nos dicen que la clase obrera ya no existe.

La definición de proletariado ha sido tergiversada en la sociedad burguesa, con especial interés por parte de los capitalistas y los reformistas. Atribuyen, pues, la palabra proletarios tan solo a los obreros fabriles, los del mono azul, o a las personas que viven en extrema pobreza.

El proletariado es, en realidad, la clase mayoritaria que engloba a gran parte de las capas sociales explotadas. Son todos aquellos que venden su fuerza de trabajo a un capitalista a cambio de un salario, y con su trabajo reportan beneficios a una determinada empresa, por lo general a unos accionistas ajenos y al propio capitalista que posee los medios de producción.

El proletario está sometido a la explotación capitalista, y el principal método de esta explotación es la extracción de la plusvalía. El valor del trabajo del obrero es siempre mayor al salario que percibe, ahí reside la ganancia del burgués, que parasita el trabajo ajeno para obtener sus ganancias. De esta forma, comprendemos que el burgués tan solo adquiere la fuerza de trabajo de un obrero y, a cambio, le ofrece un salario de subsistencia para que pueda seguir formando parte de la cadena de producción. En ningún caso es el obrero propietario del fruto de su trabajo.

El proletariado, ciertamente, comenzó a desarrollarse significativamente en el siglo XIX, pero ello no implica que no exista a día de hoy. De hecho, aún representa a la mayor parte de la población, como no puede ser de otra manera en la sociedad capitalista.

La burguesía utiliza eufemismos como “ciudadanos”, “consumidores” o “familias” para hacer referencia al cuerpo de explotados, es decir, los trabajadores y trabajadoras, tratando de evitar que éstos desarrollen su conciencia de clase.

El conocimiento, por parte de los obreros, de pertenecer a una misma clase social, y de que ésta es explotada por el orden capitalista imperante, resultaría nocivo para los intereses de la burguesía y sería, en cambio, un gran salto en el proceso revolucionario por la emancipación del proletariado y la consecución del socialismo. Los intereses de ambas clases son absolutamente antagónicos; pues mientras los proletarios claman ser amos de su trabajo, el burgués mantiene la explotación sobre éstos, que es la que produce su riqueza. Para garantizar la continuidad de esta relación injusta, el poder establecido trata de evitar la existencia de una base organizativa e ideológica revolucionaria.

El proletariado debe liberarse, tan solo él mismo puede terminar con la explotación a la que es sometido. Para ello, los trabajadores y trabajadoras deben tomar conciencia de su condición de proletarios y de oprimidos por el capitalismo. Y, tras ello, a partir de la fuerza revolucionaria de la conciencia de clase y del referente ideológico del marxismo-leninismo, construir el camino a la revolución siguiendo el camino marcado por el Partido.

La conexión del Partido, como vanguardia, con este proletariado se lleva a cabo a través de las células en los centros de trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera, ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo, ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas economicistas o reformistas por el estilo.

La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas, en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las universidades, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a día de hoy totalmente alejada de lo que llaman frentes de “masas” y con la conciencia de clase a años luz de desarrollarse.

Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes “de masas” pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto, el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria. Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido, pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con incapaces de comprenderlos”.

Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo, debemos preguntarnos: ¿queremos seguir el mismo camino? ¿O bien pretendemos seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?

Por tanto, está en manos de la clase obrera el revertir esta gran derrota histórica desarrollando su Partido Comunista, que para nosotros es el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL.




Huelga general el 14 de noviembre: contra el gobierno, contra los traidores y los oportunistas. El Socialismo es la única solución.

Por todas las provincias del estado español, en todos los sectores de la producción y todos los sectores sociales que componen el proletariado, se vienen sucediendo multitud de manifestaciones, huelgas de todo tipo, luchas y expresiones de disconformidad y no aceptación de las medidas que la burguesía impone para mantener o ampliar las tasas de ganancias y sus privilegios. La dispersión de las fuerzas y de las luchas de los trabajadores impera en el panorama actual ya que estas luchas están siendo dirigidas por la burguesía a través del oportunismo traidor de todo tipo. De estar todas ellas centralizadas y engarzadas y, consecuentemente, dirigidas por fuerzas revolucionarias, la burguesía estaría bastante más inquieta de lo que hoy lo está, consciente de su influencia en el seno del movimiento obrero a través de sus lacayos.

 Esta convocatoria de huelga ha hecho que salgan a la superficie toda la farfolla oportunista que engaña y fracciona a los trabajadores, desde los convocantes a otros que no la secundan. Por un lado, están los que no secundarán la huelga general: el sindicato corporativo de funcionarios, CSI-CSIF, apelando a que considera que “la huelga general y la huelga en el sector público no es conveniente, en estos momentos, dado que se está dilucidando un posible rescate a España” o que la huelga tiene un componente político. Todo ello, cuando existe una ofensiva política, ideológica y económica del estado capitalista contra los funcionarios, de tal manera, que no sólo les han rebajado sus condiciones de vida sino que, además, han abierto la vía de poder realizar Expedientes de Regulación de Empleo en las Administraciones Públicas donde se van a destruir centenares de miles de puestos de trabajo. También desde las filas del nacionalismo vasco se desmarcan de la huelga general ya que establecen una agenda para el proletariado vasco distinta a la del proletariado del resto del estado, fraccionando a la clase por cuestión de nacionalidad, ¿acaso el proletariado vasco no es explotado por los mismos que el proletariado del resto del estado y están al margen de los problemas del conjunto de la clase?

 Por otro lado, tenemos a los convocantes de la llamada la “Cumbre Social”, un cúmulo de organizaciones que defienden el sistema capitalista y el colaboracionismo interclasista, encabezada por sindicatos que asumen el orden mundial imperialista y que están integrados en sus estructuras a través de la CSI. CCOO, UGT y USO, y tras ellos PSOE y PCE-IU, son responsables de la situación en la que se encuentran los trabajadores, y pretenden seguir traicionándolos planteando una táctica que persigue anular por completo la lucha de clases, promoviendo un referéndum sobre las últimas leyes reaccionarias y antiobreras realizadas por el PP pero manteniendo incólumes las estructuras y leyes capitalistas realizadas por Zapatero y el gobierno del PSOE en cooperación con las traidoras cúpulas de CCOO y UGT, cuya concepción política e ideológica es cuasi exacta a la del PP.

 El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores del Estado español a secundar la huelga general del próximo 14 de noviembre. El PCOE llama a los trabajadores a rechazar de plano, no sólo las políticas capitalistas realizadas por el gobierno lacayo de Rajoy, sino también las instituciones imperialistas supranacionales como la Unión Europea y a todos aquellos traidores que son responsables de la situación y que colaboran con la burguesía para mantener el sistema capitalista y con él sus prebendas: nos referimos a las cúpulas de CCOO y UGT, así como el PSOE y el PCE-IU.

 El Partido Comunista Obrero Español hace constar que los problemas de la clase trabajadora sólo pueden ser resueltos por el Socialismo acabando previamente con el sistema capitalista de producción. La solución no pasa por referéndums que mantienen intactos al Capitalismo y su superestructura, sino por universalizar la organización y la unidad de los trabajadores constituyendo un Frente Único del Pueblo donde converjan los distintos sectores sociales – juventud, estudiantes, jubilados, trabajadores en activo, desempleados, mujer, padres y madres, etc… Consecuentemente, el Partido Comunista Obrero Español se declara enemigo del colaboracionismo interclasista siendo contrario a la Cumbre social por ser expresión de ello. La huelga general es un momento importante de generación de conciencia de clase, de acumulación de fuerzas anticapitalistas, de aspiración al socialismo y de dejar claro que el futuro de la clase obrera sólo es posible ubicándose en la lucha de clases y en la lucha por el Socialismo y no en el diálogo y pacto social propugnado por los lacayos oportunistas al servicio del capital.

 ¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU PRODUCTO, EL OPORTUNISMO!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL ( PCOE )

 

 




Al hilo de la huelga general de estudiantes

Desde hace años que venimos observando la terrible degeneración del sistema educativo español. Algunos tratan de asociar esta degeneración a las diferencias ideológicas entre los dos grandes partidos de este país, PSOE y PP, pero la realidad es que estos cambios derivan de la naturaleza del sistema, y no de una de sus consecuencias, el bipartidismo capitalista, cuya principal función es protagonizar el esperpento valleinclaniano al que nos tienen acostumbrados desde el Congreso o las diversas instituciones burguesas.

La realidad es que la decadencia del sistema educativo está causada por las necesidades depredadoras del capitalismo, que necesita continuamente nutrirse de jóvenes sin formación y fáciles de explotar, es decir, mano de obra barata que le permita competir en los mercados internacionales contra las potencias imperialistas emergentes. Esta dinámica se puede observar, por cercanía, en las últimas reformas llevadas a cabo en la Educación; desde el Plan Bolonia, que además de poner la educación al servicio de los intereses de las grandes empresas, imposibilita compaginar los estudios con el trabajo al hacer necesaria la asistencia a clase, o el abusivo aumento del coste de la educación en 600 euros en los últimos 5 años. Para más inri, no solo se han despedido de entre 35.000 a 40.000 profesores, además de aumentarse las horas lectivas de los que han permanecido en su puesto de trabajo, sino que como consecuencia de esto se ha incrementado el número de alumnos por clase en un 20%, con lo que ello supone en un aula de 30 alumnos. No podemos dejar de mencionar, por si esto fuera poco, la expulsión de 150.000 estudiantes universitarios por no poder hacer frente al pago de sus matrículas, o la disminución de matriculados respecto a años anteriores por los mismos motivos.

Vista la depauperación de la educación controlada por el Estado, que no gratuita, podría ser lógico pensar en un recorte de subvenciones o ayudas a la escuela privada o concertada, pero sin embargo, esto no sólo no ha sido así, sino que el Estado continúa cediendo el control de centros públicos a las empresas privadas, donde se educan los hijos de las oligarquías económicas y financieras, generando una mentalidad clasista en la sociedad, a la que por supuesto los hijos de la clase obrera no tenemos acceso.

Como consecuencia de esto, vemos que entre los estudiantes de la escuela pública y la privada se generan nuevas desigualdades, por si su situación económica no fuera suficiente, y es que en la escuela privada la nota no suele corresponder con las capacidades del alumno, sino con el dinero invertido en su educación, lo que le permitirá gozar de mejores medias de cara al ingreso en la universidad.

A pesar de que muchos aún insistan en señalar como únicos responsables de la situación educativa actual a los Partidos políticos, nosotros insistimos en señalar como culpable al sistema en su totalidad, al capitalismo, puesto que el objetivo de todas estas reformas no es otro que el de beneficiar a la empresa privada, y a su clase social, en detrimento de la calidad de la educación para los que menos tienen, contribuyendo a aumentar la distancia abismal entre la burguesía y los trabajadores, entre explotadores y explotados.

En un sistema en el que no hay duda de que gobiernan las corporaciones con más dinero, no podemos cuestionar que uno de sus principales objetivos sea mantener a la población subyugada bajo su poder, para lo que necesitan de grandes medios propagandísticos que les hagan el juego, haciéndoles pasar desapercibidos y desviando los ojos del pueblo de la verdadera raíz del problema. Es por ello que en las asignaturas de los planes educativos, los cuales no van dirigidos a educar al estudiante para que desarrolle sus capacidades de razonamiento e imaginación, sino que se le dirige exclusivamente a la memorización de contenidos, jamás se tocará ninguna materia relacionada con el capitalismo, ni con los grandes empresarios, ni tampoco se cuestionará la legitimidad de este sistema y sus valores, mientras que los políticos son apelados como grandes héroes de la democracia. Todo esto forma parte de la estrategia de la clase dominante de conducir el pensamiento del estudiante obrero en un único camino asegurándose de que estos no cuestionen los pilares que sostienen el sistema e inculcando los valores propios de éste, individualismo, consumismo…

Como podemos ver, la raíz del problema se haya situada en la naturaleza del capitalismo, en la codicia de estos grandes burgueses, encabezados por los bancos, cuyo único objetivo es ganar cada día más y pagar cada día menos. Vemos así que la conclusión es directa, la educación no es más que una herramienta en manos de la burguesía para alienar a la masa trabajadora y seguir explotándola hasta límites insospechados.

Como consecuencia lógica encontramos un movimiento estudiantil escaso e inservible, monopolizado casi al completo por el Sindicato de Estudiantes, que no es más que una organización reformista que no busca la construcción de un nuevo modelo educativo y completamente gratuito, sino la vuelta atrás hacia una educación al servicio del sistema y que tenga como único objetivo la alienación del proletariado y la permanencia de un sistema de clases, no planteando la destrucción del actual sistema de producción capitalista, causante de los problemas anteriormente planteados.

Ante el panorama desolado que hemos ido desgranando a lo largo del texto, nos encontramos de frente con una huelga general de Estudiantes convocada por el Sindicato de Estudiantes, que se propone como objetivos la disminución de las tasas, reivindicaciones contra los recortes y demás banalidades cuyo único fin es reformar un sistema parasitario en descomposición. Nosotros, el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL en Madrid, a pesar de que consideramos necesaria e ineludible la lucha por estos objetivos parciales, pues desde nuestro punto de vista son únicamente una etapa en la lucha final, queremos dejar clara la reivindicación no solo de estos objetivos, motivo por el cual apoyamos la huelga, sino de la consecución de un sistema socialista en el que podamos diseñar un sistema educativo que no esté al servicio del capital, sino de nuestro criterio con vistas a una realización que nos dignifique.

La consecución de tal sistema no es imaginable más que por medio de una lucha voraz y sin tregua contra nuestros opresores, lucha que tiene como fase fundamental la instauración del germen revolucionario en forma de Frente Único del Pueblo, que engloba en sí no solo Asambleas Estudiantiles que tengan un carácter de clase, sino Asambleas Populares en los barrios y Asambleas de Comités y Delegados de Trabajadores en las distintas empresas, que nos permitan tomar el poder real y efectivo bajo el Socialismo.

Hacemos un llamamiento oficial a todos los estudiantes para formar el Frente Único del Pueblo en los centros y Universidades, fomentando la conciencia de clase y enmarcando la lucha desde tal posición, la única capaz de llevarnos a derrocar a la burguesía e instaurar un sistema Socialista justo, que culmine en el comunismo y la sociedad sin clases.

Por todo esto apoyamos la huelga de estudiantes convocada para el 5, 6 y 7 de Febrero de 2013, dejando bien clara nuestra posición tanto al respecto de que nuestros objetivos últimos no son los definidos por la Huelga sino la creación de una nueva sociedad, como ante el sistema educativo actual, siervo en manos de la burguesía.

¡Ni un paso atrás! ¡No pasarán!

¡Por una educación pública, gratuita, socialista y de calidad!

¡Por el Frente Único del Pueblo y por el Socialismo!

¡Formación, lucha y organización!

Partido Comunista Obrero Español

Federación de Jóvenes Comunistas de España




Renault y PSA-Peugeot-Citroen eliminarán más de casi 20.000 puestos de trabajo en Francia de aquí a 2016

Las dos grandes fabricantes de coches apenas han esperado el disparo de salida, la última reforma laboral, para anunciar brutales supresiones de puestos de trabajo y amenazar con cierres de fábricas si no se aceptan acuerdos de flexibilidad, como en Renault para la reducción de descansos, aumentar la movilidad interna, o trabajar 100 h más al año congelando salarios.

La reestructuración de Renault con 8000 puestos de trabajo menos de aquí a 2016 son calificados por el ministro de trabajo francés, Michel Sapin, como de “instrumento industrial”.

Por su parte PSA-Peugeot-Citroen anunció de aquí a 2014 la eliminación de unos 11000 puestos de trabajo.
Aún así, todas las grandes constructoras de automóviles como Ford, Opel o Fiat están cerrando fábricas en Francia y Alemania. Al mismo tiempo, Fiat prevee fabricar 100.000 jeeps en China en 2014.

No hay fuerza que pueda contener la competitividad entre unos empresarios y otros, la producción se torna caótica y las necesidades materiales del pueblo quedan secundarias. Más abundancia que nunca pero un empobrecimiento general de los trabajadores a nivel mundial provocan “sobrecapacidad” de producción, como le llaman los medios burgueses de comunicación, cuando en realidad quieren decir superproducción, la raíz de las crisis cada vez más profundas del capitalismo.


Comisión Relaciones Internacionales del PCOE
23 de enero de 201




Amnistía Internacional anima a la OTAN a continuar con el “progreso” de las mujeres afganas

Suzanne Nossel, directora ejectuiva de Amnistía Internacional en Estados Unidos, se felicita por el progreso vivido por las mujeres en Afganistán gracias a la invasión militar de la OTAN. El lema de Amnistia Internacional “OTAN: CONTINUA EL PROGRESO”, sobreimpreso en una fotografía de mujeres con burka, no desentona con el currículum de la responsable de la ONG internacional cuya supuesta defensa de los derechos humanos ha servido de tapadera a varias invasiones con la excusa de derrocar a “dictarores”, “tiranos”, o desmantelar redes “terroristas” fantasmas.

En la carrera de Suzanne Nossel nos topamos con la alianza de las potencias imperialistas con ONGs internacionales defensoras de los “derechos humanos”: entre otros numerosos cargos de distinto pelaje, fue nombrada Subsecretaria Asistente para Asuntos de Organizaciones Internacionales en el Departamento de Estado de USA (2009), Jefa de Operaciones de Human Rights Watch (otra ONG que clama contra las violaciones de “derechos humanos”), o Vicepresidenta de Estrategia y Operaciones del Wall Street Journal (2005-2007).

Después de dejar las Naciones Unidas trabajó como vice-presidenta de Desarrollo de Negocios en U.S. de la empresa Bertelsman Media (empresa internacional de medios). Ha formado parte de instituciones del Estado americano cuyo objetivo es promover allende los mares la democracia del libre mercado: Century Foundation, Center for American Progress o Council on Foreign Relations.

Suzanne Nossel acuñó el término “Poder Inteligente” (“smart power”) en un artículo donde proponía la política del Internacionalismo Liberal y sugería a los EEUU utilizar el poder militar y otras formas de “poder blando” (“soft power”); enfoque por otra parte sostenido por la secretaria de estado Hillary Clinton:

Los legisladores progresistas deberían girar hacia el gran pilar de la política exterior de USA en el siglo XX: el internacionalismo liberal, que plantea que un sistema global de democracias liberales estables podrían ser menos propensas a la guerra. En Washinton, la teoría pretende, ofreciendo un liderazgo firme (diplomático, económico y no menos, militar) avanzar en un amplio abanico de objetivos: auto-determinación, derechos humanos, libre mercado, estado de derecho, desarrollo económico, y la cuarentena y eliminación de dictadores y armas de destrucción masiva“.

 

Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE

9 de diciembre de 2012




El falso mesianismo

El viernes 8 de Marzo tuvo lugar en la Facultad de Económicas de la Universidad de Sevilla una reunión de cien personas con el propósito de “promover el tránsito a una etapa democrática”, en la que cada una expuso su idea para regenerar la democracia en nuestro país, cuyos postulados en boca de uno de los ponentes era el siguiente: “No son ideas ni de izquierdas ni de derechas, sino de gente honesta”, lo que quiere decir que son dederechas, de pensamiento burgués y consecuentemente antiobreras.

Y es que en el capitalismo, la humanidad no ha podido, ni puede, ni podrá generar más que dos ideologías: las que expresan los intereses antagónicos de las dos clases fundamentales del sistema: la de la clase burguesa, que se apodera de todos los bienes producidos y los distribuye según sus intereses, y la de la clase obrera, productora de todas las riquezas materiales y espirituales de la sociedad y, en cambio, es la que menos recibe. Las demás clases y capas sociales giran alrededor de ellas. Consustancial a esta verdad histórica, todo lo que sea rebajar la ideología proletaria supone pasarse a la ideología burguesa. Aunque en este caso hay algo más que el deprecio de la ideología obrera, tal es el más absoluto de los desprecios a todo lo que es y pertenece al trabajador. Cuando el representante de EQUO-A menciona a los sindicatos y partidos es tan sólo con el interés oportunista de conseguir el voto de los trabajadores: “Sin la gente que está en los partidos y sindicatosno tendremos la mayoría social que necesitamos para lograr el cambio”.

La designación de la “ciudadanía” elevada a sujeto revolucionario de la nueva etapa democrática ya nos dice la catadura de los promotores y la naturaleza interclasista de sus objetivos. La teoría central y cardinal objeto de la reunión es rescatar la democracia que se encuentra secuestrada. Es evidente que la ignorancia política aprisiona las mentes de los reunidos, pero es más la actitud traicionera a un pueblo que quiere que sus problemas sean resueltos definitivamente.La democracia que pretenden rescatar, con la falsa excusa de acabar con las políticas neoliberales, es la misma democracia burguesa que hoy nos domina, la cual tiene como base y sostén la propiedad privada sobre los medios de producción, la causa capital de la desigualdad, de la negación de los derechos del pueblo trabajador, del engaño, de la corrupción económica y política, de la represión, etc. Todo intento por edulcorar el sistema burgués es una falacia y una hipocresía porque el capitalismo asienta su poder sobre la más ignominiosa de las corrupciones: la succión de la plusvalía generada por el trabajador, que convierte a éste en esclavo del patrón y del sistema.

Los promotores del proyecto engañan con la vileza de la burguesía, pues ésta concebió su sociedad para en definitiva valerse de sus intituciones, que les permiten consolidar su poder e incrementar constantemente sus riquezas, sin desdeñar ningún medio político ni represivo para conseguirlo. Por muy revolucionario que sea un partido político, si plantea el parlamento burgués como el medio para alcanzar el bienestar del pueblo será derivado por la inercia del sistema hacia el estercolero y en nuestro país ha habido ya bastante experiencia al respecto, la última la protagonizada por IU en Andalucia y en otras zonas del estado.

Según la nota de prensa: “En la mente de todos está el sorpasso de Syriza al PASOC en Grecia, el hundimiento en Islandia de los partidos tradicionales ante una coalición cuyo punto programático era la reforma de la Constitución para la regeneración política…”.La conciencia de nuestros mesías se mueve cegada por el oportunismo. No buscan la solución de los graves problemas que aquejan a la sociedad española pues les atrae el fenómeno de Syriza sin reparar que dicho partido o alianza electoral es parte de las alternativas que tiene la burguesía europea y griega, con la pretensión de mantener el capitalismo en momentos gravísimos para su existencia.

En realidad este es el papel que busca desempeñar la nueva alianza electoral, la de ser la quinta columna en el movimiento popular con el fin de que éste no se organice adecuadamente y por tanto, no encuentre el verdadero camino de la emancipación. Y de esta forma, tenerlo atrapado en el estrecho marco de la democracia burguesa. Si la burguesía estaba agobiada por restañar su descrédito, nuestros mesías les tienden las manos, los pies y todo su cuerpo para construir los argumentos que la rehabilite.

Muy seguros de si mismos, los promores nos advierten que: “Éste es el viento de la historia y quien se oponga a él será barrido como ya lo han sido los partidos comunistas y socialistas tradicionales en Grecia e Italia”. Puro cinismo es lo que evidencia esta sentencia que creen inapelable. Los oportunistas suelen entorpecer el desenvolvimiento natural, revolucionario de los trabajadores para luego recriminarles su desconciación con la que acreditan su comportamiento traicionero.

Los Partidos Comunistas han sufrido los zarpazos del reformismo (práctica del oportunismo) lo que los ha debilitado e incluso ha sido la causa de la desaparición de algunos como en Italia. Pero el oportunismo no es un fenómeno extraterrestre sino que es la consecuencia -entre otras- de las influencias en el movimiento obrero de la ideología burguesa, transportada principalmente por la pequeña burguesía arruinada que se ve obligada a proletarizarse, sin renunciar a recuperar su anterior estatus. El Partido Comunista de Grecia se vió violentado por los eurocomunistas, cuya ideología pequeño burguesa ha quedado al descubierto. Luego se escindió y los eurocomunistas fundaron el Partido Comunista Griego del Interior, que es precisamente la base principal que forma Syriza.

El eurocomunismo tambien afecta a los comunistas españoles, ocasionando divisiones y tensiones internas en el PCE y la desnaturalización de dicho partido, que hoy constituye la dirección en todos los sentidos de IU.

No nos extraña, pues, que los promotores adulen a Syriza e intenten atraerse a IU. “El reto de sumar a IU”, dice la nota de prensa. ¿Por qué? Porque Syriza e IU son anticomunistas, han abjurado de todos los principios marxistas-leninistas y son los causantes del retroceso de los comunistas tanto en Grecia como en el Estado español. No obstante, la apreciación que hacen nuestros mesías del KKE es falsa y semejante a la propaganda burguesa pues el KKE es el partido que realmente está moviendo a las masas en Grecia y éstas pasan por un proceso de adecuación al no haber adquirido aún la conciencia de clase para dar el golpe mortal al capitalismo y están sujetas a los prejuicio9s del parlamentarismo burgués, que tanto gusta de loar a los promotores.

A tenor de los posicionamientos que manejan los participantes de la reunión no nos cabe ninguna duda: los capitalistas estarán preparando las prebendas que les asignarán a sus nuevos defensores, en momentos en que la disociación de ellos con la sociedad va siendo cada vez mas clara. No les viene mal que dentro de las clases populares surjan nuevos portadores de la ideología burguesa.

 

Participantes de la reunión:

Juan Torres (ATTAC), los abogados Jose Ignacio Aguilar (Intercomisión Vivienda 15M) y Juan Moreno Yagüe (Democracia 4.0), Antonio Losada (ex secretario general de CGT Sevilla), Federico Noriega (Asambleas Ciudadanas Constituyentes y Ecologistas en Acción), la profesora de Ciencias de la Información María Lamuedra (Universidad del Bien Común) y Esteban de Manuel (Coordinador de EQUO Andalucía).

 

El centenar de asistentes a la asamblea acudió por convocatoria de una treintena de activistas que se reunieron el 21 de febrero en la Casa de las Sirenas sevillana, entre ellos miembros de 15-M, ATTAC, Democracia Real Ya, Foro Social, Democracia 4.0, En Lucha, SAT, Ecologistas en Acción, de los partidos I-Anticapilatista, Primavera Andaluza y CUT-BAI y también representantes de formaciones políticas como IU o EQUO.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Estatutos

Descargar Estatutos XIV Congreso




Programa

Descargar Programa XIV Congreso