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37º Aniversario del PCOE

En este año se conmemora el 37 aniversario de la aparición del PCOE, cuya razón de nacer consistió en recuperar el marxismo leninismo para el movimiento obrero español, una vez que el PCE renunció de sus principios.

Hoy como ayer nos reafirmamos partido revolucionario, luchamos por instaurar el socialismo en nuestro país que dará solución  los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad, que entrañan sus causas en la propiedad privada sobre los medios de producción.

 

El estado capitalista debe ser derrocado para erradicar cuanto emana de él, la explotación de los trabajadores, la negación a los pueblos de decidir sobre su futuro, las desigualdades por razón de sexo, las discriminaciones excusadas en el racismo y diferencias de edad, la promulgación de guerras, la precariedad de los campesinos pobres, etc., nada de esto puede superarse dentro del marco de producción burgués, aunque adopte la fórmula republicana, con la que los traidores de nuevo quieren perpetuar el poder de los monopolios, las multinacionales y los terratenientes.

Será con el acceso de los trabajadores al poder, con la sustitución de la dictadura de los bancos, monopolios y multinacionales por la democracia obrera, la más amplia y profunda que jamás haya existido en la historia de la humanidad, como se comenzará a sentar las premisas de una sociedad productiva más igualitaria, en donde l egoísmo, las guerras asesinas por controlar los mercados, la explotación de niños, mujeres y hombres para que unos cuantos vivan en la abundancia a costa del sufrimiento de generaciones enteras de trabajos no tienen cabida.

Hoy como ayer, el PCOE enarbola la bandera de la libertad, de la democracia, de la justicia y de la igualdad real para y entre los que producen todas las riquezas materiales y espirituales de la sociedad.

En la actualidad, por su fidelidad a los principios del socialismo científico, por su táctica de masas y por el sacrificio de sus militantes, el PCOE se va forjando desde el quehacer cotidiano en la vanguardia que necesita la clase obrera española.




Iskra y el partido revolucionario

La lucha ideológica
 

La Iskra de Lenin apareció como heraldo de las ideas de vanguardia del siglo XX. A diferencia de la prensa socialdemócrata de Occidente, que limitaba su actividad a la propaganda de la política oficial de los partidos de la II Internacional, Iskra estuvo junto a la cuna del partido proletario de nuevo tipo, elaboró sus principios científicos, políticos y organizativos. El proletariado de Rusia tuvo en Iskra, por primera vez en la historia, un órgano periódico que podía conjugar orgánicamente el desarrollo creador del marxismo con la práctica del movimiento revolucionario. “Debemos recordar -decía el editorial del primer número del periódico, escrito por Lenin- que la lucha reivindicativa contra el gobierno y la conquista de concesiones parciales no son otra cosa que pequeñas escaramuzas con el adversario, ligeras refriegas de puestos avanzados, y que la batalla decisiva está por venir. Tenemos enfrente la fortaleza enemiga, bien pertrechada, desde la cual se nos lanza una lluvia de metralla que se lleva a los mejores luchadores. Debemos tomar esa fortaleza, y la tomaremos si unimos todas las fuerzas del proletariado que despierta y las fuerzas de los revolucionarios rusos en un solo partido, hacia el que tienden los elementos activos y honestos de Rusia”. 

Iskra frente al reformismo

Como señalaba Lenin, solamente la doctrina de Marx y Engels podía ser el fundamento de este partido. Al defender consecuentemente y desarrollar de forma creadora la teoría del comunismo científico, Vladimir Ilich planteaba ante Iskra como tarea primordial la superación de la influencia ideológica del oportunismo en las filas de la socialdemocracia, la denuncia de la esencia social del bernsteinismo, del “marxismo legal” y del “economismo” que causaban un daño irreparable en la formación de la conciencia de clase del proletariado. Consideraba que sólo la derrota completa de todos los tipos y manifestaciones de la ideología burguesa permitiría desbrozar el terreno para la difusión del marxismo en el movimiento obrero.

Un mérito inapreciable de Iskra consistía, ante todo, en haber despertado entre los socialdemócratas rusos un profundo interés por la doctrina de Marx y Engels, en haber elevado el papel de la tería revolucionaria en la lucha de clase del proletariado a una altura inmensa. Al rechazar la concepción revisionista de los partidarios de Credo, que predicaban la teoría de la espontaneidad en el movimiento obrero  y circunscribía el programa de la socialdemocracia a la exigencia de reformas sociales, Lenin mostró convicentemente que el verdadero partido proletario surgía en el proceso de unión del movimiento obrero  con la tería del marxismo. “La socialdemocracia -escribía Lenin en Iskra- es la unión del movimiento obrero con el socialismo. 

Señala tareas del movimiento obrero
Su tarea no es servir pasivamente al movimiento obrero en cada una de sus fases, sino representar los intereses de todo el movimiento obrero en su conjunto, señalar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas, y salvaguardar su independencia política e ideológica. Desligado de la socialdemocracia, el movimiento obrero se empequeñece y se transforma por fuerza en un movimiento burgués: al sostener exclusivamente la lucha económica, la clase obrera pierde su independencia política, se convierte en apéndice de otros partidos y traiciona el gran concepto: ‘La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma’.”

Iskra en la formación del Partido

Vladimir Ilich puso al desnudo, por primera vez en la historia del marxismo, las fuentes idelógicas del oportunismo en la socialdemocracia y formuló las tesis fundamentales de la doctrina sobre el partido proletario de nuevo tipo. Dio una respuesta exhaustiva a las cuestiones teóricas cardinales del tiempo como la correlación entre lo espontáneo y lo consciente en el movimiento obrero, el papel de la teoría de vanguardia, de la política y la organización en la actividad del partido, mostró la importancia del partido marxista como arma decisiva del proletariado en su lucha por la conquista del poder político y la construcción de la sociedad socialista.




Resolución Conferencia político-militar extraordinaria en Moscú

Sobre las vías de la salvaguarda de la seguridad nacional en las condiciones de la liquidación de las Fuerzas Armadas de Rusia


La Conferencia político-militar extraordinaria celebrada en Moscú el 21 de Noviembre de 2009 con la participación de dirigentes y activistas de organizaciones sociales, militares y patrióticas, tras analizar la situación político-social y militar estratégica en el país y en el mundo, confirma la justa conclusión a la que llegó la Asamblea de Oficiales de toda Rusia el 21 de Febrero de 2009: La dirección suprema político-militar actual del país, incluido el Mando Supremo, ha tomado el camino de la traición y ha tomado para sí el papel de ejecutantes de la voluntad de nuestros adversarios geopolíticos, arquitectos del “nuevo orden mundial… a cuenta de Rusia y contra Rusia.
La Conferencia constata que, por analogía con el final gorbachoviano del sistema estatal soviético de los años 80, la actual dirección liberal rusa cumpliendo con la voluntad del poder oculto mundial [Masonería y sionismo- nota del traductor], en cooperación con los centros extranjeros antirrusos, de forma consciente lleva contra nuestro país una serie de operaciones especiales interrelacionadas (Perestroika-2):
Una operación de destrucción completa del sistema estatal ruso y su potencial defensivo y la preparación de la venta del territorio de Rusia.

 

Una operación de encubrimiento inclinada a tranquilizar a la opinión pública con declaraciones sobre la preparación y la capacidad no sólo de defender la soberanía, la integridad territorial y la población de Rusia, si no también asegurar la modernización del país.

Una operación para la neutralización de aquellas fuerzas estatales soberanas, las cuales son capaces de hacer frente a la desintegración de Rusia, mediante la presión a través de la legalidad contra los activistas de organizaciones nacional-patrióticas con el acompañamiento de los defensores de derechas sionistas, especialmente de la parte formada para este objetivo de los centros para la resistencia al extremismo.

El 1 de Diciembre de 2009 concluirá una etapa importante del desmontaje del sistema estatal ruso denominado reforma, pero que en esencia es la liquidación de los restos del ejército soviético y Rusia perderá la capacidad de defender su territorio, su pueblo, sus intereses vitales. En estas condiciones toda la responsabilidad para la salvaguarda de la seguridad nacional, de la integridad territorial y la independencia de Rusia la debe tomar el pueblo mismo. Basándose en esto, la conferencia político-militar extraordinaria, expresando la voluntad de los miembros, simpatizantes y aliados de las organizaciones socio-militares y nacional-patrióticas, participantes en la conferencia, decreta:
1.- La seguridad nacional, la independencia y la integridad territorial de Rusia, su futuro y el futuro de sus pueblos en las condiciones actuales pueden ser salvaguardadas sólo mediante la destitución del grupo corrupto criminal que ha tomado el camino de la traición. Rusia está en el umbral de una revolución social y nacional de liberación.


2.- La amenaza de una explosión social de masas exige de todas las fuerzas nacional – patrióticas en el plazo más breve posible la consolidación, la superación de las contradicciones ideológicas y la unión mediante organizaciones de cooperación de fuerzas diversas en los límites de una única idea, ¡de una Causa Común- la Defensa de la Patria!


3.- ¡El tiempo de las conferencias, de las conciliaciones ha terminado! El patriotismo real de cada organización socio- política, de cada ciudadano se medirá en sus capacidades para la movilización de fuerzas y medios, de la incorporación en un sistema único de información operativa y de despliegue en las condiciones de desestabilización de la coyuntura económica nacional e internacional.

4.-Considerar ya necesario desplegar en los próximos meses, apoyando a las organizaciones socio–políticas, una dirección unida de poder popular soviético de abajo arriba, el cual será capaz, en el momento crítico para la seguridad nacional, de tomar bajo control los órganos ejecutivos del poder a todos los niveles, realizando el principio constitucional segun el cual:El representante de la soberanía y fuente principal del poder en la Federación Rusa es su pueblo multinacional.

5.- Teniendo en cuenta que el grupo corrupto criminal en provecho del mantenimiento de su poder y de la continuación de la destrucción del país es capaz de lanzar al país al caos, la tarea principal de los órganos creados de poder popular conjuntamente con las pequeñas secciones del ministerio para las situaciones de emergencia es defender los sistemas fundamentales de avituallamiento: el suministro del agua, de alimentos, de energía eléctrica, de calefacción, de gas y prevenir el aumento de la delincuencia y del robo.


6.- En el caso del paso de la situación socio–económica a un estadio de oposición armada y de la utilización de la fuerza militar extranjera incluso de compañías militares especiales o de estructuras de delincuencia étnica por el poder para el aplastamiento de la oposición popular de masas, estar preparados para desarrollar acciones especiales y partisanas, apoyándose en las estructuras de la Milicia Popular Minin y Pozharski.


¡NO A LA OCUPACIÓN EXTRANJERA DE RUSIA!
¡ABAJO LA OPRESIÓN NACIONAL Y SOCIAL!
¡TODO EL PODER A LOS PUEBLOS RUSO Y ORIGINARIOS DE RUSIA!

 




La aristocracia obrera

aristNo sólo en la esfera económica se da a conocer la putrefacción del capitalismo monopolista, sino que también se manifiesta en el terreno de la superestructura ideológica y política.

 En un análisis de las tendencias fundamentales dentro del movimiento obrero, Lenin dedicó especial atención a aquella forma de corrupción y parasitismo que se expresa en el soborno por la burguesía de una capa privilegiada de la clase obrera. Tal soborno es posible económicamente gracias a las altas ganancias de los monopolistas. La burguesía destina una parte ínfima de sus colosales ingresos a comprar a los obreros más calificados, aislándoles de los sufrimientos y del ambiente revolucionario de la masa proletaria y creando en el seno de los trabajadores la denominada “aristocracia obrera”.

Con la ayuda activa de la burguesía, la aristocracia obrera se apodera de los puestos dirigentes en una serie de sindicatos y constituye la élite traidora de los partidos socialdemócratas. En connivencia con ciertos sectores de la pequeña burguesía y de la intelectualidad pequeñoburguesa, la aristocracia obrera representa la base social del oportunismo, o conformismo, dentro del movimiento obrero. Estos trabajadores aburguesados son, como dijo Lenin, auténticos agentes de la burguesía en el movimiento obrero, lacayos obreros de la clase capitalista.

 Aunque la aristocracia obrera, la burocracia sindical y política, sobornada por la burguesía, representa solamente una minoría insignificante de la población, disfruta, no obstante, de cierta influencia entre las masas, y por ello constituye un serio peligro para el movimiento obrero. Los oportunistas, al escindir las filas de los trabajadores, frenan el desarrollo de la lucha de clases, impiden que los obreros unifiquen sus esfuerzos y, con ello, debilitan el empuje de los trabajadores que tienden a derrocar el capitalismo.  

 Precisamente a la actividad escisionista de los sindicatos reaccionarios y de los socialdemócratas se debe que en numerosos países la burguesía siga manteniéndose en el poder.
 
 Lenin puso en claro que el oportunismo dentro del movimiento obrero no es un fenómeno fortuito y que su nacimiento guarda estrecha relación con la propia esencia del imperialismo, con la dominación de los monopolios. Sin embargo, reconocer la lógica objetiva de la existencia del oportunismo no implica la necesidad de renunciar a combatirlo. Liberar a los trabajadores de la influencia de los oportunistas y establecer la unidad del movimiento obrero y sindical fue siempre una tarea del proletariado revolucionario, y sigue siéndolo.

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¿Dónde están la libertad y la democracia en este país llamado España? Respuesta a Luis Yáñez-Barnuevo

Tras leer varias veces la opinión del eurodiputado del PSOE Luis Yáñez-Barnuevo recogida por la sección de Opinión del Diario Público el día 9 de enero de 2010 quisiera manifestar que solamente coincido con él en que  “el futuro de Cuba le corresponde decidirlo a los cubanos” y, en mi opinión, bien que lo hacen pues ya le agradaría a los diputados electos de este país llamado España, donde las participaciones en los comicios son notablemente bajos y la afiliación a los partidos minúscula, tener la mitad del respaldo otorgado al que el Pueblo cubano otorga a sus cargos electos en la masiva afluencia a las urnas a candidatos postulados por el Pueblo y no por mesas camillas, en campañas electorales donde abunda el embuste y el despilfarro financiadas por la banca,  que es lo que se estila en el estado español. Y ya nos agradaría a los ciudadanos españoles poder exigir cuentas de la acción política realizada por los electos y tener capacidad revocatoria en cualquier momento, como se tiene en Cuba gracias a su sistema de elección, y no tener que aguantar durante cuatros años a políticos corrompidos, muchos de los cuales son compañeros de Partido del Sr. Yáñez-Barnuevo.

 

Pero el motivo de mi respuesta no es el salir en defensa de la República de Cuba y de su Revolución, pues por un lado ellos saben bien defenderse y, por el otro, lo que más le duelen a señores que no pisan la calle como los eurodiputados, sirva el ejemplo de Luis Yáñez, es que Cuba es un ejemplo para muchísima gente – cada vez más – que anhelan un verdadero mundo de paz y libertad, donde el ser humano sea el centro de todo acabando con la desigualdad, pero todo ello es incompatible con la existencia de explotación y sometimiento, o lo que es lo mismo, mientras exista el sistema capitalista de producción. El motivo de mi respuesta es salir en defensa de términos como libertad o democracia que están siendo manoseados por una casta política que se sitúa por encima de la Sociedad, políticos que están estrechamente ligados con los monopolios capitalistas y cuando dejan su trabajo en el escaño no dudan en engrosar las listas de los directivos y gestores de dichos monopolios, abundan los ejemplos entre los que destacan muchos del Partido del Eurodiputado Luis Yáñez. Partido que a la par es beneficiario de condonaciones de préstamos bancarios que la oligarquía financiera no duda en perdonarles.

 

El Eurodiputado Luis Yáñez, al igual que los dirigentes políticos de los partidos capitalistas, no tienen autoridad moral para hablar de democracia y libertad pues callan y miran para otro lado ante la ausencia de democracia y libertad que padecen sus compatriotas. En el estado español son millones los trabajadores que temen ejercer su derecho a defender colectivamente sus intereses y presentarse o convocar elecciones sindicales en su centro de trabajo por temor a las represalias. ¿Cómo es posible eso en un estado tan democrático y de derecho cómo el español? Las consecuencias de las políticas realizadas por los “demócratas” políticos, como los del Partido del eurodiputado Luis Yáñez, nos dicen que la democracia y la libertad que pregonan significan para la mayoría trabajadora persecución sindical, siniestralidad laboral (con miles de muertos y centenares de miles de obreros mutilados),  temporalidad en el empleo (de los 16.681.237 contratos que se hicieron en 2008, sólo dos millones fueron indefinidos y, además, la duración media de los contratos fue, en 2008, de 78,48 días). En el país del Eurodiputado Luis Yáñez, la libertad y la democracia significan en el mundo del trabajo impunidad del empresario en referencia a la violación de los derechos de los trabajadores y manos libres para despedir. Porque el empresario, en este sistema es juez de primera instancia y despide con impunidad al obrero, que no tiene tan siquiera presunción de inocencia quedándole a éste la única opción de acudir a una apelación o segunda instancia en el Juzgado, donde además de una legislación adversa se dilatan los procesos de tal forma que éste no puede más que sucumbir por inanición. En España, y tal como se contabiliza el desempleo que no refleja la realidad del mismo, se roza el 20% de desempleo, casi cuatro millones de personas a las que se les niega el derecho al trabajo. Podríamos hablar de las pensiones de miseria que los jubilados perciben, del fracaso escolar, de la exclusión social, del racismo, de las cada vez más frecuentes enfermedades psicológicas provocadas por la sobreexplotación, de su respeto a los NOES a la Constitución europea de varios pueblos introduciéndolo por la puerta de atrás vía tratado de Lisboa de los vergonzantes referéndums que realizan donde se refrendan cosas no aprobadas con el voto positivo de la mayoría, etc…, todo ello en esta democracia y libertad por la que el Sr. Yáñez dice que ha luchado desde 1.962. Pero no nos engañemos ni nos dejemos engañar, este eurodiputado pretende equipararnos al fascismo con el comunismo haciendo una mediocre aplicación de la teoría del término medio de Aristóteles, teoría refutada y falsa por cierto, en el ámbito de la política para así loar al sistema de explotación capitalista, su sistema y que le proporciona unos buenos emolumentos como político profesional,  que está conduciendo a la humanidad a la guerra, a la muerte y a la miseria. No puede existir libertad mientras existan explotadores y explotados, pues la libertad para el explotado será la de liberarse de la explotación y ser dueño de su futuro, de su vida, de lo que genere. Al igual que no puede haber socialismo, ni democracia, mientras la mayoría trabajadora esté sometida por una minoría parasitaria que se apropia del fruto de trabajo de esa mayoría trabajadora y que determina qué se produce en base a sus intereses crematísticos y no en base a las necesidades de la mayoría del Pueblo. Su libertad, Sr. Yáñez, es la libertad para explotar, para ilegalizar a partidos políticos  e ideologías – no me refiero sólo a los independentistas vascos sino a los que sus colegas gobiernos de la UE hacen con organizaciones comunistas en la antigua Europa del Este – que no sean las suyas burguesas  y sus políticas sociales no son más que acentuar la injusticia, la desigualdad y la explotación para que unos pocos sean mucho más ricos para que una mayoría sea mucho más pobre y para demostrar esto no hay que salir de la península sino observar la realidad que dice que el crecimiento real de los salarios entre 1995 y 2005 – antes de la cacareada crisis que ha incrementado los patrimonios de los muy ricos –fue del -0,30% y que el crecimiento real de los beneficios empresariales en ese periodo fue del +73% según expresa la OCDE o que las indemnizaciones por despido en 1980 eran una media de 60 días por año trabajado y hoy son una media de 19 días por año trabajado.     

 Con todos estos datos, Sr. Yáñez, creo que poca autoridad moral tiene usted para hablar de democracia y de libertad. Empiecen por hacer algo por su pueblo, que se desangra, y dejen que otros Pueblos construyan su futuro como estimen conveniente. Y ya que habla de Cuba, sería bueno que los diputados españoles y eurodiputados se fijaran en los salarios que tienen sus homólogos cubanos ¿Verdad Sr. Yáñez?

 

Francisco José Barjas Fernández

Militante del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




¿Cómo entiende la militancia el P.C.O.E.?

A las puertas del Congreso que celebrará el PCOE  este año que comienza, nuestra organización mantiene la estructura interna leninista sobre su militancia definida en sus Estatutos. 

El PCOE considera miembro del mismo a todo el que reconoce su programa y apoya a la organización tanto con medios materiales como con su participación personal en una de las organizaciones del partido. 

El PCOE se pronuncia como un partido combativo, disciplinado y altamente organizado. Se opone frontalmente a la penetración de elementos vacilantes, inestables en las filas del partido y abre el acceso a los combatientes firmes por la causa de la clase obrera, por la victoria de la revolución.

Nuestro Partido se rige por el principio de centralismo democrático y por la estructuración en células de la base, permanentemente ligadas a los trabajadores y al resto de la sociedad. 

El PCOE cierra sus puertas a elementos pequeño-burgueses inestables en el sentido ideológico y organizativo que puedan reclamar el ingreso en sus filas. A diferencia de los reformistas y oportunistas que constituyen partidos heterogeneos y amorfos, incapaces de cualquier acción revolucionaria, el PCOE impone límites entre la vanguardia del proletariado y las amplias masas. No conocer estos límites llevaría al debilitamiento de la disciplina proletaria y a la ruptura del principio del centralismo en el partido.

Los oportunistas y reformistas españoles, al igual que los europeos, no conciben la organización leninista, y hace años que dieron entrada en sus filas a todos los elementos vacilantes, pequeñoburgueses y reaccionarios.
El PCE cuando consumaba la traición a su pasado leninista, convirtió las organizaciones de base en agrupaciones que equivalen a auténticas tascas. Con esa disponibilidad  llegan a su dirección todo tipo de elementos reaccionarios que abrazan la política de conciliación con el Estado. Eliminan el centralismo democrático, cambian el concepto de militancia con afiliación y permiten el divorcio entre dirección y base, que termina por pudrir todas sus estructuras orgánicas. 
 Por su parte, los seguidores de Trotski asumen el papel de su ídolo cuando se oponía a Lenin en la concepción del partido y manifestaba que cualquier huelguista y manifestante tenía derecho a militar, en pos de extender el nombre de miembro del partido.

 Cuando Lenin defendió en el Congreso del POSDR su posición respecto a los Estatutos del Partido, encontró la oposición del reformista Martov apoyado por Trotski. Éstos manifestaron el miedo a la disciplina de los obreros, a lo que Pléjanov respondió: “Los obreros que desean ingresar en el partido no tendrán miedo a ingresar en la organización. Tendrán miedo a ingresar en ella muchos intelectuales empapados hasta la médula por el individualismo burgués. Y esto está bien. Estos individualistas burgueses suelen ser igualmente portavoces de oportunismo de todo género. Tenemos que separarnos de ellos. El proyecto de Lenin puede ser un baluarte contra su invasión del partido, y ya por esta mera razón deben votar por él todos los adversarios del oportunismo”. 

 Nosotros, como leninistas, sostenemos una lucha consecuente por la creación de un partido combativo y monolítico, que sea capaz de conducir a la clase obrera y a todos los trabajadores a la transformación revolucionaria de la sociedad en nombre del socialismo y el comunismo.

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