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Frente a la crisis: organización y lucha

Poco a poco va tomando carácter definitivo las reformas y recortes del gobierno PP, que con extraordinaria habilidad, despotismo y por supuesto con conocimiento de no tener adversario político, desliza la opinión pública y los debates hasta el lugar y los temas que le interesa.

 

 La estrategia de implantación gradual de medidas antipopulares en un largo proceso pero sin interrupción, sobrepasa la capacidad de reacción del pueblo, dominado por las pautas de insolidaridad instituidas por CC.OO y UGT, que obligan a cada sector y a cada centro de trabajo a librar en solitarios las batallas decisivas, frente a un enemigo tan tremendo en volumen y tan egoísta en pretensiones: el capitalismo europeo.

 En el estado español, de Norte a Sur, de Este a Oeste, se están desarrollando bravas luchas. Las clases trabajadoras intentan como pueden frenar las agresiones de los patronos y del gobierno, que auxiliados por la potencialidad de las instituciones europeas, se imponen a sus adversarios que divididos en unos casos y aislados en otros, actúan a la defensiva y con clara psicología de impotencia, procurando a lo sumo, que los efectos de lo que es tenido por incontestable les cause personalmente el menor estrago posible.

 El desgaste político que pueda sufrir el PP no cuenta en estos momentos para el capitalismo español y europeo, pues los objetivos a conseguir, por encima de todo, son retrotraer al pueblo trabajador a una situación mísera y de indefensión sindical y política, que permitan su domesticación fácil para alargar la agonía del sistema el mayor tiempo posible. Luego, como ha demostrado a través de la historia, casos de Argentina, Italia y Grecia entre otros muchos, la burguesía controla los mecanismos para rehacer a sus partidos y volver a vencer en futuras elecciones, dado que éstas constituyen su arma más eficaz para mantener su poder.

 En nuestro país los hechos nos dicen que el capitalismo lo tiene fácil. Terminada cada batalla los resultados son más contundentes, el gobierno de turno logra afianzar su política antiobrera y antes de que los trabajadores puedan respirar y pensar, acomete con nuevos bríos, centrando el debate en el presente, pues el pasado ya es definitivo.

 Decimos que lo tiene fácil porque en la política española todas las fuerzas parlamentarias, incluida IU hacen gala de su profesión europea, ocultando la naturaleza capitalista que tienen las instituciones, la política y la ideología continental. Desde esta razón, el debate político queda establecido en los términos “Europa o la muerte”. Por consiguiente, la meta cardinal de todos es mantener la UE y el Euro, con lo que ello significa; aunque, se esfuercen en hacernos creer que sus proposiciones se diferencian en el ¡cuánto! y en el ¡cómo! ¿Qué diferencia existe entre la necesidad imperiosa que predica PP para agredir al pueblo, y la famosa frase “por imperativo legal” que práctica IU? Ninguna, el fin es el mismo, lesionar a las clases trabajadoras bajo excusas supuestamente ajenas e insalvables.

 Las elecciones de Grecia celebradas el pasado domingo, suministran argumentos muy magros que llevan a afirmar sin margen de error que la socialdemocracia u oportunistas del PIE se han convertido hoy en las reservas ideológicas y políticas del capitalismo europeo. DN y Syriza han escenificado el papel de títeres del capital al cristalizar la disyuntiva “Europa o la muerte”. La gran burguesía internacional encabezada por la alemana y por la estadounidense ha abundado en una más que descarada injerencia en las elecciones griegas, por medio de un colosal despliegue de propaganda con la intención de inducir el voto del pueblo griego a favor de uno de los dos partidos. Al decir que votar a DN es votar a Europa y elegir a Syriza es votar contra Europa, tiene la intención de capitalizar tanto los votos a favor y en contra de la UE poruna de estas dos formaciones de clara tendencia europeísta, menoscabando el avance de los comunistas.

 Las elecciones griegas nos invitan a la reflexión, pues salvo algunas distancias nos ofrece elementos de juicio dada las condiciones comunes en ambos países, que nosotros sintetizamos en las siguientes conclusiones:

  • En todo proceso radical la burguesía tiene como fin primordial aislar a los marxistas-leninistas, utilizando para este menester todo tipo de argucia, descarada o sutil.
  • La Lucha contra el capitalismo nacional es una lucha antiimperialista.
  • La toma de conciencia del pueblo trabajador es adquirida a través de un proceso de duros combates contra la burguesía y el oportunismo, que se funden en un mismo objetivo, perpetuar el capitalismo. Durante ese proceso los marxistas-leninistas, han de tener las ideas claras para no dejarse arrastrar por los resultados adversos, pues la lucha no es en línea recta. En esta dirección, el PCOE aplaude las posiciones y el talante marxista-leninista del KKE, en este período crucial.
  • Durante el citado proceso, los comunistas debemos examinar los posibles fallos, carencias o el lugar que ocupamos en la etapa que se desarrolla del proceso revolucionario, para impulsar con más ímpetu y ciencia nuestra táctica rectificada o continuada.
  • Queda en estudio la posibilidad de que la participación en las elecciones deba ser reconsiderada en circunstancias muy especiales, en las que el partido pueda sufrir un revés que incida negativamente en su lucha, en tanto otra posición pueda servir para tomar aliento. En nuestro caso, hemos considerado que mientras el partido esté en proceso de organización y fortalecimiento nuestros esfuerzos deben centrarse en ello, lo cual no quiere decir que el PCOE niegue la participación de los comunistas en las elecciones parlamentarias.

 Es evidente que en el Estado español, los comunistas hemos venido arrojando a los infiernos a las direcciones de CC.OO y UGT como supremos culpables de la mal formación ideológica de los trabajadores y de su atraso; sin embargo, y en aras de la realidad, culpar en exclusiva a las centrales sindicales de todo, es lo mismo que determinar que el momento es superable a través de la lucha económica y esto significaría exculparnos de responsabilidades que debemos asumir.

 Para el PCOE, está claro que las direcciones de CC.OO y UGT se han posicionado al lado de la burguesía y se han convertido en la correa de transmisión de los intereses capitalistas en el seno del movimiento obrero. Pero tendremos que reconocer, que el planteamiento comunista para la salida de la crisis es el socialismo que supera, naturalmente, el ámbito estrictamente económico o sindical. No podemos llevarnos toda la vida lamentándonos sindicalmente, mientras que ideológica y políticamente no somos capaces de trazar el camino correcto.

 En todo el estado español se cuentan por millones los trabajadores que no tienen representantes sindicales, siendo presas fáciles de la patronal y del gobierno, constituyen además, un hándicap para el éxito de una huelga general o sectorial y quedan a merced de la propaganda burguesa en las elecciones generales. En las provincias de Valencia, Alicante, Zaragoza, Sevilla, son más de 20 mil delegados sindicales por cada una, que no llegan a ser elegidos por no celebrarse elecciones, números que se multiplican en Madrid, Barcelona… Políticamente los comités de empresas están en un 70% bajo las influencias del reformismo y bajo el dominio empresarial en un 20%. Los barrios y pueblos no están organizados. Urgen pues tácticas que tengan en cuenta todas estas circunstancias para ir desbrozando el camino hasta alcanzar el FRENTE UNICO DEL PUEBLO. El PCOE piensa que todos nuestros esfuerzos deben centrarse en:

  • organizar sindicalmente a la pequeña y mediana empresa, sin lo cual todo resultará fallido.
  • Librar a la clase obrera de la influencia del reformismo, es decir, no circunscribirse a la unidad de los trabajadores con cierto grado de conciencia, sino a todos los trabajadores estén bajo la férula de los sindicatos CC.OO, UGT, empresariales etc. así como de IU y otras formaciones izquierdistas que cuidan de su parcela como auténtico reino de taifa.
  • Delimitar las atribuciones del sindicato y del partido de la clase obrera.

 El PCOE, estima oportuno, de acuerdo con su análisis, que sus militantes deben guiarse dentro de los sindicatos por el principio irrenunciable de “UNA SOLA CLASE: UN SOLO SINDICATO. Y lucharán por inculcar en los trabajadores la necesidad de obligar a los dirigentes de sus sindicatos a iniciar un proceso que nos lleve a una CENTRAL SINDICAL UNICA.

 Entendemos que el reformismo ejerce influencias en los trabajadores tanto directa como indirectamente a través de los comités de empresas. Los militantes del PCOE, sin entrar en la afiliación sindical ni política, continuarán organizando las Asambleas de Comités Delegados y Trabajadores, única manera posible de cortar dichas influencias y de contribuir a la unidad verdadera y eficaz del movimiento obrero. Mas ésta unidad tiene que estar cimentada en decisiones políticas, desbordando el ámbito puramente sindical. Será en lo político y en lo ideológico (esto último a través del partido) como únicamente los miembros de los comités se darán cuenta que sus centrales son un freno en el desempeño de su misión de luchar por los intereses de sus representados. Al partir de esta realidad contribuirán especialmente en la concienciación de los trabajadores de base, es decir, sus representados. Pero nuestro trabajo no puede reducirse a la conversión de los comités y delegados sino que es obligatorio divulgar extensa e intensivamente nuestra táctica entre los trabajadores para que actúen de fuerza de presión.

 Más nuestro análisis no tendría sentido sin un claro llamamiento a la militancia para organizar a los millones de trabajadores de la pequeña y mediana empresa, sindicalmente y también en la Asamblea de Comités Delegados y Trabajadores, como ya es un hecho en algunos lugares. Sin esta premisa no será posible construir absolutamente nada, ya que hablamos de la mayoría de las clases trabajadoras

 La unidad de los trabajadores será la punta de lanza en la lucha por la transformación social y eje sobre el que hay que construir el FRENTE UNICO DEL PUEBLO.

 CONTRA LA CRISIS CAPITALISTA, SOCIALISMO

 POR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES

 POR LA CONSTRUCCIÓN DE ASAMBLEAS DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES

 POR EL FRENTE UNICO DEL PUEBLO

 PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

FEDERACION DE JOVENES COMUNISTAS (FJCE)




¡Viva la lucha de los mineros! ¡Viva la lucha del proletariado!

Barcelona, 19 de junio de 2012.

El conflicto en las cuencas mineras vuelve a poner de manifiesto la esencia caduca de este modo de producción económico y de su corrupta y decadente superestructura política. Tras décadas de reconversión industrial al servicio del capital trasnacional, se ha pasado en los últimos 25 años de una fuerza de trabajo de más de 52.000 obreros a apenas 8.000 en el sector del carbón, con un paro estructural desbordado que ha colocado a las comarcas asturianas y leonesas al borde de la bancarrota socio-económica. Es el precio que hace pagar el capitalismo monopolista de Estado al siempre combativo proletariado minero.

 

 La burguesía española, incumpliendo la enésima promesa electoral y mostrando la esencia putrefacta de la dictadura capitalista, retira las ayudas directas a la minería intentando dar el golpe de gracia a la clase obrera nuclearizada entorno al sector del carbón. Al parecer, el delegado de la clase dominante europea en España, Mariano Rajoy puede desviar 100 mil millones de euros para la usurera Banca Privada, pero no puede afrontar el pago de 190 millones para la supervivencia de más de 30.000 familias obreras. Esta nueva agresión contra la clase trabajadora se enmarca en la ofensiva burguesa desatada a nivel internacional, en un contexto de crisis estructural capitalista, y representa un capítulo más en la agudización de la lucha de clases.

 El incumplimiento del Gobierno burgués español respecto a los compromisos adquiridos respecto al sector del carbón, ataca frontalmente a los mineros, pero en el contexto general sólo representa una batalla más dentro de la guerra total declarada al proletariado. En la actualidad, millones de trabajadores son sobreexplotados, embrutecidos y lanzados al abismo del desempleo y la miseria, mientras los derechos arrancados tras largas décadas de luchas obreras son aniquilados, se privatizan los pocos servicios públicos que todavía subsisten, y se masacran las rentas del Trabajo en beneficio de un Capital desbocado que sólo en el robo, la explotación y el crimen halla su destructiva carrera hacia la maximización de beneficios; QUIEREN ACABAR CON TODO.

 El Comité Ejecutivo del PCOE muestra su inquebrantable y fraternal solidaridad con la digna lucha emprendida por los mineros de Asturias, León, Palencia y Aragón, que durante estas últimas semanas están encendiendo la chispa del despertar obrero. No nos extraña en absoluto el control mediático que de este conflicto clasista se ha realizado desde los aparatos de propaganda del régimen, cuya propiedad recae en los mismos capitalistas que arremeten contra el pueblo trabajador a diario. Temen el efecto contagio de una lucha basada en la conciencia de clase y la disciplinada organización obrera. Resulta esclarecedor ver cómo los siervos mediáticos del Capital publicitan movimientos amorfos y cooptados como el 15-M, al tiempo que pasan de puntillas o, incluso, criminalizan de forma repugnante los cortes de vías de comunicación efectuadas por la flor y nata del proletariado ibérico; les aterra ver a un obrero consciente, tapado hasta las cejas y con un artesanal lanzacohetes al hombro defendiéndose de las fuerzas represivas estatales. Prefieren bisoños idealistas y elementos desclasados que, en su manifiesta necedad, contribuyan a facilitar las tropelías de una clase dominante que esparce con impunidad la violencia y la corrupción más descarnada en cada rincón del país.

 Nos felicitamos por el rotundo éxito de la huelga indefinida y por el contundente paro general del 18 de Junio, y nos unimos calurosamente a ese pueblo consciente que en forma de decenas de miles tomó las calles, desde Langreo al Bierzo, para decirle a los parásitos oligarcas y sus gestores políticos que por las cuencas mineras todavía late con fuerza el pico y la maza minera. Transmitimos un caluroso abrazo proletario a las decenas de mineros que permanecen encerrados en los pozos, así como a los que con coraje y determinación enfrentan la violencia clasista del régimen desde la superficie, apoyados por la totalidad de sus vecinos. En esta ejemplar lucha, vislumbramos las esencias de un pasado heroico y legendario y nos señala el camino que debe emprender el conjunto del proletariado y demás clases populares azotadas por el imperialismo: La lucha sin cuartel por la dignidad y contra el capitalismo y su Estado.

 Toda lucha obrera contribuye al despertar de la consciencia de clase; podremos ganar o perder esta batalla concreta,pero ese despertar de la consciencia de clase es un paso inapelable hacia la victoria, pues descubre este inhumano sistema, y la necesidad de superarlo, a cada vez más obreros. Obreros que en la lucha señalarán a otros hermanos de clase que el camino es la lucha, la unidad y la organización como fórmula para alcanzar una vida digna que pasa únicamente por la superación del actual sistema económico, por la consecución del socialismo.

 Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores del Estado español, manuales e intelectuales, privados y públicos, del campo y la ciudad, a la juventud trabajadora y a las clases populares agredidas salvajemente por el capitalismo monopolista, a unir y organizar sus luchas a las de la clase obrera asturiana y leonesa, pues la defensa de sus intereses es también la defensa de los nuestros. Es el Estado español, al servicio de la burguesía monopolista y la oligarquía financiera mundial, el que ataca y agrede con ferocidad al conjunto de la clase trabajadora.

 Es una necesidad vital la unidad y solidaridad proletaria a través de los órganos democráticos obreros, fundiendo los comités de empresa, delegados y trabajadores en una asamblea unitaria que sea capaz de construir el poder popular desde nuestros centros de trabajo, desde nuestras minas y fábricas, a fin de presentar una batalla frontal contra el insostenible régimen existente y la parasitaria clase que lo sostiene desde la base económica del sistema. Una poderosa organización capaz de empoderar a los únicos productores de todas las riquezas materiales de la sociedad, forjando y relacionando sus luchas con las de las clases populares agredidas por la misma clase dominante, elevando de esta forma el movimiento de masas hacia la constitución del Frente Único del Pueblo. Para acabar con todos los atropellos de la oligarquía parásita es vital el desarrollo de este proceso, el desarrollo de los instrumentos que emanan del proletariado y que ya existen, y en esta labor el Partido Comunista Obrero Español no escatimará ni un milígramo de esfuerzo y, además, vemos en dicha tarea eminentemente práctica e ineludible para todo aquél que pretenda enarbolar la bandera del marxismo-leninismo, el único y verdadero camino por el que se deberá construir la imprescindible y necesaria unidad de los comunistas, vital para la emancipación del proletariado y demás clases populares y laboriosas azotadas y maltratadas por el imperialismo.

 Hasta que la clase obrera no sea capaz de unir e interrelacionar las diversas luchas obreras, que hunden sus raíces en las contradicciones inherentes a un régimen capitalista agonizante y putrefacto, los diversos focos insurreccionales serán aislados o aplastados por la maquinaria represiva burguesa, por su Estado. Hoy el proletariado asturiano y leonés está dando un verdadero ejemplo de dignidad obrera al conjunto de trabajadores del Estado, mandando un mensaje claro y diáfano; sin lucha no hay futuro para ningún trabajador. Sin conciencia, unidad y organización no nos espera más que la esclavitud asalariada, cuando no el paro, y la degradación inducida por un puñado de delincuentes que representan los intereses de clase de una minoría explotadora y ladrona.

 La heroica combatividad del proletariado minero, herencia de un glorioso pasado, podrá hacer retroceder al pusilánime gobierno burgués del reino de España, pues ni con toda la fuerza represiva concentrada podrá hacer retroceder a miles de trabajadores dispuestos a todo para defender sus puestos de trabajo y el futuro de sus familias y pueblos. Pero seguiremos perdiendo la guerra si no somos capaces de confrontar la ofensiva burguesa desatada, que arremete contra todos los sectores proletarios.

 Unamos nuestras luchas, construyamos y desarrollemos nuestros órganos democráticos de poder popular desde la práctica revolucionaria, armados de los sólidos principios que emanan del socialismo científico. Sólo así será posible derrocar para siempre este régimen oprobioso que nos explota y embrutece, sólo así será posible dar un futuro luminoso a las masas proletarias, a las cuencas mineras de Asturias, León, Palencia o Aragón.

 El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a todos los Comités de Empresa y a los trabajadores a solidarizarse y a apoyar y unir su lucha a la de los mineros. Hacemos un llamamiento al conjunto de la militancia a trabajar sin descanso en el desarrollo de asambleas de comités, delegados y trabajadores y de asambleas populares que construyan el Frente Único del Pueblo. En este sentido también hacemos un llamamiento al Movimiento Comunista Español a desarrollar esta labor, pues en ella está el camino de la unidad de los comunistas, vital para conseguir la emancipación del proletariado y demás clases laboriosas.

 Sólo los mineros deben controlar y dirigir las minas, sólo los obreros deben controlar y dirigir las fábricas.

 

¡POR EL SOCIALISMO, POR LA DICTADURA DEMOCRÁTICA DEL PROLETARIADO!

¡Viva la lucha minera! ¡Viva la lucha de la clase obrera!

¡Por las asambleas de comités, delegados y trabajadores!

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA

OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)